Autor: Fredy

Curso de Archivos y Derechos Humanos

Curso virtual en organización de archivos y derechos humanos

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

31 Mar 2020


Curso virtual en organización de archivos y derechos humanos

El Archivo General de la Nación y el Centro Nacional de Memoria Histórica ofrecen un curso virtual para víctimas del conflicto, sociedad civil y entidades públicas y privadas interesadas en capacitarse en buenas prácticas para el manejo de archivos referidos a graves y manifiestas violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, en el marco del conflicto armado interno.

Este curso, que no tendrá costo, representa un compromiso por generar espacios que fortalezcan los conocimientos de registro, acopio, custodia, preservación y puesta al servicio de estos archivos para la construcción de la memoria.

Contenido del curso

DIA 1

  • Presentación
  • Introducción a las políticas públicas de archivos y derechos humanos
  • Justicia transicional, archivos y DD. HH.

DIA 2

  • Función archivística y gestión documental
  • Introducción a la organización de archivos
  • Normatividad en archivos relacionados con graves y manifiestas violaciones a los DD. HH.

DIA 3

  • Instrumentos para la organización de archivos referidos a las graves y manifiestas violaciones a los DD. HH. e infracciones al DIH

DIA 4

  • Introducción a la conservación documental
  • Introducción a la preservación digital

DIA 5

  • Programa de DD. HH y memoria histórica
  • Componentes de registro especial de archivos de derechos humanos y protocolo de gestión documental
  • Presentación del archivo virtual y la biblioteca especializada de la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos

Se dictará tres veces el mismo curso: del 13 al 17 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio de 2020.

Inscripciones

Las inscripciones deberán realizarse a través del correo electrónico juan.pulido@cnmh.gov.co. El curso virtual no tiene costo y se generará certificado de participación, previo cumplimiento de horas y tareas asignadas. Habrá cupo límite según el orden de inscripción.

Formulario de inscripción

Participantes

El curso contará con la participación de:

Marcela Rodríguez Vera: Restauradora de bienes muebles de la Universidad Externado de Colombia y magíster en investigación social de la Universidad Distrital.

José Luis Alarcón: antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en gerencia social de la ESAP, y en gobierno, gerencia y asuntos públicos de la Universidad Externado de Colombia.

Valeria Eraso Cruz: historiadora de la universidad del Tolima, estudiante de maestría en derechos humanos de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

Natacha Eslava Vélez: profesional en restauración y conservación de bienes muebles de la Universidad Externado de Colombia, y experta universitaria en gestión documental y administración de archivos de la Universidad FASTA en Argentina.

John Fredy Garzón Caicedo: profesional en ingeniería de sistemas de la CUN y magíster en gestión documental y administración de archivos de la Universidad de la Salle.

Jhonattan Alexander Hoyos Sepúlveda: abogado de la Universidad La Gran Colombia, y consultor y contratista independiente en derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario.

Carlos Andrés López: bibliotecólogo y archivista de la Fundación Universitaria INPAHU, y especialista en gerencia de proyectos informáticos de la misma universidad.

Carolina Muñoz Ramírez: profesional en sistemas de información, bibliotecología y archivística, y especialista en sistemas de información y gerencia de documentos.

Laura Sánchez Alvarado: antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia y especialista en análisis de políticas públicas. Ha realizado investigación en antropología social e historia, patrimonio material e inmaterial.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Colombia, Conflicto Armado, Darío Acevedo, Entrevista, Memoria Histórica

En Colombia no puede haber una sola versión del conflicto: Darío Acevedo

Autor

hacemosmemoria.org

Fotografía

CNMH

Publicado

27 Mar 2020


En Colombia no puede haber una sola versión del conflicto: Darío Acevedo

Para el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, el conflicto armado en Colombia se ha desdibujado por la participación de diversos actores armados y por los cambios que ha sufrido a causa de su extensión en el tiempo, lo que hace que la memoria sea un terreno de mayor disputa “no por principios sino por las circunstancias”.

Desde que se posesionó como director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el 21 de febrero de 2019, el historiador Darío Acevedo ha recibido duras críticas de sectores sociales, académicos y de organizaciones de víctimas por algunas de sus decisiones. En entrevista con Hacemos Memoria, Acevedo afirmó que es víctima de una “persecución” y pidió una discusión académica en la que pueda exponer sus puntos de vista.

¿Cómo interpreta usted las tensiones que ha tenido su dirección en el CNMH con algunos sectores sociales y de víctimas?

La memoria, en cualquier circunstancia de conflicto, nacional o internacional, siempre es motivo de discusión, de debate, de polémica. Hay casos en los que se da el asunto más fácilmente porque se encuentra evidente la distinción entre víctima y victimario, como fue el caso del régimen nazi y la población judía; también está el caso de Sudáfrica, con el régimen del apartheid, en el que se beneficiaba una minoría blanca que impuso un régimen odioso frente a más del 85 por ciento de la población que era negra. Estos son casos en los que es posible que el debate sea casi inexistente en razón de los consensos, y en razón de que estos consensos les permiten a los estados asumir políticas de reparación con mucha claridad. Por ejemplo, todavía el Estado alemán se encuentra reparando a población judía sobreviviente.

En el caso nuestro la cosa es distinta porque es un conflicto muy extenso, nace en circunstancias de auge de la Guerra Fría, pero cambia con el tiempo, y el cambio más significativo tiene que ver con el derrumbe del comunismo en la Unión Soviética y con la emergencia del fenómeno del narcotráfico. Esto supone etapas de altas y bajas en lo que llamamos el conflicto armado colombiano. A esto se suma que no hay una sola guerrilla sino tres, cuatro, y en un momento hubo incluso siete guerrillas, todas de diferente signo, con las que el Estado no podía negociar con todas. Allí también aparecen los paramilitares, algunos de ellos en clara alianza con agentes del Estado y la Fuerza Pública, esto es innegable. Todo eso va desdibujando el conflicto armado como un conflicto entre dos partes. Y esto hace que la memoria sea el terreno de la mayor disputa, no por principios sino por las circunstancias. Y una circunstancia adicional que ha complicado el conflicto armado entre nosotros es el hecho de que todo esto se da en el marco de una democracia. No en una dictadura como la hubo en Chile o Argentina o El Salvador. Aquí no hubo un régimen militar y esto también le da un tinte a la discusión, sobre todo de quienes piensan que el levantamiento armado dentro de una democracia no es lo más lógico que haya podido suceder en el mundo.

