Etiqueta: Pacífico

Y Tumaco levantó su voz

Y Tumaco levantó su voz

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

16 Dic 2015


Y Tumaco levantó su voz

En el marco de la conmemoración del Día de los Derechos Humanos, se llevó a cabo en la Casa de la Cultura de Tumaco el lanzamiento del compilado musical y de poesía ¡Y yo levanto mi voz!, memorias de resistencia y paz en Tumaco, una narrativa sonora  que reúne y retrata diferentes acciones e iniciativas de memoria del Pacífico Sur.


El canto, la décima, las coplas y poemas son expresiones culturales tradicionales de la región del Pacífico colombiano; por medio de estas, hombres y mujeres de las zonas urbanas y rurales han narrado su vida cotidiana, los estragos de la guerra, así como sus sueños de paz y reconciliación.

Durante el 2015, el Centro Nacional de Memoria Histórica y la Diócesis de Tumaco llevaron a cabo una estrategia de fortalecimiento de los lenguajes y narrativas locales de estas y otras acciones e iniciativas de memoria del Pacífico Sur.

Uno de los resultados es el compilado musical y de poesía ¡Y yo levanto mi voz! Memorias de resistencia y paz en Tumaco, que recopila voces y memorias que presentan narrativas sonoras no solo de los efectos del conflicto armado (que se ha acentuado en la región en lo corrido de la última década), sino de las resistencias que han tenido lugar en la región del Pacífico nariñense durante los últimos años.

¨Hasta que yo me muera, no voy a dejar de seguir escribiendo mis poesías, no voy a dejar de darles un mensaje a través de ella. La idea es que sigamos tejiendo una red, cada día agarrando más peces, pero peces que traigan buena voluntad, respeto, honestidad, generen confianza, que haya ese ambiente de convivencia”, relata una de las poetas cuyas composiciones hacen parte del compilado.

Y yo levanto mi voz reúne versos, letras y composiciones de 6 poetas y 5 cantautores o agrupaciones musicales de la zona urbana y rural de Tumaco, que se posicionan como un esfuerzo que rompe el miedo, un documento contra el olvido, una voz en alto contra la indiferencia.

“Uno con la música puede expresar, puede sacar todo eso, decir lo que a uno le gusta pero también lo que no. También para dar a conocer a la gente lo que está pasando. O que las situaciones que hemos tenido que vivir –y hablo de las situaciones de violencia- a mucha gente no le ha tocado”, señala una de las cantautoras que conforman el compilado..

A su vez, este proyecto es una pieza en ese largo camino hacia la no repetición, al cual se suman poetas y músicos, de la mano de la Diócesis de Tumaco, en su persistente labor por la vida, la memoria y la paz en la región. Como relata uno de los poetas en sus versos:

“Hay mucho más que decir,
esto es sólo un pedacito,
de todo lo que ha pasado
en este largo conflicto”.

Les invitamos a conocer más del trabajo del CNMH en la región del Pacífico Sur durante el 2015 aquí y a conocer y difundir el compilado ¡Y yo levanto mi voz! Memorias de resistencia y paz en Tumaco aquí.  

 


Compilado musical y de poesía, Derechos Humanos, Pacífico, Tumaco

“Mientras los grupos nos azotan, los niños bailan”

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

María Paula Durán

Publicado

09 Abr 2015


“Mientras los grupos nos azotan, los niños bailan”

Magüi Payán es un municipio internado al sur del Pacífico, en el departamento de Nariño. Allí a pesar de las difíciles circunstancias planteadas por el conflicto armado, la extrema pobreza y un nivel de desplazamiento que hoy tiene a dos mil personas provenientes de la zona rural en el casco urbano, sus habitantes siempre tienen una sonrisa para ofrecer.

Esa actitud de los habitantes de esta región siempre ha sido el motivo que inspira a Juan Angulo, un artista que ha participado activamente en las actividades del Centro Nacional de Memoria Histórica en la región y que hoy estuvo en primera fila como parte de los invitados especiales al lanzamiento oficial del Museo Nacional de la Memoria.

Él llegó con un regalo especial para Juan Manuel Santos, “el gesto del currulao”, un cuadro de formato medio, que a través de la técnica de espátula y óleos de colores cálidos, muestra a una bailarina tradicional de la región del Pacífico, en medio de un escenario donde se difuminan los hechos de violencia que los azotan.

