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La JEP se suma al ciclo de procesos formativos realizados por el Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH

Los diálogos por la pedagogía de la memoria inician con la comuna 13 de Medellín

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

03 agosto 2020


La JEP se suma al ciclo de procesos formativos realizados por el Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH

  • El Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC) es un sistema de información que documenta hechos de violencia en el marco del conflicto armado, como contribución al esclarecimiento histórico y el reconocimiento a la pluralidad de memorias.
  • El OMC cumple con un ciclo de capacitación a entidades sobre los datos de las diversas modalidades de victimización en el marco del conflicto armado colombiano.

Este jueves 30 de julio el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), por medio del Observatorio de Memoria y Conflicto (OMC), realizó una capacitación sobre la lectura e interpretación de las bases de datos que contienen cifras sobre el conflicto armado en Colombia entre 1958 y 2020.

Este espacio de fortalecimiento estuvo dirigido a los integrantes de la Unidad de Investigación y Acusación (UAI), órgano de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) encargado de las investigaciones y del ejercicio de la acción penal cuando los presuntos autores individuales o colectivos de graves violaciones a los derechos humanos o infracciones al Derecho Internacional Humanitario no reconocen la verdad plena o su responsabilidad.

La finalidad de este encuentro fue aclarar dudas sobre la metodología de recolección de información, la consulta de las variables o criterios sobre daños a bienes civiles, reclutamiento o utilización de niños, niñas y adolescentes, masacres, minas antipersonal, ataques a la población, asesinatos selectivos, entre otros datos que dan cuenta de la importancia de acopiar toda la información referente a los hechos victimizantes enmarcados en el conflicto armado.

Durante esta sesión, realizada de manera virtual, también se brindó capacitación a los profesionales sobre el ingreso y consulta al micrositio del OMC, que actualmente se encuentra en actualización para contribuir al esclarecimiento histórico y a los procesos de construcción de verdad y memoria.

Este es el cuarto espacio formativo que desarrolla el Observatorio de Memoria y Conflicto dentro de un ciclo de capacitaciones a las entidades que utilizan la información histórica registrada en nuestras bases de datos, entre ellas, el Grupo para la Acción Integral contra Minas Antipersonal del Oficina del Alto Comisionado para la Paz, el Observatorio de la Unidad para las Víctimas, la Agencia Nacional de Tierras y la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. 

Para conocer las cifras y recursos del OMC, los invitamos a ingresar al siguiente link http://centrodememoriahistorica.gov.co/observatorio/


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CNMH, JEP, Observatorio, OMC, procesos formativos

comunicado

CNMH responde a la JEP y reitera urgencia de mayor participación de víctimas en Museo de Memoria

Lanzamiento portal de datos

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

9 julio 2020


CNMH responde a la JEP y reitera urgencia de mayor participación de víctimas en Museo de Memoria

  • El Centro insiste en que la construcción social del Museo no ha finalizado y la labor realizada hasta el momento no incluye a todas las víctimas, organizaciones e, incluso, a entidades del Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a las Víctimas.
  • Así, aclara que, como parte de sus funciones y mandato legal, ha estudiado y analizado los documentos concernientes al Museo para ampliar la participación.
  • Solicitó a la JEP convocar al trámite procesal a varias entidades técnicas, expertos museológicos y agrupaciones de víctimas, con miras a que expongan, desde su competencia específica, sobre los procesos de construcción y representación en el MNM.

Bogotá D.C., julio 9 de 2020. El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) ha cumplido los requerimientos de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y, en ese sentido, este miércoles 8 de julio, con la asesoría del equipo jurídico y la interacción de un grupo interdisciplinario de diferentes áreas de la entidad, aportó al trámite procesal todos los documentos exigidos para el estudio de la solicitud de imposición de medidas cautelares al que se le vinculó mediante el Auto 058 de 2020. 

Como parte de la argumentación, el CNMH reitera que, respecto a lo planteado por la Sección de Primera Instancia para casos de ausencia de reconocimiento de verdad y responsabilidad de la JEP (SAR), no existen los requisitos de necesidad y urgencia establecidos en la Ley 1922 de 2018 para la imposición de medidas cautelares, pues, ni ha alterado el guion museológico que hasta el momento se ha construido, ni ha desconocido derecho alguno a la memoria (individual y colectiva) de las víctimas del conflicto armado interno.

Por el contrario, bajo el entendido de que el proceso de construcción del Museo de Memoria de Colombia (MMC) aún se encuentra en desarrollo, el interés del CNMH siempre ha sido materializar en este proceso mayores acciones participativas de las víctimas, quienes representan, en últimas, el sentido de la existencia del CNMH y del MMC.

Por tal motivo, el CNMH interpuso un recurso de reposición y, en subsidio de apelación, contra el Auto 058 de 2020. Posteriormente, la SAR, según lo ordenado en el Auto 075 del 10 de junio de 2020, resolvió la reposición confirmando todo lo dispuesto en el Auto 058 de 2020. De igual forma, en esa decisión se dio inicio al trámite de la apelación. Cabe anotar que, a la fecha, el caso se encuentra en estudio por el Tribunal para la Paz de la JEP, en la Sala de Apelación, quien, en los próximos días, deberá pronunciarse sobre los puntos objeto de discusión en el recurso.

Aunque el CNMH siempre ha considerado que los recursos interpuestos han versado sobre la totalidad de los asuntos mencionados en el Auto 058 de 2020, la JEP, mediante el auto 075, dispuso que la apelación se concedía únicamente sobre la imposición de las medidas cautelares provisionales dispuestas en el Auto 058; por lo que los asuntos relativos a la vinculación del CNMH al trámite procesal que daba inicio al debate, se encontraban en firme. De allí que, se concedió un plazo de 10 días para aportar a la JEP los documentos requeridos para el estudio del caso y realizar las solicitudes probatorias que el CNMH considerara pertinentes.

