Enfoque étnico


La estrategia de enfoque étnico del CNMH está estructurada desde una serie de principios conceptuales y metodológicos que han orientado sus criterios de actuación y focalización alrededor del objetivo general de propiciar procesos de memoria histórica con las poblaciones étnicas del país, desde el reconocimiento de los dispositivos culturales propios en perspectiva de reconstrucción y fortalecimiento de los tejidos sociales rotos por la guerra. Asimismo, busca que dichos procesos produzcan herramientas que le apuesten a la construcción de pedagogías interculturales orientadas a la no repetición de los hechos victimizantes.

Siguiendo el mandato de los Decretos Ley 4633 (Pueblos Indígenas), 4634 (Pueblo Rrom o Gitano) y 4635 (comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras) de 2011, que reglamentan la Ley de Víctimas para la atención y reparación de comunidades étnicas, el Enfoque Étnico del CNMH ha construido rutas y abordajes metodológicos que recogen el espíritu de las reivindicaciones del movimiento social étnico desarrollados en esta legislación, en perspectiva de orientar el proceso de reparación y construcción de memoria histórica de las comunidades étnicas en un marco de interculturalidad.

Aquí los aprendizajes y ruta metodológica del Enfoque Diferencial Étnico para dar cumplimiento a los mandatos normativos de atención y reparación a víctimas de poblaciones étnicas:
Los pueblos étnicos han venido construyendo históricamente complejos dispositivos de memoria anclados en sus referentes culturales propios.
Así, se entiende que los procesos de memoria histórica con estas comunidades trascienden la tradicional aproximación de los relatos orales sobre el conflicto y más bien se remiten a referentes que en muchas ocasiones están relacionados con diversos aspectos de la identidad de estos pueblos, tales como los lugares sagrados, los lazos sociales o las prácticas rituales. También se reconocen sus formas narrativas propias tales como el tejido o el canto.
El trabajo de memoria histórica debe generar un fortalecimiento del tejido social en clave de asegurar la pervivencia cultural de estos pueblos.
De esta manera, se entiende que una primera tarea para trabajar con las comunidades étnicas consiste en que los procesos de memoria histórica permitan fortalecer las identidades de estos pueblos y por esta vía su proceso de autonomía y territorialidad. Los Decretos Ley para comunidades étnicas indican que los procesos de memoria histórica deben estar orientados a fortalecer el tejido social de las comunidades afectadas por el conflicto armado. Este postulado señala un marco de actuación general de las apuestas metodológicas para que los productos o procesos resultantes se inscriban en el marco de los principios culturales que orientan los horizontes políticos de estas comunidades.
Las prácticas de discriminación histórica y racismo hacia los pueblos étnicos, que han caracterizado a la sociedad nacional en el marco de la construcción de una idea de Estado-Nación, se sustentan en un profundo desconocimiento de estas comunidades y en la invisibilización de sus aportes a la construcción de una identidad nacional en el marco de un país multicultural.
Se reconoce que el proceso de construcción de Estado en Colombia, atravesado por un conflicto de larga duración, ha victimizado a los pueblos originarios, al pueblo Gitano o Rom y a las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras; que pese a la ruptura del tejido social y la pérdida cultural de estas poblaciones, sus tradiciones culturales y cosmogonías han pervivido y se mantienen en el presente; y que parte del proceso de reparación integral a las víctimas pertenecientes a pueblos étnicos es conocer y reconocer su participación en la comunidad política colombiana, e incluir su memoria en la narrativa histórica del país.
Los principios de los Decretos-Ley: territorio como víctima, larga duración y factores subyacentes al conflicto.
El fortalecimiento del tejido social, la investigación local y los dispositivos culturales de memoria, están concebidos para producir puentes metodológicos con tres conceptos que desde la institución consideramos claves para orientar los énfasis de trabajo en memoria histórica con comunidades étnicas, y que están consagrados en los Decretos Ley de Víctimas para comunidades étnicas: el territorio como víctima, los conflictos de larga duración y los factores subyacentes al conflicto armado.
  • Territorio como víctima: Desde el CNMH creemos que este concepto, más allá de las evidentes asociaciones que entre los pueblos indígenas se plantean alrededor del territorio concebido como un cuerpo vivo sobre el cual pueden registrarse las afectaciones producidas por el conflicto armado, evidencia toda su potencia en términos de propuesta diferencial al cruzarlo con la noción de dispositivo cultural. La idea de considerar al territorio como víctima permite producir lecturas diferenciales del conflicto y de sus impactos a las comunidades.
