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Paramilitarismo. Etiqueta

Pichilín: una comunidad contra la estigmatización

Publicado 19 Nov 2019
Modificado por última vez en 20 Nov 2019

  • • Este mes se lanzó “No señor, guerrilleros no. ¡Somos campesinos y campesinas de Pichilín!, un compilado de cuentos e ilustraciones que narran lo que la comunidad del corregimiento de Pichilín (Morroa, Sucre) vivió durante casi cincuenta años.

  • • La construcción del texto se hizo a través de distintos talleres, entrevistas y encuentros con personas de la comunidad.

  • El esfuerzo colectivo de campesinos por recuperar tierras, la incursión de actores armados, las muestras de solidaridad entre sus habitantes y los esfuerzos por volver a ser ejemplo de fortaleza organizativa hacen parte de los relatos.

Quienes visiten Pichilín hoy, hace 10 años o hace 50, se encontrarán con una comunidad “carta cabal”, a prueba de todo.

Y es que, desde sus inicios, sus pobladores, hombres y mujeres campesinos, han acumulado experiencias que los han marcado. Para demostrarlo, basta devolverse al inicio de Pichilín como corregimiento, proceso que, por demás, es tema central del primer capítulo de esta publicación del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Para aquel entonces -finales de los sesentas e inicios de los setentas-, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) hizo una movilización nacional que exhortó a los campesinos a recuperar más de mil haciendas y latifundios que estaban sin trabajar. Esta se hizo por todo el país, y en Sucre no fue la excepción. Allí lograron conformarse juntas directivas departamentales respetadas por sus campesinos.

Luego de que otras fincas ganaderas fueran recuperadas, el 12 de octubre de 1971 llegó el turno para la finca Pichilín.

“Bueno, el día de la recuperación de Pichilín, el 12 de febrero de 1971, fecha que nunca olvidaré, nos encontramos temprano como habíamos acordado. Íbamos Donaldo Salgado, Luis Enrique Salgado, Elías Vitola, Bonifacio Salgado, al que le decimos ‘Bone’, Tomás Vitola, Miguel Pérez Vitola y otro poco de campesinos. Éramos un grupo grande y nos repartimos por toda la finca” (fragmento extraído de “La recuperación de nuestras tierras es lo más valioso que hemos hecho en toda nuestra historia”).

Según se señala en el texto, la Policía y Los Pájaros (escuadrones de seguridad que trabajaban para terratenientes), intentaron detener a los campesinos, pero sus esfuerzos fueron infructuosos, pues rápidamente estos empezaron a construir sus ranchos. Fue así como se recuperó a Pichilín, tierra que solo sería titulada 17 años después, el 4 de octubre de 1988.

Sin embargo, Pichilín, al igual que muchos otros territorios en Colombia, ha visto a los ojos a la violencia. La antigua guerrilla de las Farc, grupos paramilitares y agentes del Estado colombiano cometieron hechos violentos contra la población.

Esas dinámicas, también se esbozan en este libro, una publicación que recogió las voces y memorias de sus pobladores mediante un lenguaje literario. Con ello, se buscó seguir estimulando el interés por parte de la población más joven del corregimiento y posibilitar la continuidad generacional de los procesos comunitarios de la región de Los Montes de María.

Así pues, diferentes narraciones del segundo capítulo, “Cuando el conflicto nos golpeó”, confrontan al lector con los impactos que dejaron en Pichilín: el ingreso de las Farc en los inicios de los noventas, la masacre de los paramilitares en diciembre del noventa y seis, los posteriores procesos de desplazamiento y retorno, los años de confrontación entre la Armada y la guerrilla, los asesinatos selectivos y las permanentes sospechas de pertenecer a uno u otro bando.

Con ellos, también llegó un alto nivel de estigmatización hacia su comunidad. Algunos habitantes de pueblos vecinos, de los grupos armados y hasta en el interior del propio corregimiento la ejercieron y produjeron desde ‘la ruptura de los lazos comunitarios, pasando por la desintegración familiar y terminando en una profunda sensación de incertidumbre y desconfianza” (fragmento de “Cuando el conflicto nos golpeó”).

No obstante, en las líneas de este capítulo, también aparece una cotidianidad plasmada de resistencias por quedarse, de acciones para mantener familias unidas y de estrategias para sobrevivir y evadir a los actores armados.

Finalmente, en el tercer y último capítulo del libro, “Ahora la lucha es por las organizaciones”, se asiste al relato del proceso de reconstrucción de esta población entre el año 2004 y el año 2018. El retorno de las Juntas de Acción comunal y los comités, la aparición de organizaciones, la configuración de una Asociación de Víctimas y el liderazgo que están ejerciendo las mujeres son contados con detalle.

“Ahora, con la convicción más fuerte de que pelear por sus intereses y derechos, dar su opinión y visibilizar su inconformidad frente a lo que no les parece justo, no debe ser motivo de estigmatización ni de criminalización”.

Los invitamos entonces a que conozcan una historia de campesinos, de voces que han vivido, resisten y luchan.

* Con este libro se dio cumplimiento por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica a la primera sentencia emitida por parte del Consejo de Estado el 9 de julio de 2014 con respecto a la comunidad de Pichilín, a la sentencia de Restitución de Tierras del 3 de junio de 2016 y al PIRC (Plan Integral de Reparación Colectiva) de abril de 2014.

 

El 58% de los paramilitares ingresaron a las estructuras armadas con fines de desmovilización

Publicado 21 Nov 2019

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNM), a través de su Dirección de Acuerdos de la Verdad lanzó públicamente en Bogotá el Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia, en la XII edición de la Semana por la Memoria, que cada año conmemora el CNMH. Este informe está basado en una muestra de 9.021 entrevistas estructuradas, realizadas a las personas desmovilizadas de los grupos paramilitares que firmaron los Acuerdos de la Verdad en el marco de la Ley 1424 de 2010. El total del universo de los paramilitares que suscribieron los Acuerdos de la Verdad son 18.306, lo que significa que la muestra se acerca a la mitad de la población firmante, convirtiéndose en el estudio de mayor representatividad estadística para la comprensión del fenómeno paramilitar en Colombia.

El Análisis Cuantitativo presenta la caracterización sociodemográfica de la población desmovilizada, el contexto de su participación en los grupos paramilitares y las características de su victimización. Entre los distintos hallazgos se encuentra que el 58% hizo su ingreso a las filas paramilitares entre 2003 y 2006, período que coincide con los diálogos y desmovilizaciones de los paramilitares.

El informe destaca que el 52% de los integrantes de grupos paramilitares (ellos o sus familiares) fueron víctimas del conflicto armado antes de ingresar a la estructura armada; pero menos del 1% reconoce que su participación se debió a esa victimización. Así mismo, el documento hace referencia a 39 estructuras paramilitares, incluidas las que se desmovilizaron, las no desmovilizadas, las que mutaron, las que se sometieron a otras y las que fueron exterminadas en el contexto de las propias guerras entre fracciones paramilitares.

En cuanto a las victimizaciones de liderazgos, el informe concluye que los sectores sindicales y de educadores aparecen como los más perseguidos por los grupos paramilitares según el nivel de reconocimiento de las personas entrevistadas. El homicidio, el exterminio social, el desplazamiento forzado y la desaparición forzada son los repertorios más reconocidos.

El estudio también señala que los grupos paramilitares vincularon en general a hombres jóvenes, entre los 16 y los 29 años de edad, que en su mayoría no se auto-reconocían con alguna identidad étnica; que presentaban bajo nivel de escolaridad y escasos recursos económicos. Entre tanto, el Análisis Cuantitativo señaló que las estructuras paramilitares tuvieron presencia en 667 municipios de los 1.101 municipios registrados en el país, lo que representa el 60,5 por ciento del territorio colombiano.

Este documento se suma a la serie de informes sobre las principales estructuras paramilitares, los cuales exploran el origen, estructuración, actuación, contexto, relaciones con diversos actores, victimizaciones e impactos producidos en distintos territorios y regiones, que también realiza la Dirección de Acuerdos del CNMH en la actualidad. Además se constituye en un nuevo aporte al derecho a la verdad de las víctimas y al esclarecimiento del conflicto armado en el país.

Es importante destacar que la Dirección de Acuerdos de la Verdad también realizó, en la XII Semana por la Memoria,  un conversatorio denominado: ¿Qué sabemos del paramilitarismo a 10 años de la ley 1424? Con el propósito de realizar un balance del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad, creado por la Ley 1424 de 2010 el cual  fue diseñado e implementado por el CNMH a través de la Dirección de Acuerdos de la Verdad. Los exparamilitares no comprometidos con graves violaciones, en proceso de reintegración a la vida civil, y acogidos a la justicia, suscribieron los Acuerdos de la Verdad y están llamados a presentar sus contribuciones, aportando a la satisfacción del derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad en general.

 

Nuestra Semana por la Memoria reunió las miradas plurales

Publicado 06 Dic 2019
Modificado por última vez en 06 Dic 2019

  • • Lanzamientos, conversatorios y más de 2.000 publicaciones entregadas hicieron parte de esta conmemoración.

  • • Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

Un ritual del Pueblo Nasa dio apertura un acto sin precedentes. En el teatro Colón, el pasado 18 de noviembre, en Bogotá, más de 700 personas fueron testigos del lanzamiento del informe Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resultado de una investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), con la Organización Nacional Indígena de Colombia.

Este multitudinario evento, el cual fue acompañado por nuestro director, Rubén Darío Acevedo, también marcó el inicio de la decimosegunda Semana por la Memoria, en la que visibilizamos los trabajos que demuestran la pluralidad y diversidad en todas las voces de las víctimas y la participación de las poblaciones.

En total, a las 10 actividades desarrolladas en Bogotá, Medellín, Valledupar, Timbiquí (Cauca) y La Hormiga (Putumayo) asistieron más de 2.500 personas y entregamos 2.100 publicaciones.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

¿Qué sabemos del paramilitarismo en Colombia?, 10 años de la Ley 1424, fue el foro, encabezado por  la directora de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV), Jenny Lopera, en el que investigadores, representantes de entidades gubernamentales y expertos académicos conversaron sobre los hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Así mismo, la DAV presentó ante la opinión pública el “Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia”, en el que el CNMH expone los resultados de la investigación sobre las 39 estructuras paramilitares identificadas por el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad. Es el estudio de mayor representatividad estadística para la comprensión del fenómeno paramilitar en Colombia.

Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Otro evento de gran acogida, con más de 600 asistentes, fue el lanzamiento de “Ser Marica en medio del conflicto armado, memorias de sectores LGBT en el Magdalena Medio”, un trabajo que se da como respuesta a la primera sentencia contra Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá (ACPB), por crímenes cometidos contra esta población.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

La Semana por la Memoria también tuvo el lanzamiento de Empresarios, memorias y guerra. “Testimonios desde el Pacífico Colombiano”, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Esta publicación reúne relatos y testimonios de emprendedores y empresarios del Pacífico colombiano sobre sus experiencias durante el conflicto armado en la región.

El director del CNMH, Rubén Darío Acevedo, expresó que las memorias de empresarios como otras publicaciones de la entidad presentada muestran que “hay una historia que registrar y recuperar para que el país tenga una visión más completa y clara de las memorias de todas las víctimas, una visión plural y diversa, de que la memoria no es única, no es homogénea, y vale la pena contar que cada sector de la sociedad expresa de diversas maneras el sufrimiento a manos de distintos victimarios”.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

Publicado en Noticias CNMH

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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Sucre

Pichilín: una comunidad contra la estigmatización

Publicado 19 Nov 2019
Modificado por última vez en 20 Nov 2019

  • • Este mes se lanzó “No señor, guerrilleros no. ¡Somos campesinos y campesinas de Pichilín!, un compilado de cuentos e ilustraciones que narran lo que la comunidad del corregimiento de Pichilín (Morroa, Sucre) vivió durante casi cincuenta años.

  • • La construcción del texto se hizo a través de distintos talleres, entrevistas y encuentros con personas de la comunidad.

  • El esfuerzo colectivo de campesinos por recuperar tierras, la incursión de actores armados, las muestras de solidaridad entre sus habitantes y los esfuerzos por volver a ser ejemplo de fortaleza organizativa hacen parte de los relatos.

Quienes visiten Pichilín hoy, hace 10 años o hace 50, se encontrarán con una comunidad “carta cabal”, a prueba de todo.

Y es que, desde sus inicios, sus pobladores, hombres y mujeres campesinos, han acumulado experiencias que los han marcado. Para demostrarlo, basta devolverse al inicio de Pichilín como corregimiento, proceso que, por demás, es tema central del primer capítulo de esta publicación del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Para aquel entonces -finales de los sesentas e inicios de los setentas-, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) hizo una movilización nacional que exhortó a los campesinos a recuperar más de mil haciendas y latifundios que estaban sin trabajar. Esta se hizo por todo el país, y en Sucre no fue la excepción. Allí lograron conformarse juntas directivas departamentales respetadas por sus campesinos.

Luego de que otras fincas ganaderas fueran recuperadas, el 12 de octubre de 1971 llegó el turno para la finca Pichilín.

“Bueno, el día de la recuperación de Pichilín, el 12 de febrero de 1971, fecha que nunca olvidaré, nos encontramos temprano como habíamos acordado. Íbamos Donaldo Salgado, Luis Enrique Salgado, Elías Vitola, Bonifacio Salgado, al que le decimos ‘Bone’, Tomás Vitola, Miguel Pérez Vitola y otro poco de campesinos. Éramos un grupo grande y nos repartimos por toda la finca” (fragmento extraído de “La recuperación de nuestras tierras es lo más valioso que hemos hecho en toda nuestra historia”).

Según se señala en el texto, la Policía y Los Pájaros (escuadrones de seguridad que trabajaban para terratenientes), intentaron detener a los campesinos, pero sus esfuerzos fueron infructuosos, pues rápidamente estos empezaron a construir sus ranchos. Fue así como se recuperó a Pichilín, tierra que solo sería titulada 17 años después, el 4 de octubre de 1988.

Sin embargo, Pichilín, al igual que muchos otros territorios en Colombia, ha visto a los ojos a la violencia. La antigua guerrilla de las Farc, grupos paramilitares y agentes del Estado colombiano cometieron hechos violentos contra la población.

Esas dinámicas, también se esbozan en este libro, una publicación que recogió las voces y memorias de sus pobladores mediante un lenguaje literario. Con ello, se buscó seguir estimulando el interés por parte de la población más joven del corregimiento y posibilitar la continuidad generacional de los procesos comunitarios de la región de Los Montes de María.

Así pues, diferentes narraciones del segundo capítulo, “Cuando el conflicto nos golpeó”, confrontan al lector con los impactos que dejaron en Pichilín: el ingreso de las Farc en los inicios de los noventas, la masacre de los paramilitares en diciembre del noventa y seis, los posteriores procesos de desplazamiento y retorno, los años de confrontación entre la Armada y la guerrilla, los asesinatos selectivos y las permanentes sospechas de pertenecer a uno u otro bando.

Con ellos, también llegó un alto nivel de estigmatización hacia su comunidad. Algunos habitantes de pueblos vecinos, de los grupos armados y hasta en el interior del propio corregimiento la ejercieron y produjeron desde ‘la ruptura de los lazos comunitarios, pasando por la desintegración familiar y terminando en una profunda sensación de incertidumbre y desconfianza” (fragmento de “Cuando el conflicto nos golpeó”).

No obstante, en las líneas de este capítulo, también aparece una cotidianidad plasmada de resistencias por quedarse, de acciones para mantener familias unidas y de estrategias para sobrevivir y evadir a los actores armados.

Finalmente, en el tercer y último capítulo del libro, “Ahora la lucha es por las organizaciones”, se asiste al relato del proceso de reconstrucción de esta población entre el año 2004 y el año 2018. El retorno de las Juntas de Acción comunal y los comités, la aparición de organizaciones, la configuración de una Asociación de Víctimas y el liderazgo que están ejerciendo las mujeres son contados con detalle.

