Etiqueta: Historia

1500 historias y un solo deseo

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

31 Oct 2014


1500 historias y un solo deseo

El pasado lunes 27 de octubre, 1500 víctimas del conflicto armado se reunieron en el centro de convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada para hablar sobre reconciliación con verdad, justicia y reparación en el foro “Colombia abraza a las víctimas de las Farc”. 


Hombres sin una pierna, mujeres agotadas por los largos viajes, viejos con pancartas que anunciaban reclamos en el olvido, camisetas blancas con la frase: “víctimas de las Farc”; niños, jóvenes, indígenas, afrocolombianos, campesinos; fueron mil quinientas víctimas de la guerrilla que querían aprovechar el foro en Bogotá “Colombia abraza a las víctimas de las Farc” para ser escuchadas. 

En cualquier rincón, una historia: “Caí en una mina antipersonal”, “en un combate me dejaron casi muerto”, “mi hijo fue desaparecido”, “nos desplazaron y quitaron las tierras”, “me salve de milagro”, “mi hija fue secuestrada desde los cuatro años, hace ya 15 años”, “mataron a mi padre y hermanos”. Duelos individuales y colectivos, rencores insuperables y mujeres con deseo de perdonar. En cualquier rincón, una catarsis.

Hubo un descontento generalizado con algunos puntos que hoy se debaten en los diálogos de La Habana entre el gobierno y la guerrilla de las Farc: “Estamos de acuerdo con la paz, no con este proceso”, gritó alguien desde una silla. “Hay que defender el proceso de paz, hay que echarle vitaminas”, dijo, por otro lado, la senadora, Sofía Gaviria, quien fue una de las organizadoras del foro.

En un ejercicio metodológico realizado en mesas de trabajo, las víctimas se agruparon y expusieron sus opiniones sobre lo que se debe incluir en la mesa de negociación en La Habana. “Que no se estigmatice entre los guerreristas y los pacifistas, aquí todos somos víctimas” resaltó, también, la senadora Gaviria. La Unidad de Víctimas registra 6´941.505 personas afectadas directamente por el conflicto armado en Colombia, pero no existe un estimado unificado sobre cuántas han sido    “victimizadas” por las Farc, por los paramilitares o por el Estado.

El foro representó una pequeña muestra -de 1500 testimonios- de las contracciones, los deseos, y las historias que están por todo el país y que dan cuenta no solo del nivel de polarización entre las víctimas sino de la necesidad de abrir más espacios donde puedan escucharse los unos a los otros con respeto. Desde el CNMH seguiremos acompañando este tipo de iniciativas y esperamos que muy pronto podamos pasar la página de tantas historias de guerra.

 


Foro, Historia, Reparación, víctimas paz y la reconciliación

Ganadores de la convocatoria Infrarrojo: historias de luz que no se ven

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

24 Nov 2014


Ganadores de la convocatoria Infrarrojo: historias de luz que no se ven

Después del proceso de deliberación y análisis de las propuestas presentadas en la convocatoria fotográficaInfrarrojo: historias de luz que no se ven, a continuación presentamos los ganadores de las tres líneas que se trabajaron para este año.

El CNMH agradece a los participantes que enviaron sus propuestas. En general se enviaron 1200 fotografías para las 3 líneas: Fotógrafos experimentados, fotógrafos aficionados y  álbumes familiares de 132 lugares del país como:  El Mamey, Guachaca, El Salado, Carmen del Atrato, Bogotá, Maicao, Bojayá, San José de Apartadó, Medellín, Toribio, Jambaló, Leticia, Neconclí, Ubaté, Tumaco, Trujillo, Ciénaga, y los resguardos indígenas: Huellas (Caloto, Cauca), Tortugaña-Telembí (Nariño), Tahami del alto Andagueda (Chocó).

Los ganadores deberán esperar el envió por correo electrónico con las cartas personalizadas donde se explica los documentos y pasos a seguir para recibir los reconocimientos. 

Nota: así como se aclara en el acta, la categoría de Fotografías de medios de comunicación comunitarios se declaró desierta por no cumplir con los requisitos.

LINK ACTA DE GANADORES INFRARROJO

RESOLUCIÓN 226, ganadores de Convocatoria infrarrojo

 


Convocatoria, Ganadores, Historia, Infrarrojo

Infrarrojo premia a las mejores historias de luzinfra

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

09 Dic 2014


Infrarrojo premia a las mejores historias de luz

La fotografía se define como el arte de escribir o pintar con luz. Desde el siglo pasado se ha utilizado como herramienta para conservar los recuerdos de un momento en específico. Algunos la utilizan como un instrumento de trabajo y otros como pruebas de denuncia o simplemente como registro de un momento.

