El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) realizó el VII Diálogo MHERI, «El exilio de la justicia», un espacio dedicado a escuchar las experiencias de jueces, fiscales, magistrados e investigadores judiciales que fueron víctimas de violencias asociadas al conflicto armado colombiano por el ejercicio de sus funciones. El encuentro, realizado de manera virtual el 12 de septiembre, puso en el centro las historias de quienes, en distintos momentos, tuvieron que dejar el país para proteger sus vidas, sus familias y su integridad.
Durante la jornada se abordó el exilio más allá de la salida forzada del territorio; es decir, como una experiencia atravesada por el desarraigo, la ruptura de proyectos de vida, las afectaciones familiares y las dificultades para continuar ejerciendo la profesión. En este diálogo participaron Laura Camila Castillo Montañez, directora ejecutiva de la Corporación Fondo de Solidaridad con los Jueces Colombianos (Fasol); Ledy del Carmen Parada Reyes, exfiscal y víctima de exilio; y Antonio Suárez Niño, presidente de Fasol, juez, magistrado y defensor de derechos humanos. Además, se contó con la moderación del realizador de cine y televisión de la Universidad Nacional de Colombia e investigador del CNMH, Mauricio Cañón.
Como primera medida, los testimonios de Ledy del Carmen Parada Reyes y Antonio Suárez Niño permitieron comprender las dimensiones personales y profesionales de estas experiencias. Ledy del Carmen recordó los años que permaneció fuera de Colombia y el proceso de reconstrucción de su vida lejos de su país. «Tenía mi cabeza en mi país», expresó al recordar ese periodo, una frase que sintetiza el vínculo transnacional con el territorio, la familia y la vida que dejó atrás (se está aquí y allá al mismo tiempo). Su relato también permitió abordar el señalamiento, la falta de escucha y las dificultades institucionales que acompañaron su proceso, así como la importancia de que estas experiencias sean reconocidas.
Por su parte, Antonio Suárez Niño llamó la atención sobre la responsabilidad del Estado frente a quienes ejercen la justicia y la necesidad de garantizar su protección. «Cada vez que un juez toma una decisión, especialmente en zonas de conflicto, debemos estar muy atentos y garantizar que esté protegido por el Estado. La independencia judicial requiere que sus decisiones sean respetadas, incluso cuando puedan afectar a expresidentes de la República», expresó durante el diálogo. Su intervención conectó su propia experiencia de exilio, provocada por amenazas relacionadas con su labor judicial y su participación en procesos de búsqueda de paz, con su trabajo actual de acompañamiento a víctimas de la rama judicial.
La conversación también permitió reconocer el exilio como una estrategia para debilitar la administración de justicia, intimidar a quienes investigaban hechos relacionados con graves violaciones a los derechos humanos y favorecer condiciones de impunidad. En este sentido, se planteó la necesidad de superar la idea de que las amenazas y agresiones contra funcionarios judiciales son simplemente «riesgos propios de la profesión», para reconocerlos como víctimas y considerar también los impactos que estas violencias tuvieron sobre sus familias y sobre el derecho de la sociedad a acceder a la verdad y la justicia.
Como cierre del VII Diálogo MHERI, Ivonne Téllez y el equipo de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) recogieron las principales reflexiones, voces y aprendizajes de la conversación. Entre ellas, se destacó la necesidad de fortalecer las garantías para el ejercicio independiente y seguro de la justicia, reconocer los daños derivados del exilio y avanzar en verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. El encuentro reafirmó la importancia de escuchar y documentar estas experiencias para comprender los impactos que la violencia ha tenido sobre quienes ejercen la justicia y contribuir a que hechos similares no vuelvan a repetirse.







