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La discapacidad no es un límite para Carmelina

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

9 Abril 2020


La discapacidad no es un límite para Carmelina

Carmelina Sierra nació en el sur de Bolívar, pero ha vivido muchos años en Barrancabermeja. Desde joven trabaja comercializando bocachico en la ribera del Magdalena. Tiene dos hijas, es cabeza de hogar y nunca, hasta 2012, había sentido cercano el conflicto armado. Pero ese año, en una discoteca, fue víctima de una granada, que dejó dos muertos y 27 heridos. Perdió las piernas, le tuvieron que reconstruir una mano y quedó con problemas auditivos.

Apenas cuatro meses después tuvo que volver a trabajar para sostener a sus hijas, pero entró en depresión. Con la ayuda del CICR se fue a un centro de rehabilitación en Cúcuta, donde aprendió a caminar con prótesis. Allá, dice, aprendió a ser independiente. Entendió que, a pesar de su discapacidad, la vida estaba llena de posibilidades. De regreso en Barrancabermeja, empezó a nadar y a competir con el apoyo de la Fundación Carlos Díaz, donde también pinta y hace teatro.

Su experiencia la convenció de que puede ayudar a otras personas en condición de discapacidad. Hoy, a sus 50 años, pertenece a una asociación de víctimas de minas antipersonal y artefactos explosivos, y desde marzo es parte de la Mesa de Mujeres Víctimas de Santander. Sobre su trabajo como lideresa, insiste en que “porque uno sea discapacitado o víctima no se va a dejar hundir: tiene que superarse”. Su historia es una de las que aparecerá en el documental Discapacidad y guerra, que lanzaremos en el segundo semestre de este año.


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Corrió por su vida, hoy baila para ayudar a otros

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

9 Abril 2020


Corrió por su vida, hoy baila para ayudar a otros

Volteó a mirar, conmocionada, cuando salió de su tierra por última vez tomada de la mano de su padre junto con su familia. Imágenes de recuerdos cruzaron su mente mientras caminaban como si la tierra les quemara los pies. Recordó cuando jugaban a la pelota con sus hermanos o todos juntos a la hora de la cena en tantas noches llenas de estrellas. Y esos amaneceres tras la Sierra Nevada de Santa Marta, cuando se rasgaba el cielo y se podía mirar un futuro tranquilo entre los colores del nuevo día naciendo.

Un nuevo siglo empezaba entonces y con él una etapa cruda en su vida. Yoemis Ortiz y sus padres se vieron obligados a salir de sus tierras en el sector de Contadero, de Riohacha, en la Sierra Nevada, por los enfrentamientos constantes. El dominio de los paramilitares y su intención de destrucción en esa región generaron un desplazamiento de grandes proporciones hacia el casco urbano de la capital de La Guajira.

“Pasé mucho tiempo de mi infancia en el campo, donde veía a integrantes de grupos al margen de la ley muy cerca de nosotros. Perder un ser querido para mi familia fue muy duro, era un joven con ganas de salir adelante y muchos sueños por cumplir, pero la violencia nos los arrebató y nunca tuvimos respuesta del Estado”, cuenta Yoemis.

Ella y su familia guardaron como un tesoro sus tradiciones materiales y culturales. Muchos años después tendría su recompensa este esfuerzo: “Mi pasión por la danza me llevó a superar aquellos malos momentos que habían quedado en mi memoria y usé el arte para ayudar a muchos más niños y jóvenes que, como yo, vieron su infancia empañada por el conflicto. Así empecé una labor social con ellos en los corregimientos del distrito de Riohacha y el municipio de Albania”, explica. En este proceso conoció a muchos niños con una historia parecida a la suya. La danza le permitió transformar sus tristezas en alegrías y representar a su etnia negra en el Consejo Departamental de Cultura de La Guajira y en Redepaz. “Inicié el trabajo con el equipo de pedagogía del CNMH, lo que nos ha permitido trabajar por la reconstrucción de la memoria histórica de mi territorio y tener un eslabón de apoyo para las tantas comunidades que necesitan sanar sus heridas y recobrar fuerzas en medio del conflicto que ha lacerado a nuestro país”, agrega.

Yoemis mira de pie, junto a su pequeño hijo, las montañas con nubes blancas y cielo azul de la Sierra Nevada, con la esperanza de volver a ese hogar junto con sus padres; tierras bellas, incluso en su tragedia. Como la montaña imponente, sobreponerse a la calamidad no solo la ha hecho más fuerte, sino más hermosa.


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Para que jamás se repita

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

8 Abril 2020


Para que jamás se repita

La violencia ha forjado el pasado y el presente de Humberto Moreno. Su liderazgo en la zona bananera de Urabá inició hace más de diez años cuando promovió la celebración de un minuto de silencio y una eucaristía en memoria de las víctimas de la masacre de Osaka, en la que perdió a su esposa y a diez compañeros de trabajo, el 14 de febrero de 1996. Su dolor, pero también la necesidad de reinventarse y buscar una reparación por aquel episodio que partió su vida en dos, lo han llevado a reencontrarse con otras víctimas de la región y a encabezar procesos de memoria histórica que en sus palabras “me han regresado la esperanza y las ganas de vivir”.

Ganas que perdió esa mañana de febrero en la que guerrilleros del Frente V de las Farc detuvieron el autobús en el que viajaban 45 trabajadores de la finca bananera Osaka, ubicada en Carepa (Antioquia). Les ordenaron bajar del vehículo y al notar que algunas personas huían, abrieron fuego de manera indiscriminada. Algunos se refugiaron debajo del bus, otros en un canal de desagüe; otros no lograron escapar. Entre ellos, Miriam Padilla León, su esposa.

