Etiqueta: Lanzamiento

Lanzamiento Documental Bahia Portete

Las voces que resuenan desde Bahía Portete

Lanzamiento-Documental-Bahia-Portete

Autor

CNMH

Foto

La comunidad wayuu de Bahía Portete se reúne para el lanzamiento del documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

Publicado

28 septiembre 2023


Las voces que resuenan desde Bahía Portete

Tras el lanzamiento del documental «Unidos después de nuestro sufrimiento», la comunidad wayuu espera que el mundo entero conozca su historia para así mejorar sus condiciones de vida tras la masacre paramilitar que vivieron en 2004

 

La noche en Bahía Portete (La Guajira) podría ser de una oscuridad absoluta, de no ser por las pocas luces de Puerto Bolívar que se ven a lo lejos y las estrellas que reposan en el cielo. No obstante, un sábado de septiembre, los habitantes de aquel desierto tuvieron una vista mucho más iluminada, gracias a la proyección del documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

Rubia Meza, integrante de la comunidad wayuu de Bahía Portete, destacó que era la primera vez que veían una película en su territorio y expresó su emoción ante el largometraje que contaba la historia de la tierra que los vio nacer. «Esto nos fortalece, al saber cosas nuevas que antes estaban guardadas por temor», señaló la participante del documental. 

El 9 de septiembre, alrededor de 50 personas se reunieron para ver el largometraje liderado por el pueblo wayuu y apoyado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Cada espectador recordó lo que pasó en Portete el 18 de abril de 2004: ese domingo, 40 paramilitares pertenecientes al Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) con lista en mano masacraron a seis personas, y entre ellas cuatro mujeres. 

 

Le puede interesar: Primer reportaje de Bahía Portete

 

Tras la visualización del documental, los sentimientos eran de alegría y de dolor. «No sabía que este pueblo había pasado por tanto sufrimiento», dijo con la voz entrecortada Zoraida Machado, miembro de una delegación venezolana que fue invitada a Portete. La vocera del país —que recibió en su momento a las víctimas de la masacre— hizo un llamado a seguir luchando por recuperar el territorio. 

—Este pueblo necesita su escuela, su centro asistencial y más que nada, necesita agua.

 

Las peticiones de hace 19 años

Rolan Fince Uriana, autoridad tradicional de Iwasaí, indicó que el trabajo que se realizó pretende enseñarle al mundo lo que pasó en su territorio. «Queremos mostrarle al Gobierno nacional lo que sucedió aquí hace 19 años —precisó el miembro de la comunidad wayuu—. Que sepan que esto no es mentira, que es una realidad porque somos dolientes de este sufrimiento». 

Por su parte, Marian Aguilar, lideresa de la iniciativa de memoria histórica, comentó que tienen muchas expectativas con el largometraje: «quisimos hacer este documental para mostrar cómo están verdaderamente nuestras comunidades, cómo está Bahía Portete». Asimismo, resaltó las carencias que hay en el territorio y que afectan a las próximas generaciones wayuu.

 

Lanzamiento Documental Bahia PorteteLa comunidad wayuu de Bahía Portete reunida para hablar acerca del trabajo realizado en el documental Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento»

 

«Tenemos que estar lejos así nos duela», afirmó Aguilar, quien reside en Maicao (La Guajira). Los habitantes de Portete realmente no han podido retornar a su tierra porque no existen las condiciones para vivir como un colegio, un centro de salud o un hospital apto para sus hijos. «Por esas necesidades nos obligan a estar lejos de nuestra comunidad», agregó.

Lo cierto es que el impacto del documental fue notorio para el pueblo wayuu. Rolan Fince contó que la mañana siguiente al lanzamiento recibió varias llamadas acerca del producto audiovisual: «me preguntaban si era verdad lo que decíamos y claro que lo es. Nosotros no podemos estar inventando algo que es toda una realidad». 

A pesar de que el largometraje habla de la desaparición de personas, la masacre y el desplazamiento forzado, el pueblo wayuu mantienen la esperanza de ser escuchados para retornar con todas las condiciones. «Que esto sirva para la sensibilización del Estado porque somos también ciudadanos y merecemos un respeto», puntualizó Rubia Meza. 

El deseo de todos se resume en las palabras de Marian Aguilar: «queremos ser escuchados en cualquier rincón del mundo; de que alguien en realidad diga que esos wayuu existen». Quienes conozcan su historia podrán saber cuál es el vínculo que tiene la comunidad con su territorio ancestral y las luchas que están ejerciendo para recuperarlo y retornar a aquel desierto que es su hogar. 

 

Para conocer su historia, puede ver el documental  Koptushi waya shikije wamuliala, «Unidos después de nuestro sufrimiento» en el canal de YouTube del CNMH.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Bahía Portete, CNMH, Documental, Lanzamiento, Unidos después de nuestro sufrimiento, Wayuu

Desde Barbosa (Antioquia), se presentó el especial digital que fue construido por la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, y el Museo de Memoria de Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

Lanzamiento de Transformar lo vivido: memorias desde nuestros cuerpos

Desde Barbosa (Antioquia), se presentó el especial digital que fue construido por la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, y el Museo de Memoria de Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

Autor

CNMH

Foto

Desde Barbosa (Antioquia), se presentó el especial digital que fue construido por la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, y el Museo de Memoria de Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

Publicado

12 julio 2023


Lanzamiento de Transformar lo vivido: memorias desde nuestros cuerpos

  • El 7 de julio, el Museo de Memoria de Colombia y la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales lanzaron oficialmente el especial web sobre violencia sexual dentro y fuera del conflicto armado en Colombia.

