Etiqueta: Guerra

Cuando la guerra tocó a los niños de La Pica

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Autor

Maria de los Ángeles Reyes

Fotografía

Luz Mary Hincapié

Publicado

18 Ago 2015




Cuando la guerra tocó a los niños de La Pica

“Desde que no haya justicia, cada 15 de agosto vamos a seguir diciendo que no se nos ha olvidado que murieron seis niños y nos hirieron gravemente a cuatro”, dice Argemira Carmona, madre de dos de las víctimas de la masacre de Pueblorrico.


Las autoridades de Pueblorrico y de la Gobernación de Antioquia, acompañadas por el Centro Nacional de Memoria Histórica, realizaron actividades conmemorativas el pasado sábado en el pasaje que llevará al parque educativo “Guardianes del Cielo” para rendir homenaje a las víctimas de la masacre del 15 de agosto del 2000; seis niños muertos tras un ataque del Batallón de Infantería no. 32 Pedro Justo Berrío, de la IV Brigada del Ejército.

Ese día, 41 niños de la escuela rural de la vereda La Pica estaban en una caminata ecológica, en una finca cercana, cuando el grupo fue atacado. Tras escucharse disparos y detonaciones de granadas, uno de los adultos que acompañaba la caminata empezó a gritar advirtiendo a los atacantes que se encontraban con niños. Sin embargo, según testigos, el ataque duró aproximadamente cuarenta minutos.

La ambulancia que prestó atención médica a los menores llegó una hora después porque, según los integrantes del Batallón, el radio para llamar un helicóptero no estaba funcionando. Los niños que fallecieron ese día fueron Paola Arboleda de 8 años, Alejandro Arboleda de 10 años, Marcela Sánchez, de 6 años, Harold Tabares, de 7 años, David Ramírez, de 10 años, y Gustavo Isaza Carmona de 9 años. En medio de los ataques cuatro niños más quedaron heridos. Ellos fueron Cesar Arboleda, de 10 años, Oswaldo Muñoz, de 7 años, Cristian Isaza, de 5 años y Andrea Sánchez de 15 años.

Estado del proceso

Argemira Carmona es la mamá de Gustavo Isaza, quién murió en la masacre, y de Cristian Isaza, herido ese mismo día. Ella afirma que después de 15 años las familias siguen esperando una condena en contra de los uniformados involucrados en el caso, por la “irresponsabilidad con la que actuaron ese día”, dice.

Según la Corporación Humanidad Vigente, que tenía a su cargo la representación de las víctimas en una demanda que presentaron contra el Estado, los militares implicados afirmaron que habían confundido a los niños con miembros de la guerrilla del Eln, que en ese tiempo tenía presencia en el Suroeste antioqueño. Por estas declaraciones el caso fue asumido por el Fuero Penal militar como un “error militar”.

Al cumplirse los cinco años de esta tragedia, los familiares de las víctimas fueron indemnizados por el Ministerio de Defensa con la suma de mil sesenta millones de pesos, repartidos entre las familias de los diez niños.  Ese mismo año, en 2005, según la Corporación, “se emitió una resolución de acusación contra un sargento segundo y 10 soldados por homicidio culposo y lesiones personales culposas, mientras que cesó el procedimiento contra un capitán primero, un capitán segundo y 15 soldados regulares”.

Desde 2005 hasta 2008, Argemira Carmona dice que no recibió más información del caso salvo que los abogados habían sido amenazados. Los papás de las víctimas se organizaron y le enviaron una carta al Presidente de la República, quién “amablemente nos respondió que el caso estaba en la Fiscalía 19 especializada de Bogotá, pero nada más. Y de ahí a hoy no sabemos nada”.

La conmemoración

A pesar del sin sabor que les ha dejado las decisiones judiciales alrededor del caso,  las familias dicen que se han sentido respaldadas por las formas de reparación simbólica que han recibido a lo largo de estos años. Este año, con motivo de la conmemoración de la masacre, se hizo una actividad de tres días con “Parques Educativos de Antioquia”, con una eucaristía y que concluirá este 15 de agosto con el evento conmemorativo.

El pasado jueves se realizó una siembra de árboles de la memoria en la vereda La Pica y un taller de elaboración de atrapasueños. El viernes también se llevaron a cabo foros y conferencias con expertos en derechos humanos y reconciliación, y además, se proyectó el documental “Cuando voy a la escuela” que habla de la realidad de seis niños que estudian en las zonas rurales de Antioquia. El sábado pasado finalmente se llevó a cabo el evento conmemorativo a cargo de la Personería del municipio.

La importancia de esta clase de eventos, para Sandra Echavarría, es que constituyen un espacio para que las familias se unan y encuentren esperanza en medio del dolor que les genera recordar. Además,  afirma que “es una forma de acompañar a la comunidad e invitarla a la reconciliación para la no repetición de hechos tan dolorosos”.

“Lo que más nos gustaría tras estos 15 años es que no se olvide lo que nos pasó, que se sepa y que no quede en la impunidad”, aseguró Argemira Carmona.

