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Arte Fest: 610 artistas colombianos cantan, bailan y actúan la «Paz total»

Arte Fest: 610 artistas colombianos cantan, bailan y actúan la «Paz total»

El Arte Fest se llevó a cabo del 16 al 19 de junio en el barrio Villas de San Pablo, en Barranquilla.

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CNMH

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El Arte Fest se llevó a cabo del 16 al 19 de junio en el barrio Villas de San Pablo, en Barranquilla.

Publicado

26 junio 2023


Arte Fest: 610 artistas colombianos cantan, bailan y actúan la «Paz total»

  • En la tercera edición de este festival, liderado por Asodesvisa, en Barranquilla, se reunieron centenares de artistas de Colombia para demostrar cómo sus puestas en escena siguen narrando la guerra y sus sombras, pero también la esperanza.

Llegaron de todas partes, de cerca y de muy lejos. Desde las costas del Pacífico, del Bajo Cauca, del altiplano cundiboyacense, de la sabana costeña, del Canal del Dique… A algunos les tomó 36 horas en bus, a otros apenas un parpadeo en un trayecto de no más de dos vueltas al reloj.

Llegaron a poblar un colegio gigante donde otros niños, niñas y adolescentes, como ellos y ellas, reciben clases. Lo convirtieron en una gran vecindad donde subían y bajaban, durante ese fin de semana, con toallas en la mano, cepillos de dientes y crema dental; con la pollera rosada colgada sobre el antebrazo y el sombrero de ala ancha cubierto con papel de colores.

Hicieron de los salones de clase sus habitaciones y patios de ensayo. Arrinconaron sillas y maletas, inflaron colchones e improvisaron un campamento impensado: un pelotón de bailarines, músicos, actores y actrices. Una legión de 610 artistas.

El Arte Fest es a todo o nada. Es un festival gestado y alojado en Villas de San Pablo, un barrio del suroccidente de Barranquilla mayoritariamente poblado por familias que debieron desplazarse forzosamente, y que hoy habitan viviendas de interés social. Con apenas tres ediciones, el festival, organizado por la Asociación para el Desarrollo Social Villas de San Pablo (Asodesvisa), está lejos de estar en el radar de los eventos culturales de la ciudad. Ni qué decir del fastuoso Carnaval de Barranquilla.

 
 
 
 
 
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El Arte Fest se aferra a los apoyos institucionales del sector de la inclusión social —como el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) o la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV)— y a programas de concertación, como los del Ministerio de Cultura, para echar a volar. Con el fin de dimensionar lo que se ha logrado, vale la pena considerar lo que falta: condiciones más dignas para el arte. Se espera que bailar en una tarima frente a 600 niños, niñas y jóvenes no sea un reto colosal, sino un disfrute total.

Los nuevos símbolos, las nuevas instituciones

Los nuevos símbolos, las nuevas instituciones

El primero de los conversatorios del Arte Fest giró en torno a la necesidad de apoyo y de acompañamiento constante. Al escenario del Polideportivo de Villas de San Pablo se subieron para hablar, en mecedoras, los invitados a la conversación. En primer lugar, dialogaron los representantes de las entidades estatales y otras instituciones: María Gaitán, directora del CNMH; Sonia Londoño, subdirectora de la Unidad para las Víctimas; Mauricio Sarmiento, del Ministerio del Interior; María Vicenta Moreno, directora de Fomento Regional del Ministerio de Cultura; Paola Eljaik, líder y gestora social, y Walter Hernández, artista y comunicador, cofundador de Vokaribe Radio y Systema Solar.

Gaitán fue la primera en intervenir en el panel «Paz total desde una perspectiva cultural».

Gaitán fue la primera en intervenir en el panel «Paz total desde una perspectiva cultural». La directora del CNMH dejó claro que la gran respuesta a la participación de la cultura en esta política de Estado «se da en esta mecedora […]. El gran poder que tenemos como colombianos es nuestra diversidad y las resistencias. Estas mecedoras arrullan los relatos de nuestros ancestros, que cuentan lo que estamos viendo hoy en expresiones fantásticas, dramáticas, que han permitido que el pueblo resista», porque, como también aseguró Gaitán, el territorio canta, baila, teje, conversa, reclama.

La directora del CNMH invitó al público a escucharse entre sí: «Hemos sido un país profundamente dividido, y en este escenario estamos sentados por agrupaciones, por los grupitos con los que vinimos. Cuando empecemos a mezclarnos, ahí es que estamos empezando a entendernos».

Esa riqueza que se junta, que se mezcla, es evidente desde la cabeza: en la diversidad de sombreros que tenemos en Colombia y que se alzan sobre uno y otro, provenientes de todas las regiones. Y es que en este Gobierno del cambio la diversidad se expresa en el vestir, no se homogeniza en un protocolo, como lo señaló Walter Hernández, moderador del conversatorio: «Ya no vienen acá con camisa blanca ni zapatos blancos», a lo que el público aplaudió con fuerza.

