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Frame del videoclip "La Chinita, un canto por la Memoria y por la Paz".

Un canto por la memoria y la paz en La Chinita

Autor

CNMH

Fotografía

Frame del videoclip “La Chinita, un canto por la Memoria y por la Paz”.

Publicado

16 Mar 2020


Un canto por la memoria y la paz en La Chinita

Este proceso de memoria histórica, promovido por 30 familiares de algunas de las 35 víctimas de la masacre de La Chinita y sus sobrevivientes, busca abordar los momentos festivos de la comunidad, frustrados por la masacre y hechos del conflicto armado en el Urabá.

En Colombia, todo el tiempo pasan cosas. De pronto, la calle que evocaba dolor para una comunidad puede convertirse en La calle de la esperanza. Durante años, las víctimas del conflicto armado colombiano han echado a andar sus propias iniciativas para construir un país en paz. Así lo hizo el colectivo “La Chinita” de Apartadó.

El colectivo decidió representar sus memorias mediante la música. Así compusieron el bullerengue sentao “En La Chinita cantamos por la memoria y la paz” y propusieron hacer un videoclip y un librillo en el que la letra y la música hacen referencia a hechos dolorosos, pero también de esperanza y solidaridad.

Allí estaban una vez más, en la calle del barrio Obrero, las 30 familias de los sobrevivientes de la masacre del 94. Estaban reunidos para hacer algo que habían querido desde hace 26 años.

“Por años quisimos componer y grabar una canción alusiva a lo nuestro”, recuerda Silvia Berrocal, líder de este colectivo de víctimas.

Al decir “lo nuestro” va más allá de lo que ocurrió el 23 de enero del 1994, cuando el frente 5 de las Farc asesinó a 35 personas en medio de una festividad comunitaria. “Lo nuestro” son las muestras de solidaridad que se han gestado entre ellos, sus esfuerzos por dignificar el nombre de los suyos, la incidencia que han tenido en el bienestar de los niños y jóvenes, y los deseos de paz para toda la región del Urabá.

Silvia Berrocal, líder del Colectivo de Víctimas de la Chinita. Foto: Daniel Sarmiento

“El video lo hicimos en La calle de la esperanza. Siempre que vamos allí nos embarga la tristeza, pero con todo lo que hemos ido trabajando, hemos resignificado el espacio. Ese día no fue de tristeza, sino de alegría: nos vestimos con unos trajes hermosos, nos sentimos contentas e incluidas, hicimos eso en conmemoración de nuestros caídos”, agrega Silvia.

El colectivo La Chinita, anteriormente conocido como las víctimas de La Chinita, está conformado por familiares de las personas asesinadas en la masacre. Son sujeto de reparación colectiva desde 2011. Uno de sus pilares ha sido reconstruir la memoria: “hemos trabajado en memoria, recordando las cosas buenas que teníamos antes, las no tan buenas como la violencia, y el ahora en donde han surgido proyectos e iniciativas positivas para el barrio”, relata Silvia.

Fruto de ese ejercicio constante, la calle de la masacre se convirtió en “La calle de la esperanza”. Entre el colectivo y los profesores y estudiantes de las instituciones educativas se propusieron darle nuevos significados a esa calle.

En 2019, el CNMH inició un trabajo de acompañamiento al colectivo para fortalecer sus ejercicios de memoria y explorar los lenguajes en los que quisieran representar sus recuerdos y perspectivas sobre el presente y el porvenir. Así se pusieron de acuerdo en volver al pasado y representarlo en una canción.

“La canción fue pensada por nosotros, la letra es nuestra. Para mí, la importancia de estas iniciativas de memoria es que uno ve el avance que va teniendo como persona, como colectivo. Esa memoria es recordar, vemos el avance que hemos tenido. Recordar el pasado mirando siempre el futuro”, explica Silvia. Estos productos están en proceso de finalización, en el primer semestre de este año se llevará a cabo su lanzamiento, así estarán dispuestos al público.


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Apartadó, bullerengue, Conflicto, Farc, Iniciativas, memora

Los colores de la montaña

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

11 Mar 2015


Los colores de la montaña

Un gran debate se generó esta semana en la sala de redacción de Cine+Memoria: “Los colores de la montaña” o “Las tortugas también vuelan”. No es para menos, el tema que movió la agenda nacional por estos días en Colombia estuvo enmarcado por el anuncio desde La Habana, por parte la guerrilla de las Farc y el gobierno, para empezar el proceso de desactivación y erradicación de las minas antipersonas instaladas por este grupo armado. Una tarea que llevara varias décadas y que según el informe “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad” a 2012 había dejado 10.189 víctimas, de las cuales 2.119 murieron.  

La coyuntura amerita ver una película sobre el tema. Pero, ¿Qué película refleja mejor este crimen?, ¿Debemos mostrar una realidad nacional o internacional? Las dos son relatos construidos desde la voz y visión de los niños en medio del conflicto armado. Las dos tocan el tema de las minas antipersona. Una desde una óptica un poco cruel y cruda, mientras la otra lo hace desde un lado más romántico.

Al final decidimos irnos con “Los colores de la montaña” –esto no implica que no vayamos hablar sobre “Las tortugas también vuelan” en algún momento dentro de nuestra sección-, una producción nacional escrita y dirigida por Carlos Arbeláez, que según importantes críticos consultados por la revista SEMANA ocupa la posición número 16 entre las 50 mejores películas del cine colombiano.

-¿Qué dice ahí?-, pregunta Poca Luz, un niño rubio de 9 años con problemas de visión.

-Ahí dice: “Ponte el uniforme, queremos más fútbol y menos clases”-, responde su amigo Manuel, al cambiar el sentido de una frase escrita con aerosol y forma de sentencia en el muro de su colegio que dice: “guerrillero ponte el camuflado o muere de civil”.