En la actualidad y con los avances tecnológicos, ya sea con el lente de un fotógrafo profesional, o en las manos de un aficionado, la mayoría de personas pueden ser fotógrafos; solo se necesita un impulso y un deseo de conservar un momento en el encuadre preciso. En Colombia, específicamente, el conflicto ha marcado muchas historias, hechos que han sido registrados en imágenes y que narran el dolor y la resistencia  de miles de víctimas directas o indirectas. Fotografías que conservan la memoria.

“La convocatoria fotográfica Infrarrojo, historias de luz que no se ven  se propuso como una metáfora que aludía a lo que es visible e invisible en la memoria histórica del país, resaltando que el CNMH se ha convertido en una plataforma de expresión de múltiples voces, las voces de las víctimas. En este caso, se pretendía hacer visible los reflejos y las miradas de la memoria colectiva a través de los distintos espectadores que se han dedicado a mirar y nutrir la historia a través de la fotografía.”, asegura Nicolás Bonilla, organizador de la convocatoria del CNMH.


Fueron más de 1200 las fotografías que se recibieron en las líneas Fotógrafos experimentados, fotógrafos aficionados, medios comunitarios y  álbumes familiares. En cada una de ellas se plasmaba diferentes maneras de vivir el conflicto armado.


Al finalizar el proceso, 24 propuestas fueron las ganadoras, las cuales se premiarán el próximo viernes 12 de diciembre, en el marco de la conmemoración de día  de los Derechos Humanos, en el Cine Tonalá (Carrera 6 No 35 – 37, barrio La Merced. Bogotá) a las 4:00 pm. Los premiados, provenientes de diferentes partes del país, presentarán  sus imágenes publicamente.

Cupo limitado, confirmar asistencia aquí

 


Historia, Infrarrojo, premio

Quinchía en su cita con la memoria

Noticia

Autor

Felipe Chica Jiménez

Fotografía

César Romero

Publicado

21 Ene 2015


Quinchía en su cita con la memoria

“El país aún no sabe lo que pasó en Quinchía”, dijo el investigador Luis Colorado del Centro Nacional de Memoria Histórica -CNMH- en la socialización del proyecto “Quinchía: una memoria de resistencia oculta entre montañas”, el cual adelanta el Grupo de Investigación en Filosofía y Memoria de la Universidad Tecnológica de Pereira.

El proyecto ha sido financiado por el CNMH con el propósito de reconstruir la memoria con las víctimas de los hechos de violencia ocurridos entre el 2002-2004 y que “tiñeron de sangre los cafetales” de la veredas como Miraflores, Naranjal, el Retiro, Buenavista, Opiramá, según comenta Alberto Berón Director del grupo de investigación.

El periodo 2002-2004 enmarca la incursión del Frente Héroes y Mártires de Guática y Frente Cacique Pipintá en este municipio. Ambos grupos pertenecen al Bloque Central Bolívar  -BCB- de las Autodefensas Unidas de Colombia, en su momento al mando de Carlos Mario Jiménez – alias “Macaco’ -, a quien se le atribuyen la gran mayoría de las violaciones de derechos humanos en este municipio del norte de Risaralda.

Una historia de las masacres

El 11 de mayo del 2002 sería el comienzo de un raudo periodo de masacres  atribuidas al BCB. En la mañana de ese día, los paramilitares arribaron a las veredas del Higo, Buena Vistas, Naranjal y San Juan en camiones turbo. Se presentaron en algunas  viviendas con lista en mano y asesinaron a seis personas entre campesinos e indígenas. Meses después, entre el 22 y 25 de octubre de 2002, ‘los paras’ sembrarían nuevamente el terror por los caminos veredales del Naranjal, Ensenillal, San Juan y San José con la muerte de siete campesinos y dos indígenas Embera Chamí, cuya muerte ocasionó el desplazamiento de varias familias de esta comunidad.

Pero no sería ese el año más crítico de violencia paramilitar en la zona. Con la llegada del Frente Cacique Pipintá en el 2003, Quinchía sería escenario de una de las oleadas de asesinatos selectivos más dura en la historia del departamento de Risaralda. Solo entre enero y abril más de 15 homicidios fueron perpetuados contra líderes sociales. Uno de los más recordados fue el de la líder sindical y docente Soraya Patricia Días.

