Etiqueta: Arte

MUJER-ERES: el teatro como arte sanador

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Autor

Isabel Valdés

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Isabel Valdés

Publicado

24 Oct 2016


MUJER-ERES: el teatro como arte sanador

La Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migradas en España, con el apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), ONU Mujeres, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo y Casa Amèrica Catalunya, invitan a las jornadas:  “MUJER-ERES: el teatro como arte sanador,  una apuesta a la construcción de la paz


Este encuentro se realizará en la ciudad de Barcelona, Cataluña, del 30 de octubre al 4 de noviembre, y tiene como objetivo generar espacios de bienestar a partir de la puesta en escena de los relatos de vida de las mujeres refugiadas, para, así, dignificarlas y mitigar las vulneraciones sufridas a causa de la violencia y visibilizar el exilio de las colombianas en España. De esta manera el arte, en este caso el teatro, fortalecen a las mujeres que son las protagonistas mayoritarias en la construcción de la memoria histórica y paz en Colombia. 

La Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migradas en España es una organización constituida por diversas mujeres colombianas que proceden de organizaciones por la defensa de los derechos y la construcción de paz en Colombia, quienes desde su trabajo sensibilizan la realidad de su país de origen en España. Algunas de ellas son exiliadas o refugiadas por ser defensoras de los derechos humanos. 

Las jornadas del encuentro culminarán con una performance construida participativamente a partir del intercambio de experiencias entre las mujeres refugiadas en España y mujeres víctimas del conflicto armado colombiano, quienes han desarrollado en sus territorios procesos de construcción de memoria a través de expresiones teatrales, como el Teatro por la Paz de Tumaco, Centro Cultural Horizonte de Barrancabermeja y el Teatro por la Paz de Buenaventura. 

El resultado final será un importante aporte a la construcción de la memoria colectiva de las mujeres exiliadas, y dar a conocer los daños y fenómenos de la violencia no expresados por las mujeres refugiadas que desde la expresión corporal buscarán sensibilizar y visibilizar al público catalán.

Presentación al público de la performance MUJER-ERES
Fecha: Viernes 4 de noviembre de 2016
Hora: 19:30
Lugar: Casa Amèrica Catalunya (Còrsega 299, entresòl, 08008 Barcelona, España) 

 

Presentación al público de la performance MUJER-ERES
Fecha: Viernes 4 de noviembre de 2016
Hora: 19:30
Lugar: Casa Amèrica Catalunya (Còrsega 299, entresòl, 08008 Barcelona, España) 


 

CONTACTOS

María Nancy Valencia Rodas, Colectiva de Mujeres Refugiadas, Exiliadas y Migrantes en España.
Celular: +34 648242500
Correo electrónico: mujeresrefugiadasmigrapazcbia@gmail.com

Ricardo Robayo Vallejo, enlace comunicaciones Agenda Exilio del CNMH
Celular: 3183265154
Correo electrónico: vocesdelexilio@centrodememoriahistorica.gov.co” target=”_blank” style=”font-family: “Helvetica Neue”, Arial, Helvetica, Verdana, sans-serif; font-size: 15px;”>vocesdelexilio@centrodememoriahistorica.gov.co

Maria José Pizarro, coordinadora Agenda Exilio del CNMH.
Celular: +57 311 8263441
Correo eelectronico: maria.pizarro@centrodememoriahistorica.gov.co

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Regresa Primer Plano: diálogos de memoria, arte y paz

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

17 Jul 2017


Regresa Primer Plano: diálogos de memoria, arte y paz

El primer conversatorio de este año, que se hará el 27 de julio en Bogotá, será sobre la relación entre teatro y memoria.

Primer Plano es un espacio de diálogo creado por el Museo Nacional de la Memoria del Centro Nacional de Memoria Histórica. Buscamos profundizar la relación del arte con la memoria histórica en el contexto de conflicto armado en Colombia y el proceso de construcción de paz que vive el país.

En cada Primer Plano reuniremos a representantes destacados en distintos campos del arte para que expongan y debatan sus planteamientos sobre los retos que hoy les plantea el contexto colombiano a los procesos de creación. En 2016 hablamos de cine, música, literatura y artes escénicas.

Este 2017 empezaremos con teatro

Nuestro conductor, en este nuevo ciclo, será Sandro Romero Rey: autor, director, escritor y dramaturgo caleño, director del programa de Artes Escénicas de la ASAB en Bogotá.

Primer Plano: Teatro explorará los dilemas de la representación desde el lenguaje del cuerpo y la estructura teatral. Queremos entender cuál es el sentido práctico, funcional, simbólico y psicológico del teatro. Para eso reuniremos interlocutores que aporten desde áreas interdisciplinares y diferenciales.

Los invitados son Fabio Rubiano y Erik Leyton, ambos dramaturgos, y Lucero Carmona, víctima del conflicto armado y actriz en la obra Antígonas, tribunal de mujeres.

Antes de la conversación sobre teatro, presentaremos un fragmento de la obra “El Ausente”, de Felipe Botero, para ayudar a comprender las potencias del teatro y proponer elementos analíticos para el debate. “El Ausente”, con humor e ironía, cuenta la historia de tres hermanas que esperan los restos de su padre desaparecido hace diez años.

Fecha:  Jueves 27 de julio
Hora:  5:00 p.m.
Lugar: Teatro de la Facultad de Artes de la ASAB, en la carrera 15bis #39-39, en el barrio Teusaquillo, en Bogotá.

Publicado en Noticias CNMH



Arte, Paz

Conversaciones sobre arte, duelo y reconciliación

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

31 Jul 2017


Conversaciones sobre arte, duelo y reconciliación

El primer Seminario de Arte, Duelo y Reconciliación pone la mirada en temas esenciales en la construcción de paz. Será los próximos 9 y 10 de agosto en Bogotá, el 17 en Cali y el 25 en Medellín.


