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Publicado

21 Oct 2015

Conmemoramos el dolor, pero celebramos la vida

“Decimos que en Colombia no hemos llorado lo suficiente a los muertos de esta guerra. Pero esto no se trata de estar con la lágrima todo el tiempo. Las conmemoraciones deben ser espacios que nos conmuevan pero que nos dejen mensajes de alegría, de esperanza, sensaciones de amor, de compañía”. Esta fue una de las opiniones de María Aydé Cortez en el taller de cierre del Programa de Agenda Conmemorativa del CNMH, OIM y USAID. Ella es miembro de la Mesa Municipal de Participación de Víctimas de Chigorodó y fue una de las organizadoras de la conmemoración de los 20 años de la masacre de El Aracatazo.

Junto a María Aydé, otros 16 representantes de organizaciones y mesas de víctimas se reunieron en Medellín para discutir y consolidar aprendizajes en la realización en la realización de conmemoraciones de hechos victimizantes que han ocurrido en el marco del conflicto armado colombiano.

Este taller fue convocado por el CNMH, OIM y USAID y se desarrolló paralelo a los actos conmemorativos de los 13 años de la Operación Orión.

Los invitados, provenientes de varias regiones de Colombia donde a lo largo del año se llevaron a cabo actos conmemorativos con el apoyo del Programa de Agenda Conmemorativa, hicieron parte del performance Cuerpos Gramaticales con el cual, organizaciones y habitantes de la Comuna 13 de Medellín recordaron los dolorosos episodios de incursiones militares violentas en sus barrios. 

Para William Wilches, quien impulsa y motiva temas de memoria e historia en Florencia, Caquetá, participar de estos actos y del taller va más allá de hacer presencia en un escenario, “se trata de forjar redes entre nosotros, para apoyarnos, porque solos no podremos hacer mucho. Este encuentro nos da muchas luces de cómo hacernos cooperantes entre nosotros mismos”.

Durante el taller, tanto invitados como funcionarios del CNMH tuvieron la oportunidad de compartir los aciertos y equivocaciones que se presentaron durante el año a la hora de planear y difundir los actos conmemorativos. Se discutieron temas como la generación de nuevas ideas para enriquecer la simbología de los momentos, las dificultades a la hora de hacer divulgación, la falta de participación de los entes territoriales en este tipo de eventos y cómo vincular su apoyo de manera concertada con las organizaciones. También se habló de la importancia de contar con el acompañamiento de medios de comunicación nacional y local, junto a estrategias para vincular a sectores sociales ajenos al tema de la memoria histórica, entre otros.

En lo corrido del año, el Programa de Agenda Conmemorativa del CNMH, que recibe aportes de OIM y USAID, acompañó y apoyó, en términos logísticos, de divulgación y difusión, 24 eventos conmemorativos, entre los que se destacaron: los 25 años de la firma del acuerdo de paz entre el M19 y el Gobierno Nacional, los 13 años de la Masacre de Bojayá, el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada y los 13 años de la operaciones Mariscal y Orión en la Comuna 13 de Medellín.

Desde el Centro Nacional de Memoria Histórica creemos que los actos conmemorativos son uno de los principales canales de comunicación de las organizaciones de víctimas con el resto de la sociedad. Son espacios donde no solo se recuerda una fecha y unos acontecimientos que cambiaron para siempre la vida de municipios o regiones enteras, sino también plataformas de mensajes culturales, políticos, de reconciliación y de fortalecimiento de redes y relaciones entre diferentes sectores, así como escenarios que interpelan a la sociedad y reivindican la resistencia de las organizaciones de víctimas. 

 

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