«Ese Ministerio de Cultura siempre estuvo ausente, no creíamos en nada de lo estatal», afirmó María Vicenta Moreno, funcionaria de dicha cartera. Ahora, el discurso da la vuelta, y ese misterio «se está enfrentando a unas estructuras sistemáticas que no permiten que avancemos». La tarea, entonces, es desaprender lo establecido y garantizar formas prácticas y reales de llegar a los territorios porque, como afirmó Sonia Londoño, de la UARIV, «ustedes nos han demostrado que hay otras formas de sanar desde la cultura».

El arte, ni precarizado ni romantizado: político

El arte, ni precarizado ni romantizado: político

Antes de finalizar el primer momento de diálogo e intervenciones, un gestor cultural y director de grupos folclóricos del corregimiento de La Paila, en el municipio de Zarzal, Valle del Cauca, subió a la tarima para agradecer la titánica labor de José Eduardo Arrieta, director del Arte Fest, e hizo un llamado a la necesidad de volver la vista sobre los grupos congregados en esa mañana; sobre los cientos de niños, niñas y adolescentes que sortean condiciones adversas de transporte y estadía para reunirse e intercambiar experiencias en torno a la danza, la música, las artes escénicas. «Estuvimos 36 horas viajando en un bus para llegar acá. Nos merecemos condiciones más dignas para la cultura», exclamó.

La segunda parte del conversatorio «Paz total desde una perspectiva cultural» trató justamente sobre esta idea: es necesario hacer un llamado colectivo desde el arte y la cultura, pero sobre todo es imperativo trabajar desde lo institucional y sistemático para cambiar estas nociones.

«La paz no puede ser el silencio de los oprimidos». Así de fuerte y así de alto habló Magdalena Moreno, lideresa, cantadora y activista de Santander. Para ella, su lucha transformadora como mujer trans y negra vale la pena en espacios como el Arte Fest, que resulta transgresor y disruptivo, amplio y diverso, y le responde a la pompa y al derroche que suele haber en otros escenarios culturales de mayor bagaje y alcance. «Ya hay transformación con venir acá, algunos 24 horas, otros 36 viajando», expuso Moreno.

Escenarios como el Arte Fest le dan un sentido político al arte, que no puede ser romantizado desde la precariedad con la que suelen trabajar las iniciativas culturales. «Las artes también tenemos dignidad, y esa dignidad la tenemos que buscar, no romantizando la pobreza, sino reclamando el lugar que nos merecemos», agregó la cantadora, antes de entonar con fuerza una de sus composiciones.

Arte Fest: 610 artistas colombianos cantan, bailan y actúan la «Paz total»

Una vez finalizó el conversatorio, las presentaciones volvieron a la tarima para que el arte siguiera haciendo lo que sabe hacer. Desde Lorica y Cereté, en Córdoba, llegó un bullerengue que contó sus dolores: los desplazamientos, el reclutamiento, la desaparición forzada. Desde Necoclí resonó una canción, entonada por el grupo El Totumo Encantado, sobre los días oscuros de la guerra. Si hacer del sufrimiento una canción no resulta transformador, acaso ¿qué lo podrá ser? Esa tiene que ser la «Paz total»: hacer posible lo imposible. 


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Conversatorio: Museos, arte y reparación simbólica

Conversatorio: Museos, arte y reparación simbólica

Conversatorio: Museos, arte y reparación simbólica

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

18 mayo 2020


Conversatorio: Museos, arte y reparación simbólica

  • El Museo de Memoria de Colombia lidera un conversatorio que analiza los caminos para la preservación de la memoria histórica.
  • Facebook Live desde la cuenta del Museo de Memoria de Colombia, hoy lunes a las 3:00 p.m.

Por primera vez en este año, el Museo de Memoria de Colombia abre un espacio virtual para el diálogo sobre el papel de los museos, el arte y la reparación simbólica, tres aspectos fundamentales en la construcción de la memoria histórica del conflicto armado.

El conversatorio denominado “Museos, arte y reparación simbólica. Caminos hacia la construcción de memoria”, se transmitirá por facebook Live a partir de las 3:00 p.m., en el marco del Día Internacional de los Museos, que se celebra cada 18 de mayo en todo el mundo.

La memoria, el punto de encuentro

De acuerdo con lo estipulado en la Ley 1448 de 2011 —ley de víctimas y restitución de tierras— en su artículo 141, “la reparación simbólica se entiende como toda prestación realizada a favor de las víctimas o de la comunidad en general que tienda a asegurar la preservación de la memoria histórica, la no repetición de los hechos victimizantes, la aceptación pública de los hechos, la solicitud de perdón público y el restablecimiento de la dignidad de las víctimas”.

Con este preámbulo y propiciando un espacio de libertad de expresión, pluralidad y participación, el conversatorio contará con los aportes de cinco expertos en museología, arte y reparación simbólica. Ellos son:

Yolanda Sierra.

Abogada, restauradora del patrimonio cultural mueble y doctora en Sociología. Docente investigadora del Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia y coordinadora del Grupo de Derechos Culturales: Derecho, Arte y Cultura.

Esteban Sánchez:

Maestro en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional de Colombia y recipiente de la beca de arte ofrecida por el servicio alemán de intercambio académico (DAAD). Trabaja como artista independiente e investigador experimental en las áreas de filosofía, arte y ciencia, enfocándose en reflexiones en torno a los medios, el dibujo como pensamiento, la escultura como paisaje, el sonido como materialidad y el lenguaje como dicotomía de la realidad y lo imaginado. Actualmente reside y trabaja en la ciudad de Colonia, Alemania.

