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Asiste al lanzamiento del informe de reclutamiento forzado este 12 de febrero

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

01 Feb 2018


Asiste al lanzamiento del informe de reclutamiento forzado este 12 de febrero

  • El Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC) recoge 16.879 registros sobre el reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes
  • El informe presenta, no solamente las cifras sino contextos que permiten entender el porqué de los números en distintos periodos históricos, remitiéndose a una revisión bibliográfica desde la génesis de los grupos armados en la década de 1960, y no desde la tipificación del reclutamiento como delito.
  • Con una perspectiva de memoria histórica, este informe interpela nociones asociadas a la niñez y el marco normativo que tradicionalmente han guiado la comprensión del reclutamiento en Colombia.
  • Plantea que históricamente todos los actores en el marco del conflicto armado han llevado a cabo acciones relacionadas con el reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes.
  • El reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes nos habla de trayectorias de vida, de sentidos construidos y de experiencias vividas. Nos habla de personas que han vivido y participado en la guerra.

El informe, “Una Guerra sin edad” tiene como objetivo principal contribuir al esclarecimiento de dinámicas y tendencias históricas del reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados en el marco del conflicto armado colombiano. 

Esta publicación es el resultado de un proceso de investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), que empezó en 2015 y cuya metodología permitió que el informe refleje voces provenientes de memorias sociales, relatos, estudios cuantitativos realizados por instituciones del Estado, así como la base de datos del Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC) del CNMH. Las guerrillas han sido el mayor reclutador con 8.701, el 69% total de los casos. Los grupos paramilitares son responsables del 24% con 2.960 casos, los grupos armados post-desmovilización son responsables de 839 casos que corresponden al 7 %, y la fuerza pública con 3 casos.

Este informe propone, además, un marco de comprensión del reclutamiento que integre voces normalmente no asociadas al mismo. Así, por ejemplo, el informe aborda la literatura existente desde 1960, desde la génesis misma de varios grupos armados ilegales, y no desde el momento en que el código penal tipifica el delito del reclutamiento. 

Así mismo, por medio de cinco capítulos, “Una guerra sin edad” realiza una revisión histórica del reclutamiento a partir de las apuestas políticas y militares de los grupos armados, de acuerdo a los distintos tiempos de la guerra (capítulo 1). También busca comprender la racionalidad de esta práctica entre los distintos grupos armados (capítulo 2). 

Por otro lado, teniendo presentes los sentidos de quienes vivieron esta realidad, el informe busca establecer las diferentes vivencias de los niños, niñas y adolescentes durante su permanencia en filas (capítulo 3). El Informe no solo aborda la problemática desde un enfoque psicosocial, que ha sido el mayormente usado en la literatura, sino que busca desde la perspectiva de la memoria histórica, los testimonios y los contextos históricos, y así comprender las consecuencias del reclutamiento y utilización sobre niños, niñas y adolescentes, familias y otros actores que hacen parte de los entornos de protección en el antes, durante y después del reclutamiento (capítulo 4). 

Finalmente, esta publicación también hace una revisión histórica y crítica de las políticas y mecanismos desarrollados por el país frente a la atención, reparación y prevención del reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes (capítulo 5). Esto, gracias a que durante el proceso de investigación se contó con el apoyo de las instituciones nacionales competentes para esta problemática: el ICBF y la ARN, además del apoyo técnico de UNICEF. 

En suma, el informe es la memoria de una guerra que ha llegado al punto de vincular persistentemente a los niños, niñas y adolescentes a los grupos armados. Una guerra que ha tenido sentido, tiempo y lugar de manera diferenciada por más de 60 años en Colombia. 

Sus memorias nos recuerdan y confrontan frente a una realidad en la que ellos y ellas han debido hallar diferentes formas para afrontar una vida en filas o al servicio de los actores armados. Nos cuestionan indiscutiblemente frente a un día a día en el que familiares, docentes, comunidades, líderes sociales y otros adolescentes o jóvenes han resistido el reclutamiento. Esta es una memoria histórica de un país que ha tenido una guerra sin edad. 

El lanzamiento hace parte de la conmemoración del Día de la Mano Roja, una iniciativa mundial contra el uso de los niños y niñas en las dinámicas de las guerras. El CNMH, por tanto, les invita a sumarse a esta conmemoración con el hash-tag #Levantalamano, para que juntos actuemos contra la utilización de los niños y niñas en la guerra, para reconocer nuestra responsabilidad, como sociedad, frente a la indiferencia que han vivido, y, finalmente, para mostrar nuestro compromiso para garantizar el restablecimiento de los derechos de quienes hicieron parte, y padecieron los dolores que produce la guerra. 

El lanzamiento de “Una guerra sin edad” se hace con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF. 

Inscríbete aquí: http://bit.ly/2DVXBDd 

Lugar: Centro Cultural Gabriel García Márquez – Calle 11 #5-60, Bogotá

Fecha: 12 de febrero de 2018

Hora: 5:30 p.m.

