Autor: CNMH

“Nunca más el memoricidio, nunca más el silencio, nunca más el atropello”

“Nunca más el memoricidio, nunca más el silencio, nunca más el atropello”

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Publicado

7 diciembre 2022


“Nunca más el memoricidio, nunca más el silencio, nunca más el atropello”

(Palabras de clausura de la marcha ‘Iluminemos la Memoria’ de María Gaitán Valencia, directora del Centro Nacional de Memoria Histórica este 7 de diciembre de 2022)

Buenas noches a todas y a todos

Esta es una tarde de las velitas especial. Estamos protagonizando un ritual, por supuesto. Porque los seres humanos necesitamos de rituales colectivos que nos den sentido de pertenencia y que, ante todo, nos hagan sentir que no estamos solas, que somos COMUNIDAD. Y somos COMUNIDAD. Una comunidad diversa y plural, cada una y cada uno con sus dolores, cada una y cada uno con sus anhelos, con sus legados, con sus memorias y sus historias, atravesadas por las mismas violencias.

Las violencias que sufrimos, y ante las que resistimos, no son solo las del conflicto armado que el País político gesto en 1945. Las colombianas y los colombianos sufrimos una ocupación violenta hace ya varios siglos; acogimos a cientos de miles de personas en condición de esclavitud que se unieron a nuestras resistencias; sabemos desde hace siglos lo que es la crueldad, la injusticia, la avaricia de las oligarquías de todos los partidos, la corrupción, el crimen organizado, la impunidad… pero también sabemos lo que es, y seguimos sufriendo, no contar con la educación, la salud, la vivienda adecuadas o con el alimento más básico.

Por eso es tan importante que iluminemos la memoria, como estamos haciendo en esta tarde. La memoria que han querido ocultar, tergiversar o contra la que han atentado por acción u omision. Vivimos en el país del memoricidio, pero eso no tiene porque seguir ocurriendo.

Cuando todas y todos decidimos iluminar hoy las memorias históricas, ir a la raíz del conflicto y de todas las violencias, cuando le perdemos el miedo a la verdad, cuando caminamos juntos y juntas… estamos cantando un mensaje de dialogo a quienes insisten en dividirnos, enfrentarnos, aniquilarnos o asustarnos. No más memoricidio, no más silencio, no atropellos.

Hoy también estamos iluminando al Centro Nacional de Memoria Histórica para que con esa luz asuma el mandato de dedicarse en cuerpo y alma a apoyar los procesos de memoria de las víctimas, de los y las voceras de memorias olvidas, escondidas o tergiversadas, de las organizaciones, de las comunidades, de los pueblos originarios, afrodescendientes y campesinos de Colombia.

La tarea que tenemos por delante -ustedes y nosotros- es inmensa. Para afrontarla debemos recobrar eso que las violencias nos han hurtado: la confianza en el otro, en la otra. La confianza nos permite crear comunidad y como comunidad, ustedes lo saben, seremos invencibles. Queremos ser la memoria de los olvidos provocados, queremos aprender y caminar con todas las memorias de este pueblo resistente que, a pesar de tanto golpe, de tanto dolor, no se ha dejado doblegar.

Estamos en un tiempo de cambios, unos que afectan el ritmo de la tierra, otros que impactan nuestra economía pero otro, que nos alienta a pensar que una Colombia en paz es posible y a eso debemos apostar juntos, juntas, sin delegar. Debemos ser partícipes, debemos estar alerta, debemos cuestionar, pero, ante todo, construir. La paz total es posible y será con todos nosotros y nosotras o no será.

Gracias por aceptar esta invitación, por acompañar la construcción de las memorias y por iluminar el necesario rumbo que el Centro Nacional de Memoria Histórica está tomando. Disfruten de la tarde y de la noche de las velitas. Somos COMUNIDAD y nos gusta compartir con la gente que amamos y con la que construimos un nuevo país.

Somos la memoria del olvido.


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El arte de la 26: un ejercicio que resiste, organiza la rabia y construye memoria

El arte de la 26: un ejercicio que resiste, organiza la rabia y construye memoria

El arte de la 26: un ejercicio que resiste, organiza la rabia y construye memoria

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CNMH

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Publicado

6 diciembre 2022


El arte de la 26: un ejercicio que resiste, organiza la rabia y construye memoria

 

En el segundo día de la Semana por la Memoria, la fotografía y otras expresiones artísticas fueron el eje de conversación. La exposición «Aquí organizamos la rabia, aquí construimos memoria» ya cuelga en la calle 26 y puede ser visitada por todos los transeúntes.

Si un verbo es acción, el arte deberá ser conjugado. Resiste, construye, reivindica, limpia y abre caminos. El arte es acción en el pecho de Mary Garcés, con su delantal negro y las lentejuelas pegadas que ella misma ha cosido, y que dejan leer las palabras ‘Costurero de memoria’, un colectivo bogotano dedicado desde 2013 a tejer y bordar al que llamaron «Kilómetros de vida y de memoria», por ese trecho infinito y cuesta arriba que les ha tocado andar a las víctimas de Colombia.

