Etiqueta: Paz

Descargue las memorias: Archivos para la paz

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

16 Jun 2016


Descargue las memorias: Archivos para la paz

Si no pudo asistir al seminario internacional “Archivos para la paz. Elementos para una política Pública” que tuvo lugar en Bogotá el 28, 29 y 30 de octubre de 2014, puede descargar aquí  las memorias.

Este evento fue organizado por la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos del CNMH y el Fondo de Justicia Transicional-PNUD.

Allí se presentó, por ejemplo, la experiencia de la agencia de gobierno alemana que maneja los archivos de la desaparecida STASI, del archivo de la Vicaría de la Solidaridad en Chile que recogió por muchos años las denuncias de las víctimas de la dictadura chilena, y se habló acerca del papel que cumplieron los archivos en el posconflicto guatemalteco.

También se denunciaron la desaparición de importantes archivos estatales, se discutió con la organización ‘Open Society Justice Initiative’ acerca del rol que deberían cumplir los archivos militares y de inteligencia en el proceso de paz que se está llevando a cabo en el país, y de lo que los archivos desclasificados estadounidenses pueden aportar a la verdad y a la justicia en Colombia.

En las memorias usted podrá encontrar estas y otras ponencias que lo ayudarán a entender la importancia de los archivos de derechos humanos para este momento histórico que está viviendo el país.

Descargar aquí las memorias.

 


Archivos, Memoria, Paz

La memoria una aliada para la paz

Noticia

Autor

Jorge Posada y Harold García

Fotografía

César Romero

Publicado

23 Jun 2016


Bojayá: 17 años después, el clamor es el mismo

Con el acuerdo del fin del conflicto armado, al que llegaron el Gobierno y las Farc, la memoria histórica tiene la tarea de mostrar las dimensiones de lo que ha ocurrido y ponerse en los escenarios y regiones donde miles de víctimas no han sido reparadas, mostrar los hechos para que no se repitan. Esa es una de las conclusiones de Gonzalo Sánchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, quien destacó la decisión de las partes al acordar el fin del conflicto armado (Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidad es Bilateral y Definitivo).


Entrevista a Gonzalo Sánchez Gómez

Conoce el especial web:  Fin del conflicto armado

Por Jorge Posada y Harold García, periodistas del CNMH 

¿Cuál es la importancia de la firma del punto del fin del conflicto con las FARC?

El acuerdo que se anuncia entre el gobierno es histórico en la medida que pone fin a un conflicto de mucho más de 50 años de confrontación armada en el país. Lo que se firma en La Habana responde a una construcción muy elaborada, muy cuidadosa que da enorme confianza pública a lo que se está firmando, lo que se está divulgando. Estamos asistiendo al fin de uno de los conflictos más largos del mundo. Muchas veces nosotros mismos como colombianos no valoramos lo que ha pesado el conflicto colombiano en el contexto internacional y lo que tiene que pesar en este momento el anuncio del fin del conflicto.

¿Cómo se ve este acuerdo en el plano internacional?

El contexto internacional en el cual se está produciendo este anuncio es un contexto en el cual hay muchas guerras en ebullición, nuevas guerras que están apareciendo, y esta firma aparece como una luz de esperanza, no solamente para Colombia sino para el mundo.

¿Cuál es la reflexión desde la memoria histórica sobre este acuerdo?

Para una entidad que se ha ocupado de reconstruir esa historia en todas sus dimensiones, en todas sus regiones, en todas sus expresiones, en todos los daños que ha generado, es también una invitación a tomar conciencia de qué es lo que estamos resolviendo, porque yo creo que en este conflicto que ha sido tan largo, tan perverso, una de las mayores perversiones es que ha habituado al país y la sociedad a convivir con él. Yo creo que este momento nos debe invitar muy solemnemente a hacer esa reflexión, a través de cuáles son las dimensiones del daño que ha sufrido el país, del daño que han sufrido las regiones, las víctimas ante todo, para que podamos medir también los alcances de lo que estamos a punto de empezar a vislumbrar, como promesa de futuro de este país.

¿La memoria es protagónica para empezar a vislumbrar esos alcances?

La primera tarea de la memoria es mostrar las dimensiones de lo que ha ocurrido y de lo que estamos resolviendo. El segundo aspecto es que obviamente hemos construido también esta memoria del conflicto sobre la base de que quedan muchas otras tareas que se desatan después de la firma de los acuerdos. Ahí hay todavía muchas expectativas sociales de esclarecimiento. Es decir, el momento de la firma es un momento de identificación de las dimensiones del daño, del daño que queda por reparar, a pesar de que ya se ha venido haciendo mucho en todos los niveles: reparación económica, reparación simbólica, como hacen los informes del Centro Nacional de Memoria Histórica. Pero hay muchas comunidades que nunca tuvieron la oportunidad, precisamente por el contexto de guerra, de ponerse en estos escenarios para reclamar esclarecimiento y para reclamar las medidas que respondan a esas dimensiones de los daños que han sufrido.

¿Cómo debe tomar el país este acuerdo?

Es muy importante que el país tenga muy claro que al otro día de la firma del acuerdo no se entra en un limbo social, se entra en un nuevo momento de ebullición social y el país debe estar preparado para una sociedad que va ser extremadamente exigente para que se materialicen los acuerdos, también para que no se vuelva a repetir lo que se ha pasado tantas veces en este país. Entonces si esta es una sociedad que se acostumbró de alguna manera al ruido de las balas y a convivir con el ruido de las balas, ahora lo que se le va pedir a esta sociedad es que se acostumbre, y lo asuma como un tema de desarrollo y de expresión de la democracia, al ruido de la movilización popular.

