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Dario Acevedo

Centro Nacional de Memoria Histórica exaltó el liderazgo de las víctimas

Director general del CNMH y director de Museo de Memoria con las mujeres y los hombres víctimas del conflicto armado invitados al evento conmemorativo.

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CNMH.

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CNMH

Publicado

15 de abril 2021


Centro Nacional de Memoria Histórica exaltó el liderazgo de las víctimas

  • El director general del CNMH, Darío Acevedo, extendió su reconocimiento al universo de víctimas en el país que superan los nueve millones de personas, equivalente al 18% de la población colombiana.
  • Para Juana Alicia Ruiz, lideresa de los Montes de María, la memoria es la que garantiza la no repetición de hechos violentos. “Nosotros seguimos apostando por hacer memoria, pero por una memoria que nos ayude a sanar el dolor”, agregó.
  • “Con el Museo de Memoria vamos a tener una especie de memoria viva donde las cantaoras, las danzoras y las tejedoras podamos hacer nuestros eventos y ayudar a las víctimas del conflicto armado”, dijo Carmen Romelia Palacio, lideresa de mujeres víctimas y cabezas de hogar en Antioquia.

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) conmemoró el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, el pasado 9 de abril, con eventos que se desarrollaron en Bogotá, D.C, San Francisco (Antioquia), Ginebra (Valle del Cauca) y la Sierra Nevada de Santa Marta, considerando los protocolos de bioseguridad necesarios para prevenir y mitigar el Covid-19.

En el auditorio Teresa Cuervo, del Museo Nacional, en Bogotá, el director general del CNMH, Darío Acevedo, entregó 15 placas a las víctimas invitadas de diferentes organizaciones y procesos que se desarrollan en las regiones y en el exterior con el fin de enaltecer sus liderazgos. Las placas tienen grabado el siguiente mensaje:

“El Centro Nacional de Memoria Histórica le otorga esta placa conmemorativa en reconocimiento a su liderazgo en la visibilización de las memorias del conflicto armado y la defensa de los derechos humanos”.

Acevedo extendió este reconocimiento al universo de víctimas en el país que superan las nueve millones de personas, equivalente al 18% de la población colombiana.

Durante el evento, el director general del CNMH expresó que: “hay que persistir, insistir y no desistir en seguir haciendo memoria, porque el día que perdamos la memoria, el día que nuestros hijos, nietos, bisnietos ya no sepan qué fue lo que pasó correrán el peligro de repetir la historia del sufrimiento injusto y no buscado de millones de víctimas”.

Los relatos y las reivindicaciones de las víctimas asistentes también fueron centrales en este acto. Ménderson Mosquera, presidente nacional de la Asociación de Víctimas por la Paz y coordinador de la Mesa Departamental de Víctimas de Antioquia, manifestó que el 9 de abril es un día que nos recuerda la historia y la lucha por la defensa de los derechos humanos.

Por otra parte, Derly Pastrana, Coordinadora de la Mesa de Víctimas del Conflicto Armado en el Huila, indicó que la resiliencia y las ganas de sacar adelante a los hijos a pesar de los dolores vividos, es una de las principales enseñanzas que nos dejan las mujeres víctimas de muchos hechos atroces.

Entre tanto, Juana Alicia Ruíz, quien llegó desde los Montes de María, narró el significado de los tapices que realiza con las tejedoras de Mampuján.

“Estos tapices los hemos elaborado con diferentes familias, personas de la sociedad civil y víctimas, pero también con exparamilitares, exguerrilleros, funcionarios del Estado y empresarios porque estamos en un tema de reconciliación. Estos tapices cuentan cómo éramos en las comunidades, qué fue lo que pasó y qué queremos a futuro. El futuro al que nosotros le apostamos es el de la construcción de paz y el de la reconciliación con todas y todos”, apuntó.

Juana, a su vez, recalcó que la memoria nos garantiza no repetición de los hechos violentos, y destacó que “nosotros seguimos apostando por hacer memoria, pero por una memoria que nos ayude a sanar el dolor porque sanos vamos a tener un país no polarizado, sino reconciliado, amistado, lleno de amor y de perdón”. 

Director del Museo de Memoria con las víctimas de distintas regiones del país en el predio donde se está construyendo el Museo.

 

Visitaron obra del Museo

Otra de las actividades que tuvo lugar el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto armado, fue la visita de los representantes de distintos sectores de víctimas, provenientes de diferentes regiones del país, al predio donde se está construyendo el Museo de Memoria de Colombia.

Los visitantes al ver que pronto el Museo será una realidad expresaron gratitud y alegría, porque en él podrán ver plasmadas sus historias, sus memorias y sus sentires.

Carmen Romelia Palacio, quien lidera una asociación de mujeres víctimas y cabezas de hogar en Antioquia expresó: “me siento muy orgullosa de estar en este predio donde se está construyendo el Museo porque aquí se van a plasmar todas nuestras ideas, nuestras actividades. Vamos a tener una especie de memoria viva donde las cantaoras, las danzoras y las tejedoras podamos hacer nuestros eventos y ayudar a las víctimas del conflicto armado”.

 

Conmemoraciones en los territorios

Otro de los escenarios donde se conmemoró el Día Nacional Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas fue en San Francisco, municipio del Oriente antioqueño.

Allí, el CNMH acompaña a los habitantes en la Iniciativa de Memoria Histórica que tiene como objetivo principal la creación de un mural que plasme los seres queridos afectados por la guerra y los procesos de resistencia y de reconstrucción del tejido social. Es de anotar que el 98% del total de la población de esta localidad, 6.273 habitantes, son víctimas del conflicto armado por diversos actores.

Durante el evento conmemorativo, un equipo de expertos de la dirección de Construcción para la Memoria Histórica y la Estrategia de Comunicaciones del CNMH elaboró una narrativa que se proyectó en un video mapping, creado a partir de las memorias de la comunidad.