“Fueron unos años muy dolorosos. Yo tenía proyectos con ella pero todo cambió. No encontraba cómo olvidar lo ocurrido hasta que inicié el proceso con las víctimas de Osaka”, asegura Humberto y cuenta que no fue una tarea fácil. ”Al principio teníamos mucho miedo a ser señalados, pero al final vencimos ese sentimiento, todo confluyó y pudimos sacar ese dolor de adentro”.

Fue así como participó junto a otras víctimas del municipio en la iniciativa “Memorias que Renacen”, que contó con el apoyo del Centro Nacional de Memoria y la alcaldía de Carepa. En este ejercicio se realizaron talleres de memoria, una cartilla con sus historias y dos documentales que relatan la violencia en el Urabá antioqueño en la década de los 90.

“Para mí es muy importante hacer memoria. Eso nos sirve para que la sociedad conozca todo lo que esta región vivió y que lo tengan presente para que jamás se repita”, asegura Humberto y con orgullo cuenta que gracias al trabajo realizado con sus compañeros hoy varios de ellos han recibido una indemnización, pero también han logrado visibilizar la violencia sufrida en aquellos años.


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Colombia, Conflicto Armado, Darío Acevedo, Entrevista, Memoria Histórica

Curso de Archivos y Derechos Humanos

Curso virtual en organización de archivos y derechos humanos

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

31 Mar 2020


Curso virtual en organización de archivos y derechos humanos

El Archivo General de la Nación y el Centro Nacional de Memoria Histórica ofrecen un curso virtual para víctimas del conflicto, sociedad civil y entidades públicas y privadas interesadas en capacitarse en buenas prácticas para el manejo de archivos referidos a graves y manifiestas violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, en el marco del conflicto armado interno.

Este curso, que no tendrá costo, representa un compromiso por generar espacios que fortalezcan los conocimientos de registro, acopio, custodia, preservación y puesta al servicio de estos archivos para la construcción de la memoria.

Contenido del curso

DIA 1

  • Presentación
  • Introducción a las políticas públicas de archivos y derechos humanos
  • Justicia transicional, archivos y DD. HH.

DIA 2

  • Función archivística y gestión documental
  • Introducción a la organización de archivos
  • Normatividad en archivos relacionados con graves y manifiestas violaciones a los DD. HH.

DIA 3

  • Instrumentos para la organización de archivos referidos a las graves y manifiestas violaciones a los DD. HH. e infracciones al DIH

DIA 4

  • Introducción a la conservación documental
  • Introducción a la preservación digital

DIA 5

  • Programa de DD. HH y memoria histórica
  • Componentes de registro especial de archivos de derechos humanos y protocolo de gestión documental
  • Presentación del archivo virtual y la biblioteca especializada de la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos

Se dictará tres veces el mismo curso: del 13 al 17 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio de 2020.

Inscripciones

Las inscripciones deberán realizarse a través del correo electrónico juan.pulido@cnmh.gov.co. El curso virtual no tiene costo y se generará certificado de participación, previo cumplimiento de horas y tareas asignadas. Habrá cupo límite según el orden de inscripción.

Formulario de inscripción

Nuevos cursos virtuales de formación en archivos de derechos humanos

Gracias a la respuesta de más de 1200 víctimas del conflicto y personas interesadas en participar en el curso virtual gratuito de Organización y Gestión de Archivos de Derechos Humanos, el Centro Nacional de Memoria Histórica y el Archivo General de la Nación han decidido abrir nuevos espacios de formación.

Para tal fin, se está trabajando en la programación del curso en sesiones adicionales a las ya programadas (13 al 17 de abril, 18 al 22 de mayo y 15 al 19 de junio). Las nuevas fechas se informarán a los interesados a través del correo electrónico.

“Trabajamos rápidamente para fortalecer la plataforma, que sea más robusta y que ofrezca acceso ilimitado a los cursos virtuales, en los que participan todas nuestras víctimas, sus organizaciones y la sociedad civil”, explicó la Directora del Archivo de los Derechos Humanos de la entidad, Marcela Rodríguez.

La funcionaria invitó a los interesados en participar en los cursos virtuales que tengan alguna inquietud, a comunicarse a través del correo electrónico juan.pulido@cnmh.gov.co

Participantes

El curso contará con la participación de:

Marcela Rodríguez Vera: Restauradora de bienes muebles de la Universidad Externado de Colombia y magíster en investigación social de la Universidad Distrital.

José Luis Alarcón: antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en gerencia social de la ESAP, y en gobierno, gerencia y asuntos públicos de la Universidad Externado de Colombia.

Valeria Eraso Cruz: historiadora de la universidad del Tolima, estudiante de maestría en derechos humanos de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

Natacha Eslava Vélez: profesional en restauración y conservación de bienes muebles de la Universidad Externado de Colombia, y experta universitaria en gestión documental y administración de archivos de la Universidad FASTA en Argentina.

John Fredy Garzón Caicedo: profesional en ingeniería de sistemas de la CUN y magíster en gestión documental y administración de archivos de la Universidad de la Salle.

Jhonattan Alexander Hoyos Sepúlveda: abogado de la Universidad La Gran Colombia, y consultor y contratista independiente en derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario.

Carlos Andrés López: bibliotecólogo y archivista de la Fundación Universitaria INPAHU, y especialista en gerencia de proyectos informáticos de la misma universidad.

Carolina Muñoz Ramírez: profesional en sistemas de información, bibliotecología y archivística, y especialista en sistemas de información y gerencia de documentos.

Laura Sánchez Alvarado: antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia y especialista en análisis de políticas públicas. Ha realizado investigación en antropología social e historia, patrimonio material e inmaterial.