“Ahora, con la convicción más fuerte de que pelear por sus intereses y derechos, dar su opinión y visibilizar su inconformidad frente a lo que no les parece justo, no debe ser motivo de estigmatización ni de criminalización”.

Los invitamos entonces a que conozcan una historia de campesinos, de voces que han vivido, resisten y luchan.

* Con este libro se dio cumplimiento por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica a la primera sentencia emitida por parte del Consejo de Estado el 9 de julio de 2014 con respecto a la comunidad de Pichilín, a la sentencia de Restitución de Tierras del 3 de junio de 2016 y al PIRC (Plan Integral de Reparación Colectiva) de abril de 2014.

 

Juglares de la Memoria de los Montes de María

Publicado 05 Dic 2019
Modificado por última vez en 05 Dic 2019

Este es un trabajo que visibiliza el apego de las personas montemarianas a su territorio, la diversidad de sus voces, sus tradiciones culturales y las aleccionadoras vivencias a modo de canto que acompañan este ejercicio de construcción de memoria histórica y de paz en la región.

Este jueves, 5 y 6 de diciembre, en San Onofre, Sucre, se presenta el documental Juglares de la Memoria de los Montes de María, en el III Festival de la Reconciliación de los Montes de María, el cual tiene como objetivo general consolidarse como un espacio que por medio del arte, las tradiciones, la cultura y el diálogo, busca propiciar la reconciliación entre los diversos actores del territorio, las comunidades, las instituciones, y las organizaciones de los quince municipios de Montes de María, en aras de fortalecer los procesos de sanación colectiva y reparación del tejido social de la región. Y cuyo lema para esta tercera edición es: “Reconciliación, buen vivir y defensa del agua”

 “Caramba qué, hasta las estrellas se están desplazando” . Esta metáfora la dice Julio Cárdenas en Juglares de la Memoria, al explicar que vio pasar una estrella fugaz, y lo primero que pensó fue en el destierro que estaban viviendo a causa de la violencia. Una analogía que refleja, de manera poética, el sentir de los montemarianos y montemarianas, en medio del conflicto armado.

Contar el conflicto a través del canto, para narrar el pasado en el presente, es uno de los tantos recursos narrativos que se muestran en el documental,realizado desde 2018 por el equipo de investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Espacio Regional de Construcción de Paz de los Montes de María (ERCPMM). Una pieza audiovisual, dividida en dos capítulos, que nos invita a dialogar sobre la cultura montemariana desde el arte, un arte que cuestiona la guerra.

Le puede interesar: Recorridos por los paisajes de la violencia en Colombia: sección Montes de María 

Así, desde la diversidad de sus cantos, mezclando sonidos y composiciones que nos hacen vibrar el cuerpo y el espíritu; se ven expresiones sonoras que llevan al espectador a explorar, por medio de canciones, los caminos que facilitan la construcción de paz y la reconciliación.

“Sangre inocente, corre, muerte en veredas, mi pobre patria sola se acaba, no se oye el canto de los turpiales, solo se escucha un coro de balas” . Es la composición de Rafael Posso, líder comunitario de Las Brisas (San Juan Nepomuceno, Bolívar), realizador, también, de Buscando Huellas, una serie de 14 pinturas a lápiz que plasman la historia de desplazamiento forzado y la masacre del 10 de marzo de 2000 en Las Brisas:

Al paso con la crudeza de este canto, Rafael Posso nos comparte confesiones que normalmente sólo surgen en espacios de diálogo y confianza, precisamente como los que auspicia el ERCPMM con el festival, señalando“Antes se le cantaba al amor, a la esperanza. Pero nunca, jamás, pensé que se le podía cantar a la violencia”.

Así, Juglares de la Memoria muestra los rostros y voces de los hombres y mujeres de los Montes de María, las afectaciones por la violencia, su resiliencia, su búsqueda constante por dar a conocer sus reclamos, y las organizaciones y colectivos que forjaron para construir memoria histórica viva desde el territorio. El apego a sus tradiciones, que se ven afectadas, como todo, por la desdicha que genera el conflicto armado.  

“Ya nos tocó bajar la guardia, dejar de asistir a muchos festivales porque acá se hablaba de zona roja, entonces eso nos cohibió de hacer trabajo de campo, porque esta música tiene eso que uno la consigue no tanto en la biblioteca, en la emisoras, sino allá donde está el juglar, meterse en la montaña, y allá están los actores armados. Entonces eso nos cohibía de hacer procesos de investigación”, explica Rafael Gil en el documental.  

En este contexto, de igual manera, se crearon canciones para exigir la visibilidad de los derechos individuales y colectivos. Es el caso de Dina Cruz Peña de Ovejas, Sucre, que canta: “Escúcheme bien comadre los derechos que tiene usted. Derechos nos son regalos, le pertenecen a usted, si no luchamos por ellos no los podemos tener. Las campanas dicen dan, mujeres decimos den. Preferimos las campanas porque dan sin que les den”.

Si bien en Juglares de la Memoria vemos las voces de los sobrevivientes del conflicto armado en el territorio, lo que verdaderamente presenciamos, gracias al arte y la cultura, es la diversidad de las expresiones artísticas que son muy propias de la región. Por ejemplo la décima, que tiene una manera de contar muy autóctona y poética, que los campesinos y campesinas han usado para interpretar la historia desde su vida cotidiana, desde sus quehaceres diarios. En los jornales, o conversando en una hamaca sanjacintera mientras se balancean con la brisa que golpea las montañas de los Montes de María.

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¡Basta Ya! Montes de María y Cancionero

El documental hace parte de la investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM), un proyecto de memoria histórica que busca atender las demandas de las organizaciones de víctimas en la región, para la construcción de una memoria histórica viva, dando cuenta de los acumulados construidos por los procesos de memoria local en relación con los contextos y lógicas de violencia, las formas de victimización individual y colectiva, los impactos poblacionales y territoriales de la guerra, así como las respuestas y resistencias que han generado los pobladores de la región; todo en perspectiva diferencial. Las memorias expresadas a través de la música pretenden aportar a la identidad regional montemariana, a la construcción de paz territorial y al desarrollo rural regional.

De este proyecto también hace parte un cancionero que es la recopilación de todas las canciones que aparecen en los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria, como un esfuerzo adicional que busca compartirles la enorme fuerza narrativa de estas expresiones que lastimosamente no pudieron incluirse en su toda extensión, que nos cuenta no sólo sus experiencias en el conflicto armado de los Montes de María, también la diversidad de ser montemariana y montemariano, de sus añoranzas de paz.

Vea acá los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria:


Agradecimientos especiales:

El CNMH agradece al personal del Colegio Santa Clara del municipio de San Onofre, Sucre por habernos facilitado muy generosamente sus instalaciones y  equipos para proyectar el lanzamiento del documental. Así mismo, a las personas del municipio por su cálido recibimiento y a las gestiones internas que se realizaron desde el mismo ERCPMM para que esto ocurriera.

 

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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Juglares de la Memoria de los Montes de María

Publicado 05 Dic 2019
Modificado por última vez en 05 Dic 2019

Este es un trabajo que visibiliza el apego de las personas montemarianas a su territorio, la diversidad de sus voces, sus tradiciones culturales y las aleccionadoras vivencias a modo de canto que acompañan este ejercicio de construcción de memoria histórica y de paz en la región.

Este jueves, 5 y 6 de diciembre, en San Onofre, Sucre, se presenta el documental Juglares de la Memoria de los Montes de María, en el III Festival de la Reconciliación de los Montes de María, el cual tiene como objetivo general consolidarse como un espacio que por medio del arte, las tradiciones, la cultura y el diálogo, busca propiciar la reconciliación entre los diversos actores del territorio, las comunidades, las instituciones, y las organizaciones de los quince municipios de Montes de María, en aras de fortalecer los procesos de sanación colectiva y reparación del tejido social de la región. Y cuyo lema para esta tercera edición es: “Reconciliación, buen vivir y defensa del agua”

 “Caramba qué, hasta las estrellas se están desplazando” . Esta metáfora la dice Julio Cárdenas en Juglares de la Memoria, al explicar que vio pasar una estrella fugaz, y lo primero que pensó fue en el destierro que estaban viviendo a causa de la violencia. Una analogía que refleja, de manera poética, el sentir de los montemarianos y montemarianas, en medio del conflicto armado.

Contar el conflicto a través del canto, para narrar el pasado en el presente, es uno de los tantos recursos narrativos que se muestran en el documental,realizado desde 2018 por el equipo de investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM) del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y el Espacio Regional de Construcción de Paz de los Montes de María (ERCPMM). Una pieza audiovisual, dividida en dos capítulos, que nos invita a dialogar sobre la cultura montemariana desde el arte, un arte que cuestiona la guerra.

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Así, desde la diversidad de sus cantos, mezclando sonidos y composiciones que nos hacen vibrar el cuerpo y el espíritu; se ven expresiones sonoras que llevan al espectador a explorar, por medio de canciones, los caminos que facilitan la construcción de paz y la reconciliación.

“Sangre inocente, corre, muerte en veredas, mi pobre patria sola se acaba, no se oye el canto de los turpiales, solo se escucha un coro de balas” . Es la composición de Rafael Posso, líder comunitario de Las Brisas (San Juan Nepomuceno, Bolívar), realizador, también, de Buscando Huellas, una serie de 14 pinturas a lápiz que plasman la historia de desplazamiento forzado y la masacre del 10 de marzo de 2000 en Las Brisas:

Al paso con la crudeza de este canto, Rafael Posso nos comparte confesiones que normalmente sólo surgen en espacios de diálogo y confianza, precisamente como los que auspicia el ERCPMM con el festival, señalando“Antes se le cantaba al amor, a la esperanza. Pero nunca, jamás, pensé que se le podía cantar a la violencia”.

Así, Juglares de la Memoria muestra los rostros y voces de los hombres y mujeres de los Montes de María, las afectaciones por la violencia, su resiliencia, su búsqueda constante por dar a conocer sus reclamos, y las organizaciones y colectivos que forjaron para construir memoria histórica viva desde el territorio. El apego a sus tradiciones, que se ven afectadas, como todo, por la desdicha que genera el conflicto armado.  

“Ya nos tocó bajar la guardia, dejar de asistir a muchos festivales porque acá se hablaba de zona roja, entonces eso nos cohibió de hacer trabajo de campo, porque esta música tiene eso que uno la consigue no tanto en la biblioteca, en la emisoras, sino allá donde está el juglar, meterse en la montaña, y allá están los actores armados. Entonces eso nos cohibía de hacer procesos de investigación”, explica Rafael Gil en el documental.  

En este contexto, de igual manera, se crearon canciones para exigir la visibilidad de los derechos individuales y colectivos. Es el caso de Dina Cruz Peña de Ovejas, Sucre, que canta: “Escúcheme bien comadre los derechos que tiene usted. Derechos nos son regalos, le pertenecen a usted, si no luchamos por ellos no los podemos tener. Las campanas dicen dan, mujeres decimos den. Preferimos las campanas porque dan sin que les den”.

Si bien en Juglares de la Memoria vemos las voces de los sobrevivientes del conflicto armado en el territorio, lo que verdaderamente presenciamos, gracias al arte y la cultura, es la diversidad de las expresiones artísticas que son muy propias de la región. Por ejemplo la décima, que tiene una manera de contar muy autóctona y poética, que los campesinos y campesinas han usado para interpretar la historia desde su vida cotidiana, desde sus quehaceres diarios. En los jornales, o conversando en una hamaca sanjacintera mientras se balancean con la brisa que golpea las montañas de los Montes de María.

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El documental hace parte de la investigación ¡Basta Ya! Montes de María (BYMM), un proyecto de memoria histórica que busca atender las demandas de las organizaciones de víctimas en la región, para la construcción de una memoria histórica viva, dando cuenta de los acumulados construidos por los procesos de memoria local en relación con los contextos y lógicas de violencia, las formas de victimización individual y colectiva, los impactos poblacionales y territoriales de la guerra, así como las respuestas y resistencias que han generado los pobladores de la región; todo en perspectiva diferencial. Las memorias expresadas a través de la música pretenden aportar a la identidad regional montemariana, a la construcción de paz territorial y al desarrollo rural regional.

De este proyecto también hace parte un cancionero que es la recopilación de todas las canciones que aparecen en los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria, como un esfuerzo adicional que busca compartirles la enorme fuerza narrativa de estas expresiones que lastimosamente no pudieron incluirse en su toda extensión, que nos cuenta no sólo sus experiencias en el conflicto armado de los Montes de María, también la diversidad de ser montemariana y montemariano, de sus añoranzas de paz.

Vea acá los dos capítulos del documental Juglares de la Memoria:


Agradecimientos especiales:

El CNMH agradece al personal del Colegio Santa Clara del municipio de San Onofre, Sucre por habernos facilitado muy generosamente sus instalaciones y  equipos para proyectar el lanzamiento del documental. Así mismo, a las personas del municipio por su cálido recibimiento y a las gestiones internas que se realizaron desde el mismo ERCPMM para que esto ocurriera.

 

Pichilín: una comunidad contra la estigmatización

Publicado 19 Nov 2019
Modificado por última vez en 20 Nov 2019

  • • Este mes se lanzó “No señor, guerrilleros no. ¡Somos campesinos y campesinas de Pichilín!, un compilado de cuentos e ilustraciones que narran lo que la comunidad del corregimiento de Pichilín (Morroa, Sucre) vivió durante casi cincuenta años.

  • • La construcción del texto se hizo a través de distintos talleres, entrevistas y encuentros con personas de la comunidad.

  • El esfuerzo colectivo de campesinos por recuperar tierras, la incursión de actores armados, las muestras de solidaridad entre sus habitantes y los esfuerzos por volver a ser ejemplo de fortaleza organizativa hacen parte de los relatos.

Quienes visiten Pichilín hoy, hace 10 años o hace 50, se encontrarán con una comunidad “carta cabal”, a prueba de todo.

Y es que, desde sus inicios, sus pobladores, hombres y mujeres campesinos, han acumulado experiencias que los han marcado. Para demostrarlo, basta devolverse al inicio de Pichilín como corregimiento, proceso que, por demás, es tema central del primer capítulo de esta publicación del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Para aquel entonces -finales de los sesentas e inicios de los setentas-, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) hizo una movilización nacional que exhortó a los campesinos a recuperar más de mil haciendas y latifundios que estaban sin trabajar. Esta se hizo por todo el país, y en Sucre no fue la excepción. Allí lograron conformarse juntas directivas departamentales respetadas por sus campesinos.

Luego de que otras fincas ganaderas fueran recuperadas, el 12 de octubre de 1971 llegó el turno para la finca Pichilín.

“Bueno, el día de la recuperación de Pichilín, el 12 de febrero de 1971, fecha que nunca olvidaré, nos encontramos temprano como habíamos acordado. Íbamos Donaldo Salgado, Luis Enrique Salgado, Elías Vitola, Bonifacio Salgado, al que le decimos ‘Bone’, Tomás Vitola, Miguel Pérez Vitola y otro poco de campesinos. Éramos un grupo grande y nos repartimos por toda la finca” (fragmento extraído de “La recuperación de nuestras tierras es lo más valioso que hemos hecho en toda nuestra historia”).

Según se señala en el texto, la Policía y Los Pájaros (escuadrones de seguridad que trabajaban para terratenientes), intentaron detener a los campesinos, pero sus esfuerzos fueron infructuosos, pues rápidamente estos empezaron a construir sus ranchos. Fue así como se recuperó a Pichilín, tierra que solo sería titulada 17 años después, el 4 de octubre de 1988.

Sin embargo, Pichilín, al igual que muchos otros territorios en Colombia, ha visto a los ojos a la violencia. La antigua guerrilla de las Farc, grupos paramilitares y agentes del Estado colombiano cometieron hechos violentos contra la población.

