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La memoria, la resistencia y la verdad: tres infaltables en la Feria Internacional del Libro de Cali

La memoria, la resistencia y la verdad: tres infaltables en la Feria Internacional del Libro de Cali

Laura Escobar, integrante de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV) del Centro Nacional de Memoria Histórica, en el taller «¿La verdad para qué?», durante la Feria Internacional del Libro de Cali.

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CNMH

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Laura Escobar, integrante de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV) del Centro Nacional de Memoria Histórica, en el taller «¿La verdad para qué?», durante la Feria Internacional del Libro de Cali.

Publicado

25 octubre 2023


La memoria, la resistencia y la verdad: tres infaltables en la Feria Internacional del Libro de Cali

Del 12 al 22 de octubre el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) participó en el evento literario a partir de talleres, lecturas y muestras artísticas que destacaron las labores de memoria y de esclarecimiento de la verdad en el contexto del conflicto armado en Colombia

 

En 1970, Germán Barrios, un joven de 15 años, llegó a un puerto de Cartagena y se metió como polizón a un barco que tenía como destino Londres. Su costumbre de inmiscuirse donde no debía para viajar y recorrer el mundo, lo llevaría, tiempo después, a cantar en una tarima al lado de Mick Jagger, el conocido vocalista de los Rolling Stones.

La voz del oriundo de Armero (Tolima) se volvió icónica y, con el tiempo, aprendió a tocar distintos instrumentos, convirtiéndose en una estrella de rock. En la década de los 70, el joven acompañó a distintas bandas como Creedence Clearwater Revival, Black Sabbath, Led Zeppelin y Pink Floyd. «Mi papá fue muy conocido en ese medio, pero en Colombia pasó desapercibido», señaló su hijo Paul Barrios.

La historia de Germán por las tarimas del mundo acabó en la década de los 2000, cuando regresó a Colombia para dedicarse a la siembra de café. «En 2008, mientras trabajaba en eso, lo raptaron y lo desaparecieron», precisó Paul, durante una charla del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en la Feria Internacional del Libro de Cali (FILCali).

 

Conoce también las actividades realizadas en el marco de la Semana de los Archivos.

 

Los asistentes al conversatorio quedaron sorprendidos cuando supieron que la historia de Germán Barrios en el mundo del rock no era real. «Lo primero que les conté es ficción porque en Colombia estamos llenos de relatos de víctimas y de personas desaparecidas que se quedan en las estadísticas», explicó Paul, frente a su propósito de volver a humanizar el nombre de su padre.

—Esta ficción es un relato sobre quién fue él y quién pudo ser— manifestó el artista frente a su obra Cuerpo, espíritu y burocracia, disponible en la Casa de las Memorias del Conflicto, en Cali.

 

 

El proyecto artístico de Paul Barrios representa una de las maneras en que las víctimas han logrado resignificar sus historias de dolor e impunidad. Entre el 12 y 22 de octubre este tipo de relatos fueron los protagonistas durante la FILCali, en el stand del CNMH. Por medio de talleres, lecturas, conversatorios y muestras artísticas se destacaron los esfuerzos por trabajar en la memoria, el esclarecimiento de la verdad y la resistencia con ocasión del conflicto armado.

«¿La verdad para qué?»

La memoria, la resistencia y la verdad: tres infaltables en la Feria Internacional del Libro de CaliEn la imagen, uno de los asistentes al taller «¿La verdad para qué?», liderado por la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV) del CNMH en la Feria Internacional del Libro de Cali.

 

En el stand del CNMH hubo una actividad rompehielos que le recordó a los asistentes momentos de su infancia. Eran alrededor de doce personas que formaron tres equipos: las luciérnagas, las salamandras y los osos, y cada uno competía para ganar un stop. No obstante, no jugaban con las tradicionales categorías de «nombre, color, fruta, ciudad», sino que debían escribir diez palabras en las que pensaran cuando escucharan los términos paz, justicia, acuerdo y verdad. 

 

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La actividad «¿La verdad para qué?», organizada por la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV) del CNMH, tenía como propósito acercar a las personas a esos conceptos de una manera dinámica. Después de terminar el juego, cada uno de los integrantes de los equipos reflexionó sobre lo que consideraba qué era la verdad y por qué era importante en sus vidas.

El ejercicio sirvió para reconocer que cada persona tiene una percepción diferente de la verdad, pues «es necesario entender en el fondo qué creemos», puntualizó Saraya Bonilla, profesional de la DAV. También los asistentes conocieron por qué esas perspectivas son fundamentales para la construcción de la memoria individual, la memoria colectiva y la memoria histórica.

Durante la presencia del CNMH en la FILCali, la Dirección de Acuerdos de la Verdad realizó distintos conversatorios en los que habló de esas tres dimensiones de la memoria y por qué eran necesarias a la hora de construir sus investigaciones e informes. «Cuando se habla de esclarecimiento de la verdad es crucial tener un rigor metodológico», precisó Maritza Villarreal, vocera de la DAV.

 

 

Las palabras de Saraya y de Maritza fueron escuchadas en el conversatorio «Voces y metodologías del esclarecimiento de la verdad sobre el origen y la actuación de los grupos armados ilegales». En ese espacio, los caleños conocieron la labor que efectúa la DAV al recibir y contrastar los testimonios de las personas desmovilizadas de estructuras paramilitares que se acogieron al Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad. 

 

«Resistir en la memoria e incidir para la búsqueda»

En la imagen, los panelistas Yenith Marcela Giraldo y Marvin Castro, en el conversatorio «Resistir en la memoria e incidir para la búsqueda. El caso del estero San Antonio, una lucha por la dignidad humana».

 

La Dirección de Construcción de Memoria Histórica del CNMH también tuvo varios espacios durante la FILCali y uno de ellos fue el conversatorio «Resistir en la memoria e incidir para la búsqueda. El caso del estero San Antonio, una lucha por la dignidad humana». La charla estuvo enfocada en la historia de desaparición forzada en este paraje de trece kilómetros, ubicado en Buenaventura. 

El estero San Antonio era un lugar utilizado para pianguar, pescar y sembrar coco. «Como allí no habita gente, los grupos armados lo empezaron a usar para desaparecer cuerpos», indicó Yenith Marcela Giraldo, integrante de la Corporación Centro de Pastoral Afrocolombiana (Cepac). Las estructuras ilegales llevaron a las víctimas en bolsas plásticas, e incluso algunas personas estaban vivas «y fueron amarradas a los manglares», agregó.