 En la guerra, el cuerpo es el primer territorio impactado donde quedan las marcas de la violencia ejercida por los victimarios. «Al principio reconocíamos el abuso carnal violento, pero no habíamos mirado más allá», manifestó Ángela Escobar, coordinadora nacional de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales (RMVP). Para la lideresa, quienes sufren este flagelo «ya no pensamos en el día en que nos violaron, sino en sus consecuencias».

Pasar la página implica recordar y reconocer sus historias; sin embargo, «lo enfocamos mucho en que “no pude seguir estudiando” o que “fui desplazada”», señaló Escobar, pero destacó que los impactos ante la violencia sexual van mucho más allá. El mismo cuerpo les estaba hablando —a su manera— y mostrando los daños que ha recibido: algunas de las víctimas tienen incontinencia urinaria, cicatrices, depresión, ansiedad e incluso enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Tal como se plasman los daños en un territorio, lo que ocurrió en sus cuerpos terminó registrado en pliegos de papel. La Red de Mujeres Víctimas y Profesionales desarrolló un trabajo basado en cartografías de los cuerpos de mujeres cis y trans miembros de la comunidad LGBTIQ+, e incluso hombres heterosexuales. «Lo más interesante es que no tienen nombres, porque muchas veces no han dejado ese miedo de decir: “esta soy yo”», puntualizó Ángela.

Aun así, sin nombres y sin rostros, las cartografías fueron un impulso para lograr el especial digital sobre violencia sexual Transformar lo vivido: memorias desde nuestros cuerpos. Después de tres años de creación, el Museo de Memoria de Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la RMVP lanzaron, desde la Casa de la Cultura de Barbosa (Antioquia), el interactivo web que recopila lo que piensan las víctimas, lo que quieren y lo que les pasó.

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida por Centro Nacional de Memoria Histórica (@centromemoriah)

 

Sacar a flote: la guerra no se inventó la violencia sexual

Durante el lanzamiento el 7 de julio, las participantes mencionaron en más de una ocasión que la violencia sexual no nació con la guerra, sino que ha existido desde hace mucho tiempo atrás. «En los hogares, en la casa y en la misma familia se ha mantenido oculto», indicó Fanny Escobar, integrante de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales.

El especial web resalta la importancia de reconocer que ese tipo de violencias se intensifican en la guerra y están presentes día a día debido a un orden patriarcal. «El espacio más peligroso para una mujer es su propia casa, su propia familia», comentó el alcalde de Barbosa, Édgar Gallego Arias, quien no solo asistió al encuentro, sino que también aplaudió que la iniciativa contemplara a aquellas víctimas fuera del conflicto armado: «Todas tienen derecho a la justicia, la reparación y la no repetición».

«Voces que irrumpen»: un abismo de dolor en el alma de las víctimas

En la imagen, Judith Ospina, integrante de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, presenta una cartelera que diseñó para hablar sobre la violencia sexual en el conflicto.
En la imagen, Judith Ospina, integrante de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, presenta una cartelera que diseñó para hablar sobre la violencia sexual en el conflicto.

Desde los preparativos logísticos del evento, una cartelera llamó la atención con la frase «La violencia sexual en el conflicto armado: un abismo de dolor en el alma de las víctimas». La pancarta fue levantada por quien la escribió, Judith Ospina, integrante de la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, para mostrar «ese vacío de tristeza y dolor» que llevan a cuestas.

Así como ella, otras mujeres se atrevieron a hablar gracias al trabajo de la RMVP. «La red ha sido como esa madrina o mamá nacional que nos ha acogido a nosotras», explicó Fanny Escobar, porque, después de recibir acompañamiento y asesoramiento, las víctimas regresan a sus regiones diciendo: «no es hora de callar, es hora de levantar la voz».

 

Lea también: «¡Estoy viva!»: un grito de resistencia a la violencia sexual en el conflicto armado

 

Ese megáfono impulsado por la organización cuenta con voces diversas. «No solo fue mi cuerpo, sino también los cuerpos de muchas hermanas trans a lo largo del país», afirmó Catha Rendón, coordinadora nacional del grupo focal de mujeres trans víctimas de violencia sexual para la RMVP. Los grupos armados legales e ilegales les decían, por ejemplo, que «los cuerpos de hombres son de hombres y los cuerpos de hombres no pueden ser mujeres».

Esas voces que han irrumpido fueron recopiladas en el especial digital de violencia sexual. Según Rendón, las víctimas sienten tranquilidad con el lanzamiento: «Con esto vamos a empezar a visibilizar estas acciones que ocurrieron en el conflicto», dijo la coordinadora con la esperanza de que el proceso permita buscar «más respeto y tolerancia por las víctimas de violencia sexual».

 «Nunca será lo mismo, pero aquí estamos»

Durante el lanzamiento, la Mesa Municipal de Víctimas de Medellín presentó en la Casa de la Cultura de Barbosa la obra de teatro Ponte en mis zapatos para exponer las violencias del conflicto.
Durante el lanzamiento, la Mesa Municipal de Víctimas de Medellín presentó en la Casa de la Cultura de Barbosa la obra de teatro Ponte en mis zapatos para exponer las violencias del conflicto.