 


Memoria, Paz

Bojayá quiere ser un referente de paz

Noticia

Autor

Maria de los Ángeles Reyes

Fotografía

Maria de los Ángeles Reyes

Publicado

19 Feb 2016


Bojayá quiere ser un referente de paz

El domingo 21 de febrero se llevará a cabo en la Iglesia de Bellavista, en Bojayá, el primero de varios lanzamientos de la nueva publicación del periodista español Paco Gómez titulada La guerra no es un relámpago. El libro, de la editorial Icono, es un entramado de historias que relata la realidad actual del Medio Atrato, Pacífico colombiano, y las percepciones que tienen diversos actores acerca de la inminente paz que llegará al país.


Este es el segundo libro que Paco Gómez publica acerca de la comunidad del Medio Atrato. En agosto de 2002, cuando trabajaba como periodista en Bucaramanga publicó Los muertos  no hablan que trata de la resistencia civil en el Medio Atrato apenas tres meses después de uno de los episodios más dolorosos y cruentos de la historia de la región: la masacre de Bojayá. Ahora, con La guerra no es un relámpago, los protagonistas de estas historias son quienes dan continuidad a esos relatos de resistencia para construir la memoria colectiva de un pueblo cuya esencia es, precisamente, el valor de resistir en medio de la guerra.

La historia empieza con el acto público de perdón que hicieron las Farc el 6 de diciembre de 2015 en Bojayá, y se va entrelazando con el relato de uno de los líderes más importantes de la comunidad: Leyner Palacios, hoy postulado, junto con otras cuatro víctimas, Santos y “Timochenko”, al Premio Nobel de Paz.

Leyner Palacios, sobreviviente de la masacre, ha trabajado toda su vida por la defensa de los derechos de su comunidad. Para él, ese 2 de mayo fue el detonante para que los ojos del país y del mundo se pusieran sobre un lugar que ha sufrido una crisis humanitaria desde la década de los 90.  “La masacre puso en evidencia que había un total abandono del Estado, que no nos protegió, que nunca brindó salud y educación, y que aún después del 2002, hasta el 2006 y aún ahora, sigue permitiendo que se violen muchos de nuestros derechos”.

Precisamente por eso el nuevo libro de Paco Gómez apenas menciona el día de la masacre. Su objetivo es mostrar que Bojayá no es más un referente de guerra, sino que la misma comunidad trazó un nuevo capítulo y quiere hablar de paz. Para Leyner Palacios, a partir del 6 de diciembre empezó un proceso, que será largo y difícil pero que conducirá, no tiene la menor duda, a la reconciliación y a la paz de Colombia. “Nosotros, como bojayaseños, tenemos toda la esperanza y voluntad de trabajarle a eso. No queremos que la historia que nosotros vivimos se repita en ninguna parte del mundo. Y nuestra experiencia de paz tiene mucho que enseñar”.

El libro, además de Bojayá, será presentado en Bogotá, Quibdó, Cali y Medellín. Los lanzamientos cuentan con el apoyo de la Fundación Universitaria Claretiana, la Diócesis de Quibdó, el Comité por los derechos de las víctimas de Bojayá y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) [Descragr informe Bojayá: la guerra sin límites].

El evento en Bogotá tendrá lugar en el auditorio del CINEP y contará con la participación del director del CNMH, Gonzalo Sánchez Gómez, Paco Gómez, y uno de los protagonistas del relato, el líder regional Leyner Palacios.

Bojayá:

Domingo 21 de febrero / 11 a.m.
Iglesia de Bellavista viejo (Bojayá) 

Quibdó:

Lunes 22 de febrero / 4 p.m. 
Sede Unicalretiana
Calle 20 No. 5-66B La Yesquita. Quibdó

Bogotá:

Miércoles 24 de febrero / 4 p.m. 
Auditorio del CINEP 
Cra 5 No. 33B-02. Bogotá

Cali:

Jueves 25 de febrero / 4 p.m. 
Centro Cultural Comfandi

Medellín:

Miércoles 2 de marzo / 6:30 p.m. 
Biblioteca Piloto
Auditorio Manuel Mejía Vallejo
Cra 64 No. 50-32. Medellín

Publicado en Noticias CNMH



Paz

Un Nobel de Paz por la memoria

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

22 Feb 2016


Un Nobel de Paz por la memoria

Cuatro de las cinco víctimas postuladas al premio Nobel de Paz junto al presidente Juan Manuel Santos y el líder de las Farc, alias ‘Timochenko’, le contaron al CNMH la importancia para ellas de ser nominadas a este galardón.


La nominación la realizó el parlamentario noruego, Heikki Holmas, y sorprende por la diversidad de representantes que la componen: empezando por el presidente Juan Manuel Santos y alias ‘Timochenko’, jefe máximo de las Farc. De igual manera fueron postulados José Antequera, hijo del líder asesinado de la UP, José Antequera; Luz Marina Bernal del Colectivo Madres de Soacha que lucha en contra de las ejecuciones extrajudiciales; Jineth Bedoya, periodista víctima de violencia sexual por parte de las AUC; Leyner Palacios, líder de Bojayá, y Constanza Turbay, única sobreviviente de la familia Turbay, exterminada por las Farc, quienes eran líderes y políticos en Caquetá. El CNMH insistió hablar con Constanza Turbay pero no pudo contactarla.