 

El arte de la 26: un ejercicio que resiste, organiza la rabia y construye memoria

 

El arte es resistencia hecha verbo en la voz poderosa de Las Comadres, que cantaron en la noche del frío martes a los ausentes-presentes, que reclamaron con orgullo el poder de su identidad, que exigieron al Estado protección ante el asedio de las violencias. También las resistencias toman forma en idioma embera conjugado en rap con Embera Warra, que cerró la jornada reivindicando a sus ancestros, pero también a su territorio y su idioma.

El arte es la poesía preñada de fuerza y memoria de Chico Bauti, que animó a “elevar el vuelo del ave migratoria” para volver a ser, para volver a poder ser.

El arte también se puede transportar y repetir desde que el ingenio del ser humano pensó en la posibilidad de congelar el tiempo, hacerlo pasar por un cuarto oscuro, y revelar instantáneas de momentos en papel, aunque ahora los vericuetos de la tecnología permitan crearlo desde un celular. El arte son las fotos de Luisa Vélez, Nelson Cárdenas, Leonardo Díaz, Eric Arellana, Jorge Mora y Juliana Ladrón de Guevara, que han demostrado cómo se organiza la rabia y se hace memoria levantando telares en la Avenida Jorge Eliécer Gaitán, popularmente conocida como calle 26, el escenario donde gravita la Semana por la Memoria que lidera el Centro Nacional de Memoria Histórica. La exposición muestra algunos de los registros fotográficos de las poderosas movilizaciones sociales que han pasado o han partido de esta simbólica calle de Bogotá.

Vecina de Teusaquillo, Mary llegó a la carpa de las conversas como una de las invitadas de «Arte para resistir y para construir», el primer diálogo del segundo día de programación, que reunió a representantes de organizaciones como MOVICE, Fundación Hasta Encontrarlos, el Costurero de la Memoria «Kilómetros de vida y de memoria» y la Fundación Nydia Erika Bautista. En la tarde, el arte engarzado con las resistencias siguió siendo tema de conversación con Luisa Vélez, Nelson Cárdenas, Leonardo Díaz y Eric Arellana, en «Aquí organizamos la rabia, aquí construimos memoria», un diálogo que convocó a más de 60 personas y giró en torno al ejercicio específico de la fotografía y cómo esta ha transitado alrededor de la 26 y su condición de arteria para darle voz a diversas demandas en algunas de las protestas recientes del país.

 

 

El arte que repara y libera, y que necesita democratizarse

Es en la fuerza evocadora de la imagen que reside la posibilidad de representar el dolor y la resistencia ante la desaparición forzada, el delito de lesa humanidad que borra no solo a la persona, sino las relaciones con sus familiares, con su entorno, como precisó Felipe Barreto, de la Fundación Nydia Erika Bautista. Por eso hay murales con rostros de desaparecidos, como el de Nydia Erika, precisamente, en la calle 72 con Caracas, en Bogotá, o se crean las galerías itinerantes del MOVICE en diferentes ciudades del país, que salieron a la calle para construir memoria de la otredad: de los punkeros, de los metaleros, y de todos aquellos que han corrido el riesgo de pensar diferente, como los militantes de la UP…

Pero el arte tiene otras nociones esenciales, como “el acompañamiento psicosocial, como herramienta efectiva para sacar esos dolores que se guardan, para transmutar esos recuerdos que vienen desde el dolor. Muchas familiares, muchas víctimas, hacen arte cotidianamente, solo que no lo ven de esa forma”. En eso cree Felipe, que acompaña iniciativas de memoria en todo el país y comparte herramientas artísticas para que esas voces que no se han tecnificado en estos temas puedan hacerlo, como en los Montes de María, donde tallan esculturas en madera, o en Buenaventura, donde hacen obras de teatro al aire libre.

Pero este sentido estético y liberador no es el último eslabón siempre. El arte como vehículo de memoria encuentra trabas que deben ser superadas a diferentes niveles para que estalle realmente, para que sea una revolución y provoque la acción. Confrontar la apatía social que se presenta en la ciudadanía amplia y crear incidencia en los medios de comunicación masivos para hablar sobre memoria y procesos de organizaciones de víctimas es uno de sus principales retos. Que en televisión masiva, en horario prime time, veamos películas sobre el conflicto. Que dejen de vandalizar, en Putumayo, la lápida de las hermanas Galárraga, torturadas y asesinadas. Que la conversación la hagan los mismos, y se extienda. Que la anestesia general de la violencia deje de ser “lo normal”.

Para esto también tienen una respuesta las organizaciones de víctimas y Derechos Humanos, que hablan fuerte y claro sobre lo que sueñan: “No nos centremos solo en la víctima, porque eso hace que la gente se sienta como espectadora. Debemos pensar sistémicamente qué tipo de cosas hemos normalizado en un país donde no tenemos tiempo de hacer duelos, porque la memoria no es algo que pasó y podemos tomar distancia desde ahora, desde el presente, sino algo que sigue pasando”, como afirmó Claudia Girón, también del costurero.

