La tragedia del Guavio y la memoria de sus víctimas

 

Hay fechas que no necesitan un calendario, sino que basta nombrarlas para que regresen los sonidos, los rostros y el silencio que vino después; para Mauricio Linares, el 28 de julio de 1983 es una de ellas. Es así como, durante la entrevista realizada por la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), reconstruyó la tragedia ocurrida en el marco de la construcción de la Central Hidroeléctrica del Guavio y el largo camino que ha recorrido para mantener viva la memoria de sus víctimas.

Su historia en el Guavio comenzó en 1981. Recién egresado del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) como electricista, Mauricio se vinculó a la construcción de la central hidroeléctrica. Eran años de intenso trabajo y de grandes expectativas alrededor de uno de los proyectos de infraestructura más importantes del país; sin embargo, entre los trabajadores también crecían las inquietudes por las condiciones de seguridad y los riesgos que implicaba una obra de semejante magnitud. Entonces, llegó el 28 de julio de 1983.

La tragedia dejó alrededor de 200 víctimas y cambió para siempre la vida de quienes sobrevivieron. En su testimonio, Linares revive el impacto de aquel momento y recuerda a los compañeros con quienes compartía largas jornadas de trabajo, la incertidumbre de las primeras horas, el dolor de las familias y el silencio que siguió a la tragedia. También relata los esfuerzos emprendidos durante los años posteriores para evitar que lo ocurrido quedara sepultado bajo el concreto de la obra y el paso del tiempo.

Ahora bien, la historia de Mauricio Linares no termina con la tragedia, ya que aquella experiencia también marcó el inicio de su compromiso con la defensa de la vida y los derechos de los trabajadores. En esa medida, su testimonio permite comprender cómo este hecho impulsó procesos de organización sindical y reivindicación de derechos laborales entre quienes participaron en la construcción de la obra. Linares hizo parte de esos escenarios y, con el paso de los años, se convirtió en un referente en materia de seguridad y salud en el trabajo, contribuyendo a la discusión de políticas relacionadas con la prevención de riesgos laborales en Colombia.

Su relato también refleja el contexto de la década de 1980, cuando la defensa de los derechos laborales y la organización sindical se desarrollaban en medio de la violencia política, la persecución, y el asesinato de líderes sociales y sindicales en distintas regiones del país.

Con este testimonio, la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos del CNMH incorpora una nueva voz para comprender un episodio que ha tenido escasa visibilidad en la historia reciente de Colombia. Más que reconstruir una tragedia, el relato de Mauricio Linares preserva la memoria de quienes perdieron la vida y de quienes, durante más de cuatro décadas, han insistido en que lo ocurrido en el Guavio no puede quedar en el olvido.

«Consideré que si yo tenía el conocimiento para darlo a conocer, no podía ahorrar tiempo ni esfuerzo para que esta historia se conociera», señaló Linares durante la entrevista realizada en Bogotá.

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