Etiqueta: Olvido

Sembrando memorias

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

17 Oct 2014


Sembrando memorias

A las 10 de la mañana del 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por
la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo
Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El
resultado: 79 fallecidas (48 de ellos niños y niñas), alrededor de 100
lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales.

 

Han pasado doce años desde la Operación Militar Orión en la Comuna 13 de Medellín, sin embargo, sus habitantes no olvidan a los familiares y amigos que fueron asesinados o que aún siguen desaparecidos. Durante la VII Semana por la Memoria, a través de diferentes actividades artísticas y culturales, los recordamos.

La jornada conmemorativa inició en la mañana del jueves 16 de octubre en el Parque Biblioteca San Javier con la intervención Cuerpos Gramaticales, un performance en el que participaron más de 20 jóvenes de la comunidad. “Con nuestros cuerpos queremos hablar de los desaparecidos en Colombia y, específicamente, en la Comuna 13 de Medellín. Para eso nos enterramos hasta la cintura y permanecemos en esa posición hasta que el cuerpo lo permita, pues hemos entendido que es el cuerpo el que ha sufrido las violencias de un país entero por más de 60 años”, explica AKA, gestor de Agroarte, un colectivo artístico que mezcla hip–hop, memoria histórica y agricultura.

Talleres de cuentería, teatro y escritura creativa fueron las actividades que siguieron durante la tarde, actividades en las que las caras de niños, niñas y jóvenes eran las más comúnes. “Hoy queremos concientizar a la gente, especialmente a las nuevas generaciones. Los antiguos pobladores somos víctimas de la violencia y muchos somos desplazados, pero somos concientes de que no queremos más armas ni guerras en la comuna” cuenta Margoth Ramírez del colectivo Semillas de Futuro. 

La conmemoración continúa hoy en el Parque Biblioteca San Javier con una siembra masiva de plantas en memoria de las víctimas del conflicto durante la mañana y un concierto por la memoria y la resistencia a partir de las 4:00 p.m.

Desde el CNMH los invitamos a participar y acompañar estas actividades, para que hechos como los ocurridos hace doce años en la Comuna 13 de Medellín no se olviden ni se repitan. 

Ver informe del CNMH “La huella invisible de la guerra” sobre la violencia ocurrido entre los años 2001 y 2003 en la comuna 13 en Medellín.

 


Basta Ya, Medellín, Memoria, Olvido, Taller

Los sin olvido

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Autor

CNMH

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Andrés Rincón

Publicado

07 Nov 2014


Los sin olvido

El 6 de noviembre de 1985 el sonido de las armas era la banda sonora de las calles del centro de Bogotá. Metralla y bombazos era lo único que se escuchaba y veía en la Plaza de Bolívar. 29 años después, el ambiente cambió. Hoy son consignas, súplicas, reclamos de justicia y de verdad: “Dónde están nuestros desaparecidos del palacio de justicia”.

“¿Qué me robaron? la figura paterna, un hermano, un ser maravilloso” eso lo dice Miriam Suspez, cuando recuerda a su hermano David, uno de los once desaparecidos que trabajaba como chef de la cafetería del Palacio. Pero los Suspez, los Rodríguez, los Esguerra, los Beltrán Hernández, los Beltrán Fuentes, los Portoles, los Franco, los Anzola, lo Lizarazo, los Guarín y los Oviedo, crearon una sola familia para nunca olvidar.

Esta vez, un grupo de universitarios los acompañaron en sus consignas con un perfomance que mostraba, a través de fotografías tamaño real, cómo algunos militares se llevaban a sus once familiares. Fueron 3 horas en las que trataron de demostrar que frente a los hechos del Palacio no hay olvido, frente al dolor no hay resignación y frente a la injusticia no hay silencio.

Rosalbina, madre de Luz Mary Portela León –una de las desaparecidas-, cuenta cómo en algunas noches de insomnio ve la figura de su hija regresando a casa y diciendo: “Nos liberaron”. Pero es un sueño… o una pesadilla porque es mentira. Una ficción. Lo único cierto para Rosalbina es ese encuentro anual con “su familia” en la Plaza de Bolívar. Aún tiene la esperanza de encontrar verdad y justicia.

Visita el especial de Desaparición forzada del CNMH

 


Bogotá, Desaparecidos, Olvido, Palacio de Justicia

Llenar el vacío

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

19 Nov 2014


Llenar el vacío

Luego de dos meses y medio de acompañamiento a los familiares de víctimas de desaparición forzada y de sensibilizar sobre esta problemática en más de 40 ciudades y cabeceras municipales, el CICR cierra la campaña “Desaparecidos: El Derecho a Saber”.


Las lágrimas de una madre, los testimonios del padre y los hermanos de la persona desaparecida, los buenos recuerdos, sus objetos cotidianos, sus rostros; la impotencia de los familiares, el dolor, la incertidumbre, la esperanza… Todos estos elementos se conjugan y hacen parte de la búsqueda y el resultado de la campaña.