Con este tipo de violencias los habitantes de Buenaventura han tenido un duelo suspendido. «Para el pueblo afro, la vida une a la muerte y la muerte une a la vida —explicó Giraldo—. Quienes fallecen se vuelven nuestros ancestros y nos acompañan en el camino». Con la desaparición forzada, esos rituales y lazos entre la comunidad se rompen, pues ya no hay ni siquiera un velorio que puedan hacer. 

La comunidad ha buscado la manera de resistir ante este flagelo y reconoce como un logro la audiencia de medidas cautelares de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) para iniciar las labores de búsqueda en el territorio. «Es la primera vez en el mundo en que se haría esta labor bajo un manglar», dijo Marvin Castro, integrante de Corporación Memoria y Paz (Cormepaz). 

 

 

Si bien los habitantes de Buenaventura siguen a la espera de encontrar los cuerpos de sus familiares, las voces de resistencia de líderes y lideresas como Yenith y Marvin han empezado a resonar. En esta ocasión tuvieron un espacio en el Centro Nacional de Memoria Histórica, en la Feria del Libro de Cali, donde durante doce días se abrió la escucha a «Todas las memorias, todas».


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Operación Orión: El Museo de Memoria del CNMH participó en la conmemoración de los 21 años

Operación Orión: El Museo de Memoria del CNMH participó en la conmemoración de los 21 años

Operación Orión: El Museo de Memoria del CNMH participó en la conmemoración de los 21 años

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CNMH

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Memorial de la ausencia, en honor a las víctimas de la Operación Orión ubicado en el Cementerio La América de la Comuna 13 de Medellín. Fotografía de Ángela María Muñoz, de la dimensión territorial del Museo de Memoria.
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Publicado

24 octubre 2023


Operación Orión: El Museo de Memoria del CNMH participó en la conmemoración de los 21 años

En un emotivo acto de recordación y reflexión, durante los días 16 y 17 de octubre se realizaron en Medellín los actos de conmemoración por los 21 años de la Operación Orión, aquel trascendental operativo militar que dejó una profunda huella en la comunidad que habita en la Comuna 13 de la capital antioqueña.

 

La dirección del Museo de Memoria de Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) acompañó las actividades de conmemoración realizadas durante el 16 y el 17 de octubre en los cementerios La América y El Universal. Su participación se debe a que el CNMH, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) y la Corporación Jurídica Libertad han documentado los impactos de la Operación Orión, entre los que destacan el registro de 17 personas ejecutadas por la fuerza pública, 71 asesinadas por paramilitares, 12 que sufrieron torturas, 92 desaparecidas y más de 80 heridas. Estos datos reflejan las dimensiones del sufrimiento vivido por la comunidad durante aquel oscuro período de la historia de la ciudad.

Además, se ha conocido que Medellín cuenta con más de 740.000 víctimas del conflicto armado, según el Registro Único de Víctimas con datos actualizados hasta el 31 de agosto de 2023. 

¿Qué sucedió durante la conmemoración?

Operación Orión: El Museo de Memoria del CNMH participó en la conmemoración de los 21 añosTaller de escritura realizado en el marco de la conmemoración por los 21 años de la Operación Orión. Fotografía de Ángela María Muñoz, de la dimensión territorial del Museo de Memoria.

La conmemoración se inició el lunes 16 de octubre a las 9:00 a. m. en el Cementerio La América de la Comuna 13 con una emotiva eucaristía y la instalación del memorial de la ausencia, en honor a las víctimas de la Operación Orión. Además, en el transcurso del día, la comunidad compartió un sancocho comunitario que reunió a todos en un gesto de unidad. Y se realizaron talleres de escritura, con los que se brindó a los asistentes la oportunidad de expresar sus vivencias y reflexiones sobre el conflicto. Ese día la jornada culminó con presentaciones artísticas que transmitieron mensajes de esperanza y resiliencia.

Las actividades continuaron el martes 17 de octubre en el Jardín Cementerio Universal. Allí se llevó a cabo un ritual simbólico en memoria de las víctimas del conflicto en Medellín. Luego, se realizó un recorrido por ese lugar, que se ha convertido en un espacio fundamental de memoria, albergando las historias de muchas víctimas.

 

Conoce también nuestra estrategia «Naturaleza y territorio en el marco del conflicto armado» 

 

Finalmente, se desarrolló un conversatorio sobre la importancia de las memorias en la ciudad, en el que participaron el proceso «Hacemos Memoria», de la Universidad de Antioquia, la Subsecretaría de Derechos Humanos, la Mesa Distrital de Víctimas y el Museo Casa de la Memoria. 

Acerca de la fecha conmemorativa

Operación Orión: El Museo de Memoria del CNMH participó en la conmemoración de los 21 añosLas personas acuden al Cementerio La América de la Comuna 13 para iniciar los actos de conmemoración por los 21 años de la Operación Orión. Fotografía de Ángela María Muñoz, de la dimensión territorial del Museo de Memoria.

En Medellín, los antioqueños eligieron realizar el 16 y 17 de octubre de cada año,  actividades de memoria como consecuencia de la Operación Militar Orión ocurrida en el año 2002, una intervención militar que lamentablemente estuvo marcada por graves violaciones a los derechos humanos de los habitantes de la Comuna 13.

La conmemoración del Día de la Memoria y los 21 años de la Operación Orión son un recordatorio de la importancia de honrar a las víctimas del conflicto y trabajar juntos para construir un futuro más justo y pacífico en Medellín. La memoria es un pilar fundamental en el camino hacia la reconciliación y la paz.


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Antioquia, CNMH, Machuca, Memoria, Memoria Histórica, Segovia

Machuca, el pueblo que lo soportó todo y aún vive para contarlo

Machuca, el pueblo que lo soportó todo y aún vive para contarlo

Laboratorio colaborativo: «Naturaleza y territorio en el marco  del conflicto armado»

Autor

CNMH

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Ilustración del CNMH sobre los habitantes de Machuca.
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Publicado

19 octubre 2023


Machuca, el pueblo que lo soportó todo y aún vive para contarlo

Este 18 de octubre se cumplen 25 años de la masacre que sacudió a este corregimiento antioqueño, luego de que el ELN hiciera explotar un oleoducto y el fuego incinerara a 84 personas.

De sobrevivir sí que saben los habitantes de Machuca, el único corregimiento que tiene el municipio de Segovia, en el nordeste antioqueño. Aunque su nombre real es Fraguas —que tomó de una finca en los años cuarenta, cuando comenzó a llegar población afrodescendiente al territorio—, pasó a llamarse coloquialmente Machuca porque ese era el nombre de una mina que estaba cerca de la quebrada Machuquita.

