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Un alabao por la pandemia desde Bojayá

Un alabao por la pandemia desde Bojayá

“Construcción de memoria: posibilidades para la reparación”

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

30 junio 2020


Un alabao por la pandemia desde Bojayá

  • En el departamento de Chocó se han confirmado 45 muertes como consecuencia del covid-19 y hay otros 13 fallecimientos en estudio. La enfermedad se propaga con velocidad creciente.
  • Las mujeres del grupo de alabaos de Pogue, Bojayá, lanzaron una canción para dar a conocer al país la situación que atraviesa el Chocó durante la pandemia del covid-19.

 

Con un alabao que titularon Por la pandemia las cantadoras de Pogue, corregimiento de Bojayá, quieren llamar la atención del país entero sobre la situación que enfrenta el departamento de Chocó ante la crisis de salud pública y social que representa el covid 19.

La comunidad de Bojayá ha resistido por años la disputa de grupos armados por el control territorial en la región del Medio Atrato. El Centro Nacional de Memoria Histórica ha acompañado, dentro del proceso de reparación integral, las reiteradas peticiones de sus organizaciones para que les permitan una vida pacífica y digna, conservando su identidad cultural y tradiciones.

Pueden escuchar aquí la canción Por la pandemia.

Según estadísticas del Ministerio de Salud y Protección Social, con corte al 30 de junio de 2020, han sido 1554 los casos confirmados de personas con covid-19 en Chocó, mientras que hay 934 más a la espera de resultados. Los registros dan cuenta de 45 personas muertas como consecuencia de la enfermedad y hay 13 fallecimientos más en estudio. Para la fecha del informe había 56 pacientes hospitalizados y 29 en unidades de cuidados intensivos.

El seguimiento al número de contagios muestra un crecimiento acelerado en la propagación de la enfermedad. Tan solo entre el 25 y el 30 de junio se confirmaron 303 casos positivos y 11 fallecimientos en el departamento.

Los reportes evidencian la presencia del nuevo coronavirus en 20 de los 30 municipios chocoanos. En la capital, Quibdó, se han confirmado 1297 casos, mientras que en Bojayá la cifra es de 7 resultados positivos.

Chocó no cuenta con un hospital de tercer nivel a pesar de que su construcción fue uno de los compromisos derivados del paro cívico de 2017. Y las carencias del sistema de salud se suman a las dificultades de acceso físico y de comunicación para muchas comunidades y las duras condiciones por la parálisis de diversos sectores económicos provocan preocupación entre los habitantes.

El obispo de Quibdó, Juan Carlos Barreto, ha denunciado ante medios de comunicación nacionales el incremento en la presencia de grupos armados, lo que pone en riesgo a las comunidades en zona rural, como pasó en 2002 durante los meses previos a la masacre de Bojayá, hechos que constituyen memoria histórica y que requieren garantías de no repetición.

 

Pie de foto: El alabao es un canto tradicional en los pueblos afro del Pacífico colombiano para despedir a los difuntos. Las cantadoras de Pogue emplean su música para llamar la atención sobre lo que ocurre en su comunidad y en Chocó.


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CNMH seguirá fortaleciendo el vínculo con la comunidad de Bojayá

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

2 mayo 2020


CNMH seguirá fortaleciendo el vínculo con la comunidad de Bojayá

  • En rueda de prensa realizada esta mañana, los directores del CNMH y la UARIV y un representante de víctimas de Bojayá trataron la actualidad del proceso de reparación integral de la comunidad.
  • Durante la conmemoración de la masacre cometida hace 18 años, el CNMH presentó el documental Renacientes, producto del que participaron habitantes y gestores locales junto con el equipo de Enfoque Étnico de la entidad.

El compromiso del Centro Nacional de Memoria Histórica con la comunidad de Bojayá no se acaba. Durante la conmemoración de los 18 años de la masacre cometida por la guerrilla de las Farc en su territorio, el director de la entidad, Darío Acevedo Carmona, anunció la creación de un espacio virtual para fortalecer la presencia de las víctimas en el proceso de reparación. Además, se refirió al vínculo del Equipo de Enfoque Étnico de la entidad con la población, que ha generado acciones de acompañamiento, memoria y preservación de sus tradiciones.

“Estamos trabajando en la creación de un sitio web que les permitirá a las organizaciones, en especial al Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, fortalecerse y mantener viva la memoria”, anunció el profesor Acevedo, acompañado por el director de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, Ramón Rodríguez Andrade, y José de la Cruz Valencia, integrante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, en una rueda de prensa que se transmitió este 2 de mayo por la plataforma Facebook Live.

No obstante, el director del CNMH reconoció que la presión por parte de grupos armados ilegales sigue siendo una preocupación para los habitantes de Bojayá. “En estos momentos hay presiones del denominado clan del Golfo y del Eln. La comunidad está solicitando negociaciones. Conozco la buena voluntad del Gobierno Nacional de hacer acercamientos, pero sobre la base de ciertas condiciones”, advirtió.

