El intercambio «Colombia enseña a Colombia» reunió a jóvenes de Cali, Jamundí, Catatumbo, Meta y Caquetá en torno a la memoria histórica, las economías populares y la transformación territorial.
Durante tres días, Cali fue el punto de encuentro de decenas de jóvenes provenientes de cinco regiones del país, quienes participaron en el intercambio «Colombia enseña a Colombia» (Col-Col), una modalidad de cooperación intranacional que apuesta por el desarrollo territorial a través de la gestión del conocimiento y el diálogo horizontal entre pares.
El encuentro, enmarcado en el programa «Juventudes que tejen cultura de paz: redes, economías populares, memoria histórica y transformación territorial para la prevención de las violencias», contó con la articulación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social (DPS), el Ministerio de la Igualdad y la Equidad, la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), la Alcaldía Distrital de Santiago de Cali y la Fundación Sidoc.
Memoria que no es solo pasado
Uno de los momentos más significativos del intercambio fue la jornada liderada por el CNMH junto al Tribunal Popular en Siloé, espacio en el que los y las jóvenes participantes se aproximaron a las memorias del estallido social de 2021 y a las distintas formas de resistencia y represión que vivió el Valle del Cauca, con Siloé como uno de sus epicentros más golpeados.
Al respecto, Sara Márquez y Abelardo Aranda, integrantes del Tribunal Popular en Siloé, relataron cómo, ante la impunidad, las comunidades, las organizaciones de derechos humanos y los familiares de las víctimas decidieron construir su propia justicia: nombraron a las víctimas, calificaron jurídicamente los hechos y le exigieron al Estado colombiano responder. En esa medida, el Tribunal existe hoy como un espacio de memoria viva y dignidad colectiva.
Adicionalmente, la jornada incluyó la presentación de una pieza audiovisual que reactivó dos publicaciones del CNMH: El pueblo en las calles: memorias de resistencia y represión en el estallido social de 2021 y Tribunal Popular en Siloé: conmemorar, dignificar y resistir.
«La memoria, cuando la construyen las juventudes, deja de ser solo el pasado: es un presente activo y una herramienta para imaginar otro futuro», señaló Hosman Huertas, director del programa Jóvenes en Paz del Ministerio de la Igualdad y la Equidad, durante la inauguración del encuentro.
Experiencias que cruzan territorios
A lo largo del intercambio, jóvenes vinculados al programa nacional Jóvenes en Paz compartieron iniciativas impulsadas desde Norte de Santander, Meta, Caquetá y Valle del Cauca, las cuales giran en torno a temas como pedagogía de paz, comunicación comunitaria, liderazgo juvenil, economías solidarias y organización social. También se conoció la experiencia del programa Forjar Oportunidades, promovido por la Fundación Sidoc.
Una hoja de ruta para seguir construyendo
El intercambio cerró con una serie de mesas de trabajo colectivas orientadas a la construcción de planes de acción conjuntos entre juventudes e instituciones. Como primer ejercicio, y con el acompañamiento del CNMH, el grupo elaboró una representación visual de los aprendizajes acumulados durante los tres días.
La hoja de ruta resultante se estructuró en tres líneas de trabajo: economías populares, construcción de cultura de paz y memoria histórica, y construcción de redes de relacionamiento. Estas líneas no son solo compromisos sobre el papel: son el trazado concreto con el que estas juventudes regresan a sus territorios.
Con este encuentro, los y las jóvenes participantes reafirman su lugar como protagonistas de la transformación territorial y del fortalecimiento del tejido social en Colombia. La paz, en sus propias palabras y prácticas, se sigue tejiendo desde abajo.