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Los colores de la montaña

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

11 Mar 2015


Los colores de la montaña

Un gran debate se generó esta semana en la sala de redacción de Cine+Memoria: “Los colores de la montaña” o “Las tortugas también vuelan”. No es para menos, el tema que movió la agenda nacional por estos días en Colombia estuvo enmarcado por el anuncio desde La Habana, por parte la guerrilla de las Farc y el gobierno, para empezar el proceso de desactivación y erradicación de las minas antipersonas instaladas por este grupo armado. Una tarea que llevara varias décadas y que según el informe “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad” a 2012 había dejado 10.189 víctimas, de las cuales 2.119 murieron.  

La coyuntura amerita ver una película sobre el tema. Pero, ¿Qué película refleja mejor este crimen?, ¿Debemos mostrar una realidad nacional o internacional? Las dos son relatos construidos desde la voz y visión de los niños en medio del conflicto armado. Las dos tocan el tema de las minas antipersona. Una desde una óptica un poco cruel y cruda, mientras la otra lo hace desde un lado más romántico.

Al final decidimos irnos con “Los colores de la montaña” –esto no implica que no vayamos hablar sobre “Las tortugas también vuelan” en algún momento dentro de nuestra sección-, una producción nacional escrita y dirigida por Carlos Arbeláez, que según importantes críticos consultados por la revista SEMANA ocupa la posición número 16 entre las 50 mejores películas del cine colombiano.

-¿Qué dice ahí?-, pregunta Poca Luz, un niño rubio de 9 años con problemas de visión.

-Ahí dice: “Ponte el uniforme, queremos más fútbol y menos clases”-, responde su amigo Manuel, al cambiar el sentido de una frase escrita con aerosol y forma de sentencia en el muro de su colegio que dice: “guerrillero ponte el camuflado o muere de civil”.

Un dialogo entre dos niños que resume el amor por el fútbol y la inocencia ante la guerra. Como si darle patadas a una pelota fuera el único propósito primordial de sus vidas. Esta historia se centra en la pasión y ganas de Manuel, un niño de nueve años por ser arquero de futbol, sueño que lo lleva a meterse en un campo minado con tal de recuperar su balón que cayó allí mientras jugaba con los amigos del pueblo. `+

Publicado en Cine + memoria



Cine+Memoria, Farc, Habana, Niños y Niñas

Un documento obligatorio para los negociadores en La Habana

Un documento obligatorio para los negociadores en La Habana

Residente de la comunidad de Tanguí se desplaza para regresar a su casa después de tres meses de vivir en una escuela pública en la ciudad de Quibdó.

Autor

CNMH

Fotografía

Juan Arredondo, 2014

Publicado

31 Dic 2015


Un documento obligatorio para los negociadores en La Habana

Así lo aseguró Maicol Martínez Vásquez, representante de las víctimas de desplazamiento forzado ante la Mesa Nacional de Víctimas, a propósito del lanzamiento del informe “Una nación desplazada”, del Centro Nacional de Memoria Histórica.


Son cuatro tomos que componen esta serie que retrata el drama que viven más de 6 millones de personas que están en condición de desplazamiento por el conflicto armado.

¿Cuál es la importancia de este informe para las víctimas?

Realmente nosotros celebramos con júbilo que este hecho se esté dando, una memoria desde la cual todos los colombianos, desde el conocimiento del conflicto y desde el material recopilado, es y será la verdadera reparación. Hemos visto que las dinámicas del conflicto se han dado de diferentes formas, y los victimarios han desplazadoy utilizado el conflicto para desarraigar al pueblo. Con estos documentos vamos a poder garantizar que no haya una repetición, porque cuando uno se adentra en estos documentos se da cuenta que no solamente las personas de estratos bajos, de estratos medios, sino también los estratos altos sufrieron una gran cantidad de hechos a causa de este conflicto.

En esa memoria suya, personal, ¿qué le sucedió?

Nosotros con mi familia sufrimos un desarraigo en 1998, un grupo armado nos sacó de nuestra finca en el sur del Tolima. Después de varios secuestros y varias extorciones a mi madre y varios integrantes de la familia, nos vimos en la obligación de dejar nuestras tierras, dejar lo que sabíamos hacer, desplazarnos a una ciudad a escondernos por razones de seguridad y luchar por subsistir.

¿Cómo han sido estos 17 años fuera de su territorio?

Lo primero es que legas a un sitio donde las personas que no conoces están en la misma situación que la tuya, o simplemente no han podido hacer algo mejor en temas de restablecimientos económico, porque tu empiezas desde cero, es supremamente difícil y más en una ciudad como Bogotá, que el que no la conoce se lo come. Pero igual el ser humano se adapta a las circunstancias y trata de sobrevivir. Pero volver a comenzar, que tus hijos no crezcan bajo las costumbres, bajo todo ese tema cultural que le da identidad al ser humano, es muy difícil porque te lo quitaron.