“En estas pinturas están todos los golpes que han recibido nuestros mayores, reflejados en nuestros niños y en nuestra gente, que a pesar de tantas dificultades y aislamiento, están sonriendo siempre. Mientras los grupos nos azotan, los niños bailan”, aseguró que este tipo de expresiones podrán ser conocidas por todos los colombianos, pues el Museo Nacional de la Memoria tendrá un espacio para darlas a conocer.

El “Gesto del currulao” busca mostrar las formas de resistencias pacíficas de los habitantes de la región, sin olvidar que la alegría de sus habitantes oculta el hambre, las dificultades y la falta de oportunidades para los campesinos, agregó Juan, quien aspira a que su obra entre a formar parte de la colección de obras de artistas colombianos que se exhiben en las paredes del Palacio de Nariño.

“Quiero que a través de mi obra, los colombianos vean la belleza natural de mi región, pero también los hechos de la violencia. Quiero que todos puedan ir algún día a estas tierras, a pesar de que se demoren tres días para llegar. Estoy seguro que la persona que lo conozca, no querrá salir de allá” 

 


Arte, Grupos Armados, Magüi Payán, Niños y Niñas, Pacífico

Memorias del Pacífico visitan el CNMH

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

23 Jul 2015


Memorias del Pacífico visitan el CNMH

Líderes del Pacífico colombiano y representantes de la Corporación Manos Visibles visitaron el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) para conocer los trabajos, los procesos y los proyectos que se tienen con diferentes poblaciones que han sido afectadas por el conflicto armado colombiano.

Desde Tumaco, Quibdó, Buenaventura y otros lugares del Pacífico, 15 líderes de diferentes organizaciones visitaron el pasado jueves las instalaciones del CNMH para conocer el trabajo que se adelanta en sus regiones. 12 nuevos proyectos del enfoque étnico; los informes Bojayá: la guerra sin límites y Buenaventura: un puerto sin comunidad; la obra de teatro Tocando la marea; así como el apoyo a 11 iniciativas de memoria de Tumaco y Buenaventura fueron algunos de los principales logros destacados.

“Si algo ha caracterizado el trabajo del CNMH, es que las investigaciones y en general todos los productos se hacen desde las voces de las víctimas y por eso hoy nos alegra que están acá, para que conozcan más de lo que hacemos y saber sus opiniones” destacó Patrick Morales, coordinador del enfoque étnico.

Igualmente, durante el encuentro se destacó el acompañamiento para la renovación museológica a la Casa de la Memoria del Pacífico Nariñense y el trabajo con las iniciativas que se apoyaron desde el programa de Alfabetizaciones Digitales: Memorias del PacíficoFundescodes y Memorias del Río Atrato.

“Lo que nos han contado hoy nos parecen procesos muy importantes y que tienen que ser continuos porque la guerra no ha parado, especialmente en nuestra región que ha sufrido el conflicto armado por tantas décadas” destacó Luz Mary Rosero líder de Tumaco.

La importancia del enfoque de género en los procesos de memoria histórica, darle importancia a estas iniciativas en el Museo Nacional de la Memoria, llevar estos proyectos a los colegios, universidades y otros espacios de formación y trabajar otros casos de poblaciones victimizadas en el Pacífico fueron algunos recomendaciones que los integrantes de la corporación Manos Visibles dieron a la comitiva del CNMH. Sugerencias que sin duda ayudarán a seguir creciendo y mejorando nuestros procesos de memoria.

 


CNMH, Memorias, Pacífico

“No quiero más guerra”: el grito de uno de los ganadores del festival Petronio Álvarez

Noticia

Autor

Angélica Forero

Fotografía

xxii-festival-petronio-alvarez

Publicado

31 Ago 2018


“No quiero más guerra”: el grito de uno de los ganadores del festival Petronio Álvarez

A las 10 de la mañana del 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por
la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo
Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El
resultado: 79 fallecidas (48 de ellos niños y niñas), alrededor de 100
lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales.

Sin ser “de pelo quieto” y sin vivir en territorios afros, Edwin Hoyos se siente afrodescendiente: “una condición política que no tiene que ver con el color de la piel”, como él dice. Nació en Pereira y aunque estudió pedagogía, hoy está entregado a la música del Pacífico. Con una canción llamada “No quiero más guerra”, acaba de ganarse uno de los cuatro premios que entregó el Festival Petronio Álvarez el pasado 20 de agosto, en la categoría de “Canción inédita de la memoria y la reconciliación”, que estuvo presente por primera vez en este festival y que contó con el apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Alcaldía de Santiago de Cali, Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y ACDI VOCA.

