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¡Peñas Coloradas siempre será el presente!

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Andrés Cardona (2016) Fotógrafo independiente

Publicado

10 May 2016


¡Peñas Coloradas siempre será el presente!

El pasado sábado 23 de abril de 2016, la comunidad de Peñas Coloradas se reunió en Cartagena del Chairá para conmemorar 12 años de su desplazamiento masivo. El Reencuentro Anual contó con la participación del padre Javier Giraldo, representantes del gobierno local y nacional, delegados de diferentes agencias de Naciones Unidas y de organizaciones de la sociedad civil. Esta es una versión desde las víctimas. 


Al norte de Caquetá se ubica el corregimiento de Peñas Coloradas, a orillas del río Caguán. Para llegar allí hay que recorrer cuatro horas en lancha rápida desde la cabecera municipal de Cartagena del Chairá. Para 2004, según registros de los libros de sus juntas de acción comunal, este lugar contaba con dos mil habitantes, y hoy es un pueblo fantasma del corazón de la Amazonía colombiana, donde opera la base militar de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega —una unidad de las Fuerzas Militares de Colombia inaugurada en la primera fase del Plan Colombia—.

Esta región del país vio como en los años ochenta la bonanza cocalera y la falta de oportunidades, crearon las condiciones estructurales para que sus habitantes se dedicaran a la siembra de coca como una alternativa de desarrollo. Se construyeron escuelas, colegios, un centro de salud, un polideportivo, una cancha de futbol, una iglesia, y una plaza de toros que a la vez funcionaba como lugar de encuentro y discusión. “Corrían los años setenta –narra un líder fundador- cuando a Peñas Coloradas llegaron decenas de colonos de diferentes departamentos de Colombia en busca de un mejor futuro. El comercio de pieles, la producción de cacao, caucho y quina fueron algunos de los incentivos de la primera ola de colonización.”

Este hombre, de unos 60 años, hoy desplazado en Villavicencio da detalles del nivel organizativo y de autogestión que se llegó a desarrollar en la comunidad a raíz de la ausencia del Estado y de cómo un operativo militar, la “Operación JM”, desencadenó el desplazamiento masivo de todos los pobladores de este corregimiento. “JM” fue una de las tantas labores militares diseñadas para debilitar la influencia de las Farc, dentro del Plan Patriota, después del fin de los diálogos de paz con el gobierno de Pastrana.

Sin embargo, la comunidad reflexionó durante este reencuentro anual: ¿cuáles fueron los costos en materia de violaciones de derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario producidos por la “Operación JM” y la respuesta armada de las Farc? ¿Acaso no habría sido posible promover una transición pacífica de la economía cocalera a la economía legal sin necesidad de una operación de tal magnitud?

La toma de Peñas Coloradas es vista como una de las más importantes victorias del Plan Colombia en su lucha contra las Farc, debido a la ubicación estratégica del pueblo en el triángulo compuesto por Meta-Guaviare-Caquetá. Sin embargo, para la población civil el operativo estuvo lejos de ser un gran éxito. Los antiguos habitantes de Peñas Coloradas inscritos en el Registro Único de Víctimas han declarado ante el Ministerio Público por hechos victimizantes y delitos como desplazamiento forzado, tortura, despojo de bienes, lesiones personales, capturas ilegales y homicidio en persona protegida.

Asociado a esto hubo múltiples procesos penales en contra de los habitantes de Peñas Coloradas sindicados por rebelión, durante y después de la Operación JM, los cuales no prosperaron ya que los acusados lograron probar su inocencia y se han iniciado procesos de reparación directa. 

La obra de teatro “Recuerdos” escrita e interpretada por el grupo artístico juvenil Herencia Caqueteña, presentes en el evento, es un testimonio de los acontecimientos vividos durante los días del desplazamiento. La intervención de la representante de la Asociación de Desplazados de Peñas Coloradas y Veredas Circunvecinas fue contundente al pedir en su discurso “un perdón público por parte del gobierno colombiano como medida de reparación simbólica para los sobrevivientes”. Vale la pena recordar que en febrero 15 de 2016, la comunidad de Peñas Coloradas fue reconocida por la Unidad de Víctimas como comunidad sujeto de reparación colectiva.  

 

Durante el evento, tras una invitación a un minuto de silencio por parte del padre Javier Giraldo, y el despliegue de una pancarta con las fotos de los líderes que ya no están en la comunidad, la delegada de la Subdirección de Reparación Colectiva de la Unidad para las Víctimas, Lyda Camacho, explicó a los asistentes el alcance de la reparación colectiva. Así, la comunidad aprovechó el momento para redactar una solicitud formal al Ejército Nacional con el objetivo de que se permita la entrada de un equipo de peritos a la base militar. La Acción de Grupo de Peñas Coloradas se encuentra en estado probatorio pero no ha podido avanzar debido a los múltiples obstáculos que han impedido llevar a cabo una adecuada valoración. El peritaje es esencial para estimar las pérdidas materiales que sufrieron las víctimas con el desplazamiento. 

“Estamos muy alegres por esta resolución pero también expresamos nuestra preocupación por la lentitud en el procesamiento de la Acción de Grupo de Peñas Coloradas instaurada el 21 de abril de 2006 ante el Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Florencia”, dijo un hombre presente en el evento.