Así mismo, se presentó un mapa parlante con historias que reflejaron el antes, durante y después del conflicto armado; y otras expresiones culturales y artísticas, provenientes de las víctimas y sus organizaciones. La fortaleza de los lazos de unión y de construcción de memoria tejidos por los habitantes del municipio con el apoyo de la administración municipal fueron visibles en el desarrollo de las distintas actividades.

En Ginebra (Valle del Cauca), el CNMH, la Alcaldía y la Personería municipal acompañaron a las víctimas del conflicto armado en su conmemoración. La Guardia Indígena y el grupo Fugas de Salvajina intercambiaron muestras culturales y artísticas.

Entre tanto, la Mesa Municipal de Participación Efectiva de las víctimas de Ginebra elaboró una colcha de retazos con las fotografías y los nombres de las personas desaparecidas y asesinadas, quienes hacen parte de sus memorias del conflicto armado.

Julieth Cuchillo, consejera para educación de la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca, indicó que se trató de un momento histórico en el que rememoraron las victimizaciones milenarias de las que han sido objeto, pero en el que también se pudo expresar gratitud por la unidad de las comunidades. 

Así mismo, el Museo de Memoria de Colombia participó en una agenda de trabajo junto a la Organización Wiwa Golkushe Tayrona, en la Sierra Nevada de Santa Marta, entre el 9 y el 12 de abril. Allí se presentó una expografía sobre el Ruama Shama, el proceso de memoria histórica Wiwa que ha apoyado el CNMH desde hace varios años.

Con estos eventos conmemorativos, el CNMH contribuye a mantener viva la memoria histórica del país y a refrendar su compromiso con los millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado.


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Fabio Bernal

“El Museo debe ser un espacio de reflexión”: Fabio Bernal, director Museo de Memoria de Colombia

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CNMH.

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CNMH

Publicado

4 de marzo 2021


“El Museo debe ser un espacio de reflexión”: Fabio Bernal, director Museo de Memoria de Colombia

Este año, el proyecto del Museo de Memoria de Colombia (MMC), liderado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH),  entra en una etapa avanzada antes de abrir sus puertas en Bogotá en 2022. La construcción del edificio, en la calle 26 con avenida Las Américas, está en marcha. Paralelo a esta, sigue la apuesta por fortalecer su dimensión territorial en todo el país y su dimensión virtual, incluso por fuera de Colombia.

Además, el MMC mantiene un diálogo abierto y constructivo con organizaciones de víctimas, academia, entidades públicas y organismos multilaterales.

En esta entrevista, Fabio Bernal, director del Museo, habla sobre los retos de construir colectivamente un museo que articule memorias plurales y diversas, y que promueva el diálogo y la reflexión de todo el país. También se refiere  a los avances de la obra y el impacto de la exposición SaNaciones.

Llevamos varios años hablando de la construcción del Museo, y por fin hace unas semanas hay máquinas y movimiento en el predio. ¿En qué etapa va el proyecto?

La obra del Museo de Memoria de Colombia ya inició. Va avanzando. Ya estamos finalizando el proceso de pilotaje, que es la cimentación profunda, y continuaremos con la obra durante este año. A medida que vaya transcurriendo 2021, vamos a empezar a ver cómo crece el edificio para completar sus seis pisos, y así poder cumplir con la meta de abrir las puertas y poner en marcha el Museo en 2022.

Paralelo al proyecto del edificio en Bogotá, el Museo se ha construido en otras dimensiones. ¿Cómo es ese trabajo?

El Museo se ha pensado en tres dimensiones: física, territorial y virtual. Estas se complementan. El Museo existe más allá de sus paredes. Es un museo que debe aprender y fortalecer los procesos que se hacen en regiones, los procesos que se construyen desde las comunidades, que son las que tramitan su duelo de los horrores que ha dejado el conflicto armado. Por eso en la dimensión territorial del Museo seguimos empeñados en trabajar con comunidades de todo el país.

A final del año pasado desarrollamos una exposición transmedial llamada SaNaciones: diálogos de la memoria, que tuvo diferentes plataformas. Una fue Museo en casa, que nos permitió llegar a los hogares de habitantes de la región Caribe a través de los recibos de servicios públicos. Hicimos alianzas con empresas de servicios, y nos permitieron incluir obras de artistas que nos pusieron a reflexionar en familia sobre qué es construir memoria, por qué son importantes estos diálogos.

Es interesante y necesario buscar formas de acercar los museos a la gente que no puede o no está acostumbrada a visitarlos. ¿Qué otras estrategias hay en este sentido?

En SaNaciones también tuvimos otra plataforma que fue la unidad móvil. Con esta estuvimos en Barranquilla en cuatro urbanizaciones de vivienda mayormente habitadas por víctimas del conflicto armado.

En medio de la pandemia, era necesario contar con todos los protocolos, pero no dejar de llevar el Museo a los territorios. Estuvimos en Villas de San Pablo, Villa Cordialidad, Gardenias y Pinar del Río, en Barranquilla, y también en Malambo y Soledad, a petición del Grupo de Gestión de Paz y Víctimas de la Gobernación del Atlántico.

Allí compartimos con las comunidades y ellas alzaron su voz. Fue muy conmovedor ver la valentía de las víctimas, quienes, a pesar de estar amenazadas en algunos casos, vincularon su voz a la construcción del Museo. Es fundamental que el Museo se construya desde los territorios. Por eso, este año seguiremos con esos procesos.

Este Museo está llamado a incluir la pluralidad de las voces de las víctimas. ¿Cómo garantizar que en la construcción del Museo participen distintos sectores y esté representada la diversidad de experiencias alrededor del conflicto armado?

Nosotros hemos desarrollado actividades con una población variada de víctimas. Hemos trabajado acciones de memoria con comunidades indígenas, con miembros de la fuerza pública que han sido víctimas, entre otros, y ellos se han podido expresar en espacios seguros.

