El Centro Nacional de Memoria Histórica lamenta y repudia el asesinato del mayor Julián Mauricio Gutiérrez Grajales

Ago 4, 2026

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Cali, 3 de agosto de 2026. El Centro Nacional de Memoria Histórica lamenta y repudia el asesinato del mayor Julián Mauricio Gutiérrez Grajales, autoridad mayor del Resguardo Kwe’sx Yu Kiwe del pueblo nasa.

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) expresa su profundo dolor y su más enérgico repudio ante el asesinato del mayor Julián Mauricio Gutiérrez Grajales, autoridad mayor del Resguardo Kwe’sx Yu Kiwe del pueblo nasa, ocurrido en las primeras horas del 2 de agosto de 2026 en el municipio de Florida, Valle del Cauca, como consecuencia de las heridas recibidas durante el ataque armado perpetrado el 1 de agosto en ese mismo municipio.

En ese mismo hecho violento también perdieron la vida Andrés Machín, escolta de la Unidad Nacional de Protección, y Hamilton Daniel, comunero indígena. John Lemus, otro integrante del esquema de protección, resultó gravemente herido. A sus familias y comunidades, el CNMH hace extensivo su más sentido pésame.

El mayor Julián Mauricio Gutiérrez Grajales no fue solo una autoridad, fue un guardián de la palabra, del territorio y de la vida de su pueblo. En esa medida, su asesinato no es un hecho aislado: es un eslabón más en la larga y dolorosa cadena de violencia sistemática contra líderes y lideresas indígenas que el conflicto armado colombiano ha perpetuado durante décadas, y que esta institución ha documentado con rigor y con la certeza de que el olvido también es una forma de violencia.

Florida es un municipio que porta sobre sus espaldas la memoria del conflicto, puesto que es territorio PDET, corredor estratégico entre el Cauca y el Valle del Cauca, tierra de comunidades campesinas, negras e indígenas que han coexistido históricamente y que hoy vuelven a enfrentar el horror de ver silenciar a quienes los representan y los defienden. Atacar a una autoridad indígena en ejercicio pleno de su gobierno propio es atacar la estructura que sostiene la existencia colectiva de un pueblo: su capacidad de decidir, de resistir, de perdurar.

El CNMH ha advertido en múltiples informes que los ataques contra autoridades indígenas y líderes sociales no son crímenes de oportunidad, sino que responden a lógicas de control territorial y de eliminación de quienes disputan ese control desde la legitimidad y la autonomía. Silenciar a un líder es un acto de guerra contra la comunidad entera, contra su historia de resistencia y contra su derecho a existir en sus territorios. Es así como este asesinato confirma que los territorios PDET siguen siendo escenarios de exterminio para quienes defienden la vida.

Como entidad acompañamos en el duelo a la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (Orivac), al pueblo nasa y a todas las comunidades que hoy lloran a un hombre que dedicó su vida a defender lo que ningún actor armado debería poder arrebatar: el territorio, la autonomía y la dignidad de los pueblos originarios.

El mayor Julián Mauricio Gutiérrez Grajales hace parte ahora de la memoria viva de Colombia. Su historia no puede ser borrada. Su nombre será preservado.

 

 

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