¿El colombiano es indiferente con las víctimas?, en este caso, ¿Los colombianos son indiferentes con los desplazados?

Muchas veces tú escuchas en otros escenarios e incluso en conversaciones informales que con las víctimas aparte del tema del abandono del Estado, la principal deuda que hay es la deuda social. Es la deuda de esa indiferencia, porque cuando muchas personas dicen: ‘es que todos somos víctimas, todos los 47 millones de colombianos’, sí, pero los 47 millones tuvieron un porcentaje de su población, que hoy en día está alrededor de los siete millones y medio con los cuales fueron indiferentes. Eso es una deuda social que Colombia debe empezar a pagarnos a las víctimas. Los colombianos se deben apropiar de estas memorias, como las de este informe. 

¿Usted cree que este informe cumple en algo las necesidades de las personas desplazadas?, ¿Qué le agregaría o qué le quitaría a ese informe?

Nosotros lo hemos estado leyendo, no todo porque es muy extenso. Nosotros no le quitaríamos absolutamente nada. Si nosotros analizamos el documento, vemos que es un trabajo realizado a conciencia y apoteósico, es una gran investigación científica, es un trabajo cercano a las víctimas que toca las cifras.

Sí, pero cómo hacer con las personas que no saben leer, este es un informe de casi mil páginas, ¿cómo lograr difundirlo de manera masiva?

Eso es un tema pedagógico, también está la animación “Pueblo sin tierra” basada en este informe. Y dentro de todo esto los profesionales que conocen del tema seguramente que conocen muchas herramientas para lograr este objetivo. El llamado es que no lo dejen de hacer, que sigan buscando esas herramientas, porque nos dan una esperanza para que la sociedad se reivindique con nosotros desde el punto de vista de la indiferencia.

En este momento se está negociando con las Farc un proceso de paz, grupo armado que ha sido causante de un porcentaje alto de desplazamiento en el país, ¿Qué pasa en este proceso de paz con el desplazamiento?

Nosotros como víctimas queremos participar de estos diálogos de una manera más activa. Los representantes de las instituciones del Estado están diciendo siempre que: “las víctimas son las que legitiman el proceso de paz”, y si nosotros legitimamos el proceso de paz, ¿por qué no estamos allá?, entonces es un proceso ilegítimo. Nosotros somos los encargados de hablar sobre perdón, olvido, y muchos temas más.

No queremos hablar de cifras, de números, pero ¿cómo le damos rostro a más de seis millones de desplazados?

Es divulgar historias, divulguemos las entrañas del conflicto. De qué manera se dio, cuáles fueron las dinámicas y cuáles fueron los verdaderos motores para que los diferentes grupos armados de esta guerra pudieran cometer tantos delitos, con una mirada indiferente no solo del Estado sino de la sociedad. Esa debería ser la columna vertebral. Los negociadores en La Habana deben leer este informe, es un deber histórico y parte del verdadero arrepentimiento, es un compromiso, y es parte también del aporte integral a las víctimas, leer y apropiarse de estos documentos. 

Descargar toda la serie de informes sobre desplazamiento forzado, Una nación desplazada.
 


Desplazados, Farc, Habana, Informe, Negociadores, Víctimas

Colombia: un paso más cerca de la paz

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Autor

CNMH

Fotografía

Fotografía AFP.

Publicado

24 Sep 2015


Colombia: un paso más cerca de la paz

El 23 de marzo de 2016 es la fecha definida para la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc


“Una Colombia en paz brillará como una estrella fulgurante en el concierto internacional”. La frase del presidente Juan Manuel Santos durante una intervención posterior a la firma del acuerdo sobre justicia con las Farc destacó la importancia de un nuevo paso en el proceso de construcción de paz y reconciliación del país.

“He venido a La Habana también para hablar con Timoleón Jiménez, jefe del secretariado de las Farc. Tan importante como satisfacer los derechos de las víctimas es asegurar que no haya nuevas víctimas: que se acabe definitivamente el conflicto armado en Colombia”, dijo a los asistentes al histórico acto.

Se trata de los anuncios hechos por el Primer Mandatario luego de la lectura del comunicado número 60 sobre la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz que incluye penas alternativas de hasta 8 años, construcción de verdad y memoria histórica, trabajo social, entre otras herramientas de justicia transicional.

Esto con el fin de garantizar los derechos de las víctimas a la verdad y la reparación integral, así como la no repetición de los hechos de violencia y contribuir a la construcción de una paz duradera.

