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Raizales de Providencia, otro lugar para desarrollar memorias étnicas

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Milly Hyman, Raizal de Providencia

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Milly Hyman, Raizal de Providencia

Publicado

23 Oct 2019


Raizales de Providencia, otro lugar para desarrollar memorias étnicas

Con una visita de tres días, el Enfoque Diferencial Étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica, no solo retomó el contacto que se había establecido con la comunidad de la isla desde el año pasado, sino que esta, a su vez, expresó la necesidad de elaborar un proceso de memoria histórica con perspectiva de “larga duración”.


Se desarrollaron sesiones participativas de trabajo en las que asistieron líderes comunitarios, sabedores ancestrales y autoridades de la comunidad. Junto con ellos afloraron preguntas como el ¿para qué reconstruir la memoria histórica del Pueblo Raizal? ¿para quién?  y el ¿por qué de hacerlo.

A estas interrogantes se le sumó el interés por construir una línea de tiempo de la comunidad Raizal y de Providencia.

Hitos que van desde la llegada de Colón en 1492, pasando por el arribo de “los puritanos” o los primeros habitantes, los procesos de “colombianización”, las luchas de líderes como Marco Polo Archbold, la creación del AMENSD, el incremento paulatino de dinámicas de desaparición forzada y los fallos que ha establecido La Haya, hacen parte de la historia de los raizales, aquella comunidad étnica propia del archipiélago de San Andrés y Providencia.

No obstante, sobre estos y otros hechos que han incidido en la historia del pueblo raizal, los participantes aludieron a la memoria de “larga duración” como una necesidad, pues el pueblo -en su mayoría- no conoce su historia y esta tampoco es enseñada en los currículos académicos, toda vez que se enfatiza en los procesos históricos de Colombia y Europa.

De esta manera, se estableció como imperativo que las nuevas generaciones conozcan la historia de su pueblo. Para ello, se consideró la creación de un grupo de memoria Raizal que mediante la facilitación del equipo de enfoque étnico del CNMH logre recoger la memoria viva entre los sabedores ancestrales. Este grupo, sistematizará y elaborará productos pedagógicos que puedan divulgarse en las escuelas, colegios, medios de comunicación e iglesias.

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Cultura, Étnico, Memoria, Providencia, Raizal, Sabedores Ancestrales

Machuca, Antioquia; la ilusión a flor de comunidad

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Juan Pablo Esterilla

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Juan Pablo Esterilla

Publicado

29 Oct 2019


Machuca, Antioquia; la ilusión a flor de comunidad

  • Hace 21 años, Colombia conoció en dónde quedaba el corregimiento de Machuca. En esa tierra del nordeste antioqueño, el Eln produjo una  explosión en el oleoducto que por allí pasaba y además detonó una carga explosiva que provocaría un gran incendio. 84 personas murieron. Los hechos se conocen como la masacre de Machuca.
  • Históricamente, este corregimiento del municipio de Segovia se ha visto atravesado por la falta de oportunidades, la disputa entre actores armados, el estigma y el abandono. Sin embargo, sus pobladores han desarrollado sus propias iniciativas para conmemorar y para seguir adelante.

Al tiempo que la canción “Pedro Navaja” se apoderaba de las pistas de baile de América Latina, su letra -por si solita- empezaba a ser comparada con algunas de las mejores crónicas de este lado del continente.

Cuando Alberto Salcedo dijo que los vallenatos de antes eran cuentos bien contados, muchos le dieron la razón. Y cuando Carlos Pacheco -en ese entonces soldado profesional del Ejército-, escribió “Barbarie en Machuca”, parecía que para Fraguas (Machuca), el resurgir no fuese más que una quimera.

Su composición vallenata reza: “una madrugada del 18 de octubre del año 98, en el pueblo de Machuca, ahí llegó la guerrilla y se tiró el oleoducto causando muertes injustas. Una llamarada de grandes magnitudes, de la forma más absurda. Los ancianos gritaban y los niños lloraban con enormes quemaduras. Fue tan enorme esa explosión que hasta cultivos arrasó y aquel río contaminó, fue un pueblo humilde y soñador que un día las llamas consumió con su esperanza e ilusión”.

 

 

Y sí, es cierto, de aquella madrugada quedó un saldo de 84 personas muertas (42 de ellas niños), pero también la fortaleza para iniciar un proceso conmemorativo propio.

El pasado jueves se conmemoraron 21 años de lo ocurrido. Y los pobladores, como año tras año, desarrollaron acciones para mediante el recuerdo dignificar a sus seres queridos y para volver a poner sobre el tapete, el Machuca que desean, por el que han venido trabajando.

Una eucaristía en el cementerio; una reunión en el parque que incluía el descubrimiento de una pirámide que contiene piedras con los nombres de las víctimas de la masacre; y una marcha que recorrió “Barrio Nuevo” (el barrio que terminó más afectado), fueron algunas de las actividades desarrolladas el jueves pasado.