El CNMH presentó este sábado el documental Renacientes, producción audiovisual en la que participaron gestores locales y habitantes de Bojayá durante el proceso de reparación simbólica, que cuenta el encuentro de varias generaciones como ejercicio de memoria, resistencia y construcción de paz en su territorio.

La directora del Equipo de Enfoque Étnico del CNMH, Tania Helena Gómez, destacó el acompañamiento de la entidad, desde 2017, en las diligencias de identificación e individualización de las víctimas de la masacre, a cargo de la Fiscalía General de la Nación y el Instituto de Medicina Legal, que fueron parte de los acuerdos de La Habana, luego de que la guerrilla de las Farc reconociera su responsabilidad en los hechos. El CNMH aportó para consolidar la metodología de encuentros familiares a través de un grupo de memoria local, junto al Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores de memoria y el equipo local de Comunicaciones, para la elaboración de 40 álbumes que reconstruyen la vida de las personas fallecidas para sus familias y que fueron entregados en noviembre de 2019 durante la ceremonia de despedida colectiva Bojayá honra a los sagrados espíritus.

Así mismo, respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos durante el proceso de acompañamiento, se realizó un mural en homenaje a los niños y niñas fallecidos en la masacre y se reconstruyó otro mural de memoria muy significativo para la población, elaborado en 2004 en la escuela del antiguo Bellavista. Ambas obras fueron realizadas en un intercambio de saberes del que participaron niños y niñas, gestores locales, alabadoras y sabedoras de Bellavista y el corregimiento de Pogue.

“Este año es una conmemoración muy especial, porque después de 18 años es la primera vez que podemos dirigirnos particularmente a personas plenamente identificadas, dirigir una oración específica a la persona que estamos orando”, resaltó José de la Cruz Valencia. En su condición de integrante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, agregó que para la comunidad “el proceso de exhumación, identificación y entrega de los restos tuvo un éxito de un 90 por ciento, porque hoy Bojayá sigue esperando por algunos de sus familiares que están en condición de desaparecidos”.

El director de la UARIV, Ramón Rodríguez, explicó que el Plan de Reparación de la comunidad de Bojayá contiene 35 acciones que han sido concertadas con la comunidad.

“La Unidad para las Víctimas ha invertido más de 1000 millones de pesos entre el proceso de ruta y de implementación del Plan Integral de Reparación Colectiva del sujeto Comunidad Afro de Bellavista y este año seguiremos con estos procesos, con el pago de la atención humanitaria y de la indemnización individual, proyectamos el pago de 874 indemnizaciones, manteniendo los criterios de priorización establecidos”, aseguró.

Se refirió también al compromiso de la entidad con las medidas atención y prevención de emergencias. En los próximos días llevarán ayuda humanitaria a la comunidad embera del río Chicué, en Bojayá, que sufrió desplazamiento por los enfrentamientos entre grupos armados ilegales. “El 11 de este mes estaremos acompañando a estas familias afectadas de siete comunidades del resguardo del río Chicué, unas 156 familias, aproximadamente 730 personas que se desplazaron”, anunció.


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Tras 18 años de la masacre de Bojayá, nuestro compromiso no acaba

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

1 mayo 2020


Tras 18 años de la masacre de Bojayá, nuestro compromiso no acaba

  • El Centro Nacional de Memoria Histórica acompañará este sábado 2 de mayo los actos programados por la comunidad de Bojayá en conmemoración de la masacre ocurrida hace 18 años en la iglesia de Bellavista.
  • Líderes de víctimas de la comunidad y del CNMH participarán del conversatorio y presentación del documental “Renacientes”, elaborado durante el proceso de reparación simbólica.

El Centro Nacional de Memoria Histórica —CNMH— reafirma su compromiso con el fortalecimiento del espíritu resiliente de la comunidad de Bojayá mediante el recuerdo del daño provocado por el conflicto armado. Cuando se cumplen 18 años de la masacre cometida por la guerrilla de las Farc, que acabó la vida de por lo menos un centenar de sus habitantes, el pueblo persiste en el renacer de la vida y los reclamos de paz, dignidad y no repetición.

Este sábado 2 de mayo, tendremos el conversatorio Acompañando el renacer de Bojayá, que se realizará a las 2:00 p.m. a través del Facebook del CNMH. El proceso de reparación simbólica, la afectación de la violencia, la resiliencia y la vida en la región del Medio Atrato son temas para este diálogo en el que participarán líderes de la comunidad y nuestro equipo de Enfoque Diferencial Étnico. En este espacio virtual se presentará el documental Renacientes, una producción audiovisual que recoge imágenes y testimonios del proceso de reparación en que se han vinculado la entidad y los habitantes de Bojayá, y narra el encuentro de varias generaciones para hacer memoria, resistir y construir paz defendiendo el territorio.

A las 9:00 a.m., a través nuestra cuenta de Facebook, habrá una rueda de prensa que ofrecerán el director de la Unidad de Víctimas, Ramón Rodríguez; el director del CNMH, Darío Acevedo, y un representante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá sobre las acciones del Gobierno Nacional para garantizar la reparación integral de la comunidad.