Se trata de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición que se suma a los puntos ya acordados en la mesa de negociación de La Habana que incluyen “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral”, “Participación política: Apertura democrática para construir la paz” y “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”.

De acuerdo con el comunicado conjunto ratificado en La Habana por el presidente Juan Manuel Santos y el jefe del secretariado de las Farc, ‘Timochenko’, el sistema especial contará con Salas de Justicia y con un Tribunal para la Paz que “estarán integrados principalmente por magistrados colombianos y contarán con una participación minoritaria de extranjeros que cumplan los más altos requisitos”.

Un sistema contra la impunidad

También incluye el otorgamiento de amnistías para quienes sólo estén vinculados a delitos políticos y conexos definidos por el Derecho Internacional Humanitario. Las personas vinculadas con delitos de lesa humanidad, genocidio y graves crímenes de guerra, además de toma de rehenes, privación grave de la libertad, tortura, desplazamiento o desaparición forzados, ejecuciones extrajudiciales y violencia sexual tendrán un proceso de investigación y juzgamiento por parte de la Jurisdicción Especial para La Paz que tendrá competencia en actores que hayan participado directa o indirectamente en el conflicto armado interno como miembros las Farc y los agentes del Estado.

Las acciones que se contemplan como parte de este proceso de justicia transicional buscan impedir la impunidad, propiciar la obtención de la verdad, contribuir a la reparación de las víctimas y juzgar y sancionar a los responsables de los graves delitos cometidos en el marco del conflicto armado. Para ello se diferenciará el tratamiento para quienes reconocen verdad y responsabilidad, de quienes no lo hacen o lo hacen tardíamente.

“A los primeros se les impondrá una sentencia, fundada en las conductas reconocidas después de haber sido contrastadas las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, las sanciones impuestas por otros órganos del Estado, las sentencias judiciales existentes, así como la información que provean las organizaciones de víctimas y de derechos humanos. Los segundos enfrentarán un juicio contradictorio ante el Tribunal”, sostiene el comunicado.

Las penas alternativas para quienes reconozcan delitos muy graves serán de cinco a ocho años de prisión, lo cual se deberá complementar con los compromisos de resocialización a través de trabajo, estudio o capacitación y medidas restauradoras de servicio social. Quienes  no reconozcan responsabilidades y sean condenados por el sistema especial tendrán penas de hasta 20 años de prisión en condiciones ordinarias.

Además de ratificar el apoyo de la transformación de las Farc en un partido político, se definió que para participar en este sistema especial de justicia transicional los participantes se podrán integrar luego de la delación de armas, cuyo inicio está previsto a más tardar a los 60 días luego de la firma del Acuerdo Final.

Un significativo avance

Para el presidente de Cuba Raúl Castro “las conversaciones marchan por buen camino”,  gracias a un significativo avance con los acuerdos en materia de justicia.

Timoleón Jiménez, jefe del secretariado de las Farc, detalló que la jurisdicción acordada ha sido diseñada para todos los involucrados en el conflicto con el fin de abrir la posibilidad de tener una reparación plena que no va en contravía de las obligaciones de Colombia y de lineamientos internacionales, lo que pone el proceso colombiano como ejemplo para otros procesos de paz.

“Las partes deben multiplicar los esfuerzos para la construcción de consensos que nos aproximen a la construcción de la paz”, dijo.

 Descargar comunicado oficial de La Habana >>

 


Colombia, Farc, Gobierno Nacional, Habana, Paz

Víctimas debaten sobre acuerdos de paz en La Habana

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

17 Oct 2015


Víctimas debaten sobre acuerdos de paz en La Habana

“Los Acuerdos de Paz en La Habana ya están ratificando el compromiso con los derechos de las víctimas, se ha determinado que es importante atender y reconocer víctimas de todos los sectores, de todo tipo de violaciones, todos y todas están incluidos”


Así lo aseguró Álvaro Villarraga, Director de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica, ante la Mesa Nacional de Participación efectiva de las Víctimas, quien expuso junto a líderes de colectivos y organizaciones sociales la importancia que toman las víctimas durante las negociaciones y la posterior firma de la paz en Colombia. Allí se destacó que víctimas de despojo, violencia sexual o reclutamiento ilegal, entre otros delitos han sido reconocidas por el grupo armado.

Dando claridad de ello, en la charla se profundizó en el acuerdo de La Habana que habla sobre  la creación de una comisión de esclarecimiento de la verdad. Destacando que se plantea un informe global sobre conflicto, victimizaciones, recomendaciones y reparaciones,  comprometiendo de manera plural a todos. “Una comisión de esclarecimiento de la verdad establece garantías para la reparación y la no repetición”, explicó Villarraga.