Hacer articulación de ciudadanía desde el centro y la periferia, crear un vínculo entre  academia y procesos y espacios de memoria, tejer procesos para visibilizar victimizaciones a nivel nacional, y sobre todo, reconstruir la confianza para que el diálogo se abra son algunos de los reclamos de las organizaciones al Estado, al Centro Nacional de Memoria Histórica, y a la ciudadanía en general. Sobre la calle 26 se puede empezar a andar este camino, con la transformación del Museo de la Memoria. Convertirlo en un museo vivo, en el que las víctimas se sientan representadas y partícipes; que no se quede en la monumentalidad del edificio, sino que se territorialice la memoria en un ejercicio pensado y articulado, es una de las tareas primordiales. Si el arte resiste, construye, reivindica, limpia y abre caminos, el Museo de la Memoria puede ser su casa. Tiene que serlo.

 

El arte de la 26: un ejercicio que resiste, organiza la rabia y construye memoria

 

«Aquí organizamos la rabia, aquí construimos memoria»

“Me pasa que los recuerdos infantiles son recuerdos de las fotos”. Nelson Cárdenas, un fotógrafo romántico con aspiraciones tal vez demasiado abarcadoras, recuerda viendo álbumes. Y es que a la imagen le ha dejado todo: la posibilidad de ser evocación para sí y memoria para todos. “Sabemos que lo que ocurrió en este levantamiento [refiriéndose al Estallido Social] ocurría antes. Desaparecían gente. Siempre fue así, solo que no había fotos. Y no es igual que te hablen de taches a que te muestren los taches”.

Ha organizado la rabia, como reza el nombre de la exposición colectiva en la que participa y la conversa que lo ha juntado con algunos de sus colegas en la tarde bogotana más lluviosa de la última semana. Ha tomado fotos a lo largo de la calle 26 en las marchas que dejó el último estallido social del país, y ahora habla sobre ellas como instrumento para hacer memoria.

No es casual, porque esa relación siempre ha existido, como recuerda Luisa Vélez, “pero [ahora] estamos viviendo un momento particular y muy rico del quehacer fotográfico. Para algunos está en una grave crisis, porque se borran las líneas desde la construcción de memoria individual, de los medios de comunicación, del activismo, y de alguna forma estamos surgiendo a una multiplicidad de relatos que nos permite desde nuestra experiencias individuales crear un relato”. Puede tener sus riesgos, pero enriquece una narrativa que, como las memorias, solo se completan cuando cada uno, cada una, tiene el derecho a contarla.

 

 

Esas nuevas posibilidades merecen ser escuchadas, y saber cómo -sostiene Leonardo Díaz-, porque “cada segundo estamos haciendo historia”. Pero más allá del formato, de la inmediatez en la palma de la mano, la historia se abre ahora para todos ante la importancia que cobra el espacio, la calle 26, que desde la construcción del aeropuerto El Dorado fue “la entrada y la salida burguesa (…). Esa avenida bonita, donde está el centro administrativo, donde está la puerta para no mostrar el país real”. El relato, como las tecnologías, también dan la vuelta, y las manifestaciones que recientemente se han gestado en ese Eje de Paz y Memoria abren el espacio a una nueva narración artística y la posibilidad de tomarnos las paredes, las calles.

Que sean los muros los que hablen en grafitis, en fotografías, demuestran que las nuevas posibilidades están siendo escuchadas, que la tecnología abre caminos, que el arte resiste y construye. El verbo ya está siendo conjugado. El arte es más que sustantivo.


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La 26 comenzó a iluminarse con la memoria de quienes la habitan

La 26 comenzó a iluminarse con la memoria de quienes la habitan

La 26 comenzó a iluminarse con la memoria de quienes la habitan

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CNMH

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CNMH

Publicado

5 diciembre 2022


La 26 comenzó a iluminarse con la memoria de quienes la habitan

 

  • En la primera jornada de la Semana por la Memoria, la conversa giró en torno a la Avenida Jorge Eliécer Gaitán, popularmente conocida como la calle 26, que convocó a algunos de sus habitantes para hablar de sus retos en materia de memoria y cohesión social.
  • Un mural pintado por el Colectivo M9S comienza a darle una nueva cara al sector entre las carreras 15 y 17.

Todo empezó un poco antes, pero el punto de inflexión fue el 9 de septiembre de 2020. En plena pandemia del covid, Bogotá y Colombia despertaron con la noticia del asesinato, a manos de policías, de Javier Ordóñez, un abogado que hasta su último aliento reclamó su derecho a vivir: “¡Ya, por favor! ¡Ya no más!”.