Esas dinámicas, también se esbozan en este libro, una publicación que recogió las voces y memorias de sus pobladores mediante un lenguaje literario. Con ello, se buscó seguir estimulando el interés por parte de la población más joven del corregimiento y posibilitar la continuidad generacional de los procesos comunitarios de la región de Los Montes de María.

Así pues, diferentes narraciones del segundo capítulo, “Cuando el conflicto nos golpeó”, confrontan al lector con los impactos que dejaron en Pichilín: el ingreso de las Farc en los inicios de los noventas, la masacre de los paramilitares en diciembre del noventa y seis, los posteriores procesos de desplazamiento y retorno, los años de confrontación entre la Armada y la guerrilla, los asesinatos selectivos y las permanentes sospechas de pertenecer a uno u otro bando.

Con ellos, también llegó un alto nivel de estigmatización hacia su comunidad. Algunos habitantes de pueblos vecinos, de los grupos armados y hasta en el interior del propio corregimiento la ejercieron y produjeron desde ‘la ruptura de los lazos comunitarios, pasando por la desintegración familiar y terminando en una profunda sensación de incertidumbre y desconfianza” (fragmento de “Cuando el conflicto nos golpeó”).

No obstante, en las líneas de este capítulo, también aparece una cotidianidad plasmada de resistencias por quedarse, de acciones para mantener familias unidas y de estrategias para sobrevivir y evadir a los actores armados.

Finalmente, en el tercer y último capítulo del libro, “Ahora la lucha es por las organizaciones”, se asiste al relato del proceso de reconstrucción de esta población entre el año 2004 y el año 2018. El retorno de las Juntas de Acción comunal y los comités, la aparición de organizaciones, la configuración de una Asociación de Víctimas y el liderazgo que están ejerciendo las mujeres son contados con detalle.

“Ahora, con la convicción más fuerte de que pelear por sus intereses y derechos, dar su opinión y visibilizar su inconformidad frente a lo que no les parece justo, no debe ser motivo de estigmatización ni de criminalización”.

Los invitamos entonces a que conozcan una historia de campesinos, de voces que han vivido, resisten y luchan.

* Con este libro se dio cumplimiento por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica a la primera sentencia emitida por parte del Consejo de Estado el 9 de julio de 2014 con respecto a la comunidad de Pichilín, a la sentencia de Restitución de Tierras del 3 de junio de 2016 y al PIRC (Plan Integral de Reparación Colectiva) de abril de 2014.

 

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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Semana por la memoria

Nuestra Semana por la Memoria reunió las miradas plurales

Publicado 06 Dic 2019
Modificado por última vez en 06 Dic 2019

  • • Lanzamientos, conversatorios y más de 2.000 publicaciones entregadas hicieron parte de esta conmemoración.

  • • Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

Un ritual del Pueblo Nasa dio apertura un acto sin precedentes. En el teatro Colón, el pasado 18 de noviembre, en Bogotá, más de 700 personas fueron testigos del lanzamiento del informe Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resultado de una investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), con la Organización Nacional Indígena de Colombia.

Este multitudinario evento, el cual fue acompañado por nuestro director, Rubén Darío Acevedo, también marcó el inicio de la decimosegunda Semana por la Memoria, en la que visibilizamos los trabajos que demuestran la pluralidad y diversidad en todas las voces de las víctimas y la participación de las poblaciones.

En total, a las 10 actividades desarrolladas en Bogotá, Medellín, Valledupar, Timbiquí (Cauca) y La Hormiga (Putumayo) asistieron más de 2.500 personas y entregamos 2.100 publicaciones.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

¿Qué sabemos del paramilitarismo en Colombia?, 10 años de la Ley 1424, fue el foro, encabezado por  la directora de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV), Jenny Lopera, en el que investigadores, representantes de entidades gubernamentales y expertos académicos conversaron sobre los hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Así mismo, la DAV presentó ante la opinión pública el “Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia”, en el que el CNMH expone los resultados de la investigación sobre las 39 estructuras paramilitares identificadas por el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad. Es el estudio de mayor representatividad estadística para la comprensión del fenómeno paramilitar en Colombia.

Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Otro evento de gran acogida, con más de 600 asistentes, fue el lanzamiento de “Ser Marica en medio del conflicto armado, memorias de sectores LGBT en el Magdalena Medio”, un trabajo que se da como respuesta a la primera sentencia contra Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá (ACPB), por crímenes cometidos contra esta población.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

La Semana por la Memoria también tuvo el lanzamiento de Empresarios, memorias y guerra. “Testimonios desde el Pacífico Colombiano”, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Esta publicación reúne relatos y testimonios de emprendedores y empresarios del Pacífico colombiano sobre sus experiencias durante el conflicto armado en la región.

El director del CNMH, Rubén Darío Acevedo, expresó que las memorias de empresarios como otras publicaciones de la entidad presentada muestran que “hay una historia que registrar y recuperar para que el país tenga una visión más completa y clara de las memorias de todas las víctimas, una visión plural y diversa, de que la memoria no es única, no es homogénea, y vale la pena contar que cada sector de la sociedad expresa de diversas maneras el sufrimiento a manos de distintos victimarios”.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

Publicado en Noticias CNMH


XII Semana por la memoria “La memoria la construimos todos y todas”

Publicado 18 Nov 2019
Modificado por última vez en 18 Nov 2019

  • •El Informe Nacional de Pueblos Indígenas y el Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia, hacen parte de cinco lanzamientos de publicaciones que realizará el Centro Nacional de Memoria durante la Semana por la Memoria.

  • •Las actividades, que se desarrollarán en diferentes lugares del país entre el 18 al 29 de noviembre, concentran esfuerzos articulados de academia, organizaciones de víctimas, organizaciones civiles, ONG’s, cooperantes, sector público y privado.

Una variada agenda, de la que hacen parte lanzamientos de investigaciones, talleres con víctimas y conversatorios, tendrá el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) en el marco de la Decimosegunda Semana por la Memoria: “La memoria la construimos todos”, que comienza este lunes 18 de noviembre y se extiende hasta el 29 del mismo mes.

Se trata del evento en el que se desarrollan y promueven espacios de debate público para hacer difusión masiva en torno a las temáticas de memoria histórica y los testimonios de las víctimas de todos los actores armados.

Esta fecha, además, concentra los esfuerzos articulados de academia, organizaciones de víctimas, organizaciones civiles, ONG’s, cooperantes, sector público y privado que trabajan con la entidad para que, a través de diferentes lenguajes y actividades, se acerquen a iniciativas de reparación simbólica y construcción de memoria.

Durante esta semana, el CNMH busca visibilizar los trabajos que demuestran la pluralidad y diversidad en todas las voces de las víctimas y la participación efectiva de diversas poblaciones.

La agenda académica dará inicio este lunes 18 de noviembre con el lanzamiento del Informe, de la Organización Nacional Indígena de Colombia y el CNMH, “Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia”, el primer informe nacional de memoria histórica de los 102 pueblos indígenas que tiene el país.

Se destaca, también, el foro ¿Qué sabemos del paramilitarismo en Colombia?, 10 años de la Ley 1424, en el que representantes de entidades gubernamentales y expertos académicos conversarán sobre los hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad.

Siguiendo con las actividades de la Semana por la Memoria, tendremos el lanzamiento del “Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia”, en el que el CNMH, a través de su Dirección de Acuerdos de la Verdad, presenta los resultados de la investigación sobre las 39 estructuras paramilitares identificadas por el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad. Es el estudio de mayor representatividad estadística para la comprensión del fenómeno paramilitar en Colombia.

De igual manera, con ocasión de la XII Semana por la Memoria, se hará el lanzamiento del informe “Ser Marica en medio del conflicto armado, memorias de sectores LGBT en el Magdalena Medio”, un trabajo que se da como respuesta a la primera sentencia contra Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá (ACPB), por crímenes cometidos contra esta población.

Esta es la agenda completa de la Semana por la Memoria:

Publicado en Noticias CNMH


Llegó el lanzamiento del primer Informe de Pueblos Indígenas

Publicado 18 Nov 2019
Modificado por última vez en 18 Nov 2019

ONIC y CNMH lanzan Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia – Informe Nacional de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas

Este lunes, 18 de noviembre, la Organización Nacional Indígena de Colombia y el Centro Nacional de Memoria Histórica presentarán Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia, el primer informe de memoria histórica de los 102 pueblos indígenas que tiene el país. En este se recogen, no solamente las violencias que han padecido, sino también sus alternativas de vida para enfrentarlas.

Cuando en abril de 2017 se decidió materializar la propuesta de construir un Informe Nacional de Pueblos Indígenas, rápidamente se consideró que una publicación de estas magnitudes, debía hacerse directamente con los pueblos y con sus organizaciones. Esto como un verdadero ejercicio de reparación simbólica en el que sean ellos mismos quienes cuenten sus memorias, su propia historia.

Un equipo de 15 personas, entre integrantes de la ONIC, investigadores contratados e investigadores del Enfoque Étnico del CNMH, posicionó el Informe en los sitios de pagamento de los pueblos indígenas. Durante dos días lo expusieron ante los mamos de la comunidad de Ramalito -en la Sierra- para recibir sus orientaciones espirituales.

Un informe que nos presenta las dinámicas y las situaciones del movimiento indígena colombiano, que reconoce unas afectaciones diferenciadas y que contempla las violencias que han recibido desde una perspectiva de larga duración.

Y es que desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural. “Queremos que el país escuche esa otra historia que no ha sido narrada”, explica ÓscarMontero, Indígena del Pueblo Kankuamo, al referirse a este primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas.

Bogotá: 18 de noviembre
Lugar: Teatro Colón
Hora: 4:00 p.m.

* Entrega gratuita del libro – ENTRADA LIBRE

 

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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Lanzamiento: “Detrás del uniforme”

Publicado 05 Nov 2019
Modificado por última vez en 07 Nov 2019

¿Qué se siente ser parte del conflicto? ¿Por qué muchos militares no se atreven a relatar sus memorias? ¿Cuáles son los sueños y anhelos de los soldados en medio de la violencia? A estas preguntas responde el especial transmedia, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), “Detrás del uniforme”, un trabajo basado en las narrativas y memorias de aquellos soldados que nos compartieron sus experiencias de gratitud por el Ejército, pero también de esos momentos difíciles.

“Detrás del uniforme” hace parte de la serie de trabajos hechos desde 2014 por el CNMH con víctimas de la fuerza pública y surge como respuesta a esas historias de recuerdos íntimos de soldados, suboficiales y oficiales fuera y dentro de sus áreas de operaciones.

Este es un especial que nos permitió conocer desde distintas conversaciones, en los batallones de Villavicencio (Meta), de Florencia (Caquetá) y Tolemaida, que para estos militares era la primera vez que hablaban de sus vivencias. Por ejemplo, la vida de Elizabeth Vélez, oficial herida en combate.

De igual forma es el reconocimiento a las memorias de los hombres y mujeres que están detrás del uniforme, como Wilson Roa quien fue abandonado por su mamá en San José del Guaviare cuando tenía 5 años de edad (ella lo arrojó a un río); a los 7 –porque su madrastra lo humillaba y lo golpeaba con objetos– huyó de la casa y comenzó una travesía que terminó una década después, cuando un amigo le propuso prestar servicio militar.

“Yo sentía que mi vida iba a medias en todo y pensé que siendo soldado algo podría cambiar”, dice el soldado profesional hoy pensionado de la fuerza pública.

Estas son historias que reflejan las marcas de la violencia, vista desde los integrantes de la fuerza pública. Una oportunidad para tejer caminos más allá de las cifras, para construir, por medio de sus relatos, la humanización del conflicto.

“Detrás del uniforme resume el corazón del conflicto en Colombia. Se habla de la soledad y del silencio ante la muerte, de los recuerdos antes de empuñar un fusil, del honor de vestir el camuflado y de los anhelos por volver a casa”, explica el especial que estará disponible en la web del CNMH y en una cartilla impresa.

El evento de lanzamiento contará con la presentación de varios militares, sus historias de vida y la explicación de cómo se forjó la construcción de este trabajo. Además presentaremos apartes de la multimedia.

Lanzamiento Detrás del uniforme

Hora: 5:00 p.m.
Fecha: 6 de noviembre
Lugar: HotelTequendama, salón Monserrate, Carrera 10 #26 – 21, Bogotá
* Entrega gratuita hasta llenar aforo – Entrada libre

 

Llegó el lanzamiento del primer Informe de Pueblos Indígenas

Publicado 18 Nov 2019
Modificado por última vez en 18 Nov 2019

ONIC y CNMH lanzan Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia – Informe Nacional de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas

Este lunes, 18 de noviembre, la Organización Nacional Indígena de Colombia y el Centro Nacional de Memoria Histórica presentarán Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia, el primer informe de memoria histórica de los 102 pueblos indígenas que tiene el país. En este se recogen, no solamente las violencias que han padecido, sino también sus alternativas de vida para enfrentarlas.

Cuando en abril de 2017 se decidió materializar la propuesta de construir un Informe Nacional de Pueblos Indígenas, rápidamente se consideró que una publicación de estas magnitudes, debía hacerse directamente con los pueblos y con sus organizaciones. Esto como un verdadero ejercicio de reparación simbólica en el que sean ellos mismos quienes cuenten sus memorias, su propia historia.

Un equipo de 15 personas, entre integrantes de la ONIC, investigadores contratados e investigadores del Enfoque Étnico del CNMH, posicionó el Informe en los sitios de pagamento de los pueblos indígenas. Durante dos días lo expusieron ante los mamos de la comunidad de Ramalito -en la Sierra- para recibir sus orientaciones espirituales.

Un informe que nos presenta las dinámicas y las situaciones del movimiento indígena colombiano, que reconoce unas afectaciones diferenciadas y que contempla las violencias que han recibido desde una perspectiva de larga duración.

Y es que desde el Auto 004 de 2009 hasta la fecha, la Corte Constitucional ha estimado que por lo menos 39 pueblos indígenas están en riesgo de extinción física y cultural. “Queremos que el país escuche esa otra historia que no ha sido narrada”, explica ÓscarMontero, Indígena del Pueblo Kankuamo, al referirse a este primer Informe Nacional de Pueblos Indígenas.

Bogotá: 18 de noviembre
Lugar: Teatro Colón
Hora: 4:00 p.m.

* Entrega gratuita del libro – ENTRADA LIBRE

 

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 Lizeth Sanabria


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Bojaya. Etiqueta

Bojayá: llegó la hora de la disposición final de los cuerpos

Publicado 01 Nov 2019

  • •Luego de años de trabajo conjunto entre diferentes instituciones del Estado (Centro Nacional de Memoria Histórica, Fiscalía General de la Nación, Unidad Para las Víctimas y Medicina Legal) y el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, la disposición final de los cuerpos caídos en la masacre será una realidad. Del 9 al 18 de noviembre, Colombia asistirá al cierre de una de las heridas más grandes de nuestra historia.

  • •El 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El resultado: al menos 72 personas fallecidas y plenamente identificadas (48 de ellos niños y niñas), otras sin identificar, un número incierto de desaparecidos, alrededor de 100 lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales. 

  • •Sin embargo, estos no fueron los únicos daños que dejó la tragedia. Durante 17 años, las familias de las víctimas no pudieron hacerles un entierro digno a sus seres queridos, de tal manera que los ritos mortuorios, tan importantes dentro de su cultura ancestral, no se han podido realizar.

El día de ayer y en una rueda de prensa realizada en la sede de la ONU en Bogotá, se compartió la agenda de actividades a desarrollar. Este se convierte en el inicio de la última etapa del proceso de entrega de los cuerpos de Bojayá.

El 9 de noviembre se espera que lleguen a Bellavista los familiares de las víctimas. Al día siguiente psicólogos sicosociales iniciarán un acompañamiento con ellos para que puedan afrontar de la mejor manera un momento que han venido esperando con ansias y que se convierte en el encuentro, pero a la vez despedida de sus seres queridos.

