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«Mi resistencia es con la palabra»: El legado de las letras en la Feria Internacional del Libro de Cali

«Mi resistencia es con la palabra»: El legado de las letras en la Feria Internacional del Libro de Cali

Laboratorio colaborativo: «Naturaleza y territorio en el marco  del conflicto armado»

Autor

CNMH

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Expresión artística en medio del taller «El sueño de los colibríes», organizado por la Dirección del Museo de Memoria del CNMH.

Publicado

27 octubre 2023


«Mi resistencia es con la palabra»: El legado de las letras en la Feria Internacional del Libro de Cali

Entre letras, tejidos, arte y música se llevó a cabo la Feria Internacional del Libro de Cali (FILCali) entre el 12 y el 22 de octubre. Las letras y sus diferentes formas de expresión y de dejar huella fueron las protagonistas.

Un estallido creativo

«El cuerpo era la comunidad. La mente eran las personas y el espíritu, era la primera línea» expresó con emoción Diana Contreras, más conocida como Tokio, integrante de la primera línea, en medio del diálogo «Memorias sobre el estallido social en Cali». Se trató de una conversación que no solo revivió las memorias de aquellos que con pinceles, letras y música resistieron durante el estallido social de 2021 en el Valle del Cauca, sino que, además, pudieron compartir cómo la fuerza colectiva los hizo unirse en comunidad porque «algo afuera estaba pasando», algo que los transformó en sociedad y que los hizo reconocer que «hubo un estallido artístico que transformó la historia».

Cali feria libroDiana Contreras, Tokio, durante el diálogo «Memorias sobre el estallido social en Cali» en el marco de la FILCali.

La protagonista fue la palabra y la memoria quedó fijada en las letras, aquellas que, cuando se leen en grupo, hacen aflorar emociones e historias guardadas en el interior. «Mi resistencia es con la palabra. Dicen que resistir es aguantar, pero para mí no es aguante, es vida», dijo en voz alta NarthyJulieth Vásquez, antes de comenzar a leer un fragmento del libro Ojalá nos alcance la vida, durante el espacio «Micrófono abierto: Leer la memoria», que organizó la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos (DADH) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Mientras se oía su voz, se vivió un espacio armónico, lleno de complicidad, en el que los asistentes compartieron de forma espontánea sus relatos más íntimos por medio de la música y la poesía.

 

Una memoria guardada, una memoria tejida

Muestra artística del Laboratorio Textil Itinerante y VincuHilarte.

«Las resistencias cotidianas son aquellas pequeñas cosas que, sin que nos demos cuenta, tejen la vida, las tareas creativas que dan sentido a la rutina diaria, las que nos ayudan a preservar la memoria», dicen las palabras bordadas en una pieza textil expuesta en la Feria Internacional del Libro de Cali (FILCali) por el Laboratorio Textil Itinerante y VincuHilarte, un grupo de mujeres paisas que tienen en común la pasión de sanar y dejar su legado por medio del tejido.

Sus manos, bordadoras de telas de colores vivos y rebosantes de sensibilidad para enseñar, estuvieron presentes en el estand del CNMH. Durante cinco días llevaron diferentes invitados con quienes instauraron un espacio de diálogo en torno a sus experiencias de vida con el tejido. Una práctica que cobra especial sentido cuando se transforma el dolor vivido mediante una expresión de arte llena de memoria.

Cali feria libroAsistentes tejen el mural textil Tejer memorias. Hilar historias.

El grupo de tejedoras invitó a los asistentes a que entre todos construyeran el mural textil Tejer memorias. Hilar historias, en el que, para lograr el tejido, varias parejas tenían que entablar una acción colaborativa. Esta práctica representa el sentido de la unión en medio de la «ancestralidad textilera», como ellas la definen.

El sueño de los colibríes

«Los colibríes sueñan con que un día todo sea mejor. Por eso invitan a los habitantes de su pueblo a unir sus voces para que las langostas dejen sus corazas y se unan en un mismo canto de vida y armonía». Este fue un fragmento leído del libro Mi voz es tu voz, la escucho, la siento y la cuento, en el taller «El sueño de los colibríes», actividad realizada por la Dirección de Museo de Memoria del CNMH en el marco de la FILCali.

 

El taller invitó a los niños y las niñas a soñar, a pensar en un deseo colectivo que pueda materializarse con el aporte de cada uno. Para el CNMH, este sueño se relaciona con la construcción del Museo de Memoria de Colombia, un lugar que recogerá las memorias de las víctimas de todo el territorio del país. Por ello, el taller «El sueño de los colibríes» también hizo una invitación para recoger todas las muestras artísticas que sirven de inspiración en el proceso de elaboración del museo, pensando en un proceso creativo en conjunto en el que las víctimas sean las protagonistas, pues «El territorio habla y el centro escucha».

Durante el desarrollo del taller «El sueño de los colibríes», organizado por la Dirección de Museo de Memoria del CNMH.


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Buenaventura, Cali, Feria Internacional del Libro de Cali, FILCali, Museo de Memoria de Colombia, Valle del Cauca

Personas mayores participaron en un ejercicio de reflexión liderado por el Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

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Persona mayor escribe en su cometa un pedido de paz y memoria histórica.

Publicado

24 agosto 2023


Personas mayores participaron en un ejercicio de reflexión liderado por el Museo de Memoria de Colombia

En el mes de las cometas, el equipo de la Dirección del Museo de Memoria de Colombia, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), lideró una jornada especial de memoria con sesenta personas mayores de Centro Día Casa de la Sabiduría-Casa en el Árbol Usaquén.

El pasado martes 22 de agosto, el Museo de Memoria de Colombia del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) llevó a cabo un emotivo ejercicio en el Centro de Desarrollo Comunitario Simón Bolívar, ubicado en Bogotá. Sesenta personas mayores, provenientes del Centro Día Casa de la Sabiduría-Casa en el Árbol Usaquén, se reunieron para participar en esta enriquecedora experiencia.

