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Convesatorio sobre Barú: los conflictos de la paz

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Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

21 Oct 2015


Convesatorio sobre Barú: los conflictos de la paz

¿Cómo resolver los conflictos sociales, ambientales y territoriales en zonas donde confluyen intereses de grupos económicos y políticas públicas de desarrollo o de conservación ambiental?, ¿Cómo garantizar el respeto de los derechos colectivos de las comunidades étnicas que no tienen tierras tituladas? Estos son algunos interrogantes de los cuales se hablará en el conversatorio Barú: los conflictos de la paz que se realizará el próximo miércoles 28 de octubre desde las 9:00 a.m. en el auditorio 209 del Edificio Fernando Barón en la Universidad Javeriana de Bogotá (Entrada libre hasta completar aforo).

El equipo de enfoque étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) ha apoyado procesos de reconstrucción de memoria que sobrepasan la victimización en el conflicto armado colombiano. Uno de esos procesos fue la investigación realizada por miembros de las comunidades de Barú, Ararca, Santa Ana y Pasacaballos, ubicadas en Cartagena (Bolívar), un territorio donde no hay un conflicto armado pero que sufre un conflicto social y territorial latente, en el que se cruzan modelos de desarrollo de varias industrias -incluyendo la hotelera-, políticas públicas de conservación, ordenamiento territorial y reclamos por la pérdida de territorio.

“Estas problemáticas no están asociadas al conflicto armado, pero sí a un modelo económico que ha traído un desarrollo que no ha sido consultado con las comunidades, expresado en proyectos turísticos e industriales. Es una problemática que visibilizamos en Barú, pero que se repite en otras zonas del país por cuenta de esos modelos económicos que van a afectar la pervivencia y la paz de estas comunidades” expresa Patrick Morales Thomas, coordinador del enfoque étnico del CNMH.

Durante el 2013 y hasta mediados del 2014, el Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos de la Universidad Javeriana, con el apoyo del Programa para Afrodescendientes e Indígenas de Acdi/Voca, realizó el proceso de acompañamiento e investigación en torno a las problemáticas y aprendizajes alrededor de la titulación colectiva, el ordenamiento territorial y el manejo de los recursos naturales en el  Caribe.

En Cartagena fueron ocho consejos comunitarios insulares los que participaron de procesos formativos y espacios de encuentro para diagnosticar y analizar la situación territorial, histórica, ambiental y jurídica de estas comunidades. Como resultado, los consejos comunitarios y el Observatorio, produjeron  una serie de cartografías de la península de Barú y de la isla de Tierra Bomba que pone en perspectiva los lugares de importancia cultural y ecológica, en contraste con  los conflictos socio-ambientales que obstaculizan la legitima reclamación de los afrodescendientes por la titulación colectiva.

Barú: los conflictos de la paz busca entonces generar un diálogo con la participación de actores sociales, institucionales y académicos en torno a los retos que implican los conflictos sociales, ambientales y territoriales en zonas donde confluyen diferentes intereses económicos, políticos y propuestas de conservación para las poblaciones negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras.

Consulte aquí la agenda completa y los invitados al conversatorio

 


Barú, conflictos, Conversatorio, Paz

Premios Óscar: el drama humano que alojan los conflictos

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Autor

CNMH

Fotografía

CNMH

Publicado

16 Mar 2018


Premios Óscar: el drama humano que alojan los conflictos

A propósito de la reciente nominación del Abrazo del Serpiente a la 88ª edición de los Premios Óscar, CINE+MEMORIA quiere recomendar entre la selección de habla no inglesa, tres películas (A War, Theeb y El hijo de Saul) que exploran, cuestionan e interpelan a los espectadores sobre la tragedia de la guerra. 



A WAR

Entre la sensatez y sensibilidad de las circunstancias que abrigan a las guerras.


El cine siempre ha sido un instrumento político, público y artístico para des–construir los relatos de las guerras, de forma especial el conflicto afgano es sin duda uno de las confrontaciones más documentadas en la historia contemporánea del cine, sus motivaciones han sido la inspiración creativa de muchos directores.