Entonces ¿Qué es lo que yo planteo o entiendo? Que lo que se debe seguir es esa discusión, ese debate desde un ámbito académico, pero desafortunadamente un debate propiamente académico no ha habido en el periodo en el que yo he estado gestionando el Centro Nacional de Memoria Histórica. No ha habido un solo foro en el que podamos contestar hipótesis, teorías, pensamientos, estudios. Incluso desde antes de yo posesionarme ya estaba cuestionado.

Pero ¿qué piensa de las fricciones que ha tenido el Centro de Memoria con los sectores considerados cómo víctimas?

No. Nosotros no hemos tenido mayores problemas con los sectores sociales que se acreditan como víctimas del conflicto armado colombiano. Nuestros equipos han ido a diferentes puntos. Muchos de ellos incluso vienen de la dirección anterior. No ha habido cambios drásticos. Ha habido una reducción en la contratación en razón de las políticas de austeridad, pero tampoco es muy significativo. Donde quiera que hemos ido, hemos estado en contacto con las víctimas, con las organizaciones. Ha habido problemas con algunas en el campo de eso que llamamos la agitación política. Pero en términos generales a nosotros nos ha ido muy bien en los territorios.

¿Por qué afirma que hay una persecución encabezada por María Emma Wills y otros intelectuales en contra de las decisiones que ha tomado como director del Centro?

Es que eso es como evidente. Yo no he tenido la oportunidad de sentarme frente a un auditorio académico a explicar la política que estoy adelantando. Lo explico a través del portal de la entidad. Mis puntos de vista han sido tergiversados, incluso desde antes de yo asumir. Todo se debe, en gran medida, a mi posición ideológica y política que era ampliamente reconocida, en la medida de que yo era un columnista en El Espectador, colaborador en El Colombiano, El Tiempo, en programas de análisis, en ensayos que escribí cuando era profesor de la Universidad Nacional. Mi posición era reconocida, pero ahí es donde digo que hay persecución porque a uno no lo pueden censurar por lo que haya pensado antes. Lo importante es que uno atienda los dictámenes de ley y las políticas del gobierno en materia de reparación de víctimas en este caso. Y, en estas, lo que yo he dicho es que me muestren una sola frase, escrita o pronunciada, que se pueda poner entre comillas, y eso es lo que no han hecho.

Lo que yo he observado de parte de los directores anteriores es que ellos tratan de averiguar lo que yo quiero hacer, o lo que quiero imponer, pero no logran encontrar en mis actuaciones algún hecho o alguna frase que tienda a eso que ellos me atribuyen, que es como deformar la memoria, o a desconocer el conflicto o crear una verdad oficial.

Sobre este último punto, yo desde el principio fui el que recalqué que todo lo que hubiera hecho la dirección anterior y todo lo que yo hiciera en el Centro Nacional de Memoria Histórica era controversial, y lo dije, primero, por convicción, y, segundo, porque la misma Ley de Víctimas estipula que no debe haber verdades oficiales. Las verdades oficiales son propias de las dictaduras. Entonces yo entré combatiendo y criticando la pretensión de que aquí haya una sola versión del conflicto. Y no creo ser la única persona que crea en ello.

En una columna en el periódico Debate, usted expresa que Wills dice falsedades y lanza afirmaciones sin sustento en su contra. ¿Cuáles son las afirmaciones de Wills que usted considera falsas?

Yo soy académico. Di clases en la universidad durante más de 30 años, publiqué textos fruto de investigaciones y he exigido se me trate como tal, pero no lo he recibido; no he recibido ese trato por cuestiones ideológicas. Lo propio entre académicos es que nos citemos: usted dijo esto, y lo pone entre comillas. Pero usted se fija en ciertos pronunciamientos del doctor Gonzalo Sánchez y de la doctora María Emma, y de otros reconocidos intelectuales como Rodrigo Uprimmy, y es como si no hubiera pronunciado discursos en distintos eventos, como si no hubiera producido materiales dentro del campo de la memoria histórica. La primera cuestión tiene que ver con eso, que no se me cita.

Por otra parte, se dice que yo voy a imponer una verdad oficial, cuando lo que he tratado es de sacar la contribución de la verdad, en términos de convenios, hacia afuera, como con la convocatoria de Colciencias que tiene la pretensión de evitar que el director, llámese como se llame, produzca las verdades sobre el conflicto armado colombiano. Yo estoy dando la oportunidad de que más de 650 grupos de investigación, inscritos y reconocidos por Colciencias en sus máximas categorías, A1 y A, presenten sus proyectos para estudiar diversos aspectos. Son 15 proyectos y todos dicen ‘Conflicto armado y…’, etc.

Otro punto dice que yo voy a borrar la memoria de las víctimas. Que yo me voy a inclinar a los victimarios, como dicen de ganaderos, comerciantes, etc. Lo que he planteado es que la Ley de Víctimas reconoce a aquellos sectores que hayan sufrido hechos graves en materia de DIH y Derechos Humanos, vengan de donde vengan. Entonces yo no veo por qué, cuando ellos estaban dirigiendo, si pudieron hacer unos trabajitos sobre empresarios, soldados y policías, y yo no pueda hacerlos.

Yo tengo estadísticas del informe de gestión y en la plataforma de la entidad dice claramente: iniciativas de memoria, 120 iniciativas apoyadas a 2018. ¿Cuántas se hicieron con militares? Exitosas, tres. ¿Cuántas se están haciendo? Algunas que no han terminado: con las madres de Soacha, es decir con casos de falsos positivos; con las víctimas de Rosa Blanca; con familiares de concejales muertos en Rivera; con familiares de los diputados asesinados en el Valle del Cauca; con la masacre de La Chinita, que de pronto vamos a obtener resultados en cosa de dos meses; con las Madres de La Candelaria estamos trabajando. De manera que estamos trabajando con todos los sectores de víctimas y la falsedad consiste en decir que yo solo trabajo con militares y empresarios. Eso es lo que yo llamo imposturas o falsedades del debate.

