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Bojayá pide verdad, justicia y reparación

Bojayá pide verdad, justicia y reparación

Autor

CNMH

Fotografía

Comité de los Derechos de las Víctimas de Bojayá

Publicado

09 Dic 2015


Bojayá pide verdad, justicia y reparación

Un día después de que delegaciones del Gobierno y las Farc visitarán Bojayá en el acto de reconocimiento de responsabilidad por la masacre del 2 de mayo de 2002, miembros del Comité de los Derechos de las Víctimas de Bojayá se manifestaron en una rueda de prensa en Bogotá frente a este acto y dieron a conocer sus exigencias para lograr verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición de estos trágicos hechos.


“Sabemos que estas palabras, como lo hemos manifestado en varias ocasiones, no reparan lo irreparable, no devuelve a ninguna de las personas que perecieron y tampoco borra el sufrimiento causado, sufrimiento que se refleja en el rostro de todas y todos ustedes, por eso ojalá algún día seamos perdonados. Venimos impulsados por el compromiso con la verdad reconociendo el daño causado”. Estas fueron las palabras de Félix Antonio Muñoz Lascarro alias ‘Pastor Alape’ ante cerca de 700 representantes de las comunidades afrocolombianas e indígenas que participaron en este acto en Bellavista Viejo, lugar donde hace 13 años estalló una de las cuatro pipetas lanzadas por las Farc en medio de los combates que sostenía con grupos paramilitares de las AUC y en el que murieron al menos 79 personas y más de 100 quedaron heridas.

Por su parte Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz, en este mismo escenario manifestó: “Hay que construir la paz y para construir la paz tenemos que enfrentar ese pasado que hemos vivido. El asunto ahora no es simplemente conocer los hechos, sino reconocer lo ocurrido. Esa es la esencia del cambio, reconocer y asumir la responsabilidad de lo ocurrido, no solo en Bojayá sino en todos los hechos del conflicto (…) entendemos además que hay otras responsabilidades aquí en juego y que se deben hacer  otros reconocimientos por parte de los paramilitares y también por parte del estado que tenemos que venir aquí a explicar por qué esta comunidad se encontraba en ese grado de desprotección”.

Después de este acto, que no tuvo presencia de medios de comunicación, pues querían dedicarlo de manera solemne a las víctimas, en rueda de prensa Delmiro, Leyner y Delis Palacios- representantes del Comité de Víctimas de Bojayá- catalogaron el encuentro como un avance hacia la verdad y la reconciliación, sin embargo pidieron nuevamente que se apliquen el conjunto de medidas de reparación del informe del Centro Nacional de Memoria Histórica “Bojayá: la guerra sin límites”; exigencias que fueron manifestadas desde 2010 y que según los representantes, aún no reciben respuestas concretas ni eficaces.

Entre éstas se destacan la identificación de los restos de las víctimas que fallecieron entre el 21 de abril y el 2 de mayo de 2002 -días de combates previos a la masacre- y la construcción de un panteón propio para su sepultura. Lugar que igualmente será una expresión de construcción de memoria.

También pidieron la atención médica y rehabilitación para los 110 lesionados sobrevivientes de la masacre. “Esas heridas sin sanar nos recuerdan todos los días lo que vivimos el 2 de mayo” expresó Leyner Palacios.

En clave de memoria pidieron establecer en Bellavista Viejo, donde aún permanece la capilla y las casas misioneras, un centro regional de memoria de las víctimas, para que se convierta en un escenario de reflexión, formación y divulgación de los hechos que contribuya a la construcción de una paz firme y duradera.

Además, exigieron que el reconocimiento de responsabilidades no se quede sólo en este acto público, pues debe ser acompañado de un acto de contrición por todas las vidas, sueños y esperanzas que no se han podido construir por causa del conflicto armado.

Lea aquí el comunicado completo

En el punto de justicia, Leyner Palacios manifestó “en materia de justicia Colombia tiene una institucionalidad que se encarga de ello, sin embargo, cuando en nuestro país se habla de justicia solo se piensa en la cárcel, los pueblos indígenas y afrocolombianos podemos aportar otro tipo de justicia que apunte más a la resocialización y la reconciliación”. 

Finalmente, el Comité de los Derechos de las Víctimas de Bojayá solicitó al Gobierno crear una comisión, presidida por el Ministerio del Interior y que cuente con el acompañamiento de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, para cumplir estas exigencias y que hechos como los del 2 de mayo nunca vuelvan a suceder.

 


Bojayá, Comisionados, Derechos Humanos, justicia, Reparación, Víctimas

Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Autor

Gonzalo Sánchez

Fotografía

elespectador.com

Publicado

28 Dic 2015


Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Gonzalo Sánchez fue uno de los pocos invitados a la ceremonia en la que el jefe guerrillero “Pastor Alape” se disculpó con los habitantes del pueblo chocoano por el cilindro bomba que acabó con la vida de 79 personas, en mayo de 2002.