 

“Hacer la paz es de valientes”: Palacios

Cuando tenía 26 años, en 2002, Leyner Palacios sobrevivió a uno de los hechos más fatídicos en la historia del conflicto armado en Colombia: la masacre de Bojayá. Este hecho puso al Chocó en la esfera pública, y Leyner Palacios empezó a ser reconocido como uno de los más importantes defensores de derechos humanos en Colombia. Sin embargo, la violencia y las injusticias que aquejaban la región no empezaron el 2 de mayo de ese año. Por eso, la lucha de Leyner va más allá de la reivindicación de las víctimas de la masacre. Su pugna gira en torno a todas las personas que se han visto afectadas por la violencia en el Medio Atrato, no solo por causa del accionar de los actores armados, también debido al abandono y la constante negligencia del Estado.

Frente a la postulación al Premio Nobel indicó: “Un reconocimiento al trabajo de construcción de paz que ha venido haciendo mucha gente en el país; gente que nunca ha tomado el camino de la guerra sino que ha buscado siempre resistir de forma pacífica”. Respecto al hecho de que estén juntos víctimas y victimarios en este grupo postulado al Nobel, Leyner Palacios se muestra receptivo. Dice que a pesar de que han sido generadores de violencia ahora “han tenido la valentía se sentarse a hablar  como enemigos, para hacer las cosas diferentes” y cree que es un esfuerzo que se debe reconocer y que es válido.

Denunciar el paramilitarismo: Antequera

José Antequera Guzmán tenía cinco años cuando su papá, José Antequera, fue asesinado el 3 de marzo de 1989 en el aeropuerto el Dorado de Bogotá. A José Antequera lo mataron por denunciar el paramilitarismo que reinaba a finales de los años 80. Para ese entonces, Antequera padre desplegaba una gran carrera política y prometía un enorme futuro como dirigente de la Unión Patriótica, UP. A partir del momento de la muerte de su padre, José Antequera hijo se ha dedicado a trabajar por la memoria histórica y por el esclarecimiento de los procesos de exterminio y despojo en Colombia.

En cuanto a la expectativa que le genera esta postulación opinó: “Esto nos sirve a nosotros para elevar nuestra voz, no solo frente al tema de los derechos de las víctimas, sino frente a muchos otros temas con los cuales estamos involucrados, con la paz en primer lugar y también con una perspectiva de pos acuerdo que tenga justicia social, una perspectiva de acuerdo verdaderamente democrática. La principal expectativa es que esto sea para que nuestra voz adquiera mayor peso, para que podamos influir e incidir mucho más en este país frente a muchos de los retos que tenemos. Creo que eso es un poco lo que ha venido pasando y para mí es ya una gran ganancia que la gente a partir de reconocer, a partir de valorar esa nominación, nos escuche más atentamente y valore lo que venimos haciendo”.

“Las víctimas somos aportantes para este proceso de paz”: Bernal

Ella no buscaba figurar en los medios de comunicación, foros sobre víctimas o recorrer el mundo contando su historia; ella era una madre, como muchas, pero un día su hijo fue desaparecido y fue presentado como guerrillero muerto en combate. Luz Marina Bernal es líder del Colectivo Madres de Soacha, madre de Fair Leonardo Porras de 26 años, desaparecido y asesinado en Ocaña, Norte de Santander, por integrantes de Ejército. Es una de las más representativas figuras nacionales para hablar sobre ejecuciones extrajudiciales y el caso de su hijo fue declarado crimen de lesa humanidad.

Con la humildad y sencillez que la caracterizan, dice que le “agradece al señor que los postuló —Heikki Holmas— porque “realmente para todos los que fuimos elegidos es un momento coyuntural, un momento importante, y digo coyuntural sencillamente porque se está trabajando un proceso de paz que realmente el país lo necesita, ya que estamos en conflicto hace más de 50 años y hemos aportado nosotros las víctimas una cuota muy alta para que ese proceso se dé ahora, ya que han existido otros procesos, pero han sido fallidos y esperamos que este proceso se lleve a un feliz término”.

La lucha y dignidad de Jineth Bedoya

El 25 de mayo de 2000, la periodista Jineth Bedoya se dirigía a la cárcel Modelo de Bogotá para una entrevista con el exjefe paramilitar, Mario Jaimes Mejía, alias el ‘Panadero’. Sin embargo, cuando intentaba ingresar al penal fue abordada por varios hombres que la drogaron y la agredieron física y sexualmente. Ese día inició su incansable trabajo por los derechos y la dignidad de las mujeres víctimas de la  violencia sexual.

“El 25 de mayo, hace 15 años, me robaron la vida —recuerda la actual Subeditora del periódico El Tiempo— sin embargo cuando me inscribí a la lista del Registro Único de Víctimas y empezó el proceso de reparación, inicié una lucha para que en esa misma fecha se reconociera y dignificara a miles de mujeres que como yo, fueron víctimas de violencia sexual en Colombia, y así entre todas recuperar lo que nos robaron”. Un sueño que se materializó en 2014 cuando el presidente Juan Manuel Santos, mediante el decreto 1480 de 2014, ordenó que cada 25 de mayo se conmemorara el Día Nacional por la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual.

La ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz será el 10 de diciembre (fecha en que murió Alfred Nobel) en Oslo Noruega.

Publicado en Noticias CNMH


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“EPL: 25 años construyendo paz”

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Fundación Cultura Democrática

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Fundación Cultura Democrática

Publicado

29 Feb 2016


“EPL: 25 años construyendo paz”

  • Encuentro de ex integrantes del EPL: 1 de marzo en Medellín, Parque de Naciones Unidas, a las 9 a.m. 
  • El Ministro para el Posconflicto Rafael Pardo ha confirmado su participación en el evento. 

Un cuarto de siglo cumple el legado de construcción de paz del Ejército Popular de Liberación (EPL). El Centro Nacional de Memoria Histórica prepara informe sobre el grupo insurgente que protagonizó la desmovilización con más combatientes en la historia reciente del país.

