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Ofelia al revés

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Por: Claudia Salamanca

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Autor Claudia Salamanca
Título de la obra Ofelia al revés
Año 2002
Técnica Video instalación - loop 27 minutos.

La obra

Una mujer flota en un río, se hunde y sale a la superficie del agua en un pulso entre la fuerza de la naturaleza y los instintos, los que no permiten que se ahogue. Su cuerpo se resiste a morir. Ofelia al revés es una video instalación que presenta una imagen contundente de un personaje que no es ingenuo, ni sumiso como en Hamlet, el clásico texto de William Shakespeare. Esta Ofelia estudia cómo se puede presentar la muerte en una imagen y encarna un cuerpo que está en el límite de la vida. Claudia Salamanca hace esta obra en un contexto particular: Colombia, donde los ríos son testigos del conflicto y han servido como cementerios y lugares para la desaparición cuerpos.

Contexto

En el contexto del conflicto armado colombiano, las diferencias son abismales entre las cifras de homicidios y desaparición forzada que corresponden a los hombres en comparación con las mujeres. La estadística da cuenta de que por cada mujer desaparecida forzadamente hay entre ocho y nueve hombres desaparecidos, mientras que, por cada mujer asesinada, hay 12 del sexo masculino. Eso, sin embargo, de ninguna manera significa que las mujeres sean menos víctimas en esta realidad. Al ser sobrevivientes, no sólo recae sobre ellas tener que soportar todo el proceso que antecedió los crímenes: amenazas, secuestros, desplazamiento, sino que también, una vez los hombres de su familia y comunidad son desaparecidos o asesinados, son ellas quienes con mayor frecuencia y dedicación han asumido la lucha por la justicia.

En el camino, una y otra vez estas mujeres ven vulnerada su dignidad y son revictimizadas al no recibir una respuesta efectiva del Estado, al tener que asumir procesos como la búsqueda de los cuerpos de sus desaparecidos -muchas veces con sus propias manos- y finalmente el reconocimiento de los cuerpos, o lo que es peor, nunca encontrar a sus seres queridos. Sus luchas, además, no han sido bien vistas por los victimarios, lo que resulta en que nuevamente ellas sean blanco de amenazas y hostigamiento. 

La angustia, la incertidumbre y el dolor han hecho que, en medio de la guerra que completa ya más de 50 años, grupos de madres, hermanas, esposas e hijas se conformen para exigir justicia. Uno de los casos emblemáticos ha sido el de las Madres de Soacha, quienes reclaman la verdad sobre lo que ocurrió con sus hijos, jóvenes, civiles, trabajadores o desempleados, cuyos cuerpos fueron presentados por las fuerzas armadas como guerrilleros muertos en combate, lo que no es otra cosa que ejecuciones extrajudiciales. 

Más recientemente, las mujeres reclamantes de verdad y justicia se han vuelto a unir en Medellín con el inicio de la excavación en La Escombrera, un vertedero en la Comuna 13 de esa ciudad que, se cree, es la fosa común urbana más grande del mundo. Allí podrían estar los restos de una cantidad inimaginable de hombres y mujeres asesinados por paramilitares y milicias de la guerrilla.

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