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Colombia, Conflicto Armado, Darío Acevedo, Entrevista, Memoria Histórica

En Colombia no puede haber una sola versión del conflicto: Darío Acevedo

Autor

hacemosmemoria.org

Fotografía

CNMH

Publicado

27 Mar 2020


En Colombia no puede haber una sola versión del conflicto: Darío Acevedo

Para el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, el conflicto armado en Colombia se ha desdibujado por la participación de diversos actores armados y por los cambios que ha sufrido a causa de su extensión en el tiempo, lo que hace que la memoria sea un terreno de mayor disputa “no por principios sino por las circunstancias”.

Desde que se posesionó como director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el 21 de febrero de 2019, el historiador Darío Acevedo ha recibido duras críticas de sectores sociales, académicos y de organizaciones de víctimas por algunas de sus decisiones. En entrevista con Hacemos Memoria, Acevedo afirmó que es víctima de una “persecución” y pidió una discusión académica en la que pueda exponer sus puntos de vista.

¿Cómo interpreta usted las tensiones que ha tenido su dirección en el CNMH con algunos sectores sociales y de víctimas?

La memoria, en cualquier circunstancia de conflicto, nacional o internacional, siempre es motivo de discusión, de debate, de polémica. Hay casos en los que se da el asunto más fácilmente porque se encuentra evidente la distinción entre víctima y victimario, como fue el caso del régimen nazi y la población judía; también está el caso de Sudáfrica, con el régimen del apartheid, en el que se beneficiaba una minoría blanca que impuso un régimen odioso frente a más del 85 por ciento de la población que era negra. Estos son casos en los que es posible que el debate sea casi inexistente en razón de los consensos, y en razón de que estos consensos les permiten a los estados asumir políticas de reparación con mucha claridad. Por ejemplo, todavía el Estado alemán se encuentra reparando a población judía sobreviviente.

En el caso nuestro la cosa es distinta porque es un conflicto muy extenso, nace en circunstancias de auge de la Guerra Fría, pero cambia con el tiempo, y el cambio más significativo tiene que ver con el derrumbe del comunismo en la Unión Soviética y con la emergencia del fenómeno del narcotráfico. Esto supone etapas de altas y bajas en lo que llamamos el conflicto armado colombiano. A esto se suma que no hay una sola guerrilla sino tres, cuatro, y en un momento hubo incluso siete guerrillas, todas de diferente signo, con las que el Estado no podía negociar con todas. Allí también aparecen los paramilitares, algunos de ellos en clara alianza con agentes del Estado y la Fuerza Pública, esto es innegable. Todo eso va desdibujando el conflicto armado como un conflicto entre dos partes. Y esto hace que la memoria sea el terreno de la mayor disputa, no por principios sino por las circunstancias. Y una circunstancia adicional que ha complicado el conflicto armado entre nosotros es el hecho de que todo esto se da en el marco de una democracia. No en una dictadura como la hubo en Chile o Argentina o El Salvador. Aquí no hubo un régimen militar y esto también le da un tinte a la discusión, sobre todo de quienes piensan que el levantamiento armado dentro de una democracia no es lo más lógico que haya podido suceder en el mundo.

Entonces ¿Qué es lo que yo planteo o entiendo? Que lo que se debe seguir es esa discusión, ese debate desde un ámbito académico, pero desafortunadamente un debate propiamente académico no ha habido en el periodo en el que yo he estado gestionando el Centro Nacional de Memoria Histórica. No ha habido un solo foro en el que podamos contestar hipótesis, teorías, pensamientos, estudios. Incluso desde antes de yo posesionarme ya estaba cuestionado.

Pero ¿qué piensa de las fricciones que ha tenido el Centro de Memoria con los sectores considerados cómo víctimas?

No. Nosotros no hemos tenido mayores problemas con los sectores sociales que se acreditan como víctimas del conflicto armado colombiano. Nuestros equipos han ido a diferentes puntos. Muchos de ellos incluso vienen de la dirección anterior. No ha habido cambios drásticos. Ha habido una reducción en la contratación en razón de las políticas de austeridad, pero tampoco es muy significativo. Donde quiera que hemos ido, hemos estado en contacto con las víctimas, con las organizaciones. Ha habido problemas con algunas en el campo de eso que llamamos la agitación política. Pero en términos generales a nosotros nos ha ido muy bien en los territorios.

¿Por qué afirma que hay una persecución encabezada por María Emma Wills y otros intelectuales en contra de las decisiones que ha tomado como director del Centro?

Es que eso es como evidente. Yo no he tenido la oportunidad de sentarme frente a un auditorio académico a explicar la política que estoy adelantando. Lo explico a través del portal de la entidad. Mis puntos de vista han sido tergiversados, incluso desde antes de yo asumir. Todo se debe, en gran medida, a mi posición ideológica y política que era ampliamente reconocida, en la medida de que yo era un columnista en El Espectador, colaborador en El Colombiano, El Tiempo, en programas de análisis, en ensayos que escribí cuando era profesor de la Universidad Nacional. Mi posición era reconocida, pero ahí es donde digo que hay persecución porque a uno no lo pueden censurar por lo que haya pensado antes. Lo importante es que uno atienda los dictámenes de ley y las políticas del gobierno en materia de reparación de víctimas en este caso. Y, en estas, lo que yo he dicho es que me muestren una sola frase, escrita o pronunciada, que se pueda poner entre comillas, y eso es lo que no han hecho.

Lo que yo he observado de parte de los directores anteriores es que ellos tratan de averiguar lo que yo quiero hacer, o lo que quiero imponer, pero no logran encontrar en mis actuaciones algún hecho o alguna frase que tienda a eso que ellos me atribuyen, que es como deformar la memoria, o a desconocer el conflicto o crear una verdad oficial.