En la Casa de la Cultura de Barbosa, las voces de las víctimas resonaron. No solo se presentó el especial Transformar lo vivido: memorias desde nuestros cuerpos, sino que también hubo un conversatorio en el que el arte fue el protagonista. «Lamentablemente, la historia de nuestro país no nos ha permitido ver que el arte es fundamental en el desarrollo de la sociedad y la democracia», detalló Pilar Rueda, asesora en género de la Unidad de Investigación y Acusación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP); sin embargo, iniciativas como las de la RMVP buscan cambiar esa perspectiva.

 

«Vimos cómo el arte repara —precisó Ángela Escobar sobre el especial digital— y cómo el dolor, el sufrimiento, la vergüenza y la tristeza se convierte en algo bonito». No solo las cartografías y el interactivo son prueba de ello, sino que el mismo encuentro les permitió llenarse de «valentía y empoderamiento, convirtiéndonos en sanadoras, en constructoras de paz», manifestó Judith Ospina.

El arte permite transformar y así lo demostró la Mesa Municipal de Víctimas de Medellín con su obra Ponte en mis zapatos. Los actores interpretaron las historias de aquellas y aquellos que habían sufrido distintas violencias durante el conflicto, mientras las espectadoras no apartaban la mirada ante lo que veían, incluso si se les atravesaba unas cuantas lágrimas.

«El arte nos ayuda a sacar, a sanar y a liberar nuestra alma», concluyó Fanny Escobar. Si bien considero que las víctimas son como un espejo roto porque «nunca vuelven a ser igual», también han aprendido a sanar: «En el especial vi esas mariposas en el fondo y yo siento que soy una de esas, que ahora puedo volar, que por medio de la escritura pude soltar».


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


Barbosa, Centro Nacional de Memoria Histórica, especial web, Lanzamiento, Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, Víctimas, Violencia Sexual

Lanzamiento del ¡Basta ya! en braille

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

04 May 2015


Lanzamiento del ¡Basta ya! en braille

  • 5.000 ejemplares del informe general de memoria histórica ¡Basta Ya! en braille, macrocaracteres y libro hablado conforman la primera colección de materiales accesibles del Centro Nacional de Memoria Histórica.

  • Alrededor de 1´200.000 personas con discapacidad visual encontrarán estos materiales en las 1.404 bibliotecas del sistema público.

Los colombianos con discapacidad visual tendrán acceso a material especializado que les permitirá comprender mejor el conflicto colombiano. El próximo lunes 4 de mayo, en el cierre de la 28ª edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) presentará la colección de materiales accesibles para este grupo de la población.

Se trata de un paquete integrado por la serie radial “La vida cuenta” en braile, además del informe “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad” con formatos en braille, macrocaracteres y libro hablado que busca contribuir al derecho a la verdad de la población colombiana. 

Con esta nueva línea de productos, las personas en situación de discapacidad visual que estén interesadas en profundizar sobre los temas de la memoria histórica del conflicto armado contemporáneo cuentan con esta herramienta que les permite el acceso a la información contenida en el informe general de memoria histórica producido por el CNMH con el fin de dar a conocer a la sociedad colombiana la historia, el desarrollo y las transformaciones de la guerra, al igual que las diferentes iniciativas de memoria por parte de las comunidades que han sufrido los rigores del conflicto armado.

“Esta nueva línea de productos accesibles son fundamentales para garantizar el derecho a la información que tienen todas las personas, independientemente de sus condiciones físicas, sensoriales o mentales”, expresóNayibe Sánchez Rodríguez, del grupo de enfoques diferenciales, discapacidad y personas mayores del CNMH.

En el evento de presentación participarán Camila Medina, Directora de Construcción de la Memoria del CNMH; Carlos Parra Dussan, Director del Instituto Nacional para Ciegos (INCI); Lili Montes, Subgerente de Radio RTVC y varios representantes de organizaciones para personas invidentes. Además, se hará entrega de la colección de materiales accesibles y algunas personas en situación de discapacidad leerán fragmentos del informe Basta Ya en braille.

Fecha: lunes 4 de mayo

Lugar: pabellón 6 piso 2 stand del CNMH en la Filbo

Hora: 6:00 p.m.

 


Basta Ya, Braille, Educación, Lanzamiento

Lanzamiento de la Revista Conmemora

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

05 Oct 2015


Lanzamiento de la Revista Conmemora

 
Lanzamiento:

Lugar: Cine Tonalá, carrera 6 #35-37.
Hora: 6:00 p.m.
Entrada libre hasta completar aforo.

El síndrome de Korsakoff

“Somos nuestra memoria” afirma Jorge Luis Borges en un poema, apuntando tal vez a que las experiencias y los recuerdos —difusos y lejanos en algunas ocasiones, certeros y vivos en otras— nos definen y determinan nuestro presente y futuro.


Reconstruir nuestra memoria histórica es vital: saber qué es lo que nos ha pasado, por qué nos ha pasado y, sobre todo, hablar de ello para construir el porvenir y no repetir los errores, como tarea que cobra especial importancia para la sociedad colombiana que quiere superar el conflicto y avanzar hacia la paz. Resulta por ello inexplicable que también a menudo pareciera que padecemos del síndrome de Korsakoff: amnesia, dificultades de aprendizaje y reemplazo de los vacíos de nuestra memoria a través de la invención de historias, omisiones o negaciones, ya por conveniencia, ya por dolor.