Todo fue meses atrás, cuando el Colectivo M9S (Movimiento 9 de Septiembre) se organizó. Pero no hubo punto de retorno luego del estallido social que provocó la muerte de Ordóñez. Manifestaciones, gritos y rabia por la brutalidad policial, que se extendió con virulencia hasta matar, al menos, a siete civiles más, y herir a otra docena de personas y arrestar a cerca de 70.

Ese fue el germen. Desde entonces, los miembros de M9S tienen nombre colectivo y así les gusta que les llamen. Prefieren el anonimato, dice uno, mientras agita la lata de aerosol amarillo que comienza a formar la palabra ‘LAS’. Sobre la Avenida Jorge Eliécer Gaitán, popularmente conocida como calle 26, desafían el sol capitalino de diciembre, e inauguran la Semana por la Memoria, convocada por el Centro Nacional de Memoria Histórica, pintando paredes. Haciendo lo mismo que a otros tantos les costó la vida, como fue el caso de Diego Felipe Becerra.

La 26 comenzó a iluminarse con la memoria de quienes la habitan

Son siete, aunque ese lunes decembrino solo hay cinco. El par que falta se sumará pronto, al tiempo que comience a revelarse la frase que pintan, ‘TODAS LAS MEMORIAS TODAS’, que se sumará a un repertorio urbano que ya está instalado en la mente de quienes deambulan por sus esquinas rayadas. El de ‘POLICÍA ASESINA’ lo dejaron muy cerca al hotel Tequendama, en el sector de La Macarena. También estamparon su sello en Verbenal, o en Soacha. En todas las localidades en las que mataron personas en ese 9S inolvidable, doloroso. Cuanto más cerca a los CAI, o a cualquier otro lugar de los hechos, mejor. “Nos reúne la causa”, dice uno por todos.

Seguirán derramando la pintura de ocho aerosoles y 7 galones y medio de vinilo en la interminable pared de la cara norte de la 26, justo al frente del Cementerio Central de Bogotá, hasta que completen la frase que ahora los convoca. Desconocen los metros cuadrados o lineales que ahora llenan de color, pero ahora hay algo que les preocupa más: que se esconda el sol.

La 26 comenzó a iluminarse con la memoria de quienes la habitan

«Calle 26, la memoria invisibilizada»

Pero ahí se quedó el sol. Siguió iluminando la calle 26, que fue la gran protagonista de la tarde, y no solo por el mural. Alrededor de esta avenida, que es frontera entre dos localidades con realidades diferentes, en la que limitan proximidades políticas, sociales, económicas, giró la primera conversa de la Semana por la Memoria.

«Calle 26, la memoria invisibilizada» convocó a tres vecinxs del sector, tres líderes y lideresas: Sergi Gómez, arquitecte, ilustradore, organizadora de La Contramarcha, miembro de La Maleza Colectivo y defensora del espacio público como el espacio de los nadies; Efraín Núñez, lingüista de la Universidad Nacional, habitante de la localidad de Teusaquillo, más exactamente del barrio Armenia, y John Mario morales, promotor social que trabaja por el abordaje territorial de niños, niñas y jóvenes en situación de calle. Elles conversaron sobre la 26 como lugar simbólico, habitado y recorrido por muchas personas a diario, y olvidado en el más hondo sentido de la memoria que atesora.

Sergi recordó cómo la calle 26 ha sido un espacio importante en su formación, como egresada de la Universidad Nacional y por lo que significó en sus épocas de estudiante, con un componente político muy fuerte que se ha ido construyendo y consolidando. Lo pueden decir los habitantes del barrio Santa Fe, donde trabaja por los Derechos Humanos, por la comida, por la dignidad, en un territorio en riesgo constante debido a la agresión policial, que se siente con más intensidad ahí que en otros lados.

Y es que la 26 ha sido epicentro de la cultura de la movilización política y el encuentro social. Ha sido importante para el movimiento feminista local; ha visto cómo se configura el Eje de la Memoria, un espacio de disputa importante. Es testigo diario de cómo en el lado norte la clase más alta mira con recelo a sus vecinos del sur.

“Hoy estoy aquí, porque somos. Porque somos todas y todos los que estamos acá”. Efraín habló en plural para referirse a sus vecinos del barrio Armenia, un pequeño sector con forma de diamante que pocos saben dónde queda, pero al que han decidido sacarle brillo. No basta mencionar su nombre, sino que toca completarlo de una explicación geográfica que lo ubica en la localidad de Teusaquillo, una frontera tan compleja como rica, y donde hace seis o siete años entendieron que “no nos podíamos construir nosotros solos”, y empezaron a entenderse como el importante corredor de memoria de Bogotá y del país que se ha levantado en los Cerros Orientales. Sin embargo, hay brechas que cerrar. “Para mí la 26 es una ruptura, porque nos enseña la modernidad que podemos ser, pero nos divide de lo que somos, cuando los vecinos podrían transitar fácilmente. Creo que la localidad de Teusaquillo es el corazón de Bogotá, y desde el corazón hemos querido reconstruir ese tejido”.