Consideramos que el Museo debe ser un espacio de debate y reflexión, pero debe ser un espacio de debate seguro, donde se puedan expresar estas opiniones. Convocamos a diferentes sectores, que seguro tienen opiniones diferentes, porque este conflicto ha sido complejo, ha impactado a diferentes sectores de la sociedad, y por supuesto las opiniones son diversas.

Por eso es importante respetar el mandato que tenemos de no promover una verdad oficial. Debemos poner sobre la mesa las diferentes opiniones para fortalecer el conocimiento colectivo de los hechos ocurridos en el marco del conflicto armado. Esa es la labor del Museo: poner sobre la mesa estas voces diversas y privilegiar las voces de las víctimas, para que la sociedad pueda reflexionar sobre lo ocurrido.

El Museo ha procurado no solo incluir la diversidad de voces de las víctimas, sino también integrar y aprender de sectores como la academia, el sector cultural, las entidades del Estado, la cooperación internacional, entre otros. A final del año pasado hubo unas mesas de diálogo en las que estos sectores siguieron aportando a la construcción del Museo. ¿Cuál fue el balance?

Recién ingresé al Centro Nacional de Memoria Histórica, trabajamos junto al equipo de Innovación Pública del Departamento Nacional de Planeación y el equipo de Innovación Social del Departamento para la Prosperidad Social, para configurar un espacio en el que recibiéramos observaciones de diferentes sectores.

De ese esfuerzo resultaron las mesas de diálogo, que tuvieron seis temáticas, en las cuales participaron organizaciones de víctimas, entidades públicas, cooperación internacional, organismos multilaterales, y representantes de la Mesa Nacional de Participación Efectiva de Víctimas, entre otros participantes.

Sobre el Museo existen muchas expectativas, pero fundamentalmente entendimos que debe ser un espacio vivo, un espacio que permita incluir nuevas opiniones, nuevas voces.

No podemos pensar que el Museo sea un espacio con exposiciones inamovibles, que su plan museológico sea indefinido en el tiempo, que su guión      museológico no pueda crecer a medida que se generan reflexiones.

El Museo debe ser un museo vivo, debe tener espacio para las expresiones vivas de la memoria, debe privilegiar las voces de las víctimas, y por lo tanto debe ir a los territorios. En ese esfuerzo, este año también haremos mesas de diálogo en varias regiones para seguir construyendo el Museo entre todos.

¿Los participantes de esas mesas de diálogo van a poder hacer seguimiento a la implementación de las conclusiones?

Al final de las mesas tuvimos una mesa de cierre. Allí compartimos con todos los participantes los resultados de estas sesiones de trabajo. Por supuesto, varios de ellos expresaron la intención de seguir acompañándonos en el proceso de consolidar el Museo de Memoria de Colombia y ponerlo en marcha. Con ese acompañamiento, el equipo del CNMH consolida los elementos necesarios para poner en marcha el Museo, y seguiremos abriendo espacios para que estos diálogos continúen.

El Museo no empieza de cero, sino que se construye sobre el legado del CNMH. ¿Cómo se está incluyendo el trabajo de más de una década?

En el Museo estará el Archivo de los Derechos Humanos. Será una parte fundamental, casi que un núcleo para esta entidad, porque en el Archivo reposan los documentos que dan cuenta de las vulneraciones a los derechos humanos en el marco del conflicto armado. También estará vinculado el Observatorio de Memoria y Conflicto, que es una de las bases de datos más importantes sobre el conflicto armado en el país.

Estos elementos nutren el trabajo que desarrollará el Museo de Memoria: sus exposiciones, sus actividades culturales, las reflexiones que se deberán dar entorno al patrimonio que custodiará el Museo.


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Tras 18 años de la masacre de Bojayá, nuestro compromiso no acaba

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CNMH

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CNMH

Publicado

1 mayo 2020


Tras 18 años de la masacre de Bojayá, nuestro compromiso no acaba

  • El Centro Nacional de Memoria Histórica acompañará este sábado 2 de mayo los actos programados por la comunidad de Bojayá en conmemoración de la masacre ocurrida hace 18 años en la iglesia de Bellavista.
  • Líderes de víctimas de la comunidad y del CNMH participarán del conversatorio y presentación del documental “Renacientes”, elaborado durante el proceso de reparación simbólica.

El Centro Nacional de Memoria Histórica —CNMH— reafirma su compromiso con el fortalecimiento del espíritu resiliente de la comunidad de Bojayá mediante el recuerdo del daño provocado por el conflicto armado. Cuando se cumplen 18 años de la masacre cometida por la guerrilla de las Farc, que acabó la vida de por lo menos un centenar de sus habitantes, el pueblo persiste en el renacer de la vida y los reclamos de paz, dignidad y no repetición.

Este sábado 2 de mayo, tendremos el conversatorio Acompañando el renacer de Bojayá, que se realizará a las 2:00 p.m. a través del Facebook del CNMH. El proceso de reparación simbólica, la afectación de la violencia, la resiliencia y la vida en la región del Medio Atrato son temas para este diálogo en el que participarán líderes de la comunidad y nuestro equipo de Enfoque Diferencial Étnico. En este espacio virtual se presentará el documental Renacientes, una producción audiovisual que recoge imágenes y testimonios del proceso de reparación en que se han vinculado la entidad y los habitantes de Bojayá, y narra el encuentro de varias generaciones para hacer memoria, resistir y construir paz defendiendo el territorio.

A las 9:00 a.m., a través nuestra cuenta de Facebook, habrá una rueda de prensa que ofrecerán el director de la Unidad de Víctimas, Ramón Rodríguez; el director del CNMH, Darío Acevedo, y un representante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá sobre las acciones del Gobierno Nacional para garantizar la reparación integral de la comunidad.