Sobre este último punto, yo desde el principio fui el que recalqué que todo lo que hubiera hecho la dirección anterior y todo lo que yo hiciera en el Centro Nacional de Memoria Histórica era controversial, y lo dije, primero, por convicción, y, segundo, porque la misma Ley de Víctimas estipula que no debe haber verdades oficiales. Las verdades oficiales son propias de las dictaduras. Entonces yo entré combatiendo y criticando la pretensión de que aquí haya una sola versión del conflicto. Y no creo ser la única persona que crea en ello.

En una columna en el periódico Debate, usted expresa que Wills dice falsedades y lanza afirmaciones sin sustento en su contra. ¿Cuáles son las afirmaciones de Wills que usted considera falsas?

Yo soy académico. Di clases en la universidad durante más de 30 años, publiqué textos fruto de investigaciones y he exigido se me trate como tal, pero no lo he recibido; no he recibido ese trato por cuestiones ideológicas. Lo propio entre académicos es que nos citemos: usted dijo esto, y lo pone entre comillas. Pero usted se fija en ciertos pronunciamientos del doctor Gonzalo Sánchez y de la doctora María Emma, y de otros reconocidos intelectuales como Rodrigo Uprimmy, y es como si no hubiera pronunciado discursos en distintos eventos, como si no hubiera producido materiales dentro del campo de la memoria histórica. La primera cuestión tiene que ver con eso, que no se me cita.

Por otra parte, se dice que yo voy a imponer una verdad oficial, cuando lo que he tratado es de sacar la contribución de la verdad, en términos de convenios, hacia afuera, como con la convocatoria de Colciencias que tiene la pretensión de evitar que el director, llámese como se llame, produzca las verdades sobre el conflicto armado colombiano. Yo estoy dando la oportunidad de que más de 650 grupos de investigación, inscritos y reconocidos por Colciencias en sus máximas categorías, A1 y A, presenten sus proyectos para estudiar diversos aspectos. Son 15 proyectos y todos dicen ‘Conflicto armado y…’, etc.

Otro punto dice que yo voy a borrar la memoria de las víctimas. Que yo me voy a inclinar a los victimarios, como dicen de ganaderos, comerciantes, etc. Lo que he planteado es que la Ley de Víctimas reconoce a aquellos sectores que hayan sufrido hechos graves en materia de DIH y Derechos Humanos, vengan de donde vengan. Entonces yo no veo por qué, cuando ellos estaban dirigiendo, si pudieron hacer unos trabajitos sobre empresarios, soldados y policías, y yo no pueda hacerlos.

Yo tengo estadísticas del informe de gestión y en la plataforma de la entidad dice claramente: iniciativas de memoria, 120 iniciativas apoyadas a 2018. ¿Cuántas se hicieron con militares? Exitosas, tres. ¿Cuántas se están haciendo? Algunas que no han terminado: con las madres de Soacha, es decir con casos de falsos positivos; con las víctimas de Rosa Blanca; con familiares de concejales muertos en Rivera; con familiares de los diputados asesinados en el Valle del Cauca; con la masacre de La Chinita, que de pronto vamos a obtener resultados en cosa de dos meses; con las Madres de La Candelaria estamos trabajando. De manera que estamos trabajando con todos los sectores de víctimas y la falsedad consiste en decir que yo solo trabajo con militares y empresarios. Eso es lo que yo llamo imposturas o falsedades del debate.

Es más, con el tema de los ganaderos que se ha agitado tanto, nosotros ni siquiera hemos firmado convenio. Fue una petición de ese sector porque ellos dicen, y con toda razón, que la mayoría de los miembros de la federación sufrieron secuestros, amenazas, asesinatos y destrucción de sus bienes y propiedades.

¿Qué cambios metodológicos y conceptuales ha tenido el CNMH bajo su dirección?

Con las iniciativas de memoria, que es el contacto con las comunidades para recuperar su memoria, su proceso de reparación, de resiliencia, de la superación del drama, de ayudarles a llevar su duelo hasta el final, en eso seguimos utilizando la metodología que han usado los profesionales durante los ocho años previos.

En materia de investigación si hay un cambio. Saqué la investigación, en buena parte, para hacerla con Colciencias, ahora Ministerio de la Ciencia. Este es un cambio, pero, ¿es positivo o negativo? Lo que pasa es que yo no puedo llegar a una institución a enmendarles la plana a los antecesores. O sea, como que yo llego y no tengo ninguna función y ninguna autonomía, y no puedo hacer nada porque de pronto estoy alterando las cosas. Yo he tratado de modificar cosas, pero que son propias de mi función.

Por ejemplo, en el Museo aún faltan por concretarse algunos cambios porque apenas estamos empezando la construcción física. Y hay que hacer cambios que serán explicados en su momento. Pero en lo demás, digamos, en la Dirección de Acuerdos de la Verdad que trabaja con desmovilizados del paramilitarismo, seguimos la misma metodología. En materia de archivos incluso mejoramos su tratamiento porque hice convenio con el Archivo General de la Nación, entidad rectora, y con la Jurisdicción Especial de Paz, que le trazó medidas cautelares a los archivos que nosotros tenemos. Eso implica que cualquier movimiento que se haga de esos archivos, cualquier tratamiento, debe estar autorizado por esas dos entidades.

Por ejemplo, nos cambiamos de sede. El traslado de los archivos se hizo hasta con el acompañamiento de la Procuraduría, la Policía Nacional, la JEP, para que no sufrieran ninguna alteración. Entonces no sé a qué se refieren cuando dicen que yo estoy cambiando todo.

¿Qué puede decir sobre el hecho de que la Asociación Minga haya sacado sus archivos del CNMH?