“Soraya caminaba caída la tarde del 13 de marzo cuando fue interceptada por hombres uniformados y con brazaletes de las AUC. La esperaron en un punto y le hicieron un par de preguntas; después la mataron”, cuenta un testigo cuya identidad pide que sea reservada.  Mientras  Soraya estaba en el suelo aún con vida, los hombres de las AUC la golpearon. Por los hechos fueron condenados Henry de Jesús Tabares Vélez – alias ‘Hugo’ – y John Jairo Agudelo Castrillón – alias ‘Pablo’-.

Pero la tragedia humanitaria en Quinchía aún no pisaba sus límites. La mañana del 29 de septiembre llegó con la captura masiva de al menos 120 personas.  Desde el alcalde electo hasta el carnicero del pueblo fueron sindicados de ser colaboradores del Ejército Popular de Liberación -EPL- a cargo de Berlaín de Jesús Chiquito Becerra, alias ‘Leyton’, quien para la fecha ya había sido responsable de un sin número de secuestros y  homicidios. La captura masiva se conoció como ‘Operación Libertad’ y fue un hecho atípico al punto que 22 meses después los capturados fueron dejados en libertad por falta de pruebas.

El hecho que se presentó en algunos medios como un  desacierto de la justicia colombiana  acentuó, según líderes sociales, la estigmatización sobre el pueblo y el doloroso paso del paramilitarismo por sus tierras ya que, a pesar de las alertas emitidas por la comunidad  sobre la presencia de las AUC en el municipio, en julio del 2004 el control territorial por parte de este grupo mostraría  una vez más su grado de consolidación. Según testigos del momento,  los hombres, ‘los paras’, ingresaron desde el 1 de julio y acamparon hasta el 11 del mismo mes amenazando a la comunidad con lista en mano. En ese lapso, seis personas fueron masacradas, lo cual dejó una nueva estela de horror entre la vereda la Cumbre y el Cedral; más de mil personas se desplazaron según un documento del Centro de Investigación Académica –Cinep-.

Por los hechos solo ha sido postulado ante los tribunales de Justicia y PazJohn Fredy Vega Reyes – alias ‘Marlon’ o ‘Tiburón’ – del Frente Héroes y Mártires de Guática.

Los móviles de la guerra

Sobre la cima del cerro Gobia se ve completo el casco urbano de Quinchía rodeado de una inmensa topografía ondulada. A un lado del cerro, se divisa la vía alterna que comunica el Norte del Valle con Risaralda, Caldas, Antioquia y Chocó. Según el sociólogo Jorge Iván, la historia de violencia en este municipio no permite ignorar el hecho de que la ubicación estratégica de éste ha sido determinante para los intereses territoriales de actores como el Frente Oscar William Calvo del EPL y Aurelio Rodríguez de las FARC, los cuales operaron allí hasta finales de los 90`s y principios del 2000, y posteriormente el BCB.

Sin embargo, para algunos mineros tradicionales el oro ha sido uno de los móviles más importantes de la violencia. Desde los tiempos de ‘Don Olmedo’, oriundo de Quinchía y fundador del grupo paramilitar conocido como ‘Los Magníficos’, muchos de los crímenes cometidos en décadas anteriores fueron motivados por el interés de apropiarse de tierras con minas de oro según testimonios implícitos en la investigación ‘Balas por encargo’ del periodista Juan Miguel Álvarez. La idea no es nada descabellada si se tiene en cuenta que Edgar Aricapa, Juan Romero y Líber Ladino, víctimas del BCB en la masacre del 2004, fueron a su turno presidentes de la Asociación de Mineros de Miraflores, según un ex socio de esta colectividad.

Por su lado, el grupo de investigadores de la Universidad Tecnológica de  Pereira plantea que los móviles de la guerra en el periodo 2002-2004  son complejos y se deben leer en la luz de un momento político.

Alcances del proyecto

De la mano de  unas 30 víctimas directas, en el marco del proyecto “Quinchía: una memoria de resistencia oculta entre montañas”, se han realizado alrededor de 15 talleres en los que se ha reconstruido el duro pasado y se habla de otros crímenes y detalles que se podrán conocerse con el informe final, así como la propia voz de quienes los padecieron y que hoy, gracias a la iniciativa, hacen frente al olvido y al miedo a recordar.

 “(…) en los talleres aprendimos que recordar nos hace fuertes y que la memoria es como una cajita donde guardamos lo más preciado, las piezas de lo que es nuestro presente”, dice una de las víctimas en la socialización de avances del proyecto y cuya identidad se reserva por motivos de seguridad.

