Bogotá, D. C. El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), recibió a Constanza Turbay Cote, la única sobreviviente de una campaña de exterminio dirigida por las FARC-EP contra su familia, integrada por importantes dirigentes políticos liberales del Caquetá, para oír el testimonio pormenorizado de la que constituye, en palabras del director general, «una de las más atroces historias familiares del conflicto». Para Constanza, según lo repitió a lo largo de la visita, el hecho de ser recibida en el CNMH es un paso importante en el propósito de contar una verdad que el país necesita conocer.
Constanza, luego de evocar el origen libanés de su familia y su llegada a Colombia en las décadas de 1930 y 1940, detalló los hechos conducentes al secuestro y posterior asesinato en cautiverio de su hermano Rodrigo Hernando Turbay Cote, secuestrado el 16 de junio de 1995 por las FARC-EP, quien a la sazón ejercía como representante a la Cámara por el liberalismo, siguiendo una larga tradición política inaugurada por su padre, Luis Hernando Turbay, histórico dirigente liberal del Caquetá.
Rodrigo, quien había participado en los acercamientos de paz durante la administración de Belisario Betancur (1982-1986), fue encontrado muerto el 3 de mayo de 1997, en el río Caguán. Durante su cautiverio, la única prueba de supervivencia que se conoció fue una conmovedora carta escrita para su madre, Inés Cote, en la que le aseguraba que confiaba ser liberado: «Te prometo, mami, que el Rodrigo que saldrá de este episodio será sustancialmente mejor al anterior, pues no han sido en vano mis ayunos, mis oraciones y mi permanente instrucción en el más perfecto manual de vida, el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo».
Años después, el 29 de diciembre de 2000, la Columna Móvil Teófilo Forero de las FARC-EP interceptó, en la vía que conduce de La Montañita a Florencia, en el departamento de Caquetá, a una camioneta en la que viajaban Inés Cote y Diego Turbay Cote, quien se desempeñaba entonces como presidente de la Comisión de Paz, en el marco de las negociaciones adelantadas por la administración de Andrés Pastrana (1998-2002) con las FARC-EP. Todos los que iban al interior del vehículo fueron masacrados. La sevicia fue tal que solo el cuerpo de Diego Turbay Cote, según el recuento de Constanza, recibió 57 impactos de bala. Además de la madre y el hermano, fueron asesinadas las siguientes personas: Jaime Peña Cabrera, Edwin Amir Alarcón Angarita, Hamil Bejarano Martínez, Dagoberto Samboní Uni y Rafael Ocasiones Llanos.
La campaña de exterminio de las FARC-EP contra el turbayismo, el nombre que recibía la formación política de la familia Turbay Cote en el Caquetá, no se detuvo en el asesinato cruento y vil de tres de sus miembros, sino que se extendió en una operación criminal que, según lo ha establecido la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), cobró la vida «de, al menos, 30 líderes, simpatizantes y colaboradores, entre ellos seis alcaldes, un concejal, un congresista, una diputada y un gobernador».
Según Constanza, que vive en condición de exilio, es fundamental que las víctimas reciban reparación «con hechos reales y concretos». Insiste, además, en que ella no ha sido restaurada y que aún falta mucho por esclarecer alrededor de la tragedia ocurrida con su familia. Las víctimas, dice, «tenemos un sentimiento innato: la necesidad de conocer la verdad»