Igualmente, acompañaremos los actos conmemorativos programados por la comunidad. En medio de la emergencia sanitaria por el covid-19, Bojayá llevará al mausoleo de las víctimas una oración, sus tradicionales alabaos y una ofrenda. También se celebrará una eucaristía desde el antiguo Bellavista. El CNMH se enlazará con la transmisión en vivo de estos momentos de la conmemoración, que el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá compartirá a través de la cuenta de Facebook de la emisora local Bojayá Estéreo, a las 8:00 a.m. y 10:00 a.m.

Colombia no puede olvidar el 2 de mayo de 2002: a las 10:15 a.m., guerrilleros de las Farc dispararon un cilindro bomba contra la iglesia San Pablo Apóstol, en el antiguo Bellavista, cabecera de Bojayá, donde se refugiaban alrededor de 300 personas por los enfrentamientos que libraban desde el 20 de abril el Frente José María Córdova de la guerrilla y el comando paramilitar del Bloque Élmer Cárdenas. La presión de la guerrilla por deshacerse de los cadáveres antes de la llegada de medios de comunicación y autoridades y la violencia continuada en el territorio no permitieron la despedida y el duelo de acuerdo a sus tradiciones religiosas.

“Si se piensa en la magnitud de los eventos en términos de muertos, heridos y desplazados, frente al tamaño de la población, se puede decir que los daños ocasionados por la masacre fueron catastróficos. Toda familia quedó de alguna manera en duelo, todas las familias tuvieron que participar en la búsqueda y el conteo de sus víctimas”, señala el informe Bojayá. La guerra sin límites, publicado en 2010 por el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.

El CNMH acompañó desde 2017 las diligencias de identificación e individualización de las víctimas, a cargo de la Fiscalía General de la Nación y el Instituto de Medicina Legal, que fueron parte de los acuerdos de La Habana, luego de que la guerrilla de las Farc reconociera su responsabilidad en la masacre. Nuestro equipo de Enfoque Étnico aportó para consolidar la metodología de encuentros familiares a través de un grupo de memoria local, junto al Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores de memoria y el equipo local de Comunicaciones.

El trabajo permitió reconstruir con relatos los roles de vida y el árbol de cada familia, buscando dignificar y hacer homenaje a las víctimas. Se elaboraron 40 álbumes familiares que fueron entregados en el acto de despedida espiritual e inhumación Bojayá honra a los sagrados espíritus, que se cumplió el 17 de noviembre de 2019, y se convirtieron en un modo para sanar el dolor y un tesoro íntimo y privado que representa el recuerdo de sus familiares muertos en la masacre.

Así mismo, respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos durante el proceso de acompañamiento, se realizó un mural en homenaje a los niños y niñas fallecidos en la masacre y se reconstruyó otro mural de memoria muy significativo para la población, elaborado en 2004 en la escuela del antiguo Bellavista. Ambos murales fueron realizados en un intercambio de saberes del que participaron niños y niñas, gestores locales, alabadoras y sabedoras de Bellavista y el corregimiento de Pogue.

El acompañamiento para la reparación simbólica en Bojayá inició en 2009, cuando el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (que pasó a ser parte del CNMH con la Ley 1448 de 2011 —ley de víctimas—), produjo el informe Bojayá. La guerra sin límites, que precisó la magnitud de los daños que el conflicto ha provocado a las comunidades afro e indígenas del Medio Atrato.

El Enfoque Diferencial Étnico del CNMH ha promovido el fortalecimiento del grupo de cantadoras del Consejo Comunitario de Pogue, proceso que derivó en la producción, publicación y divulgación de la cartilla Pogue: un pueblo, una familia, un río, del cancionero El oficio de cantar memoria y el documental Las musas de Pogue, en alianzas con la Corporación Pasolini de Medellín, la Universidad de Columbia y la Organización Internacional para las Migraciones. El trabajo con la comunidad ha servido además para comprender el significado de los procesos mortuorios, afectados por la violencia y la mala muerte que representa para ellos el crimen del 2 de mayo de 2002.


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Bojayá pide verdad, justicia y reparación

Bojayá pide verdad, justicia y reparación

Autor

CNMH

Fotografía

Comité de los Derechos de las Víctimas de Bojayá

Publicado

09 Dic 2015


Bojayá pide verdad, justicia y reparación

Un día después de que delegaciones del Gobierno y las Farc visitarán Bojayá en el acto de reconocimiento de responsabilidad por la masacre del 2 de mayo de 2002, miembros del Comité de los Derechos de las Víctimas de Bojayá se manifestaron en una rueda de prensa en Bogotá frente a este acto y dieron a conocer sus exigencias para lograr verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición de estos trágicos hechos.