La 26 comenzó a iluminarse con la memoria de quienes la habitan

Ya no es fácil cruzar de un lado a otro por el Transmilenio, el sistema de transporte masivo que dividió la avenida y que no existía cuando John Marlon la conoció, en la época de las violencias hacia los transeúntes, los recicladores, quienes arriaban su carreta sobre esa arteria y se extinguieron a la fuerza para darle paso a los buses y articulados. Desde que empezó a rodar Transmilenio, llegó “la ciudad de las rejas que niegan el espacio público -complementó Sergio-. El gran Museo de la Memoria, edificios altos, el Centro Distrital de Memoria, pero no hay una conexión peatonal, sino que sigue primando lo vehicular: el sistema masivo de transporte en lugar de caminar”.

No por nada, para John, la avenida 26 es una transformación. Tiene razón en eso de que siempre está cambiando su paisaje urbano, como cierto es que también se ha olvidado de recordar. “Tumbaron El Cartucho y no hicieron una memoria de lo que había ahí, de la gente que murió, de los que desaparecieron”, reclama, pero entrega soluciones, piensa en respuestas a esa memoria invisibilizada que hoy lo convoca sobre la calle que ha caminado tantas veces. Cree en el poder de la imagen, del muralismo, de hacer viva la ciudad con colores que pinten la memoria a cambio de las rejas que la han aislado.

Habitar la ciudad es otra de las propuestas de estos vecinos de la 26, que creen férreamente en la construcción de paz y el reconocimiento de la memoria desde el territorio. Por eso le sacan brillo a diamantes en bruto que son barrios escondidos, o trabajan con los habitantes de calle, que solo son vistos  -a veces luego de ocho, diez años- en el lugar en el que siempre han estado cuando la oficialidad necesita el espacio público. Por eso apoyan los procesos populares de resistencias, como el movimiento marica del barrio Santa Fe, que se apropió del Parque del Renacimiento y creó una escuela popular abierta para las personas que han vivido violencias sexuales y trans.

“Si hay una propuesta de paz, debe haber una conciliación entre estas dos realidades”, remata Sergi. Entre la monumentalidad y lo aparentemente diminuto, entre lo vehicular y lo peatonal, entre lo vivo y lo inerte, entre lo que ha decidido olvidar para nunca más dejar de recordar


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Los Pijao del sur del Tolima mantienen el espíritu del viento

Los Pijao del sur del Tolima mantienen el espíritu del viento

Los Pijao del sur del Tolima mantienen el espíritu del viento

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CNMH

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CNMH

Publicado

2 diciembre 2022


Los Pijao del sur del Tolima mantienen el espíritu del viento

  • En Coyaima, Tolima, se estrenó el documental «La ACIT. Resistencia y Memoria Ancestral del pueblo Pijao», producto audiovisual para aportar a la reconstrucción de la memoria de las comunidades indígenas descendientes del cacique Calarcá.
  • Líderes de 11 cabildos indígenas y campesinos participaron en la construcción del documental que recoge su historia, su resistencia ante el conflicto armado, y el nuevo plan de vida para la pervivencia de sus comunidades.

Todavía se guarda el espíritu del viento —la diosa Ibanasca— en la cima del cerro Pacandé, en el sur del Tolima. De Coyaima, Natagaima, Chenche, Balsillas, Chenche Asoleado, Prado, Dolores, Zanjahonda, Chaparral, Amoya La Virginia, Ortega y Mesas de San Juan, los 11 cabildos que conforman la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT), llegaron pijaos, semillas de resistencia, herederos del cacique Calarcá, defensor de Ima —la madre tierra— para verse en las imágenes del documental La ACIT. Resistencia y Memoria Ancestral del pueblo Pijao.

“Como miembros de la ACIT y pijaos que somos, buscamos siempre que se pueda honrar la memoria de nuestros ancestros, porque siguen vivos. Recordarlos, decirle a la gente que seguimos aquí resistiendo con nuestros rituales”, señala Fleyder García Vera, líder juvenil pijao en el documental, que da cuenta de la pervivencia de este pueblo indígena a pesar de la afectación del conflicto armado. Este producto audiovisual, construido por líderes territoriales de la ACIT, con el acompañamiento del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), se estrenó en Coyaima, en la Institución Educativa Técnica Agroindustrial Juan XXIII.

 

Historia, resistencia y plan de vida

La ACIT. Resistencia y Memoria Ancestral del pueblo Pijao refleja tres ejes narrativos centrales para el pueblo Pijao: su historia, la resistencia indígena y campesina ante el conflicto armado, y las nociones, experiencias organizativas y liderazgos clave para construir su nuevo plan de vida. Contra el riesgo de exterminio físico y cultural que representa la violencia de los grupos armados, están presentes la chicha, la partería, el poder del tabaco, la medicina ancestral, la guardia indígena y su música, algunas de las tradiciones que guardan la esencia de su identidad.