Es más, con el tema de los ganaderos que se ha agitado tanto, nosotros ni siquiera hemos firmado convenio. Fue una petición de ese sector porque ellos dicen, y con toda razón, que la mayoría de los miembros de la federación sufrieron secuestros, amenazas, asesinatos y destrucción de sus bienes y propiedades.

¿Qué cambios metodológicos y conceptuales ha tenido el CNMH bajo su dirección?

Con las iniciativas de memoria, que es el contacto con las comunidades para recuperar su memoria, su proceso de reparación, de resiliencia, de la superación del drama, de ayudarles a llevar su duelo hasta el final, en eso seguimos utilizando la metodología que han usado los profesionales durante los ocho años previos.

En materia de investigación si hay un cambio. Saqué la investigación, en buena parte, para hacerla con Colciencias, ahora Ministerio de la Ciencia. Este es un cambio, pero, ¿es positivo o negativo? Lo que pasa es que yo no puedo llegar a una institución a enmendarles la plana a los antecesores. O sea, como que yo llego y no tengo ninguna función y ninguna autonomía, y no puedo hacer nada porque de pronto estoy alterando las cosas. Yo he tratado de modificar cosas, pero que son propias de mi función.

Por ejemplo, en el Museo aún faltan por concretarse algunos cambios porque apenas estamos empezando la construcción física. Y hay que hacer cambios que serán explicados en su momento. Pero en lo demás, digamos, en la Dirección de Acuerdos de la Verdad que trabaja con desmovilizados del paramilitarismo, seguimos la misma metodología. En materia de archivos incluso mejoramos su tratamiento porque hice convenio con el Archivo General de la Nación, entidad rectora, y con la Jurisdicción Especial de Paz, que le trazó medidas cautelares a los archivos que nosotros tenemos. Eso implica que cualquier movimiento que se haga de esos archivos, cualquier tratamiento, debe estar autorizado por esas dos entidades.

Por ejemplo, nos cambiamos de sede. El traslado de los archivos se hizo hasta con el acompañamiento de la Procuraduría, la Policía Nacional, la JEP, para que no sufrieran ninguna alteración. Entonces no sé a qué se refieren cuando dicen que yo estoy cambiando todo.

¿Qué puede decir sobre el hecho de que la Asociación Minga haya sacado sus archivos del CNMH?

Primero, nosotros encontramos gran cantidad de archivos dados en calidad de préstamo, unos, y en calidad de donación, otros. Todos los archivos que entran a la entidad tienen que ser procesados técnicamente y se deja una copia digitalizada. Los que están en préstamo se digitalizan y se organizan para que sean utilizados por el público o investigadores y luego se devuelven a los propietarios naturales. En eso no hay ningún misterio. Lo que ha sucedido es que hay una campaña de desinformación.

Por ejemplo, cuando yo me fui a posesionar, al día siguiente di una entrevista que quedó mal titulada porque decía: “140 organizaciones van a retirar sus archivos”. Más adelante, el expresidente Ernesto Samper que se sumó a esa campaña, dijo que “27 organizaciones han retirado sus archivos del Centro Nacional de Memoria Histórica”’. Y solamente, a la fecha, la Minga retiró sus archivos. Pero, ¿sabe desde cuándo inició el proceso? El 26 de febrero del año pasado, estando yo recién llegado a la dirección que fue el 21 de febrero. Se demoró un año para hacer el retiro normativo, con delegados de la JEP, la Procuraduría, la policía. Eso no tiene ningún misterio, se devuelven. Pero nosotros quedamos con una copia digitalizada, así como la JEP y el Archivo General de la Nación.

¿El CNMH qué objetivos tiene para este año?

Tenemos cuatro unidades. En materia de Acuerdos de la Verdad, que trata con desmovilizados paramilitares, avanzar hacia la meta de las 18.300 certificaciones y en este momento estamos cerca de las 15.500. En el caso de los archivos, avanzar en la clasificación y digitalización de una cantidad muy grande de archivos que no estaban procesados; vale la pena decirlo, no recibimos todo en orden en materia de archivos. En el caso de la memoria, avanzar en la selección de los 15 proyectos de investigación a través del Ministerio de la Ciencia. Y en ese terreno de la memoria tenemos 43 iniciativas cuando lo normal son 25, teniendo en cuenta la diversidad territorial, los enfoques diferenciales como la comunidad LGBT, la población adulta, los afectados por minas antipersona, el enfoque de mujer, el enfoque de niños y niñas, el enfoque étnico y la población afrocolombiana. Y en materia de Museo, lo que le vamos a dejar a la comunidad colombiana es haber seleccionado la firma que va a construir el Museo, que ya está diseñado y financiado. Y para diciembre, que esté construida la sedimentación, o sea, todo lo que es la excavación y las bases.

Una de las cosas que más preocupa a las víctimas es cómo será el museo. ¿Qué puede decir al respecto?

Voy a mencionar varios casos. Primero, la centralidad del Museo, se va a dar todas víctimas diversas del conflicto. Las víctimas son muchas y muy diversas y cada una tiene una memoria diferente. Aquí no va haber una memoria única. Segundo, las muestras no podrán estar inspiradas en una de las versiones del conflicto armado, pero tampoco ningún sector ideológico o religioso podría decir que esto es lo que interpretamos sobre el conflicto. Tercero, el Museo va a tener mucha información de tiempo, modo, lugar, sobre hechos que fueron impactantes en la vida nacional y que afectaron a núcleos significativos de la población. En cuarto lugar, el Museo se dotará también con aportes hechos por las comunidades como obras artísticas, producción de objetos como artesanía, de agricultura comunitaria, etc. Muchos de estos procesos, digamos, pueden ser ofrecidos por las mujeres tejedoras, son muchos los casos que se pueden mostrar en vivo en el Museo. Y el último punto es que se va a tener en consideración el elemento artístico, siempre orientado al sufrimiento de la gente. Tenemos que evaluar la experiencia previa de lo que ya se ha hecho y qué otras cosas nuevas podemos aportar.

Director, finalmente, ¿qué entiende por Memoria Histórica?