Ricardo Arcos –Palma.

Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, con maestría en Filosofía del Arte y Estética y doctorado de la Universidad de París en Estética y Ciencias del Arte.

Filósofo, teórico y crítico del arte y la cultura. Miembro del Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA), de la Sociedad Colombiana de Filosofía (SCF) y coordinador del Observatorio de Arte, Cultura y Política.

Fabio Bernal Carvajal.

Es abogado conciliador en Derecho, diseñador industrial con énfasis en objeto, ciudad y cultura; magíster en Museología y Gestión del Patrimonio. Actualmente es el director técnico del Museo de Memoria de Colombia.

En la moderación del conversatorio estará Ángela Erazo, restauradora y conservadora de bienes muebles de la Universidad Externado de Colombia.


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“En nuestra pequeña región de por acá”, archivos desclasificados convertidos en arte

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Publicado

27 Oct 2014


“En nuestra pequeña región de por acá”, archivos desclasificados convertidos en arte

Reserva, acceso, controversia. Estas son las principales palabras que describe el trabajo más reciente de la artista chilena Voluspa Jarpa quien desde el 26 octubre expone  por primera vez su instalación “En nuestra pequeña región de por acá”, que estará hasta el 6 de noviembre en el Archivo de Bogotá.

Esta exposición será inaugurada como preámbulo del seminario internacional  ‘Archivos para la paz, elementos para una política pública’, organizado por el Centro Nacional de Memoria Histórica y el Fondo de Justicia Transicional-PNUD.

La artista se basa en imágenes y documentos de archivos para vislumbrar las tensiones existentes entre los discursos oficiales y la memoria. En su búsqueda encontró, por ejemplo, archivos en Estados Unidos sobre el caso de Jorge Eliécer Gaitán, muchos de ellos con fragmentos censurados. 

De la misma manera, Jarpa le hizo seguimiento a otros asesinatos o muertes aún no esclarecidas de personajes públicos de América Latina y que significaron un cambio en el curso de la historia de estos países. 

Su exposición pretende visibilizar estos archivos que podrían cambiar las versiones de las historias oficiales. Este proyecto partió de la investigación de Jarpa en los archivos desclasificados de la CIA acerca de Latinoamérica y fue preseleccionado al Premio Meurice de Arte Contemporáneo 2014 en Francia.

La instalación invita al visitante a hacer parte de las dinámicas de reserva y acceso en la que se encuentran los investigadores al entrar al mundo de los archivos.

Esta exposición llega a Colombia en el marco de ArtBo y es posible gracias al apoyo del Archivo de Bogotá y el Centro Nacional de la Memoria Histórica.

 


Archivos, Arte, Regiones

Llenar el vacío

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Publicado

19 Nov 2014


Llenar el vacío

Luego de dos meses y medio de acompañamiento a los familiares de víctimas de desaparición forzada y de sensibilizar sobre esta problemática en más de 40 ciudades y cabeceras municipales, el CICR cierra la campaña “Desaparecidos: El Derecho a Saber”.


Las lágrimas de una madre, los testimonios del padre y los hermanos de la persona desaparecida, los buenos recuerdos, sus objetos cotidianos, sus rostros; la impotencia de los familiares, el dolor, la incertidumbre, la esperanza… Todos estos elementos se conjugan y hacen parte de la búsqueda y el resultado de la campaña.

Las investigaciones y las entrevistas realizadas durante la campaña han revelado datos impactantes que deben prender una alarma para afrontar el problema y tomar medidas. En Colombia, a diciembre de 2013 había 96.921 personas registradas como desaparecidas, 67.000 de las cuales aún no se tenía ninguna información. A agosto de 2014 los casos se habían incrementado 70.812 de un total de 99.000, según cifras del Sistema de Información Red de Desaparecidos y Cadáveres (Sirdec), citadas por el CICR.

Es como si en Colombia desaparecieran 27 personas cada día o una persona cada hora.

Las desproporcionadas dimensiones que alcanza este delito de lesa humanidad en Colombia preocupan a las instituciones y a las organizaciones pro derechos humanos. Por esta razón, el Centro Nacional de Memoria Histórica ha publicado este año cuatro informes respecto al tema de la desaparición forzada y ha puesto especial atención en estudiar y visibilizar sus consecuencias. NORMAS Y DIMENSIONES DE LA DESAPARICIÓN FORZADA EN COLOMBIA, donde se realiza un minucioso recuento de los instrumentos internacionales en materia de desaparición forzada y los intentos colombianos por tipificar este crimen y revela la dificultad de consolidar una cifra real sobre este debido a su fragmentación y ocultamiento; HUELLAS Y ROSTROS DE LA DESAPARICIÓN FORZADA (1970 – 2010), que llama la atención de las autoridades y de la sociedad a propósito del alto grado de impunidad frente a este crimen; ENTRE LA INCERTIDUMBRE Y EL DOLOR: IMPACTOS PSICOSOCIALES DE LA DESAPARICIÓN FORZADA, que se propone reflejar los impactos psicosociales y supone exponer la dimensión del dolor y sufrimientos de quienes han tenido que padecer este flagelo; y BALANCE DE LA ACCIÓN DEL ESTADO COLOMBIANO FRENTE A LA DESAPARICIÓN FORZADA DE PERSONAS, donde se cuestiona la eficacia del Estado Colombiano para combatir, prevenir y sancionar a los responsables de un crimen contra la humanidad.