En Peñas Coloradas cada casa tenía una historia, cada persona tenía un apodo, cada esquina guardaba un secreto, cada viernes había una fiesta, cada misa tenía un motivo, cada canción tenía un significado, cada chiste tenía su dueño y cada colombiana y colombiano que llegó allí tenía un sueño.  En el momento del desplazamiento no hubo tiempo para la tristeza pero cada año cientos de personas hoy dispersas entre Florencia, Santander de Qulichao, Bogotá, Pitalito, Corinto, Cartagena del Chairá, Santa Rosa de Cabal y Neiva se reúnen en Cartagena del Chairá y en un admirable gesto de valentía le recuerdan a Colombia que “¡Peñas Coloradas nunca será el pasado y siempre será el presente!”

 


Caquetá, Desaparición Forzada. Caquetá, Peñas coloradas

Desafíos para la transición y el posconflicto

Noticia

Autor

Ayda Martínez, periodista del CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

10 May 2016


Desafíos para la transición y el posconflicto

Las tareas para el posconflicto son amplias y diversas para construir una paz estable y duradera. Pasan desde la solución a problemas como los rezagos del paramilitarismo, las redes delincuenciales y el peso de las economías ilegales, hasta las circunstancias de violencia sistemática, con expresiones sociopolíticas en amplias zonas rurales.


Se trata de algunas de las respuestas a la pregunta ¿qué transformaciones sociales e institucionales se requieren para la sostenibilidad de un escenario de posacuerdos?, planteado por un conversatorio realizado en la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) el pasado viernes.

Marco Alberto Romero Silva, director de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES); Maria Consuelo del Rio Mantilla, directora Nacional de Promoción y Divulgación de Derechos Humanos de la Defensoría del Pueblo; Álvaro Villarraga Sarmiento, director de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); y Katherine Paola Herrera Moreno, subdirectora de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) intentaron responder a esta inquietud de cara a los acuerdos de paz que avanzan en La Habana.

“Es esencial que exista una convergencia histórica entre el proceso por terminarse con las Farc y el proceso que inicia con el Eln”, aseguró Villarraga Sarmiento, quien recalcó la importancia de la academia para el posconflicto al afirmar que las universidades tienen la responsabilidad de actualizarse, dado que existen notorios atrasos en los programas académicos e investigaciones en relación al conflicto armado colombiano.

“Cuando se habla del papel de la academia, se habla del papel de la educación. Es indispensable una educación transformadora basada en los derechos humanos. Este es un discurso que las instituciones usan con frecuencia, pero seguirá siendo un discurso vacío de contenido si no adopta una posición transformadora que parte desde las comunidades en los territorios”, agregó la representante de la Defensoría del Pueblo.

Por su parte, Herrera Moreno reconoció que frente al posible aumento del universo de víctimas se prevé un desafío para la UARIV, aunque reprochó que los cambios de gobierno sean un obstáculo para  la coyuntura con las diferentes entidades estatales a cargo del seguimiento de las políticas de víctimas, desconociendo que este asunto debería ser una política de Estado.

“El principal de los retos es la articulación entre la política de víctimas, y las políticas que se van a derivar de los acuerdos en La Habana. Para ello se necesita la coordinación institucional”, concluyó.

A su turno, el director del CODHES sugirió que las organizaciones defensoras de derechos humanos, de cara al posconflicto, deberían incursionar en una dinámica de cambio. “Este país está acostumbrado a una anormalidad de arbitrariedad, de violencia, de guerra. Y lo ideal es que haya una normalidad de civilidad, de democracia, de equidad, de respeto a la diversidad cultural, de pluralidad política. Pero esas son cosas exóticas para esta sociedad. Tenemos que ser capaces de ir de la lógica de la crisis humanitaria a la sociedad de derechos”. 

 


Desafíos, posconflicto

50 historias para hacer memoria

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

12 May 2016


50 historias para hacer memoria

Este jueves 12 de mayo inicia el ciclo de cine “Memoria visual del conflicto armado en Colombia” en el Cineclub de la Universidad Central, que pretende hacer una retrospectiva de las casi cinco décadas de conflicto armado en Colombia a través de 50 obras cinematográficas –noticieros, reportajes, materiales de archivo, documentales, cortos y largometrajes de ficción–, que van de 1946 a 2016.


Entre estas proyecciones, que buscan dar a conocer la realidad de esta nación, estarán presentes tres producciones audiovisuales del Centro Nacional de Memoria Histórica, las cuales desean crear imágenes para la memoria y la reparación simbólica de las víctimas.

PUEBLO SIN TIERRA

Sábado 14 Mayo

6:30 p.m.

Corto documental animado que retrata la problemática de millones de colombianos que han tenido que dejar su lugar de origen y muchas de sus pertenencias a causa del conflicto armado.

A través de técnicas de animación ilustradas se exponen dos de los factores más comunes que han obligado a los campesinos a vivir el drama del desplazamiento forzado, mostrando además como se transforma la cotidianidad por completo, cuando de repente se debe empezar a construir la vida desde cero.

NO HUBO TIEMPO PARA LA TRISTEZA

Martes 17 de Mayo

2:30 p.m.

 

 

En una Colombia donde el conflicto ha tenido lugar por más de 50 años, las víctimas son muchas y cada una tiene su propia historia de dolor, muerte y resistencia. Este documental le da lugar a estos relatos,  contando además por qué Colombia ha sido escenario de guerra y cómo los ciudadanos han sobrevivido a este largo periodo de violencia.

La narración de esta pieza comunicativa se refiere a los hallazgos del informe ¡Basta ya! Colombia. Memorias de guerra y dignidad, elaborado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, y presenta a hombres y mujeres desde La Chorrera, Bojayá, San Carlos, las orillas del río Carare, Valle Encantado y Medellín, quienes relatan que las atrocidades de las que ellos fueron testigos no deberían repetirse.

CUERPO 36

Martes 17 de Mayo

5:30 p.m.