“Todo el sur del Tolima, desde 1948 hasta el momento, ha sido un foco de violencia. Tuvimos primero la interpartidista entre conservadores y liberales, después surgieron en los 60 los grupos armados irregulares y desde ahí se ha venido violentando al campesino y al indígena”, narra el gobernador del Resguardo Palma Alta, Wilson Pramo.

 

Resistencia y memoria para pervivir

Sobre la producción de La ACIT. Resistencia y Memoria Ancestral del pueblo Pijao, Claudia Restrepo, integrante del equipo de Apoyo a Iniciativas de Memoria Histórica del CNMH, contó que durante el primer semestre de 2020 se realizó una serie de jornadas de capacitación alrededor de la memoria histórica y el lenguaje expresivo audiovisual desde las voces de líderes y representantes de los 11 cabildos de ACIT, y se construyó el guión de manera colectiva. “A través de este producto, la ACIT tuvo como objetivo afianzar el conocimiento sobre el lenguaje audiovisual y apropiarlo desde sus líderes, quienes participaron de manera activa en la producción”, explicó.

En el segundo semestre, se realizó la producción del video documental. Los líderes de cada territorio, sobre todo jóvenes activos en sus comunidades, entrevistaron a sus mayores, cuyos saberes ancestrales sirvieron como insumo fundamental para el documental. Para complementar las grabaciones, el equipo de Apoyo a Iniciativas de Memoria Histórica viajó al territorio para entrevistar a los líderes adscritos a la organización.

La ACIT se constituyó como movimiento indígena desde 1993. Y a partir de la creación de la organización, sus integrantes elaboraron una propuesta política y económica en busca del reconocimiento de la soberanía territorial y comunitaria de los pueblos indígenas. Sus acciones alrededor de la reconstrucción de la memoria histórica han logrado articular la participación de 11 cabildos indígenas y campesinos en los territorios ancestrales de Coyaima y Natagaima, que corresponden al sur del Tolima y se extienden a parte del departamento del Huila. Su esfuerzo por conservar su tradición e identidad, junto con el legado del cacique Calarcá, mantiene al Mohan dominando las corrientes del río Saldaña y al espíritu del viento soplando en la cima sagrada del cerro de Pacandé.


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La memoria de Alfredo Correa de Andréis ya tiene su lugar en Barranquilla

La memoria de Alfredo Correa de Andréis ya tiene su lugar en Barranquilla

La memoria de Alfredo Correa de Andréis ya tiene su lugar en Barranquilla

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CNMH

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Publicado

2 diciembre 2022


La memoria de Alfredo Correa de Andréis ya tiene su lugar en Barranquilla

  • En la Casa de la Memoria de Barranquilla se instaló un memorial en honor al sociólogo, docente e investigador, asesinado en 2004 como resultado de un plan entre el Bloque Norte de las AUC y miembros del DAS.
  • Este memorial y otro inaugurado recientemente en el mismo lugar de Barranquilla, en honor al profesor Jorge Freytter Romero, corresponden a procesos de memoria relacionados con la persecución y asesinato sistemáticos de docentes en esa ciudad en la década de 2000.

Familia, amigos y compañeros del profesor Alfredo Correa de Andréis inauguraron una escultura memorial en su honor.  Han tenido que pasar 18 años desde que, el 17 de septiembre de 2004, sicarios coordinados por el Bloque Norte de las AUC y el DAS asesinaran al sociólogo para que la Casa de la Memoria, en el Parque Universal de la capital del Atlántico, acoja este lugar de memoria que se develó el pasado sábado 26 de noviembre.

“Esta escultura, sin duda, desempeña un papel de recordación, homenaje y ejemplo que nos obliga a reflexionar sobre nuestra existencia y que necesariamente nos tiene que comprometer a todos con la problemática social y educativa en nuestro país, aún corriendo el grave riesgo de perder la vida”, señaló Raúl Correa de Andréis, quien recordó a su hermano Alfredo como un humanista y un demócrata.

El artista Wilfrido José Polo Salas trabajó junto a la familia del profesor Correa de Andréis para plasmar su recuerdo en una estatua de tamaño natural fundida en piedra sintética, resina y fibra de vidrio, materiales elegidos para que perdure la obra instalada para honrar su memoria en la cotidianidad de los barranquilleros. El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la Secretaría de Gestión Social de la Alcaldía Distrital de Barranquilla acompañaron la creación de este memorial y participaron de la ceremonia de instalación.

 

Daño al movimiento estudiantil

“Es un mensaje importante reconocer en Barranquilla y en Colombia cómo impactó el conflicto armado a la educación, al movimiento estudiantil y universitario”, señaló Miryam Sofía Bustillo, enlace en el Caribe de la Estrategia Nación Territorio del CNMH. Destacó que la entidad y la administración distrital acompañaron también en agosto la instalación, en la misma Casa de la Memoria, de un memorial dedicado al profesor Jorge Freytter Romero, quien también fue asesinado por paramilitares y agentes del Estado en 2001. Ambas obras corresponden a procesos de memoria relacionados con la persecución y asesinato sistemáticos de docentes que invitaban al pensamiento progresista en Barranquilla en la década de 2000. “Esas son reflexiones a las que nos llevan esos dos monumentos”, agregó.