La firma del acuerdo de paz, hace 25 años, entre el gobierno de César Gaviria y el Ejército Popular de Liberación (EPL), hoy brinda un legado al país de experiencias exitosas de construcción de paz, participación en política y reintegración a la vida civil de excombatientes en numerosos departamentos del país.

El primero de marzo de 1991 se produjo la firma del acuerdo de paz entre el EPL y el Gobierno, y de las ceremonias de desmovilización, desarme y reintegración en zonas de concentración en Bolívar con convergencia de frentes de La Guajira, Magdalena y Atlántico, en Córdoba, en la región de Urabá, en el occidente de Antioquia, en Risaralda con convergencias de Tolima, Huila y Putumayo y en Norte de Santander con convergencia de Cesar, Santander, Boyacá y Cundinamarca.

Aquel día 2.200 personas concentradas en zonas de campamentos protagonizaron el proceso de desmovilización y dejación de armas ante la veeduría de la Internacional Socialista y la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. A los integrantes de los frentes del EPL los acompañaron en el pacto de paz los más de 6.400 dirigentes y militantes políticos clandestinos de este proyecto insurgente que simultáneamente pasaron a la vida legal. 

En consecuencia, dos integrantes del EPL –Jaime Fajardo y Darío Mejía-, un dirigente del Frente Popular –Germán Toro- y un dirigente de la Juventud Revolucionaria y destacado líder de la Séptima Papeleta –Fabio Villa- ingresaron en calidad de constituyentes, los dos primeros en virtud del acuerdo de paz y los dos segundos elegidos por votación en el contexto de la Alianza Democrática que se conformó al momento. Ellos expresaron la voz tanto del paso de la insurgencia a la legalidad como de la convergencia con el influjo político y social que rodeaba al EPL.

La expedición de la Constitución Política de 1991 constituyó una importante reforma política e institucional democrática conseguida por parte de la Asamblea Nacional Constituyente que sesionó ese mismo año, la cual había sido propuesta por el EPL desde 1984 en las mesas de negociaciones de paz. La Constitución Política de 1991 en la cual confluyeron como actores políticos a través de constituyentes el M19, el EPL, el PRT y el MQL, constituye el principal logro de los procesos de paz de los años noventa. Por supuesto, esta contribución desde los procesos de paz se conjugó con una serie de factores y de actores importantes que la hicieron posible.

El proceso de negociación se produjo entre mayo de 1990 y marzo de 1991.Se trata de una de las experiencias exitosas de la solución política del conflicto bélico y del tránsito a la vida política, social, ciudadana e institucional de un importante sector de población amnistiada y que cursó de manera favorable la propia experiencia del programa de reinserción y reintegración a la vida civil, con acompañamiento de programas oficiales y con presencia y protagonismo en distintas regiones. 

En la actualidad el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), dentro de sus trabajos en aras del esclarecimiento del conflicto y la problemática humanitaria registrada en los últimas décadas, presta atención y entrega trabajos relativos a los actores armados, sus trayectorias y la consecuencia de sus actuaciones. Esta labor ahora toma relevancia en el contexto actual de conversaciones de paz entre el Gobierno y las Farc y en exploración entre el Gobierno y el ELN. Los exintegrantes del EPL como los constituyentes Jaime Fajardo y Darío Mejía, Álvaro Villarraga que integró la Comisión Especial Legislativa elegida por la Constituyente, el exsenador Aníbal Palacio y otros líderes, invitan al encuentro de conmemoración de este acuerdo de paz, bajo el lema: “EPL: 25 años construyendo paz”.

 

El encuentro se realizará el primero de marzo en Medellín, en el Parque de Naciones Unidas, entre las 9 y las 12 de la mañana, frente al Monumento a la Paz construido con el metal fundido de las armas de esta guerrilla y dedicado a las víctimas y al derecho a la vida. En representación del Gobierno Nacional el ministro del posconflicto Rafael Pardo, a la vez participante en esta negociación de paz, confirmó su participación.

Los organizadores del encuentro en coordinación con colectivos de personas amnistiadas del EPL, expresan respaldo al proceso de negociación de paz entre el Gobierno con las Farc y al que se prepara con el ELN, y se comprometen con el apoyo ciudadano a su favor en el mecanismo de refrendación que se convenga. “Las personas que hace 25 años acordaron con el Gobierno el cese de hostilidades y la dejación de armas, han mantenido su compromiso con la construcción de paz y reconciliación en el campo político, la academia, en diversas expresiones de las alternativas democráticas, en el movimiento social y sindical, así como en el de las solicitudes de las víctimas del conflicto en materia de justicia y la restitución de tierras. También aportando en la construcción de gobernabilidad local y regional, en el respeto por los derechos humanos, bajo el compromiso de aportar al esclarecimiento de lo sucedido en el contexto del conflicto y a los ejercicios de memoria histórica orientados a la reparación de las víctimas y de la sociedad.

Publicado en Noticias CNMH


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En 2016, para la paz, la educación

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

29 Feb 2016


En 2016, para la paz, la educación

Humberto de la Calle, jefe de la delegación de paz del Gobierno, contaba en alguna ocasión que había quedado impresionado cuando, al pedir a algunos niños en el Chocó que dibujaran a Colombia, los resultados fueron macabros: sangre, guerra, destrucción. Tras más de cinco décadas de conflicto armado, la guerra, la violencia y las armas hacen parte del imaginario de nuestra sociedad. Lo normal para nosotros, incluso para los más pequeños, no es la paz.


Por eso, cuando parece inminente que va a llegar el fin de uno de los conflictos más largos en la historia del mundo, es necesario “aprender la paz y desaprender la guerra”.