 

Antioquia, Guerra, La Pica, Niños y Niñas

Mención de honor para “El Placer: mujeres, coca y guerra en el Bajo Putumayo”

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

© Jesús Abad Colorado

Publicado

21 Ago 2015


Mención de honor para “El Placer: mujeres, coca y guerra en el Bajo Putumayo”

Entre 90 propuestas de investigación en ciencias, el informe “El Placer: mujeres, coca y guerra en el Bajo Putumayo” [Descargar informe completo] recibirá mención de honor en los premios que otorga la Fundación Alejandro Ángel Escobar en la categoría de Ciencias Sociales y Humanas. El Consejo Directivo de esta institución ratificó el fallo del jurado del concurso de Ciencias 2015 en su sesión del pasado 14 de agosto.


Con esta investigación el Centro Nacional de Memoria Histórica pretende visibilizar las situaciones de violencia y conflicto armado que se vivieron en el Bajo Putumayo durante más de 20 años. Allí la población tuvo que convivir con actores armados, y desarrolló esfuerzos de resistencia promovidos especialmente por las mujeres, quienes aún hacen memoria para no olvidar a sus víctimas ni permitir que lo que vivieron se repita.

Las relatoras de esta investigación afirman que la publicación ha abierto canales para dialogar y conversar sobre lo que ocurrió en esta zona del país. En otras palabras, el informe fue solo una primera etapa de construcción de memoria en El Placer, pues desde entonces la comunidad se ha encargado de liderar diferentes actividades y procesos que pretenden alimentar ese diálogo y esa construcción.

Este año la Fundación otorgará cinco Premios Nacionales y ocho menciones de honor, además de declarar un trabajo “fuera de concurso” en el área de Ciencias Sociales y Humanas.

La ceremonia de premiación se llevará a cabo el próximo 30 de septiembre a las 6:00 pm en el Auditorio Los Libertadores de EAFIT (Medellín). El lugar fue elegido con el fin de rendir homenaje a la memoria de los fundadores Alejandro Ángel Escobar y María Restrepo de Ángel y celebrar los 60 años de trabajo ininterrumpido de la Fundación.

Felicitamos muy especialmente a María Clemencia Ramírez, Camila Medina y María Luisa Moreno, relatoras de este informe de investigación.

 
 


Guerra, Mujeres, Putumayo

Niños en el frente de batalla

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

04 Sep 2015


Niños en el frente de batalla

“Yo soy la razón de la destrucción del futuro de mis hijos”, dice uno de los líderes de las fuerzas opositoras al gobierno de Bashar al-Assad en la ciudad de Aleppo, al noroeste de Siria.


“Niños en el frente de batalla”, dirigido por Marcel Mettelsiefen, es un documental que muestra una de las guerras más crudas del mundo actual, la de Siria, a través de los ojos de los niños que tienen que vivir en medio de ella. La película gira alrededor de dos historias: una familia en pleno frente de batalla y un niño que lidera, con sus canciones, las manifestaciones pacíficas que se hacen contra el régimen en el centro de la ciudad.

La familia decidió quedarse en Aleppo acompañando la lucha del papá, uno de los máximos líderes opositores. Sus cuatro hijos, tres niñas y un niño, reparten su tiempo en clases improvisadas de lectura que dicta la hermana mayor de 11 años; inspecciones ocasionales a casas abandonadas; y, además, en la construcción de municiones para la guerra. No hay tiempo para jugar, aunque para ellos, como para cualquier niño, la vida no deja de ser un juego.

El otro protagonista tiene 13 años y Mettelsiefen lo describe como el Justin Bieber sirio. “Un día él dijo que le dolía la cabeza y no iba a cantar. Se canceló la manifestación”, dijo el director. Por ser una figura pública vivía amenazado por las fuerzas oficiales, y por extremistas islámicos que se aprovecharon de la situación en Siria para imponer sus reglas. Varias veces se salvó de morir en medio de bombardeos en los lugares públicos donde se presentaba.

Los cinco protagonistas de “Niños en el frente de batalla”, a pesar de su corta edad, tienen una postura política muy fuerte. La guerra los ha obligado a vivir en la ironía de compartir su inocencia mientras se convierten en adultos para sobrevivir. Ellos, que ven la muerte de frente, saben que no están viviendo una vida normal, pero que es el precio que tienen que pagar por el amor a su pueblo. Sin embargo, cuenta el director, después de haber grabado el documental la situación en Siria se complicó y tuvieron que salir exiliados. No ganaron la guerra; perdieron su infancia.

En Colombia los niños también han tenido mucho que contar en décadas de conflicto armado. Algunas propuestas cinematográficas tratan directamente este tema, como: “Los colores de la montaña” de Carlos César Arbeláez y el documental animado “Pequeñas voces” de Jairo Carrillo y Óscar Andrade. “Niños en el frente de batalla” se estará presentando el domingo 13 de septiembre en el estand de la Memoria de la Fiesta del libro y la cultura de Medellín, gracias al festival Ambulante. (Ver programación)

 

 

Publicado en Cine + memoria



Cine+Memoria, Guerra, Niños y Niñas

Premios Óscar: el drama humano que alojan los conflictos

Premios Óscar: el drama humano que alojan los conflictos

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

25 Feb 2016


Premios Óscar: el drama humano que alojan los conflictos

A propósito de la reciente nominación del Abrazo del Serpiente a la 88ª edición de los Premios Óscar, CINE+MEMORIA quiere recomendar entre la selección de habla no inglesa, tres películas (A War, Theeb y El hijo de Saul) que exploran, cuestionan e interpelan a los espectadores sobre la tragedia de la guerra. 