La pregunta fundamental que guió la jornada fue «¿Qué debería ser una sociedad para que en su vejez un hombre siga siendo un hombre?». Este interrogante, formulado por la filósofa Simone de Beauvoir, sirvió como punto de partida para dialogar sobre la vejez y el respeto a los derechos de las personas mayores.

Las respuestas de los participantes se refirieron a la necesidad de ser escuchados y escuchadas, a la lucha contra la discriminación por la edad, a la importancia de la independencia económica y a la creación de oportunidades laborales inclusivas para quienes superan los 50 años.

 

 
 
 
 
 
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Además de las conversaciones enriquecedoras que se dieron, también se llevó a cabo una actividad memorable en la que las personas mayores crearon líneas de tiempo para recordar los momentos significativos de sus vidas. Uno de los recuerdos más impactantes compartidos durante la jornada fue el relato del traslado del edificio Cudecom, que tuvo que ser desplazado 29 metros en la calle 19 con Avenida Caracas el 6 de septiembre de 1974.

Como cierre de esta emotiva jornada se entregaron materiales para la elaboración de cometas. Algunos participantes plasmaron en ellas sus deseos, frases significativas o remembranzas que marcaron sus vidas, como símbolo de la importancia de mantener vivos los recuerdos y las aspiraciones a lo largo de la vida.

Este evento, enmarcado en el mes de las cometas, fue una oportunidad para honrar la memoria de nuestros mayores y reflexionar sobre la importancia de escuchar sus historias y garantizar un envejecimiento digno para todos y todas.

 

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¡Nos encontramos con 60 personas mayores en Bogotá!

El equipo del Museo de Memoria de Colombia, del CNMH, lideró una acción de memoria con personas mayores del Centro Día Casa de Sabiduría – Casa en el Árbol Usaquén. Durante la jornada se invitó a las personas mayores a dibujar una línea de tiempo para recordar diferentes acontecimientos de su vida y, al final, plasmaron algunos de esos recuerdos en cometas blancas.


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Bogotá, Centro Día Casa de Sabiduría, Museo de Memoria de Colombia, Usaquén

El Museo de Memoria de Colombia del CNMH trabaja para restablecer confianzas en el marco de la exposición «Voces para transformar a Colombia»

El Museo de Memoria de Colombia del CNMH trabaja para restablecer confianzas en el marco de la exposición «Voces para transformar a Colombia»

La comunidad de San Andrés de Pisimbalá eligió varios lugares marcados por la guerra para resignificarlos con una exposición de memoria. Foto: Felipe Alarcón, CNMH.

Autor

CNMH

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El equipo Voces para Transformar a Colombia, del Museo de Memoria de Colombia —como parte del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH)—, participó en una jornada de revisión, comprensión e identificación de expectativas del proceso de medidas cautelares implementadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en Barrancabermeja, durante el 27 y 28 de julio.

Publicado

09 agosto 2023


El Museo de Memoria de Colombia del CNMH trabaja para restablecer confianzas en el marco de la exposición «Voces para transformar a Colombia»

El equipo Voces para Transformar a Colombia, del Museo de Memoria de Colombia —como parte del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH)—, participó en una jornada de revisión, comprensión e identificación de expectativas del proceso de medidas cautelares implementadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en Barrancabermeja, durante el 27 y 28 de julio.

La relación entre las gestiones anteriores del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y las organizaciones y colectivos de víctimas ha pasado por momentos en los que la confianza se ha resquebrajado.

La exposición «Voces para transformar a Colombia» es ejemplo de este escenario en el que hubo modificaciones sin la validación de las organizaciones involucradas. Debido a esto, una oncena de organizaciones que sintieron vulnerados sus derechos acudieron a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) con el objetivo de solicitar medidas cautelares para que se respetara la participación de las víctimas y la integridad del material entregado por ellas.

En el marco de las audiencias realizadas por la JEP y de los distintos autos emitidos en la medida cautelar, se ordenó al Museo de Memoria de Colombia del CNMH un plan metodológico para restablecer las confianzas y propiciar los procesos necesarios para restaurar la exposición. Entre las acciones realizadas en este plan se presentó el diagnóstico elaborado por el equipo Voces para Transformar a Colombia a la Organización Femenina Popular (OFP) en el encuentro que tuvo lugar en Barrancabermeja durante el 26, 27 y 28 de julio. El objetivo de la jornada fue la revisión, comprensión e identificación de expectativas del proceso de medidas cautelares implementadas por la JEP.

 

Imagen de uno de los paneles expositivos de la Casa Museo de Memoria sobre los derechos de las mujeres. Imagen de uno de los paneles expositivos de la Casa Museo de Memoria sobre los derechos de las mujeres. 

Edwin Arias, director técnico del Museo de Memoria de Colombia del CNMH, hizo un reconocimiento de la responsabilidad en el resquebrajamiento de la confianza y la dificultad para establecer relaciones más cercanas, honestas y armoniosas entre las organizaciones y el CNMH. Además, resaltó la importancia de reconocer y visibilizar cada una de las memorias de vida, resistencia y fortaleza que han compartido con el Centro Nacional de Memoria Histórica a lo largo de este trayecto las víctimas y las organizaciones que hacen parte de la exposición «Voces para Transformar a Colombia».

Este primer encuentro con la OFP busca aportar a la construcción y preservación de la memoria en los procesos de reparación simbólica de las víctimas del conflicto armado colombiano. En el encuentro se logró llegar a acuerdos con relación a varios puntos: 1) concertación y diálogo permanentes; 2) montar nuevamente la exposición como medida de reparación a las víctimas; 3) garantizar la protección de testimonios y documentos entregados al CNMH; 4) reconocer y honrar los pactos de confidencialidad y protección de información; 5) realizar procesos de articulación permanente para fortalecer los procesos expositivos de la organización y del Museo; y 6) no modificar el sentido político de las narrativas de la organización asociadas a la exposición «Voces para transformar a Colombia».

Desde el Museo de Memoria de Colombia se hizo extensiva la invitación a continuar el diálogo, la construcción conjunta y la identificación de los objetivos y las metas que a corto, mediano y largo plazo harán posible que la exposición «Voces para transformar a Colombia» sea un medio eficaz para que el territorio hable y el centro escuche.