El 11 de noviembre y desde Medellín, llegarán a Vigía del Fuerte, los 101 cofres correspondientes a los 82 casos que recibió y examinó Medicina Legal. Para Yuber Palacios, integrante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, esto ocurre porque “de Bojayá ese 2 de mayo salieron huyendo de la muerte y en Vigía encontraron la vida”.

Desde allí, diferentes changas harán una procesión fluvial por el Río Atrato. Esta pasará por comunidades como Piedra Candela, La Loma y Corazón de Jesús para culminar en el viejo Bellavista. Una vez desembarquen en el pueblo, alabaos y gualies preparados especialmente para este momento, serán interpretados en donde quedaba la antigua iglesia San Pablo Apóstol y en cercanías al antiguo centro de salud.

Además, 30 de los 101 cofres irán hasta la comunidad de Pogue, a tres horas de Bojayá y  territorio que los vio nacer. Esa noche retornarán a sus moradas y recibirán una velación de amanecida.

Entre el 12 y 16 de noviembre, los familiares de las víctimas acudirán a una explicación técnico científica que brinda Medicina Legal, la Fiscalía y la Unidad Para las Víctimas. Dicha diligencia judicial busca, de manera individual, explicar cuál fue el proceso que se desarrolló con cada uno de los cuerpos y precisar cómo se dispondrá de ellos en el espacio de mausoleo construido.

El 17 de noviembre, los 101 cofres estarán dispuestos en el Auditorio Municipal del nuevo Bellavista. Sobre la mañana, se hará una eucaristía que luego dará paso a un acto público y político. Garantías de no repetición, electricidad, respaldo a proyectos productivos y la reubicación de la comunidad de Pogue, son algunas de las demandas que tiene esta población del Medio Atrato chocoano.

Darío Acevedo, director del CNMH. – Fotografía: Nicolás Cubillos Mora para el CNMH

Sobre la tarde de ese mismo día, el Enfoque Diferencial Étnico espera poder entregar los 40 álbumes familiares en los que ha venido trabajando de manera conjunta con la comunidad y que reconstruyen la historia de vida de las víctimas mortales.

Cabe destacar que el acompañamiento del CNMH a la comunidad de Bojayá se ha dado bajo el principio del reconocimiento al derecho a la verdad y la memoria histórica garantizado mediante: el desarrollo de procesos de fortalecimiento, construcción, adecuación, mantenimiento, preservación y transmisión de las memorias de la subregión del Medio Atrato.

Finalmente, en la noche del 17 de noviembre iniciará una larga velación que se extenderá hasta la mañana del 18 de noviembre, día en el que, tras la realización de una misa ecuménica, se hará la disposición final de los cuerpos de Bojayá.

Estas acciones esperan convertirse en el ciclo que les permitirá empezar a sanar unas heridas que la comunidad bojayaseña ha tenido abiertas durante años. Con la entrega y disposición final se produce una individualización y ubicación pertinente de los cuerpos, se contará con una identificación plena de ellos y existirán mayores certezas sobre sus desaparecidos.

 

Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

Publicado 18 Nov 2019

  • •El Centro Nacional de Memoria Histórica, entregó 40 piezas que compendian información genealógica de núcleos y parentescos de las personas que murieron en la masacre de mayo de 2002, a partir de relatos familiares.  Estas piezas se produjeron con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de ACDI VOCA / USAID, quienes, además apoyaron la realización del mural en homenaje a los niños y niñas víctimas del hecho violento.

  • •Este proceso, en el que se trabajó durante más de dos años con las comunidades, es un componente de reparación simbólica y es emblemático dentro de la reconstrucción de memoria en el país.

Tal y como lo solicitó la comunidad de Bojayá, dentro del proceso de reparación simbólica, componente adicional al compromiso de exhumación que se adelantaba desde 2015 con Fiscalía y con Medicina Legal, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, entregó a habitantes de ese municipio del Chocó colombiano, este domingo, 17 de noviembre, 40 álbumes familiares.

Los álbumes, que fueron entregados a las familias en cajas de madera, contienen imágenes y relatos de cada una de las víctimas de la masacre, y fueron producidos con apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de ACDI VOCA / USAID y se trabajaron con la metodología de encuentros familiares, encuentros permanentes de investigadores, gestores locales de memoria, diseñadores y parientes, un trabajo mancomunado.

En la construcción de las piezas, que se constituyen en un nodo para tramitar el dolor de la comunidad, se destaca la labor del Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores locales de memoria y el equipo local de Comunucaciones.

Según Tania Helena Gómez, del equipo de Enfoque Étnico del CNMH, estas piezas permiten recordar a los familiares fallecidos, reconstruir sus historias de vida, el árbol familiar, genialógico de madres, abuelos, tíos, historias de vida conmemorativas en homenaje a las personas que fallecieron en la masacre.

“Los álbumes se vuelven un referente para las nuevas generaciones de bojaceños que no conocieron a sus padres, abuelos, tíos. Es la forma de darles a conocer a las nuevas generaciones, lo sucedido”, explica.

El CNMH se comprometió con la elaboración de las Historias de Vida y Albumes Familiares como parte de todo el Sistema Nacional de Atención y Reparación a las víctimas, para ser, también, parte de este proceso en lo que tiene que ver con la repacion simbólica de las víctimas de Bojayá.

Gómez, añade que “la comunidad de Bojayá había enterrado los muertos, en su momento, en fosas comunes, pero tenía la necesidad de darles cristiana sepultura con el ritual mortorio propio de la comunidad afro del Atrato y por eso  inició este proceso de exhumación y reconocimiento de familiares fallecidos, el cual terminaría en la posterior entrega digna de los cuerpos, inhumación y despedida espiritual de las víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002 en la iglesia”.

Igualmente, el CNMH respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos en las Asambleas, realizó recientemente junto con habitantes de Bellavista y Pogue, un mural en homenaje a los niñas y niños fallecidos en la masacre, y reconstruyó un mural de la memoria muy significativo para la comunidad elaborado en el 2004 en la Escuela de Bellavista viejo.

 

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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Conflicto. Etiqueta

Machuca, Antioquia; la ilusión a flor de comunidad

Publicado 29 Oct 2019

  • •Hace 21 años, Colombia conoció en dónde quedaba el corregimiento de Machuca. En esa tierra del nordeste antioqueño, el Eln produjo una  explosión en el oleoducto que por allí pasaba y además detonó una carga explosiva que provocaría un gran incendio. 84 personas murieron. Los hechos se conocen como la masacre de Machuca.

  • •Históricamente, este corregimiento del municipio de Segovia se ha visto atravesado por la falta de oportunidades, la disputa entre actores armados, el estigma y el abandono. Sin embargo, sus pobladores han desarrollado sus propias iniciativas para conmemorar y para seguir adelante.

Al tiempo que la canción “Pedro Navaja” se apoderaba de las pistas de baile de América Latina, su letra -por si solita- empezaba a ser comparada con algunas de las mejores crónicas de este lado del continente.

Cuando Alberto Salcedo dijo que los vallenatos de antes eran cuentos bien contados, muchos le dieron la razón. Y cuando Carlos Pacheco -en ese entonces soldado profesional del Ejército-, escribió “Barbarie en Machuca”, parecía que para Fraguas (Machuca), el resurgir no fuese más que una quimera.

Su composición vallenata reza: “una madrugada del 18 de octubre del año 98, en el pueblo de Machuca, ahí llegó la guerrilla y se tiró el oleoducto causando muertes injustas. Una llamarada de grandes magnitudes, de la forma más absurda. Los ancianos gritaban y los niños lloraban con enormes quemaduras. Fue tan enorme esa explosión que hasta cultivos arrasó y aquel río contaminó, fue un pueblo humilde y soñador que un día las llamas consumió con su esperanza e ilusión”.

Y sí, es cierto, de aquella madrugada quedó un saldo de 84 personas muertas (42 de ellas niños), pero también la fortaleza para iniciar un proceso conmemorativo propio.

El pasado jueves se conmemoraron 21 años de lo ocurrido. Y los pobladores, como año tras año, desarrollaron acciones para mediante el recuerdo dignificar a sus seres queridos y para volver a poner sobre el tapete, el Machuca que desean, por el que han venido trabajando.

Una eucaristía en el cementerio; una reunión en el parque que incluía el descubrimiento de una pirámide que contiene piedras con los nombres de las víctimas de la masacre; y una marcha que recorrió “Barrio Nuevo” (el barrio que terminó más afectado), fueron algunas de las actividades desarrolladas el jueves pasado.

Precisamente, quienes decidan emprender un viaje de 10 horas para llegar a Machuca -distancia que separa a Medellín de este corregimiento-, se encontrarán con un “Barrio Nuevo” repleto de casas pintadas de todos los colores. Los mismos que la comunidad decidió utilizar para pintar las piedras incrustadas en la pirámide. Es como si se tratara de recordarse que la vida es mejor verla así, a color.

Atrás han quedado las casas en madera, las que se convirtieron en lo que señalan los mismos machuquitas: “la leña de los cuerpos que las habitaban”.

Casas actuales del barrio “Barrio Nuevo” de Machuca. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

La huella que dejó el paso de las llamas por este barrio no impidió que personas como Maribel Agualimpia, desarrollaran -allí mismo y casi al tiempo de la tragedia-, sus apuestas de vida. Hace 20 años, “Machuca Digital Stereo” se convirtió en la plataforma que le permitiría a la comunidad estar informada, y a Maribel, convencerse de que sí valía por sí misma.

Aquella mujer, cuyo exesposo la maltrataba y que le decía si lo dejaba no sobreviviría porque “no sabía lo que era trabajar”, es la responsable de que día a día y desde el 23 de agosto de 1999, los barrios Lagunita, Las Brisas, Bolívar, La Batea, La Esperanza, Buenos Aíres y por supuesto Barrio Nuevo, estén informados de lo que pasa en su corregimiento, en su municipio y en el país.

“La emisora se ha convertido en un acto de conocer y de alegría para la comunidad”, Maribel Agualimpia. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

“En noviembre del 98 me fui sola a Medellín, pasé diciembre, pasé enero y me apegué mucho a la música y a las noticias porque me sentía sola. Y me dije, yo algún día tengo que ser comunicadora”, relata Maribel, una chocoana que llegó a Machuca a los 12 años y que, tras sobrevivir a la masacre se desplazó a Medellín.

Sin embargo, la tierra y el deseo de reencontrarse de nuevo con sus hijos, “jaló más”. Casi al instante surgió la oportunidad que Maribel estaba esperando: participar de un curso de comunicación ¡Era el momento!

“El curso lo hicimos nueve jóvenes y yo que ya tenía 39 años. Lo terminamos y quisimos seguir. Fue un impacto muy grande para la comunidad porque acá las noticias eran por megáfono. Al iniciar no sabíamos cómo transmitir, no hablábamos bien y la gente se nos burlaba mucho. Muchos de mis compañeros no se aguantaron los comentarios y se fueron, pero yo sabía que este era un proceso que valía la pena”, sostiene Maribel.

De esos inicios de lucha por dotar de equipos a la emisora, esta mujer recuerda acciones como la cartelera que construyeron para que el gobernador de ese entonces, Aníbal Gaviria, no pudiera esquivar mientras daba un discurso en una visita que programó al corregimiento. El resultado fue positivo; gracias a esa iniciativa de la sociedad civil, la emisora recibió una donación del entonces mandatario.

Con aún más cariño, aparecen en la memoria las primeras “complacencias”. Estas, no eran nada diferente a las canciones que los oyentes le pedían. Las melodías que le gustaban a los esposos, a las hijas o a las madres que se fueron en la tragedia del 18 de octubre, siempre fueron solicitud recurrente.

La emisora se ha convertido entonces en reflejo de la voluntad de servicio del machuquita para con los machuquitas. En ella, se pasan los avisos de capacitaciones, se entregan informaciones relacionadas con la alcaldía o gobernación, se notifica sobre el estado de procesos tan importantes como el de reparación individual y reparación colectiva, y se anuncia la siempre esperada llegada de las brigadas médicas.

“Este ha sido mi sueño, yo seguiré hasta el día en que me muera y como le he dicho a mis hijos: esto es de la comunidad. Lo he hecho con mucho amor y queremos seguir construyendo futuro”, reitera Maribel cuando se le pregunta hasta cuándo seguirá ofreciendo este servicio.

En esa perspectiva de esperanza y de futuro en la que ha venido trabajando la comunidad, también han aparecido nuevos procesos. Uno de ellos es el semillero de radio y de memoria con la Institución Educativa Fray Martín de Porres, la única que existe en la cabecera del corregimiento.

Esta iniciativa acompañada por el Centro Nacional de Memoria Histórica se ha transformado en un espacio para conocer los temas que los niños, niñas y adolescentes de Machuca piensan en su cotidianidad, así como para poner en los lenguajes de la radio, perspectivas en torno a la comprensión de la memoria y de los derechos humanos.

Machuca se reinventa, desde el anhelo de sus personas mayores por traer de vuelta las épocas de libertad y sana diversión, pasando por el manifiesto de un futuro digno que hacen sus niños y niñas, y concluyendo en los esfuerzos de sus organizaciones por garantizar el acceso a condiciones de bienestar.

 

Pichilín: una comunidad contra la estigmatización

Publicado 19 Nov 2019
Modificado por última vez en 20 Nov 2019

  • • Este mes se lanzó “No señor, guerrilleros no. ¡Somos campesinos y campesinas de Pichilín!, un compilado de cuentos e ilustraciones que narran lo que la comunidad del corregimiento de Pichilín (Morroa, Sucre) vivió durante casi cincuenta años.

  • • La construcción del texto se hizo a través de distintos talleres, entrevistas y encuentros con personas de la comunidad.

  • El esfuerzo colectivo de campesinos por recuperar tierras, la incursión de actores armados, las muestras de solidaridad entre sus habitantes y los esfuerzos por volver a ser ejemplo de fortaleza organizativa hacen parte de los relatos.

Quienes visiten Pichilín hoy, hace 10 años o hace 50, se encontrarán con una comunidad “carta cabal”, a prueba de todo.

Y es que, desde sus inicios, sus pobladores, hombres y mujeres campesinos, han acumulado experiencias que los han marcado. Para demostrarlo, basta devolverse al inicio de Pichilín como corregimiento, proceso que, por demás, es tema central del primer capítulo de esta publicación del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Para aquel entonces -finales de los sesentas e inicios de los setentas-, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) hizo una movilización nacional que exhortó a los campesinos a recuperar más de mil haciendas y latifundios que estaban sin trabajar. Esta se hizo por todo el país, y en Sucre no fue la excepción. Allí lograron conformarse juntas directivas departamentales respetadas por sus campesinos.

Luego de que otras fincas ganaderas fueran recuperadas, el 12 de octubre de 1971 llegó el turno para la finca Pichilín.

“Bueno, el día de la recuperación de Pichilín, el 12 de febrero de 1971, fecha que nunca olvidaré, nos encontramos temprano como habíamos acordado. Íbamos Donaldo Salgado, Luis Enrique Salgado, Elías Vitola, Bonifacio Salgado, al que le decimos ‘Bone’, Tomás Vitola, Miguel Pérez Vitola y otro poco de campesinos. Éramos un grupo grande y nos repartimos por toda la finca” (fragmento extraído de “La recuperación de nuestras tierras es lo más valioso que hemos hecho en toda nuestra historia”).

Según se señala en el texto, la Policía y Los Pájaros (escuadrones de seguridad que trabajaban para terratenientes), intentaron detener a los campesinos, pero sus esfuerzos fueron infructuosos, pues rápidamente estos empezaron a construir sus ranchos. Fue así como se recuperó a Pichilín, tierra que solo sería titulada 17 años después, el 4 de octubre de 1988.

Sin embargo, Pichilín, al igual que muchos otros territorios en Colombia, ha visto a los ojos a la violencia. La antigua guerrilla de las Farc, grupos paramilitares y agentes del Estado colombiano cometieron hechos violentos contra la población.