“Sabemos que estas palabras, como lo hemos manifestado en varias ocasiones, no reparan lo irreparable, no devuelve a ninguna de las personas que perecieron y tampoco borra el sufrimiento causado, sufrimiento que se refleja en el rostro de todas y todos ustedes, por eso ojalá algún día seamos perdonados. Venimos impulsados por el compromiso con la verdad reconociendo el daño causado”. Estas fueron las palabras de Félix Antonio Muñoz Lascarro alias ‘Pastor Alape’ ante cerca de 700 representantes de las comunidades afrocolombianas e indígenas que participaron en este acto en Bellavista Viejo, lugar donde hace 13 años estalló una de las cuatro pipetas lanzadas por las Farc en medio de los combates que sostenía con grupos paramilitares de las AUC y en el que murieron al menos 79 personas y más de 100 quedaron heridas.

Por su parte Sergio Jaramillo, Alto Comisionado para la Paz, en este mismo escenario manifestó: “Hay que construir la paz y para construir la paz tenemos que enfrentar ese pasado que hemos vivido. El asunto ahora no es simplemente conocer los hechos, sino reconocer lo ocurrido. Esa es la esencia del cambio, reconocer y asumir la responsabilidad de lo ocurrido, no solo en Bojayá sino en todos los hechos del conflicto (…) entendemos además que hay otras responsabilidades aquí en juego y que se deben hacer  otros reconocimientos por parte de los paramilitares y también por parte del estado que tenemos que venir aquí a explicar por qué esta comunidad se encontraba en ese grado de desprotección”.

Después de este acto, que no tuvo presencia de medios de comunicación, pues querían dedicarlo de manera solemne a las víctimas, en rueda de prensa Delmiro, Leyner y Delis Palacios- representantes del Comité de Víctimas de Bojayá- catalogaron el encuentro como un avance hacia la verdad y la reconciliación, sin embargo pidieron nuevamente que se apliquen el conjunto de medidas de reparación del informe del Centro Nacional de Memoria Histórica “Bojayá: la guerra sin límites”; exigencias que fueron manifestadas desde 2010 y que según los representantes, aún no reciben respuestas concretas ni eficaces.

Entre éstas se destacan la identificación de los restos de las víctimas que fallecieron entre el 21 de abril y el 2 de mayo de 2002 -días de combates previos a la masacre- y la construcción de un panteón propio para su sepultura. Lugar que igualmente será una expresión de construcción de memoria.

También pidieron la atención médica y rehabilitación para los 110 lesionados sobrevivientes de la masacre. “Esas heridas sin sanar nos recuerdan todos los días lo que vivimos el 2 de mayo” expresó Leyner Palacios.

En clave de memoria pidieron establecer en Bellavista Viejo, donde aún permanece la capilla y las casas misioneras, un centro regional de memoria de las víctimas, para que se convierta en un escenario de reflexión, formación y divulgación de los hechos que contribuya a la construcción de una paz firme y duradera.

Además, exigieron que el reconocimiento de responsabilidades no se quede sólo en este acto público, pues debe ser acompañado de un acto de contrición por todas las vidas, sueños y esperanzas que no se han podido construir por causa del conflicto armado.

Lea aquí el comunicado completo

En el punto de justicia, Leyner Palacios manifestó “en materia de justicia Colombia tiene una institucionalidad que se encarga de ello, sin embargo, cuando en nuestro país se habla de justicia solo se piensa en la cárcel, los pueblos indígenas y afrocolombianos podemos aportar otro tipo de justicia que apunte más a la resocialización y la reconciliación”. 

Finalmente, el Comité de los Derechos de las Víctimas de Bojayá solicitó al Gobierno crear una comisión, presidida por el Ministerio del Interior y que cuente con el acompañamiento de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, para cumplir estas exigencias y que hechos como los del 2 de mayo nunca vuelvan a suceder.

 


Bojayá, Comisionados, Derechos Humanos, justicia, Reparación, Víctimas

Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Autor

Gonzalo Sánchez

Fotografía

elespectador.com

Publicado

28 Dic 2015


Yo estuve en… El acto de reconocimiento de las Farc ante víctimas de Bojayá

Gonzalo Sánchez fue uno de los pocos invitados a la ceremonia en la que el jefe guerrillero “Pastor Alape” se disculpó con los habitantes del pueblo chocoano por el cilindro bomba que acabó con la vida de 79 personas, en mayo de 2002.


Texto publicado en elespectador.com

El acuerdo sobre víctimas del Gobierno y las Farc, revelado el 15 de diciembre en La Habana, Cuba, deja ver no sólo que la paz está más cerca, sino también que las víctimas han logrado con su reclamo tener un lugar central dentro del proceso de paz en Colombia, y sobre todo que las negociaciones mismas han transformado a los protagonistas de la mesa.

Pero dicho consenso en torno al tema de las víctimas tiene su antesala en Bojayá, Chocó. En el antiguo pueblo de Bellavista, a orillas del río Atrato.

En Bellavista viejo, el 6 de diciembre, domingo, a un costado de la iglesia, bajo el sol y en sillas plásticas blancas, se ubicaron más de 600 víctimas de frente a una delegación de las Farc. Esperaban escuchar el reconocimiento de un crimen que los marcó para siempre, entre miradas fijas, con lágrimas algunos y en medio de la solemnidad, todos, observaban a la insurgencia dar la cara. Las víctimas habían ido a La Habana, ahora La Habana venía a las víctimas.