Yo, como historiador que soy, reconozco que la memoria en su insumo del trabajo del historiador. Pero es algo que pertenece a las comunidades, es algo con lo que no se puede entrar en contradicción. Yo parto del principio de que el trabajo que nosotros hacemos con las comunidades afectadas por el conflicto, sea quien sea el victimario, nosotros lo respetemos integralmente, respetemos lo que digan las víctimas. ¿Por qué? Porque la memoria es un producto sobre la vivencia directa de un problema, un dolor, de una atrocidad que la gente expresa abiertamente sin necesidad de conocer teorías, ni filosofías. Lo hablan con su emoción, dolor y sentimientos. Y toda esa memoria hay que conservarla.

Pero podría darse dos opciones: digamos, recuperar la memoria para provocar la venganza, el odio, la ventaja, la confrontación. Como fue el caso, a manera de ejemplo, de esa tendencia con la memoria del pueblo alemán durante el régimen nazi, que lo que hizo fue un revanchismo por haber perdido la Primera Guerra Mundial. Y se puede dar la vía que nosotros hemos estado utilizando, que tiene que ver con recuperar la memoria para exigir que no se vuelva a repetir, que no haya elementos de odio. Nosotros en el tema del perdón no intervenimos porque eso se deja a las personas y comunidades. Que sean ellas mismas las que decidan si perdonan o no y en qué circunstancias.

Y un tercer elemento, en el caso nuestro, es que la recuperación de la memoria debe ser útil como elemento pedagógico, que la gente entienda que no se deben utilizar métodos violentos en la lucha política.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Colombia, Conflicto Armado, Darío Acevedo, Entrevista, Memoria Histórica

CNMH insta a la protección de líder LGBTI violentado en Medellín

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

26 Mar 2020


CNMH insta a la protección de líder LGBTI violentado en Medellín

• John Restrepo, representante de la Mesa LGBTI de la comuna 8 de la capital antioqueña, fue atacado por desconocidos la noche de este 25 de marzo, mientras se encontraba en su residencia.
• El Centro Nacional de Memoria Histórica se solidariza con este líder social y los demás miembros de dicha organización, y reitera que es necesario proteger las vidas y libertades de quienes defienden los derechos de las diferentes poblaciones y sectores, para que estos hechos sean atendidos debidamente por las autoridades competentes y no se sigan repitiendo.

Luego de denunciado el atentado con arma blanca en contra de John Restrepo, ayer en Medellín, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, hace un llamado a que estos sucesos sean investigados con el mayor rigor posible, se identifique a los responsables y se tomen las medidas necesarias para que líderes y lideresas de derechos humanos, no se vean sometidos a ninguna clase de intimidación por la labor que realizan.

Restrepo ha sido uno de los principales líderes de la Mesa, quién pese a las amenazas en su contra ha mantenido su trabajo en favor de las víctimas de los sectores LGBTI. Es reconocido en Medellín por su trabajo como defensor de derechos humanos en zonas populares de la ciudad, ha fomentado el trabajo colectivo desde la cultura y la autogestión en diversos barrios de la Comuna 8.

La Mesa LGBTI de la comuna 8 de Medellín, es el primer sujeto de reparación colectiva de los sectores sociales LGBTI en todo el país (fue reconocido como tal en el año de 2016) y desde su fundación en el año 2007 ha facilitado el encuentro, la formación y el fomento de la participación de las personas de los sectores LGBTI en la ciudad de Medellín.

Durante los seis años que el CNMH ha trabajado y acompañado a esta organización, hemos conocido las diferentes vulneraciones (amenazas, desplazamientos, agresiones físicas, psicológicas contra sus integrantes con ocasión del conflicto armado), pero sobre todo su lucha por promover el respeto a la diversidad, la visibilidad de sus expresiones y la reapropiación del espacio público.
Con la Mesa, el CNMH trabajó activamente para la elaboración del informe Aniquilar la Diferencia. Tras ello la organización hizo parte de la implementación de la Estrategia de Iniciativas de Memoria.

Durante el 2019, en cabeza de la Estrategia de Reparaciones, se acompañó la implementación de la medida: “Apoyar a la Mesa LGBT de la Comuna 8 de Medellín en la construcción de memoria de acuerdo con sus necesidades” en el marco del Plan Integral de Reparación Colectiva en favor de la Mesa LGBT de la Comuna 8.

El CNMH hace un llamado a las entidades estatales competentes para continuar acompañando a estos sectores para garantizar su protección, seguridad y derecho a la vida.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


LGBTI, Medellín

Frame del videoclip "La Chinita, un canto por la Memoria y por la Paz".

Un canto por la memoria y la paz en La Chinita

Autor

CNMH

Fotografía

Frame del videoclip “La Chinita, un canto por la Memoria y por la Paz”.

Publicado

16 Mar 2020


Un canto por la memoria y la paz en La Chinita

Este proceso de memoria histórica, promovido por 30 familiares de algunas de las 35 víctimas de la masacre de La Chinita y sus sobrevivientes, busca abordar los momentos festivos de la comunidad, frustrados por la masacre y hechos del conflicto armado en el Urabá.

En Colombia, todo el tiempo pasan cosas. De pronto, la calle que evocaba dolor para una comunidad puede convertirse en La calle de la esperanza. Durante años, las víctimas del conflicto armado colombiano han echado a andar sus propias iniciativas para construir un país en paz. Así lo hizo el colectivo “La Chinita” de Apartadó.

El colectivo decidió representar sus memorias mediante la música. Así compusieron el bullerengue sentao “En La Chinita cantamos por la memoria y la paz” y propusieron hacer un videoclip y un librillo en el que la letra y la música hacen referencia a hechos dolorosos, pero también de esperanza y solidaridad.

Allí estaban una vez más, en la calle del barrio Obrero, las 30 familias de los sobrevivientes de la masacre del 94. Estaban reunidos para hacer algo que habían querido desde hace 26 años.

“Por años quisimos componer y grabar una canción alusiva a lo nuestro”, recuerda Silvia Berrocal, líder de este colectivo de víctimas.

Al decir “lo nuestro” va más allá de lo que ocurrió el 23 de enero del 1994, cuando el frente 5 de las Farc asesinó a 35 personas en medio de una festividad comunitaria. “Lo nuestro” son las muestras de solidaridad que se han gestado entre ellos, sus esfuerzos por dignificar el nombre de los suyos, la incidencia que han tenido en el bienestar de los niños y jóvenes, y los deseos de paz para toda la región del Urabá.