Publicado en Noticias CNMH



Informes, Lanzamiento

Una niñez sumida en la guerra

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Autor

Daniel Sarmiento

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Daniel Sarmiento

Publicado

14 Feb 2018


Una niñez sumida en la guerra

Estas fueron las palabras de Katherine López Rojas, coordinadora, relatora e investigadora principal del “Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombiano: Una guerra sin edad”, el pasado lunes 12 de febrero en el lanzamiento de esta investigación.

 

“Primera vez que yo dormía en un monte y primera vez que me levantaban tan temprano. Era la primera vez que estaba lejos de mi familia, primera vez que yo miraba un arma ahí, que la podía tocar. Primera vez que me colocaba un uniforme. Primera vez que uno no se bañaba en un baño, era ahí en un charquito, en cualquier pozo que hubiera. Primera vez que yo utilizaba botas, que no andaba así en chancletas sino en botas, botas, botas”. (Testimonio de mujer adolescente, 15 años, reclutada por el ELN a los 12 años)


El mayor reconocimiento y sobretodo un profundo agradecimiento a los adolescentes y jóvenes que sumaron sus voces en la construcción del presente informe. A todos ustedes quienes viven en el Catatumbo, en el Meta, en Medellín, Cali, Bogotá, en el Urabá Antiqueño, en Cauca y en diferentes territorios de Colombia, nuestro respeto y sentido reconocimiento por la valentía de compartir sus vivencias con el CNMH, pero sobretodo, con el país. A pesar de sus propios temores e irrefutable interés vital por mantener en reserva sus identidades, nos permitieron compartir y dialogar para poner en palabras algunas de sus experiencias.

Sus voces son el manifiesto de su propia vida, de las de aquellos que aun intentan continuar en silencio por miedo, e indiscutiblemente de todos aquellos niños, niñas o adolescentes que no han tenido voz porque han fallecido en medio del tan prologando conflicto armado colombiano. Nuestro respeto porque hablar sobre reclutamiento y utilización en Colombia aún resulta riesgoso y mucho más para quienes intentan continuar sus vidas luego de ello. Sus voces son un incuestionable llamado a gritos a una sociedad en la que no hemos logrado protegerlos.

El conflicto armado ha atravesado la vida de la niñez y la adolescencia. Ha pervivido por más de 60 años y ha logrado invadir muchas de sus cotidianidades. Aunque los actores armados en Colombia acepten parcialmente algunas formas de reclutamiento y utilización y apelen reiteradamente a las realidades territoriales de las vidas de los niños, niñas y adolescentes como excusa, es evidente que todos y cada uno de ellos desde sus inicios, definió, ordenó y llevó a cabo la vinculación de todas las formas posibles a sus estructuras armadas.

El reclutamiento y la utilización no han sido homogéneos. Las diferencias territoriales y temporales se hacen evidentes e inocultables cuando vemos cómo los mecanismos empleados para lograrlo estuvieron indiscutiblemente atados a los diferentes momentos de la guerra. Como combatientes o “colaboradores” los grupos guerrilleros (FARC-EP, ELN, ERG, EPL), paramilitares, GAPD e incluso la Fuerza Pública, han permitido no sólo la entrada, sino también la permanencia de alrededor de 17000 niños, niñas y adolescentes en los grupos armados, quienes se han visto expuestos a la violencia emanada del conflicto armado. Tejieron por años un tipo de relación con sus bases sociales, dando como resultado el uso de la violencia física o psicológica durante la implementación de la persuasión o la coacción, como mecanismos para llevar a cabo el reclutamiento o la utilización.

Mientras definían como ingresaban a un territorio, cuando entraron en confrontación y disputa por el dominio territorial, o simplemente, mientras se replegaban por el asedio de diferentes actores, permitieron la entrada de cada uno de ellos. En algunos territorios, lo hicieron de la mano con algunas familias, jóvenes, maestros, sin distingo de edad o género, mostrando específicamente cómo en algunos territorios su control era incontestado, incluso apoyado. Así, en algunos lugares de Colombia ha sido claro cómo la entrada a un grupo armado fue casi connatural a un trabajo, a un servicio militar o una forma de lucha ante las condiciones sociales, e incluso en esta misma vía, llegaron a trasladar niños, niñas y adolescentes de una región a otra por la confianza en unos y la marcada sospecha de otros pobladores.

Sin embargo, esta no fue la constante para todos los lugares y poblaciones en el país, líderes sociales de diferente orden se han enfrentado a los grupos armados como respuesta a su arbitraria disposición de cada uno de ellos. Allí, como cuotas de guerra, sus vidas estuvieron al servicio del control ejercido; se insertaron en sus cotidianidades, transitaron por sus parques, impusieron normas de comportamiento sobre los jóvenes, incursionaron y ocuparon sus escuelas como zonas de abastecimiento, trincheras o espacios para la circulación de propaganda asociada al reclutamiento, haciendo explícito siempre el ejercicio de control social sobre las comunidades y la disposición de todo aquello sobre lo que se ufanaban.