Precisamente, quienes decidan emprender un viaje de 10 horas para llegar a Machuca -distancia que separa a Medellín de este corregimiento-, se encontrarán con un “Barrio Nuevo” repleto de casas pintadas de todos los colores. Los mismos que la comunidad decidió utilizar para pintar las piedras incrustadas en la pirámide. Es como si se tratara de recordarse que la vida es mejor verla así, a color.

Atrás han quedado las casas en madera, las que se convirtieron en lo que señalan los mismos machuquitas: “la leña de los cuerpos que las habitaban”.

La huella que dejó el paso de las llamas por este barrio no impidió que personas como Maribel Agualimpia, desarrollaran -allí mismo y casi al tiempo de la tragedia-, sus apuestas de vida. Hace 20 años, “Machuca Digital Stereo” se convirtió en la plataforma que le permitiría a la comunidad estar informada, y a Maribel, convencerse de que sí valía por sí misma.

Aquella mujer, cuyo exesposo la maltrataba y que le decía si lo dejaba no sobreviviría porque “no sabía lo que era trabajar”, es la responsable de que día a día y desde el 23 de agosto de 1999, los barrios Lagunita, Las Brisas, Bolívar, La Batea, La Esperanza, Buenos Aíres y por supuesto Barrio Nuevo, estén informados de lo que pasa en su corregimiento, en su municipio y en el país.

“En noviembre del 98 me fui sola a Medellín, pasé diciembre, pasé enero y me apegué mucho a la música y a las noticias porque me sentía sola. Y me dije, yo algún día tengo que ser comunicadora”, relata Maribel, una chocoana que llegó a Machuca a los 12 años y que, tras sobrevivir a la masacre se desplazó a Medellín.

Sin embargo, la tierra y el deseo de reencontrarse de nuevo con sus hijos, “jaló más”. Casi al instante surgió la oportunidad que Maribel estaba esperando: participar de un curso de comunicación ¡Era el momento!

“El curso lo hicimos nueve jóvenes y yo que ya tenía 39 años. Lo terminamos y quisimos seguir. Fue un impacto muy grande para la comunidad porque acá las noticias eran por megáfono. Al iniciar no sabíamos cómo transmitir, no hablábamos bien y la gente se nos burlaba mucho. Muchos de mis compañeros no se aguantaron los comentarios y se fueron, pero yo sabía que este era un proceso que valía la pena”, sostiene Maribel.

De esos inicios de lucha por dotar de equipos a la emisora, esta mujer recuerda acciones como la cartelera que construyeron para que el gobernador de ese entonces, Aníbal Gaviria, no pudiera esquivar mientras daba un discurso en una visita que programó al corregimiento. El resultado fue positivo; gracias a esa iniciativa de la sociedad civil, la emisora recibió una donación del entonces mandatario.

Con aún más cariño, aparecen en la memoria las primeras “complacencias”. Estas, no eran nada diferente a las canciones que los oyentes le pedían. Las melodías que le gustaban a los esposos, a las hijas o a las madres que se fueron en la tragedia del 18 de octubre, siempre fueron solicitud recurrente.

La emisora se ha convertido entonces en reflejo de la voluntad de servicio del machuquita para con los machuquitas. En ella, se pasan los avisos de capacitaciones, se entregan informaciones relacionadas con la alcaldía o gobernación, se notifica sobre el estado de procesos tan importantes como el de reparación individual y reparación colectiva, y se anuncia la siempre esperada llegada de las brigadas médicas.

“Este ha sido mi sueño, yo seguiré hasta el día en que me muera y como le he dicho a mis hijos: esto es de la comunidad. Lo he hecho con mucho amor y queremos seguir construyendo futuro”, reitera Maribel cuando se le pregunta hasta cuándo seguirá ofreciendo este servicio.

En esa perspectiva de esperanza y de futuro en la que ha venido trabajando la comunidad, también han aparecido nuevos procesos. Uno de ellos es el semillero de radio y de memoria con la Institución Educativa Fray Martín de Porres, la única que existe en la cabecera del corregimiento.

Esta iniciativa acompañada por el Centro Nacional de Memoria Histórica se ha transformado en un espacio para conocer los temas que los niños, niñas y adolescentes de Machuca piensan en su cotidianidad, así como para poner en los lenguajes de la radio, perspectivas en torno a la comprensión de la memoria y de los derechos humanos.

Machuca se reinventa, desde el anhelo de sus personas mayores por traer de vuelta las épocas de libertad y sana diversión, pasando por el manifiesto de un futuro digno que hacen sus niños y niñas, y concluyendo en los esfuerzos de sus organizaciones por garantizar el acceso a condiciones de bienestar.

 


Comunidad, Conflicto Armado, Eln, Machuca, Memoria, Paz, Segovia

Recetas para hacerle frente a la guerra

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Mauricio Ramírez Vásquez

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Mauricio Ramírez Vásquez

Publicado

29 Oct 2019


Recetas para hacerle frente a la guerra

La gastronomía, como gran parte de la cultura en el país, también ha sido víctima dentro del conflicto armado, pero al mismo tiempo es uno de los motores de unión y fortaleza en las zonas afectadas por la violencia. En Cúcuta, a través del Museo de Memoria de Colombia, se reunieron varias historias alrededor de la comida y la identidad para dialogar sobre su importancia en el fortalecimiento de las regiones.