Silvia Berrocal, líder del Colectivo de Víctimas de la Chinita. Foto: Daniel Sarmiento

“El video lo hicimos en La calle de la esperanza. Siempre que vamos allí nos embarga la tristeza, pero con todo lo que hemos ido trabajando, hemos resignificado el espacio. Ese día no fue de tristeza, sino de alegría: nos vestimos con unos trajes hermosos, nos sentimos contentas e incluidas, hicimos eso en conmemoración de nuestros caídos”, agrega Silvia.

El colectivo La Chinita, anteriormente conocido como las víctimas de La Chinita, está conformado por familiares de las personas asesinadas en la masacre. Son sujeto de reparación colectiva desde 2011. Uno de sus pilares ha sido reconstruir la memoria: “hemos trabajado en memoria, recordando las cosas buenas que teníamos antes, las no tan buenas como la violencia, y el ahora en donde han surgido proyectos e iniciativas positivas para el barrio”, relata Silvia.

Fruto de ese ejercicio constante, la calle de la masacre se convirtió en “La calle de la esperanza”. Entre el colectivo y los profesores y estudiantes de las instituciones educativas se propusieron darle nuevos significados a esa calle.

En 2019, el CNMH inició un trabajo de acompañamiento al colectivo para fortalecer sus ejercicios de memoria y explorar los lenguajes en los que quisieran representar sus recuerdos y perspectivas sobre el presente y el porvenir. Así se pusieron de acuerdo en volver al pasado y representarlo en una canción.

“La canción fue pensada por nosotros, la letra es nuestra. Para mí, la importancia de estas iniciativas de memoria es que uno ve el avance que va teniendo como persona, como colectivo. Esa memoria es recordar, vemos el avance que hemos tenido. Recordar el pasado mirando siempre el futuro”, explica Silvia. Estos productos están en proceso de finalización, en el primer semestre de este año se llevará a cabo su lanzamiento, así estarán dispuestos al público.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Apartadó, bullerengue, Conflicto, Farc, Iniciativas, memora

Día de la mujer

8M: un día para dignificar la labor de las lideresas sociales y defensoras de Derechos Humanos en Colombia

Autor

CNMH

Fotografías

CNMH

Publicado

8 Mar 2020


8M: un día para dignificar la labor de las lideresas sociales y defensoras de Derechos Humanos en Colombia

En el Día Internacional de la Mujer, el CNMH reafirma su compromiso con las mujeres y organizaciones sociales que adelantan procesos de reconstrucción de memoria histórica con enfoque de género.

Ser mujer y defensora de derechos humanos es difícil en muchas comunidades de Colombia. Muchas de ellas se enfrentan a la inequidad y discriminación causadas por el machismo y una estructura patriarcal que todavía permea muchos niveles de la cotidianidad. Y en un país que lleva décadas en conflicto armado, las defensoras de derechos humanos están expuestas a mayores probabilidades de ser víctimas de violencias que van desde el desplazamiento forzado hasta distintas formas de violencia sexual.

Las cifras del Registro Único de Víctimas, a corte de enero del 2020, indican que más de 4 millones de mujeres han sido desplazadas, más de 28 mil han sido víctimas de violencia sexual, más de 450 mil han sido amenazadas y más de 4 mil han sido torturadas. Además, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, desde el año 2016 han sido asesinadas al menos 36 lideresas sociales y defensoras de derechos humanos en Colombia.

Este 8 de marzo, el Centro Nacional de Memoria Histórica se une a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una fecha para visibilizar las luchas e iniciativas que lasdefensoras de derechos humanos han liderado en sus territorios. A pesar de los retos para su seguridad, ellas continúan exigiendo sus derechos y los de miles de mujeres que son víctimas de condiciones sociales desiguales y distintas formas de violencia.

En cada región de Colombia hay mujeres que se organizan para enfrentar la violencia y el machismo, para proteger los cuerpos de agua y los bosques, para dar oportunidades de educación y recreación a niños y niñas, para exigir que se sepa la verdad sobre sus familiares asesinados o desaparecidos por actores armados, para preservar sus tradiciones y prácticas culturales. Esa labor, que debería ser exaltada, las ha puesto en mayores condiciones de vulnerabilidad.

Consciente de los riesgos que enfrentan hoy en día las lideresas sociales y defensoras en Colombia, el CNMH se vinculó con el Programa Integral de Garantías para las Mujeres Lideresas y Defensoras de Derechos Humanos, que busca abordar estas violencias a partir de tres estrategias: prevención, protección y garantías de no repetición. Para garantizar la no repetición es clave reconstruir, preservar y divulgar la memoria histórica de lo ocurrido, con énfasis en el reconocimiento del trabajo comunitario desarrollado por las mujeres en territorios con presencia de actores armados.

Este año, como parte de los compromisos asumidos con ese programa, el equipo del Enfoque de Género del CNMH acompañará tres iniciativas de memoria histórica con diversos sectores de mujeres. Una de ellas será con lideresas sociales y defensoras de derechos humanos en varios territorios del país. Otra será con mujeres indígenas víctimas de desplazamiento forzado. Y una más visibilizará la situación de derechos de mujeres afrocolombianas e indígenas víctimas del conflicto armado con orientaciones sexuales e identidades de género no heteronormativas.

Además, el Enfoque de Género del CNMH trabaja en una publicación que integra crónicas de mujeres afrocolombianas víctimas de violencia sexual y en una cartilla para abordar las violencias basadas en género en ambientes escolares. También tiene una línea de trabajo encaminada a incluir las voces de mujeres lideresas sociales y defensoras en el guión museografico y la programación cultural del Museo de Memoria de Colombia.