 

 

En una inspección en Belén de los Ardaquies en el año 2012, una comisión de la fiscalía exhumó 36 cuerpos de personas asesinadas en las llamadas “escuelas de la muerte” de los paramilitares. Pero la historia del cuerpo 36 fue distinta desde el inicio, se encontró enterrado lejos de los otros 35 y hoy 13 años después, es el único de ese grupo que continua perdido en el cementerio de Florencia Caquetá, en un mar de restos no identificados.

 


50, Bibliotecas con Memoria, Historia, Memoria

Víctimas de Puerto Boyacá contribuyen a la verdad

Noticia

Autor

Juan Alberto Gómez

Fotografía

Juan Alberto Gómez

Publicado

13 May 2016


Víctimas de Puerto Boyacá contribuyen a la verdad

El sábado 30 de abril, 16 víctimas del conflicto armado de Puerto Boyacá participaron del primer taller de memoria histórica dentro del proceso comunitario de contribuciones voluntarias, que aportan a la construcción del informe sobre la estructura paramilitar de las autodefensas campesinas de Puerto Boyacá (ACPB).


Las víctimas de Puerto Boyacá le dijeron sí a la iniciativa de aportar a la verdad. Una respuesta que se expresa en una sílaba, pero que no resulta nada fácil para quienes les ha tocado inscribir verdades en sus propios cuerpos con sentimientos de profundo dolor, rabia, impotencia y miedo.  “Mi marido pasó por un lado de mi casa y ni siquiera me di cuenta”, expresa una de ellas, aclarando que su casa se ubica a orillas del río Magdalena por donde bajó el cuerpo desmembrado de su esposo, luego de ser retenido por hombres de la ACPB. Su caso es uno de los que cita la sentencia del Tribunal Superior de Bogotá contra Arnubio Triana Mahecha, alias Botalón, comandante de esta estructura paramilitar desde el año de 1994 hasta su desmovilización en la vereda El Marfil en enero de 2006 con 742 hombres. 

Y es precisamente la vereda El Marfil, la que mencionaron los participantes en el taller como la más productiva cuando sacaban al pueblo maíz, yuca, papa, plátano, incluso arroz, sorgo o cacao antes de que se impusiera la ganadería y los cultivos de coca. Del corregimiento Puerto Romero se recordó su colonización cuando las familias abrían pequeños claros en las selvas, a los que llamaban sementeras, sostenidos en la ilusión de haber encontrado tierra nueva para sembrar. La misma ilusión de trabajo y tierra que animó a tantos colonos que llegaron a este territorio, donde luego nació Puerto Boyacá, que también ha sido un triste protagonista de una guerra de más de cinco décadas.

En esa misma dinámica de relatar su territorio y su propia experiencia, las víctimas aportaron a la construcción de una línea de tiempo que servirá de insumo para ofrecer comprensiones acerca del impacto del conflicto armado en este sector del Magdalena Medio. 

 


Comisión de la Verdad, Puerto Boyacá, Verdad, Víctimas

Procesos de DDR deben ser ajustados a los actores armados

Noticia

Autor

Ayda Martínez, periodista del CNMH.

Fotografía

CNMH

Publicado

13 May 2016


Procesos de DDR deben ser ajustados a los actores armados

De acuerdo con la experiencia colombiana, los procesos de reintegración deben ajustarse a los actores, el contexto y las dinámicas del grupo, por lo que no es lo mismo pensar en un proceso de Desmovilización, Desarme y Reintegración (DDR) igual para las Farc y el ELN.


Durante el conversatorio “Qué pasó en el Magdalena después de la desmovilización de las AUC”, realizado en el hotel Santa Marta Real para presentar el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) sobre el tema, “Desmovilización y reintegración paramilitar. Panorama posacuerdos con las AUC”, varios invitados consideraron que 25 años de experiencia brindan las bases para futuros procesos, aunque deben ser adaptados de acuerdo con los grupos que negocien procesos de paz con el Gobierno.

Para José Nicolás Wild, coordinador regional en Magdalena de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), hay aprendizajes que no se deben perder de vista y es claro que en la aplicación de los procesos de reintegración se dependen en gran medida de las necesidades de los actores. 

“Hay alta capacidad de adaptación pues hoy hay elementos como la salud mental, la multimodalidad en la intervención, los enfoques de género, edad y etnia, entre otros que se han agregado al proceso. Sigue siendo un reto la reintegración política que tendrá que salir a la luz”, expresó. 

El director de Acuerdos de la Verdad del CNMH, Álvaro Villarraga, destacó que hoy en día la sociedad colombiana está lista para realizar verdaderos procesos de reintegración de las personas que empiecen este tipo de procesos. Lamentó que “la economía ilegal siga siendo puntal para estos grupos posdesmovilizados, al igual que su instrumentalización por parte de élites políticas regionales que intentan conservar el poder”.

Eduardo Forero, de la universidad del Magdalena, destacó la preocupación generalizada en torno a la reincidencia de las personas desmovilizadas y su continuidad. “Eso puede frustrar el proceso con las Farc. No hemos terminado el proceso con las AUC y no se han generado medidas más eficaces”. 

“La academia tiene que atender la articulación de políticas públicas más orgánicas y ser activa en la construcción y seguimiento de esas políticas, cerrar el círculo fragmentando entre la sociedad, el Estado y la academia, y dedicar más tiempo al desarrollo de políticas propias”, agregó Forero al referirse al papel de la academia en el actual contexto de construcción de paz.