Las investigaciones y las entrevistas realizadas durante la campaña han revelado datos impactantes que deben prender una alarma para afrontar el problema y tomar medidas. En Colombia, a diciembre de 2013 había 96.921 personas registradas como desaparecidas, 67.000 de las cuales aún no se tenía ninguna información. A agosto de 2014 los casos se habían incrementado 70.812 de un total de 99.000, según cifras del Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres (Sirdec), citadas por el CICR.

Es como si en Colombia desaparecieran 27 personas cada día o una persona cada hora.

Las desproporcionadas dimensiones que alcanza este delito de lesa humanidad en Colombia preocupan a las instituciones y a las organizaciones pro derechos humanos. Por esta razón, el Centro Nacional de Memoria Histórica ha publicado este año cuatro informes respecto al tema de la desaparición forzada y ha puesto especial atención en estudiar y visibilizar sus consecuencias. NORMAS Y DIMENSIONES DE LA DESAPARICIÓN FORZADA EN COLOMBIA, donde se realiza un minucioso recuento de los instrumentos internacionales en materia de desaparición forzada y los intentos colombianos por tipificar este crimen y revela la dificultad de consolidar una cifra real sobre este debido a su fragmentación y ocultamiento; HUELLAS Y ROSTROS DE LA DESAPARICIÓN FORZADA (1970 – 2010), que llama la atención de las autoridades y de la sociedad a propósito del alto grado de impunidad frente a este crimen; ENTRE LA INCERTIDUMBRE Y EL DOLOR: IMPACTOS PSICOSOCIALES DE LA DESAPARICIÓN FORZADA, que se propone reflejar los impactos psicosociales y supone exponer la dimensión del dolor y sufrimientos de quienes han tenido que padecer este flagelo; y BALANCE DE LA ACCIÓN DEL ESTADO COLOMBIANO FRENTE A LA DESAPARICIÓN FORZADA DE PERSONAS, donde se cuestiona la eficacia del Estado Colombiano para combatir, prevenir y sancionar a los responsables de un crimen contra la humanidad.

Nathalie Antolin, asesora del departamento de protección del CICR y experta en el tema de las consecuencias de la desaparición forzada en Colombia, comenta que con la campaña “se buscaba conocer de primera mano los impactos de la desaparición de personas, pero además, establecer cuáles son las necesidades que genera la ausencia de esas personas en las familias: por ejemplo muchas veces la persona desaparecida era quien sostenía económicamente a su familia, que ahora debe vivir bajo precarias condiciones”. Se entrevistaron a más de 200 personas, entre familiares y trabajadores de instituciones, a quienes se les preguntó directamente como era vivir esa situación o como era acompañar a personas que la padecen.

El siguiente paso, dice Antolin, es darle una respuesta cabal a esas necesidades de acceso a la verdad y a saber qué sucedió con sus seres queridos, a través, por ejemplo, de la elaboración de un material completo que se le enviará a los familiares de desaparecidos donde se les explique claramente cuáles son sus derechos y se les guíe cómo deben proceder para acceder efectivamente a ellos. “Acompañarles, orientarles y mantener un diálogo a la vez con las instituciones buscando fortalecer la coordinación institucional y con las víctimas es primordial”, asegura Antolin.

La ausencia en la presencia

“Cuando se llevaron a mi hijo, secuestraron mi vida”, estas son las palabras de una madre cuyo hijo fue desaparecido hace nueve años y que han marcado a Benjamin Betsalel, un artista estadounidense que reside en Colombia y que ha venido trabajando con las familias de desaparecidos y conociendo sus testimonios y vivencias en el marco de esta campaña. Betsalel es el autor de la exposición con la que cierra la campaña luego de estos dos meses llenando el vacío.

“La exposición consiste en una serie de retratos, objetos y escritos que crean un puente entre las experiencias de  los familiares de personas desaparecidas y el espectador”. El artista afirma que compartir con estas familias ha sido un gran aprendizaje y se siente profundamente agradecido por su apertura y confianza hacia él.

Ruby Rocío Paz, familiar de una de las víctimas, resalta el apoyo que han recibido: “hemos aprendido cómo debemos afrontar las cosas y nos hemos dado cuenta que no estamos solas, que hay más personas en la misma situación”.

La desaparición forzada, catalogada como delito de lesa humanidad, afecta no solo a la víctima sino profundamente también a quienes lo rodean.

“Uno siempre está pensando en las personas que le hacen falta. Hace 8 años y cuatro meses que no sabemos nada de nuestro hijo que lo desapareció el frente 48 de las FARC. Las entidades no se han preocupado por nosotros a pesar de que mi hijo trabajaba con entidades del gobierno” denuncia Jairo Miranda. 

Los retratos son el resultado de un proceso activo de diálogo y tiempo con las víctimas: “En estos meses hemos recuperado la confianza”, finaliza el artista.