Primero, nosotros encontramos gran cantidad de archivos dados en calidad de préstamo, unos, y en calidad de donación, otros. Todos los archivos que entran a la entidad tienen que ser procesados técnicamente y se deja una copia digitalizada. Los que están en préstamo se digitalizan y se organizan para que sean utilizados por el público o investigadores y luego se devuelven a los propietarios naturales. En eso no hay ningún misterio. Lo que ha sucedido es que hay una campaña de desinformación.

Por ejemplo, cuando yo me fui a posesionar, al día siguiente di una entrevista que quedó mal titulada porque decía: “140 organizaciones van a retirar sus archivos”. Más adelante, el expresidente Ernesto Samper que se sumó a esa campaña, dijo que “27 organizaciones han retirado sus archivos del Centro Nacional de Memoria Histórica”’. Y solamente, a la fecha, la Minga retiró sus archivos. Pero, ¿sabe desde cuándo inició el proceso? El 26 de febrero del año pasado, estando yo recién llegado a la dirección que fue el 21 de febrero. Se demoró un año para hacer el retiro normativo, con delegados de la JEP, la Procuraduría, la policía. Eso no tiene ningún misterio, se devuelven. Pero nosotros quedamos con una copia digitalizada, así como la JEP y el Archivo General de la Nación.

¿El CNMH qué objetivos tiene para este año?

Tenemos cuatro unidades. En materia de Acuerdos de la Verdad, que trata con desmovilizados paramilitares, avanzar hacia la meta de las 18.300 certificaciones y en este momento estamos cerca de las 15.500. En el caso de los archivos, avanzar en la clasificación y digitalización de una cantidad muy grande de archivos que no estaban procesados; vale la pena decirlo, no recibimos todo en orden en materia de archivos. En el caso de la memoria, avanzar en la selección de los 15 proyectos de investigación a través del Ministerio de la Ciencia. Y en ese terreno de la memoria tenemos 43 iniciativas cuando lo normal son 25, teniendo en cuenta la diversidad territorial, los enfoques diferenciales como la comunidad LGBT, la población adulta, los afectados por minas antipersona, el enfoque de mujer, el enfoque de niños y niñas, el enfoque étnico y la población afrocolombiana. Y en materia de Museo, lo que le vamos a dejar a la comunidad colombiana es haber seleccionado la firma que va a construir el Museo, que ya está diseñado y financiado. Y para diciembre, que esté construida la sedimentación, o sea, todo lo que es la excavación y las bases.

Una de las cosas que más preocupa a las víctimas es cómo será el museo. ¿Qué puede decir al respecto?

Voy a mencionar varios casos. Primero, la centralidad del Museo, se va a dar todas víctimas diversas del conflicto. Las víctimas son muchas y muy diversas y cada una tiene una memoria diferente. Aquí no va haber una memoria única. Segundo, las muestras no podrán estar inspiradas en una de las versiones del conflicto armado, pero tampoco ningún sector ideológico o religioso podría decir que esto es lo que interpretamos sobre el conflicto. Tercero, el Museo va a tener mucha información de tiempo, modo, lugar, sobre hechos que fueron impactantes en la vida nacional y que afectaron a núcleos significativos de la población. En cuarto lugar, el Museo se dotará también con aportes hechos por las comunidades como obras artísticas, producción de objetos como artesanía, de agricultura comunitaria, etc. Muchos de estos procesos, digamos, pueden ser ofrecidos por las mujeres tejedoras, son muchos los casos que se pueden mostrar en vivo en el Museo. Y el último punto es que se va a tener en consideración el elemento artístico, siempre orientado al sufrimiento de la gente. Tenemos que evaluar la experiencia previa de lo que ya se ha hecho y qué otras cosas nuevas podemos aportar.

Director, finalmente, ¿qué entiende por Memoria Histórica?

Yo, como historiador que soy, reconozco que la memoria en su insumo del trabajo del historiador. Pero es algo que pertenece a las comunidades, es algo con lo que no se puede entrar en contradicción. Yo parto del principio de que el trabajo que nosotros hacemos con las comunidades afectadas por el conflicto, sea quien sea el victimario, nosotros lo respetemos integralmente, respetemos lo que digan las víctimas. ¿Por qué? Porque la memoria es un producto sobre la vivencia directa de un problema, un dolor, de una atrocidad que la gente expresa abiertamente sin necesidad de conocer teorías, ni filosofías. Lo hablan con su emoción, dolor y sentimientos. Y toda esa memoria hay que conservarla.

Pero podría darse dos opciones: digamos, recuperar la memoria para provocar la venganza, el odio, la ventaja, la confrontación. Como fue el caso, a manera de ejemplo, de esa tendencia con la memoria del pueblo alemán durante el régimen nazi, que lo que hizo fue un revanchismo por haber perdido la Primera Guerra Mundial. Y se puede dar la vía que nosotros hemos estado utilizando, que tiene que ver con recuperar la memoria para exigir que no se vuelva a repetir, que no haya elementos de odio. Nosotros en el tema del perdón no intervenimos porque eso se deja a las personas y comunidades. Que sean ellas mismas las que decidan si perdonan o no y en qué circunstancias.

Y un tercer elemento, en el caso nuestro, es que la recuperación de la memoria debe ser útil como elemento pedagógico, que la gente entienda que no se deben utilizar métodos violentos en la lucha política.


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Colombia, Conflicto Armado, Darío Acevedo, Entrevista, Memoria Histórica

CNMH insta a la protección de líder LGBTI violentado en Medellín

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

26 Mar 2020


CNMH insta a la protección de líder LGBTI violentado en Medellín

• John Restrepo, representante de la Mesa LGBTI de la comuna 8 de la capital antioqueña, fue atacado por desconocidos la noche de este 25 de marzo, mientras se encontraba en su residencia.
• El Centro Nacional de Memoria Histórica se solidariza con este líder social y los demás miembros de dicha organización, y reitera que es necesario proteger las vidas y libertades de quienes defienden los derechos de las diferentes poblaciones y sectores, para que estos hechos sean atendidos debidamente por las autoridades competentes y no se sigan repitiendo.

