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CNMH y ONIC lanzan un pódcast sobre memorias y resistencias de los pueblos indígenas de Colombia

CNMH y ONIC lanzan un pódcast sobre memorias y resistencias de los pueblos indígenas de Colombia

Operación Orión: El Museo de Memoria del CNMH participó en la conmemoración de los 21 años

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CNMH y ONIC lanzan un pódcast sobre memorias y resistencias de los pueblos indígenas de Colombia
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Publicado

24 octubre 2023


CNMH y ONIC lanzan un pódcast sobre memorias y resistencias de los pueblos indígenas de Colombia

Se trata de un tejido comunicativo inspirado en una rigurosa investigación que recoge historias, voces y testimonios de los 115 pueblos originarios del país. El lanzamiento tendrá lugar el 1.o de noviembre, en el Instituto Caro y Cuervo, en Bogotá.

 

En noviembre del 2019, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) lanzaron el libro Tiempos de vida y muerte: memorias y luchas de los pueblos indígenas en Colombia, una investigación que revela los impactos y las resistencias de los pueblos indígenas en el marco del conflicto armado interno.

Como un verdadero telar de memorias, este libro urde los testimonios y las experiencias de los 115 pueblos indígenas del país. En el prólogo se explica que el informe «está escrito a manera de chumbe, canasto, mochila que se teje en entramados para contar la historia de los pueblos indígenas, a partir de la memoria de quienes han sido excluidos como agentes activos de la narrativa histórica del país. Su mirada, su percepción, su oralidad, sus conceptualizaciones y sus narrativas se ponen de presente para acercarnos a otro relato de nación que analiza la complejidad de nuestra comunidad política».

Ese otro relato de nación nos habla sobre el lugar que han ocupado los pueblos indígenas en el conflicto armado que aún persiste; sobre la exclusión social, política y económica de la que han sido víctimas; sobre su exterminio físico y cultural, sustentado en paradigmas de discriminación racial que siguen vigentes. Pero también nos permite entender a los pueblos como agentes de cambio en la comunidad política y la historia del movimiento social indígena, su resistencia y capacidad organizativa y de participación política.

 

Conoce todos los pódcast del CNMH aquí

 

Esta urdimbre de memorias no concluyó con la publicación del libro. Cuatro años después de su lanzamiento, el CNMH y la ONIC le entregan al país el pódcast Recorrido por los caminos de vida y muerte. Memorias y luchas de los pueblos indígenas de Colombia, que recoge los hallazgos de la investigación y las perspectivas de numerosos(as) líderes y lideresas indígenas que, con sus voces, nos llevan a conocer sus mundos, sus cosmovisiones y las resistencias e historias de sus pueblos.

Seis capítulos —o tejidos— conforman este pódcast. El primero nos permite reflexionar sobre la manera en que la mal llamada «conquista de América» se prolongó en el tiempo a través de diferentes procesos de colonialidad, violencia y marginación social y racial. El segundo nos permite conocer el concepto de «red vital», que explica la relación entre los territorios y los seres que los habitan. Explorando este concepto desde distintas voces indígenas, comprendemos la profundidad de los vínculos de los pueblos originarios con la tierra y dimensionamos el impacto del desplazamiento forzado en sus vidas y culturas.

El tercer tejido o capítulo nos adentra en la noción de «mala muerte»,  que alude a todos los finales violentos, indiscriminados, desproporcionados y sistemáticos de la vida que han ocasionado los actores del conflicto. Entendemos, a partir de diversas reflexiones de indígenas, cómo la mala muerte ha implicado la desarmonía para la madre tierra. El cuarto capítulo habla de los principios del movimiento indígena en Colombia: territorio, unidad, cultura y autonomía. Asimismo, nos permite conocer el proceso de organización social y política que permitió recuperar parte de las tierras usurpadas desde la «Conquista» para hacerle frente a la sistematicidad de la mala muerte.

 

El quinto capítulo trata del genocidio o exterminio sistemático de los pueblos indígenas de Colombia y del ensañamiento, la sistematicidad y continuidad con los que actores armados, políticos y económicos han atacado las formas de existencia indígena. Los y las protagonistas del pódcast nos ayudan a entender por qué esta aniquilación ha resultado útil para los intereses económicos de quienes explotan y devastan la madre tierra. 