Texto publicado en elespectador.com

El acuerdo sobre víctimas del Gobierno y las Farc, revelado el 15 de diciembre en La Habana, Cuba, deja ver no sólo que la paz está más cerca, sino también que las víctimas han logrado con su reclamo tener un lugar central dentro del proceso de paz en Colombia, y sobre todo que las negociaciones mismas han transformado a los protagonistas de la mesa.

Pero dicho consenso en torno al tema de las víctimas tiene su antesala en Bojayá, Chocó. En el antiguo pueblo de Bellavista, a orillas del río Atrato.

En Bellavista viejo, el 6 de diciembre, domingo, a un costado de la iglesia, bajo el sol y en sillas plásticas blancas, se ubicaron más de 600 víctimas de frente a una delegación de las Farc. Esperaban escuchar el reconocimiento de un crimen que los marcó para siempre, entre miradas fijas, con lágrimas algunos y en medio de la solemnidad, todos, observaban a la insurgencia dar la cara. Las víctimas habían ido a La Habana, ahora La Habana venía a las víctimas.

Las víctimas fueron llegando en lanchas a Bellavista, que hoy está prácticamente deshabitado, luego de que en 2002 las Farc lanzaran dos pipetas de gas en contra de los paramilitares que utilizaron a la población como escudo. Las pipetas, un arma prohibida y de difícil dirección, cayeron dentro de la iglesia, en la cual murieron aproximadamente 79 personas civiles y 100 más resultaron heridas. Los familiares de las personas muertas y los heridos fueron recuperándose poco a poco, con el transcurrir de los años.

Bojayá puso al descubierto todas las perversiones de la guerra. Mostró hasta dónde la confrontación invocada en defensa de las comunidades terminaba haciéndoles daño, destruyéndolas, provocándoles muerte, dolor, crueldad y desesperanza. Y precisamente todo el impacto de la guerra cayó sobre los más débiles: niños y ancianos. Con Bojayá, la guerra en Colombia se quedó sin argumentos.

Al mismo tiempo, Bojayá nos señaló que la masacre es una expresión de la violencia, pero no la única, y la violencia no se circunscribe sólo a una fecha, a un lugar o a unas víctimas. La responsabilidad por la masacre es distinta a la responsabilidad más general por la violencia en la región.

Desde el 18 de diciembre de 2014, luego de la primera visita de las víctimas de Bojayá a La Habana, ellas comenzaron un proceso y un trabajo de día a día basado en el reclamo de sus derechos, en la consulta a las comunidades de la región y en la posibilidad del perdón. De esta forma, desde Bojayá, nos ofrecieron a todos en Colombia una profunda lección de pedagogía social que potenció su significado en el contexto de las negociaciones.

La ceremonia del 6 de diciembre, con una obra de teatro juvenil y la voz de las víctimas, solemne y austera, enfrentó a la insurgencia a sus propias víctimas, y a las delegaciones de la comunidad afectada hasta hoy por la guerra, les permitió reclamar en su territorio explícitamente: nunca más aquí. La escena, en síntesis, permitió ver frente a frente el disminuido poder de un guerrero y el poder moral de una víctima.

Bojayá es un hito en la construcción de paz. Las víctimas lograron una aceptación de responsabilidad por parte de los perpetradores y en su propio pueblo, en el lugar del oprobio, las víctimas prepararon el escenario largamente. Con sentido de proceso, no de coyuntura. Con sentido de reconciliación, no de retaliación.

El modo como se estructuró y formalizó el encuentro del 6 de diciembre envió un mensaje profundo para los próximos actos de reconocimiento de responsabilidades que la territorialización de la convivencia seguirá demandando.

La comunidad de Bojayá les enseñó al país y a este proceso de paz que las tareas son de larga duración, en su gestación y en su continuidad. Que en actos de esta naturaleza no sólo la insurgencia (en este caso), o quien sea en otros, debe responder a las exigencias de las víctimas, sino que la reparación y la reconciliación sólo son posibles si hay respuesta efectiva a dichas exigencias, y no instrumentalización de sus expectativas.

Las víctimas de Bojayá nos mostraron lo que significa construir tejido de garantías para las comunidades y proyectaron tareas y exigencias concretas al Estado, a la insurgencia y a la sociedad.

Las víctimas nos están enseñando, y nos dicen hoy, después de Bojayá y del acuerdo de La Habana: la reconciliación es un acto que debe comprometer a todos para que la paz sea un proceso sin retorno.

Director del Centro Nacional de Memoria Histórica

 


Bojayá, Farc, Paz, Víctimas

Bojayá planea su memoria

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Cesar Romero para el CNMH

Publicado

27 Jul 2015


Bojayá planea su memoria

Al momento de construir una casa se hace indispensable seguir tres procesos: la planeación, ejecución y acabados. Por lo general, el éxito o fracaso de un espacio, sin importar su función, depende de cuanto tiempo se invierte en la planeación del proyecto.