Luego de denunciado el atentado con arma blanca en contra de John Restrepo, ayer en Medellín, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, hace un llamado a que estos sucesos sean investigados con el mayor rigor posible, se identifique a los responsables y se tomen las medidas necesarias para que líderes y lideresas de derechos humanos, no se vean sometidos a ninguna clase de intimidación por la labor que realizan.

Restrepo ha sido uno de los principales líderes de la Mesa, quién pese a las amenazas en su contra ha mantenido su trabajo en favor de las víctimas de los sectores LGBTI. Es reconocido en Medellín por su trabajo como defensor de derechos humanos en zonas populares de la ciudad, ha fomentado el trabajo colectivo desde la cultura y la autogestión en diversos barrios de la Comuna 8.

La Mesa LGBTI de la comuna 8 de Medellín, es el primer sujeto de reparación colectiva de los sectores sociales LGBTI en todo el país (fue reconocido como tal en el año de 2016) y desde su fundación en el año 2007 ha facilitado el encuentro, la formación y el fomento de la participación de las personas de los sectores LGBTI en la ciudad de Medellín.

Durante los seis años que el CNMH ha trabajado y acompañado a esta organización, hemos conocido las diferentes vulneraciones (amenazas, desplazamientos, agresiones físicas, psicológicas contra sus integrantes con ocasión del conflicto armado), pero sobre todo su lucha por promover el respeto a la diversidad, la visibilidad de sus expresiones y la reapropiación del espacio público.
Con la Mesa, el CNMH trabajó activamente para la elaboración del informe Aniquilar la Diferencia. Tras ello la organización hizo parte de la implementación de la Estrategia de Iniciativas de Memoria.

Durante el 2019, en cabeza de la Estrategia de Reparaciones, se acompañó la implementación de la medida: “Apoyar a la Mesa LGBT de la Comuna 8 de Medellín en la construcción de memoria de acuerdo con sus necesidades” en el marco del Plan Integral de Reparación Colectiva en favor de la Mesa LGBT de la Comuna 8.

El CNMH hace un llamado a las entidades estatales competentes para continuar acompañando a estos sectores para garantizar su protección, seguridad y derecho a la vida.


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LGBTI, Medellín

El primer vuelo del Mochuelo

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Adriana Correa

Publicado

15 Oct 2014


El primer vuelo del Mochuelo

El vuelo del Mochuelo nace triste. Sarik Falcón, soprano de los Montes María, y Beatriz Ochoa subdirectora del Colectivo de comunicaciones, interpretan una décima de bienvenida desde dos mecedoras en el patio central. Su canto suena a melancolía. A su lado una procesión, liderada por las madres sobrevivientes que perdieron a sus hijos, se abre el camino dando inicio al recorrido. Las voces cantantes que interpretan los Cantos de Umbalú se escuchan en medio del silencio, a su eco la voz de las mayores. La luz de las velas guía los pasos del grupo de caminantes que se adentra lentamente en la memoria de los Montes de María.

Mujeres, hombres, abuelas, abuelos, adultos, jóvenes, niños y niñas participan de este ritual nocturno cuyo tono inicial es fúnebre. En medio de la procesión se ven los rostros del Embajador de Francia, el Director del Centro Nacional de Memoria Histórica y una delegación de la cooperación española, entre otros invitados. Ellos acompañan en silencio la marcha que recorre los pasillos de la gran casona que es el Centro Cultural de la AECID.

Edilma Corrales , una madre del corregimiento Las Flores en Morroa en Sucre, es una de las que encabeza la marcha. En su pecho una foto que da testimonio de la desaparición forzada.

La primera estación es el arbol de la vida. Una escultura hecha con más de 300 hojas que llevan los nombres de las víctimas de más de un centenar de masacres sucedidas en el territorio montermariano. Cada hoja, un ausente. A su sombra un mapa del territorio lleno de estrellas negras. Cada estrella, una masacre. “Una tragedia cuya magnitud debería estremecernos. 140 masacres en un territorio tan pequeño debe interpelarnos. Por eso, tenemos la responsabilidad de transformar esta realidad”, dice Gonzalo Sánchez, Director del CNMH.

El recorrido continúa por dos video-instalaciones que nos relatan el proceso de resistencia de las comunidades montemarianas. Nos adentramos ahora en una galería fotográfica que a través de imágenes de gran formato, cumbias y tamboras, nos sitúa en el territorio de los Montes de María. Sobresalen entre las fotografías una serie de imágenes del proceso de resistencia de la ANUC, una paz al revés y un reclamo al gobierno por la política de restitución de tierras.

El recorrido casi termina y vemos frente a nosotros una sábana de la memoria bordada por las comunidades con frases de esperanza y memorias del dolor y la resistencia. Un retazo relata la partida y el otro, el retorno. Mientras tanto, unos niños juegan golosa animados por algunas mujeres adultas cuyos ojos se llenan por un instante de un jovial espíritu, mientras entonan a coro una ronda infantil. La golosa es parte de la exposición como testimonio de los juegos tradicionales de la región, algunos que se han perdido pero que estamos tratando de recuperar, dice Soraya Bayuelo, representante legal del Colectivo de Comunicaciones.