El Centro Nacional  de Memoria Histórica (CNMH), junto con otras 22 instituciones, se ha sumado a lo que será el año de la educación para la paz.  El programa de pedagogía de la Presidencia de la República impulsó, para tal fin, la iniciativa “La paz es una nota” que vincula a todas las instituciones interesadas en la educación para promover, en diferentes espacios, la idea de enseñar y aprender la paz.

Los eventos cercanos:

Jornada Nacional: La paz es una nota

El pasado 25 de febrero se realizó en Santander, Córdoba, Cauca, Antioquia, Nariño, Chocó, Boyacá y Cundinamarca la primera jornada nacional  de “La paz es una nota”. La idea era que instituciones educativas y organizaciones promovieran entre sus estudiantes actividades sobre el aprendizaje de una cultura de paz. (Los invitamos a consultar en las redes sociales el minuto a minuto de la campaña con el #LaPazEsUnaNota)

Conferencia internacional: Cómo construir la paz en los territorios

La oficina del Alto Comisionado para la Paz, con el apoyo de la Revista Semana, El Heraldo y Vanguardia liberal, realizó el 29 de febrero, en el Hotel Tequendama de Bogotá, esta conferencia con la participación de panelistas internacionales, figuras de la política pública nacional y líderes regionales, tanto del sector oficial como de organizaciones de víctimas.

Actividades del Centro Nacional de Memoria Histórica

Por su parte, este año, el Centro Nacional de Memoria Histórica hará el lanzamiento en Bogotá (en la Feria Internacional del Libro) de la “Caja de herramientas: Un viaje por la memoria histórica. Aprender la paz y desaprender la guerra”, un instrumento pedagógico creado y consolidado entre el CNMH y el Ministerio de Educación Nacional, apoyada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Cátedra de paz

Dentro del proyecto de la Cátedra de Paz, de la Universidad Javeriana, se inició el ciclo de charlas el pasado viernes 26 de febrero, donde el CNMH seguirá aportando en la construcción y consolidación de este espacio a través de tres investigadores que hablarán sobre: Dimensiones y modalidades de violencia, Orígenes y dinámicas del conflicto armado y Daños e impactos del conflicto, que se llevarán a cabo en el mes de abril.

En 2015 la Cátedra de paz empezó hacer parte del equipo de pedagogía del CNMH. Se trabajó de nuevo con la Universidad San Buenaventura, con el Rosario, la Javeriana y la Cooperativa de Cali, enfocados en la idea de ser un espacio de debate y de profundización en las herramientas metodológicas que se utilizaron para la realización del informe ¡Basta ya! Memorias de guerra y dignidad

Para este año la idea es que cambie el enfoque hacia la realización de cátedras de memorias y paz, y que no sea solamente el ¡Basta ya! [Descargar informe ¡Basta ya!] como debate central. Este proyecto está bajo la coordinación de María Emma Wills, asesora de la Dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica, y se espera poder realizarlo el segundo semestre de 2016. Con este nuevo enfoque de la cátedra se busca llegar a más universidades y públicos diversos, pensando también en un acompañamiento variado y abierto a los temas de paz, teniendo en cuenta la coyuntura y el momento que atraviesa el país: la eventual firma del fin del conflicto armado con las Farc. 

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Expertos internacionales en memoria de cara a la paz

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CNMH

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CNMH

Publicado

03 Mar 2016


Expertos internacionales en memoria de cara a la paz

Entre el 3 y 5 de marzo se realiza la II sesión del Comité Asesor Internacional del Centro Nacional de Memoria Histórica


La memoria histórica de un país es un asunto local, podría pensarse fácilmente. Pero en realidad es un trabajo complejo, lleno de aristas y casi laberíntico, por todos los caminos y rastros que hay que seguir en la búsqueda de su reconstrucción. Por eso un Comité Asesor Internacional (CAI) es vital y forma parte integral del trabajo del Centro Nacional de Memoria Histórica. Este se constituyó en marzo del 2015 y del 3 al 5 de marzo del 2016, tres de sus integrantes, están de nuevo en el país para participar en el segundo encuentro.

El CAI es un órgano colegiado que constantemente acompaña la labor del CNMH y que orienta la asesoría estratégica y técnica en temas que son cruciales para la institución. Lo integran el Director General de la entidad, Gonzalo Sánchez Gómez, y un grupo internacional de expertos en temas de paz, historia, archivos de derechos humanos, museos y lugares de memoria, comisiones de la verdad, investigaciones para el esclarecimiento histórico, entre otros; son en resumen cinco especialistas en materia de reconstrucción de memoria histórica que aportan sus miradas y experiencia  como protagonistas y/o estudiosos de procesos similares que han tenido lugar en Europa y en Latinoamérica en la segunda mitad del siglo XX.

En la jornada del 2016, los miembros del CAI estarán reunidos con el Director y los Asesores del CNMH para discutir sus apreciaciones sobre cuál es el papel de la institución de cara a la paz. Entre los temas se tratará el rol del esclarecimiento histórico y su contribución a la paz,  la Comisión de la Verdad y la Jurisdicción Especial para la paz en el marco de los borradores del Acuerdo, el Museo Nacional de la Memoria, el relacionamiento con empresarios,  Fuerza Pública, entre otros. Todas conversaciones imprescindibles en el escenario actual y las perspectivas de la memoria como una aliada en la construcción de paz y reconciliación que tiene el país.

Cinco puntos para entender el trabajo del CAI en la reconstrucción de memoria histórica:

1.  Todos sus miembros participan ad honorem y de manera voluntaria.  En una carta escrita a la entidad manifiestan que “Quienes formamos parte de este Comité Asesor reconocemos que la creación de este espacio consultivo implica un gran honor a la vez que supone una gran responsabilidad”.