Engrosaron sus filas a costa de niños, niñas y adolescentes combatientes y guerreros de los que siempre se pudo disponer. De manera degradante, desde los 6 hasta los 18 años, niñas y adolescentes mujeres, niños y niñas indígenas, fueron reclutados y utilizados por parte de grupos guerrilleros, paramilitares y GAPD en razón del valor estratégico establecido a partir de sus propios intereses. Definieron un perfil y determinaron la aptitud de uno u otro en virtud de sus apuestas militares y estratégicas.

Tanto el reclutamiento como la utilización han encontrado sus raíces desde la misma génesis de los grupos armados y el conflicto armado, pero también han tenido asidero en unas condiciones sociales y culturales que se han vuelto estructurantes de la no real garantía de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Sus cotidianidades ponen en evidencia la gran dificultad para crecer en este país. Muchos se han visto expuestos a entornos familiares y comunitarios no protectores, a una realidad institucional distante de sus intereses, riesgos, anhelos, necesidades, en sí, de sus propias vidas. Todo un andamiaje que manifiesta la dificultad para llevar a cabo una protección integral.

Como niños, niñas y adolescentes ingresaron a un grupo armado o estuvieron al servicio de este. Sus vidas fueron marcadas por aquellas condiciones y parámetros establecidos y determinados por la lógica de funcionamiento de cada organización armada. Un horario, una norma, un tipo de comida, un sinnúmero de actividades, muchas de ellas desconocidas, pero con la apremiante necesidad de aprenderlas a como dé lugar.

Los retazos de su pasado de niñez y adolescencia se mezclaron con las nuevas vivencias de enfrentarse a un combate, a un entrenamiento, a un consejo de guerra, a una labor incesante de inteligencia, al ver la partida de algunos de sus compañeros, al rompimiento de una relación, e incluso, empezaron a reconocer que quizá tenían un compañero del cual jamás debían separarse, un fusil. Eres tu pasado, pero sobretodo, debes ser tu presente armado.

Con todo ello, los murmullos de sus emociones resultaban ir en contra de la tenacidad, masculinidad y virilidad que se deben ostentar en un grupo armado. En medio de un mundo de sospecha, desconfianza y en un claro ejercicio de poder, control y mando, algunos de ellos encontraron lugares pensados, sentidos, imaginados, contados y vividos con unos cuantos.

Como cómplices se escondieron para jugar, para contar algunos de sus temores y recuerdos, sus mayores secretos; para pensar en qué podrían hacer si no estuvieran en el grupo armado, se enamoraron, algunos aprendieron a leer y escribir, otros simplemente anhelaron su pasado y sintieron temor por la incertidumbre de su futuro más próximo, la vida en un grupo armado. Poco a poco construyeron una identidad guerrera de la cual muchos no pudieron escapar.

Aprendieron a caminar durante largas jornadas bajo las adversidades en el día y la noche, a intentar no dormir durante la vigilancia, a no generar la más mínima sospecha en su comandante por la inquietante necesidad de vínculos y relaciones con familiares y amigos, a cumplir el estándar de hombre armado buscado y forjado en el entrenamiento y con ideales coherentes a lo delimitado por su grupo armado. Su autonomía en secreto se agenció adaptándose y ajustándose a la cotidianidad bélica.

Postergaron forzadamente en algunos casos, sus ideales de ser padres o madres debido a la aparente, incesante e interminable labor de hacer parte una estructura armada. Valores como feminidad y niñez no hacen parte de la guerra, muestran debilidad. Así solo contadas adolescentes mujeres pudieron ser madres, aun cuando el futuro de sus bebés ha sido lejano, algunas de ellas tuvieron que dejarlos junto a sus familias extensas o simplemente entregarlos en algún pueblo. Ellas debían volver a ser eso, solamente combatientes, parte de las milicias o los urbanos.

Los inquietaron las muertes de compañeros o la incoherencia frente a la forma como ingresaron, aquello que les prometieron en contraste con su realidad presente. Así, callaron en algunos momentos sus ideas o cuestionamientos por estar al vilo de la muerte. Los tiempos de la guerra finalmente se convirtieron en los tiempos de sus vidas.

Una guerra sin edad, una guerra que los tocó y nos tocó. Familiares de los niños, niñas adolescentes, miembros de sus comunidades, sus profesores, e incluso sus amigos, también han sentido el impacto de ese reclutamiento. Verlos partir, no conocer sus paraderos, resquebrajarse por su ausencia en el hogar, recordarlos y anhelarlos, extrañarlos en sus espacios más próximos, son las reacciones propias cuando alguien no hace parte del diario vivir. Para ellos no fue la excepción, fue su realidad, una realidad en la que sus vidas quedo suspendida por el reclutamiento ¿Dónde estarás?, ¿vivirás?, ¿volverás? ¿me querrás?, ¿me reconocerás?

Un antes, un durante y un despuésde un reclutamiento y utilización en medio del conflicto armado se constituyen en momentos hitos de las trayectorias de vida. Separándose y re encontrándose, niños, niñas, adolescentes, jóvenes, familias y comunidades se han visto duramente expuestos a hechos como el desplazamiento forzado, amenazas, homicidios, violencia sexual y violencia basada en género, poniendo en evidencia todos los repertorios de violencia que acompañan el impacto del riesgo del reclutamiento y la ocurrencia misma de este hecho. A pesar de ello, han resistido poniendo de relieve la vida, se han enfrentado a los grupos armados, los han confrontado con un sinnúmero de acciones, los han cuestionado por la vida de todos aquellos que han sido niños, niñas, niñas y adolescentes.