Ahora bien, todas las solicitudes hechas al CNMH, se produjeron en medio del Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica por el que atraviesa el país. Dentro de las consecuencias de la actual emergencia, se han dispuesto, en distintos trámites judiciales y administrativos, excepciones y suspensiones en los términos. Dichas suspensiones de términos han alcanzado, por supuesto, tanto a la JEP como al CNMH, y se fundamentan, entre otras razones, en la connatural dificultad de todas las entidades públicas para, en los plazos y formas ordinarias, desarrollar sus actividades.

Como establecimiento público de orden nacional, el CNMH ha adoptado las medidas decretadas por el Gobierno Nacional dentro del Estado de Emergencia Económica, Social y Económica por el COVID 19, y ha restringido el acceso de sus funcionarios a sus instalaciones (Circular 008 y 009 de 2020).

En la respuesta a la JEP se reiteró el deseo, siempre existente por el CNMH, de colaborar armónicamente con todas las autoridades judiciales y se explicaron todas las razones por las que la JEP no había recibido, hasta este momento, la documentación solicitada.

En igual sentido, el CNMH aportó importantes elementos de prueba con miras a evidenciar el cabal cumplimiento misional de sus funciones en la construcción del Museo de Memoria de Colombia. Con todos estos elementos, el CNMH ha querido justificar la necesidad de establecer una mayor participación y representación de todas las víctimas en los procesos del MMC. De esta forma, también solicitó a la JEP convocar al trámite procesal a varias entidades técnicas, expertos museológicos y agrupaciones de víctimas, con miras a que expongan, desde su competencia específica, sobre los procesos de construcción y representación en el MMC.


acuerdos de paz, postconflicto, inversión, internacional


CNMH, JEP, Museo de Memoria, participación de víctimas

El CNMH entrega sus informes a la JEP

Noticia

Autor

Daniel Sarmiento

Fotografía

Daniel Sarmiento

Publicado

16 May 2018


El CNMH entrega sus informes a la JEP

Lugar:  JEP Cra. 7 #63-44, Bogotá
Fecha: 17 de mayo de 2018
Hora: 10:00 a.m.


En 2011, el Congreso de la República aprobó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448) que ubica a las víctimas del conflicto armado en el centro de los esfuerzos emprendidos por el Estado colombiano en el proceso de justicia transicional en curso. Es en el marco de esa ley que se crea el Centro Nacional de Memoria Histórica.

Hoy, el Centro Nacional de Memoria Histórica quiere hacer entrega de los informes fruto de estos años de trabajo con las víctimas del conflicto armado, para poner su actividad al servicio de la nueva institucionalidad de la Justicia Especial para la Paz, comprometida con una justicia con memoria, y sin olvido como elementos centrales de la transición hacia la reconciliación. El Centro quiere además visibilizar la voz de las víctimas quienes demandan no solo memoria, sino también justicia; una justicia que les permita a ellas y a la sociedad entera comprender por qué ocurrieron los hechos e identificar quiénes fueron los responsables; una justicia que lleve a esos responsables a rendir cuentas y a asumir, sin atenuantes, la responsabilidad moral y material por todo el daño causado; y una justicia vigilante que encamine a esos mismos responsables a comprometerse genuinamente con la reparación de sus víctimas. 

Los aportes

Hace 10 años, el país no conocía las dimensiones de esta guerra, ni sus niveles de degradación. Tampoco reconocía los daños e impactos sobre el tejido social y sobre las comunidades campesinas, indígenas o afrocolombianas. Menos aún admitía las huellas de la violencia dejadas en mujeres, niños y niñas, personas pertenecientes a los sectores LGBT, los adultos mayores, o aún sobre los propios combatientes.

Estos desconocimientos, acompañados en ocasiones de minimizaciones ofensivas, se fueron impugnando gracias al valor de las víctimas, sus organizaciones, y los movimientos sociales que han luchado contra la impunidad y el silencio. El CNMH, ha sumado a ellos sus esfuerzos a fin de contribuir a romper el silencio y la negación, y a concientizar a todos los colombianos sobre la magnitud y complejidad del conflicto armado y la violencia.

En los 80 informes que ahora el CNMH entrega a la Justicia Especial para la Paz (JEP) resuenan las voces de las víctimas y se plasman los esfuerzos de los equipos interdisciplinarios que buscan ofrecer información y análisis de contexto que puedan ser útiles para la realización de la enorme tarea que le espera a la JEP. 

Algunos de estos esfuerzos se han centrado en esclarecer y comprender cada modalidad de violencia ocurrida en el marco del conflicto armado (desaparición forzada; violencia sexual; minas antipersona; tomas y ataques guerrilleros; masacres; secuestros, por mencionar algunos); otros han buscado dar cuenta de las dinámicas de violencia y resistencia en contextos regionales precisos (Medellín, Catatumbo, Montes de María en curso), mientras otros buscan dilucidar las trayectorias de cada uno de los actores armados (FARC, Bloques de las Autodefensas, Grupos Armados Posdesmovilización), o los factores dinamizadores subyacentes al conflicto armado (las luchas y conflictos por la tierra; y las lógicas de estigmatización y persecución política, por ejemplo). Un  conjunto importante se ha centrado en comprender las afectaciones y las lógicas que dinamizan la violencia contra sujetos victimizados específicos (mujeres, personas de sectores LGBT, comunidades campesinas, comunidades étnicas, niños y niñas, corrientes políticas). 

En todos estos esfuerzos de esclarecimiento y construcción de memoria histórica, la voz de las víctimas ha sido central y ha permitido que los informes pongan al descubierto las responsabilidades de todos los actores involucrados directa o indirectamente en el conflicto armado. Son estos testimonios el motor para desentrañar alianzas, actores y condiciones sociales, políticas, económicas y culturales subyacentes a la guerra.

Hoy el Centro, con esta entrega, quiere poner estos resultados al servicio de la paz y de una justicia orientada al esclarecimiento y la reparación integral de las víctimas.