Cúcuta, en Norte de Santander, es la ciudad más grande de Colombia en los límites con la frontera venezolana. En la actualidad, la Perla del Norte, como es conocida, es una de las mayores receptoras de inmigrantes provenientes de la crisis de Venezuela. Según datos de Migración Colombia, en el país hay 1.408.055 venezolanos, de los cuales 185.433 están en Norte de Santander. Este panorama, sumado a las violencias internas que se viven en la zona por parte de los grupos armados ilegales con enfrentamientos, asesinatos y amenazas a las comunidades, ha provocado el desplazamiento de cientos de personas de las zonas rurales a diferentes partes del país y fuera de él.

Al ser la frontera más dinámica de América Latina y ante la crisis migratoria vista con mayor intensidad en los últimos años, se hizo necesario que sea un lugar priorizado para compartir las historias de violencia y dolor, pero ante todo de dignidad y fortaleza que ha dejado el conflicto armado. La exposición Voces para Transformar a Colombia, desde el 28 de septiembre, hasta el 16 de noviembre, se encuentra en las instalaciones de la biblioteca pública Julio Pérez Ferrero. Allí, decenas de personas han plasmado en dibujos y palabras sus experiencias para recordar las memorias detrás de un plato de comida, cómo se preparan y resaltar aquellos alimentos que los hacían sentir como en casa. Un espacio de encuentro y reflexión.

 

 

La exposición también se ha convertido en un espacio para escuchar y conocer estas historias. El conversatorio “Vivir en la frontera: arte y gastronomía”, sobre qué memorias guarda la comida y qué pasa con esas memorias cuando se abandona el territorio, llevado a cabo el 2 de octubre, contó con la presencia de Manuela Ochoa (del Museo de Memoria de Colombia), Jacob Sharon, Laura Rangel y Laura Sierra. Los panelistas hablaron sobre las memorias que guardan los alimentos en sus territorios.

“Yo estoy compartiendo un dulce de cacao, como una especie de chocolate artesanal, con el típico dulce de plátano y yuca que se elaboraba en el Catatumbo recurrentemente en las fiestas como aperitivo. Hubo un tiempo que se dejó de preparar a causa de la violencia porque estos productos empezaron a escasear, la gente dejó de cultivar, se desplazaron, las mujeres que lo preparaban se fueron, llegaron las petroleras a los territorios y las empresas de palma, y nuestra cultura cambió drásticamente”, explicó Jacob Sharon joven líder de Tibú, Norte de Santander.

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En cuanto a la unión que se produce gracias a la comida, Laura Nataly Sierra, quien se desplazó a Venezuela y retornó, destacó que la cocina fortalece los lazos entre las comunidades y las familias en los territorios. “La gastronomía es universal, une fronteras, une familias, compartiendo y dando aportes de lo que nosotros conocemos y sobre lo que nosotros queremos conocer de otras personas. Compartir las recetas de casa, de nuestra cultura”, complementó Laura Nataly.

Recetas que recuerdan el hogar. Les dejamos un hilo con algunas: https://twitter.com/CentroMemoriaH/status/1181559378677309440

 

Con respecto a la comida como vehículo de integración, el Museo de Memoria de Colombia se planteó un espacio vivo y participativo para las víctimas y la sociedad en general. “No queríamos traer un único relato, sino más bien escuchar a la gente de la región, reconociendo la pluralidad de las memorias del conflicto armado. Pensar en Norte de Santander y no pensar en la problemática de la frontera es imposible. Por esta razón, más que pensar en las líneas imaginarias que nos dividen, quisimos proponer un tema que nos une a todos y a todas”, dijo Manuela Ochoa. 

Este encuentro de relatos y sabores estuvo acompañado por la presentación artística de 5ta con 5ta Crew, un colectivo cultural y social de construcción de paz a través del hip hop con el breakdance y el graffiti. Al final, los asistentes tuvieron la oportunidad de probar una muestra de los alimentos que llevaron los participantes del conversatorio.

 

Publicado en Noticias CNMH

 



Catatumbo, Cúcuta, Gastronomía, Museo, Norte de Santander

Bojayá: llegó la hora de la disposición final de los cuerpos

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Juan Pablo Esterilla

Fotografía

Juan Pablo Esterilla

Publicado

01 Nov 2019


Bojayá: llegó la hora de la disposición final de los cuerpos

•Luego de años de trabajo conjunto entre diferentes instituciones del Estado (Centro Nacional de Memoria Histórica, Fiscalía General de la Nación, Unidad Para las Víctimas y Medicina Legal) y el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, la disposición final de los cuerpos caídos en la masacre será una realidad. Del 9 al 18 de noviembre, Colombia asistirá al cierre de una de las heridas más grandes de nuestra historia.