El tiempo se agota, y vuelo del Mochuelo no estaría completo sin un concierto de gaitas y los tambores. Las intervenciones del Director del Centro y el Embajador de Francia son el preámbulo de la de Soraya Bayuelo, quien cambia la suya por la elocuencia de la música. A su turno en el micrófono interpreta “Conmigo que nadie se meta” del médico y compositor de los Montes de María, Nando Coba. Dice Soraya que esa canción es la historia de su comunidad que ha resistido y sobrevivido en medio del conflicto. A su eco los gaiteros acompañan con la canción del Mochuelo y se arma un círculo de baile donde Edilma, Sarik, Beatriz y muchos otros invitados nos recuerdan que a través de la memoria y la música los Montes de María han podido sanar sus heridas y soñar con construir un nuevo futuro.

Afuera, la ciudad no se entera. El Mochuelo vuela sobre las réplicas miniatura de estatuas de Botero, los vendedores de collares de perlas falsas y los miles de turistas extranjeros y locales y esperamos que un día llegue y se pose sobre la conciencia y el corazón de los cartageneros y de todos los colombianos.

 

Publicado en Noticias CNMH

 



Desaparición Forzada, El Mochuelo, Madres

Sembrando memorias

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

17 Oct 2014


Sembrando memorias

A las 10 de la mañana del 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por
la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo
Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El
resultado: 79 fallecidas (48 de ellos niños y niñas), alrededor de 100
lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales.

 

Han pasado doce años desde la Operación Militar Orión en la Comuna 13 de Medellín, sin embargo, sus habitantes no olvidan a los familiares y amigos que fueron asesinados o que aún siguen desaparecidos. Durante la VII Semana por la Memoria, a través de diferentes actividades artísticas y culturales, los recordamos.

La jornada conmemorativa inició en la mañana del jueves 16 de octubre en el Parque Biblioteca San Javier con la intervención Cuerpos Gramaticales, un performance en el que participaron más de 20 jóvenes de la comunidad. “Con nuestros cuerpos queremos hablar de los desaparecidos en Colombia y, específicamente, en la Comuna 13 de Medellín. Para eso nos enterramos hasta la cintura y permanecemos en esa posición hasta que el cuerpo lo permita, pues hemos entendido que es el cuerpo el que ha sufrido las violencias de un país entero por más de 60 años”, explica AKA, gestor de Agroarte, un colectivo artístico que mezcla hip–hop, memoria histórica y agricultura.

Talleres de cuentería, teatro y escritura creativa fueron las actividades que siguieron durante la tarde, actividades en las que las caras de niños, niñas y jóvenes eran las más comúnes. “Hoy queremos concientizar a la gente, especialmente a las nuevas generaciones. Los antiguos pobladores somos víctimas de la violencia y muchos somos desplazados, pero somos concientes de que no queremos más armas ni guerras en la comuna” cuenta Margoth Ramírez del colectivo Semillas de Futuro. 

La conmemoración continúa hoy en el Parque Biblioteca San Javier con una siembra masiva de plantas en memoria de las víctimas del conflicto durante la mañana y un concierto por la memoria y la resistencia a partir de las 4:00 p.m.

Desde el CNMH los invitamos a participar y acompañar estas actividades, para que hechos como los ocurridos hace doce años en la Comuna 13 de Medellín no se olviden ni se repitan. 

Ver informe del CNMH “La huella invisible de la guerra” sobre la violencia ocurrido entre los años 2001 y 2003 en la comuna 13 en Medellín.

 


Basta Ya, Medellín, Memoria, Olvido, Taller

Colombia tiene que saber dónde están los archivos de las guerrillas y paramilitares

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

19 Oct 2014




Colombia tiene que saber dónde están los archivos de las guerrillas y paramilitares

Trudy Peterson es una de las expertas que más conoce acerca de archivos de Derechos Humanos. Trabajó durante veinticuatro años con los Archivos Nacionales de Estados Unidos (NARA), algunos de ellos decidiendo qué tipo de información debía ser desclasificada y en qué condiciones.


Después de su retiro del gobierno, fue la Directora Ejecutiva y fundadora del Open Society Archives en Budapest, Hungría, y luego, la directora de Archivos y Gestión Documental para el Alto Comisionado de Refugiados de Naciones Unidas. Sus conocimientos en esta materia la llevaron a ser consultora de comisiones de la verdad en Sudáfrica y Honduras, en la Corte Especial para Sierra Leona y en el Tribunal de Reclamaciones Nucleares de la República de las Islas Marshall.

Peterson será una de las ponentes del seminario internacional  ‘Archivos para la paz, elementos para una política pública’ #Archivosparalapaz, organizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Fondo de Justicia Transicional-PNUD, que se realizará en Bogotá el próximo 28, 29 y 30 de octubre.

En una anterior visita al CNMH, auspiciada por el programa de cooperación alemana ProFiz, Peterson habló de los retos que le esperan en Colombia, en materia de archivos, de cara al posconflicto o a una eventual comisión de la verdad.

¿Cuál es la importancia de los archivos en un país en el posconflicto?

Los archivos son esenciales en procesos de posconflicto. Si los colombianos quieren que alguien rinda cuentas de algo, entonces los archivos que se refieren a esa persona son evidencia esencial ante la Corte. Si ustedes esperan absolver a algunas personas y deciden que solo algunas personas deben hacer parte de un nuevo gobierno, ustedes necesitan documentos que muestren qué hicieron ellos, para quién estuvieron trabajando,  qué clase de actividades emprendieron.

¿Y qué rol cumplirían los archivos en una eventual comisión de la verdad?

Si uno quiere reconstruir la sociedad uno tiene que entender qué fue lo que pasó y así puede decidir algún tipo de solución, de modo que se pueda avanzar con ‘el pasado’ luciendo como ‘el pasado’, reconociéndolo tal como fue.