 

A WAR

Entre la sensatez y sensibilidad de las circunstancias que abrigan a las guerras.


El cine siempre ha sido un instrumento político, público y artístico para des–construir los relatos de las guerras, de forma especial el conflicto afgano es sin duda uno de las confrontaciones más documentadas en la historia contemporánea del cine, sus motivaciones han sido la inspiración creativa de muchos directores.


A War (Krigen) del director danés Tobias Lindholm, representa este tipo de cine al narrar las dinámicas propias de confrontación del conflicto desde un perspectiva moral y profesional del servicio militar; dilema complejo al cual apuesta el director, ya que no solo reclama, sino actualiza el debate sobre la actuación de agentes estatales en la guerra de Afganistán en relación a la violación de los derechos humanos. 


Tema que sin duda es polémico y constituye otro de los méritos del film, ya que su forma particular de entretejer los matices de la política de derechos humanos, nos permite -a través de su cinematografía- hacer parte de un juego de roles, que cuestiona la esquina desde la cual comprendemos, justificamos y juzgamos las dinámicas de la guerra, sus escenas consiguen compaginarnos esporádicamente entre roles de culpables e inocentes; interpelando al espectador sobre su lugar “admisible” en la guerra.


Estrategia de Lindholm que además deja al descubierto la ambigüedad de los contextos y repertorios de la ética humanitaria, evidenciando su carácter condicional al sujeto, espacio y tiempo del acontecimiento violento, que en tiempos de guerra parecen ser tan flexibles e interdependientes a nuestra propia supervivencia.

THEEB

La cuota jordana a la categoría de mejor película de habla no inglesa.

El cine que representa conflictos armados se ha quedado con un espacio en nuestros recuerdos a través de películas como La vida es bella, Las tortugas también vuelan,  Kamchatka, Buda explotó por vergüenza y Los colores de la montaña, que relatan las vidas de los niños y su cotidianidad en contextos de guerra.

Theeb, es el nombre de un niño de una tribu de beduinos nómadas del desierto jordano, quien como todo infante que vive en un territorio de conflictos, no entiende de bandos o ideologías políticas, de contextos sociales y enemigos. En él se refleja la pureza infaltable de un niño, la cual es acorralada por el agobio, la incertidumbre y la desgracia de las confrontaciones bélicas. La cinta de Naij acude a la sensibilidad que genera el lado de los inocentes, pues Theeb emprende camino con su hermano, el reemplazo paterno tras la muerte de su padre, para guiar a un oficial británico en la época de la primera guerra mundial. Un camino de dificultades, confrontaciones y muerte con el que no tenía que ver y al que no puede huir.

Las narraciones que evidencian la angustia de los niños en las guerras como Theeb,  han generado una reflexión más profunda en el público, pues se desconectan por un momento la ideas que sostienen la defensa del uso de la fuerza como un mecanismo para lograr la riqueza, la conquista y el poder en algunos de los aspectos de la sociedad, y da paso a un pensamiento más inestable pero puro, como en un niño, sobre nuestros conceptos de justicia, venganza, y solidaridad.

EL HIJO DE SAÚL
107 minutos con la muerte

El pasado 11 de febrero llegó a cines colombianos El hijo de Saul, del director húngaro László Nemes, película basada en la historia de los Sonderkommandos, prisioneros judíos utilizados para trabajar en los campos de concentración nazi, especialmente en las cámaras de gas llevando los prisioneros -en muchas ocasiones su familiares o amigos- para quemarlos.

El director László Nemes interna a los espectadores en la desesperación del protagonista, Saul Auslander, uno de los Sonderkommandos, para mostrarnos las complejidades de la vida al tener de frente la muerte. De manera directa y precisa, El hijo de Saul es una película para deleitarse con una narrativa nunca antes vista, y hablada, sobre el holocausto nazi, que nos introduce en las diferentes maneras creativas que pueden surgir a la hora de relatar un tema tan saturado. Es una película que le hace un llamado de atención a los realizadores nacionales, invitándolos a contar y recontar el conflicto armado colombiano desde otras ópticas.

Esta producción audiovisual está contada narrativamente desde la experiencia de Saul a través de dos líneas. La primera como prisionero, pero a la vez verdugo. Como héroe y antihéroe, mostrando episodios claves en la labor de él como Sonderkommando. Con el desasosiego que le produce encontrar su rendición moral con un joven, que identifica como su hijo, y al cual quiere salvar del fuego al darle digna sepultura.

-“Traicionaste a los vivos por un muerto”-, le dice un compañero, Sonderkommando, a Saul Auslander (Géza Röhrig).

La segunda es el peso que le da el manejo de la cámara, siempre un Saul en primer plano, reflejando su angustia, dolor, frustración, temor, rabia; algo que muestra el dolor de la guerra.  Una estrategia narrativa de alta calidad que se fortalece de planos secuencias, con un destacado sonido que hace juego con el solido discurso de los personajes. Una película con mirada de documental.