2. Se reúnen al menos una vez por año para trazar rutas y lineamientos en los temas misionales del CNMH, aunque pueden convocarse sesiones extraordinarias si la agenda lo demanda.

3. Realiza recomendaciones en torno a las temáticas de las áreas de archivos de derechos humanos, investigaciones para el esclarecimiento histórico, museos, iniciativas y lugares de memoria y pedagogía, y en torno a su papel en un escenario de construcción de paz.

4. Impulsa intercambios técnicos con experiencias internacionales, al mismo tiempo que tiene en cuenta aprendizajes y lecciones de otros casos en el mundo.

5. Procura que sus diversas procedencias nacionales puedan ser consideradas como un aporte, ayudando a hacer visible, fuera de las fronteras colombianas, el desafío que supone alcanzar el fin del conflicto armado. Es decir, contribuye al posicionamiento de la experiencia colombiana en memoria histórica en el exterior (visibilizar, hacer alianzas con otras organizaciones y hacer eco del trabajo adelantado en el país).

Conozca a los expertos que conforman el Comité Asesor Internacional 

• Mô Bleeker, Presidente de la Comisión de Reconciliación y Justicia Transicional de Filipinas y Jefe del Equipo de tareas sobre tratamiento del pasado y prevención de atrocidades del Departamento de asuntos exteriores de la Confederación Suiza.

• Elizabeth Lira, Exmiembro de la Comisión Nacional sobre Prisión, Política y Tortura de Chile.

• Ramón Alberch, Director General de la Escuela superior de archivística y gestión de documentos de la Universidad Autónoma de Barcelona.

• Daniel Pécaut, Miembro de la Comisión de esclarecimiento histórico de Colombia.

• Rubén Chababo, Director del Museo de la memoria de Rosario, Argentina. 

CONOCE LOS PERFILES COMPLETOS DEL COMITÉ ASESOR INTERNACIONAL

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En los territorios se gesta la paz

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Juan Arrendondo

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Juan Arrendondo

Publicado

07 Mar 2016


En los territorios se gesta la paz

El pasado 29 de febrero la oficina del Alto Comisionado para la Paz organizó la conferencia internacional Los retos de la paz territorial. La discusión, que se dio casi cuatro años después de iniciado el proceso de paz, abrió grandes interrogantes por los diferentes obstáculos que se deberán superar en el camino de la construcción de una paz estable y duradera.


Cuando apenas empezaba a nacer el proceso de paz con las Farc, las partes plantearon dos grandes pilares que guiarían las negociaciones. Por un lado, se estableció que las víctimas estarían en el centro del proceso. Y, por otro lado, se dijo que la paz debía ser construida desde los territorios, dejando atrás el centralismo institucional que predomina en Colombia.

El tema de las víctimas es uno de los puntos establecidos en el Acuerdo General para la terminación del conflicto. De hecho, fue el último punto en ser acordado en la mesa de negociaciones, el 15 de diciembre de 2015. La paz territorial, sin embargo, es pensada de forma que sea un eje transversal, abordada en cada uno de los momentos del acuerdo.  

¿Por qué hablar desde los territorios?

Las divisiones y la lejanía entre “el centro” y “la periferia” son, para muchos estudiosos, una de las causas principales de varios conflictos armados internos en el mundo. Colombia no es la excepción. Según James Robinson, uno de los invitados al foro, coautor del libro Por qué fracasan los países, la violencia se engendra más fácilmente en la periferia, que es donde coexisten fenómenos de pobreza, desigualdad e instituciones estatales débiles o ausentes.

En Colombia los lugares donde más se ha vivido el conflicto es en la periferia. Esto, según Robinson, con el agravante del elemento de codicia que tiene la guerra colombiana. Es decir, hay factores de economía ilegal que empeoran las condiciones de seguridad en las regiones, y que conforman el caldo de cultivo perfecto para el fortalecimiento de grupos armados ilegales.

Es por esta razón que para ninguno de los representantes del gobierno presentes en la conferencia, Rafael Pardo, ministro Consejero para el Postconflicto, Humberto de la Calle, jefe negociador en La Habana, y el alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, se ponía en duda la importancia de dar la discusión de lo que significa la paz territorial y plantear los retos que seguramente tendrá a la hora de ser implementada.

Los tres coincidieron en que es necesario que las políticas del posconflicto se planteen desde los territorios, un modelo Bottom-up, de abajo hacia arriba, de forma que sean validados por el Estado, pero que respondan a las necesidades particulares de la región. Además, recalcaron la importancia de ir más allá de una pacificación de la geografía nacional. Lo fundamental será garantizar las condiciones para que, en la periferia, las condiciones de vida de las personas sean tales, que se reduzca al mínimo la posibilidad de la emergencia de nuevas formas de violencia o la continuidad de las ya existentes.

 

¿A qué se enfrenta la paz territorial?

Todo lo anterior, en teoría, suena muy bien pero hay dos tipos de dificultades: respecto al alcance administrativo del Estado, y respecto a la voluntad y capacidad de participación de las regiones en el posconflicto.

El primero, y quizá el más evidente, fue planteado por varios de los invitados a la conferencia, entre ellos el senador Antonio Navarro, el director de Planeación Nacional, Simón Gaviria, y el mismo Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. El Estado no tiene la capacidad económica para asumir, de tajo, todos los retos que acarrea la puesta en marcha de lo que se acuerde en La Habana; eso es un hecho.