En esta etapa se escoge el lugar en donde se construirá, se buscan referentes que ayuden a delimitar un estilo arquitectónico, se realiza todo lo concerniente a la planimetría y por último se hacen los presupuestos en donde se estima cuánto tiempo y dinero se invertirá para lograr finiquitar la obra.

Algunos representantes de la comunidad del Medio Atrato, se reunieron en Bogotá con el equipo de enfoque étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica durante cuatro días para realizar el balance y reflexión de la conmemoración de la masacre de Bojayá de este año y la proyección de la misma para el 2016. Además, se trabajó sobre la intención de construir un espacio en donde se dignifiquen las memorias de las víctimas mortales y de los sobrevivientes de la masacre que tuvo lugar el 2 de mayo del 2002. Para esta construcción la comunidad decidió planear muy detalladamente cada aspecto de la iniciativa, por esta razón decidieron emprender una serie de visitas a lugares de memoria del país, buscando nociones, estilos y formas de narrar la memoria.

En Bogotá arrancaron con la visita al Museo Nacional de Colombia, a su sala Memoria y nación, en donde fueron recibidos por una guía que explicó cada pieza y su función en la construcción de la realidad nacional. Una de las piezas que más llamó la atención de los presentes fue un tejido en donde se narra la masacre de Mampuján. La idea fue tan bien recibida que Rosa Palomeque garantizó que se llevaría a cabo ya que “en Bojayá tejemos los nombres pero no la historia. Es una idea que vamos a trabajar”.

Posteriormente, el grupo se dirigió al Cementerio Central de Bogotá, en donde fueron recibidos por María José Pizarro, coordinadora de la estrategia de participación de víctimas del CNMH, quien dio un recorrido mostrando las tumbas de varias personalidades nacionales y explicando el proceso que tuvo que llevar a cabo para la reconstrucción de la tumba de su padre. En este espacio José Valencia, quien hace parte de Bojayá Stereo, resaltó la importancia de pensarse los materiales en los cuales se piensa construir el sitio de memoria, con el fin de garantizar que el tiempo no desmejore el proyecto.

Finalmente el recorrido terminó en el Eje de la Memoria de Bogotá, específicamente en el graffiti de Jaime Garzón, en donde se discutió la importancia de pensar la intervención del espacio y la participación de los jóvenes. Por ahora el proyecto de un lugar de la memoria en Bojayá se encuentra en etapa de planeación, y con el fin de estructurar de la mejor manera el proyecto los representantes de esta comunidad realizarán una serie de visitas a otras iniciativas de memoria en todo el país para nutrirse de ideas y lograr consolidar un espacio que no deje a Bojayá en el olvido sino que la reivindique y muestre todos sus procesos de resistencia a través del tiempo.

 


Bojayá, Masacre, Memoria Histórica

Bojayá quiere ser un referente de paz

Bojayá quiere ser un referente de paz

Autor

Maria de los Ángeles Reyes
Periodista del CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

19 Feb 2016


Bojayá quiere ser un referente de paz

El domingo 21 de febrero se llevará a cabo en la Iglesia de Bellavista, en Bojayá, el primero de varios lanzamientos de la nueva publicación del periodista español Paco Gómez titulada La guerra no es un relámpago. El libro, de la editorial Icono, es un entramado de historias que relata la realidad actual del Medio Atrato, Pacífico colombiano, y las percepciones que tienen diversos actores acerca de la inminente paz que llegará al país.


Este es el segundo libro que Paco Gómez publica acerca de la comunidad del Medio Atrato. En agosto de 2002, cuando trabajaba como periodista en Bucaramanga publicó Los muertos  no hablan que trata de la resistencia civil en el Medio Atrato apenas tres meses después de uno de los episodios más dolorosos y cruentos de la historia de la región: la masacre de Bojayá. Ahora, con La guerra no es un relámpago, los protagonistas de estas historias son quienes dan continuidad a esos relatos de resistencia para construir la memoria colectiva de un pueblo cuya esencia es, precisamente, el valor de resistir en medio de la guerra.

La historia empieza con el acto público de perdón que hicieron las Farc el 6 de diciembre de 2015 en Bojayá, y se va entrelazando con el relato de uno de los líderes más importantes de la comunidad: Leyner Palacios, hoy postulado, junto con otras cuatro víctimas, Santos y “Timochenko”, al Premio Nobel de Paz.

Leyner Palacios, sobreviviente de la masacre, ha trabajado toda su vida por la defensa de los derechos de su comunidad. Para él, ese 2 de mayo fue el detonante para que los ojos del país y del mundo se pusieran sobre un lugar que ha sufrido una crisis humanitaria desde la década de los 90.  “La masacre puso en evidencia que había un total abandono del Estado, que no nos protegió, que nunca brindó salud y educación, y que aún después del 2002, hasta el 2006 y aún ahora, sigue permitiendo que se violen muchos de nuestros derechos”.