En Colombia todos conocieron al corregimiento como Machuca por la misma razón por la que han sido conocidos tantos otros territorios de la geografía nacional: por la violencia. Fue el 18 de octubre de 1998. La explosión del oleoducto que pasaba por el corregimiento, propiedad del Oleoducto Central de Colombia (Ocensa), dejó 84 víctimas mortales —la mitad de ellas niños— y la certeza de dónde quedaba aquel lugar. La madrugada de ese día, el ELN dinamitó el tubo, lo que ocasionó que el petróleo se derramara sobre el río Pocuné. Luego, al dinamitar un puente, el río ardió.

Desde dos días antes, los habitantes del pueblo venían escuchando rumores que advertían sobre el hecho. Algunos lugareños, como Maribel Agualimpia, recuerdan el temor y la zozobra, el no saber qué hacer ante el no saber qué esperar. «La masacre nos impactó mucho porque este es un corregimiento muy pequeño, donde todos nos conocemos. Quizás no somos familia, pero nos duele todo lo que les pase a los demás», cuenta en su testimonio.

Pie de foto: Portada del pódcast Machuca: más allá de la violencia.

Pie de foto: Portada del pódcast Machuca: más allá de la violencia.

La voz de ella, como la de otros habitantes y sobrevivientes de Machuca, narra la historia de este pueblo colombiano antes, durante y después del conflicto armado. Particularmente, lo hacen los estudiantes de la Institución Educativa Rural Fray Martín de Porres que pertenecían al semillero de Radio y Memoria de Machuca, vinculado a la emisora escolar. Ellos y ellas crearon Machuca: más allá de la violencia, una iniciativa de memoria acompañada por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) que derivó en una serie radial. Se trata de un proceso de memoria que permitió un diálogo intergeneracional entre los habitantes del corregimiento de Fraguas.

A lo largo de cinco episodios, se escuchan las memorias de una comunidad pluriétnica comprometida con su corregimiento, que insiste en afirmar el carácter pacífico de su territorio. Es una invitación para los colombianos a conocer un territorio rodeado de vegetación, ríos, fiestas, sueños e historias.

Una historia única de resistencia

Cuatro fechas marcaron la vida de los machuqueños: 1998, 2001, 2002 y 2015. De la primera fecha han pasado ya dos décadas y media. Todo comenzó cerca de las 2 a. m.; así lo recuerdan quienes vivieron ese suceso que marcó un antes y un después en la historia del corregimiento.

Pie de foto: Ilustración del CNMH sobre el renacer de Machuca.

Pie de foto: Ilustración del CNMH sobre el renacer de Machuca.

Tras aquella madrugada de fuego, las incursiones de grupos armados no dieron tregua. Los enfrentamientos entre paramilitares, guerrillas y Ejército cesaron por temporadas y se acrecentaron en otras, como en 2015, probablemente el año más violento para Machuca, incluso más que 2001, cuando los paramilitares cometieron una masacre, o 2002, cuando el ELN retornó. En ambas ocasiones, los grupos armados se levantaron en asonada y señalaron a algunos de sus habitantes para luego masacrarlos.

Así que Machuca ha sabido caerse y levantarse. Sus habitantes saben de sobrevivir, de sobreponerse a los más grandes temores. Dos décadas y media después de ese 18 de octubre, cuando ardió el corregimiento, Machuca sigue contando su historia y creando sus memorias. Su resistencia es única


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¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

Autor

CNMH

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En la Universidad Distrital (sede Bosa Porvenir), se realizó el conversatorio «¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?», en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas.

Publicado

17 octubre 2023


¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

Entre el 7 y el 14 de octubre, en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) estuvo presente en tres ciudades para conversar y reconocer la importancia de esta labor en el conflicto armado colombiano.

 

«Hay tantas maneras de documentar como de hacer memoria; de transmitirla, apropiársela y hacerla nuestra», afirmó Gilberto Alejandro Villa, director del Archivo de los Derechos Humanos del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Desde su experiencia, el especialista ha reconocido la importancia de resignificar la labor de los archivistas no solo desde lo académico, sino también desde el territorio.

Al mencionar un archivo, generalmente se piensa en una serie de documentos o en un edificio que recopila información, construidos generalmente por la academia o por instituciones públicas; sin embargo, desde la sociedad civil también se han ideado formas empíricas de registrar lo que ha sucedido. «Las comunidades y organizaciones muchas veces han registrado diferentes procesos para la garantía de sus derechos», manifestó el director.

 

Explora el Archivo de Derechos Humanos aquí.

 

Las reflexiones de Gilberto Villa fueron escuchadas —junto a las de otros expertos— en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas. Del 7 al 14 de octubre, el CNMH estuvo presente en Ipiales (Nariño), Bogotá (Cundinamarca) y Cali (Valle del Cauca) con una serie de conversatorios encaminados a responder una pregunta: ¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?

Feria del Libro de Ipiales: «Un archivo debe cumplir una función social»

«Ipiales es la ciudad de las nubes verdes y ahora también es la ciudad de la palabra y la memoria», dijo Ignacio Epinayú, profesional especializado en archivos, durante la apertura del conversatorio realizado el 7 de octubre en la Feria del Libro de Ipiales. Para el experto, ese tipo de espacios permiten evidenciar la relación estrecha que hay entre los archivos y la memoria.

Armando Villota, representante de la Corporación Ágora Club, reafirmó esa misma idea: «Nosotros también somos memoria histórica y nos convertimos en esos archivos para no olvidar lo que sucedió». De ese modo, desde las organizaciones han trabajado en recordar lo que pasó, a pesar de que sea doloroso. «Hemos hecho ese acto de documentar sin tener una plena conciencia de eso», agregó.

Con estas reflexiones, se concluyó que hay dos grandes maneras de documentar: desde la academia o las entidades públicas, y desde la misma sociedad civil. «El gran reto es cómo bajar la institucionalidad de ese lenguaje tan especializado y reconocer la existencia de los archivistas sociales», puntualizó Epinayú. 

La recopilación de fotografías, registros de desapariciones forzadas, museos, tejidos, cantos y otras expresiones puede convertirse en un archivo. «Entendimos que lo que hacemos es una construcción de paz y un archivo debe cumplir con una función social», manifestó Villota.