Esas dinámicas, también se esbozan en este libro, una publicación que recogió las voces y memorias de sus pobladores mediante un lenguaje literario. Con ello, se buscó seguir estimulando el interés por parte de la población más joven del corregimiento y posibilitar la continuidad generacional de los procesos comunitarios de la región de Los Montes de María.

Así pues, diferentes narraciones del segundo capítulo, “Cuando el conflicto nos golpeó”, confrontan al lector con los impactos que dejaron en Pichilín: el ingreso de las Farc en los inicios de los noventas, la masacre de los paramilitares en diciembre del noventa y seis, los posteriores procesos de desplazamiento y retorno, los años de confrontación entre la Armada y la guerrilla, los asesinatos selectivos y las permanentes sospechas de pertenecer a uno u otro bando.

Con ellos, también llegó un alto nivel de estigmatización hacia su comunidad. Algunos habitantes de pueblos vecinos, de los grupos armados y hasta en el interior del propio corregimiento la ejercieron y produjeron desde ‘la ruptura de los lazos comunitarios, pasando por la desintegración familiar y terminando en una profunda sensación de incertidumbre y desconfianza” (fragmento de “Cuando el conflicto nos golpeó”).

No obstante, en las líneas de este capítulo, también aparece una cotidianidad plasmada de resistencias por quedarse, de acciones para mantener familias unidas y de estrategias para sobrevivir y evadir a los actores armados.

Finalmente, en el tercer y último capítulo del libro, “Ahora la lucha es por las organizaciones”, se asiste al relato del proceso de reconstrucción de esta población entre el año 2004 y el año 2018. El retorno de las Juntas de Acción comunal y los comités, la aparición de organizaciones, la configuración de una Asociación de Víctimas y el liderazgo que están ejerciendo las mujeres son contados con detalle.

“Ahora, con la convicción más fuerte de que pelear por sus intereses y derechos, dar su opinión y visibilizar su inconformidad frente a lo que no les parece justo, no debe ser motivo de estigmatización ni de criminalización”.

Los invitamos entonces a que conozcan una historia de campesinos, de voces que han vivido, resisten y luchan.

* Con este libro se dio cumplimiento por parte del Centro Nacional de Memoria Histórica a la primera sentencia emitida por parte del Consejo de Estado el 9 de julio de 2014 con respecto a la comunidad de Pichilín, a la sentencia de Restitución de Tierras del 3 de junio de 2016 y al PIRC (Plan Integral de Reparación Colectiva) de abril de 2014.

 

El 58% de los paramilitares ingresaron a las estructuras armadas con fines de desmovilización

Publicado 21 Nov 2019

El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNM), a través de su Dirección de Acuerdos de la Verdad lanzó públicamente en Bogotá el Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia, en la XII edición de la Semana por la Memoria, que cada año conmemora el CNMH. Este informe está basado en una muestra de 9.021 entrevistas estructuradas, realizadas a las personas desmovilizadas de los grupos paramilitares que firmaron los Acuerdos de la Verdad en el marco de la Ley 1424 de 2010. El total del universo de los paramilitares que suscribieron los Acuerdos de la Verdad son 18.306, lo que significa que la muestra se acerca a la mitad de la población firmante, convirtiéndose en el estudio de mayor representatividad estadística para la comprensión del fenómeno paramilitar en Colombia.

El Análisis Cuantitativo presenta la caracterización sociodemográfica de la población desmovilizada, el contexto de su participación en los grupos paramilitares y las características de su victimización. Entre los distintos hallazgos se encuentra que el 58% hizo su ingreso a las filas paramilitares entre 2003 y 2006, período que coincide con los diálogos y desmovilizaciones de los paramilitares.

El informe destaca que el 52% de los integrantes de grupos paramilitares (ellos o sus familiares) fueron víctimas del conflicto armado antes de ingresar a la estructura armada; pero menos del 1% reconoce que su participación se debió a esa victimización. Así mismo, el documento hace referencia a 39 estructuras paramilitares, incluidas las que se desmovilizaron, las no desmovilizadas, las que mutaron, las que se sometieron a otras y las que fueron exterminadas en el contexto de las propias guerras entre fracciones paramilitares.

En cuanto a las victimizaciones de liderazgos, el informe concluye que los sectores sindicales y de educadores aparecen como los más perseguidos por los grupos paramilitares según el nivel de reconocimiento de las personas entrevistadas. El homicidio, el exterminio social, el desplazamiento forzado y la desaparición forzada son los repertorios más reconocidos.

El estudio también señala que los grupos paramilitares vincularon en general a hombres jóvenes, entre los 16 y los 29 años de edad, que en su mayoría no se auto-reconocían con alguna identidad étnica; que presentaban bajo nivel de escolaridad y escasos recursos económicos. Entre tanto, el Análisis Cuantitativo señaló que las estructuras paramilitares tuvieron presencia en 667 municipios de los 1.101 municipios registrados en el país, lo que representa el 60,5 por ciento del territorio colombiano.

Este documento se suma a la serie de informes sobre las principales estructuras paramilitares, los cuales exploran el origen, estructuración, actuación, contexto, relaciones con diversos actores, victimizaciones e impactos producidos en distintos territorios y regiones, que también realiza la Dirección de Acuerdos del CNMH en la actualidad. Además se constituye en un nuevo aporte al derecho a la verdad de las víctimas y al esclarecimiento del conflicto armado en el país.

Es importante destacar que la Dirección de Acuerdos de la Verdad también realizó, en la XII Semana por la Memoria,  un conversatorio denominado: ¿Qué sabemos del paramilitarismo a 10 años de la ley 1424? Con el propósito de realizar un balance del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad, creado por la Ley 1424 de 2010 el cual  fue diseñado e implementado por el CNMH a través de la Dirección de Acuerdos de la Verdad. Los exparamilitares no comprometidos con graves violaciones, en proceso de reintegración a la vida civil, y acogidos a la justicia, suscribieron los Acuerdos de la Verdad y están llamados a presentar sus contribuciones, aportando a la satisfacción del derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad en general.

 

Nuestra Semana por la Memoria reunió las miradas plurales

Publicado 06 Dic 2019
Modificado por última vez en 06 Dic 2019

  • • Lanzamientos, conversatorios y más de 2.000 publicaciones entregadas hicieron parte de esta conmemoración.

  • • Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

Un ritual del Pueblo Nasa dio apertura un acto sin precedentes. En el teatro Colón, el pasado 18 de noviembre, en Bogotá, más de 700 personas fueron testigos del lanzamiento del informe Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resultado de una investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), con la Organización Nacional Indígena de Colombia.

Este multitudinario evento, el cual fue acompañado por nuestro director, Rubén Darío Acevedo, también marcó el inicio de la decimosegunda Semana por la Memoria, en la que visibilizamos los trabajos que demuestran la pluralidad y diversidad en todas las voces de las víctimas y la participación de las poblaciones.

En total, a las 10 actividades desarrolladas en Bogotá, Medellín, Valledupar, Timbiquí (Cauca) y La Hormiga (Putumayo) asistieron más de 2.500 personas y entregamos 2.100 publicaciones.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

¿Qué sabemos del paramilitarismo en Colombia?, 10 años de la Ley 1424, fue el foro, encabezado por  la directora de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV), Jenny Lopera, en el que investigadores, representantes de entidades gubernamentales y expertos académicos conversaron sobre los hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Así mismo, la DAV presentó ante la opinión pública el “Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia”, en el que el CNMH expone los resultados de la investigación sobre las 39 estructuras paramilitares identificadas por el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad. Es el estudio de mayor representatividad estadística para la comprensión del fenómeno paramilitar en Colombia.

Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Otro evento de gran acogida, con más de 600 asistentes, fue el lanzamiento de “Ser Marica en medio del conflicto armado, memorias de sectores LGBT en el Magdalena Medio”, un trabajo que se da como respuesta a la primera sentencia contra Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá (ACPB), por crímenes cometidos contra esta población.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

La Semana por la Memoria también tuvo el lanzamiento de Empresarios, memorias y guerra. “Testimonios desde el Pacífico Colombiano”, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Esta publicación reúne relatos y testimonios de emprendedores y empresarios del Pacífico colombiano sobre sus experiencias durante el conflicto armado en la región.

El director del CNMH, Rubén Darío Acevedo, expresó que las memorias de empresarios como otras publicaciones de la entidad presentada muestran que “hay una historia que registrar y recuperar para que el país tenga una visión más completa y clara de las memorias de todas las víctimas, una visión plural y diversa, de que la memoria no es única, no es homogénea, y vale la pena contar que cada sector de la sociedad expresa de diversas maneras el sufrimiento a manos de distintos victimarios”.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

Publicado en Noticias CNMH

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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El arte como memoria, otro lenguaje y resistencia de los pueblos indígenas en Colombia

Publicado 22 Oct 2019
Modificado por última vez en 22 Oct 2019

Obra “Tsatobouyayam bengbe Uaman Luare” de Eliana Muchachasoy.ONIC

  • •Desde el 12 de octubre y hasta el próximo 3 de noviembre, tres piezas creadas por artistas indígenas para el Informe Nacional de Memoria Histórica harán parte del Tercer Festival de Arte y Decolonialidad.

  • •La exposición puede ser visitada de martes a domingo de 9:30 a.m. a 4:00 p.m. en las instalaciones del Museo Colonial, ubicado en la Carrera 6 #9 – 77 en la ciudad de Bogotá. Además, la exposición contará con un conversatorio sobre esta temática el próximo 1 de noviembre a las 2:00 p.m.

  • •Las obras también serán expuestas en el lanzamiento del informe, el cual se llevará a cabo el próximo 18 de noviembre en el Teatro Colón, de 4:00 p.m. a 6:30 p.m.

“El arte es otra forma de resistencia. El arte nace con la mujer Wayuu. Son las Abuelas quienes transmiten esta sabiduría”: Paola Gouriyu.

Eliana María Muchachasoy, Fixonder Huipa y Aldibey Talaga son artistas indígenas de diferentes regiones del país. Tras una convocatoria de la Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC- en la que se invitaba a reflexionar en torno a la: “Memoria Viva de las luchas indígenas en Colombia”, cada participante desarrolló una obra que expresa una realidad: la memoria viva de los Pueblos Indígenas se expresa en diferentes lenguajes, entre esos el arte.

Las obras que salieron ganadoras del concurso, en el que  se presentaron 35 artistas de todo el país, fueron un acrílico sobre lienzo, una intervención a un vestigio de guerra y un cántaro hecho en chaquira a mano. Las tres obras narran desde la lucha de líderes indígenas que cayeron por la defensa de la Madre Tierra y la salvaguarda de sus derechos, hasta los principios que comparten los 102 Pueblos Indígenas del país: Unidad, Territorio, Autonomía y Cultura.

Obra “Do Fare”. – Fotografía: Cesar Rómero

Por ejemplo, Do Fare o “Padre del río o agua” es el nombre que lleva la creación realizada por Fixonder Hiupa Nacavera y su familia, todos Indígenas Embera Chami. Este es un Cántaro en honor a Kimy Pernía.

“Kimy fue un gran líder indígena que lo asesinaron por salvaguardar el agua y el territorio, por defender el Río Sinú, él se oponía a la construcción de la hidroeléctrica Urra”, dijo Fixonder. La obra hecha en chaquiras tiene diferentes grabados haciendo alusión a los distintos pensamientos, colores, cosmogonías y diversidad que existe entre los Pueblos Indígenas.

El diseño en honor a Kimy Pernia, como las creaciones de Eliana Muchachasoy, indígena Kamëntsá del Valle de Sibundoy y la de Aldibey Talaga, indígena Nasa, coinciden en reforzar una de las ideas centrales que condensará el Informe Nacional de Pueblos Indígenas de la ONIC y el CNMH: la perspectiva de “larga duración” del conflicto para con los Pueblos indígenas. “Las obras reflejan que, en el pasado, presente y el futuro la lucha por pervivir como pueblos indígenas ha sido una constante”, aseguró Fixonder Hiupa.

Estas y otras perspectivas fueron las que hicieron posible que cada una de las obras que ganaron la convocatoria de la ONIC, también fueran tenidas en cuenta en varios espacios como: el Encuentro Nacional de Daño Cultural en Cartagena organizado por el CNMH, la exposición en la Jurisdicción para la Paz “Cuenten con nosotros para la Paz, nunca para la guerra” y ahora en el Festival de Arte y Decolonialidad que se celebra en el Museo Colonial.

Estas tres obras de arte indígena, al igual que las 40 ilustraciones y más de 40 fotografías que aparecen en el Informe, hacen parte integral de la Memoria Viva de los Pueblos Indígenas. Estas son otras formas de expresar la sabiduría, el arte de sanar, equilibrar y armonizar los Tiempos de Vida y Muerte.

“Son estas las otras múltiples formas de entender y comprender la memoria viva y diversa de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resalta Óscar Montero, Líder Indígena Kankuamo y Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia.

Además, el proceso de selección de las obras que terminan haciendo parte del Festival Arte y Decolonialidad, funciona mediante convocatoria abierta dirigida a artistas en general (estudiantes, profesionales o empíricos). Dicha acción “es llevada a cabo por un equipo de trabajo colaborativo al que llamamos ‘Colaboraduría’ ”, relató David Arteaga, organizador de la exposición.

Así pues, cada una de las piezas hará parte más específicamente de un concepto de exposición colectiva in situ en el que se busca “dignificar otras formas de existir”. Para Arteaga, “el espacio logra interpelar formas de sentir, pensar y actuar que lleven a resignificar imaginarios”. Esto, sin olvidar que la historia se entiende no solo como pasado vivido, sino también como presente constante y forjador de memoria.

* Esta tercera versión del festival que reúne un nodo de artistas, investigadores, organizaciones y sociedad civil se desarrollará en escenarios como el Museo Colonial, la Galería Desborde y el Centro Cultural A Seis Manos. A su vez el festival contará con una intervención en espacio público.

Contactos

Óscar Montero
Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia – Consejería de Derechos de los Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Paz ONIC
oscardavidmontero@gmail.com 

David Arteaga
Director Festival Arte y Decolonialidad
Animal Simbólico
animalsimbolico.nc@gmail.com

 

Machuca, Antioquia; la ilusión a flor de comunidad

Publicado 29 Oct 2019

  • •Hace 21 años, Colombia conoció en dónde quedaba el corregimiento de Machuca. En esa tierra del nordeste antioqueño, el Eln produjo una  explosión en el oleoducto que por allí pasaba y además detonó una carga explosiva que provocaría un gran incendio. 84 personas murieron. Los hechos se conocen como la masacre de Machuca.

  • •Históricamente, este corregimiento del municipio de Segovia se ha visto atravesado por la falta de oportunidades, la disputa entre actores armados, el estigma y el abandono. Sin embargo, sus pobladores han desarrollado sus propias iniciativas para conmemorar y para seguir adelante.

Al tiempo que la canción “Pedro Navaja” se apoderaba de las pistas de baile de América Latina, su letra -por si solita- empezaba a ser comparada con algunas de las mejores crónicas de este lado del continente.

Cuando Alberto Salcedo dijo que los vallenatos de antes eran cuentos bien contados, muchos le dieron la razón. Y cuando Carlos Pacheco -en ese entonces soldado profesional del Ejército-, escribió “Barbarie en Machuca”, parecía que para Fraguas (Machuca), el resurgir no fuese más que una quimera.

Su composición vallenata reza: “una madrugada del 18 de octubre del año 98, en el pueblo de Machuca, ahí llegó la guerrilla y se tiró el oleoducto causando muertes injustas. Una llamarada de grandes magnitudes, de la forma más absurda. Los ancianos gritaban y los niños lloraban con enormes quemaduras. Fue tan enorme esa explosión que hasta cultivos arrasó y aquel río contaminó, fue un pueblo humilde y soñador que un día las llamas consumió con su esperanza e ilusión”.

Y sí, es cierto, de aquella madrugada quedó un saldo de 84 personas muertas (42 de ellas niños), pero también la fortaleza para iniciar un proceso conmemorativo propio.