 


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Barrancabermeja, CNMH, JEP, Museo de Memoria de Colombia, Organización Femenina Popular

Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

Autor

CNMH

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El Diálogo Iberoamericano de Pares «Museos que Hacemos Memorias: Recoger, Acoger y Reconocer» se llevó a cabo el viernes 2 de junio, en el auditorio del Instituto Caro y Cuervo. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.

Publicado

6 junio 2023


Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

  • El Diálogo Iberoamericano de Pares, organizado por la Dirección Técnica de Museo del Centro Nacional de Memoria Histórica, reunió a varias iniciativas del continente para intercambiar saberes, aciertos y obstáculos.

Recoger, acoger y reconocer son tres verbos que comprenden bien los museos de memoria de América Latina y el Caribe. Esto quedó claro en la presentación de los procesos internacionales de memoria histórica sobre los cuales giró la primera parte del Diálogo Iberoamericano de Pares «Museos que Hacemos Memorias: Recoger, Acoger y Reconocer», que organizó la Dirección Técnica de Museo del Centro Nacional de Memoria Histórica (Museo de Memoria de Colombia), en el marco del Día Internacional de los Museos.

Fue el auditorio del Instituto Caro y Cuervo, en Bogotá, el lugar elegido para propiciar este intercambio de pares, experiencias, aciertos y obstáculos de estos espacios que reconstruyen memoria en el ámbito iberoamericano. Se espera que estas conversaciones, a su vez, «se conviertan en estímulo frente a lo que estamos adelantando» desde la Dirección de Museo, como lo subrayó Daniel Castro, asesor de la entidad.

La experiencia tras la dictadura chilena

«“¿Eres capaz?”, me preguntó Bachelet —en ese entonces presidenta de Chile—. Este museo también se construyó en un tiempo récord. Nosotros corrimos mucho porque no sabíamos qué venía después. Este museo fue presentado a la opinión pública días antes de que Bachelet dejara su cargo, luego venía Piñera. No podía rechazar una oportunidad como esa de incidir en una realidad que me atormentaba». Marcia Scantlebury Elizalde, presidenta del Directorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (MMDH) de Chile, abrió la jornada contando las vicisitudes que vivió desde la propuesta de creación de este museo, uno de los más reconocidos a nivel regional y mundial en términos de memoria.

 

Para Scantlebury, el museo es un recordatorio permanente de lo que pasa cuando se pierde la democracia, de lo difícil que es recuperarla y  mantenerla:

Desató un agitado debate. Hoy en día, en Chile, la mayoría reconoce que se violaron los derechos humanos. En Chile, el eje de la dictadura fue la negación. Y la apoteosis de la negación fueron los detenidos desaparecidos; para ellos fue gente que nunca existió. Inevitablemente, la memoria se convierte en territorio de disputa cultural y política.

Uno de los dispositivos museográficos del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, de Chile, que recuerda a las víctimas no sobrevivientes de la dictadura; sus rostros se encuentran en un gran mural fotográfico. Crédito: MMDH.
Uno de los dispositivos museográficos del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, de Chile, que recuerda a las víctimas no sobrevivientes de la dictadura; sus rostros se encuentran en un gran mural fotográfico. Crédito: MMDH.

Después del reconocimiento general de la población chilena de lo que significó vivir en dictadura, vino una invitación por parte del museo: instar a sus visitantes a sacar sus propias conclusiones. «No quisimos editorializar, dar recetas. Ojalá salieran del museo con más preguntas que respuestas: esa era la idea».

Para lograrlo, utilizaron dispositivos museográficos como La nube, que dispone de varios vacíos o huecos, con el fin de que dos o tres veces al año el público contribuya llenándolos con sus propios documentos: aquellos de la gente que les falta. También está El memorial, como se le conoce, aunque su nombre real es Geometría de la conciencia, una obra de Alfredo Jaar hecha en hormigón, con cajas de luces que reflejan las siluetas «de gente común y corriente que no pasó por horrores, y otras de personas que fueron fusiladas». La obra está cargada de un concepto creativo que expresa el lema: «Todos hemos perdido algo».

Una iniciativa familiar con impacto mundial

Otro museo nacido para resguardar las memorias de una dictadura es el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, que lidera Luisa de Peña. Ubicado en la Ciudad Colonial, este espacio surge por la iniciativa de la familia de la actual directora del museo, quien narra lo sucedido como se cuentan todas las historias en el Caribe:

Un día llegamos a casa de mi abuela y ella estaba con su prima, que me aborda y me dice que quiere que les haga un museo para las víctimas de la dictadura, entre los que estaba el hijo de la prima de mi abuela. Ellas estaban preocupadas de qué iba a pasar. Uno no tenía ni idea de qué era un museo de memoria. Tampoco le puse mucha atención. Días después, mi mamá me llama y me dice: «Recuérdate la responsabilidad que tenemos los dominicanos libres con los que entregaron la vida».

Fachada del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Crédito: Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.
Fachada del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Crédito: Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.

Así que Luisa de Peña, una historiadora del arte con una vocación museística muy diferente, le dio un timonazo a su carrera para redireccionarla hacia otro rumbo, con una perspectiva más personal y familiar. «Empezamos a trabajar un pequeño museo de historia con la historia de ese grupo, pero un museo no puede ser sobre un hecho…». En el 2000, de Peña visitó el Yad Vashem, el museo oficial del Holocausto judío en Israel. «Era la primera vez que visitaba un museo de memoria, y ese museo me transformó. Transformó mi percepción del Holocausto. Había que aprender de esto. Había que repensar el museo».

Así comenzó el acercamiento con los familiares y sobrevivientes de la dictadura de Trujillo. «Fuimos acercándonos, visitando, se unieron muchos. Hubo peleas, desencuentros, separaciones, pero seguimos adelante». Hasta que, en 2008, el presidente de turno quiso tener un gesto con la resistencia y logró, luego de varias conversaciones, asignar recursos al museo. «De 2008 a 2011 se construye el museo con fondos gubernamentales, pero manejado por nosotros», aclara de Peña.

