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Dario Acevedo

Centro Nacional de Memoria Histórica exaltó el liderazgo de las víctimas

Director general del CNMH y director de Museo de Memoria con las mujeres y los hombres víctimas del conflicto armado invitados al evento conmemorativo.

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CNMH.

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CNMH

Publicado

15 de abril 2021


Centro Nacional de Memoria Histórica exaltó el liderazgo de las víctimas

  • El director general del CNMH, Darío Acevedo, extendió su reconocimiento al universo de víctimas en el país que superan los nueve millones de personas, equivalente al 18% de la población colombiana.
  • Para Juana Alicia Ruiz, lideresa de los Montes de María, la memoria es la que garantiza la no repetición de hechos violentos. “Nosotros seguimos apostando por hacer memoria, pero por una memoria que nos ayude a sanar el dolor”, agregó.
  • “Con el Museo de Memoria vamos a tener una especie de memoria viva donde las cantaoras, las danzoras y las tejedoras podamos hacer nuestros eventos y ayudar a las víctimas del conflicto armado”, dijo Carmen Romelia Palacio, lideresa de mujeres víctimas y cabezas de hogar en Antioquia.

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) conmemoró el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, el pasado 9 de abril, con eventos que se desarrollaron en Bogotá, D.C, San Francisco (Antioquia), Ginebra (Valle del Cauca) y la Sierra Nevada de Santa Marta, considerando los protocolos de bioseguridad necesarios para prevenir y mitigar el Covid-19.

En el auditorio Teresa Cuervo, del Museo Nacional, en Bogotá, el director general del CNMH, Darío Acevedo, entregó 15 placas a las víctimas invitadas de diferentes organizaciones y procesos que se desarrollan en las regiones y en el exterior con el fin de enaltecer sus liderazgos. Las placas tienen grabado el siguiente mensaje:

“El Centro Nacional de Memoria Histórica le otorga esta placa conmemorativa en reconocimiento a su liderazgo en la visibilización de las memorias del conflicto armado y la defensa de los derechos humanos”.

Acevedo extendió este reconocimiento al universo de víctimas en el país que superan las nueve millones de personas, equivalente al 18% de la población colombiana.

Durante el evento, el director general del CNMH expresó que: “hay que persistir, insistir y no desistir en seguir haciendo memoria, porque el día que perdamos la memoria, el día que nuestros hijos, nietos, bisnietos ya no sepan qué fue lo que pasó correrán el peligro de repetir la historia del sufrimiento injusto y no buscado de millones de víctimas”.

Los relatos y las reivindicaciones de las víctimas asistentes también fueron centrales en este acto. Ménderson Mosquera, presidente nacional de la Asociación de Víctimas por la Paz y coordinador de la Mesa Departamental de Víctimas de Antioquia, manifestó que el 9 de abril es un día que nos recuerda la historia y la lucha por la defensa de los derechos humanos.

Por otra parte, Derly Pastrana, Coordinadora de la Mesa de Víctimas del Conflicto Armado en el Huila, indicó que la resiliencia y las ganas de sacar adelante a los hijos a pesar de los dolores vividos, es una de las principales enseñanzas que nos dejan las mujeres víctimas de muchos hechos atroces.

Entre tanto, Juana Alicia Ruíz, quien llegó desde los Montes de María, narró el significado de los tapices que realiza con las tejedoras de Mampuján.

“Estos tapices los hemos elaborado con diferentes familias, personas de la sociedad civil y víctimas, pero también con exparamilitares, exguerrilleros, funcionarios del Estado y empresarios porque estamos en un tema de reconciliación. Estos tapices cuentan cómo éramos en las comunidades, qué fue lo que pasó y qué queremos a futuro. El futuro al que nosotros le apostamos es el de la construcción de paz y el de la reconciliación con todas y todos”, apuntó.

Juana, a su vez, recalcó que la memoria nos garantiza no repetición de los hechos violentos, y destacó que “nosotros seguimos apostando por hacer memoria, pero por una memoria que nos ayude a sanar el dolor porque sanos vamos a tener un país no polarizado, sino reconciliado, amistado, lleno de amor y de perdón”. 

Director del Museo de Memoria con las víctimas de distintas regiones del país en el predio donde se está construyendo el Museo.

 

Visitaron obra del Museo

Otra de las actividades que tuvo lugar el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto armado, fue la visita de los representantes de distintos sectores de víctimas, provenientes de diferentes regiones del país, al predio donde se está construyendo el Museo de Memoria de Colombia.

Los visitantes al ver que pronto el Museo será una realidad expresaron gratitud y alegría, porque en él podrán ver plasmadas sus historias, sus memorias y sus sentires.

Carmen Romelia Palacio, quien lidera una asociación de mujeres víctimas y cabezas de hogar en Antioquia expresó: “me siento muy orgullosa de estar en este predio donde se está construyendo el Museo porque aquí se van a plasmar todas nuestras ideas, nuestras actividades. Vamos a tener una especie de memoria viva donde las cantaoras, las danzoras y las tejedoras podamos hacer nuestros eventos y ayudar a las víctimas del conflicto armado”.

 

Conmemoraciones en los territorios

Otro de los escenarios donde se conmemoró el Día Nacional Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas fue en San Francisco, municipio del Oriente antioqueño.

Allí, el CNMH acompaña a los habitantes en la Iniciativa de Memoria Histórica que tiene como objetivo principal la creación de un mural que plasme los seres queridos afectados por la guerra y los procesos de resistencia y de reconstrucción del tejido social. Es de anotar que el 98% del total de la población de esta localidad, 6.273 habitantes, son víctimas del conflicto armado por diversos actores.

Durante el evento conmemorativo, un equipo de expertos de la dirección de Construcción para la Memoria Histórica y la Estrategia de Comunicaciones del CNMH elaboró una narrativa que se proyectó en un video mapping, creado a partir de las memorias de la comunidad.

Así mismo, se presentó un mapa parlante con historias que reflejaron el antes, durante y después del conflicto armado; y otras expresiones culturales y artísticas, provenientes de las víctimas y sus organizaciones. La fortaleza de los lazos de unión y de construcción de memoria tejidos por los habitantes del municipio con el apoyo de la administración municipal fueron visibles en el desarrollo de las distintas actividades.

En Ginebra (Valle del Cauca), el CNMH, la Alcaldía y la Personería municipal acompañaron a las víctimas del conflicto armado en su conmemoración. La Guardia Indígena y el grupo Fugas de Salvajina intercambiaron muestras culturales y artísticas.