 “(…)  Cuando mis hijos me preguntaban por el abuelo yo no sabía cómo hablarles”, dice un joven con voz quebrada y ojos aguados  “(…) Mirar el tiempo atrás es muy difícil, olvidar las esquirlas que nos ha dejado el miedo por esos caminos y montañas a mi hijos y a mí misma. (…) estos talleres nos han enseñado a mirar esto que ha pasado sin miedo (…) a acercarnos y unirnos entre nosotros.”

Los testimonios de las víctimas dejan ver un grado de gratitud frente al  proyecto  insinuando un enfoque de trabajo que va más allá de la reconstrucción fría de los hechos. “Reivindicar a las víctimas como sujetos políticos”, en palabras de uno de sus investigadores.  

Asimismo, el Centro Nacional de Memoria Histórica no solo puso la plata que permitió llegar hasta las veredas, sino también un conjunto de elementos metodológicos claves para responder a la pregunta de ¿qué pasó en Quinchía? La ‘línea del tiempo’ en la que se desarrolla la cronología del conflicto, con hechos claves como la ‘Operación Liberta’, es uno de ellos.

También están ‘Los mapas de lugares’ que sitúan en el espacio físico los referentes de la memoria y que para Quinchía son La Ceiba, Aguas Claras, el Río Opiramá y otros lugares en las veredas de La Cumbre, Miraflores, Buenavista, Juantapao y El Retiro. Allí el pasado 6 de diciembre se realizó la ‘Caravana por la vida’ en la que se recordaron las víctimas de la guerra y se sembraron árboles en su nombre.

Finalmente,  además de reivindicar la autoridad moral de las víctimas, el informe promete suscitar el debate en torno a la idea de que el departamento de Risaralda no ha puesto su cuota en la historia del conflicto colombiano porque “los dirigentes políticos han vendido la idea de que esto aquí siempre ha sido un remanso de paz”, dice Berón. Curiosamente, todo remanso se caracteriza por ser  profundo y de corrientes traicioneras.  

 


Historia, Memoria, Quinchía

Una historia no contada

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

Mauricio Builes.

Publicado

30 Ene 2015


Una historia no contada

“El pueblo quedó en silencio”

Antonio Fermín relata la historia de una masacre inesperada, como muchas de las que han arrasado los pueblos colombianos, que empieza cuando un grupo armado –en este caso paramilitares- conformado por más de 100 hombres del Bloque Norte incursionó en el corregimiento de Santa Cecilia, al norte del Cesar, pasadas las dos de la mañana el 28 de enero del 2000, hace 15 años, matando a 12 campesinos de la región.

Cuando Fermín ve hacia el horizonte se pierde en su relato, es una historia que lo atormenta, “esa noche yo me quedé en Santa Cecilia,  en la madrugaba los perros ladraban mucho, me levanté a las cinco de la mañana, iba saliendo y los paramilitares me dijeron que el pueblo estaba rodeado y que debía ir con los demás, caminé y llegué donde estaban todos amarrados. Nos pusieron en posición de requisa.”

Los paramilitares, a mando de John Jairo Esquivel, alias “El Tigre”, se apoderaron de la única casa de dos pisos en la zona y allí montaron su cuartel de la muerte, junto a un retén militar a la entrada del pueblo. Con lista en mano pidiendo la cedula de los pobladores iban seleccionando sus víctimas, las cuales las apartaban y amarraban, “a mí se me acerco alias “El Llorón” y me dijo que conmigo no era el problema, que era con los que estaban amarrados”, relata Fermín.

Osmani Ortega, esposa de Dalwis Salcedo e hija de Rosa Elvira Rojas, -ambos asesinados en la masacre-, guarda en su memoria lo que sufrió durante esas largas horas de drama: “llegaban a las casas de los que estaban en la lista dando patadas, a todos los que estábamos amarrados nos sentaron en el piso, y a las cinco de la mañana éramos ocho allí. A mí me soltaron diciendo que estaba limpia. Y “El Tigre” nos dijo que hiciéramos fiesta, que hiciéramos sancocho, que cuando ellos venían –refiriéndose a la guerrilla- hacíamos fiesta.”

Los paramilitares amarraron en total ese día once personas durante más de 12 horas, a las tres de la tarde recibieron la orden de acabar con sus vidas. “Al primero que mataron fue al hijo de Ulises –Ulises Coronado Marín-, yo corrí cuando me dijeron, huye o te tiro yo”, recuerda Antonio Fermín.