    Ejemplo de ello es el proceso de memoria histórica del pueblo Wiwa de la Sierra Nevada de Santa Marta y el proceso de memoria histórica del pueblo Kankuamo.
  • La larga duración de las memorias: La idea de hacer memoria en perspectiva de larga duración ha sido otro de los referentes propios a los Decretos Ley de Víctimas para comunidades étnicas que han guiado la construcción de la estrategia metodológica del CNMH. De lo que se trata acá es de partir del hecho largamente reivindicado por los pueblos étnicos de que el conflicto armado contemporáneo es sólo una expresión más de un gran repertorio de violencias desplegado desde hace varios siglos sobre los territorios y las comunidades étnicas. Ampliar los marcos temporales de análisis no sólo permite acercarse con más precisión a los diferentes matices de la discriminación histórica a los pueblos étnicos; hacer memoria en la larga duración permite sobretodo comprender un poco mejor el paciente trabajo de reinterpretación cultural del pasado producido por las comunidades étnicas y que constituye la materia prima de lo que hemos llamado los dispositivos de memoria propios.
    Este principio para la construcción de memoria histórica con pueblos étnicos está ampliamente desarrollado en el informe “Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y luchas de los pueblos indígenas en Colombia”, realizado en co investigación con la ONIC – Organización Nacional Indígena de Colombia.
  • Los factores subyacentes al conflicto: La noción de factores subyacentes al conflicto hace referencia a las coyunturas políticas, sociales y económicas que han determinado la pervivencia y la particular intensidad del conflicto armado en los territorios ancestrales. Estas coyunturas, que rebasan de lejos los hechos victimizantes del conflicto en clave de repertorios de violencia, están relacionadas con la aplicación de modelos de desarrollo hegemónico que han vulnerado en la larga duración los territorios ancestrales de los pueblos étnicos.
    Ejemplo de este principio fue el proceso de memoria histórica trabajado con la comunidad afrocolombiana de Barú en el departamento de Bolívar, donde los proyectos turísticos y extractivos se imponen en los territorios ancestrales de esta comunidad.
Las texturas políticas de los dispositivos de memoria.
Las construcciones en clave de memoria histórica, además de movilizar referentes simbólicos, se inscriben también en el campo de lo político. En muchos casos, las comunidades étnicas que agencian los proyectos de memoria histórica, en particular aquellas que cuentan con un recorrido organizativo de largo aliento, privilegian en el proceso la construcción de mensajes inscritos claramente en coyunturas políticas actuales, lo que determina la entrada metodológica escogida.
De la traducción a la auto-representación. Los retos del Museo Nacional de la Memoria en clave étnica.
El artículo 148 de la Ley 1448 de 2011, establece como una de las funciones del CNMH: “Diseñar, crear y administrar un Museo de Memoria, destinado a lograr el fortalecimiento de la memoria colectiva acerca de los hechos desarrollados en la historia reciente de la violencia en Colombia”.
El reto de la representación de las memorias de los pueblos étnicos en el Museo Nacional de la Memoria es complejo, más aun cuando los pueblos étnicos son muy refractarios a una idea de museo que como institución, ha vehiculado por lo general representaciones de lo étnico que reproducen los mecanismos de violencia simbólica y discriminación histórica. Si esta discusión representa un debate aún por abordar, en donde los actores centrales deben ser las comunidades étnicas, el equipo de enfoque diferencial étnico del CNMH ha propuesto construir un escenario distinto de diálogo, centrado en el esfuerzo por construir durante estos años, Observatorios de Pensamiento o lugares de memoria étnicos locales, para dialogar e interactuar con el proceso de construcción social del Museo Nacional de la Memoria. Estos espacios que en los Decretos Ley de víctimas son definidos como lugares de recreación de una memoria viva, proponen escenarios alternativos para pensar la representación que quieren construir en lo local y desde allí, la auto-representación que esperan posicionar en el Museo Nacional de la Memoria.
Como una primera muestra de este reto, el equipo de Enfoque Étnico del CNMH, junto con 8 pueblos indígenas del país (Barí, Awá, Wiwa, Nasa, Bora, Ocaina, Muinane, Uitoto M+N+K+A), realizaron en el año 2017 la museografía “Endulzar la palabra. Memorias indígenas para pervivir”, que fue expuesta entre 2017 y 2018 en el Museo Nacional en Bogotá, en La Casa Arana en La Chorrera – Amazonas y en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena.
Para ver todos los procesos de memoria histórica adelantados por el Enfoque Étnico, ingrese a nuestro micrositio.

 

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