En un país que busca construirse a partir de la paz, pero en el que persiste el conflicto armado no resulta fácil esquivar el reclutamiento, la estigmatización de haber pertenecido a un grupo armado y el vivir en zozobra por la búsqueda constante de los actores armados. Mucho menos encontrar un lugar a pesar de la fragmentación en el tejido social, poder ser reconocido como un sujeto y no sólo como el resultado de un reclutamiento y utilización.

Consciente de la conmemoración del día de hoy, 12 de febrero, día de la mano roja, iniciativa mundial contra el uso de los niños, niñas y adolescentes en la guerra, el CNMH insiste en la necesidad de reconocer lo sucedido durante estos casi 60 años de conflicto, en donde los niños, niñas y adolescentes han sido reclutados y utilizados por todos los grupos armados en Colombia; de asumir la grave persistencia de la situación a la que se encuentran expuestos frente a la incesante posibilidad de las diferentes formas de vinculación.

Por tanto, hacemos un llamado a levantar la mano para que identifiquemos y llevemos a cabo todas las acciones que permitan que cada uno de ellos pueda ver garantizados sus derechos, que nos responsabilicemos de diferentes maneras, sociedad y grupos armados, para que ningún niño, niña o adolescente siga siendo víctima de este hecho y para que aquellos que han sido vinculados a un grupo armado, encuentren un lugar de reconocimiento dentro de la sociedad colombiana de la que siempre han hecho parte.

Publicado en Noticias CNMH



Informes, Niñez

La lucha de la mujer es por un mundo mejor

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Autor

Daniel Sarmiento

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Daniel Sarmiento

Publicado

08 Mar 2018


La lucha de la mujer es por un mundo mejor

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora Esta fecha reconoce el esfuerzo y la lucha que día a día las mujeres emprenden por un mundo más justo, que avance en el reconocimiento de garantías y derechos como respuesta a la discriminación, el machismo, el racismo y la violencia de la que continúan siendo objeto.


De acuerdo con la información que reporta el Registro Único de Víctimas el 49,6% del total de víctimas en Colombia, han sido mujeres. Esto corresponde a 4’116.053 mujeres. En su trabajo, el Centro Nacional de Memoria Histórica ha evidenciado tanto las violencias y discriminaciones a las que las mujeres han sido expuestas en el conflicto colombiano, sustentado en un orden social que ha posibilitado las violencias en su contra. Pero también ha destacado la agencia y fortaleza de mujeres que han decidido salir a reclamar sus derechos y los de otros, a defender la vida por encima de todo, y a resistir y crear caminos para seguir viviendo y seguir luchando por la paz, los derechos de las mujeres y una sociedad más igualitaria para hombres y mujeres.

El CNMH ha publicado una serie de productos que reflexionan en torno a los diferentes roles de la mujer en el conflicto y en la construcción de la paz; sobre la forma diferenciada en la que se han visto afectadas por los hechos violentos; y sobre la resiliencia y las formas como han asumido la resistencia desde una posición activa.

LAS MUJERES NO SON TODAS IGUALES
Existen experiencias distintas de ser, de vivir el conflicto y de resistirlo marcadas por las diferencias étnicas, de clase, de edad, de orientación sexual, de identidad de género, e incluso de los papeles que hemos asumido ante la guerra y ante la paz:

LA GUERRA, PARA LAS MUJERES, SE HA VIVIDO DE FORMA DIFERENTE
Las mujeres han sido impactadas por el conflicto de una forma desproporcional y diferenciada por la guerra, han sufrido los impactos de vivencias como el desplazamiento, el despojo y la desaparición, pero tambén han sido afectadas particularmente por violencias como la violencia sexual:

LAS MUJERES HAN ASUMIDO CON AGENCIA UN ROL DE RESISTENCIA Y DIGNIFICACIÓN
Las mujeres no han jugado un papel pasivo antes o durante el conflicto armado, y mucho menos lo hacen en la paz. Con toda dignidad y fortaleza, son agentes políticas, resisten a la guerra, asumen la relcamación de derechos para ellas, sus familias y comunidades, y día a día buscan maneras de sobrevivir:

Publicado en Noticias CNMH



Conmemoraciones, Informes, Mujer

Las voces de exiliados se escucharon en las ciudades y países fronterizos

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Ricardo Robayo

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Ricardo Robayo

Publicado

28 Sep 2018


Las voces de exiliados se escucharon en las ciudades y países fronterizos

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), realizó durante el mes de septiembre cuatro socializaciones del informe “Exilio colombiano: huellas del conflicto armado más allá de las fronteras”. Cúcuta (Norte de Santander), Quito (Ecuador) y Ciudad de Panamá (Panamá), fueron las ciudades y países fronterizos donde se desarrollaron los eventos y que acogen a más del 80% de refugiados colombianos. También se presentó en Bogotá.


