La Estrategia de Justicia Territorial constituye el marco de acción del enfoque diferencial campesino del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Por justicia territorial entendemos que la violencia que ha vivido Colombia ha sido diferenciada según los territorios y su configuración social específica. En ese sentido, si bien existe consenso en que el campesinado ha sido el sector más golpeado por el conflicto social y armado que ha sufrido por décadas el país, hasta la fecha no se han aplicado enfoques que reconozcan el carácter específico del campesinado, en cuanto sujeto social diferenciado por cuestiones de clase y de modo de vida.
Pese a que se han reconocido las afectaciones a las y los campesinos, el campesinado como tal persiste como un sujeto poco entendido en cuanto a sus características y naturaleza, y la manera en que diversos patrones de violencia se han aplicado en contra de él. En general, vemos que cuando se reconoce la condición de víctimas a las y los campesinos, su condición social aparece como antecedente o como un telón de fondo en la violación a sus derechos humanos, sin articularse efectivamente una comprensión entre estas afectaciones o hechos victimizantes y las características del campesinado en cuanto tal y su articulación con el territorio. Desde esta perspectiva, si bien han existido enfoques étnicos desde los cuales analizar el conflicto en la ruralidad, aún existe una deuda con el campesinado.
La Estrategia de Justicia Territorial, por tanto, tiene como propósito central articular procesos de reconstrucción de memoria histórica, análisis de patrones de violencia y reparación simbólica dirigidos al campesinado colombiano como sujeto histórico, político y de especial protección constitucional. Este reconocimiento constitucional del campesinado, logrado en 2022 mediante la Sentencia C-077 de 2017 de la Corte Constitucional, tiene como importante precedente la declaración UNDROP de la ONU, que en 2018 reconoció al campesinado como un sujeto de derechos colectivos, integrando así demandas que por décadas había venido haciendo el movimiento campesino transnacional a través de organizaciones como La Vía Campesina.
La estrategia se estructura en torno a nueve elementos articuladores que integran producción de conocimiento, espacios de encuentro, acciones comunicativas y productos de memoria. Cada elemento responde a una lógica de complementariedad y progresión a lo largo del año, con miras a consolidar un enfoque metodológico riguroso y socialmente apropiado sobre la memoria histórica campesina en Colombia.