Colombia está atravesando un momento histórico de cuenta del acuerdo de paz firmado con las Farc y el Gobierno Nacional, y el proceso en marcha con el ELN. Cada día se abren puertas que dejan pensar en un país en paz. La discusión sobre cómo construirlo está en el centro del debate. Y aunque buena parte de la agenda la acaparan las noticias sobre justicia y transición de los armados a la vida civil, en un nivel menos mediático están pasando cosas igual de importantes en términos de memoria y reconstrucción del tejido social. 

Hoy hay cientos de iniciativas artísticas y culturales que le apuestan a sensibilizar, a recordar, a denunciar, y a promover escenarios de paz. Esas prácticas artísticas y culturales le apuntan a tres objetivos: la sanación, la reconciliación y la transformación de los modelos que hicieron posible la violencia. 

El problema es que esos objetivos no se cumplen automáticamente. No son sencillos. No van siempre de la mano. Y entonces aparecen preguntas a las que tenemos que enfrentarnos como sociedad: ¿Cuál es el alcance del perdón? ¿Es obligatorio perdonar? ¿El duelo tiene que ser íntimo o puede ser público o colectivo? ¿Un duelo permite transformar una cultura violenta de la que participan más personas? ¿El duelo y la sanación del horror conducen necesariamente a la reconciliación? ¿La reconciliación es el fin último? ¿Cómo debemos entender la reconciliación como proceso multidimensional? 

Transversal a todas esas discusiones está la pregunta por el arte. ¿Para qué sirve? ¿Cómo ayuda? ¿Cuáles son sus límites? ¿Cuál es la responsabilidad y el rol del arte en permitir estos procesos? 

Desde el Museo Nacional de la Memoria del Centro Nacional de Memoria Histórica queremos abrir espacios para tener esas discusiones. Por eso, los próximos 9, 10, 17 y 25 de agosto nos sentaremos con expertos, con artistas, con víctimas, con líderes sociales, con académicos y con la ciudadanía en general en un Seminario de Arte, Duelo y Reconciliación, que tendrá eventos en Bogotá, Medellín y Cali. 

Tendremos páneles sobre museos y arte, sobre reconciliación y perdón, sobre cultura de paz y política pública, sobre duelo, sanación y resiliencia. Escucharemos experiencias que van desde el Museo Militar hasta la biblioteca del Valle del Guamuez, en el Bajo Putumayo, premiada como la mejor del país. Desde Julián Conrado, el cantante de las Farc, hasta Gloria Castrillón, la cabeza de Colombia 2020, una campaña de El Espectador dedicada al posconflicto. 

Cada conversación irá acompañada de una muestra artística, como un concierto o una obra de teatro, y cada día del evento habrá un taller de formación que fortalezca herramientas pedagógicas, psicosociales o artísticas con la comunidad. Los talleres se replicarán en las localidades de Kennedy y Ciudad Bolívar.

En Bogotá, el evento será en el nuevo edificio de Enfermería de la Universidad Nacional, los días 9 y 10 de agosto. El 17 será en el Museo La Tertulia de Cali y el 25 será en la Universidad de Antioquia de Medellín. 

La entrada es libre. 
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Publicado en Noticias CNMH


Arte


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Trece obras de arte para hablar de desaparición forzada

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Grupo de teatro El Tente

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Grupo de teatro El Tente

Publicado

30 Ago 2017


Trece obras de arte para hablar de desaparición forzada

Este 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. Varios artistas colombianos han explorado este drama en sus obras.


En la noche del 24 de agosto había una fila afuera del Museo Cementerio San Pedro, en Medellín. Decenas de personas esperaban para atravesar los mausoleos y llegar hasta la capilla. Ahí se iba a presentar Cuerpo 36, un documental del Centro Nacional de Memoria Histórica sobre exhumaciones, paramilitares y desaparecidos en Belén de los Andaquíes, Caquetá. También habría un concierto del grupo Sereno, que participó en Tocó Cantar, un proyecto de música sobre memoria y paz.

Como ese día, durante todo agosto se presentaron documentales y se hicieron conversatorios sobre desaparición forzada en Medellín, en el marco del proyecto Mirada al sur, creado por el Museo Nacional de la Memoria del CNMH. El ciclo de cine, que pasó por diez bibliotecas públicas, acabará este 31 de agosto con una proyección del documental Operación Cirirí sobre la fachada del Museo Casa de la Memoria. El 30 de agosto —cuando se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas— habrá también una función en el Museo de Arte Moderno de Medellín.

El cine ha sido uno de los medios usados para narrar historias de desaparición forzada en Colombia. El CNMH tiene varios ejemplos en su catálogo audiovisual. Pero, desde el arte, también se ha explorado la memoria de los desaparecidos a través de instalaciones, de performances, de obras de teatro. Les presentamos una recopilación de algunas de estas obras, que aprovechamos para recordar a propósito de la conmemoración del 30 de agosto.

Unland, de Doris Salcedo

La escultora transforma objetos de la vida cotidiana en piezas que hacen evidente el vacío y la impotencia que siente como testigo de los hechos violentos percibidos a diario en el contexto colombiano. A través de gestos que se repiten en las esculturas, como un tejido milimétrico hecho con cabello humano, Salcedo alude a la pérdida de vidas en medio del conflicto.

Video Verónica, de José Alejandro Restrepo

Sobre el manto de la Verónica de José Alejandro Restrepo se proyecta una imagen de víctimas que ha dejado el conflicto armado en Colombia. Se repiten secuencias en el video sobre el velo blanco de mujeres que sostienen fotografías de sus seres queridos asesinados o desaparecidos. Esta instalación hace parte de la serie de obras titulada Iconomía en donde el artista reflexiona sobre la manera como se construyen las imágenes en medio del conflicto de este país.

Antígonas, tribunal de mujeres, de Tramaluna Teatro

Es una creación colectiva entre artistas profesionales y mujeres víctimas de cuatro casos de violación de derechos humanos: las ejecuciones extrajudiciales de jóvenes de Soacha, el exterminio de la Unión Patriótica, la persecución contra líderes sociales y los montajes judiciales contra estudiantes. En el escenario, este grupo de mujeres convierte su dolor y su memoria en poesía, mediante cantos, danzas, proyecciones, narraciones y la presentación de objetos personales de sus familiares como una foto, un muñeco, una carta o prendas de vestir.