En el contexto del conflicto armado colombiano entre los años 2000 y 2012, cerca de 400 mil personas de nacionalidad colombiana se vieron forzadas a desplazarse más allá de los fronteras en búsqueda de seguridad, protección o refugio, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Pero estimaciones no oficiales hablan de una cifra mucho más alta.

En este link puede descarga el informe “Exilio colombiano: huellas del conflicto armado más allá de las fronteras”

El informe profundiza en tres casos relevantes: el del éxodo masivo de colombianos a través del Darién hacia Panamá (1996-2004); el del proceso de registro ampliado de refugiados colombianos en Ecuador (2008-2010); y el de las deportaciones y retornos masivos a Colombia desde Venezuela (2015). Estos casos tienen similitudes de estar invisibles, ser masivos, y tener su foco en territorios de frontera.

Con esa reflexión los investigadores del CNMH, Juan Pablo Luque y Randolf Laverde, dieron apertura a la presentación del informe de 388 páginas en el marco de la Fiesta del Libro de Cúcuta (FLIC), el pasado 4 de septiembre. Laverde durante su intervención afirmó: “La mayoría de víctimas exiliadas primero sufrieron las amenazas, los atentados, el asesinato, la persecución, el desplazamiento interno y luego se vieron forzados a cruzar las fronteras”.

Venezuela junto a Ecuador, acogen a la mayor población colombiana exiliada a causa del conflicto armado. En el último censo realizado en el territorio venezolano a comienzos del 2015, se registraron unos 720 mil colombianos refugiados o en situación similar al del refugiado. Pero la crisis entre los dos gobiernos y el cierre de la frontera, obligó a muchos de estos refugiados a retornar a Colombia, varios de ellos retornados forzadamente por la guardia venezolana.

“En Venezuela como exiliados colombianos nos recibieron bien. Luego del retorno forzado por las deportaciones en 2015, entendimos que ahora a nuestros hermanos venezolanos no se les debe cerrar la puerta, nosotros como exiliados sabemos que es llegar a una casa ajena”, cuenta Ana Teresa Castillo coordinadora de la Asociación DEREDEZ Víctimas de la Frontera.

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    Presentación del informe en la Fiesta del Libro de Cúcuta, 4 de septiembre de 2018.

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    Randolf Laverde investigador del CNMH durante la socialización del informe en Quito (Ecuador), 7 de septiembre de 2018.

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    Gonzalo Sánchez, Director del CNMH durante el lanzamiento del informe en Bogotá, 20 de septiembre de 2018. Foto: María Fernanda Arévalo/CNMH.

“Llegan niños no acompañados y madres cabeza de familia, padres, adultos mayores que vienen como colombianos aquí y quedan totalmente desamparados. Las autoridades ecuatorianas nos dicen: bueno, ¿y ustedes? ¿no tienen ni padre, ni madre ni patria?. Testimonio de una afrocolombiana exiliada en San Lorenzo (Ecuador).

Según ACNUR a comienzos de 2017, cada mes llegaban a Ecuador aproximadamente 418 colombianos en busca de protección internacional, a causa de la violencia en los departamentos colombianos de esa frontera. Hoy, habría más de 100 mil colombianos  refugiados o en condición similar en ese país.

“Hablamos de refugiados de hecho, es decir, personas que se marcharon pero no han sido reconocidas en otros países como refugiados. Por ello, damos cuenta de que no se ha contabilizado el real impacto del conflicto armado y por eso el informe es un primer paso para esclarecer la situación”, explicó Juan Pablo Luque, investigador del CNMH, durante la socialización con víctimas exiliadas, representantes de instituciones y academia el pasado 7 de septiembre, en la Pontificia Universidad Católica de Ecuador.

Para las víctimas colombianas en el exterior, el informe es un aporte para visibilizar sus historias, como afirmó Feliz Caicedo: “Esta investigación nos recuerda lo que vivimos, lo que hemos pasado y el sufrimiento que hemos tenido en el exilio, y estas páginas van a contribuir a la memoria del país, somos parte de Colombia”.

¨Una noche los paramilitares se metieron a territorio panameño y quemaron casas y mataron a unas personas, empezaron a reclutar a los niños. Yo tenía dos hermanos menores que yo, entonces mi abuela nos dijo a la mañana siguiente que nos teníamos que ir porque esa noche iba a pasar algo malo¨, testimonio de una exiliada colombiana en Panamá.

Panamá, por su posición geográfica, es uno de los principales países receptores de colombianos con necesidad de protección internacional. A finales del 2016, había 2.350 personas colombianas refugiadas reconocidas en ese país, y aproximadamente otras 15 mil viviendo en situación similar a la de los refugiados, según estadísticas de la Oficina Nacional para la Atención de Refugiados (ONPAR) de Panamá.

“Esto es muy importante para nosotros porque de alguna manera es sentir que el Estado colombiano volteó sus ojos hacia nosotros, las víctimas refugiadas, estas memorias sigue tejiéndose para evitar que nos olviden”, reitera en sus palabras Lucila Galán, coordinadora de la organización S.O.S. Víctimas del Conflicto Armado Colombiano en Panamá (SOVIC), durante su intervención en el evento de socialización el pasado 12 de septiembre en la Universidad de Panamá.