Son estas las razones por la cuales recomendamos A war, Theeb y El hijo de Saul, en esta entrega especial de CINE + MEMORIA sobre los films que hacen carrera por la estatuilla a mejor película de habla no inglesa de los premios Oscar.

La ceremonia de entrega de los Premios Óscar 2016, será el próximo 28 de febrero en el teatro Dolby de Los Ángeles. 

 


cine memoria, Guerra, Premios Óscar, recomendaciones

Mujeres en Resistencia, diez rostros de la UP

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

07 Mar 2018


Mujeres en Resistencia, diez rostros de la UP

Uno de los hechos más graves para la historia del conflicto en Colombia es el exterminio que sufrió el partido Unión Patriótica según la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Entre 1985 y 1993 fueron asesinados 1.163 integrantes y desaparecidos otros 123, la mayoría eran hombres. El Centro Nacional de Memoria Histórica está preparando un informe nacional sobre este episodio.


Por esta razón, las mujeres, que siempre estuvieron en la base del partido, tanto como militantes, como en cargos de gran representatividad, comenzaron a adquirir la responsabilidad de continuar el legado de la UP en medio de la guerra. Y ahora que es posible terminar el conflicto armado estas mujeres tienen mucho que contar.

Por eso, el martes 8 de marzo, día internacional de la mujer, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia, invitan al lanzamiento del libro Mujeres en Resistencia de Vilma Penagos, el cual se llevará a cabo en el salón Oval del edificio de postgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional, en Bogotá.

Este libro relata la historia de vida de 10 mujeres líderes de la UP que desempeñaron un papel muy importante en el proyecto político del partido, en sus manifestaciones de resistencia; y que en la actualidad continúan con su lucha política. Ellas son Ana Carlina Bohorquez, Ana Elsa Rojas, Anita Castellanos, Esneida López, María Ruth Sanabria, María Helena Aguirre, Orceny Montañez Muñoz, Patricia Ariza Flórez y María Josefa Serna.

La cita será a las 6:00 p.m. con ellas, protagonistas de este proyecto, y la autora del libro. La presentación contará con las intervenciones de Vilma Penagos, su autora; Nancy Prada del enfoque de género del CNMH; Rommel Rojas de OIM y Maria Josefa Serna, lideresa de la UP y participante del proceso de memoria histórica. Al final de la jornada se entregará el libro entre los asistentes.

 


Conflicto, Guerra, Mujeres, unión patriótica

¿Por qué conmemorar la guerra?

Noticia

Autor

Harold García

Fotografía

César Romero

Publicado

08 Jun 2016


¿Por qué conmemorar la guerra?

 

El conflicto armado de Colombia es uno de los capítulos más dolorosos del siglo XX en América. Durante más de medio siglo el territorio nacional se ha desangrado, en cada uno de sus rincones, dejando generaciones de colombianos conviviendo día tras día con la violencia. Según el Registro Único de Víctimas (RUV) hay 8.040.748 de víctimas registradas. Por su parte el informe “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad” del CNMH detalla, de 1958 a 2012, un total de 1.982 casos de masacres que dejaron como saldo 11.751 muertes, 27.023 secuestros, 16.340 casos de asesinatos selectivos, 1.754 víctimas de violencia sexual; y muchos más datos que evidencian la degradación de la guerra que se ha vivido en Colombia.

 

Sin embargo, la realidad muestra luces de esperanza. Las víctimas hablan del pasado a través de actos conmemorativos para sanar las heridas que les ha dejado el conflicto armado. Recordar a sus seres queridos, no olvidar y exigir justicia. “Esta es la fecha, 10 de marzo, donde nos podemos encontrar todos, nuestro tejido social poco a poco lo estamos construyendo. Esto nos sirve para desahogarnos, para ver a la familia, así poco a poco el dolor se va alejando, entonces vienen otras alternativas importantes”, dice Julio Mercado, retornado a la comunidad de Las Brisas que en el 2000 sufrió una masacre a manos de los paramilitares.

“Porque recordar es vivir, recordar esos tiempos de tristezas también nos dan alegrías. Porque es muy importante para nosotros no olvidar”, agrega Mercado.

Este 2016 el CNMH, a través de su Agenda Conmemorativa, ha estado en ocho regiones del país acompañando a los sobrevivientes en la remembranza de estos hechos violentos. Mampujan, Las Brisas, Canualito, La Rejoya, el 9 de abril, Bojayá, Trujillo y el día del Detenido Desaparecido en Cali. Pero, ¿por qué conmemorar la guerra? Hablamos con Maria José Pizarro, coordinadora de la Estrategia de Participación de Victimas del Centro Nacional de Memoria Histórica, que junto al equipo de comunicaciones, lideran la Agenda Conmemorativa.

¿Por qué la idea de conmemorar la guerra?

La única forma de continuar generando una conciencia social frente a las dimensiones y dinámicas del conflicto armado que ha dejado un saldo de más de 8 millones de víctimas a lo largo de todo el territorio nacional, es continuar acompañando a las víctimas en sus reivindicaciones, luchas y resistencias, entre ellas las conmemoraciones que son espacios de interpelación social, de reunión entre quienes han sufrido, dignificación y reconocimientos de las víctimas, espacios simbólicos que generan una reflexión hacia el mañana, también de denuncia frente a lo sucedido. Es por todos ellos que las conmemoraciones deben seguir, pue no solo se conmemora la guerra, también el anhelo y la construcción de paz de las víctimas, se recuerda a quienes se han perdido. 