Un dialogo entre dos niños que resume el amor por el fútbol y la inocencia ante la guerra. Como si darle patadas a una pelota fuera el único propósito primordial de sus vidas. Esta historia se centra en la pasión y ganas de Manuel, un niño de nueve años por ser arquero de futbol, sueño que lo lleva a meterse en un campo minado con tal de recuperar su balón que cayó allí mientras jugaba con los amigos del pueblo. `+

Publicado en Cine + memoria



Cine+Memoria, Farc, Habana, Niños y Niñas

Gobierno y Farc logran acuerdo sobre víctimas

Gobierno y Farc logran acuerdo sobre víctimas

Autor

Álvaro Villarraga

Fotografía

Oficina del Alto Comisionado para la Paz – República de Colombia

Publicado

15 Dic 2015


Gobierno y Farc logran acuerdo sobre víctimas


El Gobierno Nacional y las Farc han conseguido un nuevo acuerdo parcial, en este caso sobre el tema Víctimas de la agenda, de manera que solo resta conseguir otro acuerdo, el Fin del Conflicto, y luego proceder a la suscripción del Acuerdo General de Paz y someterlo a la refrendación que se convenga. Este acuerdo sobre víctimas cobra especial importancia por los diversos compromisos que contiene, todos ellos articulados en el denominado sistema de verdad, justicia, reparación de las víctimas y garantías de no repetición.

El contenido del acuerdo sobre Víctimas hace referencia al reconocimiento y el compromiso con sus derechos, con la no impunidad, con las formas de justicia transicional y las garantías de no repetición que sean compatibles con sus derechos. Incluye una comisión de búsqueda de las víctimas de desaparición forzada. Una circunscripción nueva en el ámbito de la justicia denominada Jurisdicción Especial de Paz al que habrán de concurrir responsables de graves violaciones desde todos los actores, armados y no armados, comprometidos en el conflicto; una fórmula de amnistía e indulto para exguerrilleros acogidos al acuerdo de paz, siempre y cuando no tengan responsabilidades con graves violaciones. 

El jefe de la delegación gubernamental, Humberto de La Calle declaró que con la consolidación de este nuevo acuerdo se evidencia que “la paz es posible” y que es la hora de creer en este proceso. Explicó que es la primera vez en el mundo que un acuerdo de paz entre un Estado y fuerzas insurgentes incluye compromisos mutuos de reconocimiento de responsabilidades y de reparación de las víctimas causadas. Sustentó que se trata de un acuerdo en justicia transicional genuino con los derechos de las víctimas y con la necesidad de la no impunidad, y que el Gobierno continuará con actuaciones en consecuencia a favor de las víctimas.

Por su parte, el jefe de la delegación de las Farc, “Iván Márquez”, expresó que los mecanismos de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición comprometen responsabilidades de todas las personas participantes y responsables en el conflicto. Destacó el enfoque de justicia restaurativa conseguido, la verdad como condición necesaria para conseguir la reconciliación y el que por primera vez en un acuerdo de paz, en Colombia, se crean mecanismos para que todas las víctimas puedan presentar acusaciones y esperar resultados en la justicia.

En lo referido a la verdad, el esclarecimiento y la memoria histórica, este acuerdo entrega al país importantes elementos: La contribución de la Comisión Histórica del Conflicto y las Víctimas, que entrega insumos de interpretación y discusión sobre el origen, dinámicas e impactos del conflicto armado de varias décadas sobre la sociedad. Propone la creación de una Comisión de la Verdad, la Convivencia y las Garantías de no repetición, que una vez definida su composición trabajará durante tres años para entregar un informe general y sus consiguientes recomendaciones, con apoyo en audiencias públicas y en la sistematización de una amplia información acopiada. Y todo el sistema de mecanismos judiciales, no judiciales y las medidas de reparación, está a la vez cruzado transversalmente con el compromiso de aporte a la verdad, en beneficio del propósito general de la paz y del logro de condiciones para la reconciliación.

Descargar acuerdo de víctimas – índice punto 5

Descargar acuerdo de víctimas –  punto 5

Informe de la Comision Histórica del Conflicto Víctimas – La Habana, febrero, 2015

Palabras de las víctimas

Publicado en Noticias CNMH



Acuerdo, Conflicto, Farc, Gobierno, Paz, Víctimas

Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Autor

Gonzalo Sánchez

Fotografía

elespectador.com

Publicado

28 Dic 2015


Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Gonzalo Sánchez fue uno de los pocos invitados a la ceremonia en la que el jefe guerrillero “Pastor Alape” se disculpó con los habitantes del pueblo chocoano por el cilindro bomba que acabó con la vida de 79 personas, en mayo de 2002.


Texto publicado en elespectador.com

El acuerdo sobre víctimas del Gobierno y las Farc, revelado el 15 de diciembre en La Habana, Cuba, deja ver no sólo que la paz está más cerca, sino también que las víctimas han logrado con su reclamo tener un lugar central dentro del proceso de paz en Colombia, y sobre todo que las negociaciones mismas han transformado a los protagonistas de la mesa.

Pero dicho consenso en torno al tema de las víctimas tiene su antesala en Bojayá, Chocó. En el antiguo pueblo de Bellavista, a orillas del río Atrato.

En Bellavista viejo, el 6 de diciembre, domingo, a un costado de la iglesia, bajo el sol y en sillas plásticas blancas, se ubicaron más de 600 víctimas de frente a una delegación de las Farc. Esperaban escuchar el reconocimiento de un crimen que los marcó para siempre, entre miradas fijas, con lágrimas algunos y en medio de la solemnidad, todos, observaban a la insurgencia dar la cara. Las víctimas habían ido a La Habana, ahora La Habana venía a las víctimas.

Las víctimas fueron llegando en lanchas a Bellavista, que hoy está prácticamente deshabitado, luego de que en 2002 las Farc lanzaran dos pipetas de gas en contra de los paramilitares que utilizaron a la población como escudo. Las pipetas, un arma prohibida y de difícil dirección, cayeron dentro de la iglesia, en la cual murieron aproximadamente 79 personas civiles y 100 más resultaron heridas. Los familiares de las personas muertas y los heridos fueron recuperándose poco a poco, con el transcurrir de los años.

Bojayá puso al descubierto todas las perversiones de la guerra. Mostró hasta dónde la confrontación invocada en defensa de las comunidades terminaba haciéndoles daño, destruyéndolas, provocándoles muerte, dolor, crueldad y desesperanza. Y precisamente todo el impacto de la guerra cayó sobre los más débiles: niños y ancianos. Con Bojayá, la guerra en Colombia se quedó sin argumentos.

Al mismo tiempo, Bojayá nos señaló que la masacre es una expresión de la violencia, pero no la única, y la violencia no se circunscribe sólo a una fecha, a un lugar o a unas víctimas. La responsabilidad por la masacre es distinta a la responsabilidad más general por la violencia en la región.