El coordinador regional de la DAV, Juan Vicente Medina, destacó que avanza la construcción de verdad no judicial en el departamento gracias a la implementación del Mecanismo de Contribución a la Verdad con 570 excombatientes de los Bloques Norte y Tayrona, principalmente.

 


Actores armados, Conflicto Armado, DDR, Proceso de Paz, Víctimas

Lanzamiento de nuevo informe: Derecho a la justicia

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

13 May 2016


Lanzamiento de nuevo informe: Derecho a la justicia

El lanzamiento del informe El derecho a la justicia como garantía de no repetición se llevará a cabo el 17 de mayo a las 9:00 a.m. en el auditorio D-200 de la Universidad Externado de Colombia


El derecho a la justicia como garantía de no repetición, la nueva investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica, presenta el panorama de las víctimas de este país en la búsqueda de la justicia. Indaga, desde la experiencia de las víctimas, las organizaciones sociales y de derechos humanos cómo ha sido la relación entre estas luchas por la justicia y las respuestas judiciales.

El informe hace mención de ciertos factores que se constituyen en brechas grandes y complejas que, en muchos casos, impiden dar cuenta de una experiencia de reconocimiento, como por ejemplo: el lenguaje en que se consolida todo el modelo de administración de justicia que inicia desde la forma en que se redactan las normas; la manera como se construyen las decisiones judiciales; la forma como se las comunica a los destinatarios; las lógicas de la estructura del proceso judicial en tiempos, momentos y expectativas que no coinciden con las de las víctimas; la distancia física de las autoridades judiciales, unida a la precariedad de recursos y las dificultades de tiempos de las víctimas, entre otras. 

El deber que tiene el Estado y sus autoridades de satisfacer el derecho a la justicia de las víctimas mediante procedimientos que conduzcan al esclarecimiento de los hechos, la identificación, investigación, juzgamiento y sanción de los responsables, es la premisa sobre la que se centra esta investigación del CNMH para presentar algunas de las respuesta que ha dado el Estado colombiano a quienes han sido víctimas de graves violaciones a los derechos humanos. 

Aunque el Estado ha ido incorporando diversos mecanismos e instrumentos que en ocasiones han hecho frente a las demandas de las víctimas y sus familiares y ha mostrado resultados positivos cuando se trata de sancionar a los responsables, continúa siendo insuficiente para las víctimas quienes, en su mayoría, han estado excluidas y marginadas del proceso que lleva a esos resultados. Es por ese motivo que las decisiones no dan respuestas a preguntas y expectativas centrales que las víctimas tienen en la búsqueda de justicia: ¿por qué?, ¿dónde está? 

El informe está dividido en dos volúmenes. El primero, ‘Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985 – 2012’, reconstruye la historia de la lucha de los movimientos sociales y de víctimas por la defensa de los derechos humanos y contra la impunidad en diálogo con los cambios de las normas y regulaciones en ese campo en Colombia en esos 30 años y los contextos cambiantes en los que todo esto tuvo lugar. 

El segundo, ‘Casos de víctimas de violaciones a los derechos humanos en búsqueda de la justicia y de la satisfacción del derecho a la justicia’, reúne con gran detalle los relatos de seis víctimas y familiares de distintas violaciones, ubicadas en varios lugares del país, que exponen las debilidades, los avances y las contradicciones entre las normas, su interpretación y su aplicación y los desafíos enfrentados en el acceso de las víctimas a la justicia 

LAS HISTORIAS

Los seis casos que recoge esta publicación están relacionados directamente con cuatro violaciones de derechos humanos: desaparición forzada, ejecuciones arbitrarias, tortura y violencia sexual. Allí se indagó la manera como las víctimas buscaron, construyeron y enfrentaron caminos de búsqueda de la justicia. 

Tarcisio Medina Charry

El estudiante de la Universidad Surcolombiana, Tarcisio Medina Charry, fue detenido por la policía ante testigos y luego desapareció. Llevaba en su mochila el periódico Voz Proletaria del Partido Comunista. El hecho sucedió en Neiva el 19 de febrero del año con más desapariciones forzadas en Colombia: 1988 (307 desapariciones forzadas según cifras oficiales y 380 según las organizaciones de familiares). Esta es la historia de una familia que ha pasado 26 años en la búsqueda de justicia. 

Lisandro Vargas y Alfredo Correa de Andréis

Las denuncias de corrupción en la universidad por parte del profesor y sindicalista Lisandro Vargas lo llevaron a sufrir allanamientos y estigmatización hasta su asesinato el 23 de febrero de 2001. 

Pese al reconocimiento como investigador y a su actividad a favor de causas comunitarias y sociales, el profesor Alfredo Correa fue detenido por el DAS el 18 de junio de 2004 acusado de ser ideólogo de las FARC. Un mes más tarde fue liberado, aunque la investigación siguió. El 17 de septiembre él y su escolta fueron asesinados en Barranquilla.

Henry Molina

Como estudiante de derecho en la Universidad del Atlántico, Henry Molina participó en la creación de la Federación de Estudiantes Universitarios en 2005. La noche del 18 de octubre fue retenido y llevado a la SIJIN donde fue torturado física y sicológicamente. El motivo: ser señalado de guerrillero. 

Los 12 jóvenes de Punta del Este

El 19 de abril de 2005 11 jóvenes del barrio Punta del Este fueron invitados a jugar un supuesto partido de fútbol en otro barrio. El premio era de 200.000 pesos. Al final todos terminaron amarrados con los cordones de sus tenis, asesinados y arrojados al agua en un hecho que conmocionó a Buenaventura. Ese año en la ciudad se cometieron 324 homicidios según Medicina Legal. 