Finalmente, el sexto capítulo vuelve al concepto de «red vital» para reflexionar sobre los territorios como redes sagradas e integrales de la vida, donde todo está profundamente conectado. Así, comprendemos por qué y de qué maneras el Estado y la sociedad deberían comprometerse con el cuidado de esas delicadas conexiones vitales tan estropeadas por la guerra, el expolio y el racismo.

Te invitamos a participar en el lanzamiento del pódcast el próximo 1.o de noviembre a las 9:00 a. m. en las instalaciones del Instituto Caro y Cuervo (Calle 10 n.o 4-69), en la localidad de La Candelaria (Bogotá).


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Los invitados al Colegio Gabriel García Márquez llevaron envueltos, galletas, palitos de queso, buñuelos y otros alimentos para compartir en el pícnic literario.

«El sabor de la memoria»: un picnic que crea lazos a través de la comida

La comunidad de San Andrés de Pisimbalá eligió varios lugares marcados por la guerra para resignificarlos con una exposición de memoria. Foto: Felipe Alarcón, CNMH.

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CNMH

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Los invitados al Colegio Gabriel García Márquez llevaron envueltos, galletas, palitos de queso, buñuelos y otros alimentos para compartir en el pícnic literario.

Publicado

03 agosto 2023


«El sabor de la memoria»: un picnic que crea lazos a través de la comida

 

  • Desde el Colegio Gabriel García Márquez y gracias a la gestión de la biblioteca especializada de la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos, estudiantes e integrantes de distintos colectivos se reunieron para reflexionar, sentir y saborear la memoria histórica de sus territorios.

 

La memoria está estrechamente relacionada con el sentir; un aroma, una fotografía, una textura e incluso un sabor pueden transportar a cualquiera a lugares o momentos que no recordaba. Según David Landínez, de Prosofi Javeriana, para hablar de memoria en la Unidad de Planeación Zonal (UPZ) La Flora,  existe un elemento que caracteriza e identifica a sus habitantes: la comida. «Es ella la que los hace estar en unidad», dice.

A partir de esa premisa, surgió la idea de organizar el pícnic literario «El sabor de la memoria» en el Colegio Gabriel García Márquez, ubicado en la localidad de Usme (Bogotá). El 28 de julio, asistieron alrededor de 30 personas, entre ellas estudiantes e integrantes de colectivos como La Olla Artística, Macondo Gabo, La Quinta Comunica, Incitar para la Paz, la Red de Huertas, Prosofi Javeriana, Enredados y Zon Bijao.

Desde el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), el espacio estuvo liderado por la biblioteca especializada de la Dirección de Archivo de los Derechos Humanos (DADH). «El CNMH nos acompaña para hablar sobre la construcción de paz y de la memoria, que es tan importante para nosotros como comunidad», manifestó Landínez.

Lee también: Rutas de las Resistencias: una construcción por la memoria de Bolívar (https://centrodememoriahistorica.gov.co/ruta-de-las-resistencias-una-construccion-por-la-memoria-de-bolivar/).

La actividad estaba pensada al aire libre como un pícnic tradicional; sin embargo, las nubes que opacaron el cielo obligaron a un cambio de planes. Los participantes se reunieron en un salón que contaba con unas mesas largas decoradas con los clásicos manteles de cuadros blancos y rojos. Cualquiera que se asomara al recinto sentía un ambiente de camaradería, acompañado por las risas y el olor de los alimentos. «La comida hace eso: genera un vínculo con el otro para que hablemos de las realidades sociales que nos atañen», dijo el vocero de Prosofi Javeriana.

Reconocer al otro

Los participantes del pícnic «El sabor de la memoria» empezaron a caminar en un recinto cerrado para reconocer al otro.Los participantes del pícnic «El sabor de la memoria» empezaron a caminar en un recinto cerrado para reconocer al otro.

Los protocolos formales no fueron característicos del pícnic. El primer ejercicio consistió en caminar en el salón para encontrarse con otros y reconocerlos en ese andar. Poco a poco empezaron a formarse grupos de ocho personas de todas las edades, con el fin de promover la diversidad y el respeto a la diferencia.

Eliana Quitian, docente de comunicaciones del colegio, señaló que ese encuentro intergeneracional se dio gracias a que la escuela es un espacio abierto al territorio y a la comunidad. «Nosotros estamos dispuestos a hacer ese diálogo todo el tiempo», comentó la profesora, y destacó la apuesta por una transformación pedagógica con «las historias de los barrios, de los estudiantes, de su memoria, sus realidades y universos personales».

