Centenares de riverenses se reunieron para conmemorar a los concejales asesinados hace 14 años /Juan Pablo E

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CNMH

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Juan Pablo Esterilla

Publicado

5 Mar 2020

Rivera, una luz que no se apaga

El pasado 27 de febrero se conmemoraron 14 años de la masacre de los nueve concejales de Rivera, Huila, perpetrada por la antigua guerrilla de las Farc. El Centro acompañó la Marcha de la Luz, una iniciativa de los familiares y la ciudadanía para honrar su memoria y exigir que hechos así no vuelvan a suceder.

Rivera, Huila, aún sigue esperando respuestas.

Los familiares de sangre las esperan con el frenesí de quien busca justicia, pero con la paciencia de quien ha permanecido 14 años entre intermitencias. Los demás pobladores con el deseo de quien quiere pasar la página, pero que no deja de temer que los tiempos gozosos ya no vuelvan. Y los niños quieren edificar su paz, la de los suyos y la de Rivera, también conocido como el municipio verde, un pueblo que se les revela distinto todos los días.

14 años después del asesinato de los nueve concejales campesinos por parte de integrantes de la antigua Columna Móvil Teófilo Forero de las Farc en el hotel Los Gabrieles, a 15 minutos de Neiva, la luz sigue encendida. Las familias de Moisés Ortiz Cabrera, Desiderio Suárez, Aníbal Azuero Paredes, Luis Ernesto Ibarra Ramírez, Jaime Andrés Perdomo Losada, Alfair Arias, Octavio Escobar González, Selfides Miguel Fernández y Héctor Iván Tovar Polanía lo han hecho posible.

Pero lograrlo no ha sido fácil. Mientras se elevaban las velas y se recorrían las calles del municipio en el marco en la noche de la conmemoración, volvían, como año tras año, momentos que se atesoran porque “a quienes no se olvidan, nunca mueren”.

Martha Aguirre, hermana de Gloria, viuda de Desiderio Suárez, reconoce los esfuerzos de la Corporación Continuar y la Fundación Sonrisas de Colores para organizar las primeras Marchas de la Luz, desde el año siguiente a la masacre, y para construir el Obelisco de La Recordación, un monumento ubicado en la Plaza Central del municipio y en el que aparecen los rostros de los nueve concejales.

  • Obelisco de La Recordación / Juan Pablo Esterilla
    Obelisco de La Recordación / Juan Pablo Esterilla

    En la tarde del 29 de febrero, cuando la iglesia de La Sagrada Familia apenas se alistaba para recibir a los riverenses que participaron en la misa conmemorativa, Lucena Ibarra, hija de Luis Ernesto Ibarra Ramírez, abrió su corazón para compartir uno de los recuerdos con el que ha mantenido vivo a su padre y con el que ella misma se ha mantenido viva.

    “Tengo muchos recuerdos bonitos, pero uno de los más marcados fue cuando me casé, que fue seis meses antes, y mi papá me iba a dar la confesión. Él se quedó de pie y me miraba y no podía hablarme. Él se contenía. No sé si fueron sus nervios, su rostro de tristeza de saber que ya su hija no estaría en casa”, contó.

    Como ese, en cada hogar hay recuerdos específicos que evocan la memoria de los concejales. Un plato de tamales, una anécdota sobre cómo el tío jugaba con sus sobrinos, la imagen de las multitudes que acompañaban los mítines políticos o las canciones del dúo de música norteña Lupe y Polo siguen fortaleciendo el vínculo emocional con los ausentes.

    Para hacerles honor a sus seres queridos, que hoy siguen representando tanto en sus vidas, los familiares no desfallecen en una lucha de doble vía. Por un lado, mantienen la memoria viva al interior de sus familias, que se han ampliado con la llega de nietos que desean saber más de sus abuelos. Y por otro lado, exigen que los entes del Estado no los olviden y encuentren la verdad que se esconde detrás de preguntas como por qué a ellos y por qué en Rivera.