Estas publicaciones y todos los productos que ha elaborado el CNMH son de acceso libre y pueden ser consultados y descargados en la página web: www.centrodememoriahistorica.gov.co También se encuentran en las bibliotecas del país.

Consulta la lista completa de los informes entregados a la Justicia Especial para la PAZ (JEP).

Publicado en Noticias CNMH


JEP


JEP

La memoria y la justicia

Noticia

Autor

Gonzalo Sánchez Gómez

Fotografía

Maria Paula Durán

Publicado

18 May 2018


La memoria y la justicia

Palabras en entrega de Informes del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH)   a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)


La memoria y la justicia suelen ser percibidas en diferentes contextos y tradiciones intelectuales de forma antagónica. En los estados totalitarios, la politización judicial, que de hecho tiene lugar, se presta para asociar el aparato judicial a la condición de un simple agente de victimización, más que de protección de derechos. En ese tipo de regímenes, la memoria se proyecta como un lugar de denuncia y resistencia, donde se hacen visibles las impunidades y las responsabilidades criminales y políticas involucradas. La justicia como otro lugar de la opresión, y la memoria como sustituto de la justicia extraviada, resumen de esa contraposición.

En la otra orilla del espectro de tensiones entre la justicia y la memoria, y en un contexto de diferente naturaleza al mencionado anteriormente, la memoria puede constituirse en un grave impedimento para el despliegue de la justicia.  La memoria justiciera que enarbola como lema el ojo por ojo, diente por diente, se contrapone a un accionar ponderado de la justicia, en el cual las responsabilidades y las penas se establecen dentro de una lógica de protección de los derechos de toda la ciudadanía, incluidos los de quienes han sido sus violadores. Mientras la memoria en este caso reclama venganza como rasero de acción punitiva, la justicia defiende derechos.

Ahora bien, estos dos diferentes tipos de antagonismo distan de ser una fatalidad, si bien nos alertan sobre los peligros de la simplificación de la comprensión de las relaciones entre justicia y memoria, como dos opuestos sin más.

En Colombia, las dinámicas que han seguido justicia y memoria no han estado exentas de conflicto. Es sabido que la impunidad en nuestro país, ha sido a menudo no solo una demostración de incapacidad del sistema judicial para enfrentar los elevados niveles de criminalidad y de violencia, sino que la impunidad ha operado muchas veces como parte de un engranaje delictivo de gran envergadura. Con todo, de manera progresiva y en el marco de la creación de una nueva institucionalidad, desde la Ley de Víctimas, y ahora en el marco del proceso de paz adelantado por el gobierno nacional, se ha venido generando una aproximación productiva entre los dos escenarios de esclarecimiento, que hay que celebrar.

En el desarrollo concreto de estas relaciones la documentación judicial, por un lado, se ha convertido en un insumo y en un objeto de análisis importante para la reconstrucción de la memoria histórica, como lo ilustran los informes sobre justicia y paz realizados por el propio CNMH y que hacen parte del acumulado que hoy ponemos a disposición de la JEP.

Por otro lado, los informes de memoria histórica se han convertido a su vez en soporte importante de la acción judicial. De hecho, el CNMH ha producido una serie de informes como parte de medidas de reparación, a solicitud de fiscales, entre otros, Recordar para Reparar, sobre las masacres de Matal de flor Amarillo y de Corocito en Arauca; y La Justicia Que Demanda Memoria, las víctimas del Bloque Calima en el suroccidente colombiano. A esto se suma la incorporación en los fallos judiciales en el plano nacional, y en instancias internacionales como la CIDH, de los contenidos de los informes sobre las masacres de Trujillo, Segovia, la Rochela, el Salado, el Placer etc.

En el escenario de la justicia transicional, en el que se inscribe la JEP, la comprensión de la violencia del conflicto armado dentro de lógicas judiciales como crímenes de sistema, macrocriminalidad, máximos responsables, permite redimensionar el trabajo de esclarecimiento realizado desde Memoria Histórica. En consecuencia, la apuesta que hacemos pública hoy, es la de una invitación al trabajo complementario entre la justicia y la memoria, entre la JEP y el CNMH, sin que ninguno de los dos campos o instancias pierda su sello diferencial.

Ese es el propósito que nos alienta al hacer entrega a la JEP de los informes de acceso público, realizados por Memoria Histórica a lo largo de los últimos diez años, en torno al esclarecimiento de las lógicas del conflicto armado, como un aporte significativo a la inmensa tarea que afronta la Jurisdicción Especial para la Paz. Confiamos en que el análisis de los actores armados, de las diferentes modalidades de victimización, el esclarecimiento y la comprensión de los contextos, las dinámicas territoriales, y el establecimiento de los daños, aspectos todos ellos abordados por el CNMH en sus diferentes informes, habrán de constituirse en insumo para la construcción de la verdad judicial, que tantas expectativas genera no solo en las víctimas, sus principales destinatarias, sino en la sociedad en general.

Ahora bien, no obstante estas líneas de colaboración, es importante reconocer y construir las diferencias entre la verdad judicial y la memoria histórica, sus propósitos específicos y los tipos de relaciones, particularmente con las víctimas. La verdad histórica y la verdad judicial siguen distintas lógicas y sentidos, se asientan en diferentes metodologías y escenarios, y tienen diferentes protagonistas. La memoria, más que a individualizar, apunta abiertamente a desentrañar responsabilidades estructurales, tramas sociales y políticas, con un sentido que no se restringe a la determinación de los victimarios y de las culpabilidades.

Asimismo, el valor dado al testimonio y las modalidades del mismo en una y otra instancia son de diversa naturaleza y alcance, y es fundamental que así se mantengan. La voz de la víctima en el escenario de la memoria histórica excede el rol de simple fuente de información, y la aproximación entre esta y el CNMH se realiza de forma voluntaria exclusivamente. Por ello, aunque la memoria puede aportar a la verdad judicial, la judicialización de la memoria no deja de ser un riesgo, que hay que contemplar.