“No quiero más guerra” es un “abrazo”, una “voz de esperanza”, que Edwin quiso darle a Domingo, un habitante de Andagoya, un pueblo del Chocó, al que conoció mientras participaba en un proyecto con comunidades desplazadas en un barrio de invasión de Pereira. Ahí Domingo le confesó que un grupo armado había matado a su familia.

¿Cuántos angelitos negros?, ¿cuántos angelitos blancos?
Ahí se ahogaron en el río de la maldad de unos cuantos.
Yo iba por un camino y a lo lejos agua y té.
A mi compadre Domingo sonriente yo lo encontré.
Gritaba de felicidad, ‘me siento regocijado del sueño que tuve anoche, que el conflicto se ha acabado.
El sueño que tuve anoche es que el conflicto se ha acabado.

La pasión de Edwin por la música del Pacífico comenzó en una agrupación a la que perteneció en su ciudad natal. Allí conoció a Silverio Sánchez, un profesor del Chocó, alegre y sencillo, que le enseñó los sonidos de esa región, en especial el de la chirimía: esa sonora y festiva música compuesta por redoblantes, bombos, platillos, clarinetes, trompetas y marimba.

La muerte, esa que en Colombia llega más por la violencia que por las leyes de la naturaleza, arribó donde Silverio Sánchez y apagó el baile y la alegría de este hombre. Criminales le quitaron la vida al maestro que sembró una semilla irremplazable en la vida de Edwin Hoyos.   

Con esas bases, Edwin, Santiago Amaya y Daniel Cardona, crearon una propuesta sonora llamada “Papá Bocó”: una exploración de las músicas tradicionales afro latinoamericanas, del litoral Pacífico y Atlántico, y de las músicas afro universales más contemporáneas como el reggae, el funk y el rock.

“Papá Bocó” es el nombre que reciben en Haití los chamanes que ayudan a las personas a resolver sus problemas. Y eso fue precisamente lo que quiso hacer muchas veces Edwin, sobre todo cuando conoció de cerca el desplazamiento forzado que arrastró a cientos de personas de comunidades indígenas, campesinas y afro, hacia su ciudad.

Según datos del informe del CNMH “Una Nación desplazada”, el conflicto armado colombiano obligó a más de seis millones de personas a desplazarse internamente y fuera de Colombia, abandonando sus hogares, sus tierras, sus bienes, sus costumbres, sus comunidades y sus medios de vida. Una de las comunidades más afectadas es la de afrodescendientes, con 695.827 desplazados.

El padre Francisco de Roux, curador de las letras de la categoría memoria y reconciliación, destacó el aporte que estas canciones le hacen a la  memoria y a la reconciliación. “Encontré canciones que se arraigaban profundamente a la memoria de los pueblos; que tomaban el dolor que causó la violencia y sus impactos, y al mismo tiempo la manera cómo se transformó ese dolor a través de la poesía y de referentes musicales que llevan a la esperanza –dijo-. Es la posibilidad de salir de dolores muy profundos, incorporarlos a la vida y reconstruir un futuro para los pueblos del pacífico”.

Publicado en Noticias CNMH



ADCI VOCA, Alcaldía Cali, Memoria, Música, Pacífico, Petronio, USAID

El pueblo negro entre poema y canción

Noticia

Autor

Daniel Sarmiento

Fotografía

Daniel Sarmiento

Publicado

21 May 2019


El pueblo negro entre poema y canción

Hoy, Día Nacional de la Afrocolombianidad, resaltamos las distintas narrativas orales y sonoras que intentan contar las historias de desigualdad y resiliencia nacientes de un panorama en el que el 10% de la población víctima del conflicto en Colombia se reconoce como negra, afro, raizal y palenquera. Los departamentos más afectados han sido Nariño, Chocó, Valle del Cauca, Antioquia y Cauca, en ese orden.