Entre tanto, la Mesa Municipal de Participación Efectiva de las víctimas de Ginebra elaboró una colcha de retazos con las fotografías y los nombres de las personas desaparecidas y asesinadas, quienes hacen parte de sus memorias del conflicto armado.

Julieth Cuchillo, consejera para educación de la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca, indicó que se trató de un momento histórico en el que rememoraron las victimizaciones milenarias de las que han sido objeto, pero en el que también se pudo expresar gratitud por la unidad de las comunidades. 

Así mismo, el Museo de Memoria de Colombia participó en una agenda de trabajo junto a la Organización Wiwa Golkushe Tayrona, en la Sierra Nevada de Santa Marta, entre el 9 y el 12 de abril. Allí se presentó una expografía sobre el Ruama Shama, el proceso de memoria histórica Wiwa que ha apoyado el CNMH desde hace varios años.

Con estos eventos conmemorativos, el CNMH contribuye a mantener viva la memoria histórica del país y a refrendar su compromiso con los millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado.


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Fabio Bernal

“El Museo debe ser un espacio de reflexión”: Fabio Bernal, director Museo de Memoria de Colombia

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CNMH.

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CNMH

Publicado

4 de marzo 2021


“El Museo debe ser un espacio de reflexión”: Fabio Bernal, director Museo de Memoria de Colombia

Este año, el proyecto del Museo de Memoria de Colombia (MMC), liderado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH),  entra en una etapa avanzada antes de abrir sus puertas en Bogotá en 2022. La construcción del edificio, en la calle 26 con avenida Las Américas, está en marcha. Paralelo a esta, sigue la apuesta por fortalecer su dimensión territorial en todo el país y su dimensión virtual, incluso por fuera de Colombia.

Además, el MMC mantiene un diálogo abierto y constructivo con organizaciones de víctimas, academia, entidades públicas y organismos multilaterales.

En esta entrevista, Fabio Bernal, director del Museo, habla sobre los retos de construir colectivamente un museo que articule memorias plurales y diversas, y que promueva el diálogo y la reflexión de todo el país. También se refiere  a los avances de la obra y el impacto de la exposición SaNaciones.

Llevamos varios años hablando de la construcción del Museo, y por fin hace unas semanas hay máquinas y movimiento en el predio. ¿En qué etapa va el proyecto?

La obra del Museo de Memoria de Colombia ya inició. Va avanzando. Ya estamos finalizando el proceso de pilotaje, que es la cimentación profunda, y continuaremos con la obra durante este año. A medida que vaya transcurriendo 2021, vamos a empezar a ver cómo crece el edificio para completar sus seis pisos, y así poder cumplir con la meta de abrir las puertas y poner en marcha el Museo en 2022.

Paralelo al proyecto del edificio en Bogotá, el Museo se ha construido en otras dimensiones. ¿Cómo es ese trabajo?

El Museo se ha pensado en tres dimensiones: física, territorial y virtual. Estas se complementan. El Museo existe más allá de sus paredes. Es un museo que debe aprender y fortalecer los procesos que se hacen en regiones, los procesos que se construyen desde las comunidades, que son las que tramitan su duelo de los horrores que ha dejado el conflicto armado. Por eso en la dimensión territorial del Museo seguimos empeñados en trabajar con comunidades de todo el país.

A final del año pasado desarrollamos una exposición transmedial llamada SaNaciones: diálogos de la memoria, que tuvo diferentes plataformas. Una fue Museo en casa, que nos permitió llegar a los hogares de habitantes de la región Caribe a través de los recibos de servicios públicos. Hicimos alianzas con empresas de servicios, y nos permitieron incluir obras de artistas que nos pusieron a reflexionar en familia sobre qué es construir memoria, por qué son importantes estos diálogos.

Es interesante y necesario buscar formas de acercar los museos a la gente que no puede o no está acostumbrada a visitarlos. ¿Qué otras estrategias hay en este sentido?

En SaNaciones también tuvimos otra plataforma que fue la unidad móvil. Con esta estuvimos en Barranquilla en cuatro urbanizaciones de vivienda mayormente habitadas por víctimas del conflicto armado.

En medio de la pandemia, era necesario contar con todos los protocolos, pero no dejar de llevar el Museo a los territorios. Estuvimos en Villas de San Pablo, Villa Cordialidad, Gardenias y Pinar del Río, en Barranquilla, y también en Malambo y Soledad, a petición del Grupo de Gestión de Paz y Víctimas de la Gobernación del Atlántico.

Allí compartimos con las comunidades y ellas alzaron su voz. Fue muy conmovedor ver la valentía de las víctimas, quienes, a pesar de estar amenazadas en algunos casos, vincularon su voz a la construcción del Museo. Es fundamental que el Museo se construya desde los territorios. Por eso, este año seguiremos con esos procesos.

Este Museo está llamado a incluir la pluralidad de las voces de las víctimas. ¿Cómo garantizar que en la construcción del Museo participen distintos sectores y esté representada la diversidad de experiencias alrededor del conflicto armado?

Nosotros hemos desarrollado actividades con una población variada de víctimas. Hemos trabajado acciones de memoria con comunidades indígenas, con miembros de la fuerza pública que han sido víctimas, entre otros, y ellos se han podido expresar en espacios seguros.

Consideramos que el Museo debe ser un espacio de debate y reflexión, pero debe ser un espacio de debate seguro, donde se puedan expresar estas opiniones. Convocamos a diferentes sectores, que seguro tienen opiniones diferentes, porque este conflicto ha sido complejo, ha impactado a diferentes sectores de la sociedad, y por supuesto las opiniones son diversas.

Por eso es importante respetar el mandato que tenemos de no promover una verdad oficial. Debemos poner sobre la mesa las diferentes opiniones para fortalecer el conocimiento colectivo de los hechos ocurridos en el marco del conflicto armado. Esa es la labor del Museo: poner sobre la mesa estas voces diversas y privilegiar las voces de las víctimas, para que la sociedad pueda reflexionar sobre lo ocurrido.

El Museo ha procurado no solo incluir la diversidad de voces de las víctimas, sino también integrar y aprender de sectores como la academia, el sector cultural, las entidades del Estado, la cooperación internacional, entre otros. A final del año pasado hubo unas mesas de diálogo en las que estos sectores siguieron aportando a la construcción del Museo. ¿Cuál fue el balance?

Recién ingresé al Centro Nacional de Memoria Histórica, trabajamos junto al equipo de Innovación Pública del Departamento Nacional de Planeación y el equipo de Innovación Social del Departamento para la Prosperidad Social, para configurar un espacio en el que recibiéramos observaciones de diferentes sectores.