A War (Krigen) del director danés Tobias Lindholm, representa este tipo de cine al narrar las dinámicas propias de confrontación del conflicto desde un perspectiva moral y profesional del servicio militar; dilema complejo al cual apuesta el director, ya que no solo reclama, sino actualiza el debate sobre la actuación de agentes estatales en la guerra de Afganistán en relación a la violación de los derechos humanos. 


Tema que sin duda es polémico y constituye otro de los méritos del film, ya que su forma particular de entretejer los matices de la política de derechos humanos, nos permite -a través de su cinematografía- hacer parte de un juego de roles, que cuestiona la esquina desde la cual comprendemos, justificamos y juzgamos las dinámicas de la guerra, sus escenas consiguen compaginarnos esporádicamente entre roles de culpables e inocentes; interpelando al espectador sobre su lugar “admisible” en la guerra.


Estrategia de Lindholm que además deja al descubierto la ambigüedad de los contextos y repertorios de la ética humanitaria, evidenciando su carácter condicional al sujeto, espacio y tiempo del acontecimiento violento, que en tiempos de guerra parecen ser tan flexibles e interdependientes a nuestra propia supervivencia.

 

THEEB

La cuota jordana a la categoría de mejor película de habla no inglesa.

El cine que representa conflictos armados se ha quedado con un espacio en nuestros recuerdos a través de películas como La vida es bella, Las tortugas también vuelan,  Kamchatka, Buda explotó por vergüenza y Los colores de la montaña, que relatan las vidas de los niños y su cotidianidad en contextos de guerra.

Theeb, es el nombre de un niño de una tribu de beduinos nómadas del desierto jordano, quien como todo infante que vive en un territorio de conflictos, no entiende de bandos o ideologías políticas, de contextos sociales y enemigos. En él se refleja la pureza infaltable de un niño, la cual es acorralada por el agobio, la incertidumbre y la desgracia de las confrontaciones bélicas. La cinta de Naij acude a la sensibilidad que genera el lado de los inocentes, pues Theeb emprende camino con su hermano, el reemplazo paterno tras la muerte de su padre, para guiar a un oficial británico en la época de la primera guerra mundial. Un camino de dificultades, confrontaciones y muerte con el que no tenía que ver y al que no puede huir.

Las narraciones que evidencian la angustia de los niños en las guerras como Theeb,  han generado una reflexión más profunda en el público, pues se desconectan por un momento la ideas que sostienen la defensa del uso de la fuerza como un mecanismo para lograr la riqueza, la conquista y el poder en algunos de los aspectos de la sociedad, y da paso a un pensamiento más inestable pero puro, como en un niño, sobre nuestros conceptos de justicia, venganza, y solidaridad.

 

EL HIJO DE SAÚL

107 minutos con la muerte

El pasado 11 de febrero llegó a cines colombianos El hijo de Saul, del director húngaro László Nemes, película basada en la historia de los Sonderkommandos, prisioneros judíos utilizados para trabajar en los campos de concentración nazi, especialmente en las cámaras de gas llevando los prisioneros -en muchas ocasiones su familiares o amigos- para quemarlos.

El director László Nemes interna a los espectadores en la desesperación del protagonista, Saul Auslander, uno de los Sonderkommandos, para mostrarnos las complejidades de la vida al tener de frente la muerte. De manera directa y precisa, El hijo de Saul es una película para deleitarse con una narrativa nunca antes vista, y hablada, sobre el holocausto nazi, que nos introduce en las diferentes maneras creativas que pueden surgir a la hora de relatar un tema tan saturado. Es una película que le hace un llamado de atención a los realizadores nacionales, invitándolos a contar y recontar el conflicto armado colombiano desde otras ópticas.

Esta producción audiovisual está contada narrativamente desde la experiencia de Saul a través de dos líneas. La primera como prisionero, pero a la vez verdugo. Como héroe y antihéroe, mostrando episodios claves en la labor de él como Sonderkommando. Con el desasosiego que le produce encontrar su rendición moral con un joven, que identifica como su hijo, y al cual quiere salvar del fuego al darle digna sepultura.

-“Traicionaste a los vivos por un muerto”-, le dice un compañero, Sonderkommando, a Saul Auslander (Géza Röhrig).