Tomar el calendario de Colombia denota que cada día pasó algo a raíz del conflicto armado, ¿cómo conmemorar todas esas fechas?

Existen muchas formas, no solo a través de actos masivos, podemos hacerlo a través de una memoria viva en los medios de comunicación, a través de actos colectivos de memoria en fechas emblemáticas que reúnen a varias organizaciones. Sabemos que es imposible conmemorar todo lo sucedido, pero si podemos no olvidar lo que ha sucedido en Colombia, para lo cual necesitamos el empeño de todos los sectores de la sociedad que se sumen a apoyar y acompañar a las víctimas en su justo reclamo y resistencia frente a la guerra.

¿Cómo se construye la Agenda Conmemorativa del CNMH?

La agenda conmemorativa del CNMH se construye cada año con la participación de las víctimas y se apoyan las solicitudes que ellas presenten, pero que también tengan una dinámica de proceso que permita fortalecer y amplificar su voz. El CNMH ha venido hace ya tres años acompañando a las víctimas y sus organizaciones en la materialización de sus eventos conmemorativos, para lo cual su participación es el pilar del proyecto.

 


Conmemora, Guerra

Los Remedios para la guerra

Noticia

Autor

María Paula Durán

Fotografía

María Paula Durán

Publicado

05 Ago 2016


Los Remedios para la guerra

La verdea Carrizal, en Remedios (Antioquia), es una de las 23 zonas rurales seleccionadas para la concentración de las Farc para su desarme. Este municipio realizará el próximo 6 de agosto el “Carnaval por la Vida, la Memoria y la Paz”, donde se tratarán, entre muchos otros temas, los actuales diálogos de Paz en La Habana.  


La Asociación de Víctimas y Sobrevivientes del Nordeste Antioqueño (Asovisna), junto con la Alcaldía de Remedios, conmemorarán 19 años de la masacre cometida el 2 de agosto de 1997 donde hombres armados asesinaron a siete personas, entre las que se hallaban Carlos Enrique Rojo Uribe, militante de la Unión Patriótica y el exalcalde de Remedios y Luis Alberto Lópera Múnera, profesor, miembro del Comité de Derechos Humanos y presidente de la Junta Cívica.

“Vamos a conmemorar la vida, porque la vida es una fiesta”, explica Fernando Álvarez representante legal de Asovisna. El evento, que iniciará con un recorrido desde el Colegio Ignacio Yepes Yepes, hasta el parque de la Libertad, tiene como objetivo “dignificar la memoria y rendir un homenaje a las víctimas del conflicto sociopolítico” de Remedios.

También se pretende generar un espacio de reencuentro y reflexión entre las víctimas, sus familias, sobrevivientes y la población en general; incentivar, por medio de expresiones artísticas y culturales, a la participación de la población en las actividades propuestas. Este será todo un “Carnaval por la Vida, la Memoria y la Paz”, recalca Fernando.

Agenda:

11:00 a.m. Recorrido por la memoria

11:40 a.m. Instalación del evento conmemorativo,  saludos e intervenciones de las organizaciones convocantes.

12:30 p.m. Contextualización

1:00 p.m. Almuerzo comunitario y simultáneamente Acto Cultural

2:30 p.m. Carrusel de la Memoria.

3:00 p.m. Acto místico: Celebración de la palabra.

3:30 p.m.  Conversatorio: “Resolución de medio siglo de conflicto: ¿Qué papel juega el territorio y las comunidades golpeadas por la violencia?”.

4:30 p.m. Actos culturales y cierre de la jornada.

 


Guerra, Remedios

IX Semana por la Memoria: Digamos adiós a la guerra

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

20 Sep 2016


IX Semana por la Memoria: Digamos adiós a la guerra

Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Manizales y Barrancabermeja serán algunas de las ciudades que visitaremos este 2016, del 22 al 30 de septiembre, en la IX Semana por la Memoria, un espacio para conmemorar, a través de eventos académicos y culturales, la memoria histórica del conflicto y los caminos para la construcción de la paz y la reconciliación. 


Por primera vez, y como evento principal, tendremos el 29 de septiembre la participación de 10 universidades de diferentes partes del país en un “CANTO COLECTIVO POR LA PAZ Y LA MEMORIA”. Allí los coros, bandas y agrupaciones musicales de las instituciones educativas realizarán una intervención musical, basados en el compilado Tocó cantar del Centro Nacional de Memoria Histórica, como una acción para difundir la pluralidad de memorias y la resistencia de las comunidades en medio del conflicto. Se trata de un acto público para poner en escena el poder transformador de las artes al servicio de la paz. 

Las universidades que participarán de esta creación colectiva son: En Bogotá la Universidad Nacional, Jorge Tadeo Lozano y La Sabana; en Medellín la Universidad de Antioquia; Cali con la Javeriana; en Manizales participa la Universidad de Caldas, en Barranquilla la Universidad del Atlántico y Universidad Autónoma del Caribe, en Barrancabermeja la Universidad de la Paz y en Zipaquirá la Universidad de Cundinamarca.   