De ese esfuerzo resultaron las mesas de diálogo, que tuvieron seis temáticas, en las cuales participaron organizaciones de víctimas, entidades públicas, cooperación internacional, organismos multilaterales, y representantes de la Mesa Nacional de Participación Efectiva de Víctimas, entre otros participantes.

Sobre el Museo existen muchas expectativas, pero fundamentalmente entendimos que debe ser un espacio vivo, un espacio que permita incluir nuevas opiniones, nuevas voces.

No podemos pensar que el Museo sea un espacio con exposiciones inamovibles, que su plan museológico sea indefinido en el tiempo, que su guión      museológico no pueda crecer a medida que se generan reflexiones.

El Museo debe ser un museo vivo, debe tener espacio para las expresiones vivas de la memoria, debe privilegiar las voces de las víctimas, y por lo tanto debe ir a los territorios. En ese esfuerzo, este año también haremos mesas de diálogo en varias regiones para seguir construyendo el Museo entre todos.

¿Los participantes de esas mesas de diálogo van a poder hacer seguimiento a la implementación de las conclusiones?

Al final de las mesas tuvimos una mesa de cierre. Allí compartimos con todos los participantes los resultados de estas sesiones de trabajo. Por supuesto, varios de ellos expresaron la intención de seguir acompañándonos en el proceso de consolidar el Museo de Memoria de Colombia y ponerlo en marcha. Con ese acompañamiento, el equipo del CNMH consolida los elementos necesarios para poner en marcha el Museo, y seguiremos abriendo espacios para que estos diálogos continúen.

El Museo no empieza de cero, sino que se construye sobre el legado del CNMH. ¿Cómo se está incluyendo el trabajo de más de una década?

En el Museo estará el Archivo de los Derechos Humanos. Será una parte fundamental, casi que un núcleo para esta entidad, porque en el Archivo reposan los documentos que dan cuenta de las vulneraciones a los derechos humanos en el marco del conflicto armado. También estará vinculado el Observatorio de Memoria y Conflicto, que es una de las bases de datos más importantes sobre el conflicto armado en el país.

Estos elementos nutren el trabajo que desarrollará el Museo de Memoria: sus exposiciones, sus actividades culturales, las reflexiones que se deberán dar entorno al patrimonio que custodiará el Museo.


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Caicedo

¡Gracias comunidad de Caicedo! Memoria histórica es posible con trabajo articulado

Muros que construyen la memoria

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CNMH

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Foto: CNMH

Publicado

28 septiembre 2020


¡Gracias comunidad de Caicedo! Memoria histórica es posible con trabajo articulado

  • El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) sigue acompañando a la comunidad de Caicedo, municipio antioqueño, en su intención de construir memoria histórica y difundir su pedagogía de la noviolencia.
  • Memoria histórica de esta localidad del Occidente de Antioquia, tiene su propio sitio web, caicedonoviolento.com, producto de la iniciativa de memoria, apoyada por CNMH, Al mundo entero. Caicedo, un camino hacia la Noviolencia.

El Centro Nacional de Memoria Histórica —CNMH— sigue acompañando a la comunidad de Caicedo, Antioquia, municipio referente de la primera experiencia de resistencia civil en el país en la década de los 90 y que también ha sufrido la violencia del conflicto armado. El parque de Caicedo era el destino de la marcha por la paz que emprendió el gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa cuando fue secuestrado por la guerrilla de las Farc, junto a su asesor de paz, Gilberto Echeverri, el 21 de abril de 2002, en el puente El Vaho de Anocozca.

En septiembre de 2020 el CNMH entregó a la comunidad de Caicedo, a través de la Corporación Vida, Desarrollo y Paz del Occidente Antioqueño —Videpaz—, el sitio web www.caicedonoviolento.com. Este portal digital garantiza autonomía e independencia a la iniciativa de memoria Al mundo entero. Caicedo, un camino hacia la Noviolencia, cumpliendo así lo acordado durante el proceso de acompañamiento.

El pasado 5 de mayo, durante la conmemoración del Día por la Vida, cuando se cumplieron 17 años de la muerte de Guillermo Gaviria y Gilberto Echeverri y ocho soldados que compartían cautiverio con ellos, asesinados por sus captores ante un operativo de rescate por parte del Ejército, el CNMH realizó el lanzamiento del producto de esta iniciativa de memoria, como un especial digital alojado en su página web, con el título Caicedo, memoria viva de noviolencia.

La iniciativa de memoria Al mundo entero. Caicedo, un camino hacia la Noviolencia reúne los resultados de meses de investigación y un completo material para reconocer y resignificar el territorio, su gente y las reflexiones en torno a la violencia, la resistencia y resiliencia en Caicedo, la primera población de Colombia proclamada noviolenta, en 2014. La multimedia, construida con el apoyo del CNMH entre septiembre y diciembre de 2019, permitió enlazar a los pobladores de este municipio con lugares y organizaciones de memoria y difundir su pedagogía de paz. 

En el Día por la Vida, el CNMH promovió y transmitió a través de la plataforma Facebook Live la “toma” al puente El Vaho de Anocozca, un ejercicio de resignificación en el cual se convocó a la comunidad, física y virtualmente, a apropiarse de ese lugar, escenario del conflicto armado, y llenarlo de colores y mensajes de vida para dejar atrás el miedo provocado por la violencia.

“En nombre de quienes en representación del pueblo caicedeño construimos apoyados por ustedes la iniciativa de memoria histórica, agradecemos de antemano el apoyo y la visibilización que ha realizado el CNMH a nuestros procesos y ejercicios de memoria del municipio”, manifestó el director de Videpaz, Omar Eliécer Blandón Giraldo, en una carta dirigida al director del CNMH, Darío Acevedo Carmona.

“Nuestra comunidad —agregó— fortalecida con este hermoso proyecto, nunca olvidará el invaluable acompañamiento realizado por ustedes, que permitirá la visibilización del territorio con la esperanza de construir un futuro mejor donde no haya espacios para las guerras y los odios”.

Aquí ponemos la carta completa


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10 datos clave sobre paramilitarismo

Los diálogos por la pedagogía de la memoria inician con la comuna 13 de Medellín

El Portal de Datos se constituye en un nuevo aporte al derecho a la verdad de las víctimas y al esclarecimiento del conflicto armado en el país.