Mientras que la justicia es y seguirá siendo una atribución estatal, la memoria no dejará de ser esencialmente una construcción social. El lugar de producción y de legitimación de uno y otro campo son irreductibles, y su diferenciación es requerida en aras de preservar la pluralidad como elemento esencial de la democracia.

Desde luego hay muchos pendientes. Pero Colombia ha avanzado mucho en uno y otro campo: el de la justicia y el de la memoria. Fortalecer y potenciar esos acumulados en tiempos de posconflicto turbulento es una tarea de todos, como Estado y como sociedad. 

Señora Presidenta de la JEP, Magistrada Patricia Linares; Magistrada Julieta Lemaitre, Presidenta de la Sala de Reconocimiento: Señores y señoras magistrados y magistradas: en nombre del Centro Nacional de Memoria Histórica les hacemos entrega solemne hoy de nuestro acumulado, materializado en los 80 informes a la vista. Muchas gracias.

Mayo 17 de 2018

Publicado en Noticias CNMH



Informes, JEP

La memoria que demanda justicia

Noticia

Autor

Maria Paula Durán

Fotografía

Maria Paula Durán

Publicado

22 May 2018


La memoria y la justicia

El pasado 17 de mayo el Centro Nacional de Memoria Histórica entregó 80 de sus publicaciones, en su mayoría informes de esclarecimiento en clave de memoria, a la Jurisdicción Especial para la Paz.


En medio de un acto protocolario en las instalaciones de la sede de la JEP, el director general Gonzalo Sánchez —y los directores técnicos de varias áreas del CNMH— entregó a la presidenta de esta entidad, Patricia Linares, y a los magistrados de la Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad, el acumulado de investigaciones de memoria histórica que, por diez años, el Centro han construido con las víctimas del conflicto armado.

La magistrada Patricia Linares, quien a lo largo de su carrera trabajó y acompañó de cerca varios procesos del Centro de Memoria, dio apertura al encuentro, manifestando su interés y satisfacción por poder recoger, desde la labor de la JEP, la información, los testimonios y los aprendizajes plasmados en 80 informes de memoria histórica.

Acumulado

La presentación de la entrega estuvo desglosada por la información que los directores técnicos entregaron a la JEP. La primera en hacerlo fue Camila Medina, directora técnica de Construcción de la Memora del CNMH. Medina explicó los aportes de los informes, recogidos en siete líneas de investigación:

  • Memorias regionales, donde se encuentran los informes de los casos emblemáticos que marcaron la historia del conflicto armado.
  • Basta Ya regionales
  • Modalidades de violencia, donde se encuentran los informes de carácter nacional que dan cuenta de distintos hechos violentos como la desaparición forzada, la violencia sexual, entre otros.
  • Actores armados
  • Factores dinamizadores
  • Sujetos victimizados
  • Herramientas metodológicas

(Vea aquí el listado completo de los informes que hacen parte de cada una de las líneas de investigación)

Seguidamente, Andrés Suárez, asesor de la dirección general CNMH, y coordinador del Observatorio de Memoria y Conflicto, presentó los aportes que esta área ha hecho en términos de esclarecimiento. El OMC ha buscado responder la pregunta: “¿Quién le hizo qué a quién, cuándo dónde y cómo?” estableciendo, de esta manera, los presuntos responsables, los hechos victimizantes, las circunstancias de modo, el perfil de las víctimas, y el tiempo y lugar, a partir de 7.644 documentos y 585 fuentes.

Adicionalmente, Margoth Guerrero, directora técnica del Archivo de los DDHH del CNMH, presentó el acumulado y experiencias de esta dependencia. Por un lado, la creación e implementación del Registro Especial de Archivos como mecanismo de protección. Por otro lado, la creación de una Política Pública de Archivos de DDHH, Memoria Histórica y conflicto armado. Y, finalmente, la conformación de archivos plurales. Muchos de estos registros, tanto del Archivo como del Observatorio, han alimentado los informes de memoria entregados a la JEP.

De la misma manera, Álvaro Villarraga, director técnico de Acuerdos de la Verdad del CNMH, presentó el trabajo de acopiar los testimonios de más de 17 mil excombatientes de los grupos paramilitares, en el marco de la ley 1424.

Finalmente, Luis Carlos Sánchez, director técnico del Museo de Memoria Histórica de Colombia, presentó los avances de los diferentes procesos relacionados con la construcción física, de contenidos y programática del Museo. Además, extendió una invitación a la JEP a trabajar de manera conjunta con esta institución, que será un legado y un instrumento para el diálogo intergeneracional.

Memoria y justicia

Gonzalo Sánchez, por su parte, hizo entrega oficial de los textos, precedida de una reflexión sobre la relación entre la memoria y la justicia (Vea aquí las palabras del director del CNMH).  

Sánchez habló de la tensión que ha existido entre memoria y justicia en varios escenarios y sobre los peligros de la judicialización de la memoria pero también de la memoria justiciera. Y, finalmente, habló sobre los momentos en que la justicia ha tomado como insumo a la memoria y también cuando la justicia entiende a la memoria como una forma de reparación.

En suma, para Sánchez, esa relación debe ser complementaria. El acto de entrega de los informes de memoria es, entonces, justamente eso, una apuesta para que dos instituciones, la que trabaja por la memoria y la que trabaja por la justicia, actúen de manera conjunta en pro de la justicia restaurativa, teniendo como centro a las víctimas.

Para cerrar, el profesor Sánchez le entregó el informe Basta Ya a Julieta Lemaitre, magistrada Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad (JEP). “Cuando empezó el trabajo del Grupo de Memoria Histórica, una colega nos advirtió que las víctimas siempre nos harían la siguiente pregunta: ¿Qué van a hacer ustedes con mi palabra? Hoy podemos decir que una respuesta importante es que las estamos entregando a la justicia”, le dijo Sánchez a Lemaitre.

