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Ricardo Robayo

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Ricardo Robayo

Publicado

23 Nov 2016

En París, exiliados se reúnen por la verdad y la memoria

Con unos emotivos acordes el pianista Diego Franco dio inicio al lanzamiento del encuentro “Arte, cultura y exilio: caminos de la memoria” en el consulado de Colombia en París, el pasado 4 de noviembre. Un numeroso grupo de exiliados y refugiados colombianos que se encuentran en diferentes países europeos, organizaron esta importante iniciativa como respuesta a la necesidad de avanzar en la búsqueda de la verdad, en la reconstrucción de la memoria colectiva del exilio colombiano y en la construcción de la paz en Colombia.


“Estamos aquí reunidos con artistas y personalidades para hacer el lanzamiento del encuentro que ha sido todo un éxito. Nos hemos sentido como en casa compartiendo con varios compatriotas con quienes trabajaremos en estas jornadas en las vivencias personales del exilio y su memoria”, afirma Inés Acosta, exiliada colombiana quien fue víctima del primer falso positivo judicial por parte de agentes del Estado y que por amenazas tuvo que salir del país en 1982.

El nutrido público de colombianos que se reunieron en el segundo día del encuentro, en el Centro Internacional de Cultural Popular de París (CICP), inició la jornada con un conversatorio para debatir y reflexionar alrededor de las causas y características del exilio colombiano, la reconstrucción de la memoria frente a las causas de su desplazamiento y la llegada a los países receptores.

“Comenzamos con un conversatorio en el que planteamos unas reflexiones sobre las características del exilio colombiano, su significado y la pertinencia de nuestra voz por la coyuntura del proceso de paz, la exigencia de verdad y la contribución a la memoria colectiva del conflicto armado en aras de aportar a este momento histórico”, dice Joanna Castro, joven vallecaucana e hija de un sindicalista exilado en Suecia quien a su retorno a Colombia fue asesinado.

Con la colaboración de artistas, investigadores y defensores de derechos humanos, el encuentro se desarrolló a través de talleres en torno a la temática del exilio, el arte y la memoria. Es así que el primer taller “El territorio de la memoria, mapeo emocional del exilio”, proponía hacer un recorrido por los recuerdos de la vida antes del exilio para ponerlos en diálogo con las acciones de la vida actual. “Yo llevo 19 años en Viena (Austria) y este taller me ha desenredado un nudo en mi garganta. Todos los días extraño mi tierra, ese calor humano, la solidaridad entre los vecinos de mi barrio. Yo todo los días estoy en Viena pero estoy pensando en Colombia porque amo a mi país”, expresa Myriam Pérez, lideresa campesina quien tuvo que salir del país frente a las constantes amenazas de los paramilitares.

El segundo taller “Yo recuerdo, el exilio en tres tiempos”, propuso desde la escritura una mirada hacia la experiencia del desplazamiento forzado, el cruce de frontera y la adaptación en el país de acogida. “Estamos aquí reunidos colombianos que tuvimos que salir de Colombia por distintas razones políticas y de persecución, porque nuestra única opción fue salvar nuestras vidas. Se trata de empezar un diálogo entre nosotros ya que cada uno llega como puede, salva su vida como puede y busca crear un entorno nuevo. Cada uno vive el exilio de distintas maneras, y poder contar esas experiencias es muy importante para la memoria colectiva y para nosotros”, afirma Erik Arellana Bautista quien se encuentra fuera de su país, en su segundo exilio, luego de exigir justicia y verdad frente a la desaparición forzada, tortura y asesinato de su madre Nydia Erika Bautista, militante del M-19.

“Arte y Exilio” fue el taller en el cual se trabajó desde lo emocional a través de las artes plásticas utilizando la palabra como elemento liberador y sanador para dar como resultado una obra creativa. “Este taller nos ha permitido conocer historias que han estado ocultas, y hoy hemos escuchado esas voces por medio de la expresión artística y cultural, con las que hemos podido sacar una serie de traumas que nos han acompañado durante tantos años de exilio”, explica Miguel Ángel Vargas, exiliado colombiano en París.

El cuarto taller trató los impactos del exilio en la segunda y tercera generación de exiliados. “Como hijos de personas que tuvieron que salir al exilio, por primera vez logramos compartir nuestras vivencias. Entendimos que el exilio no se hereda, lo hemos vivido de manera directa. Todos nos enfrentamos al difícil reto de aprender a vivir en otros contextos culturales. Pero nunca dejamos de ser Colombianos”, afirma Giovanny Rojas, exiliado junto con su familia en Suecia.

Estos espacios de encuentro brindan a los exiliados una oportunidad de establecer lazos con personas en situación similar, conocer y reconocer la diversidad del exilio, y hacer visibles los impactos que ha provocado en ellos, en sus hijos y nietos, de manera diferenciada. También permiten reconstruir lazos de identidad, culturales y afectivos, y que los anhelos de verdad, justicia y retorno perduren y se fortalezcan gracias a los lazos comunitarios.

“El exilio colombiano tiene una particularidad y es que está muy atomizado, no hay una conciencia política de este fenómeno como la hubo con el exilio de otros países latinoamericanos, es así que este tipo de reuniones permiten empezar a unir caminos para socializar experiencias y dar pasos a construir cultura de paz”, afirma Hernando Franco, uno de los organizadores del encuentro que extendió la invitación a los diferentes colombianos exiliados en Europa.

El encuentro organizado por el Círculo del Trastierro, Hilvanando la Memoria y Ciudadan@s por la Paz de Colombia, que tuvo el apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica,  France-Amérique Latine y el Consulado de Colombia en París, permitió a este grupo de colombianos —que salieron del país para salvar sus vidas— seguir aportando y construyendo desde sus diferentes experiencias y lugares una cultura de paz que, sin duda, contribuirá a la reconciliación nacional.

Según la Ofician del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), registra 413.325 colombianos aproximadamente que se encuentran fuera de las fronteras por algún hecho victimizante, es así que el Centro Nacional de Memoria Histórica por su mandato trabaja en el acercamiento con las víctimas en el exterior por medio del proyecto “Agenda Exilio” como una ruta de trabajo para propiciar la participación de los colombianos que fueron forzados a salir del territorio nacional a causa del conflicto. Esta agenda esta compuesta por 3 componentes: el proyecto de investigación “Memorias del exilio”, el apoyo a iniciativas de memoria histórica de colombianos víctimas en el exterior y la plataforma web ¨Voces del Exilio¨ como medio de difusión y participación para dar a conocer las vivencias y resistencias de los colombianos víctimas en el exterior.


Publicado en Noticias CNMH

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