Dos adolescentes y su madre

Dos mujeres adolescentes fueron raptadas por los paramilitares, quienes se las llevaron una noche y las abusaron sexualmente. Las liberaron en la madrugada en un marco de violencia generalizada en el Putumayo. Su madre, pese a la situación de vulnerabilidad en que se encontraba, se empeñó en alentar y apoyar a sus hijas para que lo ocurrido no quedara en el silencio. 

Los seis relatos son elocuentes sobre las dificultades de las víctimas para encontrar satisfacción de sus derechos en el sistema judicial y sobre las dificultades y contradicciones de la justicia para relacionarse con ellas, sin embargo, sus luchas muestran que, aunque en las primeras aproximaciones algunos familiares expresaron no haber logrado incidir en las autoridades para obtener una efectiva búsqueda de justicia, el proceso de diálogo establecido y las formas como sortearon las dificultades y retos los convirtió en verdaderos agentes de construcción de caminos de búsqueda de justicia. Algunos de ellos lograron tener incidencia en la construcción de mecanismos o herramientas legales y otros se convirtieron en movilizadores de otras iniciativas de personas que se encontraban en similares circunstancias. 

 


Derechos, justicia, Lanzamiento. Informe

Alejandría: historias de dolor y esperanza

Noticia

Autor

Juan Gonzalo Betancur B. Profesor Universidad EAFIT (Medellín)

Fotografía

CNMH

Publicado

13 May 2016


Alejandría: historias de dolor y esperanza

En el sitio web www.memoriaalejandria.com están recopilados medio centenar de relatos sobre el impacto del conflicto armado en este municipio de Antioquia, así como de los procesos de sanación individuales y colectivos que se adelantan. Un proyecto conjunto de la Universidad EAFIT y dos grupos de víctimas.


Alejandría es un pequeño municipio antioqueño que no figura en el imaginario colectivo como un pueblo donde haya sido fuerte la violencia; es más, muchos creen que allí nunca ocurrió nada. Sin embargo, su historia demuestra que sufrió muchísimo.

Entre 1998 y 1999 tenía un poco más de 7.000 habitantes y hasta ese momento era conocido como un “remanso de paz”. Era una zona que la gente visitaba por la belleza de sus montañas, la limpieza de sus ríos y quebradas, y por la amabilidad del clima y la gente.

Pero aquellos años –como en buena parte del país– todo cambió de manera radical: escuadrones paramilitares llegaron a la zona y empezaron a cobrarle a la comunidad el que la guerrilla de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) hubieran estado rondando por allí desde comienzos de los años 80 y el Eln (Ejército de Liberación Nacional) desde inicios de los 90.

 

Aquella presencia guerrillera fue más bien marginal y no había alterado de manera significativa la vida cotidiana. Pero los miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) no lo vieron así y la emprendieron especialmente contra la población civil.

Otra causa fue que el municipio estaba ubicado en un territorio de paso, en un corredor estratégico para los grupos armados, por cuanto conecta las regiones Oriente y Nordeste de Antioquia, ambas claves dentro del conflicto armado en el ámbito regional por aquellos años.

Por eso entre 1998 y 2004, Alejandría vivió un período terrible:

– Unas 200 personas fueron asesinadas.

– 25 más fueron desaparecidas.

– Hubo masacres, amenazas, extorsiones, retenes ilegales…

– Incluso se presentaron combates entre los mismos grupos paramilitares.

– Ocurrieron toda clase de violaciones a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario.

– Por eso el 62 % de la población fue víctima de desplazamiento forzado.

La Policía Nacional se limitó a permanecer en el parque principal del pueblo y a patrullar las calles cercanas. Lo hizo por el escaso pie de fuerza y porque sus miembros dejaron que los paramilitares actuaran o simplemente les ayudaron. El Ejército solo iba después de una masacre o cualquier otro hecho de alto impacto.

 

Historias representativas de aquel período se encuentran recopiladas en el sitio web www.memoriaalejandria.com fruto de la investigación titulada “Memoria y esperanza: reconstrucción de la historia del conflicto armado en el municipio antioqueño de Alejandría, desde las víctimas”.

Allí están también los relatos de esperanza, de cómo el municipio y su gente ha ido superando los traumas de la guerra, porque este momento ha sido tan importante como aquel de la confrontación.

 

 

Un proyecto Universidad-Víctimas

Esta iniciativa es el resultado de un trabajo conjunto del Semillero de Investigación en Narrativas Periodísticas del Pregrado en Comunicación Social de la Universidad EAFIT (Medellín) y dos organizaciones de este municipio: la Asociación de Mujeres Víctimas Cabeza de Familia (Amuvicafa) y la Asociación de Víctimas de Alejandría (Asovival).

Durante año y medio, víctimas y estudiantes de periodismo (dirigidos por un profesor) han venido en esta tarea de reconstrucción de la historia del conflicto armado en este municipio, contada desde las víctimas.

En este trabajo, las mujeres líderes de ambos grupos han participado en la orientación de la investigación y en la edición de los materiales elaborados.

Producto de ello, hasta ahora hay 25 artículos escritos (en los que predomina la crónica y el género testimonial), 5 reportajes gráficos, 8 videos, 12 audios, y 8 infografías y gráficos interactivos.

 

 

Además, posee una tabla interactiva con los nombres de todas las personas reportadas como asesinadas y las que figuran como desaparecidas.

El proyecto continuará gracias a que las víctimas están a punto de iniciar un proceso de capacitación por parte de profesores y estudiantes de Comunicación Social de EAFIT, para que puedan de forma autónoma continuar con este proceso de memoria histórica y seguir relatando sus historias.