El acto también incluyó la inauguración de un mural cuya creación impulsó la Asociación de Familias Unidas por un solo Dolor, una corporación de madres víctimas, en memoria de sus hijos, jóvenes víctimas de ejecución extrajudicial y desaparición forzada. Sus rostros, 25 en total, junto a otras 25 figuras grises, representan su recuerdo y su ausencia.

 

Perseguido y asesinado

Originario de Ciénaga, Magdalena, Alfredo Correa de Andréis fue docente e investigador durante 23 años en diferentes universidades de Barranquilla. Desde el campo de la sociología estudió el desplazamiento forzado en las poblaciones de La Cangrejera, Pinar del Río y Loma Roja, en zona rural de la capital del Atlántico. Fue detenido por agentes del DAS el 17 de junio de 2004; acusado de ser ideólogo y colaborador del Frente 59 de las FARC a partir de falsos testimonios, permaneció en la cárcel El Bosque hasta el 14 de julio. Dos meses después de recuperar su libertad, el 17 de septiembre, fue asesinado en la vía pública, junto con su escolta personal, Edelberto Ochoa Martínez, en el barrio El Prado.

Según concluyó la Corte Suprema de Justicia, el asesinato del profesor Correa de Andréis fue provocado por una acción coordinada de miembros del DAS y paramilitares del Bloque Norte de las AUC. Jorge Noguera, director de la entidad estatal en aquella época, fue condenado como coautor del crimen. El Tribunal Superior de Barranquilla ordenó al DAS ofrecer disculpas públicas por el crimen y el Consejo de Estado condenó a la nación por su detención ilegal.

“Cuando se levanta un monumento, siempre hay un precedente obligado, el porqué. En este caso la respuesta es fácil: simplemente es un homenaje a la memoria de un gran hombre, un ejemplo, ser especial, un ser comprometido, un humanista, un demócrata por excelencia, Alfredo Correa de Andréis”, concluyó su hermano Raúl.


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La Semana por la Memoria 2022 sale a la calle para escuchar las memorias plurales construidas por víctimas, organizaciones, pueblos y comunidades

La Semana por la Memoria 2022 sale a la calle para escuchar las memorias plurales construidas por víctimas, organizaciones, pueblos y comunidades

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CNMH

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CNMH

Publicado

2 diciembre 2022


La Semana por la Memoria 2022 sale a la calle para escuchar las memorias plurales construidas por víctimas, organizaciones, pueblos y comunidades

  • Todas las actividades se celebran sobre el Eje de Paz y Memoria de la avenida Jorge Eliécer Gaitán (calle 26).
  • La marcha Iluminemos la Memoria del 7 de diciembre y la Caravana de la Memoria del día 10 son los momentos centrales de una agenda llena de espacios de conversación y encuentro.
  • María Gaitán, directora del CNMH, asegura que “la Memoria Histórica es fundamental para la Paz Total”.

Las memorias colectivas sobre las violencias que atraviesan a Colombia son cimientos para la construcción de paz y democracia. Esas memorias han sido construidas, preservadas y defendidas, ante todo, por las víctimas, organizaciones, pueblos y comunidades que han resistido al conflicto armado y a otras formas de violencia.

Bajo la dirección de María Gaitán Valencia, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) apuesta este año por una Semana por la Memoria enraizada en las calles, fuera de auditorios y oficinas. “Queremos recuperar la posibilidad de escucharnos que nos arrebataron hace décadas, queremos recuperar la confianza perdida desde hace tiempo”.

La Semana por la Memoria, con el lema «Todas las memorias todas», se celebrará del 5 al 10 de diciembre, en un espacio temporal situado sobre el Eje de Paz y Memoria de la avenida Jorge Eliécer Gaitán (calle 26) de Bogotá, entre las carreras 17 y 15. Ahí encontrará 19 iniciativas de memoria de 10 departamentos, organizaciones de víctimas, procesos de archivo, muralistas, actores culturales, vecinas y vecinos de los barrios Mártires y Teusaquillo.

«El CNMH debe acompañar la pluralidad y diversidad de iniciativas, procesos, pueblos y organizaciones que han resistido por décadas al memoricidio y a las narrativas de ocultamiento. Si queremos un cambio real, debemos ir de la mano de quienes han salvaguardado la memoria colectiva», explica María Gaitán Valencia, directora del CNMH desde principios de noviembre. En rueda de prensa, este 2 de diciembre, Gaitán ha recordado que el diálogo y la recuperación de los lazos de confianza ya se está comenzando a dar porque “entre víctimas hablamos el mismo lenguaje”. Esos diálogos y esas escuchas serán “fundamentales”, ha recordado la directora del CNMH, “para avanzar hacia la Paz Total a la que nos invita el presidente, Gustavo Petro”.