327 alumbramientos por las huellas del olvido, de Magdalenas por el Cauca

En el 2013 el colectivo Magdalenas por el Cauca convocó a los Familiares de Víctimas de la Masacre de Trujillo y a las comunidades de Marsella y Beltrán para construir 327 balsas y ponerlas a navegar en los últimos 200 metros de La Nona, una quebrada que nace en Marsella y desemboca en el Cauca, en el Remanso de Beltrán. La idea surgió a raíz de las 482 necropsias de personas no identificadas en el cementerio de Marsella, realizadas por Medicina Legal en el 2012. De estas personas, 155 fueron identificadas pero 327 continúan sin identidad.

Aliento, de Óscar Muñoz

A primera vista, Aliento es una serie de círculos de acero colgados en la pared que reflejan las cosas y las personas a su alrededor. Al acercarse, el espectador puede verse a sí mismo. Cada vez que alguien respira sobre estos espejos, aparecen por un instante los rostros no identificados de colombianos desaparecidos.

Anunciando la ausencia, del grupo de teatro El Tente

Narra las historias de un grupo de mujeres del Meta a las que les han desaparecido a un familiar. Una a una, las protagonistas le cuentan al público los detalles de su ser querido: cómo desapareció, qué ropa usaba, cuál era su trabajo y cuáles eran sus sueños. Por medio de objetos que pertenecían a los desaparecidos, fotografías y diarios que ellas han escrito, las mujeres hablan de sus búsquedas y exigen justicia.

Río abajo, de Erika Diettes

Una serie de fotografías de prendas sumergidas en el agua. Diettes exhibe estas imágenes en grandes formatos impresas en cristal para que interactúen con el espectador y para que tengan una calidad semejante a la del agua. Cada prenda evoca la historia de la persona que la utilizó y crea la expectativa de una vida que fue y no será.

Vivificar, de Constanza Ramírez

El 30 de agosto de 2015, de la nada la Orquesta Sinfónica de Bogotá empezó a tocar el himno nacional en un centro comercial. Varios personajes entraron en la escena para llevarse uno a uno a los músicos de la Orquesta. La ausencia de cada músico afectaba la melodía del himno hasta el punto en que ésta se deformó totalmente. Cuando el orden se restableció, llegó un grupo de personas con fotografías de sus familiares desaparecidos mientras se desplegó una valla con cifras de desaparición forzada en Colombia y la frase: “La desaparición de una sola persona afecta todo el conjunto de la sociedad”.

Re/trato, de Óscar Muñoz

El interminable trabajo de capturar la imagen del rostro humano es la tarea que se pone el artista Óscar Muñoz en Re/trato. En el video, la mano dibuja con pincel y agua una cara que desaparece en la superficie. Se evaporan los trazos de agua y la mano repite la acción para evitar que se pierda la imagen de la persona representada.

Treno, de Clemencia Echeverri

La imagen de un río oscuro se proyecta sobre las paredes del espacio que rodea al público. El sonido y el movimiento del río dominan el lugar mientras aumenta la corriente de agua para inundarlo de manera simbólica. En Treno se utilizan los videos de gran formato para mostrar el poder del río y convertirlo en el personaje principal que representa la sobrecogedora fuerza de lo natural mostrando su poder en el flujo constante, casi infinito.

El ausente, de Felipe Botero

Narra la historia de tres hermanas que esperan los restos de su padre desaparecido hace diez años. Las tres mujeres deciden unir los huesos de su padre, vestirlo y velarlo antes de la llegada del servicio funerario. Con humor e ironía, la obra sumerge al espectador en la incertidumbre, ansiedad y dolor de una familia de clase media a través de los recuerdos y reflexiones de estas tres hermanas.

Ofelia al revés, de Claudia Salamanca

Una mujer flota en un río, se hunde y sale a la superficie del agua en un pulso entre la fuerza de la naturaleza y los instintos, los que no permiten que se ahogue. Su cuerpo se resiste a morir. Esta Ofelia estudia cómo se puede presentar la muerte en una imagen y encarna un cuerpo que está en el límite de la vida. Claudia Salamanca hace esta obra en un contexto particular: Colombia, donde los ríos son testigos del conflicto y han servido como cementerios y lugares para la desaparición cuerpos.

Réquiem NN, de Juan Manuel Echavarría

Desde los años ochenta, los habitantes de Puerto Berrío han encontrado cadáveres flotando en el río Magdalena. Son cuerpos no identificados que han padecido una muerte violenta. La gente adopta a estos muertos y les hacen un entierro digno: les ponen un nombre, pintan y decoran sus tumbas, rezan por ellos y esperan favores milagrosos a cambio. Réquiem NN muestra las particularidades de cada tumba, el paso del tiempo, las ofrendas y los mensajes de agradecimiento por los favores recibidos.

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Arte, Desaparición

Lecciones de una activista introvertida: una entrevista a la inglesa Sarah Corbett

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Craftivist Collective – Flickr

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Craftivist Collective – Flickr

Publicado

14 Feb 2019


Lecciones de una activista introvertida: una entrevista a la inglesa Sarah Corbett

  • Una de las invitadas al Hay Festival Cartagena, y creadora del colectivo “Craftivism”, nos contó cómo el arte y las manualidades son su herramienta más poderosa en la defensa de los derechos humanos.
  • En uno de sus proyectos escondió rollos de papel en tiendas de ropa de grandes marcas, con el mensaje: “Si somos lo que vestimos, ¿no deberíamos tratar de estar seguros de que nuestra ropa esté hecha por trabajadores bien pagados y tratados dignamente?”.

La inglesa Sarah Corbett, fundadora del colectivo Craftivism (una fusión de las palabras craft: arte u oficio y activism: activismo), tiene tatuadas unas tijeras que le cubren el antebrazo izquierdo casi por completo. “Son mi herramienta para hacer cambios”, dice. Luego enseña el brazo completo y se ven dibujados, también, un carrete de hilo, un metro de modistería, un trozo de lana… Esos son los instrumentos con los que Sarah trabaja para defender, reclamar y reivindicar los derechos humanos. El suyo -explica- es un activismo tranquilo que utiliza las artes y las manualidades para despertar la curiosidad de la gente, para generarle preguntas, para confrontarla “amablemente” y lograr que empaticen con sus causas.

