En San Juan Nepomuceno, Montes de María, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) realizó «Diálogos improbables: en la tierra prometida», un espacio de encuentro, escucha y reconocimiento entre personas con trayectorias distintas, experiencias diversas del conflicto armado y miradas diferentes sobre el territorio, la memoria y la construcción de paz.
La jornada reunió a víctimas, firmantes de paz, liderazgos sociales, mujeres campesinas e indígenas, personas LGBTIQ+, académicos, artistas y comunidades de la región, en un ejercicio que permitió conversar sobre las heridas dejadas por la violencia, pero también sobre las formas en que los Montes de María continúan reconstruyendo sus vínculos comunitarios y sus apuestas de futuro.
El sentido de este encuentro estuvo en abrir la palabra allí donde muchas veces han existido silencios, distancias o desconfianzas. En un contexto nacional marcado por debates políticos intensos y por una creciente polarización social, los diálogos propusieron una apuesta distinta: reconocer que la convivencia democrática no se construye eliminando las diferencias, sino aprendiendo a tramitarlas desde la escucha, el respeto y la dignidad.
A lo largo de la jornada, la memoria fue el punto de partida para conversaciones que, en muchos escenarios, resultarían difíciles de imaginar. Personas que han vivido el conflicto armado desde lugares profundamente distintos compartieron un mismo espacio para hablar de la tierra, la reconciliación, la convivencia territorial, la diversidad y los desafíos del presente, sin que sus diferencias fueran ocultadas o minimizadas; por el contrario, fueron reconocidas como parte de la conversación.
Este ejercicio permitió escuchar voces que representan experiencias históricas distintas: víctimas del conflicto armado, firmantes de paz y personas comprometidas con los procesos de paz; liderazgos comunitarios e investigadores; representantes de miradas críticas sobre la institucionalidad y personas que han hecho parte de ella; mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes que hoy construyen iniciativas de convivencia en sus territorios; así como liderazgos de la población LGBTIQ+ que compartieron sus reflexiones sobre la dignidad, la memoria y el derecho a vivir la diferencia sin miedo.
Cada conversación partió de una premisa sencilla, pero profundamente desafiante: el diálogo no exige renunciar a las convicciones propias ni borrar las diferencias. Exige reconocer la humanidad del otro y aceptar que una democracia se fortalece cuando existen espacios en los que es posible escuchar, preguntar, disentir y construir sin convertir la diferencia en enemistad.
La cultura acompañó permanentemente este ejercicio de encuentro. El bullerengue, las gaitas, los tambores, la danza y las voces de las mujeres recordaron que la memoria también se transmite desde los cuerpos, las canciones y las prácticas cotidianas que han permitido a los Montes de María resistir a la violencia y preservar su identidad. El homenaje a las mujeres del territorio reafirmó su papel como cuidadoras de la vida, tejedoras de memoria y protagonistas en la reconstrucción del tejido social.
La jornada concluyó con una reflexión compartida: en un país donde las diferencias políticas, sociales e ideológicas suelen profundizar las distancias entre las personas. Crear escenarios para escucharse también es una forma de construir paz. «Diálogos improbables: en la tierra prometida» dejó una certeza: la memoria no solo ayuda a comprender lo que ocurrió; también puede abrir caminos para que quienes piensan distinto vuelvan a encontrarse y así caminar juntos hacia el futuro.