“/Hablé con mi padre llorando decía/
/Que él en el campo, aunque pescado boliao comía/
/y ahora en la ciudad pasa penitencia/ La gente lo mira como una triste telera/
/Y si va por la calle le dicen: “allá va el desplazado”/
/ Y él no es culpable de todo lo que ha pasado/
/Su amor y su vida al campo se lo ha dedicado/

Escúchelo completo aquí.

La anterior es la primera estrofa de un currulao llamado “De mi tierra no me quiero ir”, que hace parte del compilado musical “Tocó Cantar”. Su percusión está llena de alegría, pero la letra parece no entender ese agite. En la canción, suenan un clarinete y un saxofón que se fusionan melódicamente con un piano sin mucho protagonismo. Entre los tres hacen una invitación a procesar este mensaje a través del baile. Tiene dos voces: la primera es de Yonier Palacios y la segunda es de Maribel Blandón. Un par de jóvenes chocoanos, nacidos en el corazón de Quibdó, que escribieron esta canción para intentar poner en palabras las emociones y frustraciones del día que tuvieron que salir huyendo de sus casas.

El pueblo afro en Colombia ha sufrido de asesinatos, masacres, desapariciones, secuestros, torturas, hostigamientos, entre otros. Pero el desplazamiento forzado ha sido el mayor de los hechos victimizantes a los que se le los ha sometido. La Corte Constitucional señaló en el Auto 005 que las razones de este fenómeno se relacionan con una exclusión estructural que viene de tiempo atrás y que lo pone en una situación de marginación y vulnerabilidad.

Adicionalmente, la Corte menciona la existencia de procesos mineros y agrícolas en muchos de sus departamentos, que imponen fuertes tensiones y favorecen el despojo. Por otro lado, la carente protección jurídica e institucional de los territorios colectivos que les pertenecen ha estimulado la presencia de actores armados que amenazan a la población para que abandonen estos espacios.

Poesía contra el olvido

Saliendo de Quibdó y descendiendo por la Costa Pacífica encontramos a Tumaco, en el departamento de Nariño. De este lugar es Yolima Palacios, una poetisa empírica que armada de voz y fuerza le declama su historia a todo el que quiera oírla:

“Yo le pido a mi Dios que perdone mis pecados,
pero que también perdone a los que sangre han derramado
que un día 4 de septiembre, un gran daño me han causado
arrancando de mi vida uno de mis hijos amados.
Ese ser tan especial
que había nacido de mi vida,
y en el año 2012 yo sentí que me moría
me habían cortado las manos
era lo que yo sentía
porque de mis 5 hijos era uno de mis alegrías…”

Escúchelo completo aquí.

Ese hijo que el conflicto le arrebató era su adoración. Cuenta que era cariñoso, atento, le ayudaba con las tareas de la casa, le compraba el mercado y en general estaba pendiente de lo que ella necesitara. Yolima, junto a otras víctimas que decidieron volver sus dolores poesía, hizo un compilado de narrativas sonoras llamado “¡Y yo levanto mi voz!: Memorias de resistencia y paz en Tumaco.

Nariño, por su ubicación geográfica, ha resultado de interés particular para los actores armados. Como corredor estratégico es necesario para el desarrollo de actividades comerciales, pero también atrae la activación de negocios ilegales como el contrabando, el tráfico de armas y estupefacientes.

Para mantener vivas sus tradiciones, sus saberes ancestrales y las lecciones aprendidas en medio de la confrontación armada, los nariñenses y en general los pueblos afro han hecho uso de la poesía. Los versos sostienen sus relatos en el tiempo.

Alabaos para un duelo

La guerra nos ha dado poco tiempo para las despedidas y para las mujeres negras dar el último adiós tiene toda importancia. A través de los alabaos, encontraron un camino para conectarse con sus muertos y dejarlos seguir el viaje. Los alabaos se hacen en grupo, generalmente entre tres o más mujeres. Una de ellas lidera ese canto a capela que tiene llanto y resignación al mismo tiempo:

/Adiós primo hermano, primo hermano adiós/
//Me voy y lo dejo solito con Dios//

Luego vienen las demás, que responden con el mismo verso y en coro:
/Adiós primo hermano, primo hermano adiós/
//Me voy y lo dejo solito con Dios//

Escúchelo completo aquí.