Para conocer todas las perspectivas, no solo se dejaron las puertas abiertas, sino que también se realizó una presentación que estuvo marcada por el alimento que cada invitado llevó al evento. «Nos vamos a quitar los títulos —dijo Landínez—. Yo no soy el estudiante de ciencias políticas, soy un joven curioso e inquieto que se convence de que la paz se puede lograr en comunidad».

El vocero dijo que llevó unos pandebonos, «porque para mí representan a Bogotá; en cada panadería encuentro uno». Otros compartieron envueltos, galletas, buñuelos, crispetas e incluso una bandeja paisa.

«Este ejercicio implica reconocer al otro desde su sentir, porque estamos compartiendo algo desde lo emocional», afirmó Andrés Guzmán en representación de la biblioteca especializada de la DADH. El profesional lideró el pícnic desde esa apuesta reflexiva, invitando a los asistentes a reflexionar desde una armonía con lo sensible y lo personal.

Eliana Quitian estuvo de acuerdo con su postura: «Si yo miro esta mesa, los encuentro a cada uno de ustedes», manifestó, y destacó que la comida y la memoria son magia. «A veces nos puede doler, como quien mencionaba el envuelto que su mamá hacía y que, de pronto, ya no está», añadió.

Territorio, género y construcción de paz

La entrega de la comida no fue formal. En varias bandejas se sirvieron las crispetas, las galletas, los buñuelos y los envueltos; quien quisiera ir pasando por las mesas podía tomar algo de comer. El momento de merendar estuvo acompañado por el bullicio de la conversación; los invitados —en grupos de ocho personas— empezaron a reflexionar sobre la historia del país.

Lee también: En San Carlos, las mujeres le apuestan a la cocina como método de memoria (https://centrodememoriahistorica.gov.co/mujeres-de-san-carlos-cocinan-sus-memorias-y-crean-un-recetario/).

La comida los unió en un mismo espacio y les permitió conversar sobre sus perspectivas respecto al conflicto armado colombiano. «La guerra ha atravesado de extremo a extremo nuestro país», resaltó Landínez mientras entregaba unos papelitos con unas palabras. «Van a discutirlas entre ustedes —detalló — y lo harán desde tres ejes: el territorio, el género y la construcción de paz».

Después de que las bandejas quedaron casi vacías, los participantes plasmaron sus reflexiones en tres murales que tenían por título el nombre de cada eje. 

«Todos somos seres humanos y merecemos el mismo respeto. No importa la orientación sexual», se leía en la cartelera sobre género. En la del territorio se hablaba sobre la soberanía alimentaria, y en la de construcción de paz se mencionaba la necesidad de «reconocer la historia, las condiciones y los contextos de las personas».

Ese 28 de julio, el pícnic literario acercó a la comunidad con los estudiantes del Colegio Gabriel García Márquez para trabajar por conocer la historia del territorio y de los líderes y lideresas que lo habitan. «La comida nos activa la memoria matizando el recuerdo, creando vínculos con las otras personas», indicó Quitian, y Martha María Lesmes, una huertera de la tercera edad, le dio la razón: «Este espacio me trajo a la memoria olores, sabores, recuerdos de la familia y de nuestros territorios».


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Así será la primera conferencia nacional «Estallido social 2021 en Colombia: lenguajes y literatura»

Así será la primera conferencia nacional «Estallido social 2021 en Colombia: lenguajes y literatura»

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CNMH

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Entre el 12 y el 15 de septiembre se realizará la primera conferencia nacional «Estallido social 2021 en Colombia: lenguajes y literatura», organizada por el Instituto Caro y Cuervo.

Publicado

02 agosto 2023


Así será la primera conferencia nacional «Estallido social 2021 en Colombia: lenguajes y literatura»

  • La iniciativa del Instituto Caro y Cuervo se realizará entre el 12 y el 15 de septiembre, de manera virtual y presencial. Participarán el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación; el colectivo La Mariacano; la Dirección de Artes, y el Programa Especial Jóvenes por el Cambio del Ministerio de Cultura.