Así mismo, se prepara un libro que explicará lo ocurrido y recogerá testimonios emblemáticos de los hechos victimizantes que sufrió esta comunidad.

Este proyecto es un buen ejemplo de cómo víctimas y academia se pueden unir para desarrollar acciones tendientes no solo a reconstruir la memoria histórica, sino incluso el tejido social a través del apoyo y fortalecimiento de los grupos de víctimas en Colombia.

Mayores informes:

Jacinta Vergara Gil, líder de víctimas de Alejandría, jevegi@hotmail.com

Juan Gonzalo Betancur B., profesor Universidad EAFIT, jbetan38@eafit.edu.co

 


Alejandría, Dolor, Esperanza, Historia

Un homenaje a los profesores en su día

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Autor

JMaria de los Ángeles Reyes, periodista del CNMH

Fotografía

Laura Cerón.

Publicado

13 May 2016


Un homenaje a los profesores en su día

“Seguramente si continuara viendo el libro común de sociales que nos da el colegio, como joven de grado 11 no sabría que en este momento hay un proyecto de reconstrucción de memoria ni que hay más tragedias que la de la avalancha de Armero o la toma del Palacio de Justicia” Dilan, estudiante de Bogotá.


Según la Unesco, Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura, el día del maestro es una oportunidad para recordar la importancia de “empoderar al profesorado para construir sociedades sostenibles”.

Los maestros y maestras de Colombia han tenido la difícil tarea de educar en medio del conflicto y en contextos de violencia que permean las más íntimas esferas de los estudiantes. La guerra, en un país que la ha padecido por generaciones, tiene que desaprenderse, y son los maestros quienes asumen de forma muy cercana esta titánica labor.

El Centro Nacional de Memoria Histórica, reconociendo este gran reto, desarrolló la “Caja de Herramientas: Un Viaje por la memoria histórica. Aprender la paz y desaprender la guerra”, que ya está siendo implementada por maestros y maestras en Putumayo, Nariño, Antioquia, Bogotá, Bolívar, Huila y Cauca.

El 30 de abril, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, se realizó la presentación de esta herramienta pedagógica y de los resultados que, hasta ahora, se han encontrado con su utilización en el aula escolar. El evento contó con la participación de Lorena López, profesora de sociales del colegio Jaime Garzón, ubicado entre las localidades de Bosa y Kennedy, en el sur de Bogotá.  Para ella, usar la Caja de Herramientas en su salón ha sido una apuesta por construir la paz de la que tanto se habla en estos días. “No creo en la paz como un concepto, o como un asunto político, creo en una paz desarrollada como una cultura de paz, una cultura que se desarrolla en los lugares más cotidianos del universo, y el lugar más cotidiano y más significativo de una sociedad para mi es el aula de clase”, dijo.

La intervención de Lorena fue corta. Quiso hacerla de esta manera para dar paso a tres de sus estudiantes de grado 11. Nadie mejor que ellos para compartir el impacto real que este producto pedagógico ha tenido en su proceso de aprendizaje y en su vida. El CNMH desea reproducir los discursos escritos por los estudiantes como un homenaje a todos los maestros y maestras que invierten su vida en niños y jóvenes como Dilan, Anamaría y Juliet. Ellos son el futuro de Colombia; son la muestra viva de que las generaciones presentes están comprometidas con el curso que tomará el país, con las víctimas que han padecido la guerra y con la construcción de la paz.

Dilan Bocanegra

“Enseñar la paz, desaprender la guerra, es una de las mejores estrategias que pudo llegar a nuestra institución. Tras años de luchas, nunca nos habíamos preguntado a fondo: ¿Qué es el conflicto armado? ¿Qué hechos resaltan en él? ¿Qué o cuáles han sido los factores que han afectado el crecimiento desalmado de este conflicto?

La verdad yo ni siquiera sabía dónde quedaban los Montes de María, o que un lugar se llamara El Salado. No sabía qué o quiénes eran las Anuc, pues son términos que, aunque necesarios, son alejados de nuestra realidad. Este material de la Caja de Herramientas recopila de forma sencilla y veraz lo que verdaderamente nos debe importar. No es el hablar por el hablar, sino ponernos en los pantalones de esa persona que vivió eso: ¿Qué sentiría? ¿Qué siente en este momento? ¿Qué le pide al gobierno?

Seguramente si continuo viendo el libro común de sociales que nos da el colegio, yo, como joven de grado 11, no sabría que en este momento hay un proyecto de reconstrucción de memoria, ni que hay más tragedias que la de la avalancha de Armero o la toma del Palacio de Justicia. Recapacitar, sentir, pensar y actuar frente a los hechos, es más que leer o transcribir, es investigar e interesarse por lo que se está haciendo, es saber por qué lo estoy haciendo y a dónde quiero llegar con eso.

No podemos comparar las realidades de un niño de la Guajira con el hijo de un senador, es casi como diferenciar entre un elefante y una hormiga, por eso impulso y tomo como ejemplo este libro para mostrar nuestra historia y que no ha quedado solo en eso sino que ya hemos reconstruido memoria.

Juliet Rodríguez Rico

“Hace poco creía que entendía el concepto de paz y reconocía qué sucedía en nuestro país. Sin embargo, llega un punto en el que uno se cuestiona muchas cosas sobre procesos de reconciliación y lo que ocurre en La Habana, y no logra encontrar una respuesta porque nuevamente llega al punto inicial de la pregunta, ¿qué es paz? Por momentos pensaba que en el colegio la podíamos vivir, o al menos entenderla, pero esa idea se fue volviendo errónea, cuando empezamos a hablar de esto en la clase de sociales.