Publicado en Noticias CNMH



Informes, JEP

La disputa por la paz, la disputa por la memoria

Noticia

Autor

Gonzalo Sánchez G

Fotografía

Daniel Sarmiento

Publicado

02 Ago 2018


La disputa por la paz, la disputa por la memoria

El pasado 1 de agosto el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), le entregó al Sistema integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, diez informes que recogen su trabajo realizado en la última década. Este es un balance de los aportes y los pendientes que existen en el país para seguir avanzando en el esclarecimiento histórico del conflicto.


Este es el discurso completo de Gonzalo Sánchez, director del CNMH, que dio la apertura a este evento:

La memoria corre paralela al escenario del conflicto armado y también al escenario de construcción de la paz. La memoria constituye uno de los campos de lucha que en tiempos de transición, como los que vivimos, se pone en el centro del debate público. Estamos en un conflicto por la interpretación del conflicto, decía ayer un colega nuestro.

El Grupo de Memoria Histórica que inició esta producción de la que hacemos entrega hoy a la institucionalidad surgida de los Acuerdos y a la sociedad en general, emergió en el escenario social y político de debate  sobre cómo nombrar el conjunto de los homicidios, masacres, secuestros, desapariciones forzadas, desplazamientos, entre otros hechos atroces, que nos han ocurrido como sociedad en los últimos 50 años. ¿Conflicto Armado? o ¿Amenaza terrorista?

Como muchos lo advirtieron en su momento, no se trataba de  una simple controversia técnica o semántica sino de una discusión con implicaciones o derivaciones políticas, militares y judiciales de enorme profundidad. De hecho, cada una de estas opciones remitía a una mirada totalmente diferente del desarrollo de “nuestra guerra sin nombre”, de sus protagonistas, de sus responsabilidades, de sus víctimas y sobre todo, del modo principal de resolverla.

Aunque muchos pensábamos que la polémica ya había sido saldada con los avances institucionales de la Ley de Víctimas y con el proceso de paz que se adelantó con las FARC, tal discusión no ha encontrado resolución en el plano político y social. Para bien o para mal, los tiempos y las lógicas institucionales no coinciden siempre con los tiempos y las lógicas sociales.

Como parte de la dinámica de las negociaciones mismas, en la Mesa de Negociación de la Paz surgió entre las partes esa disputa por el pasado, sobre los orígenes de la confrontación, las lógicas y responsabilidades de los actores. El  tema agrario, como primer tema de la agenda, era en sí mismo un gesto que abría paso al reconocimiento del discurso del otro, que aceptaba que el origen de la guerra iba más allá de la guerra misma.

Mientras en la Mesa se instalaron memorias enfrentadas pero negociables, por fuera de la Mesa se impuso en paralelo  una memoria que pone sus énfasis en los hechos traumáticos mismos, en  la victimización, en el horror y en el castigo ejemplarizante  del enemigo.

Lea el discurso completo en este PDF.

Conozca los balances en el siguiente especial multimedia.

 

Publicado en Noticias CNMH



Balances, JEP, Memoria, Paz

JEP protegerá 344 mil documentos de derechos humanos

Noticia

Autor

Isabel Valdés

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Isabel Valdés

Publicado

13 Ago 2018


JEP protegerá 344 mil documentos de derechos humanos

La Jurisdicción Especial para la Paz ofreció un repositorio seguro para custodiar una copia de seguridad del Archivo Virtual de los Derechos Humanos del Centro Nacional de Memoria Histórica, que contiene información sobre comunidades campesinas, afrocolombianas, indígenas y LGBT.


Temístocle Machado (asesinado el 27 de enero pasado en Buenaventura), Narcilo Rosero (Buenaventura), Manuel Bedoya (Buenaventura) y Jesús María Pérez (Sucre), son algunos de los líderes que donaron sus archivos al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) para que este los procesara, digitalizara y pusiera al servicio. Sus documentos y los de algunas organizaciones sociales, disponibles en el Archivo Virtual de los Derechos Humanos (www.archivodelosddhh.gov.co), ahora también estarán protegidos por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

El pasado 31 de julio su presidenta, Patricia Linares, ofreció al director del CNMH, Gonzalo Sánchez, resguardar una copia de seguridad, como repositorio de protección y conservación de toda la información del CNMH. “Este ofrecimiento les dará más garantías a los custodios que nos han donado sus documentos”, explicó Margoth Guerrero, directora de Archivo Virtual.  

Este ofrecimiento se suma al convenio de intercambio seguro y confidencial de información que las dos instituciones contrajeron en días pasados, y en el marco del cual el Centro Nacional de Memoria Histórica está proporcionando información seleccionada y organizada acorde a las investigaciones que está desarrollando la JEP. Como parte de este convenio ya se compartió una copia de los datos del Observatorio de Memoria y Conflicto, la mayor base de datos del conflicto armado colombiano, que registró 262.197 muertes entre 1958 y julio del 2018.

“No arrancamos de cero”

En el Archivo Virtual del CNMH están resguardados 89 fondos documentales, conformados por 344.345 documentos que ya fueron procesados y descritos. De estos, 274.896 están disponibles para el público, teniendo en cuenta que algunas de las personas y organizaciones que donaron los documentos pidieron que se mantuvieran reservas para su consulta. Entre estos documentos se encuentran noticias de prensa, cartas, manuscritos, audiovisuales y copias de expedientes judiciales.

Roberto Carlos Vidal López, magistrado del Tribunal de Paz de la JEP, explica que “nosotros no arrancamos de cero, no empezamos ahorita a conseguir archivos o a conseguir investigaciones, no es el momento del comienzo; nosotros nos unimos al trabajo del Centro de Memoria Histórica y de otros organismos del Estado y de la sociedad civil que han trabajado por años”.