Igualmente, acompañaremos los actos conmemorativos programados por la comunidad. En medio de la emergencia sanitaria por el covid-19, Bojayá llevará al mausoleo de las víctimas una oración, sus tradicionales alabaos y una ofrenda. También se celebrará una eucaristía desde el antiguo Bellavista. El CNMH se enlazará con la transmisión en vivo de estos momentos de la conmemoración, que el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá compartirá a través de la cuenta de Facebook de la emisora local Bojayá Estéreo, a las 8:00 a.m. y 10:00 a.m.

Colombia no puede olvidar el 2 de mayo de 2002: a las 10:15 a.m., guerrilleros de las Farc dispararon un cilindro bomba contra la iglesia San Pablo Apóstol, en el antiguo Bellavista, cabecera de Bojayá, donde se refugiaban alrededor de 300 personas por los enfrentamientos que libraban desde el 20 de abril el Frente José María Córdova de la guerrilla y el comando paramilitar del Bloque Élmer Cárdenas. La presión de la guerrilla por deshacerse de los cadáveres antes de la llegada de medios de comunicación y autoridades y la violencia continuada en el territorio no permitieron la despedida y el duelo de acuerdo a sus tradiciones religiosas.

“Si se piensa en la magnitud de los eventos en términos de muertos, heridos y desplazados, frente al tamaño de la población, se puede decir que los daños ocasionados por la masacre fueron catastróficos. Toda familia quedó de alguna manera en duelo, todas las familias tuvieron que participar en la búsqueda y el conteo de sus víctimas”, señala el informe Bojayá. La guerra sin límites, publicado en 2010 por el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación.

El CNMH acompañó desde 2017 las diligencias de identificación e individualización de las víctimas, a cargo de la Fiscalía General de la Nación y el Instituto de Medicina Legal, que fueron parte de los acuerdos de La Habana, luego de que la guerrilla de las Farc reconociera su responsabilidad en la masacre. Nuestro equipo de Enfoque Étnico aportó para consolidar la metodología de encuentros familiares a través de un grupo de memoria local, junto al Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores de memoria y el equipo local de Comunicaciones.

El trabajo permitió reconstruir con relatos los roles de vida y el árbol de cada familia, buscando dignificar y hacer homenaje a las víctimas. Se elaboraron 40 álbumes familiares que fueron entregados en el acto de despedida espiritual e inhumación Bojayá honra a los sagrados espíritus, que se cumplió el 17 de noviembre de 2019, y se convirtieron en un modo para sanar el dolor y un tesoro íntimo y privado que representa el recuerdo de sus familiares muertos en la masacre.

Así mismo, respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos durante el proceso de acompañamiento, se realizó un mural en homenaje a los niños y niñas fallecidos en la masacre y se reconstruyó otro mural de memoria muy significativo para la población, elaborado en 2004 en la escuela del antiguo Bellavista. Ambos murales fueron realizados en un intercambio de saberes del que participaron niños y niñas, gestores locales, alabadoras y sabedoras de Bellavista y el corregimiento de Pogue.

El acompañamiento para la reparación simbólica en Bojayá inició en 2009, cuando el Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (que pasó a ser parte del CNMH con la Ley 1448 de 2011 —ley de víctimas—), produjo el informe Bojayá. La guerra sin límites, que precisó la magnitud de los daños que el conflicto ha provocado a las comunidades afro e indígenas del Medio Atrato.

El Enfoque Diferencial Étnico del CNMH ha promovido el fortalecimiento del grupo de cantadoras del Consejo Comunitario de Pogue, proceso que derivó en la producción, publicación y divulgación de la cartilla Pogue: un pueblo, una familia, un río, del cancionero El oficio de cantar memoria y el documental Las musas de Pogue, en alianzas con la Corporación Pasolini de Medellín, la Universidad de Columbia y la Organización Internacional para las Migraciones. El trabajo con la comunidad ha servido además para comprender el significado de los procesos mortuorios, afectados por la violencia y la mala muerte que representa para ellos el crimen del 2 de mayo de 2002.


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Bojayá, Conversatorio, Director CNMH, Masacre, Unidad de Víctimas, Víctimas

Una noche en vela para escuchar a las víctimas

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Nota del periódico Llano 7 días

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Nota del periódico Llano 7 días

Publicado

30 Nov 2014


Una noche en vela para escuchar a las víctimas

Después de tres años de ausencia, este 8 de diciembre vuelve la vigilia para escuchar a las víctimas, una iniciativa de memoria realizada en la plaza central de San Martín, Meta, en donde víctimas, representantes de organizaciones y habitantes de la región se reúnen y pasan la noche en vela, algunos narrando sus experiencias en medio del conflicto armado y otros escuchando las historias de aquellos a los que la violencia les cambió la vida.

“Fue el jueves 17 de febrero del año 2000 a las 6:45 de la mañana. Ese fue el último día que lo vi” responde doña Yolanda al preguntarle cuándo fue que el conflicto armado tocó su vida. Recuerda día, hora y año de los hechos; sin embargo, 14 años después aún no sabe quiénes fueron los responsables ni el motivo por el cual desaparecieron a su hijo. Una historia que se repite constantemente en San Martín y, lamentablemente, en todo el país.

Ante la falta de verdad y como una medida para que las víctimas del conflicto pudieran dar a conocer sus relatos nace en 2008, Narrativas Visibles, un proyecto liderado por la Defensoría del Pueblo. “Por esos días muchas familias de San Martín asistían a las versiones libres de los desmovilizados durante Justicia y Paz. Veíamos que los desmovilizados tenían los micrófonos, tenían la palabra, pero las víctimas no eran escuchadas ni podían dar sus testimonios, por eso quisimos generar espacios de confianza en donde pudieran contar sus historias” cuenta Wilson Chavarro, asesor de la Defensoría Delegada para la orientación y asesoría a las víctimas del conflicto armado.