 


Arte, Desaparecidos, Memoria, Olvido, Vacia

“Si se crea una Comisión de la Verdad en Colombia ya no habrá un vacío”

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CNMH

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CNMH

Publicado

25 Nov 2014


“Si se crea una Comisión de la Verdad en Colombia ya no habrá un vacío”

Representantes de organizaciones de víctimas, organizaciones sociales y estudiantes de la Universidad de Sucre nos acompañaron el pasado sábado en Sincelejo para el segundo encuentro “Diálogos de la Memoria: Comisiones de la Verdad”. Una jornada en la que se compartieron experiencias, conocimientos y se plantearon expectativas sobre una posible Comisión de la Verdad en Colombia.

Más de 70 hombres y mujeres llegaron desde Bolívar, Córdoba y Sucre para participar activamente de estos Diálogos realizados en el Hotel Panorama de Sincelejo. A pesar de la poca claridad sobre qué es, cómo funciona y para qué sirve una Comisión de la Verdad, los asistentes compartieron sus dudas y preguntas, y conocieron las experiencias de Perú, Chile, Argentina y Guatemala. “Estos eventos son realmente valiosos pues podemos aportar ideas, reflexiones y hacer las miles de preguntas que tenemos para que, en caso de que en Colombia exista una Comisión de la Verdad, sepamos qué hacer y cómo actuar” remarcó al final del encuentro, Soraya Bayuelo, coordinadora general del Colectivo de Comunicaciones Montes de María y una de las invitadas regionales al encuentro.

Desde Chengue, lugar en donde el 17 de enero de 2001 fueron asesinadas 28 personas, llegó Jairo Barreto con altas expectativas de conocer más sobre Comisiones de la Verdad. Terminado el conversatorio, agradeció la invitación a participar en los Diálogos de la Memoria y concluyó que: “este tipo de encuentros sirven para irnos preparando para una posible Comisión de la Verdad, así nos adelantamos a los hechos y si se crea una comisión ya no habrá un vacío, sino una base para comenzar a trabajar” puntualizó el representante de la Asociación de Víctimas de Chengue.

Terminadas las dos jornadas de los Diálogos de la Memoria sobre el tema de Comisiones de la Verdad -realizadas con el apoyo de USAID y OIM- se pudo observar que las comunidades afectadas por el conflicto armado tienen una necesidad principal, el esclarecimiento histórico. “Las comunidades quieren contar qué pasó pero también saber por qué les pasó. En estos encuentros vimos la buena disposición de las personas que ha vivido y sufrido el conflicto armado,  deseando trabajar y articularse a nivel regional para producir insumos que visibilicen las prácticas victimizantes en sus regiones”, dice Andrei Gómez, consultor de la Dirección General del CNMH y moderador de los Diálogos de la Memoria.

Luego de estos dos encuentros en los que el objetivo era acercar a las regiones las experiencias internacionales en materia de Comisiones de la Verdad y escuchar sus opiniones acerca de la creación, funcionamiento e integración de una posible Comisión de la Verdad en Colombia, se recogerán las ideas expresadas por los asistentes, representantes de organizaciones sociales y de víctimas, para posteriormente analizar si es necesario repetir estos encuentros en otras regiones del país durante el 2015.

 


Colombia, Comisión de la Verdad, Justicia y Paz, Olvido

Una noche en vela para escuchar a las víctimas

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Nota del periódico Llano 7 días

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Nota del periódico Llano 7 días

Publicado

30 Nov 2014


Una noche en vela para escuchar a las víctimas

Después de tres años de ausencia, este 8 de diciembre vuelve la vigilia para escuchar a las víctimas, una iniciativa de memoria realizada en la plaza central de San Martín, Meta, en donde víctimas, representantes de organizaciones y habitantes de la región se reúnen y pasan la noche en vela, algunos narrando sus experiencias en medio del conflicto armado y otros escuchando las historias de aquellos a los que la violencia les cambió la vida.

“Fue el jueves 17 de febrero del año 2000 a las 6:45 de la mañana. Ese fue el último día que lo vi” responde doña Yolanda al preguntarle cuándo fue que el conflicto armado tocó su vida. Recuerda día, hora y año de los hechos; sin embargo, 14 años después aún no sabe quiénes fueron los responsables ni el motivo por el cual desaparecieron a su hijo. Una historia que se repite constantemente en San Martín y, lamentablemente, en todo el país.

Ante la falta de verdad y como una medida para que las víctimas del conflicto pudieran dar a conocer sus relatos nace en 2008, Narrativas Visibles, un proyecto liderado por la Defensoría del Pueblo. “Por esos días muchas familias de San Martín asistían a las versiones libres de los desmovilizados durante Justicia y Paz. Veíamos que los desmovilizados tenían los micrófonos, tenían la palabra, pero las víctimas no eran escuchadas ni podían dar sus testimonios, por eso quisimos generar espacios de confianza en donde pudieran contar sus historias” cuenta Wilson Chavarro, asesor de la Defensoría Delegada para la orientación y asesoría a las víctimas del conflicto armado.