•El 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El resultado: al menos 72 personas fallecidas y plenamente identificadas (48 de ellos niños y niñas), otras sin identificar, un número incierto de desaparecidos, alrededor de 100 lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales. 

•Sin embargo, estos no fueron los únicos daños que dejó la tragedia. Durante 17 años, las familias de las víctimas no pudieron hacerles un entierro digno a sus seres queridos, de tal manera que los ritos mortuorios, tan importantes dentro de su cultura ancestral, no se han podido realizar.


El día de ayer y en una rueda de prensa realizada en la sede de la ONU en Bogotá, se compartió la agenda de actividades a desarrollar. Este se convierte en el inicio de la última etapa del proceso de entrega de los cuerpos de Bojayá.

El 9 de noviembre se espera que lleguen a Bellavista los familiares de las víctimas. Al día siguiente psicólogos sicosociales iniciarán un acompañamiento con ellos para que puedan afrontar de la mejor manera un momento que han venido esperando con ansias y que se convierte en el encuentro, pero a la vez despedida de sus seres queridos.

El 11 de noviembre y desde Medellín, llegarán a Vigía del Fuerte, los 101 cofres correspondientes a los 82 casos que recibió y examinó Medicina Legal. Para Yuber Palacios, integrante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, esto ocurre porque “de Bojayá ese 2 de mayo salieron huyendo de la muerte y en Vigía encontraron la vida”.

Desde allí, diferentes changas harán una procesión fluvial por el Río Atrato. Esta pasará por comunidades como Piedra Candela, La Loma y Corazón de Jesús para culminar en el viejo Bellavista. Una vez desembarquen en el pueblo, alabaos y gualies preparados especialmente para este momento, serán interpretados en donde quedaba la antigua iglesia San Pablo Apóstol y en cercanías al antiguo centro de salud.

Además, 30 de los 101 cofres irán hasta la comunidad de Pogue, a tres horas de Bojayá y  territorio que los vio nacer. Esa noche retornarán a sus moradas y recibirán una velación de amanecida.

Entre el 12 y 16 de noviembre, los familiares de las víctimas acudirán a una explicación técnico científica que brinda Medicina Legal, la Fiscalía y la Unidad Para las Víctimas. Dicha diligencia judicial busca, de manera individual, explicar cuál fue el proceso que se desarrolló con cada uno de los cuerpos y precisar cómo se dispondrá de ellos en el espacio de mausoleo construido.

El 17 de noviembre, los 101 cofres estarán dispuestos en el Auditorio Municipal del nuevo Bellavista. Sobre la mañana, se hará una eucaristía que luego dará paso a un acto público y político. Garantías de no repetición, electricidad, respaldo a proyectos productivos y la reubicación de la comunidad de Pogue, son algunas de las demandas que tiene esta población del Medio Atrato chocoano.

Darío Acevedo, director del CNMH. – Fotografía: Nicolás Cubillos Mora para el CNMH

Sobre la tarde de ese mismo día, el Enfoque Diferencial Étnico espera poder entregar los 40 álbumes familiares en los que ha venido trabajando de manera conjunta con la comunidad y que reconstruyen la historia de vida de las víctimas mortales.

Cabe destacar que el acompañamiento del CNMH a la comunidad de Bojayá se ha dado bajo el principio del reconocimiento al derecho a la verdad y la memoria histórica garantizado mediante: el desarrollo de procesos de fortalecimiento, construcción, adecuación, mantenimiento, preservación y transmisión de las memorias de la subregión del Medio Atrato.

Finalmente, en la noche del 17 de noviembre iniciará una larga velación que se extenderá hasta la mañana del 18 de noviembre, día en el que, tras la realización de una misa ecuménica, se hará la disposición final de los cuerpos de Bojayá.

Estas acciones esperan convertirse en el ciclo que les permitirá empezar a sanar unas heridas que la comunidad bojayaseña ha tenido abiertas durante años. Con la entrega y disposición final se produce una individualización y ubicación pertinente de los cuerpos, se contará con una identificación plena de ellos y existirán mayores certezas sobre sus desaparecidos.

 

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Bellavista, Bojayá, Chocó, Exhumación, Masacre, Memoria

Lanzamiento: “Detrás del uniforme”

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CNMH

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CNMH

Publicado

05 Nov 2019


Lanzamiento: “Detrás del uniforme”

¿Qué se siente ser parte del conflicto? ¿Por qué muchos militares no se atreven a relatar sus memorias? ¿Cuáles son los sueños y anhelos de los soldados en medio de la violencia? A estas preguntas responde el especial transmedia, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), “Detrás del uniforme”, un trabajo basado en las narrativas y memorias de aquellos soldados que nos compartieron sus experiencias de gratitud por el Ejército, pero también de esos momentos difíciles.


“Detrás del uniforme” hace parte de la serie de trabajos hechos desde 2014 por el CNMH con víctimas de la fuerza pública y surge como respuesta a esas historias de recuerdos íntimos de soldados, suboficiales y oficiales fuera y dentro de sus áreas de operaciones.