Según los testimonios de varios habitantes de Santa Cecilia, a las personas asesinadas les dispararon en la cabeza y a Luz Aida Marín un perro le arrancó los senos. El pueblo quedó en silencio y desde ese día el grupo paramilitar se estableció en el corregimiento provocando el desplazamientos del 90% de sus habitantes. 

Al retornar les quemaron las casas

María Rojas se desplazó para Valledupar. Los primeros años en esta ciudad se atemorizaba al escuchar un perro ladrar, en una ocasión “llegaron a dar una serenata y mi hermana y yo vimos fue hombres armados”, explica María Rojas. Los traumas de la guerra la perseguían, llegando a confundir el sonido de unas trompetas con armas.

María y muchos de los habitantes de Santa Cecilia creen que la masacre del 28 de enero del 2000 sucedió en relación con unas tierras que se parcelaron, fincas que hoy pertenecen a personas que no son del pueblo, hacendados dueños del territorio.

Con el tiempo, los labriegos decidieron regresar a las tierras, convencidos de una normalización del orden público, pero las cosas no han estado tan tranquilas como pensaron. El 30 de diciembre del año 2013, un grupo de hombres no identificado ingreso al corregimiento y violentamente quemó siete casas. Varios líderes tuvieron que desplazarse.

Quince años después de la masacre, el miedo sigue acechando en el Cesar.

Santa Cecilia Afectación, Daño y Resistencia

Compartimos con nuestros usuarios ” Santa Cecilia Afectación, Daño y Resistencia” un video realizado por el Centro de Memoria del Conflicto de Valledupar.

Más información sobre la masacre de Santa Cecilia en Rutas del conflicto.

 


Historia, pueblos, silencio

Las historias de luz de infrarrojo están en Arcadia

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

06 Feb 2015


Las historias de luz de infrarrojo están en Arcadia

Memoria en mapas fragmentados es la pieza editorial que visibiliza las imágenes ganadoras de la convocatoria: “Infrarrojo: historias de luz que no se ven”. Esta selección de fotografías sobre el conflicto armado colombiano, capturadas por el lente de expertos y aficionados, ilumina algunas historias de sufrimiento y resistencia presentándolas en la forma de un retrato, una  calle, unas manos, una ceremonia o una despedida.

Memoria en mapas fragmentados hace parte de la última edición de la Revista Arcadia y es la segunda entrega de Cuadernos de memoria, iniciativa de difusión pública del Centro Nacional de Memoria Histórica en alianza con ese medio cultural.

Con textos de Gonzalo Sánchez y Juan Manuel Roca el especial destaca la importancia de convocar, salvaguardar y divulgar los archivos visuales de memoria en la tarea de la construcción de nuevas ciudadanías. “Esta es, me parece, una forma de hacer historia sin historicismos. Es una suerte de documental proyectado a varias voces y desde varias miradas”. Juan Manuel Roca.

Este segundo Cuaderno de memoria también resalta la forma en que las fotografías retratan con delicada precisión los matices del dolor y la crudeza del conflicto armado.

Infrarrojo recibió más de 1200 las fotografías en las líneas de fotógrafos experimentados, fotógrafos aficionados, medios comunitarios y  álbumes familiares. 25 trabajos recibieron un reconocimiento pero en todos ellos evidenció el gran acervo de memoria que tiene este país en fotografías.

El Centro Nacional de Memoria Histórica agradece la buena recepción de la convocatoria y renueva la felicitación a todos los ganadores. Hacemos extensiva la invitación a conocer la segunda entrega de Cuadernos de memoria y a visitar la galería fotográfica completa con las imágenes de los ganadores de Infrarrojo.

 


Historia, luz, Narrativas

Persépolis

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

04 Mar 2015


Persépolis

A propósito de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, esta semana en CINE + MEMORIA destacamos la mirada de la mujer como realizadora y como protagonista de la historia.


En esta entrega les presentamos Persépolis, película autobiográfica animada que narra la vida de Marjane Satrapi desde 1979, cuando con solo 10 años de edad es testigo de la revolución islámica que pone fin a más de cincuenta años de reinado del Sha de Persia en Irán y da paso a una república islámica, un período marcado por la guerra entre Irán e Irak, que ahonda la crisis en la sociedad y la represión por parte de las autoridades.

A partir de su forma de ver y entender el mundo que la rodea y, siendo coherente con una educación islámica moderada,  Marjane nos lleva a un viaje de descubrimientos donde nos muestra la forma en la que experimenta estos cambios sociales y políticos -expresados en asesinatos y desapariciones de los opositores al régimen- y los cambios culturales que restringen libertades de las mujeres y expresiones culturales a las que la protagonista y su familia se habían acostumbrado.