Buscaron personas que quisieran escribir y contar sus testimonios del conflicto armado y en el 2009 se realizó la primera vigilia para escuchar a las víctimas. “Ese año un grupo de 20 personas se reunieron en la plaza de San Martín y contaron sus testimonios durante toda la noche y parte de la madrugada”, recuerda Chavarro.

Durante los años siguientes la vigilia se repitió en Granada, Puerto Gaitán y otros territorios del Meta. Pero en el año 2011, con la creación de la Ley de Víctimas, las prioridades cambiaron. Llenar formularios y llevar papeles se convirtieron en la principal preocupación de las víctimas y las vigilias de la memoria pasaron a un segundo plano.

Sin embargo, este año y por mismo pedido de la comunidad, el próximo 8 de diciembre la vigilia vuelve a San Martín. “Me alegra mucho que nos reunamos nuevamente, allá va a estar la fea y la bonita, el pobre y el rico, porque en San Martín la violencia nos afectó a todos” expresa doña Yolanda, quien a sus 67 años aún participa activamente de los eventos sobre memoria histórica y añade: “lo más importante de las vigilias es que revivimos lo que pasó y descansamos, nos liberamos y compartimos experiencias con otras personas a las que la violencia les cambió la vida”.

Desde el CNMH los invitamos a participar en la vigilia, la cual este año iniciará a las 5:00 p.m. en la plaza central de San Martín, desde donde saldrá una marcha de faroles hasta el Bosque de la Memoria, donde se espera que aproximadamente 250 personas se reúnan a contar y escuchar las historias que deja la guerra.

Narrativas Visibles es otra de las iniciativas apoyadas por el proyecto de Alfabetizaciones Digitales del CNMH. Conozcan algunos de los relatos que han hecho parte de este proyecto en http://narrativasvisibles.com/

 
 


Noche, Olvido, Víctimas, Violencia

Los Awá se resisten al olvido de sus víctimas

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Autor

CNMH

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www.awaunipa.org

Publicado

04 Feb 2015


Los Awá se resisten al olvido de sus víctimas

Hablar con Juan Edgardo Pai, Gobernador del Resguardo Awá Tortugaña Telembí, es una lección de resistencia y esperanza. Desde el Diviso Nariño, éste gobernador indígena, con voz pausada y tranquila, envía un mensaje a todos los colombianos sobre el deber de la sociedad de recordar lo acontecido hace 6 años en su resguardo.

Amplificando su voz, el Centro Nacional de Memoria Histórica recuerda en esta semana a los 9 hermanos y las dos hermanas en estado de embarazo que fueron asesinados el 4 de febrero del 2009 por la guerrilla, en el resguardo de Tortugaña ubicado las montañas de Nariño.

Con cantos, armonizaciones y rituales los Awá conmemoran a sus seres queridos asesinados: “Estos son días de recogimiento, cantamos, nos lavamos con planta y realizamos rituales para entrar en contacto con nuestros espíritus para pedirles que nos sigan acompañando y nos den la fortaleza para seguir resistiendo y viviendo en nuestros territorios”, dice Juan Edgardo Pai.

El pueblo Awá también rinde homenaje a sus víctimas destinando esta fecha emblemática para hacer balances y análisis de la problemática en su territorio, pero también para reafirmar su sentir y autonomía indígena y sus luchas ancestrales. 

El gobernador indígena cuenta también que estos días son días de calma, que su comunidad ha podido desempeñar las actividades cotidianas de acuerdo con sus tradiciones ancestrales y envía un mensaje de unidad a su pueblo afirmando que el sentimiento de estos 6 años los ha fortalecido y que pesar de estar asentados en lugares que no son los más apropiados, seguirán defendiendo su identidad y resistiendo en su territorio.

El CNMH acompaña al Pueblo Awa desde el 2013. En 2014 realizamos conjuntamente la exposición ¡Ñambi y Telembí viven! Tejiendo Memoria y Resistencia Awá”, basada en los hechos que hoy recordamos. Esta iniciativa fue seleccionada como ganadora de la convocatoria artística realizada por el CNMH. 

 


Awá, Olvido, Resistencia, Víctimas

Los mártires de la guerra

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

06 Feb 2015


Los mártires de la guerra

El pasado martes, el Papa Francisco aprobó la beatificación del arzobispo Óscar Romero, reconociendo el martirio del religioso asesinado hace 35 años en el San Salvador, tras haber denunciado la violencia y torturas por parte del régimen militar que gobernaba entonces ese país. Un acontecimiento que nos hace recordar al padre Tiberio Fernández, otro mártir del conflicto en Colombia, asesinado hace más de dos décadas en Trujillo, Valle del Cauca.

La capilla del Hospital Divina Providencia de San Salvador era el lugar de oración y recogimiento del arzobispo Romero, paradójicamente, fue en este mismo lugar donde fue asesinado violentamente el 24 de marzo de 1980. Ese lunes, en medio de la celebración de la misa de las 6:15 p.m., Romero fue asesinado a tiros por orden del mayor Roberto D’Aubuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista y quien lo acusaba públicamente de ser un agitador y subversivo.

Su crimen, sin embargo, solo se resolvería 31 años después del asesinato y el nombre de su homicida saldría a la luz: Marino Samayor Acosta. Un subsargento de la sección segunda de la extinta Guardia Nacional y miembro del equipo de seguridad del entonces presidente de El Salvador, el coronel Arturo Armando Molina. Posteriormente, ante la Comisión de la Verdad, se confirmaría que la orden para cometer el crimen vino del mayor D’Aubuisson.

Monseñor Romero fue una de las víctimas de los sectores ultraderechistas que promovían el lema: ´Haga patria, mate un cura´.