Este es un especial que nos permitió conocer desde distintas conversaciones, en los batallones de Villavicencio (Meta), de Florencia (Caquetá) y Tolemaida, que para estos militares era la primera vez que hablaban de sus vivencias. Por ejemplo, la vida de Elizabeth Vélez, oficial herida en combate.

De igual forma es el reconocimiento a las memorias de los hombres y mujeres que están detrás del uniforme, como Wilson Roa quien fue abandonado por su mamá en San José del Guaviare cuando tenía 5 años de edad (ella lo arrojó a un río); a los 7 –porque su madrastra lo humillaba y lo golpeaba con objetos– huyó de la casa y comenzó una travesía que terminó una década después, cuando un amigo le propuso prestar servicio militar.

“Yo sentía que mi vida iba a medias en todo y pensé que siendo soldado algo podría cambiar”, dice el soldado profesional hoy pensionado de la fuerza pública.

Estas son historias que reflejan las marcas de la violencia, vista desde los integrantes de la fuerza pública. Una oportunidad para tejer caminos más allá de las cifras, para construir, por medio de sus relatos, la humanización del conflicto.

“Detrás del uniforme resume el corazón del conflicto en Colombia. Se habla de la soledad y del silencio ante la muerte, de los recuerdos antes de empuñar un fusil, del honor de vestir el camuflado y de los anhelos por volver a casa”, explica el especial que estará disponible en la web del CNMH y en una cartilla impresa.

El evento de lanzamiento contará con la presentación de varios militares, sus historias de vida y la explicación de cómo se forjó la construcción de este trabajo. Además presentaremos apartes de la multimedia.

Lanzamiento Detrás del uniforme

Hora: 5:00 p.m.
Fecha: 6 de noviembre
Lugar: HotelTequendama, salón Monserrate, Carrera 10 #26 – 21, Bogotá
* Entrega gratuita hasta llenar aforo – Entrada libre

 


Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Detrás del Uniforme, Ejército Nacional, Lanzamiento, Memoria, Militares

Memorias diversas

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Fundación Terrícolas

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Fundación Terrícolas

Publicado

07 Nov 2019


Memorias diversas

El Centro Nacional de Memoria Histórica y la Mesa LGBT, con el apoyo del Museo Casa de la Memoria de Medellín, presenta este 9 de noviembre, en la capital de Antioquia, el evento “Memorias diversas”, el cual se da en el marco del acompañamiento que durante años el CNMH ha realizado con la Mesa Diversa de la Comuna 8en Medellín.


Este evento, que hace parte de la reparación colectiva, busca, entre otras cosas, contribuir a la dignificación de las víctimas del conflicto armado pertenecientes a la población LGBT, a través de  la realización de un encuentro de memoria  en el que se harán visibles los daños diferenciales que estas personas han sufrido. La Mesa Diversa de la Comuna 8 en Medellín, quienes han trabajado por crear políticas que protejan y  visibilicen a las víctimas de violencia de género en el conflicto armado, son el primer caso en Colombia donde una organización LGBT es reconocida ante el Estado como sujeto de reparación colectiva.

Las acciones de violencia contra esta población en el país, según el informe del CNMH Aniquilar la diferencia, presentado en 2015, no van dirigidos solamente contra los individuos, “sino que comúnmente se enfocan en colectivos o grupos, o en contra de personas específicas dentro de ellos, especialmente sus líderes. En estos casos, los armados transmiten mensajes que muestran cómo sus acciones buscan obstaculizar o eliminar la presencia y las acciones de estos grupos dentro de los territorios”.

Reflejo de ello fue la persecución y ataques que sufrió  la Mesa LGBT de la Comuna 8 en Medellín. Este colectivo, que se fundó en 2007, vio como durante años sus integrantes eran violentados y amenazados constantemente a causa de su condición sexual. “Una de estas amenazas ocurrió cuando estaban en la organización de una marcha por la diversidad que buscaba su visibilización dentro del barrio. Se comentaba que los actores armados, al enterarse del evento que se organizaba, andaban diciendo: ‘Ese día van a volar plumas y sangre, que no van a mariquiar más’. Días después, fueron directamente agredidos durante una de las reuniones preparativas de la marcha”, se explica en Aniquilar la diferencia.

El evento del próximo 9 de noviembre contará con la realización de una cartografía visual llamada: “Victimizaciones y resistencia de la población LGBT en Medellín”, un espacio que consiste en la captura fotográfica de las personas asistentes al evento, quienes ubicarán en el mapa a gran escala de Medellín, los lugares en los que realizan sus prácticas políticas, donde fueron victimizados, así como aquellos lugares que representa la resistencia de la población LGBT en la ciudad.

De ahí se pasará a la presentación del documental “Resistencias en Transito” construido entre la Mesa LGBT de la Comuna 8 y la Organización Terrícolas, que recoge la experiencia de la Mesa y que es un insumo para el conversatorio que se realizará posteriormente.