Nathalie Antolin, asesora del departamento de protección del CICR y experta en el tema de las consecuencias de la desaparición forzada en Colombia, comenta que con la campaña “se buscaba conocer de primera mano los impactos de la desaparición de personas, pero además, establecer cuáles son las necesidades que genera la ausencia de esas personas en las familias: por ejemplo muchas veces la persona desaparecida era quien sostenía económicamente a su familia, que ahora debe vivir bajo precarias condiciones”. Se entrevistaron a más de 200 personas, entre familiares y trabajadores de instituciones, a quienes se les preguntó directamente como era vivir esa situación o como era acompañar a personas que la padecen.

El siguiente paso, dice Antolin, es darle una respuesta cabal a esas necesidades de acceso a la verdad y a saber qué sucedió con sus seres queridos, a través, por ejemplo, de la elaboración de un material completo que se le enviará a los familiares de desaparecidos donde se les explique claramente cuáles son sus derechos y se les guíe cómo deben proceder para acceder efectivamente a ellos. “Acompañarles, orientarles y mantener un diálogo a la vez con las instituciones buscando fortalecer la coordinación institucional y con las víctimas es primordial”, asegura Antolin.

La ausencia en la presencia

“Cuando se llevaron a mi hijo, secuestraron mi vida”, estas son las palabras de una madre cuyo hijo fue desaparecido hace nueve años y que han marcado a Benjamin Betsalel, un artista estadounidense que reside en Colombia y que ha venido trabajando con las familias de desaparecidos y conociendo sus testimonios y vivencias en el marco de esta campaña. Betsalel es el autor de la exposición con la que cierra la campaña luego de estos dos meses llenando el vacío.

“La exposición consiste en una serie de retratos, objetos y escritos que crean un puente entre las experiencias de  los familiares de personas desaparecidas y el espectador”. El artista afirma que compartir con estas familias ha sido un gran aprendizaje y se siente profundamente agradecido por su apertura y confianza hacia él.

Ruby Rocío Paz, familiar de una de las víctimas, resalta el apoyo que han recibido: “hemos aprendido cómo debemos afrontar las cosas y nos hemos dado cuenta que no estamos solas, que hay más personas en la misma situación”.

La desaparición forzada, catalogada como delito de lesa humanidad, afecta no solo a la víctima sino profundamente también a quienes lo rodean.

“Uno siempre está pensando en las personas que le hacen falta. Hace 8 años y cuatro meses que no sabemos nada de nuestro hijo que lo desapareció el frente 48 de las FARC. Las entidades no se han preocupado por nosotros a pesar de que mi hijo trabajaba con entidades del gobierno” denuncia Jairo Miranda. 

Los retratos son el resultado de un proceso activo de diálogo y tiempo con las víctimas: “En estos meses hemos recuperado la confianza”, finaliza el artista.

 


Arte, Desaparecidos, Memoria, Olvido, Vacia

Teatro por la paz bajo amenaza

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

18 Dic 2014


Teatro por la paz bajo amenaza

El Centro Nacional de Memoria Histórica rechaza públicamente la amenaza que ha recibido Norma Rivera Salazar, Directora del Teatro por la Paz de Tumaco. La amenaza fue recibida el día 17 de diciembre por vía telefónica por parte de una persona que se identificó como Comandante Rubén de la Columna Móvil Daniel Aldana, según consta en el comunicado enviado por la Diócesis de Tumaco. (Leer comunicado de la diócesis de Tumaco)

Teatro por la Paz es un proyecto impulsado por la Diócesis de Tumaco y el Servicio Civil por la Paz de la Asociación de Cooperación para el Desarrollo (AGEH) de Alemania. Se trata de un proyecto que promueve la conformación de grupos parroquiales teatrales integrados por mujeres y jóvenes. Sus montajes y trabajos se basan en la defensa de la vida, la solidaridad, el respeto a la dignidad humana, la tolerancia y el compromiso social.

En palabras de Norma Rivera, “Queremos promover un pensamiento crítico y reflexivo sobre realidad que ayude a los integrantes a visualizar opciones de vida constructivas para ellos, sus familias y su entorno. Nuestra misión está basada en la promoción del trabajo teatral como un instrumento eficaz en la comprensión y búsqueda de alternativas a los problemas sociales e interpersonales de los integrantes de los grupos y, como consecuencia, de los espectadores”.

Esta iniciativa no solo ha participado en algunas de las acciones conmemorativas lideradas por el CNMH, sino que fue la obra que dio apertura a la exposición del Basta Ya!, hace parte del proyecto Alfabetizaciones Digitales, y fue una de las protagonista de Memoria en escena (obra teatral realizada en el marco del fortalecimiento a iniciativas de memoria del CNMH).