Desde el 18 de diciembre de 2014, luego de la primera visita de las víctimas de Bojayá a La Habana, ellas comenzaron un proceso y un trabajo de día a día basado en el reclamo de sus derechos, en la consulta a las comunidades de la región y en la posibilidad del perdón. De esta forma, desde Bojayá, nos ofrecieron a todos en Colombia una profunda lección de pedagogía social que potenció su significado en el contexto de las negociaciones.

La ceremonia del 6 de diciembre, con una obra de teatro juvenil y la voz de las víctimas, solemne y austera, enfrentó a la insurgencia a sus propias víctimas, y a las delegaciones de la comunidad afectada hasta hoy por la guerra, les permitió reclamar en su territorio explícitamente: nunca más aquí. La escena, en síntesis, permitió ver frente a frente el disminuido poder de un guerrero y el poder moral de una víctima.

Bojayá es un hito en la construcción de paz. Las víctimas lograron una aceptación de responsabilidad por parte de los perpetradores y en su propio pueblo, en el lugar del oprobio, las víctimas prepararon el escenario largamente. Con sentido de proceso, no de coyuntura. Con sentido de reconciliación, no de retaliación.

El modo como se estructuró y formalizó el encuentro del 6 de diciembre envió un mensaje profundo para los próximos actos de reconocimiento de responsabilidades que la territorialización de la convivencia seguirá demandando.

La comunidad de Bojayá les enseñó al país y a este proceso de paz que las tareas son de larga duración, en su gestación y en su continuidad. Que en actos de esta naturaleza no sólo la insurgencia (en este caso), o quien sea en otros, debe responder a las exigencias de las víctimas, sino que la reparación y la reconciliación sólo son posibles si hay respuesta efectiva a dichas exigencias, y no instrumentalización de sus expectativas.

Las víctimas de Bojayá nos mostraron lo que significa construir tejido de garantías para las comunidades y proyectaron tareas y exigencias concretas al Estado, a la insurgencia y a la sociedad.

Las víctimas nos están enseñando, y nos dicen hoy, después de Bojayá y del acuerdo de La Habana: la reconciliación es un acto que debe comprometer a todos para que la paz sea un proceso sin retorno.

Director del Centro Nacional de Memoria Histórica

 


Bojayá, Farc, Paz, Víctimas

Un documento obligatorio para los negociadores en La Habana

Un documento obligatorio para los negociadores en La Habana

Residente de la comunidad de Tanguí se desplaza para regresar a su casa después de tres meses de vivir en una escuela pública en la ciudad de Quibdó.

Autor

CNMH

Fotografía

Juan Arredondo, 2014

Publicado

31 Dic 2015


Un documento obligatorio para los negociadores en La Habana

Así lo aseguró Maicol Martínez Vásquez, representante de las víctimas de desplazamiento forzado ante la Mesa Nacional de Víctimas, a propósito del lanzamiento del informe “Una nación desplazada”, del Centro Nacional de Memoria Histórica.


Son cuatro tomos que componen esta serie que retrata el drama que viven más de 6 millones de personas que están en condición de desplazamiento por el conflicto armado.

¿Cuál es la importancia de este informe para las víctimas?

Realmente nosotros celebramos con júbilo que este hecho se esté dando, una memoria desde la cual todos los colombianos, desde el conocimiento del conflicto y desde el material recopilado, es y será la verdadera reparación. Hemos visto que las dinámicas del conflicto se han dado de diferentes formas, y los victimarios han desplazadoy utilizado el conflicto para desarraigar al pueblo. Con estos documentos vamos a poder garantizar que no haya una repetición, porque cuando uno se adentra en estos documentos se da cuenta que no solamente las personas de estratos bajos, de estratos medios, sino también los estratos altos sufrieron una gran cantidad de hechos a causa de este conflicto.

En esa memoria suya, personal, ¿qué le sucedió?

Nosotros con mi familia sufrimos un desarraigo en 1998, un grupo armado nos sacó de nuestra finca en el sur del Tolima. Después de varios secuestros y varias extorciones a mi madre y varios integrantes de la familia, nos vimos en la obligación de dejar nuestras tierras, dejar lo que sabíamos hacer, desplazarnos a una ciudad a escondernos por razones de seguridad y luchar por subsistir.

¿Cómo han sido estos 17 años fuera de su territorio?

Lo primero es que legas a un sitio donde las personas que no conoces están en la misma situación que la tuya, o simplemente no han podido hacer algo mejor en temas de restablecimientos económico, porque tu empiezas desde cero, es supremamente difícil y más en una ciudad como Bogotá, que el que no la conoce se lo come. Pero igual el ser humano se adapta a las circunstancias y trata de sobrevivir. Pero volver a comenzar, que tus hijos no crezcan bajo las costumbres, bajo todo ese tema cultural que le da identidad al ser humano, es muy difícil porque te lo quitaron.

¿El colombiano es indiferente con las víctimas?, en este caso, ¿Los colombianos son indiferentes con los desplazados?

Muchas veces tú escuchas en otros escenarios e incluso en conversaciones informales que con las víctimas aparte del tema del abandono del Estado, la principal deuda que hay es la deuda social. Es la deuda de esa indiferencia, porque cuando muchas personas dicen: ‘es que todos somos víctimas, todos los 47 millones de colombianos’, sí, pero los 47 millones tuvieron un porcentaje de su población, que hoy en día está alrededor de los siete millones y medio con los cuales fueron indiferentes. Eso es una deuda social que Colombia debe empezar a pagarnos a las víctimas. Los colombianos se deben apropiar de estas memorias, como las de este informe. 

¿Usted cree que este informe cumple en algo las necesidades de las personas desplazadas?, ¿Qué le agregaría o qué le quitaría a ese informe?

Nosotros lo hemos estado leyendo, no todo porque es muy extenso. Nosotros no le quitaríamos absolutamente nada. Si nosotros analizamos el documento, vemos que es un trabajo realizado a conciencia y apoteósico, es una gran investigación científica, es un trabajo cercano a las víctimas que toca las cifras.

Sí, pero cómo hacer con las personas que no saben leer, este es un informe de casi mil páginas, ¿cómo lograr difundirlo de manera masiva?