Buscaron personas que quisieran escribir y contar sus testimonios del conflicto armado y en el 2009 se realizó la primera vigilia para escuchar a las víctimas. “Ese año un grupo de 20 personas se reunieron en la plaza de San Martín y contaron sus testimonios durante toda la noche y parte de la madrugada”, recuerda Chavarro.

Durante los años siguientes la vigilia se repitió en Granada, Puerto Gaitán y otros territorios del Meta. Pero en el año 2011, con la creación de la Ley de Víctimas, las prioridades cambiaron. Llenar formularios y llevar papeles se convirtieron en la principal preocupación de las víctimas y las vigilias de la memoria pasaron a un segundo plano.

Sin embargo, este año y por mismo pedido de la comunidad, el próximo 8 de diciembre la vigilia vuelve a San Martín. “Me alegra mucho que nos reunamos nuevamente, allá va a estar la fea y la bonita, el pobre y el rico, porque en San Martín la violencia nos afectó a todos” expresa doña Yolanda, quien a sus 67 años aún participa activamente de los eventos sobre memoria histórica y añade: “lo más importante de las vigilias es que revivimos lo que pasó y descansamos, nos liberamos y compartimos experiencias con otras personas a las que la violencia les cambió la vida”.

Desde el CNMH los invitamos a participar en la vigilia, la cual este año iniciará a las 5:00 p.m. en la plaza central de San Martín, desde donde saldrá una marcha de faroles hasta el Bosque de la Memoria, donde se espera que aproximadamente 250 personas se reúnan a contar y escuchar las historias que deja la guerra.

Narrativas Visibles es otra de las iniciativas apoyadas por el proyecto de Alfabetizaciones Digitales del CNMH. Conozcan algunos de los relatos que han hecho parte de este proyecto en http://narrativasvisibles.com/

 
 


Noche, Olvido, Víctimas, Violencia

Los Awá se resisten al olvido de sus víctimas

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Autor

CNMH

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www.awaunipa.org

Publicado

04 Feb 2015


Los Awá se resisten al olvido de sus víctimas

Hablar con Juan Edgardo Pai, Gobernador del Resguardo Awá Tortugaña Telembí, es una lección de resistencia y esperanza. Desde el Diviso Nariño, éste gobernador indígena, con voz pausada y tranquila, envía un mensaje a todos los colombianos sobre el deber de la sociedad de recordar lo acontecido hace 6 años en su resguardo.

Amplificando su voz, el Centro Nacional de Memoria Histórica recuerda en esta semana a los 9 hermanos y las dos hermanas en estado de embarazo que fueron asesinados el 4 de febrero del 2009 por la guerrilla, en el resguardo de Tortugaña ubicado las montañas de Nariño.

Con cantos, armonizaciones y rituales los Awá conmemoran a sus seres queridos asesinados: “Estos son días de recogimiento, cantamos, nos lavamos con planta y realizamos rituales para entrar en contacto con nuestros espíritus para pedirles que nos sigan acompañando y nos den la fortaleza para seguir resistiendo y viviendo en nuestros territorios”, dice Juan Edgardo Pai.

El pueblo Awá también rinde homenaje a sus víctimas destinando esta fecha emblemática para hacer balances y análisis de la problemática en su territorio, pero también para reafirmar su sentir y autonomía indígena y sus luchas ancestrales. 

El gobernador indígena cuenta también que estos días son días de calma, que su comunidad ha podido desempeñar las actividades cotidianas de acuerdo con sus tradiciones ancestrales y envía un mensaje de unidad a su pueblo afirmando que el sentimiento de estos 6 años los ha fortalecido y que pesar de estar asentados en lugares que no son los más apropiados, seguirán defendiendo su identidad y resistiendo en su territorio.

El CNMH acompaña al Pueblo Awa desde el 2013. En 2014 realizamos conjuntamente la exposición ¡Ñambi y Telembí viven! Tejiendo Memoria y Resistencia Awá”, basada en los hechos que hoy recordamos. Esta iniciativa fue seleccionada como ganadora de la convocatoria artística realizada por el CNMH. 

 


Awá, Olvido, Resistencia, Víctimas

El Playón de Orozco: 16 años resistiendo al olvido

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Autor

Gabriela Pérez Cardozo y Felipe Chica Jiménez

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Gabriela Pérez Cardozo

Publicado

09 Feb 2015


El Playón de Orozco: 16 años resistiendo al olvido

Sábado en la noche en el corregimiento Playón de Orozco en el municipio El Piñón, departamento de Magdalena. La gente del lugar está reunida en la caseta comunal celebrando las fiestas de San Martín de Loba, de 2014. La caseta es un sitio cerrado con suelo de tierra, excepto por la pista de baile, donde al menos nueve parejas se mezclan en un solo vaivén. En una esquina en la entrada se venden bebidas y al fondo del lugar hay un “picó” donde suena la música con el volumen a reventar.