 

Además, acompañaremos la “Minga muralista del Cauca”. Organizaciones indígenas se reunirán del 22 al 25 de septiembre en Toribío, para expresar con colores la memoria y la resistencia, y así plasmar su posición sobre la vida, el territorio y la paz. Presentaremos la obra de teatro VICTUS, donde participan víctimas, exguerrilleros, exparamilitares y militares con el fin de mostrarnos y enseñarnos que la reconciliación como sociedad es posible y que empieza ahí, desde lo más íntimo de cada ser humano.

También presentaremos “Anunciando la Ausencia”, otra obra de teatro conformada por mujeres provenientes del Meta, que de manera empírica desde 2010 iniciaron la creación colectiva de esta puesta en escena, donde hacen un relato de la desaparición forzada de sus familiares, y alrededor de la dramaturgia comparten los objetos que usaban, las rutas que han recorrido en los procesos de búsqueda, la identificación en fosas comunes, las exhumaciones en lugares y cementerios sin encontrar aún a sus seres queridos. Será en Teatro Al tente, el jueves 29 de septiembre, en Manizales, a las 7 de la noche.   

En la semana por la memoria sobresale la entrega del “Decálogo por la memoria”, un instrumento de construcción ciudadana alrededor de la memoria y la importancia de no olvidar los horrores del conflicto armado, “porque el olvido nos ha conducido siempre a la repetición: Colombia olvidó demasiado y la guerra siempre regresó”, dice Gonzalo Sánchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica.  

Publicado en Noticias CNMH


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Guerra

Catatumbo trasciende de la guerra

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Autor

Camilo Ara

Fotografía

Camilo Ara

Publicado

19 Dic 2016


Catatumbo trasciende de la guerra

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) trabaja en un informe, que saldrá en 2018, el cual contará historias de guerra, resistencia y reconstrucción de vida de los habitantes de Catatumbo en Norte de Santander.


Esta región que se caracteriza por ser frontera con Venezuela, por el tesón y valentía de su población (la mayoría de ella campesina), por la presencia del pueblo indígena Barí y por la biodiversidad, es, en contraste, un territorio que ha sido escenario de numerosos conflictos.

Desde hace varias décadas el Catatumbo ha sufrido el accionar militar de las guerrillas, los grupos paramilitares y de la fuerza pública, todos ellos cometiendo desmanes contra la población civil. Esto ha hecho que las comunidades allí asentadas hayan sufrido fuertes daños individuales y colectivos, a lo que se suma el narcotráfico, un problema que ha venido creciendo en la región, atizado por el conflicto armado.

A la ya difícil realidad se suma que: “Esta región ha sido estigmatizada pues es presentada por los medios de comunicación como una zona roja, guerrillera y con amplios cultivos de coca, pero quienes hablan así no mencionan que allí también hay una débil presencia del Estado, que hay un acceso precario a la salud, que no hay vías en buen estado y que tampoco hay inversión”, expresó María Fernanda Pérez, coordinadora de la investigación Catatumbo, Memorias de Vida y Dignidad que es desarrollada por el Centro Nacional de Memoria Histórica en la región.

Este proyecto, según María Fernanda, cuenta con cuatro estrategias. En primer lugar, se encuentra la investigación con la que se pretende reconstruir memorias diversas sobre la región en su conjunto. Se busca recoger voces de las víctimas sobre hechos significativos que ha dejado la violencia en El Catatumbo, pero también sobre cuáles han sido las formas de resistencia y organización por las que las comunidades han optado para hacer frente al conflicto y a las condiciones adversas. En segundo lugar, se han abierto espacios para diálogos públicos con diferentes sectores sociales que se han centrado en la discusión del contexto actual. En ellos, y a través de una convocatoria a docentes, jóvenes y campesinos se ha buscado conocer cuál es su percepción sobre la paz y sus propuestas para construirla en la región. En tercer lugar el proyecto también está realizando una estrategia de construcción de memoria con el pueblo indígena Barí, particularmente centrado en la ubicación de sus bohíos ancestrales y en el reconocimiento de su territorio ancestral.

Finalmente, en cuarto lugar hay un proceso de formación en comunicaciones dirigido a jóvenes de la región, con el cual se busca que sean ellos mismos quienes muestren con sus enfoques y énfasis las dificultades y propuestas del territorio en la actualidad. En este escenario los jóvenes han venido aprendiendo sobre memoria histórica, y sobre técnicas para la difusión de mensajes a partir de la radio y la fotografía.

El trabajo de radio es adelantado por Daniel Valencia Yepes y Diana Marce Cucalón Herrera, periodistas del grupo de comunicaciones del CNMH, y permite crear un proceso de reflexión y resistencia pacífica que se muestra en la acción creativa de recolectar las voces locales y regionales en donde se describen múltiples realidades que ha vivido esta comunidad. “Esta investigación tiene un componente académico, pero lo que queremos es abrir el panorama a otros públicos para que se interesen en su región. La diversidad de jóvenes que se encuentran en El Catatumbo permite que, a través de un proceso de formación en radio y fotografía, los campesinos, jóvenes de cabeceras municipales y de comunidades indígenas cuenten sus vivencias. La idea es dejar una capacidad en ellos mismos para que puedan comunicar y crear historias del territorio”, dice Daniel Valencia Yepes. 