Continuar haciendo memoria histórica con perspectiva de género es urgente y necesario. En palabras de María Elvira Solís, lideresa de la Asociación Casa Cultural El Chontaduro en Cali: “Es bueno conocer el trabajo que hacen las mujeres por sus comunidades para perder el miedo que nos ha marcado de por vida. Nosotras hemos sido el botín de guerra, pero trabajamos desde el amor, desde la justicia, desde la solidaridad y la hermandad”.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Concejo, Conflicto, Memoria, Rivera

Centenares de riverenses se reunieron para conmemorar a los concejales asesinados hace 14 años / Juan Pablo E

Rivera, una luz que no se apaga

Centenares de riverenses se reunieron para conmemorar a los concejales asesinados hace 14 años /Juan Pablo E

Autor

CNMH

Fotografías

Juan Pablo Esterilla

Publicado

5 Mar 2020


Rivera, una luz que no se apaga

El pasado 27 de febrero se conmemoraron 14 años de la masacre de los nueve concejales de Rivera, Huila, perpetrada por la antigua guerrilla de las Farc. El Centro acompañó la Marcha de la Luz, una iniciativa de los familiares y la ciudadanía para honrar su memoria y exigir que hechos así no vuelvan a suceder.

Rivera, Huila, aún sigue esperando respuestas.

Los familiares de sangre las esperan con el frenesí de quien busca justicia, pero con la paciencia de quien ha permanecido 14 años entre intermitencias. Los demás pobladores con el deseo de quien quiere pasar la página, pero que no deja de temer que los tiempos gozosos ya no vuelvan. Y los niños quieren edificar su paz, la de los suyos y la de Rivera, también conocido como el municipio verde, un pueblo que se les revela distinto todos los días.

14 años después del asesinato de los nueve concejales campesinos por parte de integrantes de la antigua Columna Móvil Teófilo Forero de las Farc en el hotel Los Gabrieles, a 15 minutos de Neiva, la luz sigue encendida. Las familias de Moisés Ortiz Cabrera, Desiderio Suárez, Aníbal Azuero Paredes, Luis Ernesto Ibarra Ramírez, Jaime Andrés Perdomo Losada, Alfair Arias, Octavio Escobar González, Selfides Miguel Fernández y Héctor Iván Tovar Polanía lo han hecho posible.

Pero lograrlo no ha sido fácil. Mientras se elevaban las velas y se recorrían las calles del municipio en el marco en la noche de la conmemoración, volvían, como año tras año, momentos que se atesoran porque “a quienes no se olvidan, nunca mueren”.

Martha Aguirre, hermana de Gloria, viuda de Desiderio Suárez, reconoce los esfuerzos de la Corporación Continuar y la Fundación Sonrisas de Colores para organizar las primeras Marchas de la Luz, desde el año siguiente a la masacre, y para construir el Obelisco de La Recordación, un monumento ubicado en la Plaza Central del municipio y en el que aparecen los rostros de los nueve concejales.

Obelisco de La Recordación / Juan Pablo Esterilla

Obelisco de La Recordación / Juan Pablo Esterilla

En la tarde del 29 de febrero, cuando la iglesia de La Sagrada Familia apenas se alistaba para recibir a los riverenses que participaron en la misa conmemorativa, Lucena Ibarra, hija de Luis Ernesto Ibarra Ramírez, abrió su corazón para compartir uno de los recuerdos con el que ha mantenido vivo a su padre y con el que ella misma se ha mantenido viva.

“Tengo muchos recuerdos bonitos, pero uno de los más marcados fue cuando me casé, que fue seis meses antes, y mi papá me iba a dar la confesión. Él se quedó de pie y me miraba y no podía hablarme. Él se contenía. No sé si fueron sus nervios, su rostro de tristeza de saber que ya su hija no estaría en casa”, contó.

Como ese, en cada hogar hay recuerdos específicos que evocan la memoria de los concejales. Un plato de tamales, una anécdota sobre cómo el tío jugaba con sus sobrinos, la imagen de las multitudes que acompañaban los mítines políticos o las canciones del dúo de música norteña Lupe y Polo siguen fortaleciendo el vínculo emocional con los ausentes.

Para hacerles honor a sus seres queridos, que hoy siguen representando tanto en sus vidas, los familiares no desfallecen en una lucha de doble vía. Por un lado, mantienen la memoria viva al interior de sus familias, que se han ampliado con la llega de nietos que desean saber más de sus abuelos. Y por otro lado, exigen que los entes del Estado no los olviden y encuentren la verdad que se esconde detrás de preguntas como por qué a ellos y por qué en Rivera.

Uno de los resultados de esa búsqueda de respuestas institucionales es la relación que se ha gestado entre el Centro Nacional de Memoria Histórica, la Corporación Continuar y la Fundación Sonrisas de Colores. Esta última le solicitó al CNMH acompañamiento a un trabajo de memoria con los familiares de las víctimas para construir perfiles biográficos de sus seres queridos.

Los familiares de los concejales, sus amigos y el CNMH trabajan en estos perfiles, que mostrarán el lado más humano de las víctimas. La mañana del sábado pasado, en el hotel Los Gabrieles, hubo una reunión entre el Centro y los familiares, donde se socializó el avance de los perfiles y un informe de esclarecimiento sobre los hechos alrededor de la masacre.

En ese espacio, Darío Acevedo, director del CNMH, exaltó el espíritu y la unión que se ha forjado entre las familias de los nueve concejales. Entre tanto, William Mancera, el investigador del equipo de Apoyo a Iniciativas de Memoria Histórica que tiene a cargo el informe de esclarecimiento, ratificó el compromiso para que los dos productos acordados se terminen con celeridad y con la aprobación de los familiares de las víctimas.

  • El artista antioqueño Didier Pulgarin entregó cuadros conmemorativos a cada una de las familias /Juan Pablo E

  • El artista antioqueño Didier Pulgarin entregó cuadros conmemorativos a cada una de las familias /Juan Pablo E

Además del CNMH, entidades como la Comisión de la Verdad, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Embajada de Suecia y la Unidad para las Víctimas han escuchado el llamado de los familiares de los concejales para garantizar al derecho a la verdad, a la reparación y a la no repetición. Uno de los productos que hicieron fue el documental Nueve ausencias: memoria de un pueblo, que se proyectó el sábado pasado durante la conmemoración.

“El apoyo y acompañamiento que hemos recibido las familias durante estos dos días es muy importante porque permite que la memoria de nuestros seres queridos no se quede ahí, sino que en el departamento y en Colombia sepan qué fue lo que sucedió en el municipio de Rivera, sepan por qué nuestros seres queridos fueron masacrados, y se recuerde la memoria de ellos, que no quede en el olvido”, dijo Lucena Ibarra.