El calor es insoportable. De un momento a otro, un hombre empieza a golpear a su esposa, a lo cual responde el hermano de la mujer armándose de un palo de escoba. La multitud se congrega alrededor de los hombres, ávida de conocer el desenlace de un suceso cotidiano para los pobladores de Playón de Orozco.

Mientras tanto, alguien busca a la inspectora de policía del corregimiento. Es una joven de 21 años, escogida en la comunidad por su vocación de servicio comunitario. La jovencita llama a la policía que se instala en la cabecera municipal de El Piñón, quien anuncia que en 20 minutos estará en el corregimiento, pero nunca llega.

Esa es la presencia mínima del Estado que reclaman los habitantes de Playón de Orozco. Esta comunidad -como muchas del país- ha sufrido los horrores de la guerra. Desde la década de los noventa en esta zona del departamento del Magdalena hizo presencia la guerrilla de las FARC. El accionar de este grupo se dirigió principalmente hacia los terratenientes a través de secuestros, extorsiones, robo de ganado, homicidios. Su estrategia de mimetización no fue otra que ocultarse entre la comunidad poniendo en riesgo la vida de civiles.

Un horror que no se olvida

En medio de la presencia guerrillera surge el paramilitarismo en esta zona en 1997. Recuerdan los habitantes -sin precisar la fecha- el día que unos cuarenta hombres entraron en camionetas con brazaletes de las AUC y al bajarse de los vehículos golpearon a un joven que se conocía con el sobrenombre de “Carlos Cuca”.

Hacia diciembre de ese año los paramilitares comenzaron a dar la orden a los habitantes de que se encerraran antes de la seis de la tarde. A veces iban encapuchados, otras veces sin capucha, por lo que la gente reconocía que no eran de la zona. Realizaban patrullaje, imponían sus normas y restringían la salida y la entrada al corregimiento. En marzo de 1998 secuestraron al médico botánico del pueblo, Miguel Fonseca, a quien posteriormente encontraron muerto en una finca denominada “La Montonera”. La comunidad de Playón de Orozco ya presentía lo que se veía venir.

El siguiente año, en la mañana del 9 de enero, la comunidad se preparaba para la celebración de los bautizos colectivos. Ese día el corregimiento contaría con la presencia de un párroco que frecuentaba el lugar al menos dos vez al año. Para la comunidad se trataba de una fecha importante, en los patios de las casas donde había bautizos se sacrificaban gallinas y chivos para el agasajo. Los niños y niñas estaban listos para recibir el sacramento y los familiares en sus casas organizaban todo para recibir a los invitados. 

Quienes iban a ser bautizados comenzaban a congregarse en la puerta de la iglesia, a pleno sol de mediodía. En ese instante, un centenar de paramilitares al mando de Tomás Gregorio Freyle Guillén alias Esteban, Edelmira Esther Pérez Méndez alias La Mona, y con el apoyo de una unidad móvil comandada por John Jairo Esquivel Cuadrado, alias El Tigre y la escuadra de Francisco Gaviria, alias Mario, del Frente de Pivijay -Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia- rodearon el pueblo.

Esteban y La Mona ordenaron a sus hombres sacar a la gente de sus casas y reunirla en la iglesia San Martín. Al reunirla en la iglesia, la población fue dividida por grupos: en una casa diagonal al templo reunieron un grupo de niños y niñas y en el puesto de salud encerraron  otro grupo. A los hombres les ordenaron que se alinearan contra la cerca que rodea la casa frente a la iglesia y les pidieron los documentos de identidad; documentos que iban cotejando con una lista que llevaban.

Una vez que los paras terminaron de inspeccionar cédulas, encerraron a todos los hombres en la iglesia y comenzaron a sacarlos de cinco en cinco y se los llevaron a distintos lugares donde  posteriormente los asesinaron y desmembraron. Luego de esto saquearon las casas, se llevaron los bienes y quemaron veintidós viviendas.

El resto de la comunidad se mantuvo encerrada en la iglesia. Cuando se dieron cuenta de que los paramilitares se habían ido salieron y comenzaron a buscar y recoger a sus parientes asesinados. Inmediatamente después comenzó el éxodo hacia la cabecera del municipio de Pivijay. “No podíamos creer lo que veíamos. Nos tocó entonces empezar a arriar muertos hasta sus casas, porque las mujeres estaban destrozadas y los niños… no me quiero acordar… Yo buscaba desesperado a un hermano, hasta que por fin lo encontré muerto”, dice uno de los hombres sobrevivientes.

La masacre dejó un saldo de 27 víctimas hombres y una mujer: Carmen Rudas, promotora de salud del pueblo, madre de cuatro hijos y en estado de embarazo. Entre los hombres asesinados estaban el profesor Jorge Calvo, de 32 años (trabajaba en una vereda de Chibolo); el exinspector del pueblo, Lascanio De la Hoz; los primos Julio Pabón Miranda y Julio Mozo Ortiz; los campesinos Luis Alberto De la Hoz y Manuel Villa; Luis José Bocanegra (quien estaba desgranando maíz cuando llegaron los paras a su  casa) y Néstor García, residente en la vereda Veranillo y estaba de visita ese día.