El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana aplicó a fondos internacionales, así como al Registro de Memoria de la Unesco. «Eso nos dio relieve nacional e internacional. Nos dio un gran impulso». En 2011 abrieron las puertas y también comenzaron a trabajar como museo virtual, lo que les permitió ganarse la aprobación y solidaridad de los dominicanos, mientras compartían sus dos mensajes clave, la columna vertebral del espacio: conmemorar a las víctimas y  educar en valores democráticos y derechos humanos.

Esa línea de educación se sostiene en el principal público del museo: los estudiantes. «Recibimos alrededor de 400 estudiantes diarios, pero somos un país de menos de 13 millones de personas. Tenemos un convenio con el Ministerio de Educación. Nos comprometemos a recibir ochenta mil visitantes al año en los talleres sobre derechos humanos y valores democráticos». 

Laboratorios ciudadanos y memoria de paz viva

¿Cómo habilitar lugares de encuentro abiertos a la participación de cualquiera para la colaboración, experimentación y creación colectiva de proyectos que buscan mejorar la vida en un lugar? Esta es la pregunta recurrente de Marcos García, de la Asociación Espacios Comunes y Fundación Hebras de Paz Viva, de España.

Marcos García, de la Asociación Espacios Comunes y Fundación Hebras de Paz Viva, de España. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.
Marcos García, de la Asociación Espacios Comunes y Fundación Hebras de Paz Viva, de España. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.

Puede resultar un cuestionamiento abstracto si no se aterriza, pero todo cobra sentido cuando García expone las fotografías de lo que hace en los laboratorios ciudadanos y de memoria de paz viva que lidera. «No me siento del ámbito de los museos ni de la memoria, pero no son ámbitos que me sean ajenos totalmente». Y es que ni los museos ni la memoria están acabados totalmente. No están escritos en piedra, no se pueden entender como dados por sentado. Los museos y la memoria —las memorias— están vivos, y hacia eso transita García al promover lugares para la experimentación y la cooperación.

«Creo que si podemos aumentar las posibilidades de transformación de la ciudad, más justa, más libre, más sostenible, es necesario que haya un incremento de la exploración y la cooperación social». Ahora sí, ¿cómo lo aterriza? A partir de una idea de experimentación abierta, como el diseño de prótesis con forma de mano o muñón para jóvenes con discapacidad física, con alternativas tan precisas que permiten, desde los diferentes prototipos, tocar la guitarra o comerse un yogur. Esto ha permitido, por ejemplo, mejorar la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes de Nariño, víctimas de las minas antipersona.

Un elemento importante de estos laboratorios ciudadanos es la documentación de los hallazgos y los errores porque permitirán aplicar y expandir lo que funciona, y desechar lo que no sirve.

Un nuevo lugar para todas las memorias, ¡todas!

María Gaitán, Marcia Scantlebury, Luisa de Peña, Marcos García y Edwin Arias, ponentes del Diálogo Iberoamericano de Pares. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.
María Gaitán, Marcia Scantlebury, Luisa de Peña, Marcos García y Edwin Arias, ponentes del Diálogo Iberoamericano de Pares. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.

En Colombia se está gestando la construcción física y social de un nuevo museo de memoria para Iberoamérica. Se trata del Museo de Memoria de Colombia, a cargo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), donde se espera recoger, acoger y reconocer procesos como los de Chile y República Dominicana, o los laboratorios ciudadanos de España, para levantar «un colaboratorio de memorias vivas», como afirmó María Gaitán, directora del CNMH. Además, se espera mostrar una historia que merece ser contada de manera más extensa: «No solamente estamos abriendo un espacio que para nosotros es el lugar de memoria de Colombia, nacional, sino que, a la vez, estamos invitando a Latinoamérica a que construyamos una sala que debemos también tener, porque nuestra América tiene una historia común que todavía no la hemos hecho tan visible»

Para Gaitán también es clave compartir y entender conjuntamente que, si bien el edificio del Museo de Memoria de Colombia aún no está terminado, actualmente sí se está construyendo «desde lo que se hizo anteriormente y desde lo que este Gobierno del cambio busca con la memoria histórica». Esto es rendirle honores «a las resistencias de nuestros antepasados que hoy son víctimas», afianzar un lenguaje común «con el que podremos avanzar juntos por el mismo horizonte y el mismo camino», y esencialmente «poder mirarnos a los ojos, así tengamos diferencias».


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Bogotá, CNMH, Diálgo Iberoamericano Pares, Instituto Caro y Cuervo, Museo de Memoria de Colombia

artistas plásticos se reunieron en el Parque Nacional, en Bogotá, para representar la relación entre el arte y la memoria en una actividad liderada por el Museo de Memoria de Colombia

«Respiramos memorias»: una conmemoración por el Día Internacional de los Museos

artistas plásticos se reunieron en el Parque Nacional, en Bogotá, para representar la relación entre el arte y la memoria en una actividad liderada por el Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

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Artistas plásticos se reunieron en el Parque Nacional, en Bogotá, para representar la relación entre el arte y la memoria en una actividad liderada por el Museo de Memoria de Colombia

Publicado

2 junio 2023


«Respiramos memorias»: una conmemoración por el Día Internacional de los Museos

  • En el contexto del Día Internacional de los Museos, el 30 de mayo de 2023 desde el Parque Nacional, en Bogotá, artistas plásticos y estudiantes participaron en distintas actividades para reflexionar sobre memoria histórica, bienestar y sostenibilidad

El arte y la memoria se volvieron a encontrar en un espacio ideado por el Museo de Memoria de Colombia. El 30 de mayo al menos 15 artistas plásticos se reunieron en el Parque Nacional, en el Salón Luis Caballero, para desarrollar una pieza gráfica que llevó la consigna «Respiramos memorias». 

La iniciativa estuvo enmarcada en el Día Internacional de los Museos, que se conmemora el 18 de mayo. Mauricio López, líder de apropiación social y comunicación del Museo de Memoria de Colombia del CNMH, explicó que el espacio se planteó para avanzar en la construcción colectiva de este lugar de memoria.

