Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

César Romero

Publicado

12 Abr 2015

Cinco puntos claves que debes saber sobre el Museo Nacional de la Memoria

Es común que se asocie a los museos con espacios estáticos, apagados, poco útiles, reservados para intelectuales o un púbico especializado. Y eso es justamente lo que no será el Museo Nacional de la Memoria.


 Del Oro, de la Moneda, de cera o de un artista, museos hay muchos que preservan en el tiempo algo que es preciado por su valor y que merece ser expuesto y recordado. Lo cierto es que además de esto, el Museo de la Memoria albergará no solo objetos y visitantes, sino también sus historias, sus recuerdos y sus propuestas.

Un espacio dedicado al conocimiento de la historia reciente, que procura la apropiación social del tema del conflicto interno e invita a la reconciliación, se hace imprescindible en una sociedad que se escandaliza y critica con dureza cuando en otros países ocurren hechos violentos, pero que muchas veces  calla o ignora la tragedia que ha sucedido en el propio.

Aquí les presentamos cinco puntos clave sobre el Museo Nacional de la Memoria:

1 - Salda una deuda histórica: luego de más de medio siglo de conflicto, hay una deuda pendiente del Estado y la sociedad colombiana con las víctimas del conflicto armado. Cumple con una función reparadora y tiene como propósito fundamental dignificar a las víctimas, promoviendo su reconocimiento, el reconocimiento de sus memorias y de sus historias.

2 - Cumple una función esclarecedora: la sociedad requiere saber cuál es la dimensión de la guerra que ha vivido el país, cuáles son sus causas, los responsables, los cambios que ha sufrido el conflicto a lo largo de su duración, es decir, construir un relato que permita entender qué ha pasado y por qué.

3 - Fomenta la diversidad y pluralidad de las voces: a través del diálogo y la participación de los diferentes sectores de la sociedad desde todas las regiones y ciudades, busca ser una plataforma para la construcción en común de la memoria, donde confluyen iniciativas artísticas, sociales, académicas, pedagógicas y de reflexión y se comparten los diferentes relatos y experiencias.

4 - Visibiliza el relato de la paz: al tiempo que hay violencia también hay iniciativas de paz. Paralelo al dolor y la guerra, las víctimas y diversos sectores de la sociedad han promovido iniciativas de memoria y apuestas para construir la paz y resistir a la guerra. Es tiempo de valorar y visibilizar esa resistencia que han hecho indígenas, afrodescendientes, mujeres, habitantes de las regiones apartadas y que el país no conoce.

5 - ¿Por qué en Bogotá?: en su objetivo de ser un centro de integración y reconciliación, el museo  funcionará como una red y un lugar de diálogo y sensibilización para que haya reconciliación y no repetición de los hechos violentos. Por eso se plantea ser un lugar para la reflexión, la creación y divulgación, de modo que lo sucedido en las regiones sea conocido en todo el país y, para eso, Bogotá es un escenario ideal por su centralidad y por la importancia que tiene para la construcción de la opinión pública.

El Museo Nacional de la Memoria es la cristalización de un proceso de construcción de memoria histórica que ya había dado un primer gran paso con el informe ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de Guerra y Dignidad, pero que no termina ahí, sino al contrario, inicia una nueva etapa, esta vez con mayor protagonismo y participación de la sociedad.

“Nosotros no vamos a ser portadores de una verdad, no va a haber una verdad oficial, el museo tiene que ser un espacio donde se pongan en diálogo distintas versiones e interpretaciones, y que los colombianos entendamos que ese diálogo es necesario”, asegura Martha Nubia Bello, de la Dirección de Museo Nacional de la Memoria.

De acuerdo con la académica e investigadora, el mayor reto es que sea un lugar en el que las víctimas se sientan representadas, pero a la vez reparadas.

 

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