Las víctimas fueron llegando en lanchas a Bellavista, que hoy está prácticamente deshabitado, luego de que en 2002 las Farc lanzaran dos pipetas de gas en contra de los paramilitares que utilizaron a la población como escudo. Las pipetas, un arma prohibida y de difícil dirección, cayeron dentro de la iglesia, en la cual murieron aproximadamente 79 personas civiles y 100 más resultaron heridas. Los familiares de las personas muertas y los heridos fueron recuperándose poco a poco, con el transcurrir de los años.

Bojayá puso al descubierto todas las perversiones de la guerra. Mostró hasta dónde la confrontación invocada en defensa de las comunidades terminaba haciéndoles daño, destruyéndolas, provocándoles muerte, dolor, crueldad y desesperanza. Y precisamente todo el impacto de la guerra cayó sobre los más débiles: niños y ancianos. Con Bojayá, la guerra en Colombia se quedó sin argumentos.

Al mismo tiempo, Bojayá nos señaló que la masacre es una expresión de la violencia, pero no la única, y la violencia no se circunscribe sólo a una fecha, a un lugar o a unas víctimas. La responsabilidad por la masacre es distinta a la responsabilidad más general por la violencia en la región.

Desde el 18 de diciembre de 2014, luego de la primera visita de las víctimas de Bojayá a La Habana, ellas comenzaron un proceso y un trabajo de día a día basado en el reclamo de sus derechos, en la consulta a las comunidades de la región y en la posibilidad del perdón. De esta forma, desde Bojayá, nos ofrecieron a todos en Colombia una profunda lección de pedagogía social que potenció su significado en el contexto de las negociaciones.

La ceremonia del 6 de diciembre, con una obra de teatro juvenil y la voz de las víctimas, solemne y austera, enfrentó a la insurgencia a sus propias víctimas, y a las delegaciones de la comunidad afectada hasta hoy por la guerra, les permitió reclamar en su territorio explícitamente: nunca más aquí. La escena, en síntesis, permitió ver frente a frente el disminuido poder de un guerrero y el poder moral de una víctima.

Bojayá es un hito en la construcción de paz. Las víctimas lograron una aceptación de responsabilidad por parte de los perpetradores y en su propio pueblo, en el lugar del oprobio, las víctimas prepararon el escenario largamente. Con sentido de proceso, no de coyuntura. Con sentido de reconciliación, no de retaliación.

El modo como se estructuró y formalizó el encuentro del 6 de diciembre envió un mensaje profundo para los próximos actos de reconocimiento de responsabilidades que la territorialización de la convivencia seguirá demandando.

La comunidad de Bojayá les enseñó al país y a este proceso de paz que las tareas son de larga duración, en su gestación y en su continuidad. Que en actos de esta naturaleza no sólo la insurgencia (en este caso), o quien sea en otros, debe responder a las exigencias de las víctimas, sino que la reparación y la reconciliación sólo son posibles si hay respuesta efectiva a dichas exigencias, y no instrumentalización de sus expectativas.

Las víctimas de Bojayá nos mostraron lo que significa construir tejido de garantías para las comunidades y proyectaron tareas y exigencias concretas al Estado, a la insurgencia y a la sociedad.

Las víctimas nos están enseñando, y nos dicen hoy, después de Bojayá y del acuerdo de La Habana: la reconciliación es un acto que debe comprometer a todos para que la paz sea un proceso sin retorno.

Director del Centro Nacional de Memoria Histórica

 


Bojayá, Farc, Paz, Víctimas

Bojayá planea su memoria

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Cesar Romero para el CNMH

Publicado

27 Jul 2015


Bojayá planea su memoria

Al momento de construir una casa se hace indispensable seguir tres procesos: la planeación, ejecución y acabados. Por lo general, el éxito o fracaso de un espacio, sin importar su función, depende de cuanto tiempo se invierte en la planeación del proyecto.

En esta etapa se escoge el lugar en donde se construirá, se buscan referentes que ayuden a delimitar un estilo arquitectónico, se realiza todo lo concerniente a la planimetría y por último se hacen los presupuestos en donde se estima cuánto tiempo y dinero se invertirá para lograr finiquitar la obra.

Algunos representantes de la comunidad del Medio Atrato, se reunieron en Bogotá con el equipo de enfoque étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica durante cuatro días para realizar el balance y reflexión de la conmemoración de la masacre de Bojayá de este año y la proyección de la misma para el 2016. Además, se trabajó sobre la intención de construir un espacio en donde se dignifiquen las memorias de las víctimas mortales y de los sobrevivientes de la masacre que tuvo lugar el 2 de mayo del 2002. Para esta construcción la comunidad decidió planear muy detalladamente cada aspecto de la iniciativa, por esta razón decidieron emprender una serie de visitas a lugares de memoria del país, buscando nociones, estilos y formas de narrar la memoria.