La ola de jóvenes que salió a las calles en el 2021 marcó la historia del país. Su espíritu transformador reclamaba por una Colombia más justa y sus peticiones desembocaron en la elección del Gobierno del Cambio. Esos impactos no solo se representaron en las urnas, sino que se han convertido en materia de análisis desde diferentes frentes.

Tras dos años de ocurrido, el estallido social será analizado desde la óptica del impacto que tuvo en los lenguajes y en la literatura. Entre el 12 y el 15 de septiembre se llevará a cabo la primera conferencia nacional anual «Estallido social 2021 en Colombia: lenguajes y literatura», organizada por el Instituto Caro y Cuervo (ICC). 

Medófilo Medina, director del ICC, comentó que en el encuentro se analizarán la variedad de lenguajes reivindicativos que hubo durante el estallido social: «El hecho de que los manifestantes no utilizaran términos como compañero o compañera y que, más bien, se utilizaran términos como parcero o parcera, son algunas de las peculiaridades».

Esas palabras representan la diversidad de manifestaciones y expresiones que rodearon el paro nacional. Pero este no será el único componente que se analizará en la conferencia: también se hablará sobre las demandas, la participación social y las modalidades de liderazgo, y la represión estatal en contra de la protesta social, ciudadana y juvenil.

La directora del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), María Gaitán Valencia, ha mencionado en más de una ocasión su admiración por lo que lograron los manifestantes. «Yo le agradezco a toda esa muchachada que salió a las calles a transformar», manifestó Gaitán, quien resaltó que un evento como este es relevante para la sociedad, «porque se hace un llamado al espíritu transformador que genera la rabia».

El CNMH es uno de los socios entusiastas del evento y será el encargado de organizar la segunda edición de esta conferencia anual. El ICC también cuenta con el apoyo del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación; el colectivo La Mariacano; la Dirección de Artes, y el Programa Especial Jóvenes por el Cambio del Ministerio de Cultura.

Conozca la programación

La primera conferencia nacional «Estallido social de 2021 en Colombia: lenguajes y literatura» empezará con un preencuentro virtual en el que se analizará la protesta social en América Latina y el papel de las redes sociales y los medios de comunicación. 

De forma presencial habrá dos espacios: en el primero se dictarán una serie de ponencias dirigidas por investigadores que han estudiado a profundidad el fenómeno histórico y el segundo estará dedicado a los testimonios de los protagonistas del estallido social en diferentes ciudades y regiones, para que puedan compartir sus perspectivas de lo vivido en el 2021.

Consulta y descarga la programación del evento aquí. Diligencia este formulario para manifestar tu interés en participar.


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Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

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CNMH

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El Diálogo Iberoamericano de Pares «Museos que Hacemos Memorias: Recoger, Acoger y Reconocer» se llevó a cabo el viernes 2 de junio, en el auditorio del Instituto Caro y Cuervo. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.

Publicado

6 junio 2023


Así transcurrió el encuentro de los museos que hacen memoria

  • El Diálogo Iberoamericano de Pares, organizado por la Dirección Técnica de Museo del Centro Nacional de Memoria Histórica, reunió a varias iniciativas del continente para intercambiar saberes, aciertos y obstáculos.

Recoger, acoger y reconocer son tres verbos que comprenden bien los museos de memoria de América Latina y el Caribe. Esto quedó claro en la presentación de los procesos internacionales de memoria histórica sobre los cuales giró la primera parte del Diálogo Iberoamericano de Pares «Museos que Hacemos Memorias: Recoger, Acoger y Reconocer», que organizó la Dirección Técnica de Museo del Centro Nacional de Memoria Histórica (Museo de Memoria de Colombia), en el marco del Día Internacional de los Museos.

Fue el auditorio del Instituto Caro y Cuervo, en Bogotá, el lugar elegido para propiciar este intercambio de pares, experiencias, aciertos y obstáculos de estos espacios que reconstruyen memoria en el ámbito iberoamericano. Se espera que estas conversaciones, a su vez, «se conviertan en estímulo frente a lo que estamos adelantando» desde la Dirección de Museo, como lo subrayó Daniel Castro, asesor de la entidad.