La segunda es el peso que le da el manejo de la cámara, siempre un Saul en primer plano, reflejando su angustia, dolor, frustración, temor, rabia; algo que muestra el dolor de la guerra.  Una estrategia narrativa de alta calidad que se fortalece de planos secuencias, con un destacado sonido que hace juego con el solido discurso de los personajes. Una película con mirada de documental.

 

Son estas las razones por la cuales recomendamos A war, Theeb y El hijo de Saul, en esta entrega especial de CINE + MEMORIA sobre los films que hacen carrera por la estatuilla a mejor película de habla no inglesa de los premios Oscar.

La ceremonia de entrega de los Premios Óscar 2016, será el próximo 28 de febrero en el teatro Dolby de Los Ángeles. 

Publicado en Noticias CNMH


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Tierras y conflictos rurales

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Autor

Isabel Valdés

Fotografía

Isabel Valdés

Publicado

24 Nov 2016


Tierras y conflictos rurales

 

El informe “Tierras y conflictos rurales. Historia, políticas agrarias y protagonistas” del CNMH se lanzó el pasado 3 de noviembre en Bogotá. Sin duda este será, y es, un referente para los que están dedicados a estudiar el tema agrario y del conflicto armado en Colombia. 


Este documento hace parte de una línea de creación sobre el tema agrario que se planteó desde el año 2008 por parte del Grupo de Memoria Histórica; donde salió publicado el primer libro “Tierra en disputa”, seguido del informe “Norte del Valle del Cauca”. Es un trabajo colectivo de un equipo nacional conformado por Carolina Castro, Álvaro Delgado y Jaime Landinez, como investigadores principales, y Rocío Londoño como asistente de investigación.  Carolina Hormaza y Leonardo Parra como asesores. En aportes estadísticos estuvieron Oscar Segura y Mariana Ríos, además, hay un registro audiovisual del trabajo de campo de los equipos regionales.  Finalmente, este proyecto se logró gracias a la colaboración de los funcionarios de campo regional, y principalmente, a Gonzalo Sánchez, director general del CNMH, quién antes de iniciar los diálogos del proceso de paz, ya tenía la idea de crear una investigación que diera cuenta de la centralidad del problema agrario que ha vivido Colombia. 

“Tierras y conflictos rurales. Historia, políticas agrarias y protagonistas” es el primer texto oficial que cruza la información de base de datos de despojo, desplazamiento, y conflicto armado, y a la vez utiliza fuentes académicas, entidades oficiales, organizaciones sociales, gremios y campesinos. Este revela el complejo y tortuoso proceso por medio del cual los latifundistas colonos, ganaderos, campesinos y agro industriales han accedido a la tierra de la nación en los últimos 120 años. Debido a que Colombia es un país que hace las leyes e inmediatamente pone las excepciones que forjan el carácter del estatuto; se deben transformar los procesos de adjudicación de tierras para evitar fallas.

Durante el lanzamiento, que se llevó a cabo en el Museo Nacional de Colombia, la coordinadora de la investigación, Rocío Londoño, afirmó que este trabajo tiene algunos aportes nuevos que son polémicos, pero que no hay que eludirlos. “Más aún, cuando el Estado ha repartido cerca de 60 millones de hectáreas, y no tiene la mínima información de evaluación de lo  qué ha pasado con estas tierras, o sea, este es el momento en que no sabemos qué uso se le dio o cómo fueron explotadas. Y con esta investigación, ahora existe la posibilidad de conocer las bases de datos de la superintendencia de registro y así saber cómo estas tierras se han movido en el mercado, y de esta forma, saber cómo han sido transadas las propiedades adjudicadas como territorios baldíos en el mercado de tierras.”