A la Marcha de la Luz asistieron al menos 500 personas con camisetas blancas y velas y velones encendidos. En silencio, pero con total entrega, recorrieron las ocho cuadras entre la parroquia de La Sagrada Familia y el Obelisco de La Recordación, donde se realizan los actos de conmemoración. Ese encuentro alegró el corazón de los familiares, que cada año planean el evento hasta con cuatro meses de anticipación.

Durante la proyección del documental Nueve ausencias, los rostros de familiares y amigos mostraron cómo cada uno lo vive distinto. Sin embargo, hay postales que no cambian desde el primer año de conmemoración hasta hoy: las luces de las velas fueron las últimas en apagarse y los familiares fueron los últimos en irse.

Esas acciones de memoria hacen que los riverenses se solidaricen con los familiares de quienes han padecido la violencia y velen por que el Estado y sus instituciones se comprometan con el bienestar del municipio. También refuerzan la importancia de mantener vivo el recuerdo de un concejo que gestionó planes de vivienda, escuelas y el anillo vial que hoy hace de Rivera y sus corregimientos un municipio preferido por los turistas.

La barbarie que representó el ataque de las Farc contra un cabildo integrado por campesinos de distintas banderas políticas, que se postularon a ese cargo por solicitud de la misma comunidad, hirió la democracia en Rivera. 14 años después, en ese municipio conocido por sus termales y por ser la tierra del escritor José Eustasio Rivera, sus habitantes luchan para sanar las heridas que abrió la violencia y para que la memoria de sus víctimas no se olvide así como así.

Publicado en Noticias CNMH


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Concejo, Conflicto, Memoria, Rivera

Lanzamos dos nuevos informes sobre el paramilitarismo en el Magdalena Medio

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

5 Mar 2020


Lanzamos dos nuevos informes sobre el paramilitarismo en el Magdalena Medio

Los informes, presentados en la Universidad Industrial de Santander y la Universidad Autónoma de Bucaramanga, dan cuenta de la disputa por la institucionalidad, las economías ilegales y los escenarios de victimización que ejercieron los grupos paramilitares en el territorio. 

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), a través de la Dirección de Acuerdos de la Verdad, presenta sus más recientes publicaciones: “El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto Boyacá” y “El modelo paramilitar de San Juan Bosco De La Verde y Chucurí”. En ambos informes, a través de las voces de personas desmovilizadas, víctimas y testigos del conflicto armado interno, se muestra cómo el paramilitarismo disputó la institucionalidad en esta zona del país, su enriquecimiento a partir del narcotráfico, el hurto de combustibles y las extorsiones, y los escenarios de victimización donde se perpetraron torturas, homicidios, desapariciones forzadas, masacres, desplazamientos forzados, violencia sexual y reclutamiento ilegal, entre otros crímenes a través de los cuales impusieron un orden de violencia que se prolongó por 25 años. 

Estos textos hacen parte de una serie de cuatro informes que fueron elaborados cuantitativamente a partir de 746 entrevistas estructuradas de personas desmovilizadas de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá y las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, y cualitativamente a través de 230 entrevistas a profundidad a esta misma población, además de recorridos de memoria en 23 municipios de los departamentos de Antioquia, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Caldas y Tolima, donde se hicieron talleres, grupos focales, entrevistas individuales, con la participación de 205 víctimas y testigos. 

“El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto Boyacá” da cuenta de la creación de los primeros grupos de escopeteros a finales de los años setenta y principios de los ochenta, del accionar del grupo paramilitar comandado por Gonzalo y Henry Pérez, y de su expansión territorial hasta su crisis y desmovilización en 1991. Además, incluye la transición entre este grupo y su recomposición a partir de 1994, bajo el nombre Autodefensas de Puerto Boyacá, y desde 2000 como Bloque Puerto Boyacá, bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha, alias Botalón. En el informe se analiza también su desmovilización en 2006 y las relaciones de continuidad y ruptura con los grupos posdesmovilización.

“El modelo paramilitar de San Juan Bosco De La Verde y Chucurí” describe el accionar de varias estructuras paramilitares entre 1981 y 2006, entre ellas Los Sanjuaneros, los grupos coordinados, los frentes Isidro Carreño, Ramón Danilo y Héroes de San Juan Bosco La Verde, y sus relaciones de alianza y disputa con el Bloque Puerto Boyacá y el Bloque Central Bolívar a partir del 2000. Además analiza los aciertos, irregularidades y dificultades del proceso de desmovilización, explora los fenómenos de rearme y expone algunas experiencias de memoria y reconciliación en la región.

Este jueves, en Bucaramanga, se hizo el lanzamiento de ambos informes, con participación especial de las víctimas. A todos los asistentes se les entregó la publicación impresa. A partir de hoy, pueden ser consultados y descargados libremente.

El modelo paramilitar de San Juan Bosco de la Verde y Chucurí

Descagar

Descargar

El Estado Suplantado. Las Autodefensas de Puerto Bayacá

Read more


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Acuerdos de Paz, internacional, inversiones, postconflicto

El modelo paramilitar San Juan Bosco y Chucurí

Libro

EL MODELO PARAMILITAR DE SAN JUAN BOSCO DE LA VERDE Y CHUCURÍ


El modelo paramilitar de San Juan Bosco de La Verde y Chucurí es la quinta publicación de la serie “Informes sobre el origen y actuación de las agrupaciones paramilitares en las regiones”, a cargo de la Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica.

El informe describe el accionar de varias estructuras paramilitares entre 1981 y 2006 como Los Sanjuaneros (1981-1994), los grupos coordinados (1995-2000), y los frentes Isidro Carreño (1998-2004), Ramón Danilo (2000-2006) y Héroes de San Juan (2000-2006) y sus relaciones de alianza y disputa a partir del año 2000 con el Bloque Puerto Boyacá y el Bloque
Central Bolívar. Además analiza los aciertos, irregularidades y dificultades del proceso de desmovilización; explora las relaciones de continuidad y ruptura con grupos posdesmovilización; y expone experiencias de memoria y reconciliación en la región.

Estos grupos centraron sus crímenes principalmente en los municipios de Santa Helena del Opón, Simacota, El Carmen de Chucurí y San Vicente de Chucurí, y de manera más tardía en Zapatoca, Betulia, El Guacamayo, La Paz, Aguada y Contratación, en el departamento de Santander.