Precisamente por eso el nuevo libro de Paco Gómez apenas menciona el día de la masacre. Su objetivo es mostrar que Bojayá no es más un referente de guerra, sino que la misma comunidad trazó un nuevo capítulo y quiere hablar de paz. Para Leyner Palacios, a partir del 6 de diciembre empezó un proceso, que será largo y difícil pero que conducirá, no tiene la menor duda, a la reconciliación y a la paz de Colombia. “Nosotros, como bojayaseños, tenemos toda la esperanza y voluntad de trabajarle a eso. No queremos que la historia que nosotros vivimos se repita en ninguna parte del mundo. Y nuestra experiencia de paz tiene mucho que enseñar”.

El libro, además de Bojayá, será presentado en Bogotá, Quibdó, Cali y Medellín. Los lanzamientos cuentan con el apoyo de la Fundación Universitaria Claretiana, la Diócesis de Quibdó, el Comité por los derechos de las víctimas de Bojayá y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) [Descragr informe Bojayá: la guerra sin límites].

El evento en Bogotá tendrá lugar en el auditorio del CINEP y contará con la participación del director del CNMH, Gonzalo Sánchez Gómez, Paco Gómez, y uno de los protagonistas del relato, el líder regional Leyner Palacios.

Bojayá:

Domingo 21 de febrero / 11 a.m.
Iglesia de Bellavista viejo (Bojayá) 

Quibdó:

Lunes 22 de febrero / 4 p.m. 
Sede Unicalretiana
Calle 20 No. 5-66B La Yesquita. Quibdó

Bogotá:

Miércoles 24 de febrero / 4 p.m. 
Auditorio del CINEP 
Cra 5 No. 33B-02. Bogotá

Cali:

Jueves 25 de febrero / 4 p.m. 
Centro Cultural Comfandi

Medellín:

Miércoles 2 de marzo / 6:30 p.m. 
Biblioteca Piloto
Auditorio Manuel Mejía Vallejo
Cra 64 No. 50-32. Medellín

 


;edio Atrato, Bojayá, Libro, Paz

Fabio Carvajal

Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


Fabio Bernal Carvajal se posesionó como director Técnico del Museo de Memoria de Colombia, cargo al que llega tras integrar durante su vida profesional la experiencia técnica en museografía con una amplia participación en espacios de construcción de memoria.

Con 14 años de experiencia en el campo, es experto en el desarrollo de guiones curatoriales y de elementos de diseño expográficos y museográficos como apoyo a procesos culturales y sociales desde una perspectiva de la memoria como derecho fundamental.

Es abogado conciliador en Derecho, diseñador industrial con énfasis en objeto, ciudad y cultura, además de magíster en Museología y Gestión del Patrimonio.

“Estoy convencido de la importancia para el país de la construcción plural de la memoria histórica y la defensa del patrimonio cultural para forjar una Nación incluyente y en paz. El Museo de Memoria de Colombia es un compromiso del país con las víctimas, con la sociedad.”, indicó Bernal durante su posesión.

Fabio Bernal también tiene experiencia de más de una década en la investigación desde el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en recuperación de la memoria para la generación de sentido social con la comunidad armerita (Armero, Tolima).

Con la Fundación Visiva se desempeñó como Coordinador General de la Bienal de Venecia de Bogotá para las ediciones de 2008 y 2010, por lo cual el equipo de trabajo del cual hizo parte obtuvo el premio Amor por Bogotá. También desarrolló proyectos de investigación y participó en la implementación general de los procesos museológicos y museográficos del Museo de Venecia.

Fue miembro del grupo de investigación que formuló la creación del programa Acunar, un programa de transferencia de diseño a comunidades productivas emergentes, de la Universidad Nacional de Colombia.

Apoyó como asesor técnico y conceptual a diferentes entidades del sector Defensa en proyectos de investigación, creación de guiones museológicos y museográficos y renovación de salas. Igualmente ha liderado el diseño, creación y producción de exposiciones para las diferentes fuerzas públicas, bajo el convencimiento de la importancia de una construcción plural de la memoria histórica y la escucha de diferentes actores como paso fundamental para forjar una nación incluyente.

Dentro de sus retos como Director Técnico del Museo de Memoria de Colombia se encuentra complementar la línea conceptual del museo, dar inicio al proyecto arquitectónico para la construcción del edificio y las diferentes salas de exposición que rendirán tributo a las voces diversas de las víctimas del conflicto en Colombia. Adicionalmente tendrá a su cargo la creación de diversas exposiciones itinerantes que llevará el Museo a las regiones del país.



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


 El director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Darío Acevedo Carmona, no ha dejado de reconocer en diversos escenarios la existencia de un conflicto armado en Colombia y el compromiso de la entidad con las víctimas de estos hechos de violencia. 