Es nuestro deber alzar la voz para proteger a los líderes que a través del arte resguardan a los jóvenes y a las mujeres de la guerra, ayudándoles a sanar sus heridas.

 


Amenazas, Arte, Comunidad, Cultura, Paz, Teatro, Tumaco

“Sabogal”: animación 3d y comic en clave de memoria histórica

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CNMH

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CNMH

Publicado

22 Feb 2015


“Sabogal”: animación 3d y comic en clave de memoria histórica

Cada vez crecen en número y son más diversas y creativas las iniciativas que abordan temas de los derechos humanos, el conflicto Colombiano y la historia reciente de nuestro país, para apostarle a la construcción de memoria histórica.


Justamente por esta vía surge la nueva iniciativa del Canal Capital y 3DA2 Animation Studios, que se estrena este domingo a las 7:00p.m. por Canal Capital: la serie animada “Sabogal”, idea original del exgerente de Canal Capital, Hollman Morris, codirigida por los cineastas Juan José Lozano y Sergio Mejía,  mezcla la tecnología de animación tridimensional, la estética del comic animado y la novela negra y se adentra en los archivos periodísticos que han documentado los terribles hechos violentos que ha sufrido el país en los últimos años, para rescatar las memorias de ese pasado y al mismo tiempo sorprender al público con su propuesta estética y documental.

“Sabogal” narra la historia de Fernando Sabogal, en su lucha contra la impunidad y el olvido, al que le resulta imposible continuar con su vida normal mientras los responsables de los peores crímenes en Colombia permanecen impunes y llevan vidas normales y plenas. De esta manera, el personaje se centra en indagar qué paso en el caso del asesinato de Jaime Garzón y descubre turbias alianzas y conexiones inesperadas entre funcionarios corruptos y criminales, al mismo tiempo que recorre los sucesos que han marcado la historia de violencia en el país desde 1999 hasta 2009. Para su realización se contó con asesoría y relatos de defensores de derechos humanos que han vivido en carne propia las dificultades de realizar ese trabajo en Colombia.

“Una serie de estas características no tiene antecedentes en la televisión pública latinoamericana”, afirma Liliana Rincón, productora de la serie. Durante ocho meses más de 140 personas trabajaron para llevar a la televisión este proyecto, utilizando tecnologías totalmente nuevas en el país.

Los invitamos a ver esta innovadora serie que presentará la emisión del primer capítulo este domingo 22 de febrero a las 7:00 p.m en Canal Capital, por los canales 2 de Claro y 116 de Claro Avanzado, 107 UNE, 143 Directv, 256 de Etb, y por la señal online desde cualquier parte del mundo en www.canalcapital.gov.co.

ESPECIAL: ENTREVISTA CON LOS DIRECTORES DE “SABOGAL”,  JUAN JOSÉ LOZANO Y SERGIO MEJÍA

RESPONDE Juan José Lozano: Nosotros saludamos primero el compromiso y la valentía de Canal Capital por apostarle a una serie completamente novedosa y comprometida con la defensa de los derechos humanos a través de un formato narrativo y audiovisual completamente diferente, eso para nosotros es prueba de un compromiso enorme frente al televidente y de crear nuevas ciudadanías.

¿Cree que este formato de serie animada facilita abordar el tema del conflicto y la memoria en nuestro país? 

RESPONDE Sergio Mejía: Desde 3da2 Animation Studios (creadores de la serie), estamos convencidos de que es necesario llegarle a nuevas audiencias desde formatos diferentes, sentimos que los jóvenes están ávidos y tienen un  bagaje audiovisual muy fuerte y buscan experiencias diferentes. Sabogal es un formato diferente porque mezcla animación en 3d y sentimos que esta forma de tratar temas documentales desde la animación va a hacer realmente que la gente se conecte de manera diferente con la realidad.

¿De dónde surge el personaje Sabogal, en quién se inspira?

R Juan José Lozano: Sabogal está inspirado en la vida de 22 abogados defensores de derechos humanos de diferentes regiones del país que han llevado la defensa de casos emblemáticos de violación de derechos humanos recientes.  Nosotros hicimos un trabajo muy riguroso de muchos meses con un equipo de periodistas y de guionistas para alimentarnos de esas historias y para construir los relatos que componen a Sabogal, que a veces es uno de los abogados, a veces es otro, pero está inspirado en la  vida de estas 22 personas.

¿Quieren llegar a otros públicos o escenarios internacionales con la serie? ¿Quizás Colombianos en el exterior? ¿Se piensa mostrar fuera del país?

R S M: Estamos convencidos de que esta serie está al nivel de producciones internacionales y lo que nos interesa es que sea vista por la mayor cantidad de personas y estamos haciendo un esfuerzo grande para que Canal Capital se conecte en principio con las regiones, para que la serie pueda ser re transmitida en otros canales regionales y de ahí la idea es poder pasar las fronteras. Depende de los acuerdos que el canal haga con otros canales, pero si está pensado bajo un formato internacional para que televidentes internacionales o colombianos en el exterior se puedan conectar con ella. La historia está concebida narrativamente para ser contada de manera universal: es la lucha de un hombre por encontrar la verdad, que batalla contra un montón de obstáculos y que antepone  su vida personal a esa búsqueda por la verdad. Esa es una historia universal que está muy anclada en el contexto colombiano pero que  puede llegar a cualquier ciudadano del mundo.