Es, de esta manera, “Memorias diversas” un espacio que busca abordar otra forma de hacer memoria, que tiene en cuenta las características del sujeto de reparación y sus lenguajes, que en este caso parten de una apuesta visual y artística que permite el reconocimiento y la dignificación de los sectores LGBT de la ciudad.

“Memorias diversas”

Fecha: 9 de noviembre
Hora: 2:00 p.m.
Lugar: Museo Casa de la Memoria, Medellín
* Entrada gratuita hasta llenar aforo

 


Comuna 8, Diversidad, Medellín, Mesa LGBT, Reparaciones

Bogotá y Medellín se unen por la memoria histórica como elemento de estudio en las escuelas

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Equipo de Pedagogía CNMH

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Equipo de Pedagogía CNMH

Publicado

12 Nov 2019


Bogotá y Medellín se unen por la memoria histórica como elemento de estudio en las escuelas

Estudiantes y docentes de grados décimo y once de ambas ciudades presentarán los resultados de iniciativas escolares interdisciplinarias que han venido desarrollando durante el 2019.


Las iniciativas escolares de memoria histórica serán el puente que entre el 14 y el 16 de noviembre unirá a Bogotá y Medellín. En ambas ciudades se realizarán muestras destinadas a presentar los resultados de trabajos escolares de estudiantes de grados décimo y once que han incorporado a sus ejercicios de clase la Caja de Herramientas: un viaje por la memoria histórica, diseñada por el Equipo de Pedagogía del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

La actividad de Medellín, denominada Segunda muestra creativa de experiencias en pedagogía de la memoria, se realizará el jueves 14 de noviembre en las instalaciones del Centro de Innovación del Maestro (MOVA), mientras que la Muestra de iniciativas escolares de memoria histórica de Bogotá será el sábado 16 del mismo mes en el Hotel Tequendama.

“Estas muestras darán cuenta de las reflexiones de los estudiantes sobre la memoria histórica del conflicto armado desde distintos lenguajes, mostrando cómo el análisis sobre el pasado adquiere relevancia y significado en contextos puntuales”, afirmó María Andrea Rocha, Líder del Equipo de Pedagogía CNMH, quien además explicó que “cada ciudad, e incluso cada institución educativa, vivió procesos y recorrió caminos diferentes aunque todas hayan trabajado con la Caja de Herramientas: un viaje por la memoria histórica como un referente”.

Las iniciativas escolares de memoria son el resultado del trabajo interdisciplinario y transversal que hacen estudiantes y docentes de los grados décimo y once del país, quienes incorporan la memoria histórica, a partir de los casos puntuales de Portete y El Salado, en clases como ciencias sociales, ética, danza, artes plásticas, música, deportes y filosofía.

Según expresó el profesor Elkin Ospina, de la Institución Educativa Juan de la Cruz Posada de Medellín “esa transversalidad es la que permite resultados tan diversos, pues los estudiantes no solo aprenden los conceptos en clases de democracia, derechos humanos y ciudadanía, sino que se ven obligados a reinterpretar, analizar y empatizar con el conflicto armado y sus víctimas a través de distintas formas de expresión como la pintura, fotografía, video, poesía, artes plásticas y el performance, la danza y cualquier otro medio artístico”.

En el caso de Bogotá una de las iniciativas que llama la atención es el Museo Escolar de Memoria Histórica del Colegio La Giralda, ubicado en el barrio de Las Cruces, donde los estudiantes y docentes llevan varios “años explorando estrategias que les permitan expresar, sensibilizar y transformar a partir de las experiencias propias de los estudiantes y sus interacciones con la comunidad, pues existen muchos estigmas y barreras invisibles frente a quienes viven en este barrio”, dijo la profesora Nydia Pérez.

De hecho, desde La Giralda y su Museo Escolar van a presentar iniciativas que fusionan la tecnología mediante el uso de dispositivos móviles con las reflexiones de los estudiantes a través del performance. En palabras de la profesora de danzas Laura Alejandra Suárez, “se trata de una pieza de baile en tres actos inspirada en las comunidades Wayuu de Portete y la forma en que fueron victimizadas: utilizaremos elementos de la danza contemporánea para despertar en los estudiantes sensaciones que los llevarán a reflexionar acerca de estos sucesos y su aporte como colombianos para la construcción de paz”.

En total, las dos ciudades presentarán más de 30 iniciativas escolares, que en el caso de Medellín integrarán a municipios como Carepa, Rionegro, Abejorral, Heliconia, San Vicente, Itagüi y Bello; mientras en Bogotá la actividad se realizará con los colegios de la Alianza Educativa.

 


Bogotá, Caja de Herramientas, Darío Acevedo Carmona, Escuelas, Memoria Histórica, Paz, Pedagogía

“No queremos repetir los errores de los adultos”

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Autor

Laura Cerón

Fotografía

Laura Cerón

Publicado

13 Nov 2019


“No queremos repetir los errores de los adultos”

La forma en que los niños, niñas y adolescentes han vivido -y viven- contextos de violencia muchas veces no es representada y escuchada. Sus historias pasan desapercibidas en contextos donde la hostilidad también les incluye. En el Museo de Memoria de Colombia, los más pequeños tienen un lugar para hablar, encontrarse y pedir que la sociedad los proteja.