En el marco de un debate organizado en del lanzamiento, Miriam Villegas, exgerente del Incoder y coordinadora actual del Programa de Paz del Magdalena Medio, expresó su opinión sobre la importancia de analizar la política sobre la adjudicación de más de 23 millones de hectáreas, contando con las de las comunidades étnicas que son más o menos 35 millones de hectáreas. “La adjudicación de baldíos es la principal política y estrategia para la distribución de tierras en la conformación de la estructura agraria colombiana. Pues, la no realización de reformas agrarias dentro de la distribución de tierras fuera de la frontera agrícola, por programas de baldíos, es lo que ha permitido la concentración de la tierra dentro de grandes concesiones y adjudicaciones de baldíos. Pero también, estoy convencida de que hay leyes que han sido poco conocidas. Un ejemplo de esto es la ley 2059 que inició los procesos de parcelación y colonización dirigida a los predios adquiridos por la Caja Agraria y por el ministerio de agricultura, y los terrenos baldíos. A lo anterior, hay que sumarle que la ley 97 de 1946 tiene un mínimo de adjudicación de 25 hectáreas y un máximo de 5000. Causando así que la distribución de la tierra por rangos de tamaño y estructura modificará el concepto de bimodal, cuando se hablaba del latifundio y el minifundio, por un concepto ya multimodal donde la propiedad no es solamente privada, sino colectiva y las tierras son del Estado.”, dijo. 

Los vínculos entre la tierra, los terrenos baldíos y el despojo fueron resaltados por Jhenifer María Mojica, exfuncionaria del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) y experta en tierras dijo que “este libro recoge muchas fuentes de información sobre antiguas prácticas de despojo. Por lo tanto, este se convierte en un manual de despojo vigente hasta hoy. El cual permitió concluir que, en Colombia es permanente la apropiación de la tierra, el despojo ilegal por fuerza o por el uso de figuras que aparentan ser jurídicamente viables”.La investigación analiza un universo de casi 8.000 folios en donde se identifican baldíos indebidamente ocupados, y también muestra las irregularidades de nuestro sistema de propiedad.  

Tierras y conflictos rurales pone  gran énfasis en la adjudicación de baldíos, puesto que este contribuyó decisivamente a consolidar una estructura de amplía concentración y alto monopolio improductivo de la tierra. “Y es que la finalidad de todo esto era poner a producir la tierra. Para crear riquezas en esos territorios y el resultado fue nulo prácticamente. Yo diría, que de los veinte millones de hectáreas que han recibido medianos, y grandes agricultores; de acuerdo con las cifras que ustedes presentan, no más de un millón se ha dedicado a proyectos agros industriales o de medida intensiva. Y diecinueve millones, están en lo que conocemos como latifundios, ganaderos extensivos que son parte fundamental; en donde radica el problema de la tierra”, declaró Jaime Forero, profesor universitario, y Director del Observatorio Rural de la Universidad de La Salle. 

A pesar de comunicar el desolador panorama  en que vive Colombia en el tema de tierras, este Informe del CNMH tiene un potencial muy fuerte que recoge y analiza la información del Registro Único de Predios y Territorios Abandonados por la Población Desplazada – RUPTA. Permitiendo llegar a varias conclusiones; una de estas, es  el despojo que se ensaño con familias campesinas que tienen pequeños predios. Esto quiere decir,  que más del 70% de las solicitudes de protección de tierras son de predios de minifundio, latifundio y pequeña propiedad, y a partir de esto, se encuentra que las personas que viven estas violaciones de derechos humanos son de un sector específico y es al campesinado.   

La presidenta de la asociación de mujeres indígenas, negras y campesinas de Colombia ANMUCIC, Blanca Flor Valencia, declaró que “gracias a este Informe, tenemos varios argumentos de importancia testificando, lo que han hecho las organizaciones campesinas, regionales, organizaciones locales, Junta de acción comunal y asociaciones de víctimas. Pero vemos que el tema de mujeres, no aparece y para nosotras es tan importante como asociación de mujeres campesinas.” A esta intervención, respondió Rocío Londoño, aludiendo que “este libro no tiene un enfoque de género. Puesto que, el informe de ´Tierra en disputa´ cuenta con un capítulo sobre genero de mujeres. Sin embargo, nosotros trabajamos sistemáticamente las inclinaciones de tierras baldías dadas a mujeres; información que no había hasta el momento. También, señalamos la importancia de la movilización de las mujeres desde la legislación agraria, y si hay que señalar, que a pesar de todo el trabajo que hacen estas diferentes organizaciones; hay muy poco reconocimiento de parte de las organizaciones para con este trabajo.”

Pablo Burgos, documentalista audiovisual del proyecto subrayó, la importancia de ver los videos como parte de una memoria, que hace conciencia a la ciudadanía y para saber qué está pasando en la región con la tierra.

Publicado en Noticias CNMH


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