Virgelina Chara

Primer diálogo MHERI 2026: claves para avanzar hacia un retorno digno en Colombia

 

El Centro Nacional de Memoria Histórica realizó el primer diálogo MHERI 2026:  «Memorias del retorno: desafíos para una reconstrucción de la identidad y la dignidad sin fronteras», un espacio virtual que reunió voces institucionales, académicas y de personas retornadas para analizar los desafíos del regreso al país en contextos de exilio, retorno e insilio, aportando a la construcción de una política pública más integral.

Durante la apertura, Doris Ardila, del Comité de Seguimiento y Monitoreo a las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, subrayó la necesidad de asumir el retorno como una oportunidad y fortalecer la institucionalidad migratoria. En ese sentido, afirmó: «El gran reto del Gobierno colombiano es fortalecer la gobernanza y una institucionalidad migratoria capaz de responder a estos desafíos», destacando la urgencia de avanzar en respuestas articuladas frente a este fenómeno.

Durante el diálogo, las intervenciones evidenciaron las múltiples dimensiones del retorno. Desde experiencias como la de Diana Patricia Caro, quien expuso las dificultades para acceder a un posgrado sin endeudarse y los retos emocionales del regreso, hasta el análisis institucional de Julián Arias Trejos, quien señaló que el Registro Único de Retorno había recibido cerca de 80000 solicitudes —61% en modalidad humanitaria y 55% correspondientes a mujeres—, así como que el 78% de las personas retornadas se concentran en departamentos como Norte de Santander, Atlántico y La Guajira, también Bogotá; cifras que permitieron evidenciar la magnitud del fenómeno y la urgencia de fortalecer las rutas de acompañamiento.

El espacio también puso en evidencia la necesidad de incorporar enfoques interseccionales y de memoria en la política de retorno. En este sentido, Samuel Garavito advirtió que la Ley de Retorno (Ley 1565 de 2012) no contempla de manera suficiente a poblaciones históricamente excluidas ni incorpora un enfoque feminista, por lo que hizo un llamado a fortalecer su transformación. A su vez, Paula Daza subrayó que reconocer el conflicto y las trayectorias de vida de quienes han vivido el exilio es fundamental para la reconstrucción del tejido social, destacando que las memorias de la vida cotidiana, las mujeres, las infancias y el cuidado deben ser reconocidas y enseñadas en los libros y en las clases de historia como parte esencial para la reconciliación.

Como cierre, la relatoría del espacio sintetizó cinco conclusiones centrales: el retorno no puede entenderse únicamente como el acto de regresar; persiste una brecha entre la norma y la reintegración real; no existe un retorno homogéneo; retornar implica reconstruir la vida, y sin memoria histórica no es posible un retorno digno. Estas reflexiones consolidan un llamado a fortalecer las políticas públicas, reconocer las trayectorias de las personas retornadas y garantizar condiciones reales para su dignificación en el país.

 

Volver arriba