Uno de los participantes de los talleres de radio y fotografía, Fabricio Sánchez Rodríguez, mencionó lo que para él significa El Catatumbo y su región, expresando que “todos los colombianos compartimos el mismo territorio. Algunos vivimos en regiones en donde han pasado el ELN, FARC y EPL y por ello nos catalogan como territorios de conflicto.  Yo vivo en Tibú y hago pedagogía de paz porque Catatumbo quiere trascender de la guerra a la construcción de paz”. 

El proyecto Catatumbo, Memorias de Vida y Dignidad no contienen ideas vengadoras o de odio; por el contrario busca visibilizar las voces de las víctimas quienes piden reconocimiento de lo que ha sucedido para así poder contribuir a la dignificación de los catatumberos, a la verdad, a la no repetición y a la visibilización de sus propuestas en pro de la paz.

Este proceso de memoria histórica se realiza gracias al esfuerzo conjunto del Centro Nacional de Memoria Histórica, la pastoral de víctimas de la Diócesis de Tibú, y gracias al apoyo de la OEA y la GIZ. 

Publicado en Noticias CNMH


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La guerra escondida en Colombia

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

21 Abr 2017


La guerra escondida en Colombia

La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en Colombia es el nuevo informe del CNMH, que será lanzado el próximo 26 de abril, a las 5 p.m., en la FILBO. 


  • Colombia ocupa el segundo lugar en el mundo en número de víctimas de la Fuerza Pública de estos artefactos explosivos.
  • Colombia es el 2° país en el mundo, después de Afganistán, en número de víctimas nuevas de Minas Antipersonal (MAP) y Remanentes Explosivos de Guerra (REG).
  • Colombia es el único país de América en donde las guerrillas y otros grupos armados ilegales emplean estas armas a pesar de que su uso se encuentra prohibido por el Derecho Internacional Humanitario y la Convención de Ottawa. Colombia suscribió y ratificó este tratado mediante la Ley 759 de 2002.
  • Desde 1990 y hasta el 31 de marzo de 2017 la DAICMA (Dirección para la Acción Integral Contra Minas Antipersonal) registró un total de 11.481 víctimas de MAP y REG, de las cuales 7.028 son de la Fuerza Pública y 4.453, civiles.
  • De las víctimas civiles, casi el 30% son niños, niñas y adolescentes y el 25% (la cuarta parte) son erradicadores manuales de cultivos de uso ilícito.
  • Entre 2002 y 2010 fue el periodo en que más colombianos resultaron afectados por Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos de Guerra, es decir, durante el despliegue de la política de Seguridad Democrática y el desarme paramilitar.
  • Entre 2005 y 2006 Colombia fue el país que registró el mayor número de nuevas víctimas en el mundo.
  • El 98% de los atentados suceden en zonas rurales.
  • Los grupos armados que más han utilizado Minas Antipersonal en la historia del conflicto han sido las guerrillas. La victimización causada por los Remanentes Explosivos de Guerra (granadas, morteros, balas, etc.) es una responsabilidad compartida por la Fuerza Pública, las guerrillas y otros grupos armados ilegales.
  • No toda Colombia está minada. En 25 municipios se concentra el 50% de la afectación.
  • El departamento de Antioquia registró en 2016 el 17% de las víctimas del país.
  • Vista Hermosa (Meta) es el municipio más afectado por Minas Antipersonal en Colombia.
  • Cada 4 de abril se celebra el denominado Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal.

Es importante aclarar que el presente informe centra su análisis de manera particular en el uso de las Minas Antipersonal de fabricación improvisada por parte de las guerrillas y sus daños consecuentes. Aunque las Fuerzas Militares de Colombia emplearon Minas Antipersonal industriales hasta que en Colombia entró en vigor el Tratado de Ottawa el 1 de marzo de 2001, las 30 bases militares en donde existían campos minados fueron despejadas a través de desminado humanitario de 2004 a 2010. 

El empleo de estos artefactos no es aleatorio sino que responde a una lógica bélica. Sin embargo, el hecho de que estas armas sean activadas directamente por la víctima, y que además tal activación tenga lugar de forma diacrónica hace que sus efectos sean completamente indiscriminados. Es por esto que el empleo de Minas Antipersonal en Colombia es un reflejo de las dimensiones de la degradación del conflicto armado. 

Los REG (que pueden ser granadas, morteros, balas, entre otros) quedan en los campos después de los combates o pueden ser abandonados en las zonas donde la Fuerza Pública y los grupos armados ilegales han estado. A diferencia de las Minas Antipersonal, en el caso de los Remanentes Explosivos de Guerra no existe una intencionalidad de hacer daño. No obstante, sí existe un efecto indiscriminado que en particular ha afectado en el país a niños, niñas y adolescentes quienes manipulan estas municiones que llaman su atención. 

Sin embargo, pese al alto nivel de afectación que hay en Colombia y a la creciente sensibilización frente a las víctimas directas de MAP y REG, las dimensiones, características, efectos colaterales y las muy diversas expresiones del daño que ocasionan, continúan siendo ignorados. Inclusive, el hecho de que las víctimas de MAP y REG registradas representen un número muy pequeño comparado con otros hechos victimizantes, ha contribuido a cierto grado de invisibilidad de la magnitud de este problema en Colombia.