Universidad Distrital: «Los archivos los protegemos cuando los hacemos públicos»

 
 
 
 
 
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Las ideas mencionadas en Ipiales fueron replicadas también en el conversatorio del 9 de octubre en la Universidad Distrital (sede Bosa Porvenir). No obstante, los panelistas invitados también hablaron acerca de la importancia de proteger los archivos, en especial para no perder ese registro y la memoria de las luchas cívico-populares que se han gestado en el país.

 

Te invitamos a conocer más del documental «Unidos después de nuestro sufrimiento» 

 

«Nosotros consideramos que la política de proteger los archivos debe ser de Estado y no de Gobierno», señaló Liliana del Pilar Castillo, integrante de la organización Minga. Si la labor solo recae en el Ejecutivo, las documentaciones de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas e incluso violencia sexual que la sociedad civil ha hecho se pueden poner en riesgo. «Por eso, los archivos los protegemos cuando los hacemos públicos», puntualizó.

 

Por su parte, el sociólogo Jefferson Jaramillo Marín, del semillero Navegantes de la Memoria, destacó que la preservación no solo debe estar pensada en el documento físico o virtual, sino que «hay que proteger a quien produce el archivo y a quien lo utiliza». De ese modo, aquellos archivistas sociales que se mencionaron en Ipiales son una prioridad.

Feria del Libro de Cali: «¿De qué me sirve esta fuente si ni siquiera sé de su existencia?»

En la Feria del Libro de Cali, se realizó el conversatorio «¿Por qué hablar de archivos de derechos humanos en Colombia?», en el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Archivos y los Archivistas.

«Creo que el archivo tiene que ver con una herramienta para reactivar la memoria», indicó Luisa Marulanda, docente e investigadora de la Universidad Tecnológica de Pereira; «la labor de documentar permite recordar y darle sentido al pasado desde el presente». Sus palabras fueron escuchadas durante los conversatorios del 13 y 14 octubre en la Feria del Libro de Cali, donde el uso de los archivos fue el eje central del encuentro. 

«¿De qué me sirve esta fuente si ni siquiera sé de su existencia?», se cuestionó Majali Pérez, directora de la Maestría en Archivística Histórica y Memoria de la Pontificia Universidad Javeriana. A partir de esa pregunta quedó en evidencia uno de los grandes retos que tiene Colombia: «empezar a concebir el archivo como una fuente de información, como una herramienta».

La profesional hizo una invitación abierta a la sociedad civil, desde las diferentes profesiones, a «construir un patrimonio social», entendiendo lo que implica crear memoria. «Se empieza desde la oralidad, el recuerdo e incluso el álbum fotográfico de nuestras mamás», precisó Pérez.

En el conversatorio  «Los archivos de los derechos humanos desde el Pacífico» también en el marco de la Feria de libro de Cali, se reflexiono sobre las características, la conformación, la protección, acceso y difusión de los archivos de derechos humanos. Maricel Izasa Camargo de la Colectiva MQ afirmo que “el reto es  pensar como recolectar las historias de vida y la memorias de la población LGTBI”. Por su parte Sebastian Giraldo del Movimiento Nacional de victimas de crimenes de estado manifesto que la “sistematización de un archivo de más de 15.000 folios del departamento del Valle del Cauca, para realizar un informe de ejecuciones extrajudiciales ha servido para dar cuenta de la verdad de las victimas, una verdad que tiene peso. Se concluyó entonces que el dialogo con otras personas que han pasado por las mismas situaciones de violencia hace que, de forma colectiva, se puedan desarrollar acciones, procesos y denuncias mas amplias.
 

Por su parte, Gilberto Alejandro Villa concluyó que el deber del Estado es garantizar que las organizaciones preserven sus archivos.  Por eso, los archivistas del CNMH «tienen la función de dialogar en los territorios con las personas que tienen diferentes formas de registrar la memoria» con el objetivo de proteger, recopilar y difundir para la garantía de los derechos de la verdad, la justicia y la reparación y la no repetición.

Actualmente, el Centro Nacional de Memoria Histórica cuenta con 95 fondos y colecciones documentales que tienen alrededor de 438.665 documentos disponibles en el Archivo Virtual de los Derechos Humanos. Con este acervo documental, «se pueden contrastar los diferentes momentos en que se han ejercido labores de construcción, memoria y verdad», precisó el director.


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La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

Autor

CNMH

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Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL).

Publicado

14 octubre 2023


La Dirección de Archivo de los Derechos Humanos preserva el valor del archivo de FUNCOL

La DADH recibió la totalidad del fondo de la Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL), reconoce la importancia de sus labores y continúa el procesamiento técnico para garantizar su consulta en el Archivo Virtual, tras la liquidación de la Fundación.

 

En mayo de 2023, la Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL) hizo la última donación de material de su biblioteca y la entrega de su fondo documental a la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos (DADH) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Entre la Fundación y la DADH, dando continuidad al proceso adelantado en 2021 y 2022, se acordó la entrega de la documentación restante con miras a preservarla, procesarla y difundirla (dado que la Fundación, desafortunadamente, se liquidó este año).

 

Conoce más del libro «Tiempos de vida y muerte», un tejido de la vida de los pueblos indígenas.

 

FUNCOL fue una organización sin ánimo de lucro fundada el 12 de junio de 1979 con el objetivo de contribuir a la solución de los problemas que aquejan a la población indígena y vulnerable en Colombia, y estuvo liderada durante gran parte de su funcionamiento por su fundador, el abogado e investigador Adolfo Triana Antorveza. Desde la década de 1970, su labor se centró en el acompañamiento solidario y colaborativo al movimiento indígena que se traduce en lo que FUNCOL ha denominado «acción indigenista». Esta acción dio lugar a la existencia de derechos, la autonomía, la dignidad y la vida de los y las indígenas en Colombia. Esto se expresa en los tres ejes de trabajo de la Fundación: 1) asesoría jurídica, particularmente a comunidades indígenas, para la protección de sus derechos; 2) investigación, lo que dio lugar a varias publicaciones; y 3) intervención en temas de salud y educación en comunidades campesinas e indígenas del territorio colombiano, con el apoyo de organizaciones internacionales. Su equipo de trabajo estuvo constituido por Nicolás Ramos Lew, Nicolás Fernando Carranza, Gloria Inés Pabón, Ingrid Carolina Pabón Suárez y Leidy Peñuela Madrigal. Además, contó con el acompañamiento de varios estudiantes y voluntarios.

