El 11 de septiembre de 1990, las dinámicas del conflicto armado interno se manifestaron en la provincia de Rionegro, Cundinamarca, mediante una incursión armada en el sector rural del municipio de Paime. Un grupo de hombres armados vinculados a las organizaciones paramilitares de la región llegó hasta la vereda Tatao, con el objetivo de ejecutar una acción violenta de carácter selectivo.
El resultado de la operación ilegal fue la muerte de cinco personas que habitaban en la zona. Reportes oficiales de la Policía de Cundinamarca señalaron que entre los fallecidos se encontraban cuatro integrantes de un mismo núcleo familiar y un labriego de la región que fue interceptado por los asaltantes en el mismo lugar de los hechos. Los cuerpos de las víctimas presentaban impactos de proyectil de armas de fuego de largo y corto alcance, tras el retiro de los agresores del entorno rural.
Las investigaciones de las autoridades judiciales y los registros documentales del periodo señalaron que la autoría del crimen colectivo correspondió a las estructuras paramilitares que disputaban el dominio socioeconómico y las rutas de movilidad en el occidente de Cundinamarca. El municipio de Paime sufrió el impacto de estas organizaciones debido a su ubicación e importancia geoestratégica, que conecta el Magdalena Medio con el centro del país. El esclarecimiento de este acontecimiento hace parte del registro técnico e histórico sobre el desarrollo de las autodefensas y su afectación a las comunidades rurales de Colombia durante la década de 1990.