Igualmente, José Agustín Palacín; Ramón García; Jaime Rojano (exinspector de policía); Orlando Polo Villa; Andrés José Salas (estudiante de odontología); Andrés Polo Villa; Antonio Arévalo; Diomedes Barrios; Humberto Cervantes; Humberto Romo; Hansel Rodríguez; Álvaro De la Cruz; Edgardo De la Hoz; Ángel Castillo; Eduardo Bocanegra; Luis Alberto Dávila Camacho y Antonio Arévalo de 19 años de edad. Las víctimas mortales de la masacre fueron fundamentalmente los hombres jóvenes del Playón de Orozco.  

Cuenta la comunidad que no hubo tiempo de nada, escasamente recogieron los cuerpos de sus familiares y amigos y los enterraron. Un día después de la masacre se produjo el desplazamiento masivo de aproximadamente 130 familias. Algunos se refugiaron en fincas aledañas, en corregimientos cercanos y en los municipios de Pivijay, El Piñón, Barranquilla y Santa Marta. “El desplazamiento se da desde el del día de la masacre. Ellos –los paras– mientras la gente se iba se robaron enfriadores, prendas, animales, saquearon a los muertos”, según un testimonio de un poblador.

La población empezó a retornar en septiembre del mismo año, sin ningún tipo de garantía, pues los paramilitares permanecieron en el corregimiento durante dos años más, con el mando de alias Rafa. Instauraron un régimen de terror, ordenaron cercar las viviendas a una altura para que ellos pudieran vigilar, celebraron las fiestas patronales a la fuerza, entre otros hechos relatados por la gente.

La masacre fue reconocida por alias El Tigre ante la Fiscalía 3 de Justicia y Paz. Esta masacre como otras que fueron comandadas en estas fechas por alias Esteban y alias La Mona, fueron ejecutadas por orden de Carlos Castaño Gil, máximo jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia en ese momento. Según declaraciones de estos paramilitares, luego del atentado  perpetrado por las FARC en la base del Urabá donde él permanecía y en el que casi muere, arremetió contras las comunidades cercanas y que -según expresó El Tigre- la orden exacta transmitida por Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, era la de “aporrear un pueblo que fuese nido de la guerrilla”.

Aún hoy día, dicen los playoneros que en el lugar no hay trabajo. Los terratenientes no contratan a los campesinos, ni arriendan las tierras porque consideran que se pueden meter en problemas por el estigma de que son supuestos guerrilleros. El corregimiento no cuenta con servicios públicos, en épocas de invierno se inunda más del 40% del corregimiento y en verano el ganado enflaquece y los cultivos se secan.

Después de 16 años la comunidad de Playón de Orozco tiene esperanzas en el futuro con la implementación de la Ley 1448 (denominada ley de víctimas). Su mayor deseo es que esta masacre sea reconocida por el presidente de la república en un acto público, dado que llevan dieciséis años de abandono, donde si bien la alcaldía de El Piñón ha implementado algunas obras de reconstrucción del pueblo, han sido paliativos que consideran ellos no son suficientes ni garantía para resarcir el daño. 

Justicia y Paz

La actual inconformidad de las víctimas en El Playón aumentó con la sentencia del pasado 28 de noviembre de 2014. En ella la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá relaciona 1.426 hechos y 9.493 víctimas de los excomandantes Salvatore Mancuso, Édgar Fierro Flores, Jorge Iván Laverde (El Iguano), Úber Enrique Banquez (Juancho Dique) y José Gregorio Mangonez Lugo (Tijeras o Don Carlos). Sin embargo en la sentencia no se incluye ningún fallo para las víctimas del Playón de Orozco. Aún más, líderes y abogados de la región Caribe argumentan que la sentencia no ordena investigar a miembros de las fuerzas armadas y agentes del Estado implicados en la expansión del paramilitarismo en esta zona.

La deuda histórica que el Estado y la sociedad colombiana tienen con comunidades como el Playón de Orozco comienza por garantizar los derechos fundamentales de sus víctimas y por reconstruir la memoria de los hechos. “Ya esa masacre pasó, no es que lo vayamos a olvidar porque es inolvidable, pero tenemos que pensar en los que vivimos, en los que estamos, porque ¡aja!, si llorando fueran a volver ellos al lado de nosotros, hubieran vuelto ya porque hemos derramado muchas lágrimas”. 

 


Magdalena, Olvido, Resistencia

Relatos para los no olvidados

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

10 May 2015


Relatos para los no olvidados

El libro Narrativas de vida y memoria es un ejercicio de rescate de la memoria a través de la escritura y la ilustración, son relatos de personas desde su valentía y lucha; sus historias son cómplices del recuerdo y un antídoto contra el olvido.