La Fundación realizó propuestas de investigación, informes parciales y finales de proyectos, diarios de campo, metodologías de trabajo e instrumentos, entre otros. Estos documentos se produjeron y recolectaron entre 1979 y 2019, y abordan temáticas relacionadas con los pueblos indígenas de Colombia, el conflicto armado interno y el derecho agrario; en ellos se identifican problemáticas como etnocidio, racismo, expropiación masiva de tierras, marginalización y exclusión social, así como procesos de resistencia, reivindicación de derechos, memoria, movilización, construcción de paz, diálogos políticos, programas de desarrollo y retorno de las comunidades a sus territorios. Adicionalmente, FUNCOL tenía una colección de material bibliográfico que comprende libros, cartillas, folletos, revistas, boletines y gacetas judiciales. 

 

También puedes leer: «El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta»: Lina Meruane

 

Con la DADH, se realizó la incorporación de su fondo al Registro Especial de Archivos de Derechos Humanos y Memoria Histórica (READH), y en total se realizaron tres acopios entre 2021 y 2023, donde se entregaron los originales análogos de su archivo y una selección de su colección bibliográfica (esta última, a la Biblioteca Especializada en Memoria Histórica, Derechos Humanos y Conflicto Armado). Durante 2023, se han realizado actividades de conservación y realmacenamiento de la totalidad del fondo documental; el último acopio está en proceso de digitalización y descripción para lograr su consulta total en el Archivo Virtual de Derechos Humanos. Agradecemos profundamente a FUNCOL por el proceso realizado con la DADH, reconocemos la importancia de sus labores, pese a su liquidación, y nos comprometemos a seguir custodiando, preservando y difundiendo su valiosa documentación para apoyar procesos investigativos, de memoria histórica y restaurativos.

Documentos recomendados:

  • Primer encuentro indígena nacional lomas de Tolima. Co.11001000.04996.01-00-00-01-00-000-0010, Archivo Virtual de los Derechos Humanos.
  • 500 años de invasión, genocidio y evangelización (1992-500 años). Co.11001000.04996.01-00-00-01-00-000-0062, Archivo Virtual de los Derechos Humanos.
  • Reservas indígenas constituidas por el Incora hasta febrero de 1979 (Colombia, 1979). Co.11001000.04996.01-00-00-01-00-000-0093, Archivo Virtual de los Derechos Humanos.

 

Programa de Cultural Survival. 43.o aniversario de la Fundación para las Comunidades Colombianas (FUNCOL): https://soundcloud.com/culturalsurvival/43-aniversario-de-la-fundacion-para-las-comunidades-colombianas-FUNCOL.


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El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

Autor

CNMH

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Del 5 al 7 de octubre, Yarumal se convirtió en el municipio que recibió a habitantes de las subregiones del Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueño.

Publicado

13 octubre 2023


El CNMH presenta la estrategia de territorialización en el rincón de la memoria de Yarumal

Alrededor de 100 personas del Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueño se congregaron en la Casa de la Cultura de Yarumal para conocer y construir la propuesta del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) «El territorio habla, el centro escucha».

 

En el segundo piso de la Casa de la Cultura de Yarumal (Antioquia) hay una habitación que recoge y representa el esfuerzo de la comunidad por resignificar el nombre de su municipio. «El Aula Nunca Más es un lugar que cuenta la historia desde el corazón de las víctimas», afirmó Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida.

El aula se ubica justamente entre una intersección de dos paredes; por eso, Magdalena la considera «el rincón de la memoria de Yarumal». En aquel espacio están inscritas las palabras de las víctimas, los recuerdos de sus seres queridos y los esfuerzos de la población —con el apoyo de algunas instituciones— por cambiar la percepción sobre el municipio.

La resistencia y resiliencia de la comunidad no se quedan en esas cuatro paredes, sino que lo albergado en el Aula Nunca Más se expande a la población de Yarumal. Así quedó en evidencia cuando el equipo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) llegó al municipio para presentar y construir de la mano de la población la estrategia de territorialización «El territorio habla, el centro escucha».

 

Conoce sobre la política pública de Lectura, Escritura y Oralidad que acompaña el CNMH.

 

Del 5 al 7 de octubre, Yarumal recibió a habitantes de las subregiones del Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueño. «Para nosotros es muy importante que nos hayan escogido para este evento. El territorio es una zona de fe, cultura y campo; es la cuna de la independencia de Antioquia y es un lugar de resistencia», dijo la coordinadora.

Alrededor de 100 personas se congregaron en la Casa de la Cultura de Yarumal para contar su historia. Camila Orjuela, profesional del equipo de la estrategia de territorialización y transversalización del CNMH, señaló que el encuentro fue «el intento real de la entidad para fortalecer los procesos que la comunidad ha hecho desde cada uno de los territorios».

Reconocer al otro

 
 
 
 
 
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Aunque cada uno de los participantes tiene una historia relacionada con el conflicto armado, no todos se conocían entre ellos. La primera dinámica del espacio consistió en reconocer al otro: con unas fichas bibliográficas, plumones y marcadores, los invitados hicieron unas escarapelas con su nombre y el dibujo de un elemento que caracteriza su territorio.

«Para mí, nuestra representación es el río y la gente pujante y berraca», indicó Danilo Yepes. Sus palabras abarcaron gran parte de los dibujos y las presentaciones de los asistentes, lo que muestra que el territorio no solo se caracteriza por la delimitación geográfica, sino también por las personas, la naturaleza y el arte. «No es solo la tierra, sino también esas historias que queremos resignificar», añadió Manuela Avendaño, profesional psicosocial del equipo regional pionero.

El reconocimiento del otro también aplicó para el CNMH. En un espacio de construcción colectiva, los invitados hablaron sobre lo que conocían de la entidad y mencionaron la relevancia de la Ley 1448 de 2011. «Nadie aquí escogió ser víctima, para nadie es un gozo. Queremos que nos den garantías para ser como un fénix y poder resurgir», precisó Danilo.

Cartografías sociales

De acuerdo con Camila Orjuela, la presencia del CNMH en Antioquia corresponde también a «una apuesta por generar planes territoriales de memoria». Así, los participantes se dividieron en cuatro grandes grupos con el objetivo de hacer unas cartografías sociales en las que plasmaron los lugares donde hacen memoria y donde han surgido sus procesos de resistencia.

El diálogo sobre la historia y los cimientos de los municipios aledaños quedó registrado en aquellos mapas; si había veredas o corregimientos faltantes, los participantes los dibujaron para no olvidarlos. Los aprendizajes logrados en esa construcción no se quedaron en cada uno de los grupos, sino que hubo una reintegración para exponer las conclusiones. «Lo más grande que hemos hecho para resistir es no olvidar lo que nos ha pasado», dijo Adriana Pérez, de la mesa departamental y municipal de víctimas. 