Con ese norte, desde las 11:00 a.m. la pintura se tomó el lugar. En siete biombos pintados de rojo se comenzaron a trazar, por una cara, letras amarillas con el mensaje «respiramos memorias» y por la otra, los artistas plasmaron su mensaje personal sobre la memoria histórica, el bienestar y la sostenibilidad. 

«Pensamos en ese respirar consciente y en encontrar las memorias que estamos construyendo del cuerpo, de nosotros, como comunidad y como individuos», precisó López. Esa idea la reafirmó Elkin Torres, un artista plástico que participó en el evento y es conocido como Fike: «este es un espacio en el que los mayores y los más jóvenes se juntan sin egos y superioridades». 

en la imagen, el artista plástico Fike, quien a través del graffiti pintó el rostro representativo del evento «Respiramos memorias»
En la imagen, el artista plástico Fike, quien a través del graffiti pintó el rostro representativo del evento «Respiramos memorias»

Fike fue el encargado de pintar el rostro que aparece en el volante del encuentro. «Muestra esa cosmogonía de que la memoria trasciende más allá y viene de más atrás», manifestó el artista quien, además, reconoció que esa construcción colectiva se sentía en el ambiente. 

Esa noción también la compartió Joshua Álvarez, estudiante de diseño gráfico de la Universidad Nacional: «Esa es una de las razones por las que estoy acá: aprender todo lo que pueda desde el diálogo y desde un ambiente de bienestar». Con esto los artistas resaltaron que, si bien el arte es una herramienta de construcción de memoria, esta debe ser el resultado de un colectivo que involucre a todos los sectores de la sociedad. 

Al Parque Nacional llegaron estudiantes de once del Colegio IED Francisco de Paula Santander, que participaron en conversatorios que los acercaron al territorio y al concepto de memoria. En simultáneo, el colectivo Cocer, de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), preparaba un arroz con pollo para todos los presentes.  

—Es muy rico sentir el humo que te llega a la cara, te hace toser —expuso Fike— y luego probar el saborcito de ese almuerzo hecho con amor.

 

El Parque Nacional, un lugar para reconocer el territorio

a la 1:00 p.m. llegaron los estudiantes del  Colegio IED Francisco de Paula Santander para participar en un taller ambiental y encuentro de saberes
A la 1:00 p.m. llegaron los estudiantes del  Colegio IED Francisco de Paula Santander para participar en un taller ambiental y encuentro de saberes

No es casualidad que el evento se realizara en el Parque Nacional. Edgar Lara, quien hace parte de la dirección del Museo de Memoria de Colombia, indicó la importancia de reconocer lo que nos rodea. «Estamos aquí para reconocer la memoria a través de la naturaleza».

A la actividad asistieron los estudiantes del colegio distrital y aprendieron sobre la agricultura urbana. «Les explicaba que diferentes víctimas del conflicto armado utilizan esta práctica como una reparación simbólica al volver a cultivar desde espacios urbanos», detalló Lara y reflexionó acerca del impacto de la guerra sobre el territorio. «La naturaleza también es víctima, muchas veces silenciosa, y a veces no nos percatamos de eso», añadió.

Reconocer el tipo de plantas y especies que habitan en el Parque Nacional fue otro ejercicio del taller. «Uno conoce las calles y las carreteras de la ciudad, pero vemos todas las plantas como un gran ente verde», comentó el experto, que les enseñó a los jóvenes de ese colegio sobre ejemplares como el roble, el mano de oso, el jazmín del cabo, el yaruma, la palma de cera y la eugenia.

Para Edgar Lara el componente ambiental es impredecible y a veces no se tiene en cuenta. Por eso no solo hubo una charla con los estudiantes, sino con los mismos artistas y «esa inspiración llegó a la pieza gráfica». Tanto así que algunos de los alumnos tomaron los pinceles para apoyar la iniciativa y compartir esos otros saberes desde el arte como resistencia. 

Ese 30 de mayo de 2023 no solo el arte y la memoria se reencontraron en el Parque Nacional, sino que la naturaleza se unió a la conmemoración basada en el trabajo colectivo.  


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WIWA Sierra Nevada Mauricio Ramirez

En la Sierra Nevada, el Museo siguió construyendo memoria con los wiwa

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CNMH.

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CNMH

Publicado

27 de abril 2021


En la Sierra Nevada, el Museo siguió construyendo memoria con los wiwa

  • El Museo de Memoria de Colombia acompañó la inauguración de la Casa Intercultural de los Saberes del pueblo wiwa en la Sierra Nevada de Santa Marta.
  • Este proceso de memoria histórica aporta a la recuperación de los conocimientos y prácticas culturales indígenas que han sido afectadas por el conflicto armado.

El Shembuta, la ley de origen del pueblo wiwa, ordena el cuidado de los lugares sagrados, el territorio y la cultura en la Sierra Nevada de Santa Marta, que para ellos es el corazón del mundo. Durante décadas, el conflicto armado y otras formas de violencia han desestabilizado esa relación y hoy está en riesgo, pero los wiwa hacen memoria para sanar lo que ha sido afectado.

Entre el 9 y el 12 de abril, como un paso más en un proceso de acompañamiento que empezó en 2015, el Museo de Memoria de Colombia, del Centro Nacional de Memoria Histórica, participó en la inauguración de la Casa Intercultural de Saberes Ancestrales Kuimáku. En la cuenca del río Guachaca, a tres horas de Santa Marta, alrededor de cuarenta indígenas se reunieron en esos días para seguir tejiendo su memoria desde la palabra.

Afuera de la casa se presentó una expografía con páneles que explican algunos conceptos importantes en la cosmogonía wiwa. Uno de ellos habla del Ruama Shama, que es como llaman a su memoria histórica: “es un recordar constante, es volver al corazón, al origen, al principio de nuestras enseñanzas […] es analizar las causas que llevaron a involucrarnos en una guerra de la cual nunca quisimos hacer parte y llegó sin ser llamada”.