En Bogotá arrancaron con la visita al Museo Nacional de Colombia, a su sala Memoria y nación, en donde fueron recibidos por una guía que explicó cada pieza y su función en la construcción de la realidad nacional. Una de las piezas que más llamó la atención de los presentes fue un tejido en donde se narra la masacre de Mampuján. La idea fue tan bien recibida que Rosa Palomeque garantizó que se llevaría a cabo ya que “en Bojayá tejemos los nombres pero no la historia. Es una idea que vamos a trabajar”.

Posteriormente, el grupo se dirigió al Cementerio Central de Bogotá, en donde fueron recibidos por María José Pizarro, coordinadora de la estrategia de participación de víctimas del CNMH, quien dio un recorrido mostrando las tumbas de varias personalidades nacionales y explicando el proceso que tuvo que llevar a cabo para la reconstrucción de la tumba de su padre. En este espacio José Valencia, quien hace parte de Bojayá Stereo, resaltó la importancia de pensarse los materiales en los cuales se piensa construir el sitio de memoria, con el fin de garantizar que el tiempo no desmejore el proyecto.

Finalmente el recorrido terminó en el Eje de la Memoria de Bogotá, específicamente en el graffiti de Jaime Garzón, en donde se discutió la importancia de pensar la intervención del espacio y la participación de los jóvenes. Por ahora el proyecto de un lugar de la memoria en Bojayá se encuentra en etapa de planeación, y con el fin de estructurar de la mejor manera el proyecto los representantes de esta comunidad realizarán una serie de visitas a otras iniciativas de memoria en todo el país para nutrirse de ideas y lograr consolidar un espacio que no deje a Bojayá en el olvido sino que la reivindique y muestre todos sus procesos de resistencia a través del tiempo.

 


Bojayá, Masacre, Memoria Histórica

Bojayá quiere ser un referente de paz

Bojayá quiere ser un referente de paz

Autor

Maria de los Ángeles Reyes
Periodista del CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

19 Feb 2016


Bojayá quiere ser un referente de paz

El domingo 21 de febrero se llevará a cabo en la Iglesia de Bellavista, en Bojayá, el primero de varios lanzamientos de la nueva publicación del periodista español Paco Gómez titulada La guerra no es un relámpago. El libro, de la editorial Icono, es un entramado de historias que relata la realidad actual del Medio Atrato, Pacífico colombiano, y las percepciones que tienen diversos actores acerca de la inminente paz que llegará al país.


Este es el segundo libro que Paco Gómez publica acerca de la comunidad del Medio Atrato. En agosto de 2002, cuando trabajaba como periodista en Bucaramanga publicó Los muertos  no hablan que trata de la resistencia civil en el Medio Atrato apenas tres meses después de uno de los episodios más dolorosos y cruentos de la historia de la región: la masacre de Bojayá. Ahora, con La guerra no es un relámpago, los protagonistas de estas historias son quienes dan continuidad a esos relatos de resistencia para construir la memoria colectiva de un pueblo cuya esencia es, precisamente, el valor de resistir en medio de la guerra.

La historia empieza con el acto público de perdón que hicieron las Farc el 6 de diciembre de 2015 en Bojayá, y se va entrelazando con el relato de uno de los líderes más importantes de la comunidad: Leyner Palacios, hoy postulado, junto con otras cuatro víctimas, Santos y “Timochenko”, al Premio Nobel de Paz.

Leyner Palacios, sobreviviente de la masacre, ha trabajado toda su vida por la defensa de los derechos de su comunidad. Para él, ese 2 de mayo fue el detonante para que los ojos del país y del mundo se pusieran sobre un lugar que ha sufrido una crisis humanitaria desde la década de los 90.  “La masacre puso en evidencia que había un total abandono del Estado, que no nos protegió, que nunca brindó salud y educación, y que aún después del 2002, hasta el 2006 y aún ahora, sigue permitiendo que se violen muchos de nuestros derechos”.

Precisamente por eso el nuevo libro de Paco Gómez apenas menciona el día de la masacre. Su objetivo es mostrar que Bojayá no es más un referente de guerra, sino que la misma comunidad trazó un nuevo capítulo y quiere hablar de paz. Para Leyner Palacios, a partir del 6 de diciembre empezó un proceso, que será largo y difícil pero que conducirá, no tiene la menor duda, a la reconciliación y a la paz de Colombia. “Nosotros, como bojayaseños, tenemos toda la esperanza y voluntad de trabajarle a eso. No queremos que la historia que nosotros vivimos se repita en ninguna parte del mundo. Y nuestra experiencia de paz tiene mucho que enseñar”.

El libro, además de Bojayá, será presentado en Bogotá, Quibdó, Cali y Medellín. Los lanzamientos cuentan con el apoyo de la Fundación Universitaria Claretiana, la Diócesis de Quibdó, el Comité por los derechos de las víctimas de Bojayá y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) [Descragr informe Bojayá: la guerra sin límites].