¿Cómo más entierra uno a sus muertos, si no se tiene el poder de la palabra?, fue una de las expresiones más emotivas y conmovedoras de Martha Quiñonez en el lanzamiento del libro Narrativas de vida y Memoria. Cuatro aproximaciones biográficas a la realidad social del país, en la pasada Feria del Libro de Bogotá.

Y es que este libro es el resultado del trabajo conjunto entre los ganadores de la II Convocatoria Nacional de Propuestas Artísticas y Culturales de Memoria: de Martha Quiñonez, Gustavo Hincapié, Edith Rocío González, Luis Fernando López y Omar Taborda Perneth, en la línea de creación literaria “narrativas de vida y memoria”.

La publicación reúne los relatos de la violenta infancia de una mujer urabeña, el asesinato de un profesor universitario enamorado del Nudo del Paramillo, la llegada de la guerra a San José del Guaviare y la odisea de una mujer desplazada en la lucha por sus derechos.

¨La convocatoria fue un ánimo para encontrarnos con esos escritos del pasado, para releerlos. Llore escribiéndolos pero fue una manera de exorcizar el dolor del asesinato de la ‘negra’; ahora todo un país puede recordar a Ana Fabricia Córdoba como una mujer valiente y luchadora, este texto es un homenaje a su memoria¨, expresó Gustavo Hincapié, autor del relato.

También, Juan Carlos Moyano, jurado de la convocatoria y escritor del prólogo del libro, en su discurso de apertura del evento afirmó: ¨Para mí fue un honor ser jurado de una tentativa para no olvidar lo que no tenemos que repetir. Fue fascinante y doloroso leer los textos enviados, diversos, polifónicos, involucrados con las entrañas de las palpitaciones de este país, un país que se resiste a olvidar¨. Además, en su intervención Moyano enfatizó en el valor del libro como testigo de la memoria en un país en proceso de reconocimiento: ¨el libro es germinal ya que nosotros hacemos parte de las huellas que han quedado impresas en este territorio desesperado¨.

En el evento Martha Nubia Bello, del Centro Nacional de Memoria Histórica, también resaltó la importancia de esta línea de creación y de la edición general del libro, teniendo en cuenta que su diseño permite llegar a un público más amplio que no está acostumbrado ni familiarizado con el tema de la memoria y el conflicto.

En esa misma línea Jovanny Galeano, ilustrador de la publicación, aseguró que este ¨fue un encuentro con relatos de amigos, conocidos y comunidades. Esta mezcla de composiciones son los que el país necesita para crear consciencia, son grandes sensaciones que promueven cambios para este país tan rico y bello”.

Consulte y descargue el libro aquí.

 


Libro, Narrativas, Olvido, Víctimas

7 museos para no olvidar las guerras en el mundo

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

18 May 2015


7 museos para no olvidar las guerras en el mundo

A propósito del Día internacional de los Museos el CNMH, el Museo Nacional de la Memoria (MNM) destaca algunas de las experiencias museísticas de memoria más reconocidas en el mundo, y así subraya su importancia en la toma de conciencia para el desarrollo de una sociedad sostenible.


El Día Internacional del Museo es un evento internacional que se celebra el 18 de mayo, fue establecido desde 1977 por la organización Internacional Council of Museums (ICOM) y su objetivo es sensibilizar al público sobre el rol de los museo como institución al servicio de la sociedad y como interlocutor para el intercambio cultural, la cooperación, la conciencia social, el fomento del respeto, la solidaridad frente al otro y la paz entre los pueblos.

Para este año, el tema propuesto es “Museos para una sociedad sostenible”, perspectiva que involucra e interpela a la sociedad sobre el mejor aprovechamiento de sus recursos, tanto para las necesidades del presente como futuras, y que integra y reconoce la importancia de investigar, preservar y visibilizar la tarea de la sostenibilidad de las naciones, las distintas riquezas culturales, patrimoniales, artísticas y de memoria histórica. 

En el caso del Museo Nacional de la Memoria, aporte a la sostenibilidad de la sociedad, esto se refleja desde su labor en la construcción de memoria histórica a través de sus funciones reparadora, esclarecedora y pedagógica.  Reparadora porque reconoce y dignifica a las víctimas. Esclarecedora porque aporta al conocimiento y el análisis crítico de la violencia contemporánea y de las graves violaciones a los derechos humanos y pedagógica,  porque contribuye a la construcción de una cultura del respeto por la diferencia; diversidad y pluralidad que contribuya a establecer las bases para las garantías de no repetición.