Tras la conversación, el equipo regional pionero expuso la estrategia de territorialización y le preguntó a la comunidad cómo creía que el CNMH debería hacer presencia en los territorios. Los participantes resaltaron la importancia de que las personas involucradas en el proceso tengan calidad humana, idoneidad y conocimiento sobre el territorio.

El Libro Blanco de Yarumal

  • Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

    Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

  • Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

    Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

Magdalena Calle, coordinadora de Madres por la Vida de Yarumal, recibe la propuesta gráfica del Libro Blanco de Yarumal.

 

Los participantes cerraron el espacio de tres días tal como lo iniciaron: reconociendo al otro en un abrazo grupal. En un gran círculo alrededor de los mapas en los que trabajaron, cada uno ofrendó dos palabras con una vela: una para agradecer y otra de aprendizaje. «Voy a llegar donde mi esposa e hijos para contarles que aquí encontré otra familia», afirmó uno de ellos.

Tras las palabras de todos, Magdalena Calle volvió a tomar la vocería y habló sobre el Libro Blanco de Yarumal: rastros de vida, la iniciativa de memoria histórica que ha trabajado el municipio junto al CNMH. Desde 2017, la comunidad ha buscado contar su propia historia, más allá del impacto del conflicto. «Era muy triste que siempre nos encasillaran con Los Doce Apóstoles», agregó la lideresa.

La esperanza volvió a invadir el rostro de Magdalena cuando, durante el espacio, los integrantes del CNMH entregaron la propuesta gráfica del Libro Blanco con el compromiso de hacer el lanzamiento oficial en noviembre. «Hicimos esta narración partiendo de la historia de Yarumal», explicó la lideresa no solo hablando del conflicto armado, sino de la presentación sociohistórica que contiene el ejemplar.

En sus manos también estuvieron las ilustraciones de diez personas representativas del municipio. «Este libro contiene unos relatos de vida de aquellos que nos pueden llevar a resignificar el dolor», comentó la coordinadora de Madres por la Vida, mientras colocaba aquellos retratos en el rincón de la memoria, justo en la repisa que tiene grabada la frase «Aquí guardamos un espacio para el Libro Blanco de Yarumal».

El encuentro subregional terminó, pues, con la voluntad que estaba recogida en aquel rincón de la memoria, que ahora alberga algunas de las ilustraciones de los yarumalenses y espera que llegue ese Libro blanco para seguir resignificando la historia de un municipio afectado en más de una forma por el conflicto.


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Tomamos la decision de ser campesinos

Tomamos la decision de ser Campesinos

Libro

“TOMAMOS LA DECISIÓN DE SER CAMPESINOS”

DIÁLOGOS DESDE LA ANUC


La construcción de memoria histórica de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), la organización campesina más representativa del país en las últimas décadas, es un camino participativo que busca la recuperación de saberes y la preservación de sus demandas. Este proceso que se emprendió por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en cumplimiento de una medida de reparación simbólica, asegura elementos para que la ANUC pueda fortalecer su tejido social y enfocarse en la proyección de su futuro.

Este documento es la síntesis de la metodología de los encuentros regionales e intergeneracionales creada con la ANUC para la implementación de dicha medida de reparación simbólica, así como de las discusiones que se sostuvieron en ellos. Las perspectivas en diálogo de los miembros de la ANUC, en especial de los adultos mayores, jóvenes y mujeres sobre temas como la identidad campesina, la ANUC como sujeto colectivo y las resistencias y proyectos de la asociación, favorecen el autorreconocimiento de la organización y dejan un conjunto de retos para su porvenir.




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ANUC, Campesinos, CNMH

Lanzamiento Documental Bahia Portete

Las voces que resuenan desde Bahía Portete

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Autor

CNMH

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La comunidad wayuu de Bahía Portete se reúne para el lanzamiento del documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

Publicado

28 septiembre 2023


Las voces que resuenan desde Bahía Portete

Tras el lanzamiento del documental «Unidos después de nuestro sufrimiento», la comunidad wayuu espera que el mundo entero conozca su historia para así mejorar sus condiciones de vida tras la masacre paramilitar que vivieron en 2004

 

La noche en Bahía Portete (La Guajira) podría ser de una oscuridad absoluta, de no ser por las pocas luces de Puerto Bolívar que se ven a lo lejos y las estrellas que reposan en el cielo. No obstante, un sábado de septiembre, los habitantes de aquel desierto tuvieron una vista mucho más iluminada, gracias a la proyección del documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

Rubia Meza, integrante de la comunidad wayuu de Bahía Portete, destacó que era la primera vez que veían una película en su territorio y expresó su emoción ante el largometraje que contaba la historia de la tierra que los vio nacer. «Esto nos fortalece, al saber cosas nuevas que antes estaban guardadas por temor», señaló la participante del documental. 

El 9 de septiembre, alrededor de 50 personas se reunieron para ver el largometraje liderado por el pueblo wayuu y apoyado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Cada espectador recordó lo que pasó en Portete el 18 de abril de 2004: ese domingo, 40 paramilitares pertenecientes al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) con lista en mano masacraron a seis personas, y entre ellas cuatro mujeres. 

 

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Tras la visualización del documental, los sentimientos eran de alegría y de dolor. «No sabía que este pueblo había pasado por tanto sufrimiento», dijo con la voz entrecortada Zoraida Machado, miembro de una delegación venezolana que fue invitada a Portete. La vocera del país —que recibió en su momento a las víctimas de la masacre— hizo un llamado a seguir luchando por recuperar el territorio. 

—Este pueblo necesita su escuela, su centro asistencial y más que nada, necesita agua.

 

Las peticiones de hace 19 años

Rolan Fince Uriana, autoridad tradicional de Iwasaí, indicó que el trabajo que se realizó pretende enseñarle al mundo lo que pasó en su territorio. «Queremos mostrarle al Gobierno nacional lo que sucedió aquí hace 19 años —precisó el miembro de la comunidad wayuu—. Que sepan que esto no es mentira, que es una realidad porque somos dolientes de este sufrimiento». 

Por su parte, Marian Aguilar, lideresa de la iniciativa de memoria histórica, comentó que tienen muchas expectativas con el largometraje: «quisimos hacer este documental para mostrar cómo están verdaderamente nuestras comunidades, cómo está Bahía Portete». Asimismo, resaltó las carencias que hay en el territorio y que afectan a las próximas generaciones wayuu.