El pasado jueves se conmemoraron 21 años de lo ocurrido. Y los pobladores, como año tras año, desarrollaron acciones para mediante el recuerdo dignificar a sus seres queridos y para volver a poner sobre el tapete, el Machuca que desean, por el que han venido trabajando.

Una eucaristía en el cementerio; una reunión en el parque que incluía el descubrimiento de una pirámide que contiene piedras con los nombres de las víctimas de la masacre; y una marcha que recorrió “Barrio Nuevo” (el barrio que terminó más afectado), fueron algunas de las actividades desarrolladas el jueves pasado.

Precisamente, quienes decidan emprender un viaje de 10 horas para llegar a Machuca -distancia que separa a Medellín de este corregimiento-, se encontrarán con un “Barrio Nuevo” repleto de casas pintadas de todos los colores. Los mismos que la comunidad decidió utilizar para pintar las piedras incrustadas en la pirámide. Es como si se tratara de recordarse que la vida es mejor verla así, a color.

Atrás han quedado las casas en madera, las que se convirtieron en lo que señalan los mismos machuquitas: “la leña de los cuerpos que las habitaban”.

Casas actuales del barrio “Barrio Nuevo” de Machuca. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

La huella que dejó el paso de las llamas por este barrio no impidió que personas como Maribel Agualimpia, desarrollaran -allí mismo y casi al tiempo de la tragedia-, sus apuestas de vida. Hace 20 años, “Machuca Digital Stereo” se convirtió en la plataforma que le permitiría a la comunidad estar informada, y a Maribel, convencerse de que sí valía por sí misma.

Aquella mujer, cuyo exesposo la maltrataba y que le decía si lo dejaba no sobreviviría porque “no sabía lo que era trabajar”, es la responsable de que día a día y desde el 23 de agosto de 1999, los barrios Lagunita, Las Brisas, Bolívar, La Batea, La Esperanza, Buenos Aíres y por supuesto Barrio Nuevo, estén informados de lo que pasa en su corregimiento, en su municipio y en el país.

“La emisora se ha convertido en un acto de conocer y de alegría para la comunidad”, Maribel Agualimpia. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

“En noviembre del 98 me fui sola a Medellín, pasé diciembre, pasé enero y me apegué mucho a la música y a las noticias porque me sentía sola. Y me dije, yo algún día tengo que ser comunicadora”, relata Maribel, una chocoana que llegó a Machuca a los 12 años y que, tras sobrevivir a la masacre se desplazó a Medellín.

Sin embargo, la tierra y el deseo de reencontrarse de nuevo con sus hijos, “jaló más”. Casi al instante surgió la oportunidad que Maribel estaba esperando: participar de un curso de comunicación ¡Era el momento!

“El curso lo hicimos nueve jóvenes y yo que ya tenía 39 años. Lo terminamos y quisimos seguir. Fue un impacto muy grande para la comunidad porque acá las noticias eran por megáfono. Al iniciar no sabíamos cómo transmitir, no hablábamos bien y la gente se nos burlaba mucho. Muchos de mis compañeros no se aguantaron los comentarios y se fueron, pero yo sabía que este era un proceso que valía la pena”, sostiene Maribel.

De esos inicios de lucha por dotar de equipos a la emisora, esta mujer recuerda acciones como la cartelera que construyeron para que el gobernador de ese entonces, Aníbal Gaviria, no pudiera esquivar mientras daba un discurso en una visita que programó al corregimiento. El resultado fue positivo; gracias a esa iniciativa de la sociedad civil, la emisora recibió una donación del entonces mandatario.

Con aún más cariño, aparecen en la memoria las primeras “complacencias”. Estas, no eran nada diferente a las canciones que los oyentes le pedían. Las melodías que le gustaban a los esposos, a las hijas o a las madres que se fueron en la tragedia del 18 de octubre, siempre fueron solicitud recurrente.

La emisora se ha convertido entonces en reflejo de la voluntad de servicio del machuquita para con los machuquitas. En ella, se pasan los avisos de capacitaciones, se entregan informaciones relacionadas con la alcaldía o gobernación, se notifica sobre el estado de procesos tan importantes como el de reparación individual y reparación colectiva, y se anuncia la siempre esperada llegada de las brigadas médicas.

“Este ha sido mi sueño, yo seguiré hasta el día en que me muera y como le he dicho a mis hijos: esto es de la comunidad. Lo he hecho con mucho amor y queremos seguir construyendo futuro”, reitera Maribel cuando se le pregunta hasta cuándo seguirá ofreciendo este servicio.

En esa perspectiva de esperanza y de futuro en la que ha venido trabajando la comunidad, también han aparecido nuevos procesos. Uno de ellos es el semillero de radio y de memoria con la Institución Educativa Fray Martín de Porres, la única que existe en la cabecera del corregimiento.

Esta iniciativa acompañada por el Centro Nacional de Memoria Histórica se ha transformado en un espacio para conocer los temas que los niños, niñas y adolescentes de Machuca piensan en su cotidianidad, así como para poner en los lenguajes de la radio, perspectivas en torno a la comprensión de la memoria y de los derechos humanos.

Machuca se reinventa, desde el anhelo de sus personas mayores por traer de vuelta las épocas de libertad y sana diversión, pasando por el manifiesto de un futuro digno que hacen sus niños y niñas, y concluyendo en los esfuerzos de sus organizaciones por garantizar el acceso a condiciones de bienestar.

 

Bogotá y Medellín se unen por la memoria histórica como elemento de estudio en las escuelas

Publicado 12 Nov 2019
Modificado por última vez en 19 Nov 2019

Estudiantes de Medellín presentando sus iniciativas de memoria en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín 2019.

Estudiantes y docentes de grados décimo y once de ambas ciudades presentarán los resultados de iniciativas escolares interdisciplinarias que han venido desarrollando durante el 2019.

Las iniciativas escolares de memoria histórica serán el puente que entre el 14 y el 16 de noviembre unirá a Bogotá y Medellín. En ambas ciudades se realizarán muestras destinadas a presentar los resultados de trabajos escolares de estudiantes de grados décimo y once que han incorporado a sus ejercicios de clase la Caja de Herramientas: un viaje por la memoria histórica, diseñada por el Equipo de Pedagogía del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).

La actividad de Medellín, denominada Segunda muestra creativa de experiencias en pedagogía de la memoria, se realizará el jueves 14 de noviembre en las instalaciones del Centro de Innovación del Maestro (MOVA), mientras que la Muestra de iniciativas escolares de memoria histórica de Bogotá será el sábado 16 del mismo mes en el Hotel Tequendama.

“Estas muestras darán cuenta de las reflexiones de los estudiantes sobre la memoria histórica del conflicto armado desde distintos lenguajes, mostrando cómo el análisis sobre el pasado adquiere relevancia y significado en contextos puntuales”, afirmó María Andrea Rocha, Líder del Equipo de Pedagogía CNMH, quien además explicó que “cada ciudad, e incluso cada institución educativa, vivió procesos y recorrió caminos diferentes aunque todas hayan trabajado con la Caja de Herramientas: un viaje por la memoria histórica como un referente”.

Las iniciativas escolares de memoria son el resultado del trabajo interdisciplinario y transversal que hacen estudiantes y docentes de los grados décimo y once del país, quienes incorporan la memoria histórica, a partir de los casos puntuales de Portete y El Salado, en clases como ciencias sociales, ética, danza, artes plásticas, música, deportes y filosofía.

Según expresó el profesor Elkin Ospina, de la Institución Educativa Juan de la Cruz Posada de Medellín “esa transversalidad es la que permite resultados tan diversos, pues los estudiantes no solo aprenden los conceptos en clases de democracia, derechos humanos y ciudadanía, sino que se ven obligados a reinterpretar, analizar y empatizar con el conflicto armado y sus víctimas a través de distintas formas de expresión como la pintura, fotografía, video, poesía, artes plásticas y el performance, la danza y cualquier otro medio artístico”.

En el caso de Bogotá una de las iniciativas que llama la atención es el Museo Escolar de Memoria Histórica del Colegio La Giralda, ubicado en el barrio de Las Cruces, donde los estudiantes y docentes llevan varios “años explorando estrategias que les permitan expresar, sensibilizar y transformar a partir de las experiencias propias de los estudiantes y sus interacciones con la comunidad, pues existen muchos estigmas y barreras invisibles frente a quienes viven en este barrio”, dijo la profesora Nydia Pérez.

De hecho, desde La Giralda y su Museo Escolar van a presentar iniciativas que fusionan la tecnología mediante el uso de dispositivos móviles con las reflexiones de los estudiantes a través del performance. En palabras de la profesora de danzas Laura Alejandra Suárez, “se trata de una pieza de baile en tres actos inspirada en las comunidades Wayuu de Portete y la forma en que fueron victimizadas: utilizaremos elementos de la danza contemporánea para despertar en los estudiantes sensaciones que los llevarán a reflexionar acerca de estos sucesos y su aporte como colombianos para la construcción de paz”.

En total, las dos ciudades presentarán más de 30 iniciativas escolares, que en el caso de Medellín integrarán a municipios como Carepa, Rionegro, Abejorral, Heliconia, San Vicente, Itagüi y Bello; mientras en Bogotá la actividad se realizará con los colegios de la Alianza Educativa.

 

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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Publicado 22 Oct 2019
Modificado por última vez en 22 Oct 2019

Obra “Tsatobouyayam bengbe Uaman Luare” de Eliana Muchachasoy.ONIC

  • •Desde el 12 de octubre y hasta el próximo 3 de noviembre, tres piezas creadas por artistas indígenas para el Informe Nacional de Memoria Histórica harán parte del Tercer Festival de Arte y Decolonialidad.

  • •La exposición puede ser visitada de martes a domingo de 9:30 a.m. a 4:00 p.m. en las instalaciones del Museo Colonial, ubicado en la Carrera 6 #9 – 77 en la ciudad de Bogotá. Además, la exposición contará con un conversatorio sobre esta temática el próximo 1 de noviembre a las 2:00 p.m.

  • •Las obras también serán expuestas en el lanzamiento del informe, el cual se llevará a cabo el próximo 18 de noviembre en el Teatro Colón, de 4:00 p.m. a 6:30 p.m.

“El arte es otra forma de resistencia. El arte nace con la mujer Wayuu. Son las Abuelas quienes transmiten esta sabiduría”: Paola Gouriyu.

Eliana María Muchachasoy, Fixonder Huipa y Aldibey Talaga son artistas indígenas de diferentes regiones del país. Tras una convocatoria de la Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC- en la que se invitaba a reflexionar en torno a la: “Memoria Viva de las luchas indígenas en Colombia”, cada participante desarrolló una obra que expresa una realidad: la memoria viva de los Pueblos Indígenas se expresa en diferentes lenguajes, entre esos el arte.

Las obras que salieron ganadoras del concurso, en el que  se presentaron 35 artistas de todo el país, fueron un acrílico sobre lienzo, una intervención a un vestigio de guerra y un cántaro hecho en chaquira a mano. Las tres obras narran desde la lucha de líderes indígenas que cayeron por la defensa de la Madre Tierra y la salvaguarda de sus derechos, hasta los principios que comparten los 102 Pueblos Indígenas del país: Unidad, Territorio, Autonomía y Cultura.

Obra “Do Fare”. – Fotografía: Cesar Rómero

Por ejemplo, Do Fare o “Padre del río o agua” es el nombre que lleva la creación realizada por Fixonder Hiupa Nacavera y su familia, todos Indígenas Embera Chami. Este es un Cántaro en honor a Kimy Pernía.

“Kimy fue un gran líder indígena que lo asesinaron por salvaguardar el agua y el territorio, por defender el Río Sinú, él se oponía a la construcción de la hidroeléctrica Urra”, dijo Fixonder. La obra hecha en chaquiras tiene diferentes grabados haciendo alusión a los distintos pensamientos, colores, cosmogonías y diversidad que existe entre los Pueblos Indígenas.

El diseño en honor a Kimy Pernia, como las creaciones de Eliana Muchachasoy, indígena Kamëntsá del Valle de Sibundoy y la de Aldibey Talaga, indígena Nasa, coinciden en reforzar una de las ideas centrales que condensará el Informe Nacional de Pueblos Indígenas de la ONIC y el CNMH: la perspectiva de “larga duración” del conflicto para con los Pueblos indígenas. “Las obras reflejan que, en el pasado, presente y el futuro la lucha por pervivir como pueblos indígenas ha sido una constante”, aseguró Fixonder Hiupa.

Estas y otras perspectivas fueron las que hicieron posible que cada una de las obras que ganaron la convocatoria de la ONIC, también fueran tenidas en cuenta en varios espacios como: el Encuentro Nacional de Daño Cultural en Cartagena organizado por el CNMH, la exposición en la Jurisdicción para la Paz “Cuenten con nosotros para la Paz, nunca para la guerra” y ahora en el Festival de Arte y Decolonialidad que se celebra en el Museo Colonial.

Estas tres obras de arte indígena, al igual que las 40 ilustraciones y más de 40 fotografías que aparecen en el Informe, hacen parte integral de la Memoria Viva de los Pueblos Indígenas. Estas son otras formas de expresar la sabiduría, el arte de sanar, equilibrar y armonizar los Tiempos de Vida y Muerte.

“Son estas las otras múltiples formas de entender y comprender la memoria viva y diversa de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resalta Óscar Montero, Líder Indígena Kankuamo y Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia.

Además, el proceso de selección de las obras que terminan haciendo parte del Festival Arte y Decolonialidad, funciona mediante convocatoria abierta dirigida a artistas en general (estudiantes, profesionales o empíricos). Dicha acción “es llevada a cabo por un equipo de trabajo colaborativo al que llamamos ‘Colaboraduría’ ”, relató David Arteaga, organizador de la exposición.

Así pues, cada una de las piezas hará parte más específicamente de un concepto de exposición colectiva in situ en el que se busca “dignificar otras formas de existir”. Para Arteaga, “el espacio logra interpelar formas de sentir, pensar y actuar que lleven a resignificar imaginarios”. Esto, sin olvidar que la historia se entiende no solo como pasado vivido, sino también como presente constante y forjador de memoria.

* Esta tercera versión del festival que reúne un nodo de artistas, investigadores, organizaciones y sociedad civil se desarrollará en escenarios como el Museo Colonial, la Galería Desborde y el Centro Cultural A Seis Manos. A su vez el festival contará con una intervención en espacio público.

Contactos

Óscar Montero
Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia – Consejería de Derechos de los Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Paz ONIC
oscardavidmontero@gmail.com 

David Arteaga
Director Festival Arte y Decolonialidad
Animal Simbólico
animalsimbolico.nc@gmail.com

 

Raizales de Providencia, otro lugar para desarrollar memorias étnicas

Publicado 23 Oct 2019
Modificado por última vez en 05 Nov 2019

Con una visita de tres días, el Enfoque Diferencial Étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica, no solo retomó el contacto que se había establecido con la comunidad de la isla desde el año pasado, sino que esta, a su vez, expresó la necesidad de elaborar un proceso de memoria histórica con perspectiva de “larga duración”.

Se desarrollaron sesiones participativas de trabajo en las que asistieron líderes comunitarios, sabedores ancestrales y autoridades de la comunidad. Junto con ellos afloraron preguntas como el ¿para qué reconstruir la memoria histórica del Pueblo Raizal? ¿para quién?  y el ¿por qué de hacerlo.

A estas interrogantes se le sumó el interés por construir una línea de tiempo de la comunidad Raizal y de Providencia.

Hitos que van desde la llegada de Colón en 1492, pasando por el arribo de “los puritanos” o los primeros habitantes, los procesos de “colombianización”, las luchas de líderes como Marco Polo Archbold, la creación del AMENSD, el incremento paulatino de dinámicas de desaparición forzada y los fallos que ha establecido La Haya, hacen parte de la historia de los raizales, aquella comunidad étnica propia del archipiélago de San Andrés y Providencia.