En países como Alemania el negacionismo de los crímenes nazis (Holocaustleugnung) es un delito. La reciente condena a cuatro años de cárcel al “Contador de Auschwitz”, Oskar Gröning (94 años) luego de dar su testimonio y aceptar su culpa en el genocidio, o el caso de Úrsula Haverbeck (86 años), a punto de ir también a la cárcel por negar el genocidio judío, son dos ejemplos de la gravedad y el peso que se da a la reivindicación de la historia y a las víctimas y que ha sorprendido a la opinión pública mundial.

Este año, el día de la conmemoración de los 70 años de la liberación de Auschwitz, justamente algunos sobrevivientes reafirmaban la importancia de sus testimonios y de conocer la verdad, y declaraban ante los medios de comunicación: “Sobrevivimos para evitar que el horror se repita”. Esa es una consigna que las víctimas del conflicto y toda la sociedad colombiana debemos asumir como propia.

En Colombia no es un delito negar las evidencias del horror del conflicto armado y la violencia de más de medio siglo, sin embargo, deberíamos cuestionarnos por qué a veces se minimiza o se excluye el tema de la agenda pública. Se hace necesario unirnos para hablar y procesar el dolor de este país: de familias como las de El Salado (Bolívar) o Puerto Torres (Caquetá) que han esperado más de una década para enterrar dignamente los restos incompletos de sus familiares; de las “casas de pique” y de la catástrofe humanitaria que vive Buenaventura (Valle del Cauca); o de los daños ambientales como el de Tumaco por causa de la guerra. O hablar también de los militares, insurgentes y civiles que siguen muriendo porque el conflicto no termina.

Conmemora en su tercera edición reivindica los testimonios, las reflexiones, las inquietudes, los retos y las búsquedas de las memorias del conflicto. Es una apuesta por integrar y visibilizar los rostros y la dignidad de las resistencias. Se trata de retratos de víctimas que bajan en balsas por los ríos, de historias que ocurrieron en pequeñas y apartadas poblaciones, como el relato del Cuerpo 36 en Caquetá y la búsqueda incansable de una madre o el recuerdo vivo de la tragedia de Bojayá, la memoria en las calles y los encuentros y diálogos inesperados en el centro de la ciudad.

Sea esta una invitación para reflexionar sobre una guerra, una tragedia y a la vez un reto de transformación y compromiso que también son suyos.

Nota al lector de la tercera edición de la revista por Daniel Valencia Yepes, periodista CNMH.

Conmemora No. 6

Conmemora No. 5

Conmemora No. 4

Conmemora No. 3

Conmemora No. 2

Conmemora No. 2

 


Conmemora, Lanzamiento, Revista

Lanzamiento del libro infantil: soplando sueños

Noticia

Autor

Por: Alexandra Gómez, Grupo de Apoyo a Iniciativas de Memoria

Fotografía

CNMH

Publicado

18 May 2016


Lanzamiento del libro infantil: soplando sueños

La historia ilustrada del primer pueblo que dijo Sí a la paz, Soplando Sueños, se lanzará el 20 de mayo a las 8:00 a.m. en el auditorio de la Institución educativa Nuestra Señora del Carmén (Colcamen) en Aguachica-Cesar.


Soplando Sueños es un libro ilustrado donde una mujer mayor y tejedora le cuenta a Laurita, una niña de Aguachica, la historia de la primera consulta popular por la paz que se generó en Colombia. Ella con paciencia le narra que para esa época “los niños no podían jugar tranquilos, habían padres y madres que no regresaban a casa”, y le explica la manera  que encontraron los pobladores para afirmar la paz, el símbolo que construyeron, el árbol que plantaron, las situaciones que se transformaron y la advertencia “si los violentos regresan”.

El 27 de Agosto de 1995 la consulta popular en Aguachica preguntaba: ¿Rechaza usted la violencia y está de acuerdo en convertir Aguachica en un municipio modelo de paz? La consulta popular fue aprobada por más de 10 mil ciudadanos. “Cuentan que ese día fue muy emotivo, todos caminaban de blanco con sus hijos, hablaban que ese día se podía terminar la violencia que se vivía en ese momento. Fue una violencia que tocaba a todo el mundo, se iba la luz por unos minutos y cuando volvía había gente que ya no estaba”. Esté es uno de los testimonios con los que se encontró Sergio Yañez, autor del libro durante el proceso de investigación para elaborar la historia de Soplando Sueños.

Sergio evoca su experiencia como docente con niños, la relación con sus pequeñas sobrinas para construir el personaje de Laurita y la mujer mayor. “Al recopilar la memoria de la consulta se resaltan a los hombres que la impulsaron, pero es importante también visibilizar la participación de las mujeres, en este ejercicio me encontré con la historia de la jefe de prensa de la época que vivió de cerca el proceso y tiempo después de aprobada la consulta tuvo que irse y pensé en ella para construir los diálogos de la abuelita (mujer mayor) como esta mujer que la vida le da la oportunidad de contarle la historia a su nieta”.

La creación de los dibujos estuvo a cargo de Leslie Carbonell quien explica que “el personaje de la abuela (mujer mayor) es demasiado grande porque representa la gran sabiduría que existe en los abuelos (personas mayores) y en la niña, proyecte unas líneas básicas para que tuviera un cabello muy llamativo, con rasgos de esta región”. Con el apoyo de Miguel Fabra se generaba el movimiento de los personajes, Gilberto Estrada aportó en las terminaciones de las ilustraciones y William Toro fue el asistente en la elaboración de  estas imágenes. Cada dibujo implicaba hacerlo hasta tres veces  para llegar a la versión final.