Si bien los líderes y organizaciones tienen a su disposición los documentos originales, y el CNMH solo tiene una copia fidedigna de sus archivos, ahora también la JEP resguardará estos documentos. Su objetivo es protegerlos, de acuerdo con los protocolos de confidencialidad y las condiciones en las que las organizaciones los compartieron con el Archivo Virtual.

Entre los documentos hay información relacionada, entre otras, con comunidades campesinas, afrocolombianas, indígenas, LGBT, palenque, raizal y Rrom.

Estas acciones de trabajo conjunto se suman a las ochenta investigaciones que el CNMH ha desarrollado desde el 2011, y que también puso a disposición del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. Según la magistrada de la JEP María del Pilar Valencia García, esta articulación con el CNMH les permitirá “definir los contextos, y entender los patrones de macrocriminalidad y los impactos y daños que sufrieron las víctimas, que son fundamentales para tener un marco de contrastación de la información. Consideramos que el trabajo del CNMH es muy profesional, muy serio, muy riguroso y nos da mucha confiabilidad”.

Publicado en Noticias CNMH



Archivos DDHH, JEP

Exposición “Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra”

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

05 Oct 2018


Exposición “Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra”

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), presentan la exposición fotográfica “Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra”, una apuesta artística y simbólica que hace parte de la construcción del Informe Nacional sobre afectaciones a los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas en el marco del conflicto armado en Colombia.


La exposición estará abierta desde este 12 de octubre, y durante un mes, en la sede la Jurisdicción Especial para la Paz. Se trata de una estructura museográfica del círculo de la palabra, diseñada para posibilitar el diálogo, y que evidencia la memoria y dignidad de 37 pueblos indígenas en riesgo de exterminio físico y cultural por el conflicto armado, tal y como lo estableció el Auto A-004 de 2009 de la Corte Constitucional.

Precisamente la JEP, en su tarea de avanzar en la defensa y realización de los derechos de las víctimas del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, recientemente recibió por parte de la ONIC el informe de afectaciones individuales y colectivas que han sufrido los pueblos indígenas de Colombia y que exigen verdad, justica, reparación y no repetición.

La exposición, que ahora se presenta, retrata la lucha de 37 comunidades:  Wiwa, Kankuamo, Iku-Arhuaco, Kogui, Wayuú, Ebera-Katío, Ebera-Dobidá, Ebera-Chamí, Wounaan, Awá, Nasa, Pijao, Koreguaje, Kofán, Siona, Betoy, Sikuani, Nukak-Makú, U’wa, Ette Ennaka- Chimila, Yukpa, Gunadule-Kuna, Eperara-Siapidaara, Misak-Guambiano, Zenú, Yanacuna, Kokonuko, Totoró, Murui Muina-Huitoto, Inga, Kamentzá, Kichwa, Kuiva, Jiw, Hitnu- Makaguan, Bari y Kisgo.

Asimismo, la exposición está acompañada de testimonios y relatos recogidos en los planes de salvaguarda étnica que junto a las fotografías reflejan la vida, la felicidad, las luchas, la riqueza y la importancia del territorio y la cultura indígena en Colombia. Según la ONIC, la instalación denuncia el etnocidio sistemático hacia los indígenas.

Sean bienvenidos a un espacio pensado para interactuar, comprender la importancia de los mundos indígenas, sus aportes a la construcción de paz y sus luchas milenarias para mantener el equilibrio y armonía de la Madre Tierra.

Principios de unidad, territorio, cultura y autonomía se hacen palpables en cada una de las piezas expuestas la estructura museográfica del círculo de la palabra.

Acompañemos a los pueblos indígenas, rodeemos sus luchas este próximo viernes 12 de octubre en el marco de la conmemoración del Día de la Resistencia Indígena.

Para mayor información:

Hora: 5:00 p.m.
Lugar: Primer piso de la Jurisdicción Especial
Dirección: Carrera 7 #63 – 44. Bogotá, Colombia.
* La exposición estará abierta al público por un mes.

 

Publicado en Noticias CNMH



Enfoque étnico, JEP, ONIC

CNMH se une a rechazo de la JEP por intromisión de la Fiscalía

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El Espectador

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El Espectador

Publicado

06 Oct 2018


CNMH se une a rechazo de la JEP por intromisión de la Fiscalía

Nos sumamos al llamado de la presidenta de la  Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Patricia Linares, para que se respete la autonomía e independencia de esta institución. Replicamos aquí su pronunciamiento al respecto.


La presidenta de la Jurisdicción Especial para la Paz, Patricia Linares, rechaza tajante y rotundamente la indebida intromisión de la Fiscalía General de la Nación a su autonomía e independencia judicial:

En el día de hoy la Jurisdicción Especial para la Paz fue notificada por la Fiscalía General de la Nación, a través de un agente de la policía judicial, sobre la orden impartida para practicar una inspección judicial al caso 001 que se adelanta en esta jurisdicción. Igualmente, se notificó a la presidenta de la Sala que lleva el caso que debería responder a una entrevista para que informara sobre el trámite adelantado. Infortunadamente, la inspección judicial se llevó a cabo el día de hoy (4 de octubre) y la Fiscalía obtuvo la copia digital del expediente, en razón de la forma intempestiva como se llevó a cabo la diligencia en la Secretaría Judicial de la JEP.

Esta actuación es abiertamente violatoria de la reserva judicial que cubre las investigaciones que adelantan los jueces de la Jurisdicción Especial para la Paz. Igualmente, es claramente intimidatoria en relación con la independencia judicial que preserva el actuar de los jueces a cargo del caso. En razón de ello solicito expresamente a la Procuraduría General de la Nación, tomar nota de la situación y adelantar las gestiones que considere pertinentes.

No está de más recordar a la opinión pública que el caso 001 que adelanta la Jurisdicción Especial para la Paz trata de los secuestros de las FAR-EP ocurridos durante la confrontación armada en Colombia, y se adelanta con base, precisamente, en los informes enviados por la propia Fiscalía General de la Nación.