No obstante, sobre estos y otros hechos que han incidido en la historia del pueblo raizal, los participantes aludieron a la memoria de “larga duración” como una necesidad, pues el pueblo -en su mayoría- no conoce su historia y esta tampoco es enseñada en los currículos académicos, toda vez que se enfatiza en los procesos históricos de Colombia y Europa.

De esta manera, se estableció como imperativo que las nuevas generaciones conozcan la historia de su pueblo. Para ello, se consideró la creación de un grupo de memoria Raizal que mediante la facilitación del equipo de enfoque étnico del CNMH logre recoger la memoria viva entre los sabedores ancestrales. Este grupo, sistematizará y elaborará productos pedagógicos que puedan divulgarse en las escuelas, colegios, medios de comunicación e iglesias.

Entre tanto, el espacio se convirtió en una buena oportunidad para definir unos temas principales y diseñar un cronograma de actividades a desarrollar. Entre los temas reseñados estuvieron los que hacen alusión a la historia de poblamiento; la historia política y configuración del Estado en la isla; la historia productiva y económica; los saberes ancestrales (cultura, prácticas, gastronomía y espiritualidad); los cambios en el territorio; y el narcotráfico y la desaparición forzada.

A su vez, con respecto al cronograma, se acordó que este tendría siete actividades puntuales. La primera -y cuyo responsable es el grupo de memoria histórica Raizal-, consiste en definir su forma organizativa propia. La segunda y siguientes, se realizarán con el acompañamiento del equipo de Enfoque Étnico del CNMH e involucrarán: una capacitación administrativa, herramientas de investigación y encuentro con sabedores ancestrales (Poblamiento, cultura y costumbres); jornadas de historia política de la isla; de historia productiva y económica; de los territorios y cambios ambientales; el evento del Día de la Emancipación; y reflexiones en torno al narcotráfico y la desaparición forzada.

Por otra parte, se resolvieron dudas y cuestionamientos sobre la actividad del Estado con respecto a la memoria, al trabajo con las víctimas y la comunidad raizal en particular. Esto, debido a que la comunidad no quisiera que este se convirtiera en un proceso más en el que una entidad les convoca para un programa, pero posteriormente la información que se genera, no se les es compartida.

Finalmente, la comunidad se comprometió a adelantar y trabajar por el proceso de memoria histórica Raizal; y la coordinadora del equipo de Enfoque Étnico, Tania Gómez, se comprometió tanto a realizar el primer encuentro, el 28 y 29 de noviembre de 2019, como a gestionar el proceso proyectado para el próximo año en el Plan de acción del Enfoque Diferencial Étnico y del CNMH 2020.

Publicado en Noticias CNMH

Machuca, Antioquia; la ilusión a flor de comunidad

Publicado 29 Oct 2019

  • •Hace 21 años, Colombia conoció en dónde quedaba el corregimiento de Machuca. En esa tierra del nordeste antioqueño, el Eln produjo una  explosión en el oleoducto que por allí pasaba y además detonó una carga explosiva que provocaría un gran incendio. 84 personas murieron. Los hechos se conocen como la masacre de Machuca.

  • •Históricamente, este corregimiento del municipio de Segovia se ha visto atravesado por la falta de oportunidades, la disputa entre actores armados, el estigma y el abandono. Sin embargo, sus pobladores han desarrollado sus propias iniciativas para conmemorar y para seguir adelante.

Al tiempo que la canción “Pedro Navaja” se apoderaba de las pistas de baile de América Latina, su letra -por si solita- empezaba a ser comparada con algunas de las mejores crónicas de este lado del continente.

Cuando Alberto Salcedo dijo que los vallenatos de antes eran cuentos bien contados, muchos le dieron la razón. Y cuando Carlos Pacheco -en ese entonces soldado profesional del Ejército-, escribió “Barbarie en Machuca”, parecía que para Fraguas (Machuca), el resurgir no fuese más que una quimera.

Su composición vallenata reza: “una madrugada del 18 de octubre del año 98, en el pueblo de Machuca, ahí llegó la guerrilla y se tiró el oleoducto causando muertes injustas. Una llamarada de grandes magnitudes, de la forma más absurda. Los ancianos gritaban y los niños lloraban con enormes quemaduras. Fue tan enorme esa explosión que hasta cultivos arrasó y aquel río contaminó, fue un pueblo humilde y soñador que un día las llamas consumió con su esperanza e ilusión”.

Y sí, es cierto, de aquella madrugada quedó un saldo de 84 personas muertas (42 de ellas niños), pero también la fortaleza para iniciar un proceso conmemorativo propio.

El pasado jueves se conmemoraron 21 años de lo ocurrido. Y los pobladores, como año tras año, desarrollaron acciones para mediante el recuerdo dignificar a sus seres queridos y para volver a poner sobre el tapete, el Machuca que desean, por el que han venido trabajando.

Una eucaristía en el cementerio; una reunión en el parque que incluía el descubrimiento de una pirámide que contiene piedras con los nombres de las víctimas de la masacre; y una marcha que recorrió “Barrio Nuevo” (el barrio que terminó más afectado), fueron algunas de las actividades desarrolladas el jueves pasado.

Precisamente, quienes decidan emprender un viaje de 10 horas para llegar a Machuca -distancia que separa a Medellín de este corregimiento-, se encontrarán con un “Barrio Nuevo” repleto de casas pintadas de todos los colores. Los mismos que la comunidad decidió utilizar para pintar las piedras incrustadas en la pirámide. Es como si se tratara de recordarse que la vida es mejor verla así, a color.

Atrás han quedado las casas en madera, las que se convirtieron en lo que señalan los mismos machuquitas: “la leña de los cuerpos que las habitaban”.

Casas actuales del barrio “Barrio Nuevo” de Machuca. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

La huella que dejó el paso de las llamas por este barrio no impidió que personas como Maribel Agualimpia, desarrollaran -allí mismo y casi al tiempo de la tragedia-, sus apuestas de vida. Hace 20 años, “Machuca Digital Stereo” se convirtió en la plataforma que le permitiría a la comunidad estar informada, y a Maribel, convencerse de que sí valía por sí misma.

Aquella mujer, cuyo exesposo la maltrataba y que le decía si lo dejaba no sobreviviría porque “no sabía lo que era trabajar”, es la responsable de que día a día y desde el 23 de agosto de 1999, los barrios Lagunita, Las Brisas, Bolívar, La Batea, La Esperanza, Buenos Aíres y por supuesto Barrio Nuevo, estén informados de lo que pasa en su corregimiento, en su municipio y en el país.

“La emisora se ha convertido en un acto de conocer y de alegría para la comunidad”, Maribel Agualimpia. – Fotografía: Juan Pablo Esterilla/CNMH

“En noviembre del 98 me fui sola a Medellín, pasé diciembre, pasé enero y me apegué mucho a la música y a las noticias porque me sentía sola. Y me dije, yo algún día tengo que ser comunicadora”, relata Maribel, una chocoana que llegó a Machuca a los 12 años y que, tras sobrevivir a la masacre se desplazó a Medellín.

Sin embargo, la tierra y el deseo de reencontrarse de nuevo con sus hijos, “jaló más”. Casi al instante surgió la oportunidad que Maribel estaba esperando: participar de un curso de comunicación ¡Era el momento!

“El curso lo hicimos nueve jóvenes y yo que ya tenía 39 años. Lo terminamos y quisimos seguir. Fue un impacto muy grande para la comunidad porque acá las noticias eran por megáfono. Al iniciar no sabíamos cómo transmitir, no hablábamos bien y la gente se nos burlaba mucho. Muchos de mis compañeros no se aguantaron los comentarios y se fueron, pero yo sabía que este era un proceso que valía la pena”, sostiene Maribel.

De esos inicios de lucha por dotar de equipos a la emisora, esta mujer recuerda acciones como la cartelera que construyeron para que el gobernador de ese entonces, Aníbal Gaviria, no pudiera esquivar mientras daba un discurso en una visita que programó al corregimiento. El resultado fue positivo; gracias a esa iniciativa de la sociedad civil, la emisora recibió una donación del entonces mandatario.

Con aún más cariño, aparecen en la memoria las primeras “complacencias”. Estas, no eran nada diferente a las canciones que los oyentes le pedían. Las melodías que le gustaban a los esposos, a las hijas o a las madres que se fueron en la tragedia del 18 de octubre, siempre fueron solicitud recurrente.

La emisora se ha convertido entonces en reflejo de la voluntad de servicio del machuquita para con los machuquitas. En ella, se pasan los avisos de capacitaciones, se entregan informaciones relacionadas con la alcaldía o gobernación, se notifica sobre el estado de procesos tan importantes como el de reparación individual y reparación colectiva, y se anuncia la siempre esperada llegada de las brigadas médicas.

“Este ha sido mi sueño, yo seguiré hasta el día en que me muera y como le he dicho a mis hijos: esto es de la comunidad. Lo he hecho con mucho amor y queremos seguir construyendo futuro”, reitera Maribel cuando se le pregunta hasta cuándo seguirá ofreciendo este servicio.

En esa perspectiva de esperanza y de futuro en la que ha venido trabajando la comunidad, también han aparecido nuevos procesos. Uno de ellos es el semillero de radio y de memoria con la Institución Educativa Fray Martín de Porres, la única que existe en la cabecera del corregimiento.

Esta iniciativa acompañada por el Centro Nacional de Memoria Histórica se ha transformado en un espacio para conocer los temas que los niños, niñas y adolescentes de Machuca piensan en su cotidianidad, así como para poner en los lenguajes de la radio, perspectivas en torno a la comprensión de la memoria y de los derechos humanos.

Machuca se reinventa, desde el anhelo de sus personas mayores por traer de vuelta las épocas de libertad y sana diversión, pasando por el manifiesto de un futuro digno que hacen sus niños y niñas, y concluyendo en los esfuerzos de sus organizaciones por garantizar el acceso a condiciones de bienestar.

 

Bojayá: llegó la hora de la disposición final de los cuerpos

Publicado 01 Nov 2019

  • •Luego de años de trabajo conjunto entre diferentes instituciones del Estado (Centro Nacional de Memoria Histórica, Fiscalía General de la Nación, Unidad Para las Víctimas y Medicina Legal) y el Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, la disposición final de los cuerpos caídos en la masacre será una realidad. Del 9 al 18 de noviembre, Colombia asistirá al cierre de una de las heridas más grandes de nuestra historia.

  • •El 2 de mayo de 2002, un cilindro-bomba lanzado por la antigua guerrilla de las Farc perforó el techo de la iglesia San Pablo Apóstol, en Bojayá. En el lugar se refugiaban centenares de personas. El resultado: al menos 72 personas fallecidas y plenamente identificadas (48 de ellos niños y niñas), otras sin identificar, un número incierto de desaparecidos, alrededor de 100 lesionados, el desplazamiento de 1.744 familias y grandes fracturas sociales. 

  • •Sin embargo, estos no fueron los únicos daños que dejó la tragedia. Durante 17 años, las familias de las víctimas no pudieron hacerles un entierro digno a sus seres queridos, de tal manera que los ritos mortuorios, tan importantes dentro de su cultura ancestral, no se han podido realizar.

El día de ayer y en una rueda de prensa realizada en la sede de la ONU en Bogotá, se compartió la agenda de actividades a desarrollar. Este se convierte en el inicio de la última etapa del proceso de entrega de los cuerpos de Bojayá.

El 9 de noviembre se espera que lleguen a Bellavista los familiares de las víctimas. Al día siguiente psicólogos sicosociales iniciarán un acompañamiento con ellos para que puedan afrontar de la mejor manera un momento que han venido esperando con ansias y que se convierte en el encuentro, pero a la vez despedida de sus seres queridos.

El 11 de noviembre y desde Medellín, llegarán a Vigía del Fuerte, los 101 cofres correspondientes a los 82 casos que recibió y examinó Medicina Legal. Para Yuber Palacios, integrante del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, esto ocurre porque “de Bojayá ese 2 de mayo salieron huyendo de la muerte y en Vigía encontraron la vida”.

Desde allí, diferentes changas harán una procesión fluvial por el Río Atrato. Esta pasará por comunidades como Piedra Candela, La Loma y Corazón de Jesús para culminar en el viejo Bellavista. Una vez desembarquen en el pueblo, alabaos y gualies preparados especialmente para este momento, serán interpretados en donde quedaba la antigua iglesia San Pablo Apóstol y en cercanías al antiguo centro de salud.

Además, 30 de los 101 cofres irán hasta la comunidad de Pogue, a tres horas de Bojayá y  territorio que los vio nacer. Esa noche retornarán a sus moradas y recibirán una velación de amanecida.

Entre el 12 y 16 de noviembre, los familiares de las víctimas acudirán a una explicación técnico científica que brinda Medicina Legal, la Fiscalía y la Unidad Para las Víctimas. Dicha diligencia judicial busca, de manera individual, explicar cuál fue el proceso que se desarrolló con cada uno de los cuerpos y precisar cómo se dispondrá de ellos en el espacio de mausoleo construido.

El 17 de noviembre, los 101 cofres estarán dispuestos en el Auditorio Municipal del nuevo Bellavista. Sobre la mañana, se hará una eucaristía que luego dará paso a un acto público y político. Garantías de no repetición, electricidad, respaldo a proyectos productivos y la reubicación de la comunidad de Pogue, son algunas de las demandas que tiene esta población del Medio Atrato chocoano.

Darío Acevedo, director del CNMH. – Fotografía: Nicolás Cubillos Mora para el CNMH

Sobre la tarde de ese mismo día, el Enfoque Diferencial Étnico espera poder entregar los 40 álbumes familiares en los que ha venido trabajando de manera conjunta con la comunidad y que reconstruyen la historia de vida de las víctimas mortales.

Cabe destacar que el acompañamiento del CNMH a la comunidad de Bojayá se ha dado bajo el principio del reconocimiento al derecho a la verdad y la memoria histórica garantizado mediante: el desarrollo de procesos de fortalecimiento, construcción, adecuación, mantenimiento, preservación y transmisión de las memorias de la subregión del Medio Atrato.

Finalmente, en la noche del 17 de noviembre iniciará una larga velación que se extenderá hasta la mañana del 18 de noviembre, día en el que, tras la realización de una misa ecuménica, se hará la disposición final de los cuerpos de Bojayá.

Estas acciones esperan convertirse en el ciclo que les permitirá empezar a sanar unas heridas que la comunidad bojayaseña ha tenido abiertas durante años. Con la entrega y disposición final se produce una individualización y ubicación pertinente de los cuerpos, se contará con una identificación plena de ellos y existirán mayores certezas sobre sus desaparecidos.

 

Lanzamiento: “Detrás del uniforme”

Publicado 05 Nov 2019
Modificado por última vez en 07 Nov 2019

¿Qué se siente ser parte del conflicto? ¿Por qué muchos militares no se atreven a relatar sus memorias? ¿Cuáles son los sueños y anhelos de los soldados en medio de la violencia? A estas preguntas responde el especial transmedia, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), “Detrás del uniforme”, un trabajo basado en las narrativas y memorias de aquellos soldados que nos compartieron sus experiencias de gratitud por el Ejército, pero también de esos momentos difíciles.

“Detrás del uniforme” hace parte de la serie de trabajos hechos desde 2014 por el CNMH con víctimas de la fuerza pública y surge como respuesta a esas historias de recuerdos íntimos de soldados, suboficiales y oficiales fuera y dentro de sus áreas de operaciones.

Este es un especial que nos permitió conocer desde distintas conversaciones, en los batallones de Villavicencio (Meta), de Florencia (Caquetá) y Tolemaida, que para estos militares era la primera vez que hablaban de sus vivencias. Por ejemplo, la vida de Elizabeth Vélez, oficial herida en combate.

De igual forma es el reconocimiento a las memorias de los hombres y mujeres que están detrás del uniforme, como Wilson Roa quien fue abandonado por su mamá en San José del Guaviare cuando tenía 5 años de edad (ella lo arrojó a un río); a los 7 –porque su madrastra lo humillaba y lo golpeaba con objetos– huyó de la casa y comenzó una travesía que terminó una década después, cuando un amigo le propuso prestar servicio militar.