La experiencia tras la dictadura chilena

«“¿Eres capaz?”, me preguntó Bachelet —en ese entonces presidenta de Chile—. Este museo también se construyó en un tiempo récord. Nosotros corrimos mucho porque no sabíamos qué venía después. Este museo fue presentado a la opinión pública días antes de que Bachelet dejara su cargo, luego venía Piñera. No podía rechazar una oportunidad como esa de incidir en una realidad que me atormentaba». Marcia Scantlebury Elizalde, presidenta del Directorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (MMDH) de Chile, abrió la jornada contando las vicisitudes que vivió desde la propuesta de creación de este museo, uno de los más reconocidos a nivel regional y mundial en términos de memoria.

 

Para Scantlebury, el museo es un recordatorio permanente de lo que pasa cuando se pierde la democracia, de lo difícil que es recuperarla y  mantenerla:

Desató un agitado debate. Hoy en día, en Chile, la mayoría reconoce que se violaron los derechos humanos. En Chile, el eje de la dictadura fue la negación. Y la apoteosis de la negación fueron los detenidos desaparecidos; para ellos fue gente que nunca existió. Inevitablemente, la memoria se convierte en territorio de disputa cultural y política.

Uno de los dispositivos museográficos del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, de Chile, que recuerda a las víctimas no sobrevivientes de la dictadura; sus rostros se encuentran en un gran mural fotográfico. Crédito: MMDH.
Uno de los dispositivos museográficos del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, de Chile, que recuerda a las víctimas no sobrevivientes de la dictadura; sus rostros se encuentran en un gran mural fotográfico. Crédito: MMDH.

Después del reconocimiento general de la población chilena de lo que significó vivir en dictadura, vino una invitación por parte del museo: instar a sus visitantes a sacar sus propias conclusiones. «No quisimos editorializar, dar recetas. Ojalá salieran del museo con más preguntas que respuestas: esa era la idea».

Para lograrlo, utilizaron dispositivos museográficos como La nube, que dispone de varios vacíos o huecos, con el fin de que dos o tres veces al año el público contribuya llenándolos con sus propios documentos: aquellos de la gente que les falta. También está El memorial, como se le conoce, aunque su nombre real es Geometría de la conciencia, una obra de Alfredo Jaar hecha en hormigón, con cajas de luces que reflejan las siluetas «de gente común y corriente que no pasó por horrores, y otras de personas que fueron fusiladas». La obra está cargada de un concepto creativo que expresa el lema: «Todos hemos perdido algo».

Una iniciativa familiar con impacto mundial

Otro museo nacido para resguardar las memorias de una dictadura es el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, que lidera Luisa de Peña. Ubicado en la Ciudad Colonial, este espacio surge por la iniciativa de la familia de la actual directora del museo, quien narra lo sucedido como se cuentan todas las historias en el Caribe:

Un día llegamos a casa de mi abuela y ella estaba con su prima, que me aborda y me dice que quiere que les haga un museo para las víctimas de la dictadura, entre los que estaba el hijo de la prima de mi abuela. Ellas estaban preocupadas de qué iba a pasar. Uno no tenía ni idea de qué era un museo de memoria. Tampoco le puse mucha atención. Días después, mi mamá me llama y me dice: «Recuérdate la responsabilidad que tenemos los dominicanos libres con los que entregaron la vida».

Fachada del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Crédito: Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.
Fachada del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Crédito: Museo Memorial de la Resistencia Dominicana.

Así que Luisa de Peña, una historiadora del arte con una vocación museística muy diferente, le dio un timonazo a su carrera para redireccionarla hacia otro rumbo, con una perspectiva más personal y familiar. «Empezamos a trabajar un pequeño museo de historia con la historia de ese grupo, pero un museo no puede ser sobre un hecho…». En el 2000, de Peña visitó el Yad Vashem, el museo oficial del Holocausto judío en Israel. «Era la primera vez que visitaba un museo de memoria, y ese museo me transformó. Transformó mi percepción del Holocausto. Había que aprender de esto. Había que repensar el museo».

Así comenzó el acercamiento con los familiares y sobrevivientes de la dictadura de Trujillo. «Fuimos acercándonos, visitando, se unieron muchos. Hubo peleas, desencuentros, separaciones, pero seguimos adelante». Hasta que, en 2008, el presidente de turno quiso tener un gesto con la resistencia y logró, luego de varias conversaciones, asignar recursos al museo. «De 2008 a 2011 se construye el museo con fondos gubernamentales, pero manejado por nosotros», aclara de Peña.