La Jurisdicción Especial para la Paz es una institución judicial de rango constitucional con autonomía e independencia judicial encargada de investigar y decidir los casos de las graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario ocurridas durante el conflicto armado; y como tal, debe ser respetada y acatada por todos los colombianos, pero especialmente por sus autoridades.

Publicado en Noticias CNMH



Acuerdos de Paz, Fiscalía, JEP, Jurisdicción Especial para la Paz, Patricia Linares

Así recordaron en Ocaña las madres de Soacha

Noticia

Autor

Laura Cerón/

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Laura Cerón/

Publicado

26 Oct 2018


Así recordaron en Ocaña las madres de Soacha

Para conmemorar los 10 años de la desaparición y muerte de sus hijos, las madres de Soacha recorrieron 640 kilómetros desde Soacha hasta Ocaña, el lugar en el que la mayoría de ellos fueron presentados como “guerrilleros muertos en combate”. Muchas de ellas viajaron con un objeto que representa a su ser querido. 


Texto y fotografías: Laura Cerón, periodista CNMH 

Hace 10 años, la desaparición y posterior muerte de sus hijos, hermanos y esposos unió a las mujeres que hoy conforman la Fundación Madres de los Falsos Positivos de Suacha y Bogotá (Mafapo). La mayoría de ellas eran mujeres cabeza de hogar que vivían en barrios apartados y en zonas rurales, dedicadas a cuidar y sacar adelante a sus familias. Pero la necesidad de verdad y justicia, tras las ejecuciones extrajudiciales de 19 jóvenes, ocurridas entre enero y agosto del año 2008, las llevó a unirse.

Los “falsos positivos” no solo sacaron a la luz pública una práctica perversa y sistemática del Ejército Nacional que hacía pasar a civiles por guerrilleros caídos en combate para luego reclamar incentivos. También le enseñó al país que, en muchas ocasiones, detrás de cada víctima hay una madre, una hermana, un familiar, dispuesto a hacer hasta lo imposible por conocer la verdad y dejar en limpio el nombre de su ser querido.

El pasado 16 de octubre las mujeres de Mafapo recorrieron 640 kilómetros en bus, desde Soacha (Cundinamarca) hasta Ocaña (Norte de Santander), para conmemorar las vidas de los jóvenes que fueron encontrados sin vida en cementerios y fosas comunes de ese municipio. Pero, sobre todo, para dar la cara y nuevamente volver a hablar de lo sucedido.

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    Varias de las madres de Mafapo visitaron el cementerio central de Ocaña, donde hicieron una oración por sus hijos desaparecidos y asesinados por miembros del Ejército. Allí, como acto simbólico, adoptaron a algunos cuerpos sin identificar (NN). – Fotografía: Laura Cerón/CNMH

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    La Pantera Rosa de Beatriz Méndez, madre de Weimar Armando Castro Méndez

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    El tatuaje de Doris Tejada, madre de Óscar Alexander Morales Tejada

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    La camiseta de fútbol de Clara Rincón, madre de Edward Benjamín Rincón Méndez

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    El tatuaje de Blanca Monroy madre de Julián Oviedo Monroy

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    El cofre de Ana Páez, madre de Eduardo Garzón Páez

La lucha de las mujeres de Mafapo se ha construido desde la pérdida y la ausencia. En septiembre del 2008, muchas de ellas empezaron a reunirse en la plaza central de Soacha impulsadas por Fernando Escobar, en ese entonces personero de ese municipio y una de las primeras personas que denunció la existencia de los “falsos positivos”. Él las animó a unirse y les aconsejó buscar abogados dada la complejidad de los casos. Para ese momento varias de ellas, después de una búsqueda exhaustiva, habían sido notificadas de que sus hijos y familiares estaban registrados como guerrilleros abatidos en lugares del país que ni ellas ni ellos conocían.

“¿Cómo podían volverse guerrilleros y enfrentarse en un combate contra el Ejército en tan pocas horas? ¿Cómo era posible que hubieran llegado a esas zonas tan lejanas? ¿Quién se los había llevado del barrio para dejarlos frente a un pelotón de fusilamiento, que los condenó y los ejecutó sin razón? ¿Por qué él, si nada tenía que ver con esa guerra? ¿Quién había dado la orden de matarlo y para qué?”, se preguntan ellas en el último informe entregado a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) el pasado mes de septiembre.

Son 10 años en los que han tenido que enfrentarse a un sistema judicial que dilata las investigaciones de sus casos. Ellas dicen que la gran mayoría de las audiencias han sido canceladas, con excusas que vienen de los mismos abogados de los militares: que no hay internet, que en la salas hace frío, que los sindicados están enfermos o que hay problemas logísticos. Por eso, ahora proponen que las investigaciones no sean individuales sino que sea un proceso conjunto.

El pasado 17 de octubre, el general retirado Mario Montoya firmó un acta de sometimiento voluntario a la JEP, por su presunta vinculación con los “falsos positivos”. Sin embargo, como reportó el periódico El Espectador, a pesar de tener un informe judicial en el que se reportan anomalías en 2.429 casos de asesinatos de civiles para inflar las cifras de la guerra, Montoya negó su participación en estos hechos. Esa reacción, llevó a varias de las víctimas a retirarse de la audiencia, tras afirmar que no tenían garantías de participación. “No respetaron a las víctimas. El general tiene que aceptar esa verdad, que eso lo hizo él”, afirmó Ana Páez, integrante de Mafapo.

Mientras tanto, las mujeres de Mafapo llevan diez años cargando con la estigmatización hacia sus hijos y sus familias. Ellas son madres de “guerrilleros”, les repiten, y con ese argumento les han negado, por ejemplo, firmar contratos de arrendamiento. Desde el día en que alzaron la voz para denunciar la muerte de sus hijos, han tenido que soportar amenazas a través panfletos y seguimientos.