La Semana por la Memoria, que incluirá diversas «juntanzas» y «conversas» abiertas al público, plantea dos momentos especialmente relevantes. El primero tendrá lugar el miércoles 7 de diciembre y se trata de la jornada Iluminemos la Memoria, que conectará el espacio temporal de la avenida Jorge Eliécer Gaitán con el futuro Museo de Memoria de Colombia. Será una marcha colectiva que recorrerá los 1200 metros que separan los dos puntos y que concluirá al pie del museo. Esperamos que la antesala de la noche de las velitas «nos permita, entre todas y todos, volver a iluminar una memoria que durante tanto tiempo ha sido mantenida en la oscuridad».

El sábado 10 de diciembre, en la última jornada de la Semana por la Memoria, cerca de 300 personas de cinco localidades periféricas de Bogotá participarán en la Caravana por la Memoria. Iniciará con un recorrido en el centro de Bogotá, partiendo de la Plaza de Bolívar, y recorrerá diversos lugares de memoria de la ciudad hasta llegar al espacio temporal de la avenida Jorge Eliécer Gaitán.

“Las víctimas nos mandatan y por eso toda la Semana está orientada por ellas. La Caravana ha sido diseñada por organizaciones y colectivos de cinco localidades de Bogotá y hasta los espacios culturales están orientados por ellas”, explicaba la directora del CNMH antes de insistir en la necesidad de la escucha y el diálogo para cambiar el país. “Nos hemos acostumbrado a posicionar al otro como enemigo. Ese no es el camino. Esta administración del CNMH está invitando al diálogo con todas las víctimas, no sólo del conflicto armado, sino de las víctimas de las violencias que venimos sufriendo por siglos, desde la invasión de los españoles”.

Como todo encuentro humano, la Semana por la Memoria 2022 contempla momentos para el compartir y la música. Serán tres citas diversas. La primera se hará el martes 6 de diciembre, con la participación de tres propuestas artísticas que parten de colectivos de víctimas: Embera Warra (rap), Chico Bauti (poesía) y Las Comadres (cantaoras). La segunda será el jueves 8 y reunirá la propuesta colectiva Músicxs Segunda Línea.

La Semana se clausura con un concierto de la piedecuestana Adriana Lizcano, que estará acompañada por Edson Velandia.


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La República Democrática del Congo intercambia experiencias y aprendizajes en temas de reparación de víctimas con el CNMH

La República Democrática del Congo intercambia experiencias y aprendizajes en temas de reparación de víctimas con el CNMH

La República Democrática del Congo intercambia experiencias y aprendizajes en temas de reparación de víctimas con el CNMH

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CNMH

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CNMH

Publicado

1 diciembre 2022


La República Democrática del Congo intercambia experiencias y aprendizajes en temas de reparación de víctimas con el CNMH

  • Una delegación de la República Democrática del Congo realizó un intercambio de conocimientos relacionados, especialmente, con la reparación a víctimas de violencia sexual.
  • Como parte de su agenda, la delegación visitará a otras entidades que trabajan en pro de las víctimas del conflicto armado en Colombia.

El Gobierno de Colombia está tejiendo lazos con otros Estados donde el conflicto armado ha atravesado a la sociedad. El pasado miércoles 30 de noviembre, una delegación de cuatro miembros del Gobierno de República Democrático del Congo se reunió con el equipo del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) para intercambiar experiencias en materia de reparación de víctimas desde diversos enfoques.

«En la República Democrática del Congo tenemos voluntad política para trabajar por la reparación de las víctimas y queremos basarnos en el caso colombiano, que tiene muchos avances en esta materia», explicaba la asesora en materia de lucha en contra de la violencia sexual y derechos del niño, Linda Lubamba Luemba. El país africano, en el que habitan cerca de 93 millones de personas, encadena diversos conflictos violentos desde principios de los años 90 del siglo XX. Solo en 2021, se calcula que fueron desplazadas internamente unos 6 millones de personas, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

El encuentro tuvo como propósito el intercambio de estrategias y buenas prácticas para la reparación de las víctimas del conflicto armado. Estos intercambios priorizaron las estrategias y planes de trabajo que el CNMH ha realizado con niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual.

Álvaro Villarraga, director técnico de Construcción para la Memoria Histórica, indicó que: «buscamos una memoria que recupere los olvidos, una memoria desde lo ancestral y desde todos los espacios que han sido invisibilizados. Una memoria que le dé protagonismo a un trabajo descentralizado y que recupere los lugares y los centros de memoria, por eso este tipo de encuentros, además de ser la base para ustedes, nos permite aprender a nosotros como entidad»

Por su parte, Lubamba Luemba, aseguró que: «En el Congo, como en Colombia, confrontamos un conflicto armado que afecta a nuestras poblaciones civiles. Nosotros no queremos decidir desde lo central, queremos que nos hablen desde la descentralidad. Preferimos ir a cada territorio y saber qué reparaciones individuales y colectivas quieren