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Cantos del Carare - Memorias de una resistencia campesina

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Por: Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare

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Autor Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare
Título de la obra Cantos del Carare - Memorias de una resistencia campesina
Año 2013
Técnica Sonido - CD

La obra

Entre rancheras, corridos, vallenatos, sonidos del campo, porros e historias cantadas al compás de los pulsos de un tambor, Cantos del Carare: Memorias de una resistencia campesina de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare resalta las exigencias de los trabajadores para que no los involucren en ninguno de los bandos del conflicto armado. En las letras están plasmadas la historia de cohesión y la resistencia de estos campesinos que se han parado fuertes ante los actores armados y han mantenido su identidad a pesar de todos los grupos que tienen intereses en la región en que habitan. Su memoria se traduce en estas historias narradas con voces sinceras y roncas.

La Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC) es una organización creada el 14 de mayo de 1987 como respuesta a las continuas violaciones a los Derechos Humanos por parte de los grupos armados presentes en la cuenca del río Carare, al sur del departamento de Santander. A pesar de que sus dirigentes fueron asesinados el 26 de febrero de 1990, han continuado su trabajo y se han mantenido por 27 años con estrategias de diálogo y desarrollo. La ATCC es una de las primeras manifestaciones campesinas de resistencia pacífica a la guerra.

Contexto

El departamento de Santander ha sido escenario de muchos crímenes tales como el despojo de tierras, desplazamiento, masacres, reclutamiento de menores, entre otros. Uno de los hechos más recordados es la matanza de La Rochela, en el municipio de Simacota, en la que 40 hombres de las Autodefensas de Puerto Boyacá asesinaron a 12 funcionarios judiciales. La comisión masacrada estaba investigando casos de asesinatos selectivos en el Magdalen Medio perpetrados por la alianza de grupos paramilitares, Fuerza Pública y el cartel de Medellín.

Luego de la disolución de las Autodefensas de Puerto Boyacá en 1991, el Bloque Central Bolívar (BCB) se encargó de operar en la zona. El BCB cometió masacres como la de Pénjamo, municipio de Barrancabermeja, en el 2005, momento en que se estaban desmovilizando, y en la que fueron asesinadas cinco personas de la una misma familia. Durante su existencia, se calcula que el bloque reclutó a cerca de 214 menores de edad. Muchos de ellos fueron abusados sexualmente.

El despojo violento de tierras ha sido otra realidad que han tenido que padecer los santandereanos. La Unidad de Restitución de Tierras de Santander ha recibido solicitudes de 84 municipios del departamento, de las cuales la mayoría son de despojo, es decir, que la tierra cambió de dueño muchas veces de forma forzosa.

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