El asesinato de Óscar Romero y el reconocimiento a su lucha por los Derechos Humanos aún después de su muerte, nos hace recordar al padre Tiberio Fernández, torturado y asesinado el 17 de abril de 1990 en Trujillo. Un hombre considerado un gran líder comunitario y cuya memoria, después de 25 años de su muerte, sigue en el corazón de la comunidad del norte del Valle. Ésta continúa recordándolo y rindiéndole homenajes como el libro “Tiberio vive hoy. Testimonio de la vida de un mártir” un texto realizado por todos los habitantes de Trujillo y el cual, desde octubre de 2014, hace parte del registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe de la UNESCO.

Hoy desde el CNMH queremos recordar a monseñor Óscar Romero y al padre Tiberio Fernández como hombres de fe, como personas valientes que dieron la vida por su comunidad, y quienes después de la muerte han dejado legados que siguen vigentes para no olvidar las atrocidades que han dejado la violencia y los conflictos en América Latina. Aprovechamos también para recordar a todas las comunidades de fe que han resistido en medio del conflicto.

 


Guerra, Iglesia, Testimonios, Víctimas

Acuerdos de la Verdad en Puerto Boyacá

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Autor

CNMH

Fotografía

Ricardo González

Publicado

10 Feb 2015


Acuerdos de la Verdad en Puerto Boyacá

Personas desmovilizadas y víctimas del Magdalena Medio podrán hacer contribuciones a la verdad en la sede de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica


Con el fin de agilizar el proceso de recolección de aportes efectivos de contribución a la verdad por parte de personas desmovilizadas y de otras contribuciones por parte de otras personas, en la región del Magdalena Medio la (DAV) Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica abrió la nueva sede regional de Puerto Boyacá, en reemplazo de la sede que funcionó hasta diciembre pasado en Puerto Berrío.

Así lo anunció el Director de Acuerdos de la Verdad, Álvaro Villarraga, quien reiteró que esta sede regional busca atender a las personas desmovilizadas cobijadas por la Ley 1424 de 2010 y recibir otras contribuciones de otros miembros de la sociedad colombiana.

Se espera que a esta sede regional acudan las personas desmovilizadas especialmente de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá, comandadas por Arnubio Triana, grupo que se desmovilizó en 2006. Pero también con cobertura de otros lugares como, Puerto Salgar (Cundinamarca), La Dorada (Caldas) y Puerto Triunfo (Antioquia), con presencia de personas desmovilizadas de otras estructuras, como de las Autodefensas Campesinas de Magdalena Medio y del Bloque Cundinamarca.

A la fecha, la DAV ha recibido alrededor de cinco mil relatos de personas desmovilizadas cobijadas por la Ley 1424 de 2010. Alrededor de 14 mil personas desmovilizadas, que firmaron Acuerdos de la Verdad con el gobierno, se consideran aptas para la realización de aportes efectivos para garantizar la verdad histórica del conflicto armado en temas como la conformación de los grupos paramilitares y su participación en ellos; así como los hechos y actuaciones que conozcan por haber pertenecido a esas organizaciones. Se trata de personas desmovilizadas que no están cubiertas por la Ley de Justicia y Paz y que están pendientes de resolver su situación jurídica.

Villarraga reiteró que este mecanismo de contribución a la verdad permitirá a las personas desmovilizadas obtener una certificación positiva, completar su proceso a la reintegración a la sociedad colombiana y gozar de la libertad a partir de sus aportaciones al esclarecimiento de graves violaciones a los derechos fundamentales. Así mismo, destacó la necesidad de recibir –además de las contribuciones de las personas desmovilizadas- las otras contribuciones de información que hagan distintos sectores de la sociedad, en especial de las víctimas.

Con los aportes a la verdad histórica, el CNMH elaborará una serie de informes que buscan dar cuenta de lo que fue la actuación de las distintas estructuras paramilitares, la violencia, las violaciones a los derechos humanos y las circunstancias que necesitan conocer las víctimas y la sociedad colombiana en general.

Ver los informes de la DAV >>

Ver multimedia de los 6 pasos para la contribución a la verdad >>

 


Acuerdos a la verdad, Desmovilización, Puerto Boyacá, Víctimas

“Si la memoria no me falla”

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Álvaro Cardona para el CNMH

Publicado

12 Feb 2015


“Si la memoria no me falla”

La toma

Eran las seis de la tarde de un viernes cualquiera del año 2000 en uno de los miles de pueblos que tiene Colombia y María Londoño*, con los bolsillos llenos de dulces, corría desesperadamente por el monte esperando sobrevivir. Ya no había opción para mirar atrás…

Cualquiera que tenga la firme intención de robar un banco, llevaría sus bolsillos llenos de monedas y billetes, ella iba cargada de dulces. Dulces que tomó de un puesto callejero de alimentos que un vendedor abandonó al ver a más de 50 uniformados de la guerrilla. Con 13 años de edad y ocho meses de ellos en el grupo armado, María participaba ese día por primera vez en una toma guerrillera. El Frente de la guerrilla al que pertenecía había decidido robar un banco, sin embargo, fueron atacados por el Ejército impidiendo el inesperado atraco. A María solo que quedó una alternativa: correr.

“Si no fuera por ese momento crucial de mi vida, yo creo que nunca me hubiese podido salir de la guerrilla”, recuerda María, quien hoy tiene 27 años, estudia Derecho y sueña con defender los derechos de los niños vinculados indiscriminadamente a la guerra.


Para el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, de 1999 a 2014 se han registrado 5964 casos de niños y niñas desvinculados de algún grupo armado, de los cuales el 28,47% han sido niñas.  


“Si me preguntas ¿qué pasó?, te voy a decir que no sé”, dice María. Después del maratónico escape despertó debajo de un árbol de café, pero todo era silencio, se encontraba sola y sin saber a dónde ir. Recordó una técnica que le enseñaron en la guerrilla en este tipo de circunstancias y empezó a hacer sonidos con la boca para ver si había algún compañero a su alrededor. Así logró encontrarse con otro miembro del Frente, otra niña de quince años, y juntas caminaron hasta que cayó el sol. Pasaron la noche en medio de las montañas cerca de un río que no se atrevieron a cruzar, ya sin el sol era difícil descifrar con qué se podrían encontrar. 

