Cardona Hoyos construyó una vida política en torno a la organización social, la participación democrática y la defensa de transformaciones estructurales, un camino que abandonaría décadas después. Su muerte se produjo tras años de un conflicto político donde las diferencias ideológicas —tanto en la izquierda como en el país— se han resuelto mediante el derramamiento de sangre.
Sin embargo, en sus últimos años de vida, se distanció por completo de la idea de que la acción política debía estar ligada a la lucha armada, una postura que lo convirtió en una figura intransigente en el espectro político. En esa medida, su asesinato no puede interpretarse como un hecho cometido en aislamiento, ya que su contexto es uno en el que los líderes políticos, sociales y comunitarios estaban en riesgo si mantenían sus compromisos democráticos en medio de un terreno de conflicto armado.
En ese momento, su postura —que la política podía defenderse sin violencia— subrayó las contradicciones internas y los límites al ejercicio de la disidencia en Colombia. No obstante, su historia es la narrativa del narrador hoy: una visión de cómo, incluso dentro de proyectos políticos adyacentes, las divergencias de opinión sobre la forma de llevar a cabo la transformación social podrían degenerar en acciones violentas que socavan procesos, organizaciones y vidas.
Décadas después de su asesinato, la reconstrucción de la vida, el pensamiento y el contexto de José Cardona Hoyos es posible gracias a un ejercicio de memoria iniciado por su familia y realizado en colaboración con el Centro Nacional de Memoria Histórica.
Para ello, el CNMH creó un especial web en memoria de su legado —con documentos, relatos, testimonios y análisis— que nos ayuda a organizar su historia política en el turbulento momento histórico en el que se le recuerda. Este proceso contribuye al estudio de algunos temas centrales como las relaciones entre las acciones políticas y la lucha armada, así como las implicaciones para la toma de decisiones en la época.
En este ejercicio no solo los hechos sino las preguntas persisten: ¿qué significaba, en ese caso, hacer política sin armas?, ¿qué riesgos planteaba la disidencia en los propios proyectos políticos?, ¿qué impacto tuvo esa violencia en la vida democrática del país? Es así como la memoria de José Cardona Hoyos —compuesta por múltiples voces y documentos— cumple una función que va más allá de recordar su nombre, ya que también amplía las perspectivas sobre la interacción del conflicto armado e insiste en que las divisiones políticas no pueden resolverse mediante la violencia.
Cardona Hoyos, líder del Partido Comunista Colombiano y exrepresentante a la Cámara, fue asesinado en Cali el 8 de mayo de 1986.