¨El MNM está en la función de construir un relato que le permita no solo a las víctimas, sino a la sociedad en general, saber qué pasó y entender por qué ha pasado lo que ha pasado. Un espacio donde la sociedad colombiana pueda enfocar su labor en transformar la historia de violencia en una historia de paz y se interrogue sobre su compromiso como ciudadanos en la transformación de esa historia de violencia¨, asegura Martha Nubia Bello, directora del Museo Nacional de la Memoria, del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Por lo anterior y para conmemorar el día internacional de los museos, este 2015 destacamos algunas experiencias museísticas más sobresalientes en el mundo en torno a la memoria histórica; espacios que testifican la importancia de este tipo de instituciones en la construcción de sociedades más equitativas, plurales, diversas, informadas y sostenibles.

Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Chile

Es un espacio destinado a dar visibilidad a las violaciones a los derechos humanos cometidas por el Estado de Chile entre 1973 y 1990. También está destinado a dignificar a las víctimas y a sus familias y a estimular la reflexión y el debate sobre la importancia del respeto y la tolerancia para que estos hechos nunca más se repitan. El MMDH permite conocer parte de la historia del golpe de Estado, la represión de los años posteriores, la resistencia, el exilio, la solidaridad internacional y las políticas de reparación.

http://www.museodelamemoria.cl

Espacio Memoria y Derechos Humanos. Argentina

En el Espacio funcionan un conjunto de instituciones que tienen como objetivos básicos preservar la memoria, promover y defender los derechos humanos y testimoniar los delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. El Espacio Memoria y Derechos Humanos se establece en el predio donde la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) funcionó durante la dictadura cívico militar (1976-1983)

http://www.espaciomemoria.ar/

Hiroshima Peace Memorial Museum. Japón

El Museo Memorial de la Paz de Hiroshima honra la memoria de los que perdieron la vida durante el bombardeo atómico estadounidense de Hiroshima y Nagasaki, alrededor de 260.000 civiles japoneses. La sala conmemorativa conserva objetos que pertenecieron a las víctimas, incluyendo artículos personales como un reloj que se detuvo cuando la primera explosión se produjo, y los materiales que muestran a Hiroshima y a sus residentes antes y después de los ataques.

http://www.pcf.city.hiroshima.

Museo del Apartheid. Sudáfrica

El Museo del Apartheid rinde homenaje a las víctimas y sobrevivientes de la política de segregación racial de división de la nación, que terminó con el ascenso de Nelson Mandela al poder. El museo cuenta con una selección de fotografías, videos, artefactos y objetos que documentan la historia socio-política de discriminación en Sudáfrica en el siglo 20.

http://www.apartheidmuseum.org

Yad Vashem – Complejo de museos del Holocausto. Israel

Erigido en 1953, sólo cuatro años después de la creación del Estado de Israel, Yad Vashem se erige como un monumento a los judíos, los seis millones que perecieron en el Holocausto, los que lucharon y los que sobrevivieron. Sus actividades abarcan un centro de investigación y educación y la realización de eventos que buscan profundizar en la comprensión pública de la lucha de un pueblo por sobrevivir en un mundo hostil.

http://www.yadvashem.org

El Museo del Genocidio Armenio. Armenia

El Museo del Genocidio Armenio en Ereván es un espacio que narra, a través de la voz de los supervivientes (con entrevistas, informes de testigos y películas) la mayor tragedia de la nación armenia que en 1915 costó la vida de un millón de personas. El museo se encuentra actualmente en proceso de renovación pero volverá a abrir en la primavera de 2015.

http://www.genocide-museum.am/eng/ 

 


Guerra, Museos, Museos de Memoria, Olvido

Carta a una sombra

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

16 Jul 2015


Carta a una sombra

“Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y esto no es otra cosa que la carta a una sombra”. Héctor Abad Faciolince.


El 25 de agosto de 1987 en Medellín, el médico, ensayista y político antioqueño Héctor Abad Gómez es asesinado. Su familia, en una de esas escenas crudas que ha dejado tantos años de violencia en Colombia, rodea su cuerpo sin vida y entre llanto y desesperación trata de buscar una explicación.

28 años después, en el documental “Carta a una sombra”, la escena se repite. Aunque esta vez su familia se reúne para recordar la vida y memoria del esposo y padre que tanto les enseñó sobre la vida, los valores y los derechos humanos.

Dirigido por Daniela Abad –su nieta- y Miguel Salazar, Carta a una Sombra hace un recorrido por la vida de Héctor Abad Gómez a través de los testimonios de su familia y amigos cercanos, como el recientemente fallecido Carlos Gaviria. “De mi papá aprendí algo que los asesinos no saben hacer. A poner en palabras la verdad para que esta dure más que su mentira” recuerda en el film Héctor Abad Faciolince, su único hijo hombre.

Inspirado en el libro El olvido que seremos, Carta a una Sombra es nuestro recomendado de esta semana en Cine + Memoria.

“No he querido nunca la violencia, soy un médico. Quiero la vida, quiero la salud y por lo tanto los derechos humanos, la libertad, la justicia y la paz”. Héctor Abad Gómez.


Publicado en Cine + memoria



Cine+Memoria, Conflicto, Medellín, Olvido

 

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