Por ejemplo: uno de sus proyectos más célebres consistió en repartir pequeños rollos de papel, en tiendas de ropa de grandes marcas, con el mensaje: “Por favor, ábreme”. Los rollos, amarrados con cintas de colores, estaban acomodados en los bolsillos de chaquetas, pantalones y abrigos, de marcas acusadas de explotación laboral. Al abrir los rollos se leía el siguiente mensaje: “La ropa hace a la persona. Esa es una gran responsabilidad, ¿verdad? Si somos lo que vestimos, ¿no deberíamos tratar de estar seguros de que nuestra ropa esté hecha por trabajadores bien pagados y tratados dignamente?”. De este estilo son todas sus intervenciones, que buscan rechazar la violencia, defender los derechos de quienes padecen enfermedades mentales, reivindicar los derechos laborales…

  • Proyecto en contra de la explotación laboral en la industria de la moda: en estos rollos de papel, se hizo un llamado al comprador para reflexionar sobre el origen de las prendas.

  • “Puedes decir cuál es la condición de un país, al mirar el estado de sus mujeres”, mensaje de una campaña contra la violencia de género.

  • Sarah Corbett creció en una familia de activistas en Liverpool, Reino Unido. Desde niña, estuvo inmersa en protestas en defensa de los derechos humanos.

Sarah Corbett fue una de las invitadas al Hay Festival Cartagena (celebrado del 31 de enero al 3 de febrero), con el apoyo del British Council. En su libro How to be a craftivist: the art of gentle protest cuenta cómo las personas tímidas e introvertidas, como ella, pueden convertirse en activistas sin necesidad de levantar la voz ni el dedo acusador.

En Colombia el activismo está muy estigmatizado; incluso hay quienes se refieren a los activistas como terroristas o delincuentes, logrando desviar el debate de las causas que están defendiendo. ¿Cómo romper ese estigma?

Mi apuesta (el craftivism) es por una protesta tranquila, amable, que intenta atraer a gente que no está de acuerdo con el activismo violento, confrontativo. Es mi manera de mostrar que el activismo no solo puede ser ruidoso, agresivo, violento. Tu puedes hacer activismo desde la calma, el respeto; abriendo conversaciones con personas que no están de acuerdo contigo, argumentando esas diferencias, yendo a la raíz de los problemas.

El activismo que yo hago es pausado, tiene un proceso de pensamiento. Y siempre es respetuoso. En mi colectivo hay personas tímidas, introvertidas, silenciosas, que realmente quieren trabajar por generar un cambio, pero no ven en la protesta agresiva una manera de hacerlo. Yo creo que el  craftivism es una manera de romper ese estigma.

Uno de sus proyectos más publicitados ocurrió en tiendas de ropa de grandes marcas relacionadas, desde hace mucho tiempo, con prácticas de abuso y explotación laboral. Si ya el mundo conocen denuncias e investigaciones sobre esos abusos, si ya se han hecho todo tipo de protestas en contra de estas marcas y la situación sigue igual, ¿cómo puede generar un cambio un gesto tan sencillo como poner en los bolsillos de chaquetas o abrigos, un rollo de papel confrontando a la gente sobre el consumo de estas tipo prendas?

Este tipo de trabajo toma tiempo y no hay técnicas para garantizar una respuesta rápida. Además, debe ser un trabajo combinado con otro tipo de estrategias: hacer lobby con las grandes compañías y con los políticos, trabajar con los usuarios hasta que decidan cambiar sus hábitos. Mi propuesta no pretende hacer sentir mal al comprador o señalarlo, sino estimularlo para despertarle la curiosidad.

Son mensajes pensados desde la sicología y la sostenibilidad: preguntas abiertas, mensajes positivos y hasta poéticos, que generan recordación. Además, estéticamente, son mensajes bellos que atraen a la gente. Con este proyecto, además, llegamos a medios de comunicación de todo el mundo, y a través de ellos también estábamos entregando nuestro mensaje. Si lo haces estratégicamente, de una forma que no es agresiva, que no excluye a la gente, que no los hace sentirse culpables, vas a animarlos a sumarse, a hacer parte de tu causa.

Generalmente el activismo está relacionado con alzar la voz y el suyo, en cambio, es un activismo que utiliza las manos como principal herramienta. ¿Por qué para usted son más poderosas las manos que la voz?

Yo no los pondría a competir. Creo que necesitamos recurrir a todas las estrategias. Hoy sabemos que gritar y reaccionar de una manera violenta no cambia las mentes. Es muy posible que ni siquiera te escuchen, así estén de acuerdo contigo. No tiene sentido comunicarnos con gritos, o decirle a alguien “tienes que hacer esto”, porque no va a ser tan efectivo. En cambio si le damos elementos a la gente para que cambie sus ideas o sus acciones, hay un efecto a más largo plazo. Si les dices: “¿tu crees que si haces esto puede ser beneficioso o puedes beneficiar a alguien? O ¿qué tal si haces esto, qué piensas?”. Eso es más impactante. Cuando somos agresivos y bullosos la gente se siente presionada y lejana a ti. Mucha gente se siente frustrada con el activismo porque no los escuchamos, porque no empatizamos con ellos, porque no tratamos de entender cómo se sienten. Necesitamos ser más maduros y respetuosos para ser más efectivos.

Usted misma dice que el craftivism no fue una creación suya, que hay mucha gente que viene trabajando en este tipo de activismo… ¿Quienes son esas personas que la inspiran a usted?

Muchas. Yo leo mucho sobre psicología, neurociencia y ciencias del comportamiento. Brené Brown (El poder de ser vulnerable) es una de mis heroínas. He leído todos sus libros. Ahora estoy leyendo a Rutger Bregman (Utopía para realistas). Pero tengo que decir que mis activistas favoritos son Mandela, Martin Luther King, Gandhi y Eleanor Roosevelt. Ella es una de mis mayores referentes.