¿Cuál fue el reto más grande de la producción de esta serie?

R J.J.L: Definitivamente el tiempo, esto se hizo en tan solo 8 meses que es un tiempo muy limitado y estamos hablando de que produjimos alrededor de 200 minutos de animación, lo equivale a dos largometrajes y, fue una lucha constante para cumplir con los tiempos, con el cronograma, en horarios extensos trabajando día y noche para sacar adelante este proyecto.

¿Qué sensación queda después del pre estreno del pasado jueves en el teatro Jorge Eliecer Gaitán? ¿Cómo fue el recibimiento del público?

R S M y J.J.L.: Fue como ver el bebé de Canal Capital ante el público: que tanta gente presenciara su lanzamiento fue un momento muy emotivo y sentimos que el evento fue un termómetro frente a lo que podía ser el recibimiento de la serie. Lo que percibimos al finalizar la gala es que muchos quedaron tocados, interpelados frente a un producto diferente. Nosotros desde 3da2 le apostamos a tratar de conectar emocionalmente al espectador para que pudiera ver la realidad de país desde otra mirada y siento que se está logrando, sobretodo que al público joven que estamos buscando llegarle con Sabogal se conectó de manera interesante, inteligente.

 Lo que nos llamó la atención del pre estreno fue la diversidad de públicos, todo el país estaba representado ahí: jóvenes, menos jóvenes, intelectuales, organizaciones, etc., había un público muy diverso y la sensación que nos queda es de inmensa alegría porque (la serie) ya salió, ya está ahí, ya no es de nosotros y la idea es que empiece a pertenecerle a cientos de personas a partir de ahora.


Finalmente queremos invitar a todos para que se conecten con Sabogal  a partir de este 22 de febrero a las 7:00p.m. por Canal Capital


Publicado en Noticias CNMH



Arte, Cine+Memoria, Colombia, Conflicto, DDHH

“Mientras los grupos nos azotan, los niños bailan”

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Autor

CNMH

Fotografía

María Paula Durán

Publicado

09 Abr 2015


“Mientras los grupos nos azotan, los niños bailan”

Magüi Payán es un municipio internado al sur del Pacífico, en el departamento de Nariño. Allí a pesar de las difíciles circunstancias planteadas por el conflicto armado, la extrema pobreza y un nivel de desplazamiento que hoy tiene a dos mil personas provenientes de la zona rural en el casco urbano, sus habitantes siempre tienen una sonrisa para ofrecer.

Esa actitud de los habitantes de esta región siempre ha sido el motivo que inspira a Juan Angulo, un artista que ha participado activamente en las actividades del Centro Nacional de Memoria Histórica en la región y que hoy estuvo en primera fila como parte de los invitados especiales al lanzamiento oficial del Museo Nacional de la Memoria.

Él llegó con un regalo especial para Juan Manuel Santos, “el gesto del currulao”, un cuadro de formato medio, que a través de la técnica de espátula y óleos de colores cálidos, muestra a una bailarina tradicional de la región del Pacífico, en medio de un escenario donde se difuminan los hechos de violencia que los azotan.

“En estas pinturas están todos los golpes que han recibido nuestros mayores, reflejados en nuestros niños y en nuestra gente, que a pesar de tantas dificultades y aislamiento, están sonriendo siempre. Mientras los grupos nos azotan, los niños bailan”, aseguró que este tipo de expresiones podrán ser conocidas por todos los colombianos, pues el Museo Nacional de la Memoria tendrá un espacio para darlas a conocer.

El “Gesto del currulao” busca mostrar las formas de resistencias pacíficas de los habitantes de la región, sin olvidar que la alegría de sus habitantes oculta el hambre, las dificultades y la falta de oportunidades para los campesinos, agregó Juan, quien aspira a que su obra entre a formar parte de la colección de obras de artistas colombianos que se exhiben en las paredes del Palacio de Nariño.

“Quiero que a través de mi obra, los colombianos vean la belleza natural de mi región, pero también los hechos de la violencia. Quiero que todos puedan ir algún día a estas tierras, a pesar de que se demoren tres días para llegar. Estoy seguro que la persona que lo conozca, no querrá salir de allá” 

 


Arte, Grupos Armados, Magüi Payán, Niños y Niñas, Pacífico

¿Y de la memoria histórica en las ciudades?

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

21 May 2015


¿Y de la memoria histórica en las ciudades?

¿Sabías que en Medellín el Hip-hop brota de la tierra y los grafitis cuentan historias, o que la calle 26 en Bogotá es sinónimo de resistencia y memoria? 


Cada vez son más las expresiones e iniciativas de memoria histórica que desarrollan diferentes actores u organizaciones defensoras de los derechos de las víctimas del conflicto en el país, desde todas las regiones, a través de distintas plataformas y en muy diversos lenguajes y campos artísticos y culturales. Y, claro, las urbes no son ajenas a esta tendencia.