La conversación de la mujer mayor y su nieta esta alternada por dos colores durante la narración. Hacia la mitad de la historia Laurita aprende hacer el ringlete tricolor que fue el símbolo de la consulta, para ello Leslie cuenta  que “nos fuimos al colegio Villa Paraguay y comenzamos a explicarle a los niños cómo se hacía paso a paso el ringlete, entonces el hecho de enseñar nos generó las herramientas pedagógicas para escribirlo en el libro y comenzamos a contarles la historia, allí nos fijamos que palabras podían entender y explorar cómo las recibían”.

La publicación es uno de los productos que desarrolló como una iniciativa de memoria histórica la Corporación Artística Phersulogía en el marco  del proyecto de “Memoria Histórica para el Magdalena Medio, un aporte para la paz” gracias al apoyo de Ecopetrol, USO, Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

Descargar el libro: Soplando sueños

 


Lanzamiento, Libros, Niños y Niñas, sueños

Lanzamiento de El Topacio, una masacre olvidada

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

22 Jul 2016


Lanzamiento de El Topacio, una masacre olvidada

El lanzamiento de este informe se llevará a cabo el  28 de julio a las 7:00 p.m. en el parque principal de San Rafael, Antioquia.


  • Esta investigación reconstruye la masacre de 14 mineros de la vereda El Topacio ocurrida entre el 12 y 14 de junio de 1988. Un hecho que no ha recibido la atención que se merece a pesar de ser un hito en la memoria de los habitantes de la región.
  • La década de los 80 es una de las más violentas en el país: 182 masacres dejaron 1.242 víctimas. Tan solo en el año de 1988 se registraron 64 masacres. 

Memorias de una masacre olvidada, la nueva investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica, reconstruye la masacre de 14 mineros de la vereda El Topacio (municipio de San Rafael, Antioquia) ocurrida entre el 12 y 14 de junio de 1988 a manos de un grupo de hombres armados vestidos con prendas camufladas. Las víctimas de este hecho fueron secuestradas, descuartizadas y arrojadas al río Nare. El 20 de junio se hallaron partes de los cuerpos desmembrados, y luego las trasladaron en helicóptero hasta el cementerio de San Rafael. La vereda se vació: todos sus habitantes, unas 500 personas, huyeron al casco urbano o a otros municipios. 

La década de 1980 es conocida como una de las más violentas en el país: 182 masacres dejaron 1.242 víctimas. Pero el pico más atroz se dio en 1988 con el registro de 64 masacres, entre las que se cuentan algunas tan conocidas como las de las fincas Honduras y la Negra, Mejor Esquina, Coquitos y Segovia. La masacre de El Topacio, aunque ocurrió el mismo año, no ha recibido la misma atención a pesar de ser un hito en la memoria de los habitantes de la región. 

Este informe se convierte en una forma de recordar y llamar la atención sobre un hecho marcado por la crueldad y la sevicia que no debe ser olvidado jamás. Este trabajo es el resultado de un proceso de construcción de memoria sobre la masacre ocurrida en El Topacio que se llevó a cabo con los familiares, allegados de las víctimas y habitantes del municipio de San Rafael, por lo que recoge sus voces y su tono. Por medio de estas fuentes se pudo reconstruir los años de terror que vivieron los habitantes de San Rafael, atrapados entre la presencia histórica de las Farc y dos oleadas de llegada de los paramilitares, primero a fines de los años ochenta y luego a fines de los noventa y comienzos del 2000. 

La investigación da cuenta del modo en que esta masacre se inscribió en el exterminio de la Unión Patriótica, en la estigmatización de los habitantes de las veredas del cañón del río Nare como auxiliadores de las Farc y en la descripción de los procesos penal y contencioso administrativo contra algunos miembros del Ejército en este hecho. 

El proceso judicial que se abrió en su oportunidad no dio frutos e igual suerte han corrido las investigaciones que a partir de 2010 la Fiscalía inició y que aún hoy, casi 30 años después, no arrojan resultados ni responsables. 

El informe cierra con varias recomendaciones. Entre otras, llama al Estado a preservar los archivos de todo tipo que puedan contribuir al esclarecimiento; a las Farc a reconocer las infracciones al DIH que cometieron; y a las empresas de energía a aceptar su culpa en los impactos generados por la construcción de las hidroeléctricas. Además, pide a la justicia esclarecer tanto la relación entre los paramilitares y el Ejército, como los hechos ocurridos. 