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CNMH

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CNMH

Publicado

05 agosto 2020


10 datos clave sobre paramilitarismo

  • El Portal de Datos del Centro Nacional de Memoria Histórica arroja información necesaria y relevante para la comprensión de fenómenos del conflicto armado colombiano.
  • Esta herramienta de visualización de datos geográficos, estadísticos y analíticos sobre conflicto armado, lanzada el pasado 2 de julio, es de libre consulta y en su primera fase presenta información georreferenciada del fenómeno paramilitar en Colombia a partir de las contribuciones de más de 13.800 desmovilizados reintegrados del paramilitarismo.

Con el nuevo portal de datos del Centro Nacional de Memoria Histórica es posible realizar una caracterización sociodemográfica e identificar los lugares de reclutamiento, de nacimiento y de actuación de la población reintegrada del paramilitarismo. La información se deriva de 13.860 entrevistas sistematizadas de las personas desmovilizadas que se presentaron al Mecanismo no judicial de contribución a la verdad

Las posibilidades investigativas que brinda el Portal de Datos son amplias y depende del cruce de variables que realice el visitante. Esta herramienta será útil para periodistas, estudiantes, investigadores, entidades públicas y privadas, y personas del común que quieran profundizar en las cifras del conflicto armado colombiano. Al realizar una consulta general en el Portal nos encontramos con esta información clave para comprender el paramilitarismo en Colombia:

  1. El 58,04 % ingresó a las estructuras paramilitares por motivaciones económicas.
  2. El 74,67 % argumentó que los recursos económicos “no alcanzaban” para sobrevivir.
  3. Los grupos paramilitares estaban conformados por hombres en un 88,63 % y mujeres en un 11,33 %.
  4. La edad de vinculación a los grupos paramilitares fue entre los 16 y los 29 años. 1.601 personas afirmaron que ingresaron siendo menores de edad.
  5. El 71,73 % manifestó no pertenecer a ninguna etnia específica, el 21,69 % se reconoció como población afrodescendiente.
  6. Los desmovilizados mencionaron que se vincularon con actividades de extorsión (13.492 personas), narcotráfico (12.176 personas) y aportes voluntarios de personas influyentes o empresas (8.416 personas) para la financiación de grupos paramilitares.
  7. El 55,08 % indicó que había cursado algún nivel de educación primaria y el 32,12 % algún nivel de educación en bachillerato.
  8. 11.390 personas tuvieron como función principal dentro de la estructura armada un rol militar y 3.380 se identificaron con un rol logístico (alimentación, enfermería y transporte, entre otros.)
  9. 25.081 menciones de los desmovilizados sobre las estructuras paramilitares fueron fundamentales junto con la sistematización de las denominaciones existentes, para la identificación de 39 estructuras paramilitares en el país.
  10. Las estructuras paramilitares operaron en 30 departamentos y en 667 municipios del país.

En 2019 lanzamos el informe Análisis cuantitativo del paramilitarismo en Colombia, donde ponemos en contexto estas y otras cifras. Lo pueden descargar aquí.


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El CNMH capacita a investigadores de la Comisión de la Verdad sobre el manejo de cifras relacionadas con el conflicto armado

El CNMH capacita a investigadores de la Comisión de la Verdad sobre el manejo de cifras relacionadas con el conflicto armado

Lanzamiento portal de datos

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CNMH

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CNMH

Publicado

9 julio 2020


El CNMH capacita a investigadores de la Comisión de la Verdad sobre el manejo de cifras relacionadas con el conflicto armado

  • El Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) es el sistema de información sobre el conflicto armado colombiano.
  • Los datos recolectados en el OMC documentan 11 hechos de violencia, sucedidos entre 1958 y el 15 de septiembre de 2018.
  • Este espacio formativo fue realizado de manera privada para los investigadores de la Comisión de la Verdad –

Este jueves 9 de julio, el Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC), del Centro Nacional de Memoria Histórica, y la Comisión de la Verdad (CEV) realizaron una capacitación sobre el manejo de las bases de datos relacionadas con el conflicto armado en Colombia. En este espacio, en el que participaron alrededor de 70 contratistas y funcionarios de la CEV de todo el país, se explicaron los procesos de recolección, documentación y socialización de las cifras contenidas en el sistema de información del OMC. 

Esta capacitación surge como necesidad de ayudar a los investigadores a entender toda la información obtenida a partir de los testimonios de las poblaciones o de las mismas víctimas. Además, como un fortalecimiento de los canales de información entre las dos entidades que trabajan por la memoria y el esclarecimiento de los hechos cometidos en el marco del conflicto armado. 

Las cifras y datos relacionados a las formas de violencia, los posibles responsables y el registro total de víctimas en hechos como la violencia sexual y el reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes, fueron los pilares de la reunión virtual, encabezada por el equipo del OMC. 

Con la creación de estos espacios de socialización se busca apoyar la misión institucional de ambas entidades y así fortalecer el trabajo en conjunto por la reparación integral y el derecho a la verdad que tienen las víctimas de las diversas formas de violencia ocurridas a lo largo estos 50 años de conflicto. 

Para conocer las cifras y recursos del OMC los invitamos a ingresar al siguiente link http://centrodememoriahistorica.gov.co/observatorio/


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Invitación Geoportal

Centro Nacional de Memoria Histórica lanza Portal de datos sobre el conflicto armado

Lanzamiento portal de datos

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CNMH

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Publicado

2 julio 2020


Centro Nacional de Memoria Histórica lanza Portal de datos sobre el conflicto armado

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) presenta públicamente el Portal de datos institucional, este jueves 2 de julio, a las 3 pm. Esta es una herramienta de visualización de datos geográficos, estadísticos y analíticos sobre el conflicto armado colombiano. En esta primera fase daremos a conocer la información georreferenciada del fenómeno paramilitar en Colombia a partir de las contribuciones de más de 13.800 desmovilizados reintegrados del paramilitarismo.

Con información basada en 13.860 entrevistas sistematizadas de las personas reintegradas de los grupos paramilitares, entre mayo de 2013 y diciembre de 2019, este tablero de datos contiene los lugares de reclutamiento, de nacimiento y de actuación de esta población reintegrada, así como la caracterización sociodemográfica de las personas pertenecientes a las 39 estructuras identificadas por la Dirección de Acuerdos de la Verdad del CNMH.

Esta dirección, en cumplimiento de la Ley 1424 de 2010, tiene como propósito contribuir al esclarecimiento del fenómeno paramilitar en Colombia a través de la recolección, sistematización y análisis de la información surgida de los relatos entregados por los desmovilizados reintegrados del paramilitarismo que participaron del Mecanismo no judicial de contribución a la verdad y la memoria histórica.