Eso es un tema pedagógico, también está la animación “Pueblo sin tierra” basada en este informe. Y dentro de todo esto los profesionales que conocen del tema seguramente que conocen muchas herramientas para lograr este objetivo. El llamado es que no lo dejen de hacer, que sigan buscando esas herramientas, porque nos dan una esperanza para que la sociedad se reivindique con nosotros desde el punto de vista de la indiferencia.

En este momento se está negociando con las Farc un proceso de paz, grupo armado que ha sido causante de un porcentaje alto de desplazamiento en el país, ¿Qué pasa en este proceso de paz con el desplazamiento?

Nosotros como víctimas queremos participar de estos diálogos de una manera más activa. Los representantes de las instituciones del Estado están diciendo siempre que: “las víctimas son las que legitiman el proceso de paz”, y si nosotros legitimamos el proceso de paz, ¿por qué no estamos allá?, entonces es un proceso ilegítimo. Nosotros somos los encargados de hablar sobre perdón, olvido, y muchos temas más.

No queremos hablar de cifras, de números, pero ¿cómo le damos rostro a más de seis millones de desplazados?

Es divulgar historias, divulguemos las entrañas del conflicto. De qué manera se dio, cuáles fueron las dinámicas y cuáles fueron los verdaderos motores para que los diferentes grupos armados de esta guerra pudieran cometer tantos delitos, con una mirada indiferente no solo del Estado sino de la sociedad. Esa debería ser la columna vertebral. Los negociadores en La Habana deben leer este informe, es un deber histórico y parte del verdadero arrepentimiento, es un compromiso, y es parte también del aporte integral a las víctimas, leer y apropiarse de estos documentos. 

Descargar toda la serie de informes sobre desplazamiento forzado, Una nación desplazada.
 


Desplazados, Farc, Habana, Informe, Negociadores, Víctimas

Otro hito del proceso de paz

Otro hito del proceso de paz

Autor

Jorge Iván Posada

Fotografía

CNMH

Publicado

19 Ene 2016


Otro hito del proceso de paz

Con la decisión del Gobierno y de las Farc, de crear un mecanismo de monitoreo y verificación del eventual acuerdo del cese el fuego bilateral, ambas delegación dieron otro paso decisivo para lograr el fin del conflicto armado.


Los negociadores oficiales y de la guerrilla, a través del comunicado número 65, indicaron que dicho mecanismo tripartito será verificado por una misión política de las Naciones Unidas (ONU) e integrada por observadores de los países miembros de la Comunidad de estados de Latinoamérica y del Caribe (Celac).

“Hemos decidido crear un mecanismo tripartito de monitoreo y verificación del acuerdo sobre el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de las armas, que genere confianza y de garantías para su cumplimiento, conformado por el Gobierno de Colombia, por las FARC-EP y por un componente internacional, quien preside y  coordina el mecanismo en todas sus instancias, dirime controversias, realiza recomendaciones y presenta informes,  y que iniciará sus labores una vez se haya llegado a ese acuerdo. Respecto a la  dejación de las armas el mismo componente internacional la verificará en los términos y con las debidas garantías que se establecerán en los protocolos del acuerdo”.

Tanto el Gobierno como las Farc le solicitaron a la ONU la creación desde ya de dicha misión política, que tendría un periodo de 12 meses de funcionamiento, prorrogables.

A propósito, Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno, indicó que dicho acuerdo “es una muestra de la decisión política que acompaña al Gobierno y a las Farc de terminar de verdad este conflicto… Lo de hoy no es sólo el inicio de un trámite internacional, es una inequívoca muestra del deseo de finalizar la confrontación”.

A su vez las Farc afirmaron que “constituye una fuerte señal y una feliz premonición de que el proceso de paz de Colombia se encamina inexorablemente hacia la terminación del más largo conflicto del continente”.

La meta para la terminación del conflicto armado con las Farc sigue siendo el 23 de marzo; es difícil llegar a feliz término en esa fecha pero ambas delegaciones caminan, a paso firme, para lograrlo en el primer semestre de 2016. 

Los 13 hitos de los diálogos

  1. Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, del 26 de agosto de 2012.
  2. Acuerdo: política de desarrollo agrario integral, del 26 de mayo de 2013 (primer punto de la agenda).
  3. Acuerdo: participación política, del 6 de noviembre de 2013 (segundo punto de la agenda).
  4. Acuerdo: solución al problema de las drogas ilícitas del 16 de mayo de 2014 (cuarto punto de la agenda)
  5. Declaración de principios para la discusión del punto 5 de la agenda: Víctimas (10 principios, se crean las comisiones de fin del conflicto y género y la comisión histórica del conflicto y sus víctimas), 7 de junio de 2014.
  6. Informe de la comisión histórica del conflicto y sus víctimas, 10 de febrero de 2015.
  7. Acuerdo sobre desminado, 7 de marzo de 2015.
  8. Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición, 4 de junio de 2015.
  9. Acuerdo de justicia (punto de Víctimas, quinto en la agenda), del 23 de septiembre de 2015.
  10. Medidas inmediatas de construcción de confianza que contribuya a la búsqueda, ubicación, identificación y entrega digna de restos de personas dadas por desaparecidas en contexto y en razón del conflicto armado, del 17 de octubre de 2015.
  11. Acto de reconocimiento de responsabilidad y petición de perdón de las Farc a las víctimas de Bojayá, 6 de diciembre de 2015.
  12. Acuerdo sobre las Víctimas del Conflicto: “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, incluyendo la Jurisdicción Especial para la Paz; y Compromiso sobre Derechos Humanos, del 15 de diciembre de 2015.
  13. Creación de un mecanismo tripartito de monitoreo y verificación del acuerdo sobre el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo y la dejación de las armas, del 19 de enero de 2016.
 


Acuerdo, Conflicto Armado, Farc, Gobierno, Paz

Gobierno y Farc acuerdan crear Comisión de la Verdad

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

EFE

Publicado

04 Jun 2015




Gobierno y Farc acuerdan crear Comisión de la Verdad

Con el fin de satisfacer el derecho de las víctimas a la verdad y de la sociedad a conocer los hechos del conflicto, el Gobierno Nacional y las Farc acordaron la creación de una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición, un mecanismo independiente e imparcial, de carácter no judicial, que entraría en vigencia una vez firmado el acuerdo de paz.