MÁS INFORMACIÓN:
Tatiana Peláez. Comunicadora del CNMH
Celular: 300 657 0140
Correo electrónico:
tatiana.pelaez@centrodememoriahistorica.gov.co

 


Lanzamiento, Masacre, Olvido, Topacio

Lanzamiento del informe “La maldita tierra”

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

29 Ago 2016


Lanzamiento del informe “La maldita tierra”

El lanzamiento de este informe se llevará a cabo el 31 de agosto a las 5:00p.m. en el auditorio de la revista Semana (Cra. 11 # 77A – 49)


La maldita tierra, la nueva publicación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), cuyos relatores son César Molinares y Nathan Jaccard, es una minuciosa investigación periodística sobre los años terribles, entre mediados de los 80 y 2000, que padeció el departamento del Cesar por la confrontación armado y, en especial, los seis municipios de la llamada zona minera donde están instaladas grandes empresas carboníferas. Los habitantes de esta región, más que prosperidad y desarrollo, han sufrido todo el rigor de la guerra

El departamento de Cesar es uno de los más ricos de Colombia. Pero también es el mejor ejemplo —o quizás el peor— de lo que ha sido la disputa por la tenencia de la tierra en el país. Campesinos, sindicalistas, empresarios, trabajadores, agricultores, líderes, políticos, mujeres y niños, hacen parte de la numerosa lista de víctimas de una guerra que ha tenido de trasfondo el control de miles de hectáreas de las tierras más prósperas que tiene el país.

El informe habla en detalle de las causas del auge guerrillero a partir de los años ochenta y la llegada de los paramilitares a la región a mediados de los noventa. También analiza el “sistema industrial de saqueo” de recursos públicos que impusieron estos últimos, la oleada de asesinatos de políticos, sindicalistas y líderes sociales que desataron, y explora a profundidad el papel de las empresas multinacionales y nacionales en todo lo ocurrido.

En los últimos 30 años el conflicto armado ha dejado a su paso por Cesar 72 mil víctimas, entre ellas 6.000 personas asesinadas, 66 mil desplazadas, 1.200 desaparecidas y 2.524 secuestradas, además de huérfanos, viudas y campesinos que abandonaron y malvendieron miles de hectáreas. (Red Nacional de Información, 2016).


En el medio, sectores del Estado, que deberían velar por los derechos de la sociedad en su conjunto, privilegiaron los intereses de unas élites políticas y económicas, que han bloqueado la solución al conflicto armado y agrario, lo que terminó siendo uno de los principales combustibles de la violencia.

Además, las grandes empresas mineras que fueron llegando a la región, y se instalaron como la gran esperanza de desarrollo, a pesar de generar empleos y dejar miles de millones de pesos en regalías, también multiplicaron los conflictos.

Entre 1996 y 2006 en La Jagua, Becerril, Codazzi, El Paso y Chiriguaná, que tenían unos 140.000 habitantes, fueron desplazadas casi 58.000 personas y otras 6.000 fueron asesinadas. Hoy en día los campesinos desplazados intentan que les devuelvan sus tierras, pero se encuentran con que éstas están en manos de socios y cómplices de los paramilitares, terratenientes, ganaderos y compañías mineras.

La maldita tierra muestra los momentos clave para entender la violencia en el departamento de Cesar y le da voz a muchos de los protagonistas, testigos y sobrevivientes, como un aporte a la verdad y a la memoria sobre la barbarie que ha padecido la Costa Caribe colombiana. Esto cobra mayor relevancia en momentos en que el país empieza a hacer el tránsito a un escenario de posconflicto y en el que se hace sustancial esclarecer esas zonas grises.

El cuadro que dibuja este texto tiene aún muchas preguntas sin respuesta, relevantes para el proceso de esclarecimiento que se abre con la firma de un acuerdo de paz. Entre ellas, una que ha sido objeto de escasa investigación: ¿hasta dónde las grandes empresas jugaron un papel en los procesos de violencia y despojo de tierras que caracterizan la década terrible del Cesar?

 


Informe, Lanzamiento, tierra

Lanzamiento: Esa mina llevaba mi nombre

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

02 Sep 2016


Lanzamiento: Esa mina llevaba mi nombre

El lanzamiento se llevará a cabo el miércoles 7 de septiembre a las 5:00 p.m. en el Auditorio Teresa Cuervo Borda, del Museo Nacional de Colombia.


El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) por medio de un libro de crónicas “Esa mina llevaba mi nombre” y una serie radial “Los pasos rotos”, busca mostrar la humanidad de las víctimas de la Fuerza Pública que han sido afectados por minas antipersonal. En ambos trabajos el CNMH trata exclusivamente de víctimas de la Fuerza Pública a través de 10 crónicas escritas y 5 series radiales, resultado de una rigurosa investigación periodística y académica, que muestra los desafíos que vivieron 15 personas tras sufrir los impactos en sus cuerpos y en sus proyectos de vida tras ser afectados por minas antipersonal.

Las minas antipersonal son un polémico artefacto explosivo usado por primera vez, de forma masiva, en la Primera Guerra Mundial. A pesar de que su uso fue ampliamente debatido, apenas fueron proscritas en 1997 por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), mediante el Tratado de Ottawa que prohibió su empleo, almacenamiento, producción y transferencia, y reguló su destrucción. Colombia se suscribió y ratificó este tratado mediante la Ley 759 de 2002.

Ahora bien, la Ley 1448 de 2011 de Víctimas y Restitución de Tierras, reconoce como víctimas a aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos como consecuencia de infracciones al DIH. Es por eso que los miembros de la Fuerza Pública afectados por minas antipersonal son considerados como víctimas. De esta manera, el Centro Nacional de Memoria Histórica, gracias a la colaboración del Ministerio de Defensa y del Comando Estratégico de Transición, adelantó esta investigación y producción para hacer memoria histórica, a través del periodismo, acerca del dolor y la resistencia que han sobrellevado miles de colombianos cuyo sufrimiento y dignidad no han sido del todo reconocidos por distintos sectores sociales.