Uno de los principales proyectos del Centro Nacional de Memoria Histórica, es el Museo de la Memoria Histórica de Colombia, que está en proceso de construcción. ¿Qué objeto no podría faltar en un museo de memoria de su vida?

Para mí las tijeras son muy importantes, son mi logo. Por eso las tengo tatuadas. Yo colecciono tijeras porque, metafóricamente, son mi manera de darle forma al futuro y hacer parte del cambio. En ese museo de la memoria de mi vida tendría que haber unas bonitas tijeras. Tengo un par de mi abuela que significan mucho para mi. Son mi herramienta para hacer cambios.



Activismo, Arte, Craftivism, Derechos Humanos, Inglaterra, Manualidades, Moda, Sarah Corbett

Tres iniciativas de excombatientes que están construyendo paz con arte

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Autor

Camilo Ara

Fotografía

Camilo Ara

Publicado

18 Feb 2019


Tres iniciativas de excombatientes que están construyendo paz con arte

Los invitamos a recorrer tres proyectos de memoria histórica, que nacieron en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación para exmiembros de las Farc. Un documental, una obra de teatro y unos murales, que narran tres visiones de la vida después de las armas.


Los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR), para excombatientes de las Farc, se han convertido en lugares de encuentro y creación. Allí, algunas personas han dado, literalmente, un paso de las armas al arte para contarle al país que es posible convivir sin hacernos daño, sin matarnos los unos a los otros.

El Centro Nacional de Memoria Historia (CNMH), por medio de las Iniciativas de Memoria, acompañó durante 2018 tres proyectos artísticos desarrollados por excombatientes de esa guerrilla. Con cámaras de video, brochas, pintura y danza, estas personas narraron su pasó de la violencia a la convivencia.

Un documental

  • Yorli, excombatiente de las Farc, es una de las protagonistas del documental “Nunca invisibles, mujeres farianas, adiós a la guerra”.

  • Yorli, excombatiente de las Farc, es una de las protagonistas del documental “Nunca invisibles, mujeres farianas, adiós a la guerra”.

  • Yorli, excombatiente de las Farc, es una de las protagonistas del documental “Nunca invisibles, mujeres farianas, adiós a la guerra”.

  • Mural en el parque central de Orito, Arauca.

Una mujer joven sonríe, alza un bebé. Es un niño. También sonríe. Son madre e hijo. Ella relata su historia de vida: el antes, el durante y el después de ingresar a la guerrilla de las Farc, las circunstancias que la llevaron a tomar esa decisión. Sentada, ahí, ahora como excombatiente, comparte sus relatos y hace memoria.  

—Nosotras que somos las protagonistas de esta lucha, que hemos estado allí… además de ser mamás también podemos ayudar a construir una sociedad nueva.

Es Yorli. Habla sin disimulo, mirando fijamente a la persona que la está entrevistando. Su relato, junto al de otras cuatro compañeras y la hija de dos exintegrantes de las Farc, hacen parte del documental “Nunca invisibles: mujeres farianas, adiós a la guerra”. Seis historias de vida y un único propósito: visibilizar las distintas experiencias y trayectorias de las mujeres en la guerra y su paso a la vida civil. El adiós a las armas. Un documental hecho por ellas, producto de un proceso de encuentro, escucha y conversación.

Los acentos marcados, las diferentes entonaciones, dejan ver que son de latitudes distintas. También sus rasgos muestran la diversidad de Colombia: indígena, afro, mestizas. Todas coinciden en que quieren convivir como iguales. Ese mensaje también lo han enviado otras decenas de mujeres que pertenecieron a esa guerrilla. Según el Censo socioeconómico de las FARC, realizado en el 2017 por la Universidad Nacional de Colombia a 10.015 exguerrilleros, las mujeres representaban el 23% en ese grupo armado.

Las memorias de Mariana, Patricia, Esther, Nancy, Yorli y María Alejandrareflejan los deseos de muchos, que vivieron inmersos en confrontaciones armadas. De mujeres que desean convivir en un país en paz, donde quepan las diferencias, donde no se extermine al que piensa diferente. “Nosotras como mujeres nos interesa mucho aportarle la verdad desde lo que fue nuestra vida militante. No todas las mujeres que hicimos parte de las Farc nos alzamos en armas, otras cumplían más unos papeles de tipo político y clandestino, entonces también decidimos que estas mujeres merecían ser reconocidas… Por eso decimos ‘adiós a la guerra’, dejar atrás las armas y hacer política por las vías legales”, explica Liliany Obando, gestora de la iniciativa “Nunca invisibles”.

Vea el documental “Nunca invisibles: mujeres farianas, adiós a la guerra”.

A 750 kilómetros al norte del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Antonio Nariño (Icononzo, Tolima), donde estas mujeres grabaron “Nunca invisibles”, se encuentra otra experiencia de arte realizada por excombatientes. Está en Arauquita, municipio de Arauca. Allí se escucha en coro decir:

Comenzamos esta noble historia
que pasó en la vida de Colombia.
De la guerra venimos
y a la paz caminamos,
pero para ello reclamamos
nos presten toda su atención…
y al final sólo esperamos
que al comprender lo sucedido,
logremos entre todos…
la reconciliación.

Se trata de la iniciativa de memoria “Desde el arte araucando caminos de reconciliación”, realizada por miembros del ETCR Martín Villa. “Araucando” es un neologismo: una palabra creada por los integrantes de este proyecto, para nombrar lo que hacían en búsqueda de la reconciliación. Una metáfora basada en dejar las armas para empuñar guitarras, tambores y pinturas, que invitan a trabajar desde la diversidad y el reconocimiento del otro a pesar de las contradicciones. “A través de la cultura hemos ido a muchas partes y hemos dado a conocer qué clase de personas somos y no como la humanidad creía que éramos. No somos inhumanos”, dice Alcides Silva, un afro con mostacho y mirada perdida.