Para construir una memoria con esas características, la Organización Wiwa Golkushe Tayrona, que cobija a 7 mil de los más de 12 mil indígenas wiwa que hay en el país, está construyendo el CIFFEC: el Centro Integral de Formación y Fortalecimiento Espiritual y Cultural, una estrategia de reparación que promueve espacios culturales y educativos de transformación a partir de la identidad y las prácticas tradicionales wiwas.

En el acto inaugural de la casa, varias mujeres jóvenes y mayores vestidas de blanco con mantas rojas bailaron durante horas al ritmo de instrumentos propios. La música les permite comunicarse con los seres sobrenaturales que rigen la vida material y espiritual. “Cuando nosotras bailamos, estamos pagando a la madre tierra lo que consumimos”, dice Verónica Rodríguez, una joven en proceso de preparación para convertirse en saga, que es el rol femenino más alto en la comunidad.

Para los wiwa, el conflicto armado —y otros factores como la evangelización, la colonización, la guaquería, la bonanza cocalera y marimbera, la fumigación y los megaproyectos— ha puesto en riesgo su conocimiento y sus tradiciones. Se han desestabilizado los ciclos de la vida y se afectó a su territorio, que para ellos es otra víctima y debe sanarse.

En el auto 004 de 2009, la Corte Constitucional advirtió el riesgo de exterminio que enfrenta el pueblo wiwa, un tema que retomamos en el informe Tiempos de vida y muerte. Memorias y luchas de los pueblos indígenas en Colombia. Darío Acevedo, director del CNMH, recordó que “a los pueblos indígenas les han destrozado sus creencias, sus rituales, su relación con el territorio. Por eso buscamos trabajar con ellos y construir memorias que van a enriquecer el Museo de Memoria de Colombia”.

Una de las actividades centrales del encuentro en la Sierra, que contó con el apoyo del equipo del Museo, fue el planteamiento de un proyecto para construir un calendario propio que contribuya a restablecer el ordenamiento de su plan de vida. Ese calendario, que se pensará con la guía de las autoridades tradicionales, les permitirá preservar su conocimiento sobre los ciclos de lluvia, los tiempos de siembra, los pagamentos, entre otros.

El mamo Romualdo Gil, uno de los líderes de la comunidad, explicó que estos procesos de memoria histórica son importantes para mantener la transmisión de saberes entre generaciones, que se ha perdido a causa de las distintas formas de violencia: “Han muerto muchas abuelas y abuelos sabedores. Hace falta enseñanza para que los jóvenes gocen de su conocimiento y su cultura”.

El Museo tiene el mandato de construirse desde la diversidad. Este trabajo en la Sierra Nevada responde al compromiso de reconocer las necesidades y aportes de los grupos étnicos en la construcción de memoria. Fabio Bernal, director del MMC, anunció que “el trabajo con la comunidad wiwa continuará. El Museo será un aliado en el proceso de construcción del CIFFEC, que se convertirá en un punto de articulación para transmitir el conocimiento ancestral a futuras generaciones”.

  • WIWA Sierra Nevada Mauricio Ramirez

    Memorial WIWA-Sierra Nevada – Mauricio Ramírez Vásquez

  • WIWA Sierra Nevada Mauricio Ramirez

    Memorial WIWA-Sierra Nevada – Mauricio Ramírez Vásquez

  • WIWA Sierra Nevada Mauricio Ramirez

    Memorial WIWA-Sierra Nevada – Mauricio Ramírez Vásquez

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    Memorial WIWA-Sierra Nevada – Mauricio Ramírez Vásquez

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Fabio Bernal

“El Museo debe ser un espacio de reflexión”: Fabio Bernal, director Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH.

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CNMH

Publicado

4 de marzo 2021


“El Museo debe ser un espacio de reflexión”: Fabio Bernal, director Museo de Memoria de Colombia

Este año, el proyecto del Museo de Memoria de Colombia (MMC), liderado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH),  entra en una etapa avanzada antes de abrir sus puertas en Bogotá en 2022. La construcción del edificio, en la calle 26 con avenida Las Américas, está en marcha. Paralelo a esta, sigue la apuesta por fortalecer su dimensión territorial en todo el país y su dimensión virtual, incluso por fuera de Colombia.

Además, el MMC mantiene un diálogo abierto y constructivo con organizaciones de víctimas, academia, entidades públicas y organismos multilaterales.

En esta entrevista, Fabio Bernal, director del Museo, habla sobre los retos de construir colectivamente un museo que articule memorias plurales y diversas, y que promueva el diálogo y la reflexión de todo el país. También se refiere  a los avances de la obra y el impacto de la exposición SaNaciones.

Llevamos varios años hablando de la construcción del Museo, y por fin hace unas semanas hay máquinas y movimiento en el predio. ¿En qué etapa va el proyecto?

La obra del Museo de Memoria de Colombia ya inició. Va avanzando. Ya estamos finalizando el proceso de pilotaje, que es la cimentación profunda, y continuaremos con la obra durante este año. A medida que vaya transcurriendo 2021, vamos a empezar a ver cómo crece el edificio para completar sus seis pisos, y así poder cumplir con la meta de abrir las puertas y poner en marcha el Museo en 2022.

Paralelo al proyecto del edificio en Bogotá, el Museo se ha construido en otras dimensiones. ¿Cómo es ese trabajo?

El Museo se ha pensado en tres dimensiones: física, territorial y virtual. Estas se complementan. El Museo existe más allá de sus paredes. Es un museo que debe aprender y fortalecer los procesos que se hacen en regiones, los procesos que se construyen desde las comunidades, que son las que tramitan su duelo de los horrores que ha dejado el conflicto armado. Por eso en la dimensión territorial del Museo seguimos empeñados en trabajar con comunidades de todo el país.

A final del año pasado desarrollamos una exposición transmedial llamada SaNaciones: diálogos de la memoria, que tuvo diferentes plataformas. Una fue Museo en casa, que nos permitió llegar a los hogares de habitantes de la región Caribe a través de los recibos de servicios públicos. Hicimos alianzas con empresas de servicios, y nos permitieron incluir obras de artistas que nos pusieron a reflexionar en familia sobre qué es construir memoria, por qué son importantes estos diálogos.

