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Tocando la Marea

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Por: Semillero teatral por la vida de Buenaventura

Autor Semillero teatral por la vida de Buenaventura
Título de la obra Tocando la Marea
Año 2015
Técnica Teatro

La obra

Tocando la marea es una obra de teatro de creación colectiva, construida a partir de varios testimonios de los actores del Semillero teatral por la vida de Buenaventura. En el escenario, el grupo revive el dolor, la pérdida de sus familiares, la privatización del puerto de Buenaventura, la ilegalidad, los cambios en la vida comunitaria y las transformaciones culturales que han dejado los diferentes grupos armados en la región. Para recrear el entorno de las zonas palafíticas de Buenaventura, usan veinte tablas de madera como apoyo escenográfico que se transforman en diferentes objetos. Acompañadas de danzas y ritmos tradicionales del Pacífico, las escenas reconstruyen historias de tres generaciones. De esta forma, buscan transmitir esperanza y resisten pacíficamente.

Contexto

Buenaventura, en el departamento del Valle del Cauca, al suroccidente del país, sobre la costa del Océano Pacífico, es una población que, pese a tener un puerto y recibir por allí, en palabras del antropólogo Arturo Escobar, “el 70% de la globalización, (...) sigue siendo pobre”. La incidencia de la pobreza multidimensional es superior al 60% y el empleo informal sobrepasa el 90%. Además, cerca del 70% de la población tiene un bajo logro educativo y un volumen similar de ciudadanos es afrodescendiente, un grupo étnico históricamente discriminado en Colombia y, por lo tanto, con características de victimización particulares en el contexto del conflicto armado interno.

El Centro Nacional de Memoria Histórica entregó en junio de 2015 los resultados de la investigación Buenaventura: un puerto sin comunidad. El informe analiza el período comprendido entre los años 2000 y 2013, con el fin de iniciar un proceso de reconstrucción de memoria, narrado desde las voces de las víctimas. La idea es que este proceso permita entender y explicar los motivos que han conducido a la continuación y degradación de la disputa armada en el territorio. 

El periodo que aborda el informe se caracterizó por la escalada de la violencia debida a la acción armada de la guerrilla de las Farc y la incursión en la región del Bloque Calima de los paramilitares. Se dispararon los índices criminales de masacres, homicidios, secuestros, desaparición forzada, entre otros. Mientras que en 1990 se registraron 58 homicidios, en el 2000 la cifra llegaba a 440. 

Luego de la desmovilización del bloque paramilitar, hubo una atomización de los grupos violentos con difusas identidades. Salió también a la luz pública el fenómeno de las llamadas “casas de pique”, lugares en los que se llevan a cabo desmembramientos de cuerpos humanos. Entre 1990 y 2013 hubo 26 masacres documentadas, y mientras que en la década de los 90 el promedio anual de personas desplazadas era 110, en 2004 el número fue 7.020. Después de las desmovilizaciones, al año fueron 13.468 desplazados.

El informe del Centro de Memoria Histórica muestra contrastes entre las apropiaciones socioterritoriales de la población afro y las dinámicas económicas, legales e ilegales que se desarrollan allí. Esboza, además, cómo un puerto en el que la presencia del Estado ha sido débil se ha configurado en lo que los afrobonaverenses denominan “un puerto que desconoce su comunidad”, a causa también de la acción de múltiples grupos armados ilegales. 

Proceso

A partir de la creación colectiva y el acompañamiento externo de dramaturgos y directores de teatro, el Semillero teatral por la vida fue parte de la estrategia pedagógica del Informe del CNMH: “Buenaventura: un puerto sin comunidad”.

El grupo está conformado por 30 personas entre jóvenes, adultos y adultos mayores provenientes de barrios de Baja mar de Buenaventura. FUNDESCODES y la Dirección del Museo Nacional de la Memoria del CNMH acompañó a este grupo de teatro por más de un año y medio durante el proceso de formación, producción, montaje y circulación de la pieza teatral Tocando la marea. La experiencia generó aprendizajes importantes para la construcción de un Museo Nacional de la Memoria, cercano a las comunidades, sus procesos e iniciativas.

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