El camino transitado las ha llevado a formar una segunda familia, que ha sabido mantenerse junta en los momentos de dolor, resistir ante las adversidades y las ha convertido en grandes lideresas. Juntas han hecho plantones y actos públicos en los que se han encadenado, han tejido durante años la memoria de sus hijos en telares; han trabajado de la mano de artistas y estudiantes, para darle otros significados al dolor y a la búsqueda de verdad; han hecho murales, obras de teatro, exposiciones artísticas, fotografías y documentales. También han trabajado junto a las Abuelas de la Plaza de Mayo de Argentina, quienes a su vez se han solidarizado con su causa, que es la de miles de personas en el continente.

Para las mujeres de Mafapo volver a Ocaña, en el décimo aniversario del asesinato de sus seres queridos, tenía un valor especial. Hacer el recorrido que varios de sus hijos y hermanos hicieron, siguiendo falsas promesas de trabajo, fue doloroso pero les permitió reafirmar que, a pesar de los obstáculos, siguen vivas y unidas por la verdad.

Durante la conmemoración se tomaron la plaza central de Ocaña. Allí, en compañía del gobierno local, instituciones educativas, organizaciones sociales, activistas, artistas y estudiantes, las madres ofrecieron sus testimonios y exigencias frente a cada uno de sus casos. Las acompañaron artistas con música y palabras de fortaleza. A ellas se unieron otros hombres y mujeres que también fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales en el Meta, en La Guajira y en Norte de Santander, pues según una investigación del coronel retirado Omar Rojas, titulada “Ejecuciones extrajudiciales en Colombia 2002-2010: obediencia ciega en campos de batalla ficticios”, publicada por la Universidad Santo Tomás, en todo el país se habrían presentado unos 10 mil casos de “falsos positivos”.

En medio de un grupo de gente que las escuchaba en silencio en la plaza central de Ocaña, varias de las madres hicieron una obra de teatro en la que buscaban, una vez más, a cada uno de sus hijos. “¿Diego? ¿Eduardo? ¿Julián? ¿Dónde estás? ¿Alguno de ustedes ha visto a mi muchacho?”, gritaban mientras deambulaban entre los espectadores.

Algunas de ellas cargaron hasta Ocaña objetos de sus seres queridos, que les dieron valor y fortaleza durante estos años. Hablamos con ellas para conocer las historias que hay detrás de esos objetos:

La Pantera Rosa de Beatriz Méndez, madre de Weimar Armando Castro Méndez

“A mi hijo le encantaba la Pantera Rosa. Como yo hacía peluches hice uno de la Pantera Rosa y a mi hijo le gustó tanto que se lo regalé. Él decía que era su hija, así que ahora es como mi nieta. Cuando él ya no estaba me puse a ver sus recuerdos y me encontré con su hija. Yo la cuidé, la lavé, le cambiaba sus ojitos. Los últimos se cristalizaron y se rompieron. Cuando yo lo fui a sepultar, él no tenía sus ojitos. Después de las 72 horas le quitaron sus órganos, pero nosotros en 72 horas no tuvimos el derecho de poner el denuncio. Así que la dejé así en protesta de que Medicina Legal le quitó los órganos sin derecho. Pero acá están estampados sus ojos y se los pongo al peluche”.

El tatuaje de Doris Tejada, madre de Óscar Alexander Morales Tejada

“Mientras viajabamos traía unas sensaciones pensando en cómo sería cuando se llevaron a Oscar. A él se lo llevaron a El Copey, Cesar, y allá está enterrado. Para mí, haberme tatuado su rostro es muy significativo porque sigo esperando encontrarlo. Estoy en esa búsqueda desde hace siete años. El dolor del tatuaje sacó el dolor que estaba más profundo. Terminamos después de cinco horas y, desde entonces, le hablo, lo acaricio, me baño con él. Le digo que siempre lo llevo en el corazón, que lo vamos a lograr”.

La camiseta de fútbol de Clara Rincón, madre de Edward Benjamín Rincón Méndez

“Esta blusa que traigo es de mi hijo. Desde que empezó a estudiar le gustaba ser arquero, hacía escorpiones como Higuita y se quedó así desde el colegio y en la universidad. Él era mi amigo, mi cómplice, mi confidente. Me lo arrebataron y queremos que conozcan que eran unos niños sanos, humildes, de buenos hogares. Yo lo que pido es justicia, verdad y no repetición”.

El tatuaje de Blanca Monroy madre de Julián Oviedo Monroy

“Él llegó de Bogotá, aquí, a este parque, a las 9 de la noche. Lo recogió el señor Alexander Carretero. Lo acusaron de venir a sembrar minas quiebrapatas. Hoy Julián está cumpliendo 29 años de haber venido a este mundo. A las 7 de la noche nació, sin saber que a los 19 años, a la misma hora, saldría de su casa a encontrarse con la muerte. Son 10 años de dolor, 10 años donde nunca, nunca, vamos a olvidar a nuestros hijos. Mi hijo no era un guerrillero. Este tatuaje es por el signo libra. Mi hijo lo llevaba más grande en el brazo, era su signo del zodiaco. Cuando me convencieron decidí hacerme el mismo con la palabra ‘Justicia’”.

El cofre de Ana Páez, madre de Eduardo Garzón Páez

“Este cofre es una conmemoración. Acá están sus guantes de la moto, la foto de su apartamento como lo tenía en navidad y es un recuerdo como si hoy me hubieran entregado sus cenizas. Lo hice en cuatro meses para hacer de cuenta que hoy me llevo a mi hijo de acá. Para recordarlo y limpiar su nombre. Venir significa recuerdos, amor, lucha. Yo quiero limpiar el nombre de mi hijo, él no era guerrillero. Ya le faltaba poco para graduarse de abogado. Dejó tres hijos. Venir es un sacrificio para que mis nietos vean que su abuelita luchó por su hijo, que su papá no era guerrillero. Él era servicial, era buen hijo. Él era el que me llevaba a todo lado y mire ahora a dónde me trae a pasear”.

Publicado en Noticias CNMH



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