Este Portal de datos es de acceso público. Cualquier persona puede consultar y cruzar las distintas variables de información georreferenciada sobre el paramilitarismo que se ubicaron en cinco tableros de control.

La creación de esta herramienta contó con el acompañamiento de ESRI, líder mundial en Sistemas de Información Geográfica (SIG) que desarrolla y comercializa el software ArcGIS. Este permite recopilar, organizar, administrar, analizar, compartir y distribuir información y conocimientos geográficos. Con este software, el Portal de datos que lanzamos se convierte en una fuente de información valiosa que aporta al estudio y al análisis del paramilitarismo en Colombia

El CNMH está trabajando articuladamente con sus direcciones técnicas y estrategias institucionales en el fortalecimiento de este portal, que pretende brindar información misional, espacial y cuantitativa para una mejor comprensión y análisis del conflicto armado colombiano.   Esta herramienta se constituye en un nuevo aporte al derecho a la verdad de las víctimas y al esclarecimiento del conflicto armado en el país.


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La discapacidad no es un límite para Carmelina

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CNMH

Publicado

9 Abril 2020


La discapacidad no es un límite para Carmelina

Carmelina Sierra nació en el sur de Bolívar, pero ha vivido muchos años en Barrancabermeja. Desde joven trabaja comercializando bocachico en la ribera del Magdalena. Tiene dos hijas, es cabeza de hogar y nunca, hasta 2012, había sentido cercano el conflicto armado. Pero ese año, en una discoteca, fue víctima de una granada, que dejó dos muertos y 27 heridos. Perdió las piernas, le tuvieron que reconstruir una mano y quedó con problemas auditivos.

Apenas cuatro meses después tuvo que volver a trabajar para sostener a sus hijas, pero entró en depresión. Con la ayuda del CICR se fue a un centro de rehabilitación en Cúcuta, donde aprendió a caminar con prótesis. Allá, dice, aprendió a ser independiente. Entendió que, a pesar de su discapacidad, la vida estaba llena de posibilidades. De regreso en Barrancabermeja, empezó a nadar y a competir con el apoyo de la Fundación Carlos Díaz, donde también pinta y hace teatro.

Su experiencia la convenció de que puede ayudar a otras personas en condición de discapacidad. Hoy, a sus 50 años, pertenece a una asociación de víctimas de minas antipersonal y artefactos explosivos, y desde marzo es parte de la Mesa de Mujeres Víctimas de Santander. Sobre su trabajo como lideresa, insiste en que “porque uno sea discapacitado o víctima no se va a dejar hundir: tiene que superarse”. Su historia es una de las que aparecerá en el documental Discapacidad y guerra, que lanzaremos en el segundo semestre de este año.


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Para que jamás se repita

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

8 Abril 2020


Para que jamás se repita

La violencia ha forjado el pasado y el presente de Humberto Moreno. Su liderazgo en la zona bananera de Urabá inició hace más de diez años cuando promovió la celebración de un minuto de silencio y una eucaristía en memoria de las víctimas de la masacre de Osaka, en la que perdió a su esposa y a diez compañeros de trabajo, el 14 de febrero de 1996. Su dolor, pero también la necesidad de reinventarse y buscar una reparación por aquel episodio que partió su vida en dos, lo han llevado a reencontrarse con otras víctimas de la región y a encabezar procesos de memoria histórica que en sus palabras “me han regresado la esperanza y las ganas de vivir”.

Ganas que perdió esa mañana de febrero en la que guerrilleros del Frente V de las Farc detuvieron el autobús en el que viajaban 45 trabajadores de la finca bananera Osaka, ubicada en Carepa (Antioquia). Les ordenaron bajar del vehículo y al notar que algunas personas huían, abrieron fuego de manera indiscriminada. Algunos se refugiaron debajo del bus, otros en un canal de desagüe; otros no lograron escapar. Entre ellos, Miriam Padilla León, su esposa.

“Fueron unos años muy dolorosos. Yo tenía proyectos con ella pero todo cambió. No encontraba cómo olvidar lo ocurrido hasta que inicié el proceso con las víctimas de Osaka”, asegura Humberto y cuenta que no fue una tarea fácil. ”Al principio teníamos mucho miedo a ser señalados, pero al final vencimos ese sentimiento, todo confluyó y pudimos sacar ese dolor de adentro”.

Fue así como participó junto a otras víctimas del municipio en la iniciativa “Memorias que Renacen”, que contó con el apoyo del Centro Nacional de Memoria y la alcaldía de Carepa. En este ejercicio se realizaron talleres de memoria, una cartilla con sus historias y dos documentales que relatan la violencia en el Urabá antioqueño en la década de los 90.

“Para mí es muy importante hacer memoria. Eso nos sirve para que la sociedad conozca todo lo que esta región vivió y que lo tengan presente para que jamás se repita”, asegura Humberto y con orgullo cuenta que gracias al trabajo realizado con sus compañeros hoy varios de ellos han recibido una indemnización, pero también han logrado visibilizar la violencia sufrida en aquellos años.


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Curso de Archivos y Derechos Humanos

Curso virtual en organización de archivos y derechos humanos

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CNMH

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Publicado

31 Mar 2020


Curso virtual en organización de archivos y derechos humanos

El Archivo General de la Nación y el Centro Nacional de Memoria Histórica ofrecen un curso virtual para víctimas del conflicto, sociedad civil y entidades públicas y privadas interesadas en capacitarse en buenas prácticas para el manejo de archivos referidos a graves y manifiestas violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, en el marco del conflicto armado interno.

Este curso, que no tendrá costo, representa un compromiso por generar espacios que fortalezcan los conocimientos de registro, acopio, custodia, preservación y puesta al servicio de estos archivos para la construcción de la memoria.

Contenido del curso

DIA 1

  • Presentación
  • Introducción a las políticas públicas de archivos y derechos humanos
  • Justicia transicional, archivos y DD. HH.

DIA 2

  • Función archivística y gestión documental
  • Introducción a la organización de archivos
  • Normatividad en archivos relacionados con graves y manifiestas violaciones a los DD. HH.

DIA 3

  • Instrumentos para la organización de archivos referidos a las graves y manifiestas violaciones a los DD. HH. e infracciones al DIH

DIA 4

  • Introducción a la conservación documental
  • Introducción a la preservación digital

DIA 5

  • Programa de DD. HH y memoria histórica
  • Componentes de registro especial de archivos de derechos humanos y protocolo de gestión documental
  • Presentación del archivo virtual y la biblioteca especializada de la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos

Se dictará tres veces el mismo curso: del 13 al 17 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio de 2020.