El número dos de la Comisión de la verdad de Sudáfrica, Alex Boraine, tuvo que enfrentarse a mucha gente que quería pasar la página, seguir adelante, y él les respondía “antes de pasar la página, tenemos que leerla”, y es en los archivos donde nosotros podemos leerla.    

Los archivos también son muy importantes porque las comisiones de la verdad nunca pueden resolver casos muy específicos, ellos son muy generales, y en realidad lo que la gente quiere saber es qué pasó con sus seres queridos. Yo recuerdo que durante la Comisión de la verdad en Perú, yo leí un artículo en que se le preguntaba a la gente de la calle qué pensaban del reporte de la Comisión y un hombre respondió: “Ellos no me dijeron que pasó con mi hermano”. Y esa es la verdad, aunque haya una comisión de la verdad, los documentos son esenciales para empezar seguirle la pista de lo que pudo haber pasado con alguien que desapareció.

La otra razón por la que los archivos son importantes es para que las víctimas puedan acceder a algún tipo de compensación. La gente quiere que le retornen sus casas, sus trabajos y para todas esas cosas nosotros necesitamos documentos que determinen ¿Realmente esta gente tenía esta casa? ¿Realmente trabajaba allí?

¿Y cuáles serían los archivos claves para un proceso de paz o una comisión de la verdad?

Yo no creo que haya un archivo clave, porque un proceso de paz incluye al menos dos partes o tres, o cuatro y todo el mundo tiene una parte de la parte, entonces nosotros necesitamos saber dónde están los archivos de todos los bandos y cómo van a ser usados, para un proceso de paz, para una rendición de cuentas ante una corte, una comisión de verdad o un proceso de compensación. Cada parte tiene que dejar claro dónde están los archivos y cuáles son las reglas para acceder a esos archivos.    

En Colombia hace poco nos enteramos que los archivos de nuestra ex agencia de inteligencia, el DAS, desaparecieron ¿Cómo se podría evitar que esto siga ocurriendo?

Estos registros fueron creados por el Estado y los archivos no solo guardan registros de cuando el Estado se porta bien, los archivos también guardan información de cuando el Estado se porta mal, lo que uno debe hacer es alejarlos de las manos de quienes los crearon y llevarlos a las manos de personas confiables dentro del cuerpo del Estado. Pueden ser los archivos nacionales, con una consejería especial, pueden ser un cuerpo especial creado temporalmente. Hay muchas opciones, pero el Estado debería ser responsable, ellos necesitan protegerla y crear las reglas para su acceso.

¿Cuáles creen que serán los retos más grandes que tiene Colombia de cara al proceso de paz que está viviendo el país?

El reto más grande es saber dónde están los archivos de las guerrillas y los paramilitares y saber quién va a garantizar que estos están bajo protección. Es obvio que esas cosas son importantes, nosotros no sabemos dónde están y no sabemos a quién se los confiarán, pero es muy importante que estén seguros. El otro reto son los archivos de inteligencia del Estado[MD1] , se debe tener un proceso, un protocolo para lograr tener acceso a ellos.

Un archivo de Derechos Humanos no puede tener la información de solo un lado, es necesario tener la capacidad de ver los dos lados, porque aunque en la mayoría de los países, el Estado y la contraparte no han violando los Derechos Humanos en la misma proporción, ambos lo han hecho de alguna manera, y una archivo de DDHH tiene que mostrarlo.

Si desea inscribirse al seminario Archivos para la paz, por favor diligencie el siguiente formulario: Formulario de inscripción

 

Archivos, Colombia, Guerrillas, Paramilitares

Archivos para la paz

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

21 Oct 2014


Archivos para la paz

El 28, 29 y 30 de octubre se celebrará en Bogotá el seminario ‘Archivos para la paz, elementos para una política pública’.


Para documentar el dolor de las víctimas de la guerra, para que otros puedan aprender de su historia de resistencia, para que no se olviden las acciones de los perpetradores. Para que a las víctimas les dejen de poner tantas trabas para acceder a la información estatal, para hacer memoria, para que este país no repita su historia de violencia. Para que las víctimas tengan acceso a verdad, justicia y reparación integral.

Para todo esto, el Centro Nacional de Memoria Histórica (con el apoyo del Fondo de Justicia Transicional-PNUD) está trabajando, desde hace más de un año, en una propuesta de política pública de archivos de derechos humanos y memoria histórica.

Esta propuesta será presentada a la comunidad nacional e internacional en el seminario ‘Archivos para la paz. Elementos para una política pública’ que se realizará en Bogotá el próximo 28, 29 y 30 de octubre. En este evento se busca enriquecer esta propuesta a través del intercambio de lecciones aprendidas tanto en Colombia como en otras partes del mundo.

Por ejemplo, se presentará la experiencia de la agencia de gobierno alemana que maneja los archivos de la desaparecida STASI, del archivo de la Vicaría de la Solidaridad en Chile que recogió por muchos años las denuncias de las víctimas de la dictadura chilena, y se hablará acerca del papel que cumplieron los archivos en el posconflicto sudafricano.

También se discutirá con la organización ‘Open Society Justice Initiative’ acerca del rol que deberían cumplir los archivos militares y de inteligencia en el proceso de paz que se está llevando a cabo en el país, y de lo que los archivos estadounidenses pueden aportar a la verdad y a la justicia en Colombia.

Vea a continuación el evento vía streaming

Los interesados en participar en este seminario en el Hotel Habitel (Avenida El Dorado N° 100-97) y dar sus aportes a nuestra propuesta de política de archivos de DDHH y memoria histórica, comunicarse con:
Dirección de Archivos de los Derechos Humanos: (1) 796 50 60 ext. 165

Programación del Seminario:

 

 

Publicado en Noticias CNMH



Archivos para la Paz, Política pública, Seminario

 

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