El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana aplicó a fondos internacionales, así como al Registro de Memoria de la Unesco. «Eso nos dio relieve nacional e internacional. Nos dio un gran impulso». En 2011 abrieron las puertas y también comenzaron a trabajar como museo virtual, lo que les permitió ganarse la aprobación y solidaridad de los dominicanos, mientras compartían sus dos mensajes clave, la columna vertebral del espacio: conmemorar a las víctimas y  educar en valores democráticos y derechos humanos.

Esa línea de educación se sostiene en el principal público del museo: los estudiantes. «Recibimos alrededor de 400 estudiantes diarios, pero somos un país de menos de 13 millones de personas. Tenemos un convenio con el Ministerio de Educación. Nos comprometemos a recibir ochenta mil visitantes al año en los talleres sobre derechos humanos y valores democráticos». 

Laboratorios ciudadanos y memoria de paz viva

¿Cómo habilitar lugares de encuentro abiertos a la participación de cualquiera para la colaboración, experimentación y creación colectiva de proyectos que buscan mejorar la vida en un lugar? Esta es la pregunta recurrente de Marcos García, de la Asociación Espacios Comunes y Fundación Hebras de Paz Viva, de España.

Marcos García, de la Asociación Espacios Comunes y Fundación Hebras de Paz Viva, de España. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.
Marcos García, de la Asociación Espacios Comunes y Fundación Hebras de Paz Viva, de España. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.

Puede resultar un cuestionamiento abstracto si no se aterriza, pero todo cobra sentido cuando García expone las fotografías de lo que hace en los laboratorios ciudadanos y de memoria de paz viva que lidera. «No me siento del ámbito de los museos ni de la memoria, pero no son ámbitos que me sean ajenos totalmente». Y es que ni los museos ni la memoria están acabados totalmente. No están escritos en piedra, no se pueden entender como dados por sentado. Los museos y la memoria —las memorias— están vivos, y hacia eso transita García al promover lugares para la experimentación y la cooperación.

«Creo que si podemos aumentar las posibilidades de transformación de la ciudad, más justa, más libre, más sostenible, es necesario que haya un incremento de la exploración y la cooperación social». Ahora sí, ¿cómo lo aterriza? A partir de una idea de experimentación abierta, como el diseño de prótesis con forma de mano o muñón para jóvenes con discapacidad física, con alternativas tan precisas que permiten, desde los diferentes prototipos, tocar la guitarra o comerse un yogur. Esto ha permitido, por ejemplo, mejorar la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes de Nariño, víctimas de las minas antipersona.

Un elemento importante de estos laboratorios ciudadanos es la documentación de los hallazgos y los errores porque permitirán aplicar y expandir lo que funciona, y desechar lo que no sirve.

Un nuevo lugar para todas las memorias, ¡todas!

María Gaitán, Marcia Scantlebury, Luisa de Peña, Marcos García y Edwin Arias, ponentes del Diálogo Iberoamericano de Pares. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.
María Gaitán, Marcia Scantlebury, Luisa de Peña, Marcos García y Edwin Arias, ponentes del Diálogo Iberoamericano de Pares. Crédito: Andrés Correa para el CNMH.

En Colombia se está gestando la construcción física y social de un nuevo museo de memoria para Iberoamérica. Se trata del Museo de Memoria de Colombia, a cargo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), donde se espera recoger, acoger y reconocer procesos como los de Chile y República Dominicana, o los laboratorios ciudadanos de España, para levantar «un colaboratorio de memorias vivas», como afirmó María Gaitán, directora del CNMH. Además, se espera mostrar una historia que merece ser contada de manera más extensa: «No solamente estamos abriendo un espacio que para nosotros es el lugar de memoria de Colombia, nacional, sino que, a la vez, estamos invitando a Latinoamérica a que construyamos una sala que debemos también tener, porque nuestra América tiene una historia común que todavía no la hemos hecho tan visible»

Para Gaitán también es clave compartir y entender conjuntamente que, si bien el edificio del Museo de Memoria de Colombia aún no está terminado, actualmente sí se está construyendo «desde lo que se hizo anteriormente y desde lo que este Gobierno del cambio busca con la memoria histórica». Esto es rendirle honores «a las resistencias de nuestros antepasados que hoy son víctimas», afianzar un lenguaje común «con el que podremos avanzar juntos por el mismo horizonte y el mismo camino», y esencialmente «poder mirarnos a los ojos, así tengamos diferencias».


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