Persépolis se construye a partir de la novela gráfica desarrollada por la autora, dándole una estética especial a la película que nos permite entender un contexto histórico y político que refleja los cambios radicales que surgen a finales de los años 70 en el Medio Oriente y que persisten hasta la actualidad. Igualmente, muestra el pensamiento y las reacciones de una joven frente a contextos de conflictos, demostrando que estos inciden en la cotidianidad y en los asuntos íntimos propios de los individuos como el amor, la amistad, la familia, la tradición y las reivindicaciones del libre pensamiento. 

 

Publicado en Cine + memoria



Cine+Memoria, Día de la Mujer, Historia

Los mayores cuentan sus historias del conflicto armado

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

María Paula Durán para el CNMH

Publicado

28 Jul 2015


Los mayores cuentan sus historias del conflicto armado

¿Cómo vive el desplazamiento forzado una persona que supera los 60 años de edad?,  ¿cómo tienen que sobrellevar los mayores las consecuencias que el conflicto armado ha dejado en ellos y en sus familias?


Estas son algunas preguntas que desde el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) queremos responder en un nuevo proyecto que le da voz a los adultos mayores víctimas del conflicto armado colombiano. 

Un proyecto que nace a finales de 2014, cuando la Corporación Asuntos Mayores (Coasuma) se acerca al CNMH con el deseo de buscar un aliado para narrar las historias de esos colombianos y colombianas afectadas por el conflicto armado después de cumplir los 60 años, historias de vida que también serán contadas por periodistas mayores de diferentes regiones del país. 

“La idea es tener unos 15 perfiles para poner la lupa en ellos, en sus vivencia, y visibilizar sus experiencias al tener que vivir y sufrir los hechos de la guerra siendo adultos mayores” explicó Nayibe Sánchez, encargada del enfoque de personas mayores del CNMH.


Javier Darío Restrepo, quien se ha desempeñado como columnista en El Tiempo, El Espectador, El Colombiano, El Heraldo y tiene bajo su autoría más de 20 libros, será el editor general del proyecto y guiará a los periodistas en su camino para crear los perfiles. Un acompañamiento que inició el pasado viernes 24 de julio cuando algunos periodistas de Cundinamarca, Antioquia, Tolima y Santander tuvieron un encuentro en Bogotá con el experimentado escritor.

“Es necesario incorporar la sabiduría de los mayores en los asuntos de la paz, pues no han sido muy tenidos en cuenta, y la conservación de la memoria necesita de los recuerdos de los viejos como contexto y como ilustración de muchos detalles desconocidos que permitirán una mayor comprensión del conflicto” destacó Javier Darío Restrepo al terminar el primer encuentro.

Dar cuenta de la diversidad de historias de lo que significa ser mayor en medio del conflicto y narrar estas experiencias en lo rural en lo urbano, con voces de hombres y mujeres, afros e indígenas, es otra de las finalidades de este proyecto que recopilará diversas historias, las cuales serán materia prima para desarrollar a futuro otros materiales pedagógicos y de difusión -como series de radio, historietas y contenidos web- que le apunten a diferentes públicos y así lograr visibilizar las experiencias de los mayores en el conflicto armado colombiano.

 


Adulto Mayor, Conflicto Armado, Historia

Jaime Garzón enseñó a reírnos de nuestra tragedia

Noticia

Autor

Juliana Duque Patiño

Fotografía

Edgar Humberto Álvarez

Publicado

12 Ago 2015


Jaime Garzón enseñó a reírnos de nuestra tragedia

Jaime Garzón Forero fue asesinado hace 16 años. De los responsables se sabe que hay un muerto condenado, y un exmilitar y el exsubdirector del DAS, José Miguel Narváez, están vinculados en el proceso. Sus asesinos y determinadores del crimen sí que tenían un pésimo sentido del humor.


En una de esas entrevistas noventeras que Pacheco le hizo a Jaime Garzón, y que por estos días incrementan sus visitas en YouTube, Garzón ratifica que, a pesar de lo ‘mamagallista’, es un tipo muy trascendental: “Yo creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo que pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación”.

Con esta misma sentencia se encuentran los visitantes a la página web que reabrió la familia de Jaime en su honor: www.jaimegarzonforero.com, con el sentido de esperanza y deseos de vivir que transmite, es como los colombianos recuerdan al periodista asesinado en Bogotá hace 16 años (13 de agosto de 1999).