Para Irmatulia,  víctima del conflicto en Chocó, “preocupan declaraciones como la de ‘Timochenko’ que está diciendo que ya todo está claro, que él no va a pedir perdón y que ya lo hecho, hecho está. Esas palabras son yagas para nosotros,  para todas las víctimas”.

Villarraga mencionó que las guerrillas pasaron de no reconocer a las víctimas en el primer momento del proceso hasta pedir perdón en algunos actos. Es un tema que ha ido evolucionando lo cual se refleja en el reconocimiento del marco para la paz y se están comprometiendo poco a poco con las víctimas.

Al finalizar el evento las victimas reiteraron su deseo de ser más incluidos en el diálogo y los aportes a La Habana. Esperan que se haga justicia y verdadera reparación, pues muchos de ellos se sienten indemnizados únicamente y esperan con ansiedad el esclarecimiento de la verdad, la justicia, la no repetición y la reparación simbólica que surja de la firma del Acuerdo de Paz en La Habana.

 


Acuerdos de Paz, Debate, Habana, Víctimas

Diversidad étnica y cultural en La Habana

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Autor

Maria de los Ángeles Reyes

Fotografía

César Romero

Publicado

17 Jun 2016


Diversidad étnica y cultural en La Habana

Las delegaciones del Gobierno y las FARC, en Cuba, se reunirán los próximos 20 y 21 de junio con representantes de comunidades étnicas con el fin de apropiar un enfoque diferencial a lo acordado en los diálogos de paz.


Diez representantes indígenas, diez miembros de las comunidades afrocolombianas, negras, raizales y palenqueras, y dos miembros del Pueblo Rom, harán sus respectivos aportes y propuestas para que sean tenidos en cuenta en el punto seis de la agenda del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

El objetivo del encuentro es responder a una demanda constante de los grupos étnicos en Colombia de ser tenidos en cuenta en la construcción, no solo del acuerdo, sino de una paz duradera y sostenible. Después de todo, ellos han sufrido de forma diferenciada los desmanes de la guerra en Colombia.

Las comunidades étnicas, debido a sus características culturales particulares, han tenido que librar su propia por sus derechos. Además, en medio del conflicto armado también han tenido que resistir haciendo uso de sus propios mecanismos de organización, muchas veces, sin acompañamiento alguno del Estado. Según el Registro Único de Víctimas,  921.877 personas pertenecientes a estas comunidades han sufrido diferentes formas de victimización: 174.000 indígenas, 29.352 miembros del Pueblo Rom, y 718.525 afrocolombianos, negros, raizales y palenqueros.

La participación de estos grupos en La Habana servirá para la sección de los acuerdos con respecto a la  “implementación, verificación y refrendación”. Ellos piden, en general, que su lucha histórica sea validada por los acuerdos, y que lo que se firme en Cuba entre el Gobierno y las Farc, contribuya a las nuevas necesidades que han surgido con el conflicto armado.

Según Nelson Lemus de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN, una de las exigencias principales de los pueblos indígenas será la garantía del derecho que tienen para ejercer la jurisdicción especial indígena en sus territorios. Que se respete el papel de las autoridades tradicionales y las guardias en el posconflicto y que se garantice la protección de sus territorios.

Por su parte, José Valencia, del Comité por los derechos de las Víctimas de Bojayá, la exigencia principal de parte de esta comunidad del Pacífico es que se tenga en cuenta la lucha que las comunidades victimizadas han sostenido a lo largo de los años, aún sin el apoyo del Estado. “Que no se deje de lado todo lo que hemos trabajado, sino que, con la paz, se comprometan tanto el Estado como los grupos armados, a trabajar por garantizar y reconocer nuestros derechos”, dijo.

Además, en un comunicado del Proceso Organizativo del pueblo Rom (gitano) de Colombia, se afirma que estas comunidades, como consecuencia del conflicto han sufrido la “desaparición de los oficios tradicionales y la imposibilidad de su ejercicio en los territorios afectados por la guerra”.

Es importante mencionar que algunas comunidades siguen estando en zonas donde las acciones armadas no cesan sino que, por el contrario, parece que estuvieran tomando fuerza: comunidades afro del Medio Atrato, e indígenas en el Norte del Cauca, por ejemplo, han recibido en los últimos meses amenazas hacia líderes de sus organizaciones.  Lo que esperan, y seguro exigirán el próximo 20 y 21, será que el Estado no solo respete sus procesos tradicionales y de resistencia que han ocurrido en los años pasados, sino que garantice la seguridad para ellos en el periodo de postconflicto que está por llegar. 

 


Cultura, Diversidad, Étnico, Habana

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