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Publicado

11 Sep 2017

Lanzamiento de informe Medellín: memorias de una guerra urbana

El lanzamiento será en Medellín, en el Centro Cultural Moravia, el 14 de septiembre a las 6 p.m. 

Según el Observatorio del Centro Nacional de Memoria Histórica y la Unidad para Atención y la Reparación Integral de Victimas (UARIV), en Medellín entre 1980 y 2014 se calcula: 

  • Víctimas del conflicto armado: 132.529.
  • Desplazamiento forzado: 106.916 víctimas.
  • Asesinato selectivo: 19.832 víctimas.
  • Desaparición forzada: 2.784 víctimas.
  • Masacres: 221 masacres (1.175 víctimas).
  • Acciones bélicas: 784 víctimas.
  • Secuestro: 484.
  • Violencia sexual: 336.
  • Reclutamiento forzado: 136.
  • Atentado terrorista: 80.
  • Daño a bienes civiles: 12.


• Esto quiere decir que en una ciudad con 2.184.000 habitantes, cerca de 6 de cada 100 personas han sido víctimas directas del conflicto armado y de las violencias asociadas. 

• Según los datos recopilados por el Observatorio del Centro Nacional de Memoria Histórica, en Medellín no se reconoce al autor en la mayoría de los casos de victimización (49 %). En el 51 % restante los autores reconocidos son, en su orden: grupo paramilitar (25 %), guerrilla (15 %), grupo posdesmovilización (15 %), y agentes del Estado (1 %). 

• En la ciudad se dio una confluencia de acciones individuales, de organizaciones sociales y respuestas institucionales que permitió encontrar salidas a momentos de crisis. Fue también central la participación de agencias de cooperación internacional. El informe nombra varias de ellas, entre las que se cuentan doña Fabiola Lalinde y su operación Sirirí, el colectivo Los Amigos de José Mejía, Barrio Comparsa, Convivamos, Corporación Cultural Nuestra Gente, Corporación Casa Mía, Corporación para el Desarrollo Picacho con Futuro, el Festival Internacional de Poesía, la Marcha de los Claveles Rojos, la Mesa de Trabajo por la Vida, el Comité de Defensa de los Derechos Humanos de Antioquia, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, la Consejería Presidencial para Medellín y su Área Metropolitana, entre otras. Lo cierto es que todas estas acciones, desde diversos sectores, demandaron la defensa de la vida y la necesidad de poner fin a la violencia que vivía Medellín. 

• La realización de este informe pretende aportar a ejercicios territoriales que contribuyan a la construcción de paz territorial y a la implementación de medidas de garantías de no repetición de los hechos violentos. Además procura fortalecer las capacidades de las entidades territoriales para la implementación de la política pública de atención y reparación a las víctimas. 

Medellín es la segunda ciudad más grande de Colombia y fue reconocida, al menos hasta mediados de la primera década de este siglo, como una de las ciudades más violentas del país y del mundo. Las cerca de 6.800 personas asesinadas en 1991 fueron la punta del iceberg de esta situación. Medellín se convirtió, hacia mediados de los años ochenta, en una ciudad agónica, marcada por la puja entre la vida y la muerte. Los homicidios, las bombas en lugares públicos, el aniquilamiento de líderes de izquierda y defensores de derechos humanos, el secuestro, las masacres de galladas de jóvenes, los ataques terroristas y con explosivos, el miedo y la zozobra colectiva consolidaron esta imagen. 

“Medellín: memorias de una guerra urbana” es resultado de un esfuerzo conjunto del Centro Nacional de Memoria Histórica, Ministerio del Interior, Corporación Región, Alcaldía de Medellín, Universidad EAFIT y Universidad de Antioquia. La investigación centra su mirada en el conflicto armado y las violencias asociadas ocurridas en la ciudad de Medellín entre 1980 y 2014. Describe cuál fue el repertorio de violencias desplegado por los actores partícipes de esta confrontación armada, los factores que posibilitaron su emergencia y persistencia en la vida urbana, los impactos generados a la población y la manera como esta respondió para enfrentar y sobreponerse a los estragos de estas violencias. 

En Medellín han estado, durante las tres décadas a las que hace referencia este informe, los grupos armados que han tenido expresión a nivel nacional (guerrillas y paramilitares), así como expresiones locales (milicias) y consecuencias variadas del narcotráfico. A esta confluencia se suma la respuesta, con frecuencia laxa, permisiva e improvisada, de las instituciones públicas llamadas a garantizar el orden público y la seguridad de los ciudadanos. Incluso se ha denunciado la participación de algunos sectores de la fuerza pública en acciones ilegales. Esto da lugar a una suerte de “desorden” en el que la violencia se convierte en un recurso fácil no solo para los actores ligados al conflicto armado, sino para una buena parte de la población. Sin embargo este informe hace un llamado a las instituciones del Estado para que estas situaciones no vuelvan a ocurrir y para que fortalezcan sus acciones con el fin de generar espacios de paz y reconciliación en la ciudad. 

Durante estos años, la ciudad pasó de ser un escenario de retaguardia para los actores armados, importante ante todo para el aprovisionamiento de recursos (militares, económicos y de base social), a convertirse durante la segunda parte de los años noventa en un espacio geoestratégico para la movilidad y despliegue de la disputa, así como para el control de recursos, territorios y base social. Lo que se ha llamado urbanización de la guerra da cuenta de este cambio, pero es el resultado de decisiones y estrategias fraguadas en el período anterior.

Sin embargo, y a pesar de la hondura de los daños causados y de lo irreparable de muchos de los impactos, la violencia generó (y sigue generando) múltiples movimientos y respuestas que quieren enfrentar, detener, sobreponerse o transformar los impactos negativos. Una buena parte de estas respuestas han provenido de organizaciones sociales, de instituciones locales y de personas que han desplegado un importante repertorio de acciones que explican, en últimas, por qué la ciudad no sucumbió a pesar de la crisis. Esto le ha permitido a Medellín ganar otra distinción: la de ser una ciudad que ha logrado resistir, se ha sobrepuesto y transformado a pesar de las violencias o, tal vez, debido a ellas. 

Este informe aporta a la construcción de la memoria colectiva del país a partir del reconocimiento de las voces de las víctimas en una ciudad que resulta emblemática por la lógica, dinámicas, relaciones e impactos del conflicto en un contexto urbano. 

Con la publicación de este informe se busca generar conciencia en múltiples actores sobre la necesidad avanzar hacia el fin de la guerra desde el reconocimiento de los hechos violentos y la forma en que se transforma una situación de conflicto en un escenario de construcción de resistencia y de paz para la ciudad. Esta investigación, entonces, se convierte en un instrumento que cuenta la historia de la guerra en la ciudad para que los hechos allí mencionados no vuelvan a ocurrir.

Medellín
Lugar: Centro de Desarrollo Cultural Moravia 
(Calle 82 a N° 52 – 25). - Medellín 
Fecha: 14 de septiembre de 2017.
Hora: 6:00 pm.


Publicado en Noticias CNMH

 

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