No obstante, en los últimos meses ha habido un avance importante en la materia. Como en ningún otro hecho victimizante, el desminado humanitario permite realmente garantizar la no repetición de los hechos y garantizar que no haya más víctimas de MAP y REG. Lo anterior tiene un peso importante en la construcción de paz y la reconciliación si el proceso es realizado por los directamente responsables, como es el caso de la corporación Humanicemos, creada por las FARC-EP para esta labor y que está en proceso de acreditación ante la autoridad nacional de desminado. Esta actividad, además, será contemplada como una de las sanciones en el marco de Jurisdicción Especial de Paz para los excombatientes de este grupo guerrillero. Instamos a que las actividades de desminado humanitario se acompañen de actos de reconocimiento de responsabilidad y de reparación simbólica que busquen la dignificación de la población afectada que muchas veces fue llamada “terca” o “desobediente” por ser víctima de las minas antipersonal.

Esta nueva investigación, realizada en convenio con la Fundación Prolongar, presenta las lógicas, dimensiones y magnitudes del problema de las Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos de Guerra en Colombia. Analiza no solo la afectación que estas armas ocasionan en la corporalidad de sus víctimas directas, sino que amplía el análisis hasta la forma en que se ven perturbadas las relaciones familiares y comunitarias, así como a las huellas que quedan en los territorios afectados por estos artefactos explosivos. El informe también es un acercamiento a las respuestas institucionales y a las acciones resistentes de víctimas y comunidades afectadas. Se busca así contribuir al reconocimiento, a la dignificación y a visibilizar las víctimas de estos artefactos explosivos. 

La Ley 1448 de 2011 de Víctimas y Restitución de Tierras reconoce como víctimas a aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos como consecuencia de infracciones al DIH. Es por eso que los miembros de la Fuerza Pública afectados por Minas Antipersonal son considerados como víctimas. Este es el primer informe con perspectiva de memoria histórica en Colombia que reúne simultáneamente las voces de víctimas civiles y de la Fuerza Pública, en un momento de coyuntura histórica donde el fin del conflicto armado nacional parece vislumbrarse. 

El informe, además, se acompaña de una guía que rescata la metodología de reconstrucción de memoria empleada en los talleres llevados a cabo para la investigación. En ellos, el enfoque de discapacidad y el cuerpo como lugar esencial de memoria fueron centrales para su desarrollo. 

Algunos de los mensajes con los que los lectores se encontrarán a lo largo de este texto son: 

  • Se encontraron correlaciones positivas entre:
    • Combates y victimización por MAP y REG
    • Presencia de cultivos de uso ilícito y victimización por MAP y REG
    • Aumento de desplazamiento forzado y victimización por MAP y REG
    • Aumento de deserción escolar y victimización por MAP y REG
    • Reducción de área cultivada por municipio y victimización por MAP y REG
  • A pesar de que las MAP se instalan bajo una lógica bélica, su efecto es indiscriminado. Esta es la principal razón para que se encuentren prohibidas por el Derecho Internacional Humanitario. 
  • Las MAP y los REG transforman todas las dimensiones de la corporalidad (física, sensorial, emocional y afectiva) y causan daños morales, materiales y al proyecto de vida. 
  • Las MAP y los REG producen discapacidades que se agravan por factores sociales. Los sobrevivientes y sus familiares/cuidadoras se enfrentan cotidianamente a entornos discapacitantes y a barreras debidas a la actitud y al entorno. Todo lo anterior evita su participación plena y efectiva en la sociedad y en igualdad de condiciones con los demás. 
  • Existen otras dimensiones de la afectación por MAP y REG, más allá de la directa y visible en los cuerpos: la sospecha de su presencia altera los sentidos de un territorio y la relación de sus habitantes con este. 
  • Hay 3 características de los atentados con MAP y REG:
    • Anonimato de quien los instala/quien los ha dejado.
    • Los activa la propia víctima
    • Tiempos diferentes (incluso décadas) entre la instalación y el atentado.
  • El informe encontró que lo anterior ha llevado a la autoinculpación de los sobrevivientes y sus familiares en gran parte de los casos. Por esta razón, la investigación hace una apuesta y no llama “accidente” si no “atentado” a este hecho victimizante. Creemos que la palabra “accidente” oculta la naturaleza del evento y no hace referencia al responsable.
  • Aunque el equipo de investigación encontró falencias en todos los componentes de la acción integral contra minas, como son el desminado humanitario y la educación en el riesgo de MAP y REG, sin lugar a dudas en la ruta de atención a víctimas es donde existen los mayores vacíos: 
  • La asociatividad y la cercanía con otras víctimas juegan un papel esencial en la recuperación. No obstante, es uno de los hechos victimizantes que menos asociaciones de víctimas tiene en el país. 

*Este informe contó con el apoyo financiero, logístico y de asistencia técnica de la Fundación Konrad Adenauer y la Fundación Saldarriaga Concha. 

Evento de lanzamiento del informe

Lugar: Feria del Libro de Bogotá, Corferias, Salón Filbo D. 
Fecha: 26 de abril de 2017.
Hora: 5:00 pm. 

Publicado en Noticias CNMH


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