Estas jornadas terminaron con el lanzamiento del informe en Bogotá, el pasado 20 de septiembre en elCentro Cultural Gabriel García Márquez, que contó con la intervención de varios colombianos exiliados de diferentes organizaciones que participaron en el proceso de investigación.

Para el coordinador del informe, Juan Manuel Zarama, el propósito de esta investigación no es instituirse como la “Biblia del exilio” sino contribuir al esclarecimiento de las situaciones y experiencias que han afrontado miles de personas que se han visto forzadas a salir de Colombia como consecuencia del conflicto armado.

El exilio permanece aún invisibilizado y es una de las grandes deudas en el esclarecimiento de la verdad del conflicto armado, dado que son pocas las iniciativas que buscan esclarecer la lógica detrás de esta forma de violencia. El informe también destaca que además de obligar a salir del país a dirigentes sociales y políticos, la guerra expulsó masivamente a integrantes de comunidades étnicas y campesinas comprometidos con la defensa de sus territorios.

El informe “Exilio colombiano: huellas del conflicto armado más allá de las fronteras” es fruto de un diálogo participativo e incluyente, que se ha nutrido de los aportes de las víctimas que se encuentran en el exterior y de otras que han retornado.

Publicado en Noticias CNMH



ACNUR, Exilio, Informes

Lanzamiento del informe “Un bosque de memoria viva”

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CNMH

Publicado

12 Abr 2018


Lanzamiento del informe “Un bosque de memoria viva”

La Alta Montaña del Carmen de Bolívar es una comunidad conformada por 54 veredas y 13 corregimientos. Las personas que allí habitan se autorreconocen e identifican como comunidad gracias a sus raíces e historia, los vínculos familiares, de amistad y vecindad, la economía campesina y la cultura.


En 2013, con más necesidades que derechos satisfechos y anteponiendo la dignidad al miedo y a la resignación, el Movimiento Pacífico de la Alta Montaña convocó a las personas de esa región a marchar. Fue así como el 5 de abril de ese año se reunieron más de 1.500 personas con un solo propósito: ser escuchados por las entidades y autoridades departamentales y nacionales. Y fue gracias a esa caminata pacífica que ese mismo mes se conformó una mesa de diálogo en San Jacinto, Bolívar, en la que se suscribieron 91 compromisos entre la comunidad y el gobierno en materia de acceso a vías, servicios públicos, derechos civiles y políticos, económicos, sociales, ambientales y culturales, y el derecho a la reparación integral.

La afectación de la economía campesina debido a la muerte del aguacate y la estigmatización de la zona en medio del conflicto armado fueron dos temas que también se transmitieron a las autoridades e instituciones de la mesa, así como la construcción de un proceso de memoria con la participación de la comunidad.

Esta última solicitud de construcción de un proceso de memoria fue transmitida a mediados de 2014 al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el cual inició una tarea de concertación con la comunidad de la Alta Montaña en la que sus miembros manifestaron interés en hacer un proceso de memoria viva, con la participación activa de las campesinas y campesinos para la recopilación y la difusión de sus memorias. 

Un bosque de memoria viva, desde la Alta Montaña del Carmen de Bolívar, la nueva investigación del CNMH, es el resultado de ese proceso de memoria viva que inició en 2014.

Entre las temáticas abordadas en este informe se encuentran:

  1. El origen de las comunidades que conforman la Alta Montaña de El Carmen de Bolívar
  2. Los lazos que unieron a las comunidades, destacando la identidad y la economía campesina
  3. La historia y trayectoria del proceso organizativo
  4. La vida en medio del conflicto armado
  5. Las afectaciones causadas a la comunidad, al proceso organizativo y al territorio
  6. La situación actual de las comunidades
  7. Sus apuestas en materia de reconciliación y construcción de paz

En este informe la oralidad predomina como mecanismo de transmisión de las memorias, así como la palabra escrita a través de los textos que algunas personas de la comunidad habían redactado con antelación y durante el proceso de memoria. Es por esta razón que el lector encontrará en estas páginas poesías, cantos, cuentos y otras manifestaciones que fueron sembrándose en el terreno de las memorias. Adicionalmente, y debido a la participación de un equipo de trabajo conformado por documentadores locales y reporteros audiovisuales, el informe contiene varias imágenes y fotos que dan cuenta de la cotidianidad de esta comunidad campesina y del proceso participativo.

La investigación viene acompañada también de un documento metodológico escrito por el equipo de investigación del CNMH que acompañó la construcción del informe. 