Habrá, entonces, que hacer una reestructuración de muchas de las funciones y la operatividad del Estado. Esto implica un fortalecimiento de las instituciones en las que abundan lógicas de corrupción que entorpecerían los procesos. Para James Robinson,  tanto el problema como la solución no serán de carácter técnico. Más allá del dinero o de la forma de distribuirlo, habrá que resolver las deficiencias institucionales, como el centralismo, la poca trascendencia que tienen los mecanismos de participación y la falta de legitimidad que tienen las instituciones estatales en muchas de las regiones periféricas.

El segundo gran reto que enfrentará la paz territorial tiene que ver, precisamente, con lo anterior. Las personas, acostumbradas a vivir a merced de un Estado débil, lejano o incluso ausente, no ven la cultura de la participación como algo intuitivo. Esto, según, Vijayendra Rao del Banco Mundial, otro de los invitados internacionales, es fundamental en los modelos Bottom-up. Si se espera que las iniciativas políticas surjan desde las regiones, es necesario que existan mecanismos de participación, pero sobre todo que la gente acuda a ellos para expresar sus necesidades y para hacer seguimiento de la aplicación de las políticas públicas que los afectan.

Aunque Colombia avanzó mucho en este sentido con la Constitución Política de 1991, hace falta un gran trabajo de construcción de confianza por parte de la ciudadanía, sobre todo de la de los territorios que han sufrido más de cerca la guerra. Es decir, las víctimas, como en todo, tendrán que seguir siendo el centro, y se tendrá que priorizar todo lo que tenga que ver con ellas en las regiones vulnerables si se quiere que el proceso de paz no se quede en el papel sino que tenga una aplicación eficaz y real en el territorio nacional.

El Centro Nacional de Memoria Histórica también tiene dentro de sus pilares institucionales la construcción de la memoria desde los territorios. Cada uno de sus proyectos busca apoyar, visibilizar y acoger las propuestas de las iniciativas regionales de memoria, los lugares de memoria que las comunidades han construido, y la labor que las diferentes organizaciones realizan en pro de la construcción de la paz territorial por medio de la memoria histórica.

Publicado en Noticias CNMH


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La paz en palabras de los colombianos

Noticia

Autor

Camilo Andrés Rincón Díaz

Fotografía

Camilo Andrés Rincón Díaz

Publicado

15 Mar 2016


La paz en palabras de los colombianos

Un joven costeño de 16 años lleva dos años recorriendo el país con su libro de la paz bajo el brazo. Son palabras alrededor del deseo de los colombianos por una nueva sociedad.


Personajes de la vida nacional como William Ospina, Alfredo Molano, Juan Gossaín, Manuel Roca, Carlos Duque, Ciro Guerra, palenqueras, vendedores informales, artesanos, recicladores, estudiantes, trabajadoras sexuales, entre otros, están unidos por un delgado hilo que llega a lo más profundo de sus deseos por un país mejor.

Todos ellos forman parte del grupo de colombianos que ya han plasmado sus pensamientos, letras o poemas en el “Libro de la Paz, escrito por nosotros para la humanidad”, iniciativa de Camilo Andrés Rincón Díaz,  un joven de Soledad, Atlántico, de 16 años y estudiante de grado 11 del Instituto O’Higgins, y quien retomó la idea de una historia que ya completa 25 años: el Libro Blanco de la Paz.

Desde hace dos años Camilo lleva este libro de 23×29 centímetros y 800 páginas empastadas en color verde, a “donde el viento lo lleve”. Todo empezó cuando tenía 14 años y su papá, Luis Rendón, un amnistiado del Ejército Popular de Liberación (EPL), le narró su experiencia con el “Libro Blanco por la Paz”. Se trata de una publicación de un 100x80cms que poseía aproximadamente mil hojas. El libro se perdió en las oficinas de la Dirección General para la Reinserción cuando se habían escrito 700 páginas.

25 años después, Camilo retomó el proyecto de su padre, pues “en esencia el libro es un espacio de inclusión social, que permite la libre de expresión de aquellas personas que no tienen acceso a la televisión y a la radio”.

Quiere recorrer el mundo

Toda biblioteca, plaza pública, librería, evento, paseo y hasta las calles en la ruta hacia su colegio se han convertido en escenario para hablar de paz con propios y extraños, porque “debe ser la confluencia de varios caminos”. Todos los escritos son especiales para él, incluso los que tienen errores de ortografía porque “la paz está por encima de eso, todos debemos escribir sobre la paz”.

Para este amante de la literatura y la filosofía se trata de la diversidad, de los varios pensamientos que se escriben. Por ello, se acerca a “cualquier desprevenido o atento, le echo el cuento y lo invito a escribir a la paz. Sus páginas están abiertas a todo tipo de persona, es pluriétnico, multicultural, es diverso, no conoce de partidos o movimientos políticos, respeta la diferencia”.

Tal vez por ello el libro contiene pensamientos escritos por uribistas, santistas, polistas y verdes que Camilo ha encontrado en Argentina, Cartagena, Barranquilla, Medellín o Bogotá. El libro que ya completa 400 páginas escritas quiere recorrer todo el país y, por qué no, el mundo.

“El país debe prepararse para el posconflicto, debe haber un cambio o transformación en el modelo de educación, cultura etc. Igualmente la paz no la construyen los actores armados, se fundamenta en el amor, el respeto y el cuidado de la naturaleza”.

 Trabajador de la finca bananera Zulemar en el municipio de Carepa.

 

El futuro del Libro de la Paz

Camilo aspira que la gente escriba mucho sobre la paz y que se multipliquen los libros, que reposen en un lugar visible, algo así como un museo, donde todos puedan conocer los escritos.

Por ello, no duda en abrir las páginas de este libro para que todos conozcan lo que ya se ha escrito y se proyecten en las páginas blancas que esperan por más letras, tinta e ilusión.