Inscripciones

Las inscripciones deberán realizarse a través del correo electrónico juan.pulido@cnmh.gov.co. El curso virtual no tiene costo y se generará certificado de participación, previo cumplimiento de horas y tareas asignadas. Habrá cupo límite según el orden de inscripción.

Formulario de inscripción

Nuevos cursos virtuales de formación en archivos de derechos humanos

Gracias a la respuesta de más de 1200 víctimas del conflicto y personas interesadas en participar en el curso virtual gratuito de Organización y Gestión de Archivos de Derechos Humanos, el Centro Nacional de Memoria Histórica y el Archivo General de la Nación han decidido abrir nuevos espacios de formación.

Para tal fin, se está trabajando en la programación del curso en sesiones adicionales a las ya programadas (13 al 17 de abril, 18 al 22 de mayo y 15 al 19 de junio). Las nuevas fechas se informarán a los interesados a través del correo electrónico.

“Trabajamos rápidamente para fortalecer la plataforma, que sea más robusta y que ofrezca acceso ilimitado a los cursos virtuales, en los que participan todas nuestras víctimas, sus organizaciones y la sociedad civil”, explicó la Directora del Archivo de los Derechos Humanos de la entidad, Marcela Rodríguez.

La funcionaria invitó a los interesados en participar en los cursos virtuales que tengan alguna inquietud, a comunicarse a través del correo electrónico juan.pulido@cnmh.gov.co

Participantes

El curso contará con la participación de:

Marcela Rodríguez Vera: Restauradora de bienes muebles de la Universidad Externado de Colombia y magíster en investigación social de la Universidad Distrital.

José Luis Alarcón: antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en gerencia social de la ESAP, y en gobierno, gerencia y asuntos públicos de la Universidad Externado de Colombia.

Valeria Eraso Cruz: historiadora de la universidad del Tolima, estudiante de maestría en derechos humanos de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

Natacha Eslava Vélez: profesional en restauración y conservación de bienes muebles de la Universidad Externado de Colombia, y experta universitaria en gestión documental y administración de archivos de la Universidad FASTA en Argentina.

John Fredy Garzón Caicedo: profesional en ingeniería de sistemas de la CUN y magíster en gestión documental y administración de archivos de la Universidad de la Salle.

Jhonattan Alexander Hoyos Sepúlveda: abogado de la Universidad La Gran Colombia, y consultor y contratista independiente en derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario.

Carlos Andrés López: bibliotecólogo y archivista de la Fundación Universitaria INPAHU, y especialista en gerencia de proyectos informáticos de la misma universidad.

Carolina Muñoz Ramírez: profesional en sistemas de información, bibliotecología y archivística, y especialista en sistemas de información y gerencia de documentos.

Laura Sánchez Alvarado: antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia y especialista en análisis de políticas públicas. Ha realizado investigación en antropología social e historia, patrimonio material e inmaterial.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Colombia, Conflicto Armado, Darío Acevedo, Entrevista, Memoria Histórica

En Colombia no puede haber una sola versión del conflicto: Darío Acevedo

Autor

hacemosmemoria.org

Fotografía

CNMH

Publicado

27 Mar 2020


En Colombia no puede haber una sola versión del conflicto: Darío Acevedo

Para el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Darío Acevedo, el conflicto armado en Colombia se ha desdibujado por la participación de diversos actores armados y por los cambios que ha sufrido a causa de su extensión en el tiempo, lo que hace que la memoria sea un terreno de mayor disputa “no por principios sino por las circunstancias”.

Desde que se posesionó como director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el 21 de febrero de 2019, el historiador Darío Acevedo ha recibido duras críticas de sectores sociales, académicos y de organizaciones de víctimas por algunas de sus decisiones. En entrevista con Hacemos Memoria, Acevedo afirmó que es víctima de una “persecución” y pidió una discusión académica en la que pueda exponer sus puntos de vista.

¿Cómo interpreta usted las tensiones que ha tenido su dirección en el CNMH con algunos sectores sociales y de víctimas?

La memoria, en cualquier circunstancia de conflicto, nacional o internacional, siempre es motivo de discusión, de debate, de polémica. Hay casos en los que se da el asunto más fácilmente porque se encuentra evidente la distinción entre víctima y victimario, como fue el caso del régimen nazi y la población judía; también está el caso de Sudáfrica, con el régimen del apartheid, en el que se beneficiaba una minoría blanca que impuso un régimen odioso frente a más del 85 por ciento de la población que era negra. Estos son casos en los que es posible que el debate sea casi inexistente en razón de los consensos, y en razón de que estos consensos les permiten a los estados asumir políticas de reparación con mucha claridad. Por ejemplo, todavía el Estado alemán se encuentra reparando a población judía sobreviviente.

En el caso nuestro la cosa es distinta porque es un conflicto muy extenso, nace en circunstancias de auge de la Guerra Fría, pero cambia con el tiempo, y el cambio más significativo tiene que ver con el derrumbe del comunismo en la Unión Soviética y con la emergencia del fenómeno del narcotráfico. Esto supone etapas de altas y bajas en lo que llamamos el conflicto armado colombiano. A esto se suma que no hay una sola guerrilla sino tres, cuatro, y en un momento hubo incluso siete guerrillas, todas de diferente signo, con las que el Estado no podía negociar con todas. Allí también aparecen los paramilitares, algunos de ellos en clara alianza con agentes del Estado y la Fuerza Pública, esto es innegable. Todo eso va desdibujando el conflicto armado como un conflicto entre dos partes. Y esto hace que la memoria sea el terreno de la mayor disputa, no por principios sino por las circunstancias. Y una circunstancia adicional que ha complicado el conflicto armado entre nosotros es el hecho de que todo esto se da en el marco de una democracia. No en una dictadura como la hubo en Chile o Argentina o El Salvador. Aquí no hubo un régimen militar y esto también le da un tinte a la discusión, sobre todo de quienes piensan que el levantamiento armado dentro de una democracia no es lo más lógico que haya podido suceder en el mundo.

Entonces ¿Qué es lo que yo planteo o entiendo? Que lo que se debe seguir es esa discusión, ese debate desde un ámbito académico, pero desafortunadamente un debate propiamente académico no ha habido en el periodo en el que yo he estado gestionando el Centro Nacional de Memoria Histórica. No ha habido un solo foro en el que podamos contestar hipótesis, teorías, pensamientos, estudios. Incluso desde antes de yo posesionarme ya estaba cuestionado.

Pero ¿qué piensa de las fricciones que ha tenido el Centro de Memoria con los sectores considerados cómo víctimas?