PARA MAYOR INFORMACIÓN

Fecha: 18 de abril de 2018 
Hora: 3:00 pm – 4:00 pm
Lugar: Foro la Fuerza de las palabras 
Corferias, pabellón 20
Bogotá

Publicado en Noticias CNMH



Informes, Lanzamiento

Conversaciones inéditas entre la Fuerza Pública y el CNMH

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CNMH

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CNMH

Publicado

29 Nov 2018


Conversaciones inéditas entre la Fuerza Pública y el CNMH

  • Durante 6 años el CNMH mantuvo conversaciones con las Fuerzas Militares y la Policía, en contravía de voces que han señalado que tenemos un sesgo ideológico y que no estamos dispuestos a hablar y aprender de otros actores institucionales.
  • A continuación presentamos un texto sobre ese trabajo, que se suma a los balances que entregamos al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y a la sociedad, exponiendo nuestros aportes y pendientes después de una década de existencia.

Desde hace diez años el Grupo de Memoria Histórica y luego el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), han realizado 146 investigaciones para aportar al esclarecimiento de los hechos ocurridos en el conflicto armado colombiano, y al derecho a la verdad del que gozan las víctimas y la sociedad. Ese trabajo está condensado en once balances temáticos y metodológicos, que recogen los aportes y pendientes para lograr estos objetivos, y que en su mayoría fueron entregados a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, como un aporte al trabajo que están emprendiendo.

El texto “Conversaciones inéditas entre la FP y el CNMH: aprendizajes de una experiencia (2012-2017)”, que hoy ponemos a disposición del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, y de la sociedad, es el último de esos balances. Este texto, coordinado por la investigadora María Emma Wills, da cuenta de la relación que entabló el CNMH con la Fuerza Pública (Fuerza Pública) entre 2013 y agosto de 2018, dando lugar a una trayectoria a todas luces singular.

Las negociaciones emprendidas por el gobierno Uribe y luego por el gobierno Santos con grupos armados ilegales, estuvieron enmarcadas en una Justicia Transicional (JT). Y en ese escenario, tanto unos como otros debieron otorgar a las víctimas del conflicto armado no el lugar del coro, sino un papel central en los esfuerzos por superar la confrontación armada. El esclarecimiento de la verdad implicaba ofrecerles a las víctimas unos mínimos de justicia, una reparación integral a los daños sufridos y el compromiso de trabajar para generar garantías de no repetición.

La experiencia internacional ha mostrado que en este tipo de procesos de justicia transicional, no se han tendido puentes entre instituciones orientadas al esclarecimiento histórico y la reparación simbólica de las víctimas, y los propios actores del sector seguridad. En general, los procesos de negociación enmarcados en la justicia transicional han contemplado reformas al sector seguridad pero no se han propiciado procesos sostenidos de conversación entre las instituciones que lo conforman y las que nacen para esclarecer lo acontecido y reparar a las víctimas. Por el contrario, cuando se han emprendido esfuerzos por constituir estos lugares de conversación, los encuentros han tendido a ser confrontacionales, o abierta o tácitamente hostiles.

Ante esta constatación, el CNMH optó por enmarcar esta relación en un enfoque distinto que privilegiaba el aspectopedagógico y creativo, que potencialmente encierra un proceso de esclarecimiento y memoria histórica. Así, el Centro definió que nuestro lema central sería “La memoria: una aliada de la paz”, buscando incidir para que el campo de la memoria histórica, además de dignificar y esclarecer, contribuyera a aproximar a los opuestos y a desactivar, o por lo menos debilitar, por medio de la reflexión y la conversación histórica académica, las enemistades absolutas que alimentan y a la vez son alimentadas por la confrontación armada. Con el apoyo de la cooperación internacional, se propiciaron además encuentros con pares internacionales y oficiales de alto rango de otros países que ya habían transitado por procesos transicionales y que habían permitido el fortalecimiento institucional de la Policía y las FFMM luego de una rendición de cuentas y asunción de responsabilidades transparente y comprometida. En particular, el programa para el Tratamiento del Pasado y Prevención de Atrocidades del Departamento de Asuntos Exteriores de la Confederación Suiza propició diálogos, a veces dificiles pero siempre fructíferos y pertinentes para consolidar la paz en el país.  También se impulsaron mesas de trabajo con expertos internacionales sobre representación y museos e iniciativas de la memoria que enriquecieron las posturas de todas las instituciones allí presentes.

En el balance “Conversaciones inéditas entre la FP y el CNMH: aprendizajes de una experiencia (2012-2017)”, se reconstruyen todos estos esfuerzos emprendidos por el CNMH para “descongelar” y “despolarizar”, las discusiones sobre la memoria histórica del conflicto armado interno con las Fuerzas Militares y la Policía. El norte que orientó este esfuerzo fue contribuir a la construcción de un campo de memoria histórica integradora: un lugar de encuentro de las memorias plurales, irrigado de tensiones que se resuelven no por la vía de los señalamientos, los arrasamientos simbólicos y las estigmatizaciones, sino de un debate franco fundado en el reconocimiento de los derechos de los adversarios a disentir y expresar estos disensos públicamente.

Nuestro objetivo era enriquecer la esfera pública de las memorias e integrar, alrededor de una misma mesa de discusión, las distintas interpretaciones, énfasis y reclamos elaborados por los diferentes actores en conflicto, desde el reconocimiento de su humanidad y titularidad de derechos como ciudadanos. Luego de seis años de intercambios es posible afirmar que los escenarios de encuentro entre el CNMH e integrantes de la Fuerza Pública, demostraron la importancia de propiciar diálogos y debates entre personas provenientes de trayectorias profesionales y políticas disímiles y hasta opuestas.