Luego de un proceso de formación y reflexión sobre memoria histórica, nació la idea de una obra de teatro. “El montaje es una alegoría de vivencias de la guerra y la paz, en la que se muestran acontecimientos claves de la vida de tres excombatientes en el tránsito hacia este camino: dejación de armas, entrega colectiva de elementos u objetos de guerra y encuentro con sus familias. A través de ellos, van narrando sus vivencias en el marco del conflicto armado, mientras se ven enfrentados al dilema de continuarlo o tomar el camino de la paz”, explican los autores de este proyecto en el cuaderno “Desde el arte araucando caminos de reconciliación”, que también surgió en este proceso.

Richard Díaz, gestor de esta iniciativa de memoria, asegura que “a través del arte podemos aportar a la transformación política y social de país, en este caso de forma coyuntural al proceso de paz que estamos llevando a cabo. El arte ayuda a desinhibirnos; ayuda a terminar con temores de vernos al interior, de reflexionar, de acercarnos al otro. Nos ponemos en los zapatos del otro”.

Vea el vídeo en el siguiente enlace sobre esta iniciativa.

Unos murales

Al otro extremo del país, pasando de norte a sur, en Putumayo, está la fundación Caracolas de Paz. Allí, un grupo de mujeres viene trabajando (de la mano de la fundación Inty Grillos y habitantes del ETCR Heiler Mosquera de La Carmelita) en la iniciativa “La ruta del color y la memoria”: una intervención del espacio público a través de murales, que narran las historias de las personas LGBT en la guerra y que invita a los caminantes a hacer una reflexión sobre la reconciliación y la convivencia. Parte de las mujeres de este grupo se reconocen como mujeres lesbianas víctimas del conflicto armado.

Esta iniciativa posibilitó encuentros entre habitantes del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación “Heiler Mosquera” de La Carmelita, y miembros de los sectores LGBT de Orito, Puerto Asís y Sibundoy. Diálogos que por décadas se pensaron imposibles, que permitieron reconocer los dolores y sufrimientos vividos en la guerra. En esos encuentros se exaltó, principalmente, la apuesta común por construir “una sociedad sin discriminaciones por razones de género, orientación sexual ni ideología política”, explica un cuadernillo que realizó la iniciativa.

Estas galerías a cielo abierto son otra prueba del arte como vehículo sanador de los odios y las marcas de la violencia, como una herramienta para la transformación social. “Este fue el escenario de un encuentro impensado en años atrás, de miradas que se cruzaron en un principio desde los recelos acumulados por la guerra, pero que terminaron en abrazos y sonrisas después de jornadas de trabajo que, desde el juego, el arte y la creatividad, activaron memorias individuales y colectivas que se entrelazaron en la construcción de cuatro murales pintados a múltiples manos”, explica La Ruta del Color y la Memoria.

Las enseñanzas

Durante décadas el país se dividió a causa de la violencia. La guerra nos envolvió en odios, rencores y muerte. Y muchos creyeron que el único camino para lograr sus objetivos, era el exterminio inequívoco de la diferencia. Pero hoy, después de que la guerrilla más longeva de Sudamérica dejó las armas, se abrieron nuevos caminos. Y ejemplo de ello ha sido el trabajo realizado con las experiencias artísticas de los excombatientes por medio de las Iniciativas de Memoria del CNMH.

Estas iniciativas nos han permitido tener “la certeza de la humanidad de los excombatientes y las excombatientes”, como explica Vladimir Melo, coordinador de las Iniciativas de Memoria del CNMH. Y continúa diciendo, que estos proyectos son una oportunidad para “reconocer a los guerreros como seres complejos en sus motivaciones, experiencias, expectativas. La importancia de construir una memoria plural, que integre las voces y los relatos de las distintas personas que han participado en el conflicto armado, para poder escucharnos y hacer viable la paz”.  

La semilla ya está sembrada y depende de la voluntad activa de la sociedad en general, para que ese proceso de germinación llegue a buen puerto. “Debemos darnos la oportunidad de escuchar las voces de quienes vivieron la guerra desde el otro lado. Por eso la memoria debe ser una aliada para la paz y la reconciliación; debe ser un puente que permita acercar a las víctimas y a los excombatientes en el propósito de comprender lo que pasó, y así aportar a la verdad, a la justicia, a la reparación simbólica y a la no repetición de los sufrimientos y crímenes que marcaron el doloroso camino del conflicto armado”, concluye Helga Bermúdez, investigadora del CNMH.

 

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Arte, Teatro, Cine, Memoria, Excombatientes, Farc


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Con arte y memoria crece el liderazgo juvenil en Ciudad Bolívar

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Gestores de paz

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Gestores de paz

Publicado

19 May 2019


Con arte y memoria crece el liderazgo juvenil en Ciudad Bolívar

En el barrio Potosí, ubicado en esta localidad del sur de Bogotá, jóvenes le apuestan a la construcción de paz a través del arte.Junto al proyecto Youth Lead, hombres y mujeres de distintas edades promueven la memoria, la herencia cultural y los Derechos Humanos en su territorio.


¿Cómo están abordando los jóvenes en Colombia el legado de la violencia? Con esta premisa, el proyecto Youth Lead busca brindar herramientas para fortalecer la capacidad de los jóvenes que buscan construir paz en Colombia. La idea surgió a raíz de la firma del acuerdo de paz en 2016, pues, muchos niños y jóvenes expresaron su voz por el fin del conflicto en distintos movimientos sociales.

La iniciativa acompaña a jóvenes líderes del proyecto Gestores de Paz, quienes llevan más de 10 años creando herramientas pedagógicas para niños y niñas mediante escuelas de fútbol, talleres en Derechos Humanos y procesos de educación popular orientados a la construcción de una cultura de paz con justicia social, ambiental e incluyente.

Youth Lead hace parte del programa mundial Changing The Story, una iniciativa que promueve el arte, la herencia cultural y los Derechos Humanos como elementos esenciales que crean y tejen puentes en sociedades que atraviesan etapas de posconflicto en el mundo.