Así lo recalcó, luego de que se conociera la decisión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, de suspender la membresía al CNMH argumentando que se habría desatendido el requerimiento de suscribir los principios de esta comunidad, considerada una de las más importantes relacionadas con la memoria en el mundo.

El director del CNMH aclaró que la entidad recibió dos cartas con requerimientos semejantes el 20 y el 24 de septiembre de 2019. La primera provenía de la Red Colombiana de Lugares de Memoria (Reslac), que hace parte también de la Coalición, y se contestó el 11 de octubre, motivo por el cual se dio por satisfecho también el requerimiento por parte de esta comunidad internacional.

“Nosotros, con la carta del 11 de octubre consideramos haber respondido a todas esas inquietudes. La falla estuvo en no haberla hecho llegar directamente a la organización internacional”, señaló el director del CNMH y agregó que ya se respondió para que se reconsidere la suspensión a la entidad.

A pesar de la contrariedad en el CNMH por la suspensión de su membresía en la coalición, el director Darío Acevedo se mostró dispuesto a aclarar la situación y ratificó una vez más su reconocimiento al conflicto armado en el país y el compromiso con las víctimas, aspectos fundamentales del trabajo de la entidad durante su dirección.

“Hay un compromiso con las víctimas y un reconocimiento del conflicto armado, que es una respuesta a las preocupaciones que nos expresaron en esa carta”, señaló Acevedo, quien destacó además el trabajo que viene realizando el CNMH con víctimas de la violencia en la región de Los Montes de María, familiares de los diputados del Valle de Cauca asesinados por la guerrilla de las Farc, del secuestro en la iglesia La María y la masacre de Bojayá, entre otros hechos propios del conflicto.

Aquí puede ver la carta remitida a la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia

Anexos



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Una carta para Bojayá

Noticia

Autor

César Romero

Fotografía

César Romero

Publicado

19 Oct 2016


Una carta para Bojayá

El CNMH les invita a escribir cartas a Bojayá para a enviarles un mensaje de apoyo y reconocimientoa las víctimas por medio del #Alabaoporlapaz o al correo electrónico de comunicaciones.


El pasado 26 de septiembre, un grupo de mujeres de Pogue-Bojayá entonaron el “Alabao por la paz para Colombia y el mundo”. Ese día sus cantos fueron el eco de las apuestas que en el Medio Atrato se han venido construyendo desde hace varios años por comunidades negras e indígenas de la región como aporte territorial al proceso de paz gestado y en respuesta a décadas de conflicto y exclusión. 

Desde la década de 1980 las comunidades del Medio Atrato, al norte del departamento del Chocó, se han visto atrapadas en medio de un conflicto armado que no les pertenece. La riqueza de la región y la precariedad de las instituciones estatales que allí operan hicieron que la población civil quedara a merced de distintos grupos armados que luchan entre sí por el control del territorio.

La guerra en la región se degradó a tal punto que, en 2002, la peor de las tragedias tuvo lugar en la Iglesia de San Pablo Apóstol en Bellavista, cabecera del municipio de Bojayá. Ese día, que todos los colombianos recuerdan con gran dolor, una pipeta explotó en la parroquia, donde se refugiaban del fuego cruzado, cientos de personas, incluyendo niños, niñas y personas mayores. Este hecho dejó 79 personas sin vida. [Comunicado Bojayá]

Por este flagelo, las Farc hicieron, en diciembre de 2015 el primer acto público de reconocimiento de responsabilidad, y pidieron perdón a la comunidad. Sin embargo, los habitantes del Medio Atrato insisten en recordar que esta tragedia fue producto de un enfrentamiento en el que los grupos paramilitares en la región, hacían de las poblaciones civiles escudos humanos y que el Estado, a pesar de las múltiples advertencias de partes de la Diócesis de Quibdó y de la Defensoría del Pueblo, no hizo nada para evitar los enfrentamientos en la zona.

Alabaoras de Bojayá en la Firma del Acuerdo Final. Cartagena, 26 de septiembre de 2016. 

 

El 2 de octubre, no solamente Bojayá sino muchas otras comunidades de la región votaron masivamente para que los acuerdos con las Farc fueran implementados y así garantizar la protección de sus vidas, y continuar trabajando, con más garantías y seguridad, por la preservación de su cultura y la protección de sus territorios, tan afectados a causa del conflicto armado.

El canto de las pogueñas, es una plegaria a toda Colombia. Por eso, el Centro Nacional de Memoria Histórica, les invita a todos y todas a escribir cartas a las poblaciones que allí habitan, a enviarles un mensaje de apoyo, solidaridad y reconocimiento. Las cartas y mensajes enviados por medio del #Alabaoporlapaz o al correo comunicaciones@centrodememoriahistorica.gov.co serán leídas en medio de una reunión que adelantará la comunidad con diferentes entidades de Cooperación Internacional para trabajar sobre las necesidades de la comunidad y para avanzar en un plan de trabajo sobre el lugar de memoria que está construyendo la comunidad.