Existen minas antipersonal en 31 de los 32 departamentos de Colombia –el único que no registra presencia de estos artefactos es el archipiélago de San Andrés y Providencia-. Por tal motivo, la selección de las historias priorizó algunos departamentos y municipios en los que las minas han causado un mayor número de víctimas. Se realizaron talleres de memoria con las víctimas directas y en algunos casos algunos familiares, y se seleccionaron testimonios de personas que sufrieron su victimización en Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Meta y Bogotá cuyas historias dieran cuenta de la diversidad de afectaciones y la pluralidad de maneras de afrontar y recomponer sus proyectos de vidas.

Esa mina llevaba mi nombre, escrito por Diana Durán, periodista y editora judicial de El Espectador, es un relato de 10 historias, todas tan únicas como comunes al dolor de los hombres y mujeres que han sufrido las crueles consecuencias de las minas antipersonal. Tras su paso por la vida militar, ahora, tras haberse encontrado de frente con uno de los peores horrores de la guerra, diez personas valientes luchan con igual fortaleza, esta vez, por medio de la cultura, el humor, y las reflexiones en torno a la paz.

Los pasos rotos, producido por el periodista Daniel Valencia, por otro lado, recoge las propias voces de otros cinco hombres, la forma como han resistido y las particularidades que ellos y sus familias han tenido que sobrellevar sobre esta grave herida de guerra, y su lucha para reconstruir sus sueños y proyectos, que por momentos parecieron haberse perdido.

Estos productos muestran una realidad que va más allá de los datos y las cifras. Reconstruyen las historias de vida de personas que conocen de cerca, y quizás como nadie, la crudeza de la guerra. Quizás por eso mismo, luchan por la construcción de un país diferente y abogan por vivir en paz.Fueron construidos en una estrecha colaboración con la Fuerza Pública y con el apoyo de la Embajada de Suiza y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la Organización de Estados Americanos.

Estas historias son parte de ese amplio y plural mosaico de sufrimientos y dignidad producto del conflicto armado en Colombia. Conocerlas y reconocerlas aporta a la construcción de una memoria histórica plural y colectiva que busca la no repetición de hechos tan atroces como los que ellos han tenido que sufrir.

Además, los talleres realizados con víctimas de minas antipersonal integrantes de la Fuerza Pública y otros más, son fuentes centrales para la construcción del Informe Nacional de Minas Antipersonal, que será publicado por el CNMH en 2017.

 


Lanzamiento, minas

Lanzamiento: edición especial Revista Conmemora

Noticia

Autor

Gonzalo Sánchez Gómez

Fotografía

CNMH

Publicado

09 Sep 2016


Lanzamiento: edición especial Revista Conmemora

Editorial Conmemora – edición 4

La memoria una aliada para la paz

Por Gonzalo Sánchez Gómez, Director General del CNMH.

La memoria debe ser una aliada para la paz y no un obstáculo para la reconciliación. Desde el Centro Nacional de Memoria Histórica trabajamos para hacer realidad ese anhelo, ese propósito hacia el cual queremos exhortar a los lectores de esta edición especial de Conmemora. Un país con 8 millones de víctimas no puede permitirse la idea falaz de que la paz está destinada a los que olvidan; pero también debe estar atento a señalar los discursos que utilizan la memoria del sufrimiento y la injusticia para perpetuar la guerra.

Estamos en contra de alimentar una memoria vengadora que sobre la base de una restauración imposible, o con afán punitivo, anula toda posibilidad de futuro o, más concretamente, la posibilidad de construir un nuevo pacto social; pero también estamos en contra de una memoria ingenua, y de un olvido prefabricado, que se empeña en ignorar tanto las raíces como los impactos de nuestras guerras, y sobre esa indolencia construye castillos de papel.

  1. Hacer memoria histórica como un ejercicio crítico. Es decir, renunciar a la pretensión de un relato hegemónico. La memoria histórica no es unívoca ni oficial, sino una acumulación de memorias diversas en diálogo y en tensión.
  2. Si bien no tenemos la certeza de que los ejercicios de memoria sean por sí solos una garantía para la no repetición, sí tenemos la convicción de que el olvido nos ha conducido siempre a la repetición: Colombia olvidó demasiado y la guerra siempre regresó.
  3. Necesitamos de la memoria para poder dar el salto, en la arena política, de la confrontación entre enemistades absolutas al debate entre adversarios. Pero la necesitamos también para que el recuerdo no reaparezca como pesadilla en el futuro. Las sociedades que han renunciado a la memoria para tranquilizar su presente rara vez escapan al resentimiento o la venganza.
  4. El solo recuerdo de Auschwitz no nos ha eximido de la crueldad de ninguna guerra o genocidio posterior, es verdad. Pero entre recordar y no repetir hay un universo de mediaciones y transformaciones estructurales de la sociedad que no pertenecen al campo de la memoria propiamente tal, sino al de la política, los modelos de desarrollo y los órdenes sociales. La tarea de la memoria es señalar el lugar de los problemas aunque no esté equipada para resolverlos.
  5. Las memorias de las víctimas no son idealistas ni nostálgicas ni universalistas. Son memorias pragmáticas. No se levantan por un deber moral sino por necesidad: encontrar a sus muertos, saber qué les pasó y despojarlos de los estigmas con que se los ha pretendido empañar. No son memorias discursivas sino que están centradas en los impactos de la guerra.
  6. Necesitamos reconocer procesos, no solo eventos, pues es evidente que tenemos mucha información y poca memoria. Establecer causalidades e impactos, interpretar sentidos e indagar en la experiencia vivida parece el campo privilegiado de la memoria como aliada para la paz.
  7. Las memorias de las víctimas no son per se vengadoras o tóxicas, como quisieran muchos de los que pretenden hablar por ellas. En su mayoría las víctimas no piden justicia a ultranza ni venganza, sino verdad y no repetición. La mejor reparación para nosotros, dijeron las víctimas que fueron a La Habana, es que se logre la paz. Por su parte las víctimas del paramilitarismo, antes que la ampliación de penas, demandan la recuperación de la dignidad de los asesinados, los desaparecidos o los torturados, bajo el manto de discursos legitimadores, y la revelación de verdades aún ocultas o incompletas.
  8. La violencia ha limitado pero no doblegado los ejercicios de verdad y de memoria. Rompiendo los cánones de lo experimentado en otros países en conflicto, la confrontación armada en Colombia discurre en paralelo con una creciente manifestación de memorias que desafían esquemas e invocaciones al miedo paralizante.
  9. Nuestra memoria no se refiere a una guerra lejana. Podríamos decir, nuestra memoria es un recuerdo del presente. Y en ese sentido, la memoria se configura como un dispositivo eficaz para cuestionar el aquí y el ahora e inventar el futuro inmediato.
  10. El ejercicio público de hacer memoria es por esencia una práctica de ampliación democrática y una herramienta de construcción de paz. Hacer memoria es darle presencia a una voz, una situación, un pendiente o una solución. Se trata de hacer memoria hoy no solo para una paz posible sino para impulsar la transformación del presente y la invención del futuro.

