«El Museo de Memoria camina la ciudad»: el arte urbano rodea la construcción de la narrativa del museo

 

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) se unió a la Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco Vargas (ANIM), a organizaciones sociales y de víctimas, y a colectivos artísticos para pintar lienzos que narren la memoria histórica y se apropien del Museo de Memoria de Colombia.

Bogotá, D. C., 28 de mayo de 2026. El espacio público trasciende su condición puramente física para convertirse en una plataforma viva; es allí donde se construye y resignifica la memoria de manera colectiva, fortaleciendo el tejido social y territorial. Bajo esta premisa, y antes de abrir oficialmente sus puertas, el Museo de Memoria de Colombia (MMC) ha salido al encuentro de la ciudadanía; es así como a través del proyecto «El Museo de Memoria camina la ciudad», las voces, los imaginarios y los relatos de quienes habitan el territorio se transformaron en un lienzo vivo en pleno corazón de la capital.

Esta iniciativa nació a partir del diálogo constructivo entre la Dirección Técnica del Museo de Memoria (DTMM) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el área social de la Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco Vargas (ANIM). El propósito fundamental fue aunar esfuerzos para impulsar la apropiación social del espacio a través de una intervención participativa, artística y cultural. En esta ocasión, el cerramiento metálico que rodea la obra del futuro museo —ubicado en el corredor vial de la calle 26— se convirtió en el escenario ideal para albergar las expresiones del muralismo, el grafiti y el esténcil.

Ahora bien, esta intervención no constituye una acción estética aislada, sino que busca consolidar un proceso de activación social del Museo de Memoria que se ha venido llevando a cabo desde el 2024. En esa medida, mediante laboratorios de cocreación, recorridos pedagógicos y ejercicios de cartografía social desarrollados en los últimos dos años, se ha buscado reconocer y visibilizar aquellas memorias que históricamente han sido marginadas, con miras a fortalecer la cultura de paz y la dignificación de las víctimas en el territorio nacional.

Cuatro colectivos, múltiples miradas sobre la memoria

Para materializar este diálogo sensible y experiencial, se convocó a cuatro colectivos artísticos locales con destacadas trayectorias en el trabajo comunitario y el enfoque diferencial:

  1. Peregrino Print Lab: encargado de la coordinación general del proceso técnico y logístico, este colectivo aportó su experticia en prácticas gráficas y de serigrafía como herramientas eficaces para la circulación de la memoria.
  2. Coloquio Estencilero: agrupación de la localidad de Ciudad Bolívar que exploró el esténcil como un lenguaje crítico de intervención urbana y apropiación territorial.
  3. La Siempre Viva (galería feminista): espacio enfocado en articular el arte, el género y la memoria desde las realidades de la población LGBTIQ+ y las diversidades de género.
  4. Jaguares: proceso con arraigo territorial en la localidad de Puente Aranda que integra el arte, la identidad y la resistencia cultural desde una profunda mirada indígena (comunidad misak) y urbana.

En conjunto, estos colectivos enriquecieron el entorno del museo con lenguajes visuales diversos, combinando miradas interculturales, interseccionales y territoriales.

Un proceso horizontal: de los talleres de cocreación al muro

Fiel al principio del CNMH de que las memorias se construyen de manera participativa, el proyecto se desarrolló en dos momentos complementarios: uno metodológico y otro de ejecución directa sobre lienzos en el muro.

Al respecto, durante las primeras semanas de mayo, se desplegaron encuentros itinerantes con estudiantes de las universidades Nacional, Externado y Jorge Tadeo Lozano, así como con la Escuela Popular Ambiental Kimy Pernía Domicó de Usme. De especial relevancia fueron los talleres compartidos con organizaciones de víctimas como las Madres de Falsos Positivos de Soacha y Bogotá (Mafapo) y comunidades vinculadas a los procesos de reincorporación y firmantes de paz.

En estas jornadas de escucha activa, las y los participantes aportaron conceptos fundamentales que nutrieron los bocetos artísticos. En este sentido, símbolos como la metáfora del ensamblaje colectivo, el chumbe indígena ancestral como línea de tiempo y contenedor de protección, y el arquetipo del pescador emergieron como portadores de identidad y territorio. Además, en todas las propuestas, el agua y el río se establecieron como los hilos conductores visuales y conceptuales encargados de entrelazar de manera fluida las diferentes intervenciones artísticas.

Jornada de pintura y apropiación ciudadana

La fase de ejecución se llevó a cabo entre el 20 y el 23 de mayo. Durante estos cuatro días de intenso trabajo continuo, el cerramiento del museo se transformó en un taller a cielo abierto en el que participaron diariamente cerca de 30 personas, incluidos vecinos del sector, estudiantes y transeúntes ocasionales; ni la contingencia de las lluvias bogotanas frenó la mística de la juntanza comunitaria. Al mismo tiempo que se aplicaban las pinturas, los esténciles y los aerosoles, los equipos del CNMH y de la ANIM dialogaban con los ciudadanos que transitaban por la zona, explicando el alcance simbólico de la obra y la apuesta del futuro museo.

La jornada finalizó con un acto público de socialización en el que se destacó que el verdadero valor de la iniciativa reside en el componente participativo y en la activación comunitaria como herramientas políticas de transformación social. Con acciones como esta, el Museo de Memoria de Colombia empieza a consolidar su misionalidad pedagógica y cultural, extendiéndose más allá de sus futuros muros de concreto para entrelazarse directamente con la vida urbana y comunitaria de la nación.

Este hito artístico es solo el comienzo de una serie de aperturas por fases que se realizarán de manera progresiva, preparando el camino hacia la inauguración final del edificio en  2028. El cerramiento ya no es un límite físico: hoy es un lienzo de esperanza, un recordatorio de las resistencias y una invitación abierta a que toda Colombia camine unida hacia la paz.

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