En primer lugar me doy cuenta que mi concepto es totalmente negativo, siempre he creído que no existe. Pero nunca me di cuenta que realmente yo la veía como como un papel firmado por muchas partes en las que prometían la felicidad y la prosperidad para todos. Luego entendí que la paz radica completamente en el perdón y eso lo he logrado entender por medio de las últimas sesiones que hemos recibido y más allá de eso por la reconstrucción de memoria que estamos haciendo a través de la Caja de Herramientas.

Ahora bien, quisiera hacer énfasis en la importancia de recibir esta cátedra dentro de las aulas de clase, porque hemos podido reconocer problemáticas en el colegio y tratar de resolverlas de la mejor manera posible. Es pertinente recordar que se están formando jóvenes para entrar en una vida laboral o quizás seguir con estudios superiores y esto, más que una clase, será una guía para cualquiera de ellos porque se les está enseñando cultura por medio de este estudio. Quisiera reconocer y además testificar que me siento afortunada por estar recibiendo clases como estas, pues no cualquiera comparte esta misma fortuna; poder aprender sobre su país y más en temas que nos corresponden a todos los colombianos.

Yo como estudiante reconozco y recomiendo su enseñanza dentro de las aulas de clase, para que cada estudiante se forme como persona para un mejor mañana y comprenda el papel que cada uno cumple dentro de este proceso, para soluciones, para aportar un poco a la enseñanza de la reconciliación. Y ahora, para terminar, me gustaría revivir las palabras de un colombiano que dio su vida por la paz y que en honor  a él recibe nombre mi colegio, Jaime Garzón Forero, quien resume brevemente el compromiso que tenemos los jóvenes con el futuro de Colombia: ´Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo, ¡NADIE!´”

Anamaría Rodríguez Ramírez

“Me gustaría contarles mi experiencia con el libro que desarrolló el CNMH, para ello debemos tener claro, ¿Por qué es importante estudiar el conflicto armado?

Es importante porque no es solo una gran cifra, es algo real que sentimos solo cuando escuchamos y sentimos cercanas las historias de las víctimas y entendemos que le sucedió allá fuera, esos casos son más que números. El libro nos presenta el conflicto desde la voz de los protagonistas, siendo ellos sus constructores, además de las personas profesionales en el tema que contribuyeron a su elaboración.

Es por eso tan importante estudiar el conflicto, ya que nos vuelve más humanos y comprensivos. Es un libro fascinante porque es diferente. En el colegio no se nos enseña la historia con libros donde se cuenten los hechos desde las víctimas, y en donde sean ellas mismas las constructoras de esta.

Aprendí muchísimas cosas, como que es la Anuc, el Frente Nacional, qué es una reforma agraria, o cuál es la diferencia entre guerrillas y paramilitares. Poder aprenderlo esto, es una experiencia gratificante, porque realmente nos enseña a ponernos en los zapatos de los demás, a revivir eso que muchas personas aún recuerdan con dolor. Mi mamá tuvo la oportunidad de ver el libro y se sintió identificada. Ella también vivió la guerra, pero ¿por qué han de ser solo los adultos los que sepan de ella? Nosotros los jóvenes, ¿por qué la desconocemos tanto?

También he aprendido sobre la historia de mi país, aprendí que la repartición de tierras no es sencilla, que muchos de los campesinos antes trabajaban en tierras baldías, pero que el gobierno se encargó de venderla a latifundistas dejándolos sin nada; aprendí que el amor que tienen los campesinos por su tierra es tan grande que la trabajan sin importar para quien sea. ¿Dónde está el amor del gobierno y de los grupos al margen de la ley por su tierra, si lo único que han hecho es destruirla y consumir un terreno fértil por beneficios propios?

Y, por último, aprendí que la paz no está allá afuera, en el monte y en las selvas colombianas. La paz empieza desde casa, desde la relación que llevo con mi familia, ¿vivimos realmente en armonía? Porque, claro está, también puede ser nuestra zona de guerra, porque muchas veces nos distanciamos de nuestros seres queridos, de la misma manera que la guerrilla y los paramilitares se han encargado de destruir hogares al tomar a sus hijos o a sus familiares. Sé que muchos se van a sentir identificados cuando tengan el libro en sus manos, van a entender un poco más de porque hoy en día el país está como está.

La historia se reconstruye con los hechos, pero la reconciliación se da a partir de nuestra disposición para escuchar a quienes realmente padecen de este tipo de episodios inaceptables en nuestra sociedad, y que deberían ser duramente castigados. Nuestra generación ignora este tipo de problemáticas. Muchos de nosotros ni siquiera teníamos entre uno y tres años cuando sucedió la Masacre del Salado en los Montes de María.

A los jóvenes me gustaría decirles: muchachos el cambio está en nuestras manos, la injusticia social continúa por nuestra ignorancia, la educación es la salida de esa faceta; maestros, en sus manos está nuestra formación como ciudadanos competentes, sin ustedes el futuro del país está perdido, la violencia nos atacaría más fuerte, su trabajo puede ser reforzado con el libro, apóyense en él y denle una herramienta a sus estudiantes para ser parte del cambio”.

 


Homenaje, Profesores Día

Museos para la paz

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

16 May 2016


Museos para la paz

En el Día Internacional de los Museos (18 de mayo), el Museo Nacional de la Memoria (MNM), proyecto del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), organizó una serie de actividades con el propósito de unirse a la celebración anual mas importante de la instituciones museales del mundo.


Esta fecha fue establecida desde 1977 por la Organización Internacional Council of Museums (ICOM), y su objetivo es sensibilizar al público sobre el rol de los museos como institución al servicio de la sociedad e interlocutores para el intercambio cultural, la cooperación, la conciencia social, el fomento del respeto, la solidaridad y la paz entre los pueblos.