Por eso, en esta ocasión les contamos la labor de memoria que se desarrolla en el ámbito urbano, con la finalidad de ratificar que las víctimas no solo son unas cuantas poblaciones en algunos rincones de Colombia, sino que cada espacio del territorio nacional tiene una memoria que construir y unas víctimas que dignificar.

El “Hip hop que brota de la tierra”, el Grafitour, Museo Casa de la Memoria y Cuenta La 13, en Medellín; el Eje de la Paz y la Memoria, la agrupación musical La Aka y los grafitis en Bogotá; en fin, sobre estas y otras iniciativas de memoria y paz en las ciudades te invitamos a escuchar en nuestro programa Conmemora Radio: en sintonía con todas las voces y las memorias.

 

Escúchennos todos los martes de 6:00 a 6:30 pm en HJUT 106.9 FM Bogotá, jueves de 11:00 a 11:30 por www.escenario.usta.edu.co y a través de las emisoras de la Red de Radios Universitarias del país. 

 


Arte, ciudad, Memoria Histórica

Tocando la marea

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

César Romero

Publicado

09 Jun 2015


Tocando la marea

Este jueves 11 de junio se presentará en Bogotá la obra de teatro “Tocando la marea”, del semillero teatral por la vida de Buenaventura. Puesta escénica basada en las ideas centrales del informe de Investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica “Buenaventura un puerto: sin comunidad”. 


Fecha: jueves 11 de junio de 2015

Lugar: Corporación Colombiana de Teatro en la calle 12 No. 2 – 65, Bogotá D.C.

Hora: 7:00 p.m.

A través del lenguaje teatral, imágenes, cantos y movimientos, esta obra muestra la proliferación de los grupos armados ilegales y su disputa por el control del puerto, las modalidades de victimización, la constitución de casas y esteros donde se desaparecen o arrojan los cuerpos de las personas asesinadas; pero también la importancia de las acciones de resistencia pacífica de la comunidad.

“Tocando la marea” es el resultado de la apuesta del CNMH para fortalecer las prácticas artísticas y culturales de memoria histórica con el semillero teatral por la vida de Buenaventura. Gracias a la labor de la organización Fundescodes y Cepac se recrean los testimonios del informe, como memoria viva que da cuenta de las narrativas propias de la cultura del pacífico en relación a las afectaciones por el conflicto armado y las propuestas de resistencias de sus comunidades. 

Con Juana Salgado, artista escénica del Centro Nacional de Memoria, hablamos sobre la obra: 

¿Por qué afrontar la violencia de Buenaventura desde las tablas?

“Posibilitó muchos diálogos y encuentros, aunque lo importante es el proceso de formación y no el producto. La obra es la acción visible de este proceso dramatúrgico de investigación-creación que cumple con la necesidad de visibilizar la crisis humanitaria y la problemática en la región, se escoge este lenguaje teatral porque apela a la vida, a una poética que llega a los sentidos dado que el teatro es un testimonio vivo que posibilita decir lo indecible, todo de lo que no se puede hablar en el puerto”.

¿Qué es lo particular de esta obra?

“Es una producción única en varios aspectos: los actores son naturales de Buenaventura, la dramaturgia fue construida colectivamente, se tejió el texto a partir del informe el cual es dinamizado con los relatos de vida de los participantes del semillero, tiene muchos testimonios únicos y particulares suministrados por los actores que han crecido en barrios de baja mar azotados por el conflicto, además aparece una familia nueva en el pacífico que es el semillero”.

¿Se puede decir que la obra es una traducción del informe?

“No, para nada, no es una traducción de un lenguaje a otro, pero sí toma como punto detonador las ideas fuerzas del informe y de ahí surge un sin fin de imágenes que se dinamizan con las vivencias de los integrantes del semillero. Incluso en la obra se verán cosas que no se encuentran en las páginas del informe”.

¿Qué se verá en la obra que no está en el informe?

“El informe contiene información muy importante para entender las dinámicas del conflicto en el puerto, las cifras, impactos y daños pero detrás de esos conceptos están los proyectos de vida; la obra explora el cuerpo como archivo vivo de lo sucedido en Buenaventura, justamente hace aparecer el rostro de la gente, sus sentimientos, miedos y sueños, ellos son un espejo de los olvidados que son la gran mayoría de los bonaverenses”.

¿Cuál es su balance al trabajar con el semillero de teatro de Buenaventura?

“El balance es positivo, el semillero de teatro por la vida pasó de ser una acción artística a una iniciativa autónoma porque tomó vida propia, no solo se instalaron capacidades en las herramientas teatrales, también se empoderó a la comunidad, se reconstruyeron confianzas y se estrecharon lazos de hermandad y solidaridad”.  

 
Publicado en Noticias CNMH


Arte, Buenaventura, Música

El vuelo de la guacamaya en Aguazul

Noticia

Autor

Harold García

Fotografía

Harold García

Publicado

16 Jun 2015


El vuelo de la guacamaya en Aguazul

Ésta es la historia de María Edilma Sotelo de Valbuena, esposa de Saúl Valbuena Sánchez y madre de Lina Patricia Valbuena, dos de los 2.500 desaparecidos forzadamente que hay Casanare, y que fueron recordados el pasado 29 de mayo con un mural en el municipio de Aguazul.