    Uno de los resultados de esa búsqueda de respuestas institucionales es la relación que se ha gestado entre el Centro Nacional de Memoria Histórica, la Corporación Continuar y la Fundación Sonrisas de Colores. Esta última le solicitó al CNMH acompañamiento a un trabajo de memoria con los familiares de las víctimas para construir perfiles biográficos de sus seres queridos.

    Los familiares de los concejales, sus amigos y el CNMH trabajan en estos perfiles, que mostrarán el lado más humano de las víctimas. La mañana del sábado pasado, en el hotel Los Gabrieles, hubo una reunión entre el Centro y los familiares, donde se socializó el avance de los perfiles y un informe de esclarecimiento sobre los hechos alrededor de la masacre.

    En ese espacio, Darío Acevedo, director del CNMH, exaltó el espíritu y la unión que se ha forjado entre las familias de los nueve concejales. Entre tanto, William Mancera, el investigador del equipo de Apoyo a Iniciativas de Memoria Histórica que tiene a cargo el informe de esclarecimiento, ratificó el compromiso para que los dos productos acordados se terminen con celeridad y con la aprobación de los familiares de las víctimas.

    • El artista antioqueño Didier Pulgarin entregó cuadros conmemorativos a cada una de las familias /Juan Pablo E
    • El artista antioqueño Didier Pulgarin entregó cuadros conmemorativos a cada una de las familias /Juan Pablo E

      Además del CNMH, entidades como la Comisión de la Verdad, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Embajada de Suecia y la Unidad para las Víctimas han escuchado el llamado de los familiares de los concejales para garantizar al derecho a la verdad, a la reparación y a la no repetición. Uno de los productos que hicieron fue el documental Nueve ausencias: memoria de un pueblo, que se proyectó el sábado pasado durante la conmemoración.

      “El apoyo y acompañamiento que hemos recibido las familias durante estos dos días es muy importante porque permite que la memoria de nuestros seres queridos no se quede ahí, sino que en el departamento y en Colombia sepan qué fue lo que sucedió en el municipio de Rivera, sepan por qué nuestros seres queridos fueron masacrados, y se recuerde la memoria de ellos, que no quede en el olvido”, dijo Lucena Ibarra.

      A la Marcha de la Luz asistieron al menos 500 personas con camisetas blancas y velas y velones encendidos. En silencio, pero con total entrega, recorrieron las ocho cuadras entre la parroquia de La Sagrada Familia y el Obelisco de La Recordación, donde se realizan los actos de conmemoración. Ese encuentro alegró el corazón de los familiares, que cada año planean el evento hasta con cuatro meses de anticipación.

      Durante la proyección del documental Nueve ausencias, los rostros de familiares y amigos mostraron cómo cada uno lo vive distinto. Sin embargo, hay postales que no cambian desde el primer año de conmemoración hasta hoy: las luces de las velas fueron las últimas en apagarse y los familiares fueron los últimos en irse.

      Esas acciones de memoria hacen que los riverenses se solidaricen con los familiares de quienes han padecido la violencia y velen por que el Estado y sus instituciones se comprometan con el bienestar del municipio. También refuerzan la importancia de mantener vivo el recuerdo de un concejo que gestionó planes de vivienda, escuelas y el anillo vial que hoy hace de Rivera y sus corregimientos un municipio preferido por los turistas.

      La barbarie que representó el ataque de las Farc contra un cabildo integrado por campesinos de distintas banderas políticas, que se postularon a ese cargo por solicitud de la misma comunidad, hirió la democracia en Rivera. 14 años después, en ese municipio conocido por sus termales y por ser la tierra del escritor José Eustasio Rivera, sus habitantes luchan para sanar las heridas que abrió la violencia y para que la memoria de sus víctimas no se olvide así como así.


      Publicado en Noticias CNMH

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