Este balance, entonces, reconstruye la relación dinámica que se fue desplegando entre el CNMH y la FP desde finales del año 2012 hasta agosto del 2018, identificando distintos periodos marcados por puntos de inflexión. Además, recoge el proceso detrás de los módulos de memoria histórica ofrecidos a la Escuela Superior de Guerra, que dieron como resultado proyectos que les permitieron reconocer a sus víctimas: “Esa mina llevaba mi nombre” y “Recuerdos de selva”.

Para terminar, reiteramos que hacemos públicos estos esfuerzos porque, además de servir como archivo histórico, permiten comprender los dilemas y desafíos que procesos de esclarecimiento y dignificación de víctimas plantean al sector seguridad. Y porque estamos convencidos de que este debate es totalmente relevante en la consolidación de una paz estable y duradera.


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Publicado en Noticias CNMH



Ejército Nacional, FFMM, Fuerza Pública, Informes, Policía

Respecto del lanzamiento de la publicación sobre sindicato de industria del aceite de palma

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CNMH

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CNMH

Publicado

28 May 2019


Respecto del lanzamiento de la publicación sobre sindicato de industria del aceite de palma

El Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, avanza en la publicación y lanzamiento de sus investigaciones, relatos e informes, como parte esencial de su actividad misional, y en ningún momento, por razones ajenas a temas logísticos y presupuestales, ha detenido alguno de esos procesos.


Uno de los productos publicados, entre 2017 y 2018, fue el informe Y a la vida por fin daremos todo, en el que se establecen diversas problemáticas que han afectado a miembros de diferentes organizaciones sindicales de la industria del aceite de palma en Cesar.

De este informe fueron entregadas varias copias a organizaciones relacionadas en él para que lo distribuyeran entre miembros e interesados. De igual manera, como parte de la divulgación que hizo el CNMH de la investigación, se publicaron podcasts en la página de internet de la entidad.

En febrero pasado, a la llegada de la actual dirección al CNMH, se encontraron dos solicitudes: una, de Fedepalma, gremio empresarial que representa el sector, señalado en el informe, y quienes reclamaban que en la investigación no fueron tenidos en cuenta sus testimonios, por lo que solicitaban poder expresar tales puntos de vista.

El director general del CNMH, Darío Acevedo, le respondió la petición a este gremio afirmándoles que no es de su competencia realizar modificaciones o añadiduras a una investigación, de tiempo atrás, que ya fue publicada. Sin embargo, invitó a los representantes de Fedepalma a que plantearan sus consideraciones frente al informe y a analizar si estas podrían estar incluidas en unas memorias del mismo.

La otra solicitud llegó al CNMH por cuenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Cultivo y Procesamiento de Aceites y Vegetales (Sintraproaceites), seccional San Alberto (Cesar). Esta petición fue respondida, el 12 de marzo pasado, por nuestro director, Darío Acevedo, en el sentido de que la publicación del informe en mención, que ya se les había entregado, era para ellos y estaba a disposición y en manos de las organizaciones relacionadas en él.

El CNMH, en voz de su director, Darío Acevedo, enfatiza que “nunca hubo un rechazo a la promoción y divulgación del libro, lo que se dio fue una petición (de Sintraproaceites) para asistir al lanzamiento en tres municipios del Cesar, y no pudimos aceptar, porque estábamos recién llegados, en labores de empalme, no teníamos operador logístico, que es el que proporciona los tiquetes, y las comisiones de viaje. Pero nunca utilizamos la palabra rechazo o negativa”.

Respecto al lanzamiento de dicha publicación, este martes 25 de mayo, por parte del Centro de Memoria y Reconciliación del Distrito y la Universidad de los Andes, el CNMH aclara que nunca se recibió ninguna nota de invitación por parte del sindicato, que es el receptor de la publicación y a quien se había encargado de la distribución del libro, que además es gratuita. Agrega el director Acevedo, que “esto era un acto de cortesía que se debía tener, con nosotros por ser los promotores de la publicación e investigación”.

“Ese libro, cabe anotar, lo recibió nuestra dirección y fue un legado de la dirección anterior, que lo publicó en diciembre, entonces nos parece descortés que estas dos entidades, una Universidad y un Centro de Reconciliación y Memoria, amigo nuestro, no nos haya preguntado”, recalca el director del CNMH.

Vale recordar que el CNMH cumple con un intenso cronograma de lanzamientos de publicaciones, como el del pasado jueves 11 de abril, del informe El Caso de la Asamblea del Valle, Tragedia y Reconciliación, donde estarán, además de directivas de la entidad, autoridades regionales y familiares de víctimas.

El director Acevedo, como lo ha expresado a diferentes medios de comunicación, ratifica que “las víctimas de violencia antisindical hacen parte del universo plural de víctimas y por tanto son parte de nuestros trabajos de memoria”.

 


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