¿Qué tienen los niños, niñas y adolescentes que decir respecto al conflicto armado colombiano? ¿Cómo lo viven? ¿De qué forma lo cuentan y lo superan? Cinco iniciativas de memoria del Distrito de Aguablanca y dos propuestas de Caloto, Cauca y Bogotá fueron presentadas por ellos y ellas en el marco de la exposición Voces para transformar a Colombia en la Casa Obeso, en Cali.

El enfoque de niños, niñas y adolescentes del Centro Nacional de Memoria Histórica, junto con el apoyo del equipo educativo del Museo de Memoria de Colombia y Save the Children -fundación que promueve los derechos de la niñez- reunió a más de treinta niños, niñas y adolescentes del Distrito de Aguablanca, para que contaran sus historias y proyectos a partir de sus experiencias alrededor de la violencia y cómo entienden la construcción de paz. Junto a ellos estuvieron los Abrasitos Nasa, de Caloto, Cauca y niños que han participado de la estrategia Atrapasueños, de la Secretaría de Integración Social de Bogotá.

  • Obra de teatro presentada por el grupo Danza teatral contra los feminicidios. – Fotografía: Laura Cerón/CNMH

  • Conversatorio ‘Los niños y niñas aportan a la memoria histórica’. – Fotografía: Laura Cerón/CNMH

  • Cartografía del territorio nasa hecha por niños y niñas de la región. – Fotografía: Laura Cerón/CNMH

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Youtubers, locutores, niñas y adolescentes futboleras, pintores, actrices y bailarinas mostraron cómo el arte y las nuevas tecnologías han sido empleadas por las nuevas generaciones para crear sus recuerdos. Sus obras plasman a sus familiares, a sus hermanos y hermanas, en las historias que se construyeron con sus antepasados en la cotidianidad de barrios como Potrero Grande y Llano Verde del Distrito de Aguablanca y analizan los asuntos de actualidad que son significativos en sus colegios.

Por medio de cuadros, videos, partidos de fútbol y obras de teatro, los niños y las niñas contaron cómo viven en ambientes donde es recurrente la violencia de género, el desplazamiento forzado, la violencia intrafamiliar y las fronteras invisibles de sus barrios.

“Nos encargamos de pintar las historias que nos ocurren, también hablamos con adultos mayores porque ellos han vivido muchas cosas y podemos relatar sus historias a través del arte. Fueron seis clases de cinco horas cada una, en cada clase contábamos la historia, nos ayudaban a encontrar símbolos y colores para representar las emociones. Pudimos entender cómo hablar y cómo restaurar las heridas del pasado”, afirmó Jarlin Castillo, artista e invitado al conversatorio.

Los Abracitos Nasa es un proyecto que nace en el resguardo indígena de Huellas, Caloto y que acompaña a niños entre los 4 y 14 años ofreciendo talleres psicosociales y socioculturales que refuerzan sus lazos con su cultura y su ancestralidad, aún en medio de brotes de violencia contra ellos -como el reclutamiento forzado- y contra sus cuidadores.

Cuando les preguntaron para qué sirve la memoria y recordar eventos o situaciones del pasado, varios contaron que es una forma de no repetir los mismos errores, romper ciclos de violencia y pensar espacios tranquilos y seguros.

“La paz empezaría por cada uno de nosotros y de nuestras familias. Mi madre me abandonó cuando tenía cinco años y me dejó con mi papá. Trabajando esas herramientas, me di cuenta que si mi mamá me dejó abandonada yo cuando crezca no lo haría porque tengo que cortar la cadena”, contó Adismar Burbano del resguardo de Huellas.

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A pesar de que la violencia subyace en sus colegios, barrios y casas, pensar en un futuro distinto como sociedad debería incluir sus relatos y los planes que tienen para sus familias y comunidades. Garantizar que crezcan en entornos seguros, donde sean escuchados y protegidos es una prioridad en un país que se piensa una transición hacia la paz.

 


Abrasitos Nasa, Infancia, Juventud, Museo de Memoria de Colombia, Save the Children

Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

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Juan Sebastián Sanabria

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Juan Sebastián Sanabria

Publicado

18 Nov 2019


Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

  • El Centro Nacional de Memoria Histórica, entregó 40 piezas que compendian información genealógica de núcleos y parentescos de las personas que murieron en la masacre de mayo de 2002, a partir de relatos familiares.  Estas piezas se produjeron con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de ACDI VOCA / USAID, quienes, además apoyaron la realización del mural en homenaje a los niños y niñas víctimas del hecho violento.
  • Este proceso, en el que se trabajó durante más de dos años con las comunidades, es un componente de reparación simbólica y es emblemático dentro de la reconstrucción de memoria en el país.

Tal y como lo solicitó la comunidad de Bojayá, dentro del proceso de reparación simbólica, componente adicional al compromiso de exhumación que se adelantaba desde 2015 con Fiscalía y con Medicina Legal, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, entregó a habitantes de ese municipio del Chocó colombiano, este domingo, 17 de noviembre, 40 álbumes familiares.