Es interesante y necesario buscar formas de acercar los museos a la gente que no puede o no está acostumbrada a visitarlos. ¿Qué otras estrategias hay en este sentido?

En SaNaciones también tuvimos otra plataforma que fue la unidad móvil. Con esta estuvimos en Barranquilla en cuatro urbanizaciones de vivienda mayormente habitadas por víctimas del conflicto armado.

En medio de la pandemia, era necesario contar con todos los protocolos, pero no dejar de llevar el Museo a los territorios. Estuvimos en Villas de San Pablo, Villa Cordialidad, Gardenias y Pinar del Río, en Barranquilla, y también en Malambo y Soledad, a petición del Grupo de Gestión de Paz y Víctimas de la Gobernación del Atlántico.

Allí compartimos con las comunidades y ellas alzaron su voz. Fue muy conmovedor ver la valentía de las víctimas, quienes, a pesar de estar amenazadas en algunos casos, vincularon su voz a la construcción del Museo. Es fundamental que el Museo se construya desde los territorios. Por eso, este año seguiremos con esos procesos.

Este Museo está llamado a incluir la pluralidad de las voces de las víctimas. ¿Cómo garantizar que en la construcción del Museo participen distintos sectores y esté representada la diversidad de experiencias alrededor del conflicto armado?

Nosotros hemos desarrollado actividades con una población variada de víctimas. Hemos trabajado acciones de memoria con comunidades indígenas, con miembros de la fuerza pública que han sido víctimas, entre otros, y ellos se han podido expresar en espacios seguros.

Consideramos que el Museo debe ser un espacio de debate y reflexión, pero debe ser un espacio de debate seguro, donde se puedan expresar estas opiniones. Convocamos a diferentes sectores, que seguro tienen opiniones diferentes, porque este conflicto ha sido complejo, ha impactado a diferentes sectores de la sociedad, y por supuesto las opiniones son diversas.

Por eso es importante respetar el mandato que tenemos de no promover una verdad oficial. Debemos poner sobre la mesa las diferentes opiniones para fortalecer el conocimiento colectivo de los hechos ocurridos en el marco del conflicto armado. Esa es la labor del Museo: poner sobre la mesa estas voces diversas y privilegiar las voces de las víctimas, para que la sociedad pueda reflexionar sobre lo ocurrido.

El Museo ha procurado no solo incluir la diversidad de voces de las víctimas, sino también integrar y aprender de sectores como la academia, el sector cultural, las entidades del Estado, la cooperación internacional, entre otros. A final del año pasado hubo unas mesas de diálogo en las que estos sectores siguieron aportando a la construcción del Museo. ¿Cuál fue el balance?

Recién ingresé al Centro Nacional de Memoria Histórica, trabajamos junto al equipo de Innovación Pública del Departamento Nacional de Planeación y el equipo de Innovación Social del Departamento para la Prosperidad Social, para configurar un espacio en el que recibiéramos observaciones de diferentes sectores.

De ese esfuerzo resultaron las mesas de diálogo, que tuvieron seis temáticas, en las cuales participaron organizaciones de víctimas, entidades públicas, cooperación internacional, organismos multilaterales, y representantes de la Mesa Nacional de Participación Efectiva de Víctimas, entre otros participantes.

Sobre el Museo existen muchas expectativas, pero fundamentalmente entendimos que debe ser un espacio vivo, un espacio que permita incluir nuevas opiniones, nuevas voces.

No podemos pensar que el Museo sea un espacio con exposiciones inamovibles, que su plan museológico sea indefinido en el tiempo, que su guión      museológico no pueda crecer a medida que se generan reflexiones.

El Museo debe ser un museo vivo, debe tener espacio para las expresiones vivas de la memoria, debe privilegiar las voces de las víctimas, y por lo tanto debe ir a los territorios. En ese esfuerzo, este año también haremos mesas de diálogo en varias regiones para seguir construyendo el Museo entre todos.

¿Los participantes de esas mesas de diálogo van a poder hacer seguimiento a la implementación de las conclusiones?

Al final de las mesas tuvimos una mesa de cierre. Allí compartimos con todos los participantes los resultados de estas sesiones de trabajo. Por supuesto, varios de ellos expresaron la intención de seguir acompañándonos en el proceso de consolidar el Museo de Memoria de Colombia y ponerlo en marcha. Con ese acompañamiento, el equipo del CNMH consolida los elementos necesarios para poner en marcha el Museo, y seguiremos abriendo espacios para que estos diálogos continúen.

El Museo no empieza de cero, sino que se construye sobre el legado del CNMH. ¿Cómo se está incluyendo el trabajo de más de una década?

En el Museo estará el Archivo de los Derechos Humanos. Será una parte fundamental, casi que un núcleo para esta entidad, porque en el Archivo reposan los documentos que dan cuenta de las vulneraciones a los derechos humanos en el marco del conflicto armado. También estará vinculado el Observatorio de Memoria y Conflicto, que es una de las bases de datos más importantes sobre el conflicto armado en el país.

Estos elementos nutren el trabajo que desarrollará el Museo de Memoria: sus exposiciones, sus actividades culturales, las reflexiones que se deberán dar entorno al patrimonio que custodiará el Museo.


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Se adjudicó la obra para la construcción del Museo de Memoria de Colombia

Se adjudicó la obra para la construcción del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Foto

Foto: CNMH

Publicado

04 septiembre 2020


Se adjudicó la obra para la construcción del Museo de Memoria de Colombia

  • La Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco anunció la empresa elegida para construir el edificio del Museo en Bogotá.
  • Se espera que la obra empiece en septiembre de este año y termine en el segundo semestre de 2022.

La construcción del edificio del Museo de Memoria de Colombia es una realidad. La Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco Vargas, encargada de llevar a cabo el proceso de selección y contratación de la obra del Museo de Memoria de Colombia, anunció esta semana la empresa elegida para construir el Museo en Bogotá.