Un joven tomó un pincel para colorear una guacamaya roja, azul y amarilla, como los colores de la bandera colombiana, aunque en esta ave predomina el escarlata, tal vez porque es mayor la sangre derramada que el oro entregado a las comunidades. Mientras pintaba recordaba a su tía Lina Patricia, una joven de 17 años desaparecida forzadamente, en embarazo, el 13 de septiembre de 2001 junto a su padre Saúl Valbuena.

En la casa de la familia Valbuena era común encontrar una hermosa guacamaya roja que lo único que sabía decir era el nombre de su dueña: “Lina”, “Lina”, repetía día y noche. Sin embargo nadie sabe dónde está el ave que alzo el vuelo a los tres días de desaparecer forzadamente Lina.     

El 13 de septiembre de 2001, las Autodefensas Unidas del Casanare decidieron irrumpir en el municipio de Aguazul y llegar hasta la casa de la familia Valbuena; iban en busca de Saúl, un campesino de 46 años amante de la agricultura y la fauna silvestre. Se lo llevaron junto a Lina, su hija menor. Este hombre era el motor de la casa, un ser responsable que dedicaba su tiempo a cuidar de su esposa María Edilma Sotelo de Valbuena y sus cuatro hijos. “Se preocupaba mucho por mi salud, siempre estaba pendiente”, dice María Edilma entre la nostalgia y las lágrimas que le provoca recordar al hombre que la enamoró con cartas y detalles.  

Casi 14 años después de tan tormentoso día en que se desvaneció la imagen física de sus seres queridos, María se encuentra en la sala de su casa reunida con otras víctimas de la desaparición forzada. Allí realizaron un mural en homenaje y memoria de sus familiares. Todos fueron convocados por la Fundación Yovany Quevedo Lazos de Vida, quienes organizaron este año el primer encuentro regional de víctimas de desaparición forzada en Casanare con el apoyo del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Frente a la pintura, María refleja la vida de su esposo en un venado. “Ese venado significa que a mi esposo le encantaba mucho el campo, y él soñaba con tener un venado. Él cuidaba los venados de una finca y se encariñó mucho con esos animales, era feliz con ellos”, explica esta mujer sobre el dibujo que hizo en memoria de su marido. El venado no es el único animal que alude a esos seres queridos en esta obra de arte realizada por las víctimas; está la guacamaya que hizo el nieto de María para recordar a su tía Lina, hay árboles, ángeles, caballos y soles; todos llenos de color y vida como la última vez que vieron a sus seres arrebatados por la violencia.

Según Lyda Quevedo, directora de la Fundación Yovany Quevedo, en la región del Casanare, entre 1986 y 2007, se registraron 2.553 personas desaparecidas forzadamente a causa del conflicto armado. “Por eso es tan importante visibilizar este flagelo y reclamar por nuestros desaparecidos”, dice Lyda.

El mural de la Memoria

El sol todavía no se oculta tras las montañas que rodean al municipio de Aguazul. Son las cuatro de la tarde y las víctimas del municipio caminan desde donde será su parque de la memoria hasta el parque principal. Quieren ser vistos por todos, quieren que el pueblo se dé cuenta de este flagelo y los apoye en su lucha y dolor por buscar los desaparecidos de la región.

Entonces María Edilma apareció entre la muchedumbre sosteniendo una pancarta con las imágenes de su esposo e hija. En ella se leen dos escritos que hizo esta mujer un día sentada sobre un chinchorro: “cuando la tristeza se apoderó de mí, decidí escribirles una carta a cada uno -a su esposo e hija-, soy una mujer sin estudio que el dolor la llevó a plasmar el dolor en un papel”. La idea era mantenerlos siempre vivos, que no desaparezcan de sus recuerdos.

La caminata llegó hasta el parque principal donde los esperaba el mural de la memoria que finalizaron horas atrás. Allí estaba Jafeth Gómez, artista de Popayán que lleva varios años trabajando el tema de la violencia a través del arte; él fue el encargado de guiar a la comunidad en la realización de esta pieza de arte: Una terapia personal de las victimas al contar, de diferentes maneras, sus relatos dolorosos y un camino artístico para visibilizar el conflicto armado del país. “Buscar elementos de sanación, de esperanza, de curarse de alguna manera de esa situación tan terrible que les tocó afrontar”, expresa Jafeth.

El arte ayuda a encontrar un grado de tranquilidad en las víctimas, buscando símbolos que son mucho más profundos y que dicen mucho más de eso que quieren plantear, terminando en un nivel de sensibilización sobre la temática, “pensar en recuerdos bonitos, no de dolor”, dice el artista.  

Al principio cuando María Edilma empezó a pintar en el mural sintió tristeza, pensaba que iba ser un ejercicio doloroso pero a medida que fue viendo el trabajo de Jafeth Gómez comprendió que la idea era mucho más bella de lo que parecía al buscar símbolos nuevos de esperanza y vida en medio de su dolor.

Aunque ya caía la noche, el parque principal de Aguazul ya tenía su propia luz con el jardín artístico de la memoria y el mural en homenaje a los desaparecidos. Un día para recordar, para no olvidar. 

 

 
Publicado en Noticias CNMH


Arte, Casanare, Desaparición Forzada, Memoria

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