No. Nosotros no hemos tenido mayores problemas con los sectores sociales que se acreditan como víctimas del conflicto armado colombiano. Nuestros equipos han ido a diferentes puntos. Muchos de ellos incluso vienen de la dirección anterior. No ha habido cambios drásticos. Ha habido una reducción en la contratación en razón de las políticas de austeridad, pero tampoco es muy significativo. Donde quiera que hemos ido, hemos estado en contacto con las víctimas, con las organizaciones. Ha habido problemas con algunas en el campo de eso que llamamos la agitación política. Pero en términos generales a nosotros nos ha ido muy bien en los territorios.

¿Por qué afirma que hay una persecución encabezada por María Emma Wills y otros intelectuales en contra de las decisiones que ha tomado como director del Centro?

Es que eso es como evidente. Yo no he tenido la oportunidad de sentarme frente a un auditorio académico a explicar la política que estoy adelantando. Lo explico a través del portal de la entidad. Mis puntos de vista han sido tergiversados, incluso desde antes de yo asumir. Todo se debe, en gran medida, a mi posición ideológica y política que era ampliamente reconocida, en la medida de que yo era un columnista en El Espectador, colaborador en El Colombiano, El Tiempo, en programas de análisis, en ensayos que escribí cuando era profesor de la Universidad Nacional. Mi posición era reconocida, pero ahí es donde digo que hay persecución porque a uno no lo pueden censurar por lo que haya pensado antes. Lo importante es que uno atienda los dictámenes de ley y las políticas del gobierno en materia de reparación de víctimas en este caso. Y, en estas, lo que yo he dicho es que me muestren una sola frase, escrita o pronunciada, que se pueda poner entre comillas, y eso es lo que no han hecho.

Lo que yo he observado de parte de los directores anteriores es que ellos tratan de averiguar lo que yo quiero hacer, o lo que quiero imponer, pero no logran encontrar en mis actuaciones algún hecho o alguna frase que tienda a eso que ellos me atribuyen, que es como deformar la memoria, o a desconocer el conflicto o crear una verdad oficial.

Sobre este último punto, yo desde el principio fui el que recalqué que todo lo que hubiera hecho la dirección anterior y todo lo que yo hiciera en el Centro Nacional de Memoria Histórica era controversial, y lo dije, primero, por convicción, y, segundo, porque la misma Ley de Víctimas estipula que no debe haber verdades oficiales. Las verdades oficiales son propias de las dictaduras. Entonces yo entré combatiendo y criticando la pretensión de que aquí haya una sola versión del conflicto. Y no creo ser la única persona que crea en ello.

En una columna en el periódico Debate, usted expresa que Wills dice falsedades y lanza afirmaciones sin sustento en su contra. ¿Cuáles son las afirmaciones de Wills que usted considera falsas?

Yo soy académico. Di clases en la universidad durante más de 30 años, publiqué textos fruto de investigaciones y he exigido se me trate como tal, pero no lo he recibido; no he recibido ese trato por cuestiones ideológicas. Lo propio entre académicos es que nos citemos: usted dijo esto, y lo pone entre comillas. Pero usted se fija en ciertos pronunciamientos del doctor Gonzalo Sánchez y de la doctora María Emma, y de otros reconocidos intelectuales como Rodrigo Uprimmy, y es como si no hubiera pronunciado discursos en distintos eventos, como si no hubiera producido materiales dentro del campo de la memoria histórica. La primera cuestión tiene que ver con eso, que no se me cita.

Por otra parte, se dice que yo voy a imponer una verdad oficial, cuando lo que he tratado es de sacar la contribución de la verdad, en términos de convenios, hacia afuera, como con la convocatoria de Colciencias que tiene la pretensión de evitar que el director, llámese como se llame, produzca las verdades sobre el conflicto armado colombiano. Yo estoy dando la oportunidad de que más de 650 grupos de investigación, inscritos y reconocidos por Colciencias en sus máximas categorías, A1 y A, presenten sus proyectos para estudiar diversos aspectos. Son 15 proyectos y todos dicen ‘Conflicto armado y…’, etc.

Otro punto dice que yo voy a borrar la memoria de las víctimas. Que yo me voy a inclinar a los victimarios, como dicen de ganaderos, comerciantes, etc. Lo que he planteado es que la Ley de Víctimas reconoce a aquellos sectores que hayan sufrido hechos graves en materia de DIH y Derechos Humanos, vengan de donde vengan. Entonces yo no veo por qué, cuando ellos estaban dirigiendo, si pudieron hacer unos trabajitos sobre empresarios, soldados y policías, y yo no pueda hacerlos.

Yo tengo estadísticas del informe de gestión y en la plataforma de la entidad dice claramente: iniciativas de memoria, 120 iniciativas apoyadas a 2018. ¿Cuántas se hicieron con militares? Exitosas, tres. ¿Cuántas se están haciendo? Algunas que no han terminado: con las madres de Soacha, es decir con casos de falsos positivos; con las víctimas de Rosa Blanca; con familiares de concejales muertos en Rivera; con familiares de los diputados asesinados en el Valle del Cauca; con la masacre de La Chinita, que de pronto vamos a obtener resultados en cosa de dos meses; con las Madres de La Candelaria estamos trabajando. De manera que estamos trabajando con todos los sectores de víctimas y la falsedad consiste en decir que yo solo trabajo con militares y empresarios. Eso es lo que yo llamo imposturas o falsedades del debate.

Es más, con el tema de los ganaderos que se ha agitado tanto, nosotros ni siquiera hemos firmado convenio. Fue una petición de ese sector porque ellos dicen, y con toda razón, que la mayoría de los miembros de la federación sufrieron secuestros, amenazas, asesinatos y destrucción de sus bienes y propiedades.

¿Qué cambios metodológicos y conceptuales ha tenido el CNMH bajo su dirección?

Con las iniciativas de memoria, que es el contacto con las comunidades para recuperar su memoria, su proceso de reparación, de resiliencia, de la superación del drama, de ayudarles a llevar su duelo hasta el final, en eso seguimos utilizando la metodología que han usado los profesionales durante los ocho años previos.

En materia de investigación si hay un cambio. Saqué la investigación, en buena parte, para hacerla con Colciencias, ahora Ministerio de la Ciencia. Este es un cambio, pero, ¿es positivo o negativo? Lo que pasa es que yo no puedo llegar a una institución a enmendarles la plana a los antecesores. O sea, como que yo llego y no tengo ninguna función y ninguna autonomía, y no puedo hacer nada porque de pronto estoy alterando las cosas. Yo he tratado de modificar cosas, pero que son propias de mi función.