Se trata de Obrascón Huarte Lain S.A. Sucursal Colombia, que presentó una oferta por más de 64 mil 281 millones de pesos ($64.281.356.184,48). La empresa seleccionada tiene amplia experiencia en procesos de infraestructura y actualmente lleva a cabo la construcción del Museo Nacional de Arqueología de Perú.

La interventoría del contrato estará a cargo del Consorcio CGD Museo (Consultores Técnicos y Económicos SAS y Gutiérrez Diaz y Cia SA.), con una oferta por 4 mil 482 millones de pesos. Los detalles del proceso de selección de construcción e interventoría se pueden consultar aquí (scotiabankcolpatria.com/fiduciaria/publica/productos/patrimonios-autonomos)

Este avance responde al compromiso del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) con las víctimas y con toda la sociedad colombiana. A principio de este año, en una ceremonia en el predio sobre el que se construirá el edificio, ubicado en la calle 26 con avenida Las Américas, el presidente de la República, Iván Duque Márquez, y el director del CNMH, Rubén Darío Acevedo Carmona, reafirmaron la importancia de la trayectoria de este proyecto para la construcción de paz en Colombia.

En esa ocasión recordaron que en 2015 se había anunciado el lanzamiento del concurso internacional para definir el diseño arquitectónico y en 2016 se realizó un trabajo espiritual de sanación del terreno por parte de la comunidad Wiwa. “Este museo es un homenaje a las víctimas y a su reparación moral e histórica”, afirmaron en aquella oportunidad.

“El Museo de Memoria de Colombia es un proyecto de Nación. Será un espacio para comprender la tragedia que ha significado la violencia para los colombianos, su impacto y responsables, y sobre todo un lugar para dignificar a las víctimas del conflicto armado. Un referente para que las futuras generaciones comprendan que no podemos repetir el desastre del conflicto armado”, dijo Fabio Bernal, director del Museo.

El edificio del Museo de Memoria de Colombia tendrá 14.139 metros cuadrados de área construida en seis pisos y un sótano. Habrá cinco salas de exposición, espacios para la creación y exhibición de obras artísticas, un lugar para el Archivo de Derechos Humanos, un centro de documentación, un teatro multipropósito, entre otros. El diseño fue escogido entre más de 70 propuestas que se presentaron en un concurso internacional de arquitectura en 2015.

Se espera que la obra empiece en septiembre de este año y termine en 2022. Mientras tanto, el Museo seguirá desarrollando su dimensión territorial y virtual. Habrá exposiciones itinerantes, curadurías virtuales, programación artística y cultural y trabajo en red con lugares de memoria y organizaciones de víctimas en distintas regiones del país.


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Museo de Memoria de Colombia, miembro del ICOM, la comunidad de museos más grande del mundo

Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Foto

CNMH

Publicado

13 julio 2020


Museo de Memoria de Colombia, miembro del ICOM, la comunidad de museos más grande del mundo

  • La adhesión del Museo de Memoria de Colombia al ICOM es clave para avanzar en la creación, el desarrollo y la gestión profesional del Museo.
  • El objetivo del ICOM es estimular iniciativas para que los museos se consoliden como medios de educación no formal, como elementos de comprensión social y de desarrollo sostenible.

El Museo de Memoria de Colombia obtuvo la membresía del Consejo Internacional de Museos (ICOM por sus siglas en inglés), organización no gubernamental que establece estándares profesionales y éticos para las actividades de los museos.

Como miembro del ICOM, el Museo de Memoria de Colombia participará en comités internacionales que agrupan a expertos y entidades museales según su área de especialización y misionalidad. Los comités establecen estándares, formulan recomendaciones, intercambian experiencia profesional e información científica.

Al ser miembro del ICOM, el Museo hará parte de tres comités temáticos: Comité Internacional para Gestión de Museos —Intercom—, Comité Internacional de Museos Conmemorativos en Memoria de las Víctimas de Crímenes Públicos —Icmemo— y el  Comité Internacional para la Documentación —Cidoc—.

“La construcción de un museo debe ser un ejercicio participativo y el Museo de Memoria de Colombia garantiza la participación efectiva de las víctimas, expertos, entidades territoriales, organizaciones no gubernamentales, instituciones nacionales e internacionales; por eso, para nuestro museo es fundamental ser parte de esta red profesional de más de 44.000 miembros procedentes de 138 países que nos permitirán articular las memorias plurales de las víctimas del conflicto armado interno”, indica Fabio Bernal Carvajal, director técnico del Museo de Memoria de Colombia.

 

Sobre el ICOM

El ICOM es una entidad internacional creada en 1946, dedicada a la promoción y al desarrollo de los museos y de las profesiones asociadas, constituyendo una red mundial de comunicación para los profesionales de museos de todas las disciplinas y especialidades.

ICOM está asociado a la Unesco como organización no gubernamental categoría A y posee estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Es una autoridad moral e intelectual reconocida y escuchada a nivel mundial.

El ICOM lleva a cabo cinco misiones esenciales: establecer estándares de excelencia, ser un foro diplomático, desarrollar la red de profesionales en museos, liderar un centro mundial de reflexión y llevar a cabo misiones internacionales.

Son 123 comités nacionales que organizan a los miembros del ICOM a nivel mundial y garantizan los intereses de los museos y de los profesionales museísticos en sus respectivos países.

 

Sobre el Museo de Memoria de Colombia

El Museo de Memoria de Colombia articula las memorias plurales de todas las víctimas del conflicto armado interno con la construcción del futuro como nación. Es un símbolo de reconciliación, un memorial de reconocimiento a las víctimas y un lugar de encuentro e intercambio que fomenta la superación de la violencia. Además de promover el respeto por los derechos humanos y la multiplicidad de voces, el Museo convoca a la reflexión y la comprensión del conflicto armado.

Esto implica un proceso de participación y creación en diálogo permanente con las víctimas del conflicto armado interno, de acuerdo con la función establecida en el Artículo 13 del Decreto 4803 de 2011.

El Museo se ha construido socialmente, recorriendo el país con exposiciones, actividades artísticas, educativas, culturales, académicas y una propuesta de creación virtual.


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