Como parte de las actividades durante la semana, del 16 al 20 de Mayo, se llevará acabo el encuentro “El papel de los Museos en el contexto de superación del conflicto armado y la construcción de paz”, espacio cerrado de conversación entre directores y equipos de trabajo de diferentes museos sobre los retos que afrontan estas instituciones culturales en la coyuntura de negociaciones políticas, reconocimiento de las víctimas y superación del conflicto armado.

Debate esencial por el momento histórico de transiciones y transformaciones sociales en el país, que interpela a las instituciones museales en su rol como actores relevantes que propician escenarios para la representación, la comprensión crítica del pasado y la deliberación pública sobre el presente y el futuro. (leer 7 museos de memoria para no olvidar las guerras del mundo).

Complementario a este encuentro se realizará el 19 de mayo, a las 6:30 p.m., la proyección de cortos documentales del Centro Nacional de Memoria Histórica en Cine en la Fachada, ciclo audiovisual al aire libre del Centro Cultural Espacio Odeón que en esta ocasión también cuenta con la selección de trabajos del Festival Internacional de los Derechos Humanos.

Entre las instituciones invitadas están:

–       Museo de Antioquia
–       Casa Museo de la Memoria de Medellín
–       Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá
–       Museo Comunitario de San Jacinto, Bolívar
–       Museo de Arte Moderno de Bogotá
–       Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá
–       Maestría en Museología de la Universidad Nacional de Colombia
–       Museo Nacional de Colombia
–       Museo de la Tertulia – Cali

 


Museos, Museos de Memoria, Paz

Lanzamiento del libro infantil: soplando sueños

Noticia

Autor

Por: Alexandra Gómez, Grupo de Apoyo a Iniciativas de Memoria

Fotografía

CNMH

Publicado

18 May 2016


Lanzamiento del libro infantil: soplando sueños

La historia ilustrada del primer pueblo que dijo Sí a la paz, Soplando Sueños, se lanzará el 20 de mayo a las 8:00 a.m. en el auditorio de la Institución educativa Nuestra Señora del Carmén (Colcamen) en Aguachica-Cesar.


Soplando Sueños es un libro ilustrado donde una mujer mayor y tejedora le cuenta a Laurita, una niña de Aguachica, la historia de la primera consulta popular por la paz que se generó en Colombia. Ella con paciencia le narra que para esa época “los niños no podían jugar tranquilos, habían padres y madres que no regresaban a casa”, y le explica la manera  que encontraron los pobladores para afirmar la paz, el símbolo que construyeron, el árbol que plantaron, las situaciones que se transformaron y la advertencia “si los violentos regresan”.

El 27 de Agosto de 1995 la consulta popular en Aguachica preguntaba: ¿Rechaza usted la violencia y está de acuerdo en convertir Aguachica en un municipio modelo de paz? La consulta popular fue aprobada por más de 10 mil ciudadanos. “Cuentan que ese día fue muy emotivo, todos caminaban de blanco con sus hijos, hablaban que ese día se podía terminar la violencia que se vivía en ese momento. Fue una violencia que tocaba a todo el mundo, se iba la luz por unos minutos y cuando volvía había gente que ya no estaba”. Esté es uno de los testimonios con los que se encontró Sergio Yañez, autor del libro durante el proceso de investigación para elaborar la historia de Soplando Sueños.

Sergio evoca su experiencia como docente con niños, la relación con sus pequeñas sobrinas para construir el personaje de Laurita y la mujer mayor. “Al recopilar la memoria de la consulta se resaltan a los hombres que la impulsaron, pero es importante también visibilizar la participación de las mujeres, en este ejercicio me encontré con la historia de la jefe de prensa de la época que vivió de cerca el proceso y tiempo después de aprobada la consulta tuvo que irse y pensé en ella para construir los diálogos de la abuelita (mujer mayor) como esta mujer que la vida le da la oportunidad de contarle la historia a su nieta”.

La creación de los dibujos estuvo a cargo de Leslie Carbonell quien explica que “el personaje de la abuela (mujer mayor) es demasiado grande porque representa la gran sabiduría que existe en los abuelos (personas mayores) y en la niña, proyecte unas líneas básicas para que tuviera un cabello muy llamativo, con rasgos de esta región”. Con el apoyo de Miguel Fabra se generaba el movimiento de los personajes, Gilberto Estrada aportó en las terminaciones de las ilustraciones y William Toro fue el asistente en la elaboración de  estas imágenes. Cada dibujo implicaba hacerlo hasta tres veces  para llegar a la versión final.

La conversación de la mujer mayor y su nieta esta alternada por dos colores durante la narración. Hacia la mitad de la historia Laurita aprende hacer el ringlete tricolor que fue el símbolo de la consulta, para ello Leslie cuenta  que “nos fuimos al colegio Villa Paraguay y comenzamos a explicarle a los niños cómo se hacía paso a paso el ringlete, entonces el hecho de enseñar nos generó las herramientas pedagógicas para escribirlo en el libro y comenzamos a contarles la historia, allí nos fijamos que palabras podían entender y explorar cómo las recibían”.

La publicación es uno de los productos que desarrolló como una iniciativa de memoria histórica la Corporación Artística Phersulogía en el marco  del proyecto de “Memoria Histórica para el Magdalena Medio, un aporte para la paz” gracias al apoyo de Ecopetrol, USO, Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

Descargar el libro: Soplando sueños

 


Lanzamiento, Libros, Niños y Niñas, sueños


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