Quienes deseen, pueden dirigir sus cartas a alguna comunidad en particular de la región.

Consejos comunitarios: La Loma; Puerto Conto; Isla de los Palacios; Napipí; Pogue; Corazón de Jesús; Piedra Candela; El Tigre; La Boba; Alfonso López; Veracruz; San José de la Calle, Opogadó; Mesopotamia; Caimanero; San Martín, Arenal; Tagachí. Cuia; Buchado. 

Comunidades Indígenas: Chanú; Baquiasa; Unión Cuití; Lana; Limón; Buerregue; Charco Gallo; Salinas; Puerto Antioquia; Salinas. 

Publicado en Noticias CNMH


Bojayá


Bojayá

Bojayá: un pueblo que reclama el derecho a la verdad

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

17 May 2017


Bojayá: un pueblo que reclama el derecho a la verdad

El Comité por los derechos de las víctimas de Bojayá, invitamos a todos los medios de comunicación, periodistas y comunicadores independientes o empleados, académicos y demás personas externas interesadas a compartir con nosotros en una cordial rueda de prensa el día 21 de mayo, en Bogotá, con el fin de informarle al país sobre los avances en el proceso de exhumaciones que venimos adelantando desde el 3 de mayo de 2017 

“Hacer nuestro duelo, como víctimas de Bojayá, implica momentos de intimidad, pues el poder llorar, cantar y rezar a nuestros mártires es un derecho que nos deben respetar, pues no nos imaginamos vivir este momento en medio de cámaras en nuestra nuca”, Víctimas de Bojayá. 

Bojayá es uno de los pueblos más sufridos por el recrudecimiento del conflicto armado colombiano. Luego de 15 años de exigencias empezamos a aproximarnos al derecho a la verdad. Por eso nos encontramos en un momento de dolor en este proceso de exhumaciones de los más de 79 seres queridos fallecidos en la masacre de mayo de 2002. 

Con el ánimo de contribuir a un buen entendimiento con los medios de comunicación y otras personas de diferentes sectores hemos construido un Protocolo de manejo de Comunicaciones, (Consultelo acá), por nuestra propia cuenta y responsabilidad, apegado a nuestras tradiciones, creencias y costumbres. 

El Protocolo para el Manejo de Comunicación, en el marco de los acuerdos del proceso de paz para Bojayá, es un instrumento construido en largas discusiones, en asamblea con las víctimas y la comunidad Bojayaseña. 

Del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá hacemos parte organizaciones sociales y étnicas territoriales con más de 30 años de trabajo Comunitario y Organizativo en la región del medio Atrato, con ello, venimos recuperando el tejido social desbaratado por el conflicto armado. 

Somos víctimas directas del conflicto armado, no solo de los hechos del 2 de mayo sino de todos los hechos victimizantes que siguen ocurriendo hasta hoy en nuestro municipio. 

La solidaridad con las víctimas del conflicto armado, la comprensión de nuestro dolor y la escucha de los clamores por la superación de las constantes violaciones a los derechos humanos y DIH nos han llevado a asumir un rol en la construcción de la paz y a enseñar la reconciliación, por eso, entre otras cosas, hemos dedicado tiempo a construir un Protocolo de manejo de las comunicaciones, para transformar los conflictos y que las personas y medios de comunicación se comporten de manera que no haya más daño ni revictimización. 

Nosotros tenemos claro que la elaboración de nuestro duelo es el primer paso de un camino trazado por la vida, por el territorio y por nuestro futuro. Hablaremos de nuestro proceso de duelo con ustedes en la rueda de prensa a la que los estamos invitando. 

Agradecemos, a los medios de comunicación, a la academia, a las organizaciones sociales y de víctimas, y otros sectores sociales que han asumido nuestro protocolo, han valorado nuestro proceso y lo han respetado, pues su gesto de grandeza estrecha nuestros vínculos y demuestra que la paz es posible hacerla desde los corazones. 

Para mayor información comunicarse con Leyner Palacios al teléfono 3216360598

Publicado en Noticias CNMH



Bojayá

La comunidad de Pogue está en riesgo de un nuevo destierro

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

16 May 2018


La comunidad de Pogue está en riesgo de un nuevo destierro

de Memoria Histórica (CNMH) alertamos a la Dirección de Víctimas de Quibdó, a la Unidad para las Víctimas (a nivel nacional), la Defensoría del Pueblo, y a todas las entidades pertinentes, del riesgo inminente de destierro de las familias de la comunidad de Pogue en Bojayá. Los últimos eventos violentos ocurridos en la comunidad tienen a las familias con temor a denunciar los hechos y en preparación para su desplazamiento a territorios cercanos donde se garantice su supervivencia. Solicitamos la presencia de los funcionarios respectivos para atender esta emergencia.