A la mañana siguiente, un cólico intenso despertó a María, lo único que había recibido su estómago en dos días había sido un manojo de dulces acompañados del agrio sabor de la adrenalina producida al escapar del enfrentamiento con el Ejército. Pero debían continuar. La luz del día les indicó el camino y lograron encontrar una finca a la cual ingresaron para robar ropa de civil y cambiarse. Era una paradoja, venían de asaltar un banco pero sólo contaban con un puñado de dulces y mil quinientos pesos que la joven acompañante de María había logrado tomar en el centro financiero.

“Aún me considero una niña” dice, a pesar de que le robaron su niñez a los 12 años. Sufría constantemente el abuso sexual y psicológico por parte de su padrastro. Debía ser la “madre” de sus seis hermanos y soportar la indiferencia que a diario su mamá imponía ante ella. Sin acceso a educación, cada mañana veía más lejana la posibilidad de lograr cambios en su vida. En su cabeza también rondaban las palabras que le gritaba su mamá cada vez que la agredía: “Si a los 16 no consigues marido te me largas, yo no te voy a mantener”, recuerda.

La única autoridad que conoció en esa época fue la guerrilla. El grupo pasaba constantemente cerca al “cambuche” de cartón, tejas y barro donde vivía. Sin esperarlo, generó un vínculo con ellos y prefirió caminar entre armas que soportar más abusos dentro de su familia. Se unió a ellos.

A pesar de su corta edad, María sabía cocinar, cortar madera, caminar largas horas y defenderse sola. “Yo quería ser una guerrera”, dice, ya nadie más iba a volver a sobrepasarse con ella. Era la menor dentro de este grupo armado, pero allí todos eran iguales, y cada quien luchaba por sobrevivir.

Para José Luis Campo, Coordinador y representante legal de BENPOSTA, una institución que trabaja en diferentes zonas del país con los niños, niñas y jóvenes que afrontan situaciones de riesgo con ocasión del conflicto armado, uno de los principales factores de riesgo que existen para los menores de edad en Colombia con respecto a la vinculación de grupos armados, es “el abandono estatal”. Por su parte, Linda Lorena Sánchez, investigadora del Centro Nacional de Memoria Histórica considera que “actualmente es un reto establecer los motivos por los cuales los niños y niñas siguen siendo vinculados al conflicto armado, ya que hay casos registrados de niños escolarizados y con acceso a oferta institucional que son utilizados en la guerra, en la que ellos expresan su deseo de vincularse a un grupo armado, no necesariamente en los territorios más vulnerables o con menos oferta institucional son los niños que se van a la guerra”.    

Luego de escapar del combate con el Ejército, María pasó por varios pueblos y logró llegar hasta donde su padre, un campesino conservador y trabajador que sorprendentemente después de abandonarla, optó por ayudarla, y ella entonces decidió contarle su experiencia. Todo parecía haber mejorado, pero días después su padre salió unos minutos de la casa, argumentando que iba a conseguir unas cosas para irse de viaje con ella a Cartagena. Cuando regresó, no venía solo, estaba con el Ejército, y la obligó a entregarse. Un golpe más de la vida.

“De la tragedia a la esperanza: el otro proceso de mi vida”  

Ya en el batallón fue llevada a Medicina Legal y aquí empieza una serie de exámenes e interrogatorios para determinar si en realidad era una menor de edad. María no volvería a frecuentar el monte y ahora debería vivir en Bogotá, en casas juveniles y hogares de paso. Sus quince años los cumple en un centro correccional de menores, luego, con la ayuda de su tutora llega a BENPOSTA, donde, según ella, pasa los mejores años de su vida.

Ha pasado más de una década y ahora María es una estudiante destacada en su universidad. Vive sola y en su mente sigue presente trabajar sin descanso por la defensa de los derechos de los niños, “todo el tema del posconflicto –dice- es algo que voy a empezar a trabajar, todos esos procesos de desvinculación que yo viví, lo que hacen es traumatizarlo a uno, y hay muchas fallas”.

Hoy, día en el que se conmemora a nivel mundial el aniversario de la firma del protocolo de la Convención sobre los Derechos del Niño que prohíbe el uso de niños, niñas y adolescentes en los conflictos armados -conocido también como “El Día de las Manos Rojas”- desde el CNMH consideramos importante unir esfuerzos para prevenir el reclutamiento ilícito, vinculación y utilización de niños, niñas y adolescentes a los grupos armados. Una tarea que de nuestra parte va avanzando con una investigación, cuyo objetivo es contribuir al esclarecimiento histórico de las diferentes modalidades, particularidades y continuidades a nivel nacional de las prácticas de reclutamiento ilícito, utilización y vinculación menores de edad a grupos armados.

*Nombre cambiado por razones de seguridad.

Escuche entrevista con *María Londoño:



ICBF, Memoria, Niños y Niñas, Víctimas

Víctimas y lideresas

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

08 Mar 2015


Víctimas y lideresas

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer y desde el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) queremos destacar el importante rol que ellas han cumplido en los procesos de memoria y resistencia de diferentes regiones del país.


“El 8 de marzo es una fecha para reflexionar sobre el trato que les estamos dando a niñas, jóvenes y mujeres en Colombia, tanto en escenarios de conflicto armado como en la vida cotidiana. Pues aun hoy, de manera muy sutil, hay una desvalorización de lo femenino y existe una brecha que debemos cerrar”.
 
Con estas palabras María Emma Wills, única mujer que hizo parte de la Comisión Histórica del Conflicto, destaca la importancia de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.
Con estas palabras María Emma Wills, única mujer que hizo parte de la Comisión Histórica del Conflicto, destaca la importancia de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Una fecha en la que debemos recordar que son ellas quienes han sufrido el impacto más fuerte de las acciones armadas, teniendo que enfrentar muchas situaciones dolorosas como enterrar a sus hijos, sacar los cadáveres de sus esposos de los ríos y buscar en fosas los restos de sus familiares. 