 

Lanzamiento Documental Bahia PorteteLa comunidad wayuu de Bahía Portete reunida para hablar acerca del trabajo realizado en el documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

 

«Tenemos que estar lejos así nos duela», afirmó Aguilar, quien reside en Maicao (La Guajira). Los habitantes de Portete realmente no han podido retornar a su tierra porque no existen las condiciones para vivir como un colegio, un centro de salud o un hospital apto para sus hijos. «Por esas necesidades nos obligan a estar lejos de nuestra comunidad», agregó.

Lo cierto es que el impacto del documental fue notorio para el pueblo wayuu. Rolan Fince contó que la mañana siguiente al lanzamiento recibió varias llamadas acerca del producto audiovisual: «me preguntaban si era verdad lo que decíamos y claro que lo es. Nosotros no podemos estar inventando algo que es toda una realidad». 

A pesar de que el largometraje habla de la desaparición de personas, la masacre y el desplazamiento forzado, el pueblo wayuu mantienen la esperanza de ser escuchados para retornar con todas las condiciones. «Que esto sirva para la sensibilización del Estado porque somos también ciudadanos y merecemos un respeto», puntualizó Rubia Meza. 

El deseo de todos se resume en las palabras de Marian Aguilar: «queremos ser escuchados en cualquier rincón del mundo; de que alguien en realidad diga que esos wayuu existen». Quienes conozcan su historia podrán saber cuál es el vínculo que tiene la comunidad con su territorio ancestral y las luchas que están ejerciendo para recuperarlo y retornar a aquel desierto que es su hogar. 

 

Para conocer su historia, puede ver el documental  Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento» en el canal de YouTube del CNMH.


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Ley de Víctimas

El CNMH acompaña la radicación de la reforma a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras

Ley de Víctimas

Autor

CNMH

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La directora del CNMH, María Gaitán Valencia, acompaña a las víctimas para radicar la reforma a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.

Publicado

28 septiembre 2023


El CNMH acompaña la radicación de la reforma a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras

El 27 de septiembre, la Unidad de Víctimas y el ministro de Justicia, Néstor Osuna, radicaron en el Congreso de la República el proyecto de ley que pretende actualizar la Ley 1448 de 2011

 

El poder transformador del pueblo colombiano resonó el 27 de septiembre desde la Plaza de Bolívar hasta el Congreso de la República. Desde las nueve de la mañana, las víctimas del conflicto armado —en compañía de la guardia indígena— lideraron una caminata por la calle de honor de la capital, creada por las y los asistentes a la marcha, con destino hacia el Congreso, para radicar la «reforma para las víctimas».

Tras ese acto simbólico, miembros del Gobierno radicaron oficialmente la propuesta en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes. Estuvieron presentes el ministro de Justicia, Néstor Osuna;  la directora de la Unidad para las Víctimas, Patricia Tobón Yagarí; la directora de Prosperidad Social, Laura Sarabia; la directora del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), María Gaitán Valencia, y algunos representantes de las mesas de participación de víctimas.

Si bien, en los 12 años de vigencia de la normativa se han logrado frutos valiosos, tal como manifestó el ministro Osuna, «durante ese tiempo también se dio el acuerdo de paz y se modificó la forma en cómo pensamos la reparación». De ese modo, se espera que la reforma permita que la ley se conjugue con el Sistema Integral de Paz, creado tras lo firmado con las FARC-EP en 2016. 


El articulado que se presentó ante el Congreso responde al compromiso del Gobierno del Cambio de contribuir a la superación de las falencias estructurales que obstaculizan la garantía y el goce efectivo de los derechos de las víctimas. Así pues, Néstor Osuna confirmó que es necesario que «la actualización de la Ley de Víctimas le dé respuesta a ese problema de
casi 10 millones de víctimas que tenemos».

 

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«Este proyecto de ley se ha confeccionado, pensado y redactado con la mayor participación posible de las personas que se van a ver beneficiadas o afectadas por esa ley», indicó el ministro de Justicia. Esa postura la compartió la directora de la Unidad para las Víctimas, Patricia Tobón: «Hacer una propuesta de consenso con tantas voces no es fácil», teniendo en cuenta los 5000 representantes de mesas de participación que hicieron parte de la iniciativa. 

Cinco puntos claves de la reforma a la Ley de Víctimas

Documento del proyecto de ley para reformar la Ley 1448 de 2011

 

La líder de la Unidad para las Víctimas explicó en detalle cuáles son los cinco puntos claves que componen la reforma a la Ley 1448 de 2011. 

  1. Plantea que no haya retrocesos en los derechos de las víctimas del conflicto armado. «A pesar de que la ley tiene falencias, es una de las más importantes en materias de reparación», puntualizó Patricia Tobón. 
  2. Propone articular la Ley de Víctimas con el Sistema Integrado de Paz.
  3. Habla sobre las fuentes de financiación debido a que «la política está desfinanciada». 
  4. Pretende mejorar la articulación entre el Estado y los territorios, a través de la integración y de la planeación para que los recursos se administren de mejor manera. 
  5. «Busca contribuir al cierre de brechas del Estado de Cosas Inconstitucionales», que documentó la Corte Constitucional con la Sentencia T-025. 

Al respecto, la directora del CNMH recordó que esas modificaciones son necesarias. «Hace 12 años estábamos en los corredores del Congreso algunas víctimas pidiendo que no hubiera solamente una reparación administrativa, sino una reparación simbólica», comentó María Gaitán Valencia, sin olvidar a aquellos que no clasificaban —de acuerdo con esta legislación— como víctimas del conflicto armado.

 

El CNMH apoyó a la comunidad Wayuu en la realización del documental «Unidos después de nuestro sufrimiento»

 

«Desde el CNMH hemos apostado también en modificaciones para que todas las memorias todas entren a ser visibles en este Gobierno del Cambio», afirmó la directora, quien señaló, además, que la memoria histórica y el esclarecimiento de la verdad son pilares fundamentales para alcanzar la Paz Total.  

 

 
 
 
 
 
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El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta

«El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta»: Lina Meruane

El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta

Autor

CNMH

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Los manifestantes del estallido social en Colombia hicieron todo lo posible por proteger sus ojos durante las movilizaciones. Foto: Cortesía de Miguel Ángel Mejía Leones.