El objetivo es contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido en el marco del conflicto armado, promover y contribuir al reconocimiento de las víctimas y la promoción de la convivencia en los territorios.

En el marco del proceso de negociación para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera las partes acordaron que la Comisión hará parte del sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición.

“En este nuevo escenario será posible aportar a la construcción y preservación de la memoria histórica y lograr un entendimiento amplio de las múltiples dimensiones de la verdad del conflicto, incluyendo la dimensión histórica, de tal forma que no sólo se satisfaga el derecho a la verdad sino que también se contribuya a sentar las bases de la convivencia, la reconciliación, y la no repetición”, sostiene el comunicado.

Así fue anunciado al cierre del ciclo 37 de las conversaciones por los representantes de Cuba y Noruega, países garantes del proceso de paz, quienes explicaron que esta Comisión tendrá el deber de esclarecer los hechos relacionados con la vulneración de los derechos humanos y la complejidad de los contextos en los que se dieron.

Esta Comisión también estará encargada de crear espacios de dignificación para las víctimas del conflicto armado, así como de analizar el impacto social, los derechos económicos, sociales y políticos; especialmente en casos de poblaciones vulnerables, defensores de Derechos Humanos, indígenas, población LGBT, entre otros.

La Comisión que estará integrada por miembros de diferentes sectores de la sociedad y  si bien se trata de un mecanismo de verdad no judicial, sus resultados deberán ser verificados y no usados para fines procesales.

Descargue aquí el comunicado completo.

 

Acuerdos de Paz, Comisión de la Verdad, Farc, Gobierno Nacional

“Por bien o por mal, el proceso de paz se está acabando…”

Noticia

Autor

JUAN GOSSAÍN

Fotografía

Oficina del Alto Comisionado para la Paz

Publicado

05 Jul 2015


“Por bien o por mal, el proceso de paz se está acabando…”

  • “Es posible que un día de estos las FARC no nos encuentren en la mesa de La Habana”.
  • De la Calle revela que, antes de firmar un acuerdo de paz,  el Gobierno podría aceptar un cese bilateral del fuego,  “si es serio, definitivo y verificable”.
  • “El proceso está en su peor momento desde que empezamos”.
  • Así sería el sistema para juzgar a los guerrilleros.
  • “El Papa Francisco podría participar en la Comisión de la Verdad”.
  • “La paciencia de los colombianos se está agotando”.  
  • “Tenemos que abrir la mente a la participación política de las FARC sin armas”. 

Ha llegado la hora de hacerle un balance sincero a las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC.

Desde septiembre del 2012, cuando se iniciaron las conversaciones, el país ha ido pasando de la ilusión al desencanto y de la esperanza a la frustración. Se ha vuelto tan grande esa desconfianza que en este momento, según la última encuesta, menos de la mitad de los colombianos respalda una solución negociada del conflicto. En cambio, más de la mitad prefiere una solución militar.

No nos engañemos: en los últimos años ha habido tantos diálogos fallidos, y tantos sueños perdidos, que la gente se ha vuelto desconfiada. La han vuelto, mejor dicho. Es por eso que le propongo al jefe negociador, Humberto de la Calle, que nos sentemos a conversar francamente. Con crudeza, si fuese necesario.

El país está exigiendo que le cuenten la verdad. Yo sé que con De la Calle eso es posible porque lo conozco bien desde que trabajamos juntos en la radio. Es el mismo hombre que hace veinte años renunció sin titubeos a la vice-presidencia de la República, por razones de integridad y de honor.

De la Calle contesta que sí, a pesar de su carácter refractario a las entrevistas, pero me pone una condición: que yo le ceda nuestra charla a todos los periódicos que quieran publicarla, grandes o pequeños, y que se comprometan a hacerlo de manera simultánea, el mismo día, juntos, sin excluir a  nadie.

No tuve que pensarlo mucho: acepté, también de buena gana, porque me parece que es un pequeño ejemplo de desprendimiento, de solidaridad y unión, que los periodistas podemos ofrecerle al país en estos momentos tan cruciales. Al fin y al cabo, ninguna primicia es más importante que la paz de Colombia.

“Esto se está acabando”

–Llevamos casi tres años en estas negociaciones –le pregunto–. ¿Cuánto más van a durar?

–Poco –responde sin vacilar–. No soy capaz de darle un plazo porque esa es la pregunta del millón de dólares, pero sí me parece claro que el proceso está llegando a su fin,  por bien o por mal. Sea porque logremos un acuerdo, ya que estamos trabajando en la recta final de los temas de fondo. O por mal, si, como está ocurriendo, la paciencia de los colombianos se agota. El riesgo es real. Yo sí quiero decirles a las FARC con toda seriedad: “Esto se puede acabar. Algún día es probable que no nos encuentren en la mesa de La Habana”. Realmente lo que está ocurriendo es insoportable para los colombianos.          

–La cruda verdad es que los colombianos no creen en el proceso de paz. Las encuestas acaban de revelar que lo respalda menos de la mitad del país. ¿A qué atribuye usted ese sentimiento?

–Es completamente lógico. Es producto de lo que ha ocurrido en los últimos días. A partir de la muerte de los soldados en el Cauca viene una oleada de destrucción de la infraestructura nacional, con impactos terribles sobre la población civil. Una ciudad como Tumaco, de 160 mil habitantes, se queda 45  días sin acueducto. Todos los caños del suroccidente del país inundados de petróleo con un daño ecológico cuya recuperación tardará décadas. Los campesinos y pescadores del Pacífico no pueden trabajar. Lo que tenemos, en fin, es una oleada que afecta a los ciudadanos.

El peor momento

–La pregunta más elemental que se hace la gente es esta: si las negociaciones van bien, ¿por qué las FARC no dan muestras de buena voluntad?

–Las FARC están equivocadas contra toda lógica y evidencia. El problema de las FARC no es con el Ejército, ni con los derechistas, ni con los que ellos llaman “la oligarquía”. Es con la gente, porque es a la gente a quien están afectando. Es lógico que la gente haya caído al nivel más bajo del escepticismo. Por eso cunde la desesperanza. Y nosotros tenemos que tener la honestidad de decirles a los colombianos que el proceso de paz está en el peor momento desde que iniciamos las conversaciones.

–¿Y usted espera que las FARC cambien de actitud?  