 
“Cuando se fueron esos hombres macabros después de la masacre, tuvimos la fortaleza de recoger a los hombres del río… Nosotros como mujeres valientes hicimos un proceso silencioso, pero a la vez un proceso de esperanza”.
 
Testimonio tomado del taller de Memoria Histórica en Cúcuta, 2011.
 
Testimonio tomado del taller de Memoria Histórica en Cúcuta, 2011.

 

Y a pesar de tanto sufrimiento, son estas mismas mujeres las que han elaborado diferentes procesos de memoria histórica para visibilizar la violencia, los daños causados y sus particulares formas de resistencia. “Como lo hemos mostrado en muchos informes, las mujeres han sido víctimas pero también lideresas. Han transitado en medio de la guerra y han transformado su realidad circundante” destaca María Emma Wills. Un liderazgo que merece todas las garantías por parte de la sociedad y, especialmente, del Estado.

 
“La vida se partió en dos: yo soy una Margarita antes y otra Margarita después (…) Pero que ese rompimiento sea para trazar unas líneas de trabajo, que no sea para quedar estancado”. (*Informe Mujeres que hacen historia)
 
Tomado del informe Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe Colombiano.
 
Tomado del informe Mujeres que hacen historia. Tierra, cuerpo y política en el Caribe Colombiano.
 

Actualmente, desde el CNMH adelantamos un informe nacional sobre violencia sexual en el conflicto armado. Un esfuerzo que permitirá construir memoria e identificar los factores sociales, económicos y culturales que le dieron origen a este tipo violencia. “La construcción del informe, cuya publicación se proyecta para junio de 2016, incluye un proceso de concertación con organizaciones de víctimas y de mujeres, sistematización de bases de datos sobre violencia sexual en el marco del conflicto armado, entrevistas en profundidad y talleres de memoria histórica con mujeres víctimas de violencia sexual” resalta Nancy Prada, directora del enfoque de género del CNMH

Además, reconociendo la importancia de su testimonio, desde el CNMH hemos construido líneas de trabajo para que todos los procesos de las diferentes áreas de trabajo incluyan la participación efectiva de mujeres, incluyendo también a aquellas víctimas mujeres que se reconocen lesbianas, bisexuales o transgeneristas. 

 
“La organización es lo que fortalece a las mujeres, la posibilidad de conocer a otras mujeres y trabajar juntas”. (Informe Mujeres y Guerra)
 
Testimonio del informe Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombiano.
Testimonio del informe Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombiano.

 

Según cifras del Registro Único de Víctimas (RUV), al 31 de marzo de 2013 se estima que 2.420.887 mujeres han sido víctimas de desplazamiento forzado, 1.431 de violencia sexual, 2.601 de desaparición forzada, 12.624 de homicidio, 592 de minas antipersonal, 1.697 de reclutamiento ilícito y 5.873 de secuestro.

Hoy hacemos un homenaje a Yolanda Izquierdo y su lucha por volver a su tierra, a Magola Gómez y su pasión por la política, a Soraya Bayuelo y su entusiasmo inagotable, a la lucha de la hermana Maritze desde Trujillo, a la periodista Silvia Duzán a quien conmemoramos hace poco por los 25 años de su asesinato, y a Jineth Bedoya por su trabajo para detener la violencia contra la mujer. También reconocemos la invaluable labor de las Madres de la Candelaria, las memorias orales de las cantadoras de alabaos de Bojayá y la fuerza infinita de las madres de Soacha. En general, este 8 de marzo recordamos a todas esas mujeres que han luchado para que la barbarie que sufrieron, nunca se repita.

Especial Conmemora Radio – Mujeres en el conflicto

 

Documental recomendado: Mujeres tras las huellas de la memoria.

Documental basado en el informe El Placer. Mujeres, coca y guerra en el Bajo Putumayo.

Publicado en Noticias CNMH



Conmemora Radio, Documental, Lideresas, Víctimas

La memoria y la verdad necesarias para la reparación a las víctimas

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

19 Mar 2015


La memoria y la verdad necesarias para la reparación a las víctimas

CNMH participó en la Cátedra Europa con la ponencia “Memoria en contextos de justicia transicional”

La memoria es un recurso transformador de la sociedad, que tiene la aspiración de resignificar algunos hechos violentos y entender la verdad como una forma de reparación a las víctimas del conflicto.

Así lo consideró el coordinador regional de Atlántico de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica, Rodrigo Triana, durante su intervención en la XVIII Cátedra Europa de la Universidad del Norte con la ponencia “memoria en contextos de justicia transicional”.

Triana destacó que los procesos no judiciales de construcción de la verdad deben ser entendidos como una necesidad urgente para la reparación integral a las víctimas.

En las instalaciones de la Universidad del Norte, el coordinador de la sede regional Atlántico de la DAV aseguró que este proceso, gracias a la construcción del mecanismo no judicial de contribución a la verdad, irá más allá de los relatos de las personas desmovilizadas que firmaron los Acuerdos de la Verdad con un proceso de aportes voluntarios que harán énfasis en algunas zonas del país con más alto nivel de victimización.

“Debemos preguntarnos cómo vamos a realizar los informes, quiénes son las personas que deben participar en las contribuciones voluntarias porque no podemos quedarnos solo con la información de quienes han pertenecido a los grupos paramilitares”.

La Cátedra Europa se desarrollará hasta el próximo sábado 21 de marzo y cuenta con la participación de 252 conferencistas internacionales y nacionales de 19 países, que este año destacaron los temas de paz, reconciliación y reparación a las víctimas del conflicto.

 


Memoria, Reparación, Verdad, Víctimas

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