“Yo sentía que mi vida iba a medias en todo y pensé que siendo soldado algo podría cambiar”, dice el soldado profesional hoy pensionado de la fuerza pública.

Estas son historias que reflejan las marcas de la violencia, vista desde los integrantes de la fuerza pública. Una oportunidad para tejer caminos más allá de las cifras, para construir, por medio de sus relatos, la humanización del conflicto.

“Detrás del uniforme resume el corazón del conflicto en Colombia. Se habla de la soledad y del silencio ante la muerte, de los recuerdos antes de empuñar un fusil, del honor de vestir el camuflado y de los anhelos por volver a casa”, explica el especial que estará disponible en la web del CNMH y en una cartilla impresa.

El evento de lanzamiento contará con la presentación de varios militares, sus historias de vida y la explicación de cómo se forjó la construcción de este trabajo. Además presentaremos apartes de la multimedia.

Lanzamiento Detrás del uniforme

Hora: 5:00 p.m.
Fecha: 6 de noviembre
Lugar: HotelTequendama, salón Monserrate, Carrera 10 #26 – 21, Bogotá
* Entrega gratuita hasta llenar aforo – Entrada libre

 

Álbumes familiares de Bojayá: para siempre recordar a las víctimas

Publicado 18 Nov 2019

  • •El Centro Nacional de Memoria Histórica, entregó 40 piezas que compendian información genealógica de núcleos y parentescos de las personas que murieron en la masacre de mayo de 2002, a partir de relatos familiares.  Estas piezas se produjeron con el apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación (PAR) de ACDI VOCA / USAID, quienes, además apoyaron la realización del mural en homenaje a los niños y niñas víctimas del hecho violento.

  • •Este proceso, en el que se trabajó durante más de dos años con las comunidades, es un componente de reparación simbólica y es emblemático dentro de la reconstrucción de memoria en el país.

Tal y como lo solicitó la comunidad de Bojayá, dentro del proceso de reparación simbólica, componente adicional al compromiso de exhumación que se adelantaba desde 2015 con Fiscalía y con Medicina Legal, el Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, entregó a habitantes de ese municipio del Chocó colombiano, este domingo, 17 de noviembre, 40 álbumes familiares.

Los álbumes, que fueron entregados a las familias en cajas de madera, contienen imágenes y relatos de cada una de las víctimas de la masacre, y fueron producidos con apoyo del Programa de Alianzas para la Reconciliación de ACDI VOCA / USAID y se trabajaron con la metodología de encuentros familiares, encuentros permanentes de investigadores, gestores locales de memoria, diseñadores y parientes, un trabajo mancomunado.

En la construcción de las piezas, que se constituyen en un nodo para tramitar el dolor de la comunidad, se destaca la labor del Comité por los Derechos de las Víctimas, gestores locales de memoria y el equipo local de Comunucaciones.

Según Tania Helena Gómez, del equipo de Enfoque Étnico del CNMH, estas piezas permiten recordar a los familiares fallecidos, reconstruir sus historias de vida, el árbol familiar, genialógico de madres, abuelos, tíos, historias de vida conmemorativas en homenaje a las personas que fallecieron en la masacre.

“Los álbumes se vuelven un referente para las nuevas generaciones de bojaceños que no conocieron a sus padres, abuelos, tíos. Es la forma de darles a conocer a las nuevas generaciones, lo sucedido”, explica.

El CNMH se comprometió con la elaboración de las Historias de Vida y Albumes Familiares como parte de todo el Sistema Nacional de Atención y Reparación a las víctimas, para ser, también, parte de este proceso en lo que tiene que ver con la repacion simbólica de las víctimas de Bojayá.

Gómez, añade que “la comunidad de Bojayá había enterrado los muertos, en su momento, en fosas comunes, pero tenía la necesidad de darles cristiana sepultura con el ritual mortorio propio de la comunidad afro del Atrato y por eso  inició este proceso de exhumación y reconocimiento de familiares fallecidos, el cual terminaría en la posterior entrega digna de los cuerpos, inhumación y despedida espiritual de las víctimas de la masacre del 2 de mayo de 2002 en la iglesia”.

Igualmente, el CNMH respondiendo a las solicitudes de la comunidad y a los compromisos asumidos en las Asambleas, realizó recientemente junto con habitantes de Bellavista y Pogue, un mural en homenaje a los niñas y niños fallecidos en la masacre, y reconstruyó un mural de la memoria muy significativo para la comunidad elaborado en el 2004 en la Escuela de Bellavista viejo.

 

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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Indigenas. Etiqueta

El arte como memoria, otro lenguaje y resistencia de los pueblos indígenas en Colombia

Publicado 22 Oct 2019
Modificado por última vez en 22 Oct 2019

Obra “Tsatobouyayam bengbe Uaman Luare” de Eliana Muchachasoy.ONIC

  • •Desde el 12 de octubre y hasta el próximo 3 de noviembre, tres piezas creadas por artistas indígenas para el Informe Nacional de Memoria Histórica harán parte del Tercer Festival de Arte y Decolonialidad.

  • •La exposición puede ser visitada de martes a domingo de 9:30 a.m. a 4:00 p.m. en las instalaciones del Museo Colonial, ubicado en la Carrera 6 #9 – 77 en la ciudad de Bogotá. Además, la exposición contará con un conversatorio sobre esta temática el próximo 1 de noviembre a las 2:00 p.m.

  • •Las obras también serán expuestas en el lanzamiento del informe, el cual se llevará a cabo el próximo 18 de noviembre en el Teatro Colón, de 4:00 p.m. a 6:30 p.m.

“El arte es otra forma de resistencia. El arte nace con la mujer Wayuu. Son las Abuelas quienes transmiten esta sabiduría”: Paola Gouriyu.

Eliana María Muchachasoy, Fixonder Huipa y Aldibey Talaga son artistas indígenas de diferentes regiones del país. Tras una convocatoria de la Organización Nacional Indígena de Colombia –ONIC- en la que se invitaba a reflexionar en torno a la: “Memoria Viva de las luchas indígenas en Colombia”, cada participante desarrolló una obra que expresa una realidad: la memoria viva de los Pueblos Indígenas se expresa en diferentes lenguajes, entre esos el arte.

Las obras que salieron ganadoras del concurso, en el que  se presentaron 35 artistas de todo el país, fueron un acrílico sobre lienzo, una intervención a un vestigio de guerra y un cántaro hecho en chaquira a mano. Las tres obras narran desde la lucha de líderes indígenas que cayeron por la defensa de la Madre Tierra y la salvaguarda de sus derechos, hasta los principios que comparten los 102 Pueblos Indígenas del país: Unidad, Territorio, Autonomía y Cultura.

Obra “Do Fare”. – Fotografía: Cesar Rómero

Por ejemplo, Do Fare o “Padre del río o agua” es el nombre que lleva la creación realizada por Fixonder Hiupa Nacavera y su familia, todos Indígenas Embera Chami. Este es un Cántaro en honor a Kimy Pernía.

“Kimy fue un gran líder indígena que lo asesinaron por salvaguardar el agua y el territorio, por defender el Río Sinú, él se oponía a la construcción de la hidroeléctrica Urra”, dijo Fixonder. La obra hecha en chaquiras tiene diferentes grabados haciendo alusión a los distintos pensamientos, colores, cosmogonías y diversidad que existe entre los Pueblos Indígenas.

El diseño en honor a Kimy Pernia, como las creaciones de Eliana Muchachasoy, indígena Kamëntsá del Valle de Sibundoy y la de Aldibey Talaga, indígena Nasa, coinciden en reforzar una de las ideas centrales que condensará el Informe Nacional de Pueblos Indígenas de la ONIC y el CNMH: la perspectiva de “larga duración” del conflicto para con los Pueblos indígenas. “Las obras reflejan que, en el pasado, presente y el futuro la lucha por pervivir como pueblos indígenas ha sido una constante”, aseguró Fixonder Hiupa.

Estas y otras perspectivas fueron las que hicieron posible que cada una de las obras que ganaron la convocatoria de la ONIC, también fueran tenidas en cuenta en varios espacios como: el Encuentro Nacional de Daño Cultural en Cartagena organizado por el CNMH, la exposición en la Jurisdicción para la Paz “Cuenten con nosotros para la Paz, nunca para la guerra” y ahora en el Festival de Arte y Decolonialidad que se celebra en el Museo Colonial.

Estas tres obras de arte indígena, al igual que las 40 ilustraciones y más de 40 fotografías que aparecen en el Informe, hacen parte integral de la Memoria Viva de los Pueblos Indígenas. Estas son otras formas de expresar la sabiduría, el arte de sanar, equilibrar y armonizar los Tiempos de Vida y Muerte.

“Son estas las otras múltiples formas de entender y comprender la memoria viva y diversa de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resalta Óscar Montero, Líder Indígena Kankuamo y Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia.

Además, el proceso de selección de las obras que terminan haciendo parte del Festival Arte y Decolonialidad, funciona mediante convocatoria abierta dirigida a artistas en general (estudiantes, profesionales o empíricos). Dicha acción “es llevada a cabo por un equipo de trabajo colaborativo al que llamamos ‘Colaboraduría’ ”, relató David Arteaga, organizador de la exposición.

Así pues, cada una de las piezas hará parte más específicamente de un concepto de exposición colectiva in situ en el que se busca “dignificar otras formas de existir”. Para Arteaga, “el espacio logra interpelar formas de sentir, pensar y actuar que lleven a resignificar imaginarios”. Esto, sin olvidar que la historia se entiende no solo como pasado vivido, sino también como presente constante y forjador de memoria.

* Esta tercera versión del festival que reúne un nodo de artistas, investigadores, organizaciones y sociedad civil se desarrollará en escenarios como el Museo Colonial, la Galería Desborde y el Centro Cultural A Seis Manos. A su vez el festival contará con una intervención en espacio público.

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Óscar Montero
Coordinador del Informe de Memoria Histórica de los Pueblos Indígenas de Colombia – Consejería de Derechos de los Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Paz ONIC
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David Arteaga
Director Festival Arte y Decolonialidad
Animal Simbólico
animalsimbolico.nc@gmail.com

 

¡Que cese la violencia contra los pueblos indígenas!

Publicado 18 Nov 2019
Modificado por última vez en 26 Nov 2019

  • • Según la Organización Nacional Indígena, 136 indígenas han sido asesinados en el último año y medio. Los pueblos Nasa, Awá, Senú, Kamëntsá, Emberá y los pertenecientes a la Sierra Nevada de Santa Marta, son algunos de los que se han visto más amenazados por acciones violentas e intimidaciones.

  • • Desde el pasado 29 de octubre hasta la fecha, se ha registrado el asesinato de 20 hombres y mujeres indígenas.

  • • Además de asesinatos, los pueblos indígenas hoy se enfrentan a dinámicas de confinamiento, desplazamiento y desaparición que han sido advertidas por diferentes entidades como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación.

A propósito de los recientes hechos contra integrantes de los pueblos indígenas, el Centro Nacional de Memoria Histórica expresa:

Tal y como lo hemos aprendido de autoridades tradicionales como Gil Farekatde, del pueblo Murui, es importante que “endulcemos la palabra”, es decir, que todo lo hagamos con el corazón dulce y con estimación al otro. Consideramos que este es el camino oportuno para que entre todos construyamos un país en paz que reconoce su diversidad.

Reiteramos la necesidad de que se respete el rol que ejercen líderes, lideresas y autoridades tradicionales, ya que ellos -en especial-, son primordiales en la preservación de los saberes y principios propios de los pueblos indígenas: unidad, territorio, cosmogonía, autonomía y cultura.

De esta forma, hacemos un llamado a las entidades del Estado respectivas para que cada uno de estos casos sean investigados con el mayor rigor posible, se identifique a los responsables y se tomen los correctivos necesarios para que líderes y lideresas de derechos humanos no se vean sometidos a ninguna clase de intimidación y violencia por la labor que realizan.

También llamamos a los organismos y organizaciones de Derechos Humanos para que, en trabajo conjunto con las entidades del gobierno, acompañen a estas poblaciones para garantizar su protección, seguridad y su derecho a la vida.

La Organización Nacional Indígena de Colombia y el CNMH están próximos a lanzar el informe “Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia”, el primer informe nacional de memoria histórica de los diversos pueblos indígenas del país, que recoge sus experiencias, memorias y afectaciones sufridas en la larga duración de conflicto, y que surgió con el objetivo -entre otros- de que las violencias contra sus pueblos cesen.

Proteger la vida de los pueblos indígenas, nuestros más antiguos ancestros, es un deber urgente, ellos no tendrían por qué estar sometidos a las lógicas y conflictividades ajenas a sus cosmogonías.

 

Nuestra Semana por la Memoria reunió las miradas plurales

Publicado 06 Dic 2019
Modificado por última vez en 06 Dic 2019

  • • Lanzamientos, conversatorios y más de 2.000 publicaciones entregadas hicieron parte de esta conmemoración.

  • • Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

Un ritual del Pueblo Nasa dio apertura un acto sin precedentes. En el teatro Colón, el pasado 18 de noviembre, en Bogotá, más de 700 personas fueron testigos del lanzamiento del informe Tiempos de Vida y Muerte: Memorias y Luchas de los Pueblos Indígenas en Colombia”, resultado de una investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), con la Organización Nacional Indígena de Colombia.

Este multitudinario evento, el cual fue acompañado por nuestro director, Rubén Darío Acevedo, también marcó el inicio de la decimosegunda Semana por la Memoria, en la que visibilizamos los trabajos que demuestran la pluralidad y diversidad en todas las voces de las víctimas y la participación de las poblaciones.

En total, a las 10 actividades desarrolladas en Bogotá, Medellín, Valledupar, Timbiquí (Cauca) y La Hormiga (Putumayo) asistieron más de 2.500 personas y entregamos 2.100 publicaciones.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

¿Qué sabemos del paramilitarismo en Colombia?, 10 años de la Ley 1424, fue el foro, encabezado por  la directora de la Dirección de Acuerdos de la Verdad (DAV), Jenny Lopera, en el que investigadores, representantes de entidades gubernamentales y expertos académicos conversaron sobre los hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la Verdad.

Fotografía: Alexander Castellanos/CNMH

Así mismo, la DAV presentó ante la opinión pública el “Análisis Cuantitativo del Paramilitarismo en Colombia”, en el que el CNMH expone los resultados de la investigación sobre las 39 estructuras paramilitares identificadas por el Mecanismo No Judicial de Contribución a la Verdad. Es el estudio de mayor representatividad estadística para la comprensión del fenómeno paramilitar en Colombia.

Fotografía: Daniel Sarmiento/CNMH

Otro evento de gran acogida, con más de 600 asistentes, fue el lanzamiento de “Ser Marica en medio del conflicto armado, memorias de sectores LGBT en el Magdalena Medio”, un trabajo que se da como respuesta a la primera sentencia contra Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá (ACPB), por crímenes cometidos contra esta población.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

La Semana por la Memoria también tuvo el lanzamiento de Empresarios, memorias y guerra. “Testimonios desde el Pacífico Colombiano”, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Esta publicación reúne relatos y testimonios de emprendedores y empresarios del Pacífico colombiano sobre sus experiencias durante el conflicto armado en la región.

El director del CNMH, Rubén Darío Acevedo, expresó que las memorias de empresarios como otras publicaciones de la entidad presentada muestran que “hay una historia que registrar y recuperar para que el país tenga una visión más completa y clara de las memorias de todas las víctimas, una visión plural y diversa, de que la memoria no es única, no es homogénea, y vale la pena contar que cada sector de la sociedad expresa de diversas maneras el sufrimiento a manos de distintos victimarios”.

Fotografía: Lizeth Sanabria/CNMH

Publicado en Noticias CNMH

Gran acogida tuvo durante la Semana las presentaciones los informes de Pueblos indígenas, Cuantitativo del paramilitarismo y Ser marica en medio del conflicto.

 Lizeth Sanabria


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