Garzón era abogado e historiador de formación. Ejerció como docente, investigador, alcalde menor de la localidad de Sumapaz de Bogotá, entre otros roles, pero el reconocimiento y el aprecio de millones de colombianos es gracias al inteligente y polémico ejercicio periodístico que realizó. Creó personajes como Godofredo Cínico Caspa, Dioselina Tibaná y Heriberto de la Calle que nos explicaron, con agallas y sin pelos en la lengua, las irregularidades políticas y sociales de nuestro país.

A la extrema derecha, y al parecer a fuerzas oscuras del Estado, no le gustaba lo que Jaime tenía para decir. “Lo que pasa es que no tienen buen sentido del humor. Uno les pone el espejo y se asustan, se molestan”, decía Garzón al respecto. Para resolver la discrepancia, lo asesinaron.

Carlos Castaño, jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, fue condenado, en el 2004, a 38 años de cárcel por el asesinato de Garzón. Para entonces Castaño ya había sido desaparecido y cuando se ratificó el fallo, se confirmó su muerte. José Miguel Narváez, quien fue subdirector del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad) está siendo procesado por este crimen después de que varios jefes paras, postulados en Justicia y Paz, aseguraran que Narváez participó en el homicidio. Narváez ha negado su responsabilidad. Otro presunto implicado es el coronel retirado Jorge Plazas Acevedo quien ha sido llamado a juicio.

Los abogados de la familia Garzón han argumentado que este asesinato fue parte de un ataque sistemático de los paramilitares contra defensores de Derechos Humanos y dirigentes de izquierda. Por este y otros motivos, solicitaron a la Fiscalía que declarara el homicidio como un crimen de lesa humanidad. Pero el pasado mes de junio la Fiscalía negó dicha solicitud aduciendo que “no se vislumbra que el asesinato de Jaime Garzón hubiera ocasionado un perjuicio directo a una colectividad con características étnicas, religiosas o políticas (…) o que el homicidio de Jaime Garzón hubiera sido de tal magnitud que afectara a la humanidad”.

Mientras el proceso sigue, los hermanos del humorista que más echa de menos el país, mantienen impecable su memoria a través de proyectos e iniciativas como la página web, la recuperación de la estatua de Heriberto de la Calle y la publicación de un nuevo libro que presentará esta noche Marisol Garzón (hermana) en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, Jaime Garzón, ‘lea pa’ que hablemos’ N°1.

Hoy, en el aniversario número 16 de la muerte de Jaime Garzón, el Centro Nacional de Memoria Histórica los invita a visitar el sitio web www.jaimegarzonforero.com y a recordar la genialidad de este colombiano inigualable.

 


Historia, Jaime Garzón, Memoria, Víctimas

Caso Galán, un expediente inconcluso

Noticia

Autor

CNMH

Fotografía

www.javeriana.edu.co/institucional/luis-carlos-galan

Publicado

18 Ago 2015


Caso Galán, un expediente inconcluso

Hace 26 años en la plaza de Soacha fue asesinado uno de los líderes más populares del país. El hecho es hoy conocido como el magnicidio de Luis Carlos Galán Sarmiento y ha sido considerado por la Corte Suprema de Justicia como un crimen de lesa humanidad.


En un día como hoy, mientras daba un discurso político por su campaña presidencial para 1990-1994, fue asesinado Luis Carlos Galán. Se dice que si las elecciones hubieran sido ese día, Galán habría sido elegido presidente de Colombia. Después de 26 años, si bien se han señalado y condenado a algunos culpables, aún hay incógnitas sobre los determinadores del crimen.

Ese día por la mañana Galán asistió a un foro sobre educación en la Cámara de Comercio de Bogotá donde se pronunció sobre el asesinato del coronel Valdemar Franklin, ocurrido minutos antes en Medellín. Después acompañó al entonces representante a la Cámara y aspirante al senado, Alfonso López Caballero, a la inauguración de su sede de campaña. Mientras tanto en Soacha no se reportaban peligros para la asistencia del candidato, los organismos de seguridad no reportaron riesgos posibles durante el evento. Las únicas novedades eran el cambio de su escolta del DAS y la gran multitud de gente que lo esperaba en la plaza del municipio de Cundinamarca. 

Aquella noche del 18 de agosto de 1989 Galán se bajó de su carro blindado, se montó a un camión  y emprendió su desfile hasta las calles principales de Soacha, se subió a la tarima y minutos después de su saludo al público tres ráfagas se escucharon. Ahí empezó la balacera entre los guardaespaldas de Galán, la Policía y los sicarios. El candidato ya estaba en el piso, sus tres escoltadas lo llevaron al carro; él tenía los ojos abiertos, pero no pronunciaba palabras. Fue llevado al hospital de Kennedy demasiado tarde. El candidato había muerto. Miles de personas lloraron y gritaron en su entierro en el Cementerio Central de Bogotá.