“Oiga señor Presidente
Hágasenos para acá
Y con esos otros grupos
Díganos qué va a pasar[…] 

Estribillo extremo a extremo
Nosotras queremos paz
Y por estas alabanzas
Es que hemos venido acá 

Oiga señor Presidente
Hágasenos para acá
Y con esos otros grupos
Díganos qué va a pasar 

Estribillo extremo a extremo
Nosotras queremos paz
Y por estas alabanzas
Es que hemos venido acá”

(Fragmento alabado por la paz, Grupo de alabadoras de Pogue-Bojayá, Chocó – Firma del acuerdo final de Paz con las FARC: Septiembre 26/2016)

 

De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, los municipios de Bojayá y Medio Atrato en el departamento de Chocó y Vigía del Fuerte en Antioquia, fueron declarados pueblos en riesgo por el Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo en 2017, esto debido a las infracciones al Derecho Internacional Humanitario en el marco de las amenazas promovidas por parte de grupos armados ilegales de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), hacia estos territorios que anteriormente eran asediados por la guerrilla de las FARC. En estos municipios de la región del Medio Atrato se presenta una alta probabilidad de confrontación armada y de destierro de las comunidades afrocolombianas pertenecientes al Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato (COCOMACIA) y de los resguardos indígenas de estos municipios. 

El pasado 15 de mayo de 2018, la comunidad de Pogue recibió una amenaza de destierro por parte de grupos ilegales que están alterando el control de los territorios, les tienen imposibilitada la comunicación, la movilización y han amenazado a varios de sus líderes y lideresas sociales. Esta situación es problemática porque atenta contra los derechos humanos territoriales y colectivos de las comunidades negras y pueblos indígenas del Medio Atrato. Ante esta lamentable noticia se les solicita a las autoridades su oportuna gestión con el fin de impedir daños sobre la población. 

Es fundamental recordar que el 2 de mayo de 2002 la comunidad de Bojayá sufrió una de las más terribles masacres del conflicto armado colombiano. Ese día guerrilleros de las FARC durante un enfrentamiento con las AUC, lanzaron un cilindro-bomba que impactó la iglesia de Bellavista, cabecera municipal, donde se refugiaba la comunidad. Esta acción terminó con la vida de aproximadamente 79 personas, dejó alrededor de 100 lesionados y causó el desplazamiento de 1.744 familias. Del fatídico suceso el 70% de las víctimas eran descendientes de Pogue-Bojayá. 

Conozca de la importancia estratégica de Pogue – Bojayá:

Conozca de la importancia simbólica de Pogue-Bojayá en el contexto de post acuerdo en el documental: Voces de Resistencia Volumen 1: Cantadoras de Pogue:

#AlertaenBojayá

 

Publicado en Noticias CNMH



Bojayá, Desplazamiento, Pogue

“Necesitamos que se proteja el acuerdo de paz”: líderes de Bojayá

Noticia

Autor

Harold García

Fotografía

Harold García

Publicado

23 Oct 2018


“Necesitamos que se proteja el acuerdo de paz”: líderes de Bojayá

Tres representantes de este municipio chocoano viajaron hasta Bogotá para realizar un plantón en la Plaza de Bolívar, en rechazo al recrudecimiento de la violencia en su región y al incumplimiento del Estado con las víctimas. Además, pidieron que no se desechen las negociaciones con la guerrilla del ELN.


Andamos pa´ arriba y pa´ abajo en busca de felicidad
Pa´ ver si este presidente nos da el proceso de paz
Con qué, con qué, con qué, con qué corazón lo haré
Cantamos los alabados en el proceso de paz
Pa´ ver si este presidente nos quiere colaborar
Señores grupos armados, nosotros queremos paz,
por allá de nuestra región no nos vayan a sacar

Fragmento de los Alabaos compuestos y cantados por las cantaoras Luz Marina Cañola y Celestina Palacios Palacios

“Nuestras comunidades siguen viviendo situaciones de violencia, confinamiento, asesinatos, restricción a la movilidad, violaciones, y una serie de cosas que no estamos prestos a aceptar después de haber luchado por un acuerdo de paz”, dijo Leyner Palacios, líder de Bojayá (Chocó), el pasado 2 de octubre desde la Plaza de Bolívar de Bogotá. Detrás de él, la estatua de El Libertador y bajo sus pies, sobre una manta blanca, rodeado de velas de colores y una decena de flores, se encontraba el Cristo mutilado de Bojayá, uno de los símbolos trágicos de las barbaries de la guerra en Colombia.

Cristo que el 2 de mayo del 2002 resistió a la masacre de 79 personas que estaban dentro de la iglesia de Bellavista (Bojayá), cuando estalló un cilindro bomba lanzado por las FARC; y que acompañó al Papa Francisco en una eucaristía celebrada en Villavicencio el 8 de septiembre del 2016, a la que asistieron más de cinco mil personas, la mayoría de ellas víctimas de la guerra. “El Cristo de Bojayá no tiene piernas, pero camina con nosotros… hemos venido aquí en busca de varias cosas. La primera tiene que ver con que se reconozcan los derechos de las víctimas de Bojayá y se posibiliten garantías de no repetición”, señaló Leyner Palacios.