Este canto en particular es de la iniciativa de memoria “Alabaos de madres por la vida”, que surgió en el 2007 para visibilizar las distintas victimizaciones en el marco del conflicto armado en Buenaventura. El CNMH, en su informe “Buenaventura: un puerto sin comunidad”, reveló cifras escandalosas sobre la realidad de este puerto a manos de los diferentes actores armados que operaban en la región:

  • 26 Masacres entre 1995 y 2013.
  • 153.000 personas desplazadas desde 1990. La urbe con el mayor índice de desplazamiento interurbano.
  • 4.799 Homicidios entre 1990 Y 2012.
  • 475 personas dadas por desaparecidas.

Los grupos afrodescendientes de Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño, Quindío, Sucre, La Guajira, Córdoba y Bolívar se han convertido en el foco de todo tipo de violaciones a los derechos humanos, pero sus pobladores y pobladoras se han aferrado a la oralidad para reinventarse, fortalecer su tejido social y visibilizar sus formas de resiliencia, orientadas a la protección de los derechos colectivos y a la permanencia en los territorios rurales y urbanos.

Publicado en Noticias CNMH



Afrodescendientes, Buenaventura, Chocó, Conflicto Armado, Día de la Afrocolombianidad, Música colombiana, Nariño, Pacífico, Racismo, Tocó Cantar

“El arte nos tiene de pie”, Elena Hinestroza

Noticia

Autor

Camilo Lozano

Fotografía

Camilo Lozano

Publicado

22 Oct 2019


“El arte nos tiene de pie”, Elena Hinestroza

Como parte de la agenda cultural de la exposición Voces para Transformar a Colombia, el pasado 10 de octubre se presentó en la cinemateca del Museo La Tertulia “Cantos ancestrales para la vida”, una producción creada por las organizaciones comunitarias: La Casa Cultural El Chontaduro, la fundación Sé quién soy y la agrupación Integración Pacífica para rendir homenaje a las mujeres que son inspiración, bastón y fuerza de sus comunidades.


Combinando música, poesía, danza, saberes ancestrales y teatro esta puesta en escena representó las vivencias de cientos de mujeres, incluidas las mismas protagonistas de la obra, que tuvieron que dejar sus territorios por causa del conflicto armado en el Pacífico Colombiano y empezar una nueva vida. Ahora viven junto a sus familias en el oriente de Cali, un sector marginal de la ciudad en donde las condiciones de seguridad, salubridad y servicios básicos son deficientes.

“El arte nos tiene de pie” afirmó Elena Hinestroza, directora de la agrupación musical Integración Pacífica y actriz de la obra, quien reveló que luego de desplazarse en 2007 de su natal Timbiquí a Cali duró un año en un estado en donde la tristeza era constante, pero fue gracias a la música que pudo superarla. “Cada vez que escribía una canción mojaba la hoja del cuaderno, la arrancaba y volvía a escribir, ya cuando no lloraba decía ya voy sanando, ya me voy sintiendo mejor”, continuó.

Elena considera que la obra no solo es una representación de la vida de cientos de mujeres sino que es un llamado a la acción “mientras allá reclutan para la guerra nosotras llamamos personas para la paz y yo sé que somos más”, dijo y así lo reclama en su canción “Paz para Colombia” que interpretó durante su intervención.

Al finalizar los espectadores aplaudieron durante cerca de cinco minutos y la maestra Hinestroza cerró con la frase “Si las personas que viven en las ciudades nos apoyan gracias, muchas gracias, no nos podemos cansar, vamos a hacer historia”, dejando claro la convicción de todas aquellas mujeres que la acompañaron durante la presentación de seguir construyendo paz, no solo en Cali sino en todo el país.

 


Desplazamiento, Mujeres, Música, Pacífico, Teatro

 

Copyright 2019 / Centro Nacional de Memoria Histórica / Condiciones y Términos de Uso Ventanilla única de radicación y atención al público: Carrera 7 # 27 - 18 Pisos 20 al 24

Código Postal: 110421  Horario de radicación de Notificaciones judiciales: 8:00a.m. a 12:30 y de 1:30 a 5:00 p.m. (días hábiles) notificaciones@cnmh.gov.co 

Horario de ventanilla de radicación: lunes a viernes de 8:00 a.m. a 12:30 p.m. y de 1:30 p.m. a 5:00 p.m. (días hábiles) radicacion@cnmh.gov.co

Horario de atención al público: lunes a viernes de 8:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m (días hábiles) / PBX: (571) 796 5060

Política de tratamiento de la información y datos personales.

 

Ir al contenido