Noticia

Autor

Maria de los Ángeles Reyes

Fotografía

César Romero

Publicado

17 Jun 2016

Diversidad étnica y cultural en La Habana

Las delegaciones del Gobierno y las FARC, en Cuba, se reunirán los próximos 20 y 21 de junio con representantes de comunidades étnicas con el fin de apropiar un enfoque diferencial a lo acordado en los diálogos de paz.


Diez representantes indígenas, diez miembros de las comunidades afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, y dos miembros del Pueblo Rom, harán sus respectivos aportes y propuestas para que sean tenidos en cuenta en el punto seis de la agenda del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

El objetivo del encuentro es responder a una demanda constante de los grupos étnicos en Colombia de ser tenidos en cuenta en la construcción, no solo del acuerdo, sino de una paz duradera y sostenible. Después de todo, ellos han sufrido de forma diferenciada los desmanes de la guerra en Colombia.

Las comunidades étnicas, debido a sus características culturales particulares, han tenido que librar su propia por sus derechos. Además, en medio del conflicto armado también han tenido que resistir haciendo uso de sus propios mecanismos de organización, muchas veces, sin acompañamiento alguno del Estado. Según el Registro Único de Víctimas,  921.877 personas pertenecientes a estas comunidades han sufrido diferentes formas de victimización: 174.000 indígenas, 29.352 miembros del Pueblo Rom, y 718.525 afrocolombianos, negros, raizales y palenqueros.



    La participación de estos grupos en La Habana servirá para la sección de los acuerdos con respecto a la  "implementación, verificación y refrendación". Ellos piden, en general, que su lucha histórica sea validada por los acuerdos, y que lo que se firme en Cuba entre el Gobierno y las Farc, contribuya a las nuevas necesidades que han surgido con el conflicto armado.

    Según Nelson Lemus de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN, una de las exigencias principales de los pueblos indígenas será la garantía del derecho que tienen para ejercer la jurisdicción especial indígena en sus territorios. Que se respete el papel de las autoridades tradicionales y las guardias en el posconflicto y que se garantice la protección de sus territorios.

    Por su parte, José Valencia, del Comité por los derechos de las Víctimas de Bojayá, la exigencia principal de parte de esta comunidad del Pacífico es que se tenga en cuenta la lucha que las comunidades victimizadas han sostenido a lo largo de los años, aún sin el apoyo del Estado. “Que no se deje de lado todo lo que hemos trabajado, sino que, con la paz, se comprometan tanto el Estado como los grupos armados, a trabajar por garantizar y reconocer nuestros derechos”, dijo.

    Además, en un comunicado del Proceso Organizativo del pueblo Rom (gitano) de Colombia, se afirma que estas comunidades, como consecuencia del conflicto han sufrido la “desaparición de los oficios tradicionales y la imposibilidad de su ejercicio en los territorios afectados por la guerra”.

    Es importante mencionar que algunas comunidades siguen estando en zonas donde las acciones armadas no cesan sino que, por el contrario, parece que estuvieran tomando fuerza: comunidades afro del Medio Atrato, e indígenas en el Norte del Cauca, por ejemplo, han recibido en los últimos meses amenazas hacia líderes de sus organizaciones.  Lo que esperan, y seguro exigirán el próximo 20 y 21, será que el Estado no solo respete sus procesos tradicionales y de resistencia que han ocurrido en los años pasados, sino que garantice la seguridad para ellos en el periodo de postconflicto que está por llegar. 

     
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