A nivel local, la iniciativa es desarrollada por la Fundación Universitaria Konrad Lorenz junto a la Universidad de Queen’s en Belfast de Irlanda del Norte y es acompañada estratégicamente por la Dirección del Museo de Memoria Histórica de Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica.

¿Cómo pueden las artes amplificar las voces de los jóvenes?

El proyecto emplea el uso de la FotoVoz, una metodología que permite democratizar el acceso a la fotografía para narrar historias a través de la participación activa de las comunidades en la creación e investigación de temas como el impacto de la guerra, por ejemplo.

Como parte del proceso pedagógico y de creación se abordarán contenidos de memoria histórica teniendo como centro los ejes narrativos de la exposición Voces para Transformar a Colombia: cuerpo, agua y tierra. Esto es importante, pues si bien los contenidos del guión están consignados en una exposición que hasta ahora ha itinerado en Bogotá y Medellín, con iniciativas como Youth Lead, el museo se abre a otros territorios.

Así lo expresó Edwin Cubillos, coordinador del equipo de programación del Museo de Memoria Histórica de Colombia, al afirmar que “las iniciativas y relatos de los y las jóvenes constituyen un insumo museológico fundamental que debe ser reconocido, impulsado e incorporado a las dinámicas de una institución que ve en las nuevas generaciones una posibilidad para la transformación de los códigos culturales que sustentan la violencia y la exclusión, y en últimas una esperanza para la no repetición”.

Los resultados de este trabajo se materializarán en una exposición fotográfica, una web y una serie de murales. Estos insumos también harán parte de la programación de la exposición Voces para Transformar a Colombia durante su visita a Cali este año.

De igual manera, durante septiembre, los resultados serán presentados en el III Encuentro Internacional de Estudios Críticos de las Transiciones Políticas organizado por la Universidad de los Andes, donde además participarán los demás proyectos mundiales de Changing The Story.

Publicado en Noticias CNMH



Arte, Jóvenes, Memoria Histórica, Reconciliación, Voces para transformar

¿Cómo los museos ayudan a la reparación simbólica?

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Juan Pablo Esterilla

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Juan Pablo Esterilla

Publicado

15 Ago 2019


¿Cómo los museos ayudan a la reparación simbólica?

El Museo de Memoria Histórica de Colombia, el equipo de iniciativas regionales y los enfoques diferenciales del Centro Nacional de Memoria Histórica estuvieron presentes durante la segunda versión de la Feria del Libro Estudiantil de Barrancabermeja.


Bajo el eslogan “Déjame leer en paz”, la feria se consolida como uno de los espacios culturales y educativos más importantes de la región del Magdalena Medio.

La segunda Feria del Libro Estudiantil “Déjame leer en paz, por favor”, culminó con éxito tras tres días de talleres, conferencias, presentaciones musicales, cine foros y conversatorios. “Tuvimos actividades hasta con 3.000 niños y niñas de instituciones educativas privadas y oficiales. Gracias a todos por venir a Barrancabermeja y hacer parte de la II gran feria estudiantil”, aseguró Darwin Olivero, educador y organizador de la misma.

Así mismo, los educadores presentes manifestaron que la feria, como esfuerza promovido por los colegios El Castillo, la Escuela Normal Superior Cristo Rey y el Colegio El Rosario, está brindando un espacio para la cultura y la paz en el que los jóvenes pueden interactuar y conocer escritores.

  • Auditorio del Sena de Barrancabermeja. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

  • “Los museos pueden ayudar a dignificar la memoria de las víctimas”, dijo Luis Manjarrés. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

  • “Barrancabermeja tiene el lugar de memoria con enfoque de género más importante del país, la Casa Museo de las Mujeres de la Organización Femenina Popular”, Mónica Iza. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

Los asistentes a la versión de este año pudieron participar en dos espacios que desarrolló el Museo de Memoria Histórica de Colombia del CNMH: “Reparación simbólica en museos” y “El museo en los territorios: prácticas educativas y culturales de memoria histórica”. En ellos, el público se aproximó a conceptos, experiencias y procesos de los que han hecho parte los ponentes de la entidad que viajaron hasta Barrancabermeja.

Inquietudes como el qué es reparar y cuál es el rol de los museos y el arte en la búsqueda de ese objetivo, fueron algunos de los puntos de partida de las charlas. Para Mónica Iza, enlace de reparaciones del MMHC, “la reparación simbólica es un modelo de justicia. Y en ese sentido, las placas, conmemoraciones y los museos, pueden ayudar a que las víctimas trasciendan más allá del dolor”, recalcó.

Al respecto, Luis Carlos Manjarrés, miembro del equipo de museología, mencionó que los museos no sólo narran, sino que también representan y resignifican. Dichos logros, permiten configurar reparaciones de carácter simbólico.

Entre tanto, Helga Bermúdez, miembro del equipo de iniciativas del CNMH, reiteró que el arte posibilita contar de diferentes formas lo que ha sucedido en el país. “Los museos se están creando en las comunidades y para las comunidades. Hay expresiones que van desde el graffiti hasta la música y el teatro”, sostuvo.

Los conversatorios sirvieron también para dialogar sobre los por qué de las violencias de las que históricamente han sido víctimas los barranqueños y en general la sociedad civil de toda la región del Magdalena Medio. “Si uno entiende las dinámicas del por qué pasaron las cosas que han pasado en el Magdalena Medio, podemos entender casi que todas las dinámicas del conflicto a nivel nacional”, sostuvo Luis Manjarrés.

Y es que, según datos del Registro Único de Víctimas, en Barrancabermeja hay registradas 58.000 víctimas. Dentro de esa cifra se encuentran colectivos y organizaciones que por años han realizado resistencia colectiva y reivindicación política. Ejemplo de ello es la Organización Femenina Popular (OFP), una organización con más de 47 años de historia, que aglomera a las mujeres populares y que en la actualidad es sujeto de reparación colectiva.