El evento en Bogotá tendrá lugar en el auditorio del CINEP y contará con la participación del director del CNMH, Gonzalo Sánchez Gómez, Paco Gómez, y uno de los protagonistas del relato, el líder regional Leyner Palacios.

Bojayá:

Domingo 21 de febrero / 11 a.m.
Iglesia de Bellavista viejo (Bojayá) 

Quibdó:

Lunes 22 de febrero / 4 p.m. 
Sede Unicalretiana
Calle 20 No. 5-66B La Yesquita. Quibdó

Bogotá:

Miércoles 24 de febrero / 4 p.m. 
Auditorio del CINEP 
Cra 5 No. 33B-02. Bogotá

Cali:

Jueves 25 de febrero / 4 p.m. 
Centro Cultural Comfandi

Medellín:

Miércoles 2 de marzo / 6:30 p.m. 
Biblioteca Piloto
Auditorio Manuel Mejía Vallejo
Cra 64 No. 50-32. Medellín

 


;edio Atrato, Bojayá, Libro, Paz

Fabio Carvajal

Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Fabio Bernal Carvajal es el nuevo director del Museo de Memoria de Colombia

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


Fabio Bernal Carvajal se posesionó como director Técnico del Museo de Memoria de Colombia, cargo al que llega tras integrar durante su vida profesional la experiencia técnica en museografía con una amplia participación en espacios de construcción de memoria.

Con 14 años de experiencia en el campo, es experto en el desarrollo de guiones curatoriales y de elementos de diseño expográficos y museográficos como apoyo a procesos culturales y sociales desde una perspectiva de la memoria como derecho fundamental.

Es abogado conciliador en Derecho, diseñador industrial con énfasis en objeto, ciudad y cultura, además de magíster en Museología y Gestión del Patrimonio.

“Estoy convencido de la importancia para el país de la construcción plural de la memoria histórica y la defensa del patrimonio cultural para forjar una Nación incluyente y en paz. El Museo de Memoria de Colombia es un compromiso del país con las víctimas, con la sociedad.”, indicó Bernal durante su posesión.

Fabio Bernal también tiene experiencia de más de una década en la investigación desde el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia en recuperación de la memoria para la generación de sentido social con la comunidad armerita (Armero, Tolima).

Con la Fundación Visiva se desempeñó como Coordinador General de la Bienal de Venecia de Bogotá para las ediciones de 2008 y 2010, por lo cual el equipo de trabajo del cual hizo parte obtuvo el premio Amor por Bogotá. También desarrolló proyectos de investigación y participó en la implementación general de los procesos museológicos y museográficos del Museo de Venecia.

Fue miembro del grupo de investigación que formuló la creación del programa Acunar, un programa de transferencia de diseño a comunidades productivas emergentes, de la Universidad Nacional de Colombia.

Apoyó como asesor técnico y conceptual a diferentes entidades del sector Defensa en proyectos de investigación, creación de guiones museológicos y museográficos y renovación de salas. Igualmente ha liderado el diseño, creación y producción de exposiciones para las diferentes fuerzas públicas, bajo el convencimiento de la importancia de una construcción plural de la memoria histórica y la escucha de diferentes actores como paso fundamental para forjar una nación incluyente.

Dentro de sus retos como Director Técnico del Museo de Memoria de Colombia se encuentra complementar la línea conceptual del museo, dar inicio al proyecto arquitectónico para la construcción del edificio y las diferentes salas de exposición que rendirán tributo a las voces diversas de las víctimas del conflicto en Colombia. Adicionalmente tendrá a su cargo la creación de diversas exposiciones itinerantes que llevará el Museo a las regiones del país.



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

4 Feb 2020


Sí hubo respuesta del CNMH a requerimiento de organizaciones de Memoria

El Centro Nacional de Memoria Histórica respondió un requerimiento de la Red Colombiana de Lugares de Memoria, con el que pretendía haber contestado también cuestionamientos de coalición internacional.

La entidad envió respuesta este lunes para pedir que se reconsidere su suspensión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia. 


 El director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Darío Acevedo Carmona, no ha dejado de reconocer en diversos escenarios la existencia de un conflicto armado en Colombia y el compromiso de la entidad con las víctimas de estos hechos de violencia. 

Así lo recalcó, luego de que se conociera la decisión de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia, de suspender la membresía al CNMH argumentando que se habría desatendido el requerimiento de suscribir los principios de esta comunidad, considerada una de las más importantes relacionadas con la memoria en el mundo.

El director del CNMH aclaró que la entidad recibió dos cartas con requerimientos semejantes el 20 y el 24 de septiembre de 2019. La primera provenía de la Red Colombiana de Lugares de Memoria (Reslac), que hace parte también de la Coalición, y se contestó el 11 de octubre, motivo por el cual se dio por satisfecho también el requerimiento por parte de esta comunidad internacional.