–Yo espero que sí, aunque haya voces internas de las FARC como la de un señor Aldecoa, quien dice que seguirán los atentados. Eso  realmente es una locura. El camino que han escogido las FARC es insostenible para ellos. Yo confío en que seamos capaces de recuperar la serenidad. Este no es momento de retórica sino de las decisiones de fondo. El caucho de las palabras ya no estira más. Nosotros seguimos buscando un acuerdo a través de la esperanza. Las FARC tienen que entender eso. ¿Usted cree que si esto fracasa va a haber otro gobierno que reemprenda conversaciones con ese grupo? A las FARC también se les agota su tiempo militar y su tiempo histórico.

Así sería el sistema de justicia

–¿Por qué está estancado el tema de la justicia que se aplicaría a las FARC?

–Porque ahora no es lo mismo que en las negociaciones que se hacían antes. Ahora existen el Tribunal de Roma y la Corte Interamericana, la legislación interna también ha cambiado, hay fallos de nuestra Corte Constitucional según los cuales no se puede suspender la totalidad de las penas. Pero, además, el país exige justicia sin amnistías generales. Eso no lo vamos a hacer. Y están las víctimas, que merecen justicia. Por eso es el territorio más difícil de la negociación. Las FARC tienen que asumir las responsabilidades de sus actos. El Estado también, naturalmente.

–Explíqueme, en términos elementales, qué es la justicia transicional que ustedes le plantearon a las FARC.

–Lo que hemos dicho en la mesa es lo siguiente: a partir del marco jurídico para la paz, existe la posibilidad de seleccionar, en primer lugar, los hechos más graves, para que sirvan como patrón o referencia: una masacre, secuestros, violencia sexual. Una comisión independiente hace esa selección que le sería entregada a la Fiscalía para que escoja quiénes fueron los que cometieron esos delitos que tienen carácter internacional. Lo que se busca es limitar la acción penal a ese tipo de delitos y a sus máximos responsables. A ellos se les aplicaría la misma pena que dictan las leyes vigentes, pero que   podría reducirse a una pena alternativa que se pague en condiciones de dignidad, sin rejas ni piyamas rayadas. Pero hay que asumir las consecuencias judiciales de los actos, reparar a las víctimas y dar garantías de no repetición. Eso es lo que hemos llamado “justicia transicional” que ya las FARC, en un paso que les reconozco, han dicho que están dispuestos a aceptar un sistema de justicia que tenga esos componentes.                                   

La propuesta de Uribe y la extradición

–Sobre ese tema, el ex presidente Uribe Vélez ha planteado unas “zonas rurales de concentración” para recluir guerrilleros condenados, sin que entreguen sus armas. ¿Usted considera viable esa propuesta?

–Me parece sumamente constructiva. Y creo que el ex presidente Uribe tiene razón. Se puede discutir si es oportuna, pero la idea que uno tiene para acabar el conflicto es que sí es necesario y realista promover esas zonas de concentración, que pueden ser para gente temporalmente armada que se someta a un proceso de dejación de armas, que es una condición esencial para que haya acuerdo y se reincorporen a la vida civil.

–¿El Gobierno puede garantizarles a las FARC que no serán extraditados si un juez de Estados Unidos los pide, por ejemplo, por narcotráfico?

–En Colombia quien finalmente decide sobre extradiciones es el jefe del Estado. Tenemos que crear un marco, derivado del un acuerdo de paz, que les demuestre a los demás países que se trata de un acuerdo serio y respetable, legítimo, para que respeten lo acordado y no entren en controversia con el país. Que, por el contrario, haya un apoyo internacional a una paz duradera en Colombia, y que eso haga innecesarias las extradiciones. Eso es posible lograrlo porque, aunque parezca una paradoja, el proceso ha encontrado más apoyo afuera que aquí adentro. También es verdad que aquí es donde sufrimos las consecuencias.                  

¿Cese bilateral del fuego?

–¿Ese tema de la justicia y las penas es lo que tiene bloqueado el proceso?

–Solo en buena parte. También hay una presión de las FARC para buscar un cese bilateral del fuego. Esa es su prioridad. Nosotros hemos dicho: cese del fuego bilateral y definitivo, pero no solo del fuego sino también de las hostilidades, la extorsión el narcotráfico. Eso sí: en condiciones de seriedad y de verificación. Mi respuesta a las FARC es: si lo que están buscando con estos atentados es un cese del fuego mal hecho –como en el juego infantil llamado “estatua”, en que el otro tiene que quedarse quieto–, no lo vamos a hacer. No habrá cese del fuego estatua. Entre otras cosas porque aquí hay otras fuentes de violencia, distintas a las FARC, y no podemos decirle a la fuerza pública que se esté quieta. Si quieren un cese del fuego, el Gobierno está dispuesto a anticiparlo,  para lo cual son fundamentales las zonas de concentración. Ese es el camino.

–¿Pero, entonces, el Gobierno está dispuesto a aceptar un cese bilateral del fuego antes de firmar el acuerdo de paz?

–Esa pregunta nos lleva a un punto crítico y esencial. Al principio la posición del Gobierno era que el cese  del fuego solo ocurriría con el acuerdo. En ese punto hemos cambiado. Estamos dispuestos a aceptar un cese del fuego, aún antes de la firma de un acuerdo, en la medida en que sea serio, bilateral, definitivo y verificable, siempre y cuando tengamos la garantía de que ellos asumen su responsabilidad en materia judicial y verificación nacional e internacional. Que no conviertan esto en una especie de payasada. Las experiencias del pasado, en esa materia, son pésimas.

Postconflicto y respuesta al Procurador

–¿No es una exageración que el presidente Santos haya ido a Europa a decir, textualmente, que “en Colombia el postconflicto prácticamente ya empezó”? ¿Postconflicto con esto que está pasando?

