El 25 de septiembre de 2026, una comitiva del pueblo zenú, encabezada por el mayor Ferney José Hernández, visitó el Centro Nacional de Memoria Histórica para reunirse con su director general, D’mar Córdoba Salamanca. Acompañado por Luis Gregorio Salgado Rivero, asesor del Cabildo Mayor Regional del Pueblo Zenú, y Adel González Guzmán, representante legal de la Fundación Rosa Blanca, el mayor Ferney Hernández inició el encuentro relatando los más de tres mil años de historia de este pueblo originario, asentado en territorios que actualmente hacen parte de los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar.
Para el mayor Hernández, las «cicatrices del pueblo zenú» inician con la extinción de su lengua durante la conquista y colonización españolas. Aun así, a pesar de haber perdido su identidad lingüística, los zenúes han logrado conservar otras tradiciones y usos ancestrales que les han permitido mantener viva su cultura prehispánica. Entre los más destacados, figura el trenzado con caña flecha (Gynerium sagittatum), una delicada práctica artesanal con la que se elabora el icónico sombrero vueltiao. En la cosmogonía zenú, el trenzado es tanto una realización material como un fundamento simbólico de primer orden. De igual manera a como un sombrero adquiere forma por medio de las capas que se van entrelazando, así también la organización social, el relato de los sueños y el sentido de la palabra pueden entenderse como un conjunto de fibras trenzadas en la trama continua e interrumpida del tiempo.
Como otros pueblos indígenas de Colombia, los zenúes no han sido ajenos «a los embates de la violencia», como lo expresó el director general del CNMH. En el testimonio del mayor Hernández, entre 1980 hasta la actualidad, han sido al menos 180 las personas asesinadas pertenecientes a este pueblo. De hecho, según cifras de la ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia), los zenúes son el tercer pueblo indígena con mayor tasa de asesinatos selectivos para el periodo comprendido entre 1959 y el 2002. Además, hacen parte de los diez pueblos indígenas con mayor incidencia del crimen desaparición forzada, uno de cuyos casos más emblemáticos es el del líder Pedro Manuel Mercado Martínez, desaparecido en Sincelejo el 1 de mayo de 1989 por actores no identificados y del que todavía se desconoce el paradero.
Para este pueblo, según lo relataron en el encuentro con el director general, es de primordial importancia avanzar en iniciativas de memoria histórica que permitan conservar la cosmogonía, las tradiciones y las prácticas ancestrales de los zenúes, que, según lo reconoció la Corte Constitucional en un auto 004 del 2009, están entre los pueblos indígenas de Colombia con mayor grado de riesgo de exterminio físico y cultural. Por eso, actualmente se encuentran avanzando en la puesta en marcha de la Casa de la Memoria Viva del Pueblo Zenú, un proyecto que, más que una obra de infraestructura, es un programa integral divido en cuatro pilares u horcones: una galería de la memoria, una escuela de gobierno propio, un taller de artesanía y una formación en medicina ancestral.
El CNMH, durante esta visita, se comprometió a acompañar estas iniciativas de memoria a través de la documentación y asistencia investigativa para que los «usos y costumbres de este pueblo puedan materializarse en libros», según lo indicó el director general. Como cierre simbólico del encuentro, el mayor Fernández agradeció al CNMH con la entrega de un sombrero vueltiao y con la invitación a que «se puedan seguir trenzado palabras, así como trenzamos este sombrero vueltiao que hoy le entregamos».