Fue el segundo intento por asesinarlo y esta vez lo cumplieron. Según declaraciones de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye”, el Cartel de Medellín se preguntaba constantemente si lo asesinaban o no, pero en vista que su campaña llevaba la bandera de persecución a los narcos, la decisión fue quitarle la vida. Se había pensado asesinar a Galán en la Universidad de Medellín, en una charla política que tenía con los estudiantes, pero el hecho se frustró tras la denuncia de que unos hombres armados estaban en un lote cerca de la universidad.

Durante 25 años se han intentado hallar los responsables del crimen. Se afirma que son muchas las personas que intervinieron en el plan: el narcotráfico, agentes del Estado y paramilitares. En el curso de las investigaciones han sido vinculadas 37 personas, de las cuales 25 fueron dejadas en libertad porque no se les comprobó su participación. Algunos de los presuntos responsables están desaparecidos y otros fueron asesinados.

La investigación y condena

La primera condena en relación a los hechos fue del 19 de agosto de 1999 en contra de José Édgar Téllez Cifuentes, alias “Pantera” y Johan Lozano Rodríguez. En esa misma providencia se dispuso compulsar copias para que se investigara la posible participación del político liberal Alberto Santofimio Botero.  En la investigación también fueron involucradas otras personas, como alias “Popeye” y  Pablo Escobar, el capo del narcotráfico.

Alias “Popeye” en varias ocasiones ha dado su testimonio sobre el hecho. La Fiscalía señaló que Velásquez Vásquez fue la persona encargada de ejecutar asesinatos y otros crímenes por encargo del Cartel de Medellín, por lo cual podía narrar con detalle las circunstancias alrededor de la muerte de Galán. Su versión fue tomada como legítima y fue corroborada por otros medios de prueba. “Popeye” fue declarado responsable del homicidio del candidato.

El 11 de mayo de 2005 la Fiscalía dispuso apertura formal de investigación en contra de Alberto Santofimio Botero y mediante sentencia del 11 de octubre de 2007, un juez lo declaró coautor del magnicidio de Luis Carlos Galán y le impuso la pena de 24 años de prisión. Sin embargo el exministro recuperó su libertad, pero la sala de casación penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) revocó la absolución emitida a favor de Santofimio, y ratificó la condena como determinador del crimen.

Por este hecho fue involucrado el general en retiro Miguel Maza Márquez, quien era el director del DAS cuando fue ultimado Galán. Al oficial se le investiga por haber puesto en riesgo la protección del candidato liberal, al cambiar su esquema de seguridad. Maza Márquez encargó a Jacobo Alfonso Torregrosa en la misión de cuidar a uno de los hombres más amenazados del país; también a Torregrosa se le acusa de cometer graves faltas que facilitaron la acción de los sicarios.

Un cuarto de siglo después del fallecimiento del candidato, la Sala Penal de la Corte Suprema en respuesta al recurso de nulidad presentado por la defensa del exdirector del DAS, reiteró que el magnicidio del precandidato presidencial es considerado un crimen de lesa humanidad y por tanto imprescriptible. En esa misma sentencia, la CSJ dejó en firme la sentencia del Tribunal Superior de Bogotá que absolvió al teniente Carlos Humberto Flórez por los hechos imputados, y quien comandaba la red de inteligencia del B-2 de la Brigada XIII. No se hallaron pruebas para concluir que el teniente tenía una alianza con los grupos paramilitares de Magdalena Medio para cometer el acto punible.

La Corte precisó en su sentencia que los crímenes fueron atribuidos al cartel de Medellín, organización privada, responsable de otras acciones delictivas en la historia del país. El principal condenado fue el exsenador Alberto Santofimio. La familia insiste que aún faltan personas por vincular como otros narcotraficantes de Medellín y Cali, los paramilitares del Magdalena Medio, algunos políticos y miembros del Ejército, la Policía y el DAS.  

El senador Juan Manuel Galán agradeció a través de las redes sociales los mensajes de solidaridad por el asesinato de su padre. Además trajo a la memoria una de las frases que más recuerda el país de político alguno: “¡Por la libertad, por la justicia, por la paz: Siempre adelante, ni un paso atrás y lo que fuere menester sea!”

 


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