–Eso quiere decir varias cosas. Primero, que hay zonas de verdadera paz en Colombia. Segundo, y aunque haya gente que no lo cree, todas las cifras de seguridad han mejorado en Colombia. La reducción del homicidio este año es histórica: 443 muertes menos que el año pasado. O sea que estamos en una tasa del 26 por ciento por cada cien mil habitantes, lo cual no es una maravilla, ni este es el paraíso, pero el descenso es dramático. Hay 470 municipios donde no se han presentado homicidios este año. En este momento tenemos la tasa de secuestros más baja de los últimos catorce años, ya que de 3.706 secuestros hemos llegado a 88. No es que yo diga que tenemos que aplaudir, pero la situación es muy distinta. Es a eso a lo que se estaba refiriendo el presidente.                                      

–Hablemos de la Comisión de la Verdad. El procurador Ordóñez ha dicho que fue hecha “a la medida de las FARC” y que, en consecuencia, no será una comisión que trabaje con la verdad de las víctimas sino de los victimarios.

–Si queremos dar el paso a una paz duradera, la verdad es un ingrediente necesario, como la justicia y la reparación. Es con todas las realidades, las macabras acciones de las FARC pero también las de otros agentes, incluso del Estado, hay que reconocerlo. En el mundo de hoy no es posible hacer una paz sin la verdad. Porque el centro de esto, y el ancla, son las víctimas. En 1991 intentamos hacerlo sin que aparecieran las víctimas, y ahora estamos pagando ese error. La gente humilde me agarra del brazo, angustiada, y me dice: “Doctor, ¿qué pasó con mi hijo o con mi padre?”. Y me dicen que, más que reparaciones económicas, lo que quieren es saber la verdad.

El Papa y la verdad

–¿Y cómo se escogerían esos comisionados?

–Primero se crea un grupo de seleccionadores, de los cuales seis serán convenidos por las partes. (Eso es lo que irrita a algunos). Y luego tres seleccionadores más, escogidos por instituciones o personas de reputación internacional, como el Papa o las Naciones Unidas. Estamos hablando de gente de ese tamaño. Entre todos ellos, escogerán a nueve comisionados integérrimos, independientes y honestos que juzguen todas las verdades. Lo que no funciona, precisamente, es que haya verdad oficial. A eso nos oponemos. Comprendo que, mientras en el exterior aplauden ese proyecto, aquí haya personas que creen que eso es una trampa y que no va a funcionar.

–A propósito de víctimas y reparaciones: se han entablado hasta ahora más de 22 mil demandas por despojo de tierras. ¿Usted cree que sí habrá una auténtica restitución?

–Creo que sí. Ya se habla de 22 mil hectáreas que están a punto de ser recuperadas en los Llanos Orientales. Parece una paradoja, pero, hablando con el director del Incoder, me decía que a veces lo que impide la reparación es el propio conflicto. Hay zonas donde no pueden entrar ni los jueces ni nadie. Si hay un final del conflicto, lo primero que se acelera  es la estabilización del campo. Tenemos que restablecer las zonas rurales. El jovencito que mata a alguien en la ciudad, para robarse un celular, puede ser el hijo de un desplazado. Por eso el eslabón de la cadena de violencia comienza allá pero termina afectando a todos los colombianos.

“El estado ya ganó la guerra estratégica”

–Militarmente hablando, ¿en qué situación están las FARC?

–El predominio militar del Estado es indiscutible. En estas encuestas recientes veo que el respaldo a la opción militar vuelve a subir. Eso debería preocupar a las FARC porque no había ocurrido así en los últimos quince años. Pero eso es desconocer que la guerra estratégica ya terminó y que el Estado la ganó. Lo que queda es una resaca táctica que puede durar mucho tiempo y ser muy dolorosa. Ponerle una bomba al oleoducto es muy simple. Eso afecta a los civiles, pero no tiene ningún efecto militar.

–Y, entonces, ¿por qué las FARC siguen en esas?

–Porque, a pesar de esa realidad, las FARC llegan a la mesa casi con la obligación de decir “no hemos sido derrotados”. Las FARC están luchando ahora con su propia identidad como grupo, con su futuro, con la historia,  “cómo nos van a ver dentro de cien años”. Perdieron la guerra, pero  insisten en su condición de rebeldes porque dicen que no pueden echar por la borda cincuenta años de lucha.

Las FARC como partido político

–¿Cómo serían las FARC sin armas?

–Ahí sí, desarmados, que sigan dándole manivela a su ideología. A nosotros no nos asusta eso. Que entren, con garantías, a hacer política en medio del respeto de los colombianos y de ellos hacia los colombianos.

–¿Unas curules para las FARC en el Congreso, sin necesidad de que participen en elecciones?

–Yo sé que los ciudadanos piensan eso. Yo tengo que ser totalmente honesto y decirles, así me lluevan tomates, que en una primera etapa, netamente transitoria, el Estado y el país tienen que abrir la mente a la participación de las FARC como partido político desarmado. Tienen que abrirse dignamente las puertas políticas para las FARC. Más allá de si hay curules o no –porque eso habrá que discutirlo–, creo que los colombianos tenemos que prepararnos para obrar con generosidad en ese momento. Las FARC han sido el elemento más conservador de la vida política colombiana. Cincuenta años de violencia disolvieron prácticamente el movimiento sindical y el estudiantil.

Epílogo

Todavía faltan muchos temas, pero el tiempo es limitado. El espacio de los periódicos también. A la hora de despedirnos siento la tentación de plantearle  algunos temas humanos relacionados con su propia vida. ¿Por qué se metió en este berenjenal de dirigir la mesa de negociaciones?

Me dice que, cuando el presidente Santos se lo propuso  “ni siquiera lo pensé, que es lo que siempre dice la gente: déjeme pensarlo. Esos obligaciones no se piensan. Le dije que sí, y la que quedó perpleja fue mi familia, cuando les conté”.

Le pido que me diga de dónde piensan sacar plata para financiar el postconflicto si el dólar está a 2.600 pesos y el barril de petróleo apenas a 60 dólares. Entonces me contesta con una ironía profunda, los famosos sarcasmos de De la Calle: “Por eso es que las FARC tenían que haber firmado el acuerdo de paz hace dos o tres años, cuando el petróleo estaba a 110 dólares”.

¿Tiene ambiciones políticas para el futuro? ¿Cuál será ese futuro? Hace un gesto de desencanto. “Quedé curado de política hace veinte años, cuando pasó lo que pasó y renuncié a la vice-presidencia. Solo tengo una ambición para el futuro: vivir mis últimos años en paz. Literalmente hablando”.              