A lo largo del texto, por medio de las voces de personas desmovilizadas, víctimas y testigos del conflicto armado, se muestra cómo el paramilitarismo instauró un modelo totalitario en esta parte del país;
su enriquecimiento a partir del narcotráfico, el hurto de combustibles y las extorsiones; así como los escenarios de victimización en los que se perpetraron torturas, homicidios, desapariciones forzadas, masacres,
desplazamientos forzados, violencia sexual y reclutamiento ilegal, entre otros crímenes, por medio de los cuales impusieron un orden de violencia durante 25 años, hasta que se debilitaron por disputas internas, acciones de resistencia civil pacífica y por el cumplimiento del deber del Ejército nacional y de la Fiscalía General de la Nación.




Descargue aquí

El Estado suplantado Autodefensas Puerto Boyacá

El Estado suplantado – Autodefensas Puerto Boyacá

Libro

EL ESTADO SUPLANTADO. Las autodefensas de Puerto Boyacá


El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto Boyacá es la cuarta publicación de la serie “Informes sobre el origen y actuación de las agrupaciones paramilitares en las regiones”, a cargo de la Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica.

El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto Boyacá trata de los orígenes del paramilitarismo en el Magdalena Medio, la creación de los primeros grupos de escopeteros a finales de los años setenta y principios de los ochenta; la cooptación de estos grupos desde Puerto Boyacá bajo el nombre de Autodefensa Campesina del Magdalena Medio al mando de Gonzalo y Henry Pérez, y de su expansión a diferentes partes del país en alianza con el narcotráfico desde 1985 hasta su crisis y desmovilización en 1991. Además, incluye la transición entre este grupo y su recomposición a partir de 1994 y hasta 2000 con el nombre Autodefensas de Puerto Boyacá. Se revisa cómo desde entonces operó con la denominación de BPB-ACMM (Bloque Puerto Boyacá-Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio) bajo el mando de Arnubio Triana Mahecha. Y se examina su desmovilización que ocurrió en 2006 con la etiqueta de ACPB (Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá). Por último, este informe explora las relaciones de continuidad y ruptura con los grupos posdesmovilización.

A lo largo del texto, a través de las voces de personas desmovilizadas, víctimas y testigos del conflicto armado, se muestra cómo el paramilitarismo disputó la institucionalidad en esta parte del país; su enriquecimiento a partir del narcotráfico, el hurto de combustibles y las extorsiones; así como los escenarios de victimización en los que se perpetraron torturas, homicidios, desapariciones forzadas, masacres, desplazamientos forzados, violencia sexual y reclutamiento ilegal, entre
otros crímenes a través de los cuales impusieron un orden de violencia que se prolongó por 25 años.




Descargue aquí

Comunicado sobre el retiro de archivos de la Asociación Minga

Comunicado sobre el retiro de archivos de la Asociación Minga

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

3 de marzo 2020


Comunicado sobre el retiro de archivos de la Asociación Minga

  • La devolución de los archivos originales es procedente y se concertó con la Minga, contando con acompañamiento del Archivo General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación en cumplimiento de los Autos AT-001-2019 y AT-108-2019 de la Jurisdicción Especial para la Paz-JEP-. –
  • El CNMH, fiel a sus principios misionales continúa con el compromiso de fortalecer, ampliar, preservar y difundir el Archivo Virtual de los Derechos Humanos.

El Centro Nacional de Memoria Histórica -CNMH- se permite aclarar que en el marco de las acciones pactadas entre la organización Minga y el CNMH, como parte del Acta de Entendimiento, se le hizo devolución concertada, este martes 3 de marzo, del archivo físico institucional, el cual en el marco de los procedimientos de la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos del CNMH, fue entregado en calidad de custodia y acopio para su procesamiento técnico, el 05 de septiembre de 2016, con el ánimo de aportar a la conformación del Archivo Virtual de los Derechos Humanos y la construcción de la memoria del país.

Es de precisar que en el Acta enunciada, se estableció un plazo de tres años para el cumplimiento de los compromisos, los cuales se dieron en los términos establecidos de acuerdo con las siguientes actividades: levantamiento de inventarios, procesamiento técnico de la documentación perteneciente a la región de Catatumbo en las instalaciones de la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos, lo cual implicó organización, clasificación, descripción, digitalización y puesta al servicio cumpliendo los siguientes acuerdos: concertación de niveles de acceso a la información y estrategias de recopilación de información, concertación de mecanismos de cooperación, diseño metodológico y devolución de la documentación en el plazo fijado.

Como consta en los acuerdos pactados, la devolución de los archivos originales es procedente y se concertó con su asociación, contando con el acompañamiento del Archivo General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación en cumplimiento de los Autos AT-001-2019 y AT-108-2019 de la Jurisdicción Especial para la Paz.

Por lo anterior, le reiteramos a a la opinión pública, a otras organizaciones de víctimas, defensores de DDHH y procesos sociales, que el Centro Nacional de Memoria Histórica, fiel a sus principios misionales continúa con el compromiso de fortalecer, ampliar, preservar y difundir el Archivo Virtual de los Derechos Humanos, para dar cumplimiento a lo establecido en la Ley de Víctimas, Art. 145, que ordena como acciones en materia de memoria histórica “integrar un archivo con los documentos originales o copias fidedignas de todos los hechos victimizantes a los que hace referencia la presente ley, así como la documentación sobre procesos similares en otros países, que reposen en sitios como museos, bibliotecas o archivos de entidades del Estado


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


 

Copyright 2019 / Centro Nacional de Memoria Histórica / Condiciones y Términos de Uso Ventanilla única de radicación y atención al público: Carrera 7 # 27 - 18 Pisos 20 al 24

Código Postal: 110421  Horario de radicación de Notificaciones judiciales: 8:00a.m. a 12:30 y de 1:30 a 5:00 p.m. (días hábiles) notificaciones@cnmh.gov.co 

Horario de ventanilla de radicación: lunes a viernes de 8:00 a.m. a 12:30 p.m. y de 1:30 p.m. a 5:00 p.m. (días hábiles) radicacion@cnmh.gov.co

Horario de atención al público: lunes a viernes de 8:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m (días hábiles) / PBX: (571) 796 5060

Política de tratamiento de la información y datos personales.

 

Ir al contenido