Versión digital Conmemora, edición 4:

Publicado en Noticias CNMH



2A, Conmemora, Lanzamiento

Lanzamiento Concurso Josué Giraldo

Noticia

Autor

María Camila Correa

Fotografía

María Camila Correa

Publicado

06 Oct 2016


Lanzamiento Concurso Josué Giraldo

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Comité Cívico por los Derechos Humanos del Meta, atendiendo el fallo dictado por la Sección Tercera del Consejo de Estado el 26 de junio de 2014, organizan los “Premios Josué Giraldo Cardona”. El lanzamiento de este concurso se realizará el próximo jueves 13 de octubre, enla Biblioteca Germán Arciniegas de Villavicencio, el marco de la conmemoración de los 20 años de su asesinato.


A partir de 2016 y por cinco años consecutivos se realizará el Concurso para reconocer públicamente a organizaciones o personas, que por su trabajo y actividad contribuyan de forma sobresaliente a la defensa de los D.H. y a estudiantes que habiendo escrito una tesis en el tema de Unión Patriótica y Derechos Humanos deseen una beca para cursar un programa de maestría o doctorado en cualquier universidad pública del país.

Por medio de sentencia con ponencia del Dr. Danilo Rojas, se le ordenó a la Policía Nacional y la Unidad Nacional de Protección la financiación de dos premios anuales: (i) una beca para cursar un postgrado, maestría, doctorado o postdoctorado, en la universidad pública que se escoja, premiando la mejor tesis sobre defensa de DD.HH. y el exterminio de la Unión Patriótica. (ii) premiar al grupo de trabajo, investigación u organización académica, social, que defienda y promueva la defensa de los DD.HH., en la región de los llanos orientales, con un apoyo económico de cien salarios mínimos (100 SMLV) para su fortalecimiento.

El CNMH y el Comité Cívico, organización fundada por Josué, están vinculados en la orden del Consejo de Estado como organizadores de los premios. El pago de los mismos estará a cargo de la Policía Nacional. Los galardones se entregarán durante el primer semestre de 2017.

Josué Giraldo Cardona, fue un líder de la Unión Patriótica asesinado el 13 de octubre de 1996. Ese día se encontraba jugando cerca a su hogar en Villavicencio con sus hijas cuando recibió varios disparos que acabaron con su vida. Varios meses atrás Josué había informado al Comandante de la IV División del Ejército, al Comandante de la Policía del Meta y al Director Seccional del Das -Departamento Administrativo de Seguridad- sobre las amenazas que estaba recibiendo y del peligro que corría su vida. Es por ello que la Sección Tercera del Consejo de Estado, señala que “el asesinato de Josué Giraldo Cardona es un crimen de lesa humanidad y una afrenta al ejercicio de los derechos de oposición política que degrada la confianza que las personas deben tener en las instituciones del Estado”.

En su labor como defensor de DD.HH. y militante de la UP es asesinado, como tantos antes y después de él, tratando de hacer que sus muertos contaran, apostándole a la democracia para superar la guerra, creando, desde aquél momento, paz.

El escenario es grave, peligroso y preocupante, pero ello no es impedimento para que cientos de colombianos sigan abogando por la defensa de los D.H. y lucha contra el olvido y la impunidad de los diversos episodios tan atroces que han manchado con sangre y odio el territorio colombiano.

Villavicencio

Fecha: jueves 13 de octubre de 2016
Lugar: Biblioteca Germán Arciniegas. Con el apoyo de la Defensoría del Pueblo.
Hora: 8:00 a.m.

Para mayor información escriba a: conjosuegiraldo@centrodememoriahistorica.gov.co

ENTRADA LIBRE

Publicado en Noticias CNMH


Lanzamiento


Lanzamiento

Ir al contenido