Los álbumes, que fueron entregados a las familias en cajas de madera, contienen imágenes y relatos de cada una de las víctimas de la masacre, y fueron producidos con apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de ACDI VOCA / USAID y se trabajaron con la metodología de encuentros familiares, encuentros permanentes de investigadores, gestores locales de memoria, diseñadores y parientes, un trabajo mancomunado.

En la construcción de las piezas, que se constituyen en un nodo para tramitar el dolor de la comunidad, se destaca la labor del Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores locales de memoria y el equipo local de Comunucaciones.

Según Tania Helena Gómez, del equipo de Enfoque Étnico del CNMH, estas piezas permiten recordar a los familiares fallecidos, reconstruir sus historias de vida, el árbol familiar, genialógico de madres, abuelos, tíos, historias de vida conmemorativas en homenaje a las personas que fallecieron en la masacre.

“Los álbumes se vuelven un referente para las nuevas generaciones de bojaceños que no conocieron a sus padres, abuelos, tíos. Es la forma de darles a conocer a las nuevas generaciones, lo sucedido”, explica.

El CNMH se comprometió con la elaboración de las Historias de Vida y Albumes Familiares como parte de todo el Sistema Nacional de Atención y Reparación a las víctimas, para ser, también, parte de este proceso en lo que tiene que ver con la repacion simbólica de las víctimas de Bojayá.

Gómez, añade que “la comunidad de Bojayá había enterrado los muertos, en su momento, en fosas comunes, pero tenía la necesidad de darles cristiana sepultura con el ritual mortorio propio de la comunidad afro del Atrato y por eso  inició este proceso de exhumación y reconocimiento de familiares fallecidos, el cual terminaría en la posterior entrega digna de los cuerpos, inhumación y despedida espiritual de las víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002 en la iglesia”.

Igualmente, el CNMH respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos en las Asambleas, realizó recientemente junto con habitantes de Bellavista y Pogue, un mural en homenaje a los niñas y niños fallecidos en la masacre, y reconstruyó un mural de la memoria muy significativo para la comunidad elaborado en el 2004 en la Escuela de Bellavista viejo.

 


Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

¡Que cese la violencia contra los pueblos indígenas!

Noticia

Autor

César Romero

Fotografía

César Romero

Publicado

18 Nov 2019


¡Que cese la violencia contra los pueblos indígenas!

  • Según la Organización Nacional Indígena, 136 indígenas han sido asesinados en el último año y medio. Los pueblos Nasa, Awá, Senú, Kamëntsá, Emberá y los pertenecientes a la Sierra Nevada de Santa Marta, son algunos de los que se han visto más amenazados por acciones violentas e intimidaciones.
  • Desde el pasado 29 de octubre hasta la fecha, se ha registrado el asesinato de 20 hombres y mujeres indígenas.
  • Además de asesinatos, los pueblos indígenas hoy se enfrentan a dinámicas de confinamiento, desplazamiento y desaparición que han sido advertidas por diferentes entidades como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación.

A propósito de los recientes hechos contra integrantes de los pueblos indígenas, el Centro Nacional de Memoria Histórica expresa:

Tal y como lo hemos aprendido de autoridades tradicionales como Gil Farekatde, del pueblo Murui, es importante que “endulcemos la palabra”, es decir, que todo lo hagamos con el corazón dulce y con estimación al otro. Consideramos que este es el camino oportuno para que entre todos construyamos un país en paz que reconoce su diversidad.

Reiteramos la necesidad de que se respete el rol que ejercen líderes, lideresas y autoridades tradicionales, ya que ellos -en especial-, son primordiales en la preservación de los saberes y principios propios de los pueblos indígenas: unidad, territorio, cosmogonía, autonomía y cultura.

De esta forma, hacemos un llamado a las entidades del Estado respectivas para que cada uno de estos casos sean investigados con el mayor rigor posible, se identifique a los responsables y se tomen los correctivos necesarios para que líderes y lideresas de derechos humanos no se vean sometidos a ninguna clase de intimidación y violencia por la labor que realizan.

También llamamos a los organismos y organizaciones de Derechos Humanos para que, en trabajo conjunto con las entidades del gobierno, acompañen a estas poblaciones para garantizar su protección, seguridad y su derecho a la vida.

La Organización Nacional Indígena de Colombia y el CNMH están próximos a lanzar el informe “Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia”, el primer informe nacional de memoria histórica de los diversos pueblos indígenas del país, que recoge sus experiencias, memorias y afectaciones sufridas en la larga duración de conflicto, y que surgió con el objetivo -entre otros- de que las violencias contra sus pueblos cesen.

Proteger la vida de los pueblos indígenas, nuestros más antiguos ancestros, es un deber urgente, ellos no tendrían por qué estar sometidos a las lógicas y conflictividades ajenas a sus cosmogonías.

 


Asesinato, Cauca, Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo Carmona, Indigenas, Rechazo

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