 


Acuerdos de Paz, Farc, Proceso de Paz, Víctimas

Consejo de Seguridad acepta verificar fin del conflicto armado

Consejo de Seguridad acepta verificar fin del conflicto armado

Autor

Jorge Iván Posada

Fotografía

CNMH

Publicado

25 Ene 2016


Consejo de Seguridad acepta verificar fin del conflicto armado

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aceptó establecer una misión  política que participará en el mecanismo de monitoreo y verificación tripartito del eventual acuerdo del cese el fuego entre el Estado colombiano y las Farc.


Dicha misión, que durará 12 meses, prorrogables, será política y comenzará todas  las  actividades de vigilancia solo tras la firma del fin del conflicto armado.

En la decisión de los 15 países miembros del Consejo de Seguridad, se le solicitó a Ban Ki-moon, secretario General de las Naciones Unidas, que desde ya inicien los preparativos, en terreno, para la creación de dicha misión, y que presente recomendaciones sobre su tamaño y cómo debe operar en el territorio nacional.

Además el Consejo de Seguridad también le solicitó a Ban Ki-moon un informe sobre el cumplimiento del mandatado de la misión, cada 90 días, a partir del comienzo de sus actividades de monitoreo.  

Esto tras la decisión de ambas partes, el pasado 19 de enero, de pedirle a la ONU ser uno de los tres componentes de ese mecanismo tripartito, donde el Gobierno y las Farc también tendrán sus funciones. Siendo el componente internacional (ONU y CELAC) quien debe presidir y coordinar el mecanismo, dirimir controversias, hacer recomendaciones y presentar informes.

El Consejo de Seguridad de la ONU está confirmado por:

Ver comunicado oficial del Consejo de Seguridad de la ONU.

 


Acuerdo, cese al fuergo de paz, Conflicto Armado, Farc, Gobierno

Colombia: un paso más cerca de la paz

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Fotografía AFP.

Publicado

24 Sep 2015


Colombia: un paso más cerca de la paz

El 23 de marzo de 2016 es la fecha definida para la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc


“Una Colombia en paz brillará como una estrella fulgurante en el concierto internacional”. La frase del presidente Juan Manuel Santos durante una intervención posterior a la firma del acuerdo sobre justicia con las Farc destacó la importancia de un nuevo paso en el proceso de construcción de paz y reconciliación del país.

“He venido a La Habana también para hablar con Timoleón Jiménez, jefe del secretariado de las Farc. Tan importante como satisfacer los derechos de las víctimas es asegurar que no haya nuevas víctimas: que se acabe definitivamente el conflicto armado en Colombia”, dijo a los asistentes al histórico acto.

Se trata de los anuncios hechos por el Primer Mandatario luego de la lectura del comunicado número 60 sobre la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz que incluye penas alternativas de hasta 8 años, construcción de verdad y memoria histórica, trabajo social, entre otras herramientas de justicia transicional.

Esto con el fin de garantizar los derechos de las víctimas a la verdad y la reparación integral, así como la no repetición de los hechos de violencia y contribuir a la construcción de una paz duradera.

Se trata de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición que se suma a los puntos ya acordados en la mesa de negociación de La Habana que incluyen “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral”, “Participación política: Apertura democrática para construir la paz” y “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”.

De acuerdo con el comunicado conjunto ratificado en La Habana por el presidente Juan Manuel Santos y el jefe del secretariado de las Farc, ‘Timochenko’, el sistema especial contará con Salas de Justicia y con un Tribunal para la Paz que “estarán integrados principalmente por magistrados colombianos y contarán con una participación minoritaria de extranjeros que cumplan los más altos requisitos”.

Un sistema contra la impunidad

También incluye el otorgamiento de amnistías para quienes sólo estén vinculados a delitos políticos y conexos definidos por el Derecho Internacional Humanitario. Las personas vinculadas con delitos de lesa humanidad, genocidio y graves crímenes de guerra, además de toma de rehenes, privación grave de la libertad, tortura, desplazamiento o desaparición forzados, ejecuciones extrajudiciales y violencia sexual tendrán un proceso de investigación y juzgamiento por parte de la Jurisdicción Especial para La Paz que tendrá competencia en actores que hayan participado directa o indirectamente en el conflicto armado interno como miembros las Farc y los agentes del Estado.

Las acciones que se contemplan como parte de este proceso de justicia transicional buscan impedir la impunidad, propiciar la obtención de la verdad, contribuir a la reparación de las víctimas y juzgar y sancionar a los responsables de los graves delitos cometidos en el marco del conflicto armado. Para ello se diferenciará el tratamiento para quienes reconocen verdad y responsabilidad, de quienes no lo hacen o lo hacen tardíamente.

“A los primeros se les impondrá una sentencia, fundada en las conductas reconocidas después de haber sido contrastadas las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, las sanciones impuestas por otros órganos del Estado, las sentencias judiciales existentes, así como la información que provean las organizaciones de víctimas y de derechos humanos. Los segundos enfrentarán un juicio contradictorio ante el Tribunal”, sostiene el comunicado.

Las penas alternativas para quienes reconozcan delitos muy graves serán de cinco a ocho años de prisión, lo cual se deberá complementar con los compromisos de resocialización a través de trabajo, estudio o capacitación y medidas restauradoras de servicio social. Quienes  no reconozcan responsabilidades y sean condenados por el sistema especial tendrán penas de hasta 20 años de prisión en condiciones ordinarias.

Además de ratificar el apoyo de la transformación de las Farc en un partido político, se definió que para participar en este sistema especial de justicia transicional los participantes se podrán integrar luego de la delación de armas, cuyo inicio está previsto a más tardar a los 60 días luego de la firma del Acuerdo Final.

Un significativo avance

Para el presidente de Cuba Raúl Castro “las conversaciones marchan por buen camino”,  gracias a un significativo avance con los acuerdos en materia de justicia.

Timoleón Jiménez, jefe del secretariado de las Farc, detalló que la jurisdicción acordada ha sido diseñada para todos los involucrados en el conflicto con el fin de abrir la posibilidad de tener una reparación plena que no va en contravía de las obligaciones de Colombia y de lineamientos internacionales, lo que pone el proceso colombiano como ejemplo para otros procesos de paz.

“Las partes deben multiplicar los esfuerzos para la construcción de consensos que nos aproximen a la construcción de la paz”, dijo.

 Descargar comunicado oficial de La Habana >>

 


Colombia, Farc, Gobierno Nacional, Habana, Paz

 

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