“Nosotros, con la carta del 11 de octubre consideramos haber respondido a todas esas inquietudes. La falla estuvo en no haberla hecho llegar directamente a la organización internacional”, señaló el director del CNMH y agregó que ya se respondió para que se reconsidere la suspensión a la entidad.

A pesar de la contrariedad en el CNMH por la suspensión de su membresía en la coalición, el director Darío Acevedo se mostró dispuesto a aclarar la situación y ratificó una vez más su reconocimiento al conflicto armado en el país y el compromiso con las víctimas, aspectos fundamentales del trabajo de la entidad durante su dirección.

“Hay un compromiso con las víctimas y un reconocimiento del conflicto armado, que es una respuesta a las preocupaciones que nos expresaron en esa carta”, señaló Acevedo, quien destacó además el trabajo que viene realizando el CNMH con víctimas de la violencia en la región de Los Montes de María, familiares de los diputados del Valle de Cauca asesinados por la guerrilla de las Farc, del secuestro en la iglesia La María y la masacre de Bojayá, entre otros hechos propios del conflicto.

Aquí puede ver la carta remitida a la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia

Anexos



Bojayá, CNMH, Darío Acevedo Carmona, Memoria, Víctimas

Una carta para Bojayá

Noticia

Autor

César Romero

Fotografía

César Romero

Publicado

19 Oct 2016


Una carta para Bojayá

El CNMH les invita a escribir cartas a Bojayá para a enviarles un mensaje de apoyo y reconocimientoa las víctimas por medio del #Alabaoporlapaz o al correo electrónico de comunicaciones.


El pasado 26 de septiembre, un grupo de mujeres de Pogue-Bojayá entonaron el “Alabao por la paz para Colombia y el mundo”. Ese día sus cantos fueron el eco de las apuestas que en el Medio Atrato se han venido construyendo desde hace varios años por comunidades negras e indígenas de la región como aporte territorial al proceso de paz gestado y en respuesta a décadas de conflicto y exclusión. 

Desde la década de 1980 las comunidades del Medio Atrato, al norte del departamento del Chocó, se han visto atrapadas en medio de un conflicto armado que no les pertenece. La riqueza de la región y la precariedad de las instituciones estatales que allí operan hicieron que la población civil quedara a merced de distintos grupos armados que luchan entre sí por el control del territorio.

La guerra en la región se degradó a tal punto que, en 2002, la peor de las tragedias tuvo lugar en la Iglesia de San Pablo Apóstol en Bellavista, cabecera del municipio de Bojayá. Ese día, que todos los colombianos recuerdan con gran dolor, una pipeta explotó en la parroquia, donde se refugiaban del fuego cruzado, cientos de personas, incluyendo niños, niñas y personas mayores. Este hecho dejó 79 personas sin vida. [Comunicado Bojayá]

Por este flagelo, las Farc hicieron, en diciembre de 2015 el primer acto público de reconocimiento de responsabilidad, y pidieron perdón a la comunidad. Sin embargo, los habitantes del Medio Atrato insisten en recordar que esta tragedia fue producto de un enfrentamiento en el que los grupos paramilitares en la región, hacían de las poblaciones civiles escudos humanos y que el Estado, a pesar de las múltiples advertencias de partes de la Diócesis de Quibdó y de la Defensoría del Pueblo, no hizo nada para evitar los enfrentamientos en la zona.

Alabaoras de Bojayá en la Firma del Acuerdo Final. Cartagena, 26 de septiembre de 2016. 

 

El 2 de octubre, no solamente Bojayá sino muchas otras comunidades de la región votaron masivamente para que los acuerdos con las Farc fueran implementados y así garantizar la protección de sus vidas, y continuar trabajando, con más garantías y seguridad, por la preservación de su cultura y la protección de sus territorios, tan afectados a causa del conflicto armado.

El canto de las pogueñas, es una plegaria a toda Colombia. Por eso, el Centro Nacional de Memoria Histórica, les invita a todos y todas a escribir cartas a las poblaciones que allí habitan, a enviarles un mensaje de apoyo, solidaridad y reconocimiento. Las cartas y mensajes enviados por medio del #Alabaoporlapaz o al correo comunicaciones@centrodememoriahistorica.gov.co serán leídas en medio de una reunión que adelantará la comunidad con diferentes entidades de Cooperación Internacional para trabajar sobre las necesidades de la comunidad y para avanzar en un plan de trabajo sobre el lugar de memoria que está construyendo la comunidad.

Quienes deseen, pueden dirigir sus cartas a alguna comunidad en particular de la región.

Consejos comunitarios: La Loma; Puerto Conto; Isla de los Palacios; Napipí; Pogue; Corazón de Jesús; Piedra Candela; El Tigre; La Boba; Alfonso López; Veracruz; San José de la Calle, Opogadó; Mesopotamia; Caimanero; San Martín, Arenal; Tagachí. Cuia; Buchado. 

Comunidades Indígenas: Chanú; Baquiasa; Unión Cuití; Lana; Limón; Buerregue; Charco Gallo; Salinas; Puerto Antioquia; Salinas. 

Publicado en Noticias CNMH


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