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El Bloque Central Bolívar y la expansión de la violencia paramilitar. Tomo III. Quisieron matar la utopía: la imposición del orden no deseado

• El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) presenta en la Fiesta del Libro de Medellín el informe «El Bloque Central Bolívar y la expansión de la violencia paramilitar. Tomo III. Quisieron matar la utopía: la imposición del orden no deseado».

• El informe confirma que entre 1999 y 2006, en 15 departamentos y en más de 200 municipios donde operó la estructura, ocurrieron 4.449 asesinatos selectivos, 106 masacres, 1.714 casos de desaparición forzada y 741 casos asociados a violencia sexual.

• El informe de esclarecimiento de la verdad es el último de los cinco tomos que forman parte de la serie de informes sobre el BCB, resultado del análisis de los relatos de 316 personas desmovilizadas de esa estructura y 149 contribuciones voluntarias de otros actores, recogidos por medio del Mecanismo No Judicial de Contribución de la Verdad, del CNMH.

El accionar del Bloque Central Bolívar (BCB) entre 1999 y 2006 dejó tras de sí una huella de muerte, dolor, violencias basadas en género y de ruptura del tejido social que marcó la vida de los territorios afectados por su presencia en quince departamentos y en más de 200 municipios.

De acuerdo con este tercer tomo, en la fase de expansión de la estructura paramilitar, entre 1999 y 2006, en Antioquia, el Eje Cafetero, Risaralda, Caldas, Nariño, Caquetá, Meta y Vichada se cometieron 4.449 homicidios selectivos por parte de esta estructura, siendo esta la modalidad de violencia más usada por el grupo ilegal.

El informe que se presenta a nivel nacional en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín este 10 de septiembre recoge los relatos de las personas desmovilizadas que aportaron información por medio del Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad, de la Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Las contribuciones permitieron confirmar que el BCB cometió, en el período de análisis, 106 masacres contra la población civil. Se suman 1.714 casos de desaparición forzada y 741 casos asociados a violencia sexual, principalmente en el Putumayo con 243 sucesos. «En 2002 hubo un pico de este tipo de violencia en los territorios de operación del BCB; año de expansión hacia el Putumayo y Caquetá», detalló Alberto Santos, investigador y coordinador de los informes sobre esta estructura paramilitar.

Este proceso tuvo como epicentro el Bajo Cauca, desde donde Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias Macaco, direccionó la incursión hacia regiones de Santander, Antioquia y el Eje Cafetero; la sucesión de los grupos asociados a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) en Putumayo y Caquetá; y la penetración de ejércitos exógenos a Chocó, Nariño, Meta y Vichada. En el proceso de expansión la estructura impuso una violencia degradada que combinaba el discurso contrainsurgente y las lógicas mafiosas de los carteles. El avance armado le permitió garantizar el control de las distintas rutas del narcotráfico y contener procesos sociales y políticos alternativos considerados por fuera del orden paramilitar.

«Es la estructura más grande que operó en el país en materia de frentes y personal desmovilizados. Este tomo final recoge el análisis de lo que fue la actuación de esa estructura desde distintos aspectos: lo relacionado con escenarios de violencia y el accionar del bloque, sus vínculos con la fuerza pública, y el proyecto político del BCB que se desarrolló cooptando poderes locales, regionales y nacionales, por medio del despliegue de comisarios políticos y de alianzas con políticos. También se hacen hallazgos sobre las fuentes de financiación y los impactos del paramilitarismo en la vida de la comunidades», describió Santos.

El tomo 3 sobre el Bloque Central Bolívar y la expansión de la violencia paramilitar se complementa con el informe Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander que da cuenta de la expansión de la estructura en Antioquia, Caldas, Risaralda, Nariño, Putumayo, Caquetá, Meta y Vichada. En el tomo I se aborda la trayectoria orgánica de las estructuras BCB Zona Antioquia y Frentes Guática y Pipintá. En el tomo II, los Bloques Libertadores del Sur y Sur Putumayo y el Frente Sur Andaquíes, mientras que en el tomo III se desarrolla el análisis de su actuación en cuanto a los repertorios de violencia, relaciones con la fuerza pública, proyecto político, financiación y relaciones económicas y daños e impactos en las comunidades.

«Sobre la relación del BCB y el narcotráfico hay un preámbulo que reconstruye la participación de narcotraficantes como Memo Fantasma en la actuación del bloque. Se descubrió un entramado de narcotráfico y política que terminó involucrando, según fuentes periodísticas, a personajes del Gobierno nacional. Además, se hace una reconstrucción de lo que fue la alianza con otros narcos como el Pulpo Invisible y Jhony Cano». El investigador agregó que el informe reconstruye el papel de Macaco en la guerra del norte del Valle, que le permitió hacerse al control del narcotráfico en esa región, el Eje Cafetero, parte de Antioquia y del Chocó.

En cuanto a la relación de la estructura paramilitar con la fuerza pública, el informe detalla con relatos de las personas desmovilizadas las distintas modalidades de relacionamiento y cooperación, que van desde la omisión en la acción contra estos grupos hasta operaciones conjuntas e intercambio de personal en casos de ejecuciones extrajudiciales, conocidas como falsos positivos. «Resaltan las descripciones recogidas sobre la coordinación de acciones con el Ejército, las operaciones conjuntas entre paramilitares y las fuerzas armadas legales en contra de la guerrilla, la articulación para la comisión de asesinatos y desapariciones forzadas presentados como bajas en combate por agentes del Estado (falsos positivos) y el personal de la Policía que se encontraba en la nómina del grupo paramilitar», refiere el informe.

«Frente al tema de financiación y relaciones económicas, Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias Macaco, construyó un emporio alrededor del paramilitarismo usufructuando los recursos que le garantizaba el narcotráfico, con respaldo del accionar armado y lavando el dinero en diferentes negocios. La acumulación de capital y poder le permitió diversificar su actividad económica, no solo en negocios tradicionales como los cultivos extensivos o la ganadería, sino también, por ejemplo, en otros menos comunes como equipos de fútbol y empresas de cableoperadores».


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