Publicado

25 septiembre 2023


«El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta»: Lina Meruane

En el marco de la primera conferencia nacional «Estallido social de 2021 en Colombia: lenguajes y literatura», la escritora chilena reflexionó sobre las violencias estatales ejercidas durante las más recientes explosiones populares en Latinoamérica. Aquí, algunos apuntes de su ponencia.

 

Con las ponencias de la escritora chilena Lina Meruane y de Geoffrey Pleyers, sociólogo e investigador de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), se dio inicio a la primera conferencia nacional «Estallido social de 2021 en Colombia: lenguajes y literatura». Organizada por el Instituto Caro y Cuervo y apoyada por la Universidad Tecnológica de Pereira; el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes; el Colectivo La Mariacano; el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR), y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), esta conferencia —que tuvo lugar entre el 12 y el 15 de septiembre— se piensa como un espacio para la conversación y la reflexión colectivas sobre el impacto de la protesta social y política en los lenguajes y la literatura.

Como preámbulo de este ciclo de conversatorios, este martes se realizó un encuentro virtual en el que Lina Meruane (ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela Sangre en el ojo y del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso en reconocimiento a toda su obra) planteó una serie de agudas reflexiones sobre los estallidos sociales de Ecuador, Colombia y Chile que ella vivió, atestiguó y posteriormente narró en Zona ciega (2021), un ensayo que nos invita a pensar en lo que significaron los ojos de los ciudadanos durante los estallidos sociales, cuando las fuerzas policiales y militares intentaron cegarlos.

El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta
Los cacerolazos sonaron fuerte durante el estallido. Foto: Cortesía de Édison Arroyo.

Cuatro apartes clave de la ponencia de Meruane:

 

  • Los recientes estallidos sociales en América Latina son el resultado de una crisis del capital

 

«Aunque cada lugar tiene sus variables locales y temporales, las revueltas sociales en Ecuador, Colombia y Chile remiten a una crisis del capital. El problema del hambre —que es una forma de violencia de Estado—; el problema de la injusta distribución de los recursos como consecuencia del neoliberalismo; y los problemas del acceso a la educación, la salud y el sistema pensional recalentaron el sustrato psíquico de la ciudadanía, que se había empezado a movilizar hace una década y que de pronto estalló, como en Chile, por la subida de 30 pesos en el transporte público. Eran apenas 30 pesos sumados a muchos otros pesos, a muchas carencias y a muchas “subidas”».

 

  • Las formas de represión en la dictadura y en las «democracias» son distintas: unas esconden la violencia, otras la vuelven espectáculo

 

«El caso chileno me llevó a pensar en algunas claves sobre el ejercicio del poder y las formas de represión que se ejercen en tiempos de dictadura y en las “democracias” contemporáneas (democracias así, entre comillas). El procedimiento del poder en los años de dictadura fue el de tomar los cuerpos y ocultarlos mientras los torturaba en estadios y casas de los que muy poca gente logró salir. Era la práctica de no dar cuenta de los detenidos, de su paradero, de asesinarlos y no entregar nunca los cadáveres, que además se ocultaron bajo tierra y en el mar. Se ocultó, entonces, la evidencia del crimen, porque el costo político de hacerla visible era enorme. Y no solo se ocultó la evidencia material, sino que se censuró la prensa, con lo cual no solo hubo ocultamiento, sino también un manto de silencio.

»Estas formas de ejercer el poder y la represión de la dictadura contrastan con las de la “democracia”, donde las prácticas represivas son completamente visibles, ocurren en plena calle, a plena luz del día, a plena vista —incluso a la vista de las cámaras—. En “democracia”, la violencia del Estado es una violencia que genera espectáculo, que exige ser vista para exaltar la presencia de un poder sanguinario y para intimidar a los manifestantes; una represión que funciona especularmente para que la ciudadanía se mire ahí, en las imágenes, como víctima de esa violencia efectista, sensacionalista e intimidatoria».

El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta
En muchos casos, la Policía Nacional disparó directamente a los ojos de los manifestantes. Foto: Cortesía de Fredy Henao.

 

  • «Violencias ojizadas»: el intento de cegar los ojos ciudadanos que despertaron y se abrieron

 

«Las violencias estatales en “democracia” son violencias que no necesariamente se ejeren sobre el cuerpo entero del ciudadano —como es el caso de la tortura o de la desaparición—, sino sobre sus ojos. Estas violencias fueron llevadas a cabo por las fuerzas policiales y militares que intentaron no matar, sino disminuir y deshabilitar el cuerpo de sus víctimas, disparándoles directamente a sus ojos balines de acero y otros metales recubiertos en goma.

»Me parece elocuente que esa violencia haya sido dirigida hacia el ojo del ciudadano y la ciudadanía, y que lo mismo haya sucedido en las manifestaciones colombianas, panameñas, egipcias, francesas, palestinas, indias y un larguísimo etcétera. Conjeturo que, en estos tiempos, el mensaje más efectivo es precisamente el de cegar los ojos que se habían abierto y despertado. Era necesario dispararles para volver a cerrarlos».

 
 
 
 
 
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  • La ciudadanía se manifestó poniendo el cuerpo, los ojos y sus palabras deslenguadas, que fue la literatura misma de la protesta

 

«Los mensajes de la violencia que casi no tenían posibilidad de respuesta en dictadura, sí tienen espacios de respuesta en democracia. Por más que uno pueda entrecomillar, la realidad es que, en “democracia”, hubo una respuesta popular muy clara: una respuesta en el lenguaje y en la escritura. La ciudadanía se manifestó de vuelta no solo con sus cuerpos, sino con sus palabras. Respondió escribiendo sus mensajes en los muros; sus mensajes deslenguados, ocurrentes, hilarantes, enojosos, a veces llenos de improperios al presidente y sobre todo a la Policía, lo que el lingüista José del Valle llama “un lenguaje popular”, que no se remite a la norma, que escribe mal, que otros corrigen, que otros tachan y componen y comentan. Para mí no solo era una respuesta vociferante, sino que era la literatura misma de la protesta.

»La ciudadanía se tomó la palabra como nunca, es decir, no solo se manifestó poniendo el cuerpo, poniendo el ojo, poniendo los lemas en grito, sino también escribiendo sobre la ciudad, volviendo los muros páginas rayadas para contestarle indisciplinadamente al poder disciplinario del Estado».

El Estado disparó contra los ojos abiertos de una ciudadanía despierta
Los muros, las calles y las paredes fueron clave para la expresión de las inconformidades de la ciudadanía. Foto: Cortesía Andrés López.


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