Por ejemplo, en el Museo aún faltan por concretarse algunos cambios porque apenas estamos empezando la construcción física. Y hay que hacer cambios que serán explicados en su momento. Pero en lo demás, digamos, en la Dirección de Acuerdos de la Verdad que trabaja con desmovilizados del paramilitarismo, seguimos la misma metodología. En materia de archivos incluso mejoramos su tratamiento porque hice convenio con el Archivo General de la Nación, entidad rectora, y con la Jurisdicción Especial de Paz, que le trazó medidas cautelares a los archivos que nosotros tenemos. Eso implica que cualquier movimiento que se haga de esos archivos, cualquier tratamiento, debe estar autorizado por esas dos entidades.

Por ejemplo, nos cambiamos de sede. El traslado de los archivos se hizo hasta con el acompañamiento de la Procuraduría, la Policía Nacional, la JEP, para que no sufrieran ninguna alteración. Entonces no sé a qué se refieren cuando dicen que yo estoy cambiando todo.

¿Qué puede decir sobre el hecho de que la Asociación Minga haya sacado sus archivos del CNMH?

Primero, nosotros encontramos gran cantidad de archivos dados en calidad de préstamo, unos, y en calidad de donación, otros. Todos los archivos que entran a la entidad tienen que ser procesados técnicamente y se deja una copia digitalizada. Los que están en préstamo se digitalizan y se organizan para que sean utilizados por el público o investigadores y luego se devuelven a los propietarios naturales. En eso no hay ningún misterio. Lo que ha sucedido es que hay una campaña de desinformación.

Por ejemplo, cuando yo me fui a posesionar, al día siguiente di una entrevista que quedó mal titulada porque decía: “140 organizaciones van a retirar sus archivos”. Más adelante, el expresidente Ernesto Samper que se sumó a esa campaña, dijo que “27 organizaciones han retirado sus archivos del Centro Nacional de Memoria Histórica”’. Y solamente, a la fecha, la Minga retiró sus archivos. Pero, ¿sabe desde cuándo inició el proceso? El 26 de febrero del año pasado, estando yo recién llegado a la dirección que fue el 21 de febrero. Se demoró un año para hacer el retiro normativo, con delegados de la JEP, la Procuraduría, la policía. Eso no tiene ningún misterio, se devuelven. Pero nosotros quedamos con una copia digitalizada, así como la JEP y el Archivo General de la Nación.

¿El CNMH qué objetivos tiene para este año?

Tenemos cuatro unidades. En materia de Acuerdos de la Verdad, que trata con desmovilizados paramilitares, avanzar hacia la meta de las 18.300 certificaciones y en este momento estamos cerca de las 15.500. En el caso de los archivos, avanzar en la clasificación y digitalización de una cantidad muy grande de archivos que no estaban procesados; vale la pena decirlo, no recibimos todo en orden en materia de archivos. En el caso de la memoria, avanzar en la selección de los 15 proyectos de investigación a través del Ministerio de la Ciencia. Y en ese terreno de la memoria tenemos 43 iniciativas cuando lo normal son 25, teniendo en cuenta la diversidad territorial, los enfoques diferenciales como la comunidad LGBT, la población adulta, los afectados por minas antipersona, el enfoque de mujer, el enfoque de niños y niñas, el enfoque étnico y la población afrocolombiana. Y en materia de Museo, lo que le vamos a dejar a la comunidad colombiana es haber seleccionado la firma que va a construir el Museo, que ya está diseñado y financiado. Y para diciembre, que esté construida la sedimentación, o sea, todo lo que es la excavación y las bases.

Una de las cosas que más preocupa a las víctimas es cómo será el museo. ¿Qué puede decir al respecto?

Voy a mencionar varios casos. Primero, la centralidad del Museo, se va a dar todas víctimas diversas del conflicto. Las víctimas son muchas y muy diversas y cada una tiene una memoria diferente. Aquí no va haber una memoria única. Segundo, las muestras no podrán estar inspiradas en una de las versiones del conflicto armado, pero tampoco ningún sector ideológico o religioso podría decir que esto es lo que interpretamos sobre el conflicto. Tercero, el Museo va a tener mucha información de tiempo, modo, lugar, sobre hechos que fueron impactantes en la vida nacional y que afectaron a núcleos significativos de la población. En cuarto lugar, el Museo se dotará también con aportes hechos por las comunidades como obras artísticas, producción de objetos como artesanía, de agricultura comunitaria, etc. Muchos de estos procesos, digamos, pueden ser ofrecidos por las mujeres tejedoras, son muchos los casos que se pueden mostrar en vivo en el Museo. Y el último punto es que se va a tener en consideración el elemento artístico, siempre orientado al sufrimiento de la gente. Tenemos que evaluar la experiencia previa de lo que ya se ha hecho y qué otras cosas nuevas podemos aportar.

Director, finalmente, ¿qué entiende por Memoria Histórica?

Yo, como historiador que soy, reconozco que la memoria en su insumo del trabajo del historiador. Pero es algo que pertenece a las comunidades, es algo con lo que no se puede entrar en contradicción. Yo parto del principio de que el trabajo que nosotros hacemos con las comunidades afectadas por el conflicto, sea quien sea el victimario, nosotros lo respetemos integralmente, respetemos lo que digan las víctimas. ¿Por qué? Porque la memoria es un producto sobre la vivencia directa de un problema, un dolor, de una atrocidad que la gente expresa abiertamente sin necesidad de conocer teorías, ni filosofías. Lo hablan con su emoción, dolor y sentimientos. Y toda esa memoria hay que conservarla.

Pero podría darse dos opciones: digamos, recuperar la memoria para provocar la venganza, el odio, la ventaja, la confrontación. Como fue el caso, a manera de ejemplo, de esa tendencia con la memoria del pueblo alemán durante el régimen nazi, que lo que hizo fue un revanchismo por haber perdido la Primera Guerra Mundial. Y se puede dar la vía que nosotros hemos estado utilizando, que tiene que ver con recuperar la memoria para exigir que no se vuelva a repetir, que no haya elementos de odio. Nosotros en el tema del perdón no intervenimos porque eso se deja a las personas y comunidades. Que sean ellas mismas las que decidan si perdonan o no y en qué circunstancias.

Y un tercer elemento, en el caso nuestro, es que la recuperación de la memoria debe ser útil como elemento pedagógico, que la gente entienda que no se deben utilizar métodos violentos en la lucha política.


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