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Leyner Palacios, líder de Bojayá, en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Fotografía: Harold García/CNMH

Bojayá, al ser testigo directo de uno de los episodios más crudos de la guerra; se convirtió en un caso emblemático de lucha y resistencia. Durante los diálogos de paz entre el Gobierno y la antigua guerrilla de las FARC, se realizaron diferentes encuentros buscando acuerdos hacia el trámite de la reparación a los habitantes de esta región.

A finales del 2014 varios de los jefes negociadores de esa guerrilla se reunieron en La Habana con representantes de las víctimas de Bojayá, donde, según Jorge Torres Victoria, alias ‘Pablo Catatumbo’, inició la solicitud de perdón por el daño causado. Un año después, el 6 de diciembre del 2015, dentro del acto de reconocimiento de responsabilidad de las FARC por la masacre de Bojayá el exjefe guerrillero José Lisandro Lascarro -conocido con el alias de ‘Pastor Alape’- viajó hasta Bellavista y ante la comunidad en pleno solicitó el perdón por la explosión del cilindro bomba que cambió para siempre el destino de esta población y de la región.

Bellavista y su Cristo, fueron también testigos de las promesas de un Nobel de Paz y las posteriores firma del acuerdo de paz en el 2016; e igualmente del primer Plan Integral de Reparación Colectiva para la población, firmado a comienzos de este 2018. Pero este mismo año, ha sufrido cómo la situación de violencia en el pacífico se agudizó. Los grupos disidentes de la guerrilla de las FARC, el ELN y las bandas criminales, volvieron a dejar a la comunidad en medio del fuego cruzado por el control del territorio; y el regreso de las amenazas y los asesinatos selectivos.  

Por ello, Leyner, quien viajó a Bogotá junto a las cantaoras Luz Marina Cañola y Celestina Palacios, tenía claro que su misión más importante era contarle al país lo que está pasando en su territorio. “No podemos permitir que se pierda todo lo que hemos avanzado”, dijo, y luego denunció que su región se encuentra en un “abandono permanente”. 

 

Luz Marina Cañola y Celestina Palacios, Cantaoras. Fotografía: Harold García/CNMH  

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Tal abandono se manifiesta en hechos como los de mayo pasado, cuando la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) señaló que en Bojayá existía “un riesgo de desplazamiento masivo, en caso de continuar las acciones armadas”, lo cual se sumaba a un “aumento en la presencia de los actores armados no estatales, en lo corrido del 2018”. Según este documento, 2.030 personas de esa región tenían restricciones en la movilidad por los combates y las amenazas recurrentes.

“Vemos la necesidad de que el país transite por una vía negociada del conflicto armado. La invitación la hacemos claramente para que se le dé continuidad a los acuerdos con el ELN y también que se le dé continuidad al sometimiento de las bandas criminales o de paramilitares que hay en los territorios y que están afectando la tranquilidad de las comunidades”, dijo Leyner, con la voz de un líder que sigue creyendo y luchando por la paz.

Leyner Palacios indica que los Planes de Desarrollo Territorial son una oportunidad para reclamarle y exigirle al Estado que cumpla sus deberes en salud, educación, vivienda, carreteras. Según el Plan de Desarrollo 2016-2019 del municipio de Bojayá; aunque el desplazamiento forzado constituye la principal violación a los derechos humanos, se reconoce que existen otras situaciones que vulneran los derechos de los pobladores como la deficiente prestación del servicio de salud, la falta de acceso a un salario mínimo y la inseguridad alimentaria.

Finalmente, Leyner reitera dos puntos claves en su reclamación: la atención psicosocial para los pobladores y la exhumación de los cuerpos de todas las personas que murieron el 2 de mayo del 2002 en curso por Medicina Legal y Fiscalía General de la Nación.

En Bojayá el dolor no ha sido impedimento para seguir adelante. Con la fuerza, hoy su comunidad hace un urgente llamado para que la historia de dolor de su pueblo no se repita. “Necesitamos que se implemente todo el sistema de Verdad Justicia y Reparación. Sabemos que son programas que aún hoy están desfinanciados… Necesitamos que se proteja el acuerdo de paz… Ya avanzamos y no queremos retroceder”, puntualiza Leyner Palacios; acompañado de la voz de las cantaoras y de toda una comunidad que a pesar del conflicto latente, le sigue cantando a la paz

Hace 500 años
Sufrimos este gran terror
Pedimos a los violentos
Que no más repetición
Santa María danos la paz
Santa María danos la paz

Estribillo extremo a extremo
Nosotras queremos paz
Y por estas alabanzas
Es que hemos venido acá

Fragmento del Alabao por la paz, 26 de septiembre de 2016.

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Publicado en Noticias CNMH



Acuerdos de Paz, Bojayá, Eln, Farc

 

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