Laura Serrano, representante de la OFP que estuvo presente durante el conversatorio “El museo en los territorios: prácticas educativas y culturales de memoria histórica”, expuso el cómo la estigmatización de la que fueron víctimas las mujeres de la organización se empieza a revertir con la concreción de espacios como la Casa Museo de las Mujeres (Ver nota “La Organización Femenina Popular inauguró su Casa Museo de la Memoria“).

Las charlas realizadas por el Museo de Memoria Histórica de Colombia terminaron con el compromiso de seguir buscando anclarse a los esfuerzos desarrollados por las organizaciones de víctimas, que desde hace décadas trabajan por reconstruir y visibilizar sus historias de resistencia.

 


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El arte como memoria, otro lenguaje y resistencia de los pueblos indígenas en Colombia

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ONIC

Fotografía

ONIC

Publicado

22 Oct 2019


El arte como memoria, otro lenguaje y resistencia de los pueblos indígenas en Colombia

  • Desde el 12 de octubre y hasta el próximo 3 de noviembre, tres piezas creadas por artistas indígenas para el Informe Nacional de Memoria Histórica harán parte del Tercer Festival de Arte y Decolonialidad.

  • La exposición puede ser visitada de martes a domingo de 9:30 a.m. a 4:00 p.m. en las instalaciones del Museo Colonial, ubicado en la Carrera 6 #9 – 77 en la ciudad de Bogotá. Además, la exposición contará con un conversatorio sobre esta temática el próximo 1 de noviembre a las 2:00 p.m.
  • Las obras también serán expuestas en el lanzamiento del informe, el cual se llevará a cabo el próximo 18 de noviembre en el Teatro Colón, de 4:00 p.m. a 6:30 p.m.

“El arte es otra forma de resistencia. El arte nace con la mujer Wayuu. Son las Abuelas quienes transmiten esta sabiduría”: Paola Gouriyu.

Eliana María Muchachasoy, Fixonder Huipa y Aldibey Talaga son artistas indígenas de diferentes regiones del país. Tras una convocatoria de la Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC- en la que se invitaba a reflexionar en torno a la: “Memoria Viva de las luchas indígenas en Colombia”, cada participante desarrolló una obra que expresa una realidad: la memoria viva de los Pueblos Indígenas se expresa en diferentes lenguajes, entre esos el arte.

Las obras que salieron ganadoras del concurso, en el que  se presentaron 35 artistas de todo el país, fueron un acrílico sobre lienzo, una intervención a un vestigio de guerra y un cántaro hecho en chaquira a mano. Las tres obras narran desde la lucha de líderes indígenas que cayeron por la defensa de la Madre Tierra y la salvaguarda de sus derechos, hasta los principios que comparten los 102 Pueblos Indígenas del país: Unidad, Territorio, Autonomía y Cultura.

Por ejemplo, Do Fare o “Padre del río o agua” es el nombre que lleva la creación realizada por Fixonder Hiupa Nacavera y su familia, todos Indígenas Embera Chami. Este es un Cántaro en honor a Kimy Pernía.

“Kimy fue un gran líder indígena que lo asesinaron por salvaguardar el agua y el territorio, por defender el Río Sinú, él se oponía a la construcción de la hidroeléctrica Urra”, dijo Fixonder. La obra hecha en chaquiras tiene diferentes grabados haciendo alusión a los distintos pensamientos, colores, cosmogonías y diversidad que existe entre los Pueblos Indígenas.

El diseño en honor a Kimy Pernia, como las creaciones de Eliana Muchachasoy, indígena Kamëntsá del Valle de Sibundoy y la de Aldibey Talaga, indígena Nasa, coinciden en reforzar una de las ideas centrales que condensará el Informe Nacional de Pueblos Indígenas de la ONIC y el CNMH: la perspectiva de “larga duración” del conflicto para con los Pueblos indígenas. “Las obras reflejan que, en el pasado, presente y el futuro la lucha por pervivir como pueblos indígenas ha sido una constante”, aseguró Fixonder Hiupa.

Estas y otras perspectivas fueron las que hicieron posible que cada una de las obras que ganaron la convocatoria de la ONIC, también fueran tenidas en cuenta en varios espacios como: el Encuentro Nacional de Daño Cultural en Cartagena organizado por el CNMH, la exposición en la Jurisdicción para la Paz “Cuenten con nosotros para la Paz, nunca para la guerra” y ahora en el Festival de Arte y Decolonialidad que se celebra en el Museo Colonial.

Estas tres obras de arte indígena, al igual que las 40 ilustraciones y más de 40 fotografías que aparecen en el Informe, hacen parte integral de la Memoria Viva de los Pueblos Indígenas. Estas son otras formas de expresar la sabiduría, el arte de sanar, equilibrar y armonizar los Tiempos de Vida y Muerte.

“Son estas las otras múltiples formas de entender y comprender la memoria viva y diversa de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resalta Óscar Montero, Líder Indígena Kankuamo y Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia.

Además, el proceso de selección de las obras que terminan haciendo parte del Festival Arte y Decolonialidad, funciona mediante convocatoria abierta dirigida a artistas en general (estudiantes, profesionales o empíricos). Dicha acción “es llevada a cabo por un equipo de trabajo colaborativo al que llamamos ‘Colaboraduría’ ”, relató David Arteaga, organizador de la exposición.

Así pues, cada una de las piezas hará parte más específicamente de un concepto de exposición colectiva in situ en el que se busca “dignificar otras formas de existir”. Para Arteaga, “el espacio logra interpelar formas de sentir, pensar y actuar que lleven a resignificar imaginarios”. Esto, sin olvidar que la historia se entiende no solo como pasado vivido, sino también como presente constante y forjador de memoria.

* Esta tercera versión del festival que reúne un nodo de artistas, investigadores, organizaciones y sociedad civil se desarrollará en escenarios como el Museo Colonial, la Galería Desborde y el Centro Cultural A Seis Manos. A su vez el festival contará con una intervención en espacio público.

Contactos

Óscar Montero
Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia – Consejería de Derechos de los Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Paz ONIC
oscardavidmontero@gmail.com 

David Arteaga
Director Festival Arte y Decolonialidad
Animal Simbólico
animalsimbolico.nc@gmail.com

 


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