Apartes del libro:

“La esencia o la espiritualidad del libro de la paz se describe como el libro de la vida, se escribe con lágrimas, sangre y porque sí: con la fortaleza y la lucha, que vivan las letras de la paz y el amor”, Laura Senior.

 “Ha sido muy grato conversar una hora –o más- con Camilo, para comprender que la paz es algo más que un concepto, la paz son estos diálogos, son acciones de amistad y de reconciliación, la paz es construir entre todos un relato de país en el que podamos vivir juntos, y buscar por fin esa normalidad de la vida que durante un siglo o más nos negó la guerra”, William Ospina, enero 2016.

 “La paz es un camino que muchas veces hemos perdido, pero que gracias a la misma historia estamos recuperando después de tanta sangre y tanta muerte sobre los insurgentes”, Alfredo Molano.

“La paz está en el cementerio”, Ciro Guerra.

“La paz es una decisión de un pueblo que quiere cambiar su destino y definir sus diferencias por una vía distinta a la guerra y a la violencia; es un acto del espíritu que se verifica en lo político, pero ocurre en el corazón de las personas. No hay pueblos condenados, todos los pueblos pueden llegar a alcanzarla. Es una construcción que viene de la decisión de un pueblo”, Diana Uribe, enero 30/2016.

 “La paz y la estabilidad son fundamento del desarrollo económico y el bienestar, deseo lo mejor para el proceso de paz de Colombia”, Ha- Joon Chang, economista coreano

 “Luchar por la paz puede parecer una ingenuidad. No hacerlo es una ingenuidad aún mayor”, Moisés Naím, periodista venezolano.

 “La paz son derechos para la gente del común, afros, indígenas, blancos y la infinita gama cultural que tenemos en nuestro país. La paz es acabar con el hambre y darle dignidad a quienes nunca la han tenido: el pueblo. La paz es justicia social”, líder estudiantil de la Universidad del Atlántico, Kevin Siza Iglesias

 “La paz es una ilusión, es una ficción, no existe; es como la felicidad, el pájaro azul de la leyenda que todos persiguen y nadie captura. Si no existe la paz interior en el hombre, que vive en medio de la angustia, la incertidumbre, la necesidad, la frustración, es todavía más difícil y quimérico pensar en una paz que se instale definitivamente en los pueblos. No existe un método, un camino, un manual. Cuando haya un equilibrio político, social, económico, cultural, entonces habrá paz. Mientras haya lucha de clases, elites, oligarquías, no”, profesor de Derecho de la Universidad del Atlántico y líder de la asación de profesores.

 “Siembra la semilla de la paz en tu corazón, abónala con amor, riégala con honestidad, deja que entre la luz del perdón. Cuando de fruto, regálala al mundo”, Lewis, trabajador papelería Panamericana, enero 8, 2016

“Donde las altas montañas, donde nace el sol, el agua, el amor, pidió para que todos vivamos con amor y respeto hacia la tierra. Con gratitud”, Vaikuca, artesano ubicado en las calles de Cartagena.

“Quiciera que ubiera paz para que ahiga armonía amor comprencio. Menos biolencia no hubiera tanta miceria, más empleos. Fueramos un país unido” Wilfrido; vendedor de mecatos en los buses.

“Para mí la paz es que no hayga mas violencia en nuestro paiz y que no hayga mas maldad” (sic) Valentina  Vivian Vega Pérez; una niña junto a su abuela desplazadas por las AUC en la Guajira.

Publicado en Noticias CNMH


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Tuluá: un mensaje de memoria y paz

Noticia

Autor

Ricardo Robayo Vallejo

Fotografía

Ricardo Robayo Vallejo

Publicado

02 Ago 2016


Tuluá: un mensaje de memoria y paz

En la ciudad de Tuluá, en el Valle del Cauca, se llevó a cabo la IV Conmemoración de las Víctimas del Paramilitarismo de este departamento. Hace 17 años en julio, el bloque Calima de las AUC realizó su primera incursión, allí el líder comunal Orlando Urrea y su hija Sandra Patricia fueron asesinados.


Desde hace cuatro años el campesinado de Tuluá, organizados en la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca  (Astracava) y la Coordinación Campesina del Valle del Cauca, han hecho del 31 de julio una fecha para no olvidar a sus víctimas. Una investigación de la Consejería de Paz del departamento, mostró que 771 personas fueron asesinadas, alrededor de 800 fueron desaparecidas forzadamente y se cometieron 60 masacres.

Esta sentida conmemoración inició en horas de la mañana con una misa en la plaza cívica de Tuluá, luego de la llegada de la diferentes delegaciones de campesinos que venían desde las veredas Santa Lucia, Monteloro, El Bosque, Tochecito, Alejandría, Venus, Sevilla y de Cali.

Posteriormente se hizo un homenaje simbólico a las victimas a cargo del grupo ¨Gestos Teatro¨ de Cali, en donde los familiares escribieron los nombres de las víctimas y mensajes contra el olvido, que fueron depositados en el ¨Cofre de la Memoria¨. Luego iniciaron las intervenciones de la Asociación de Campesinos del Valle del Cauca, del Personero de Tuluá y de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca.

El encuentro se enmarcó en un contexto de esperanza motivada por la cercanía del acuerdo final del fin del conflicto con las Farc, gracias a los diálogos del Gobierno con esta guerrilla donde en el centro están las víctimas. Igualmente se presentó la campaña ¨Por la paz de la Nación, el campesinado le pone el corazón¨ y del Comité Pedagógico por la Paz.

Esta conmemoración tuvo el apoyo de la Personería de Tuluá y del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) quien hace la invitación a no olvidar los hechos ocurridos en esta comunidad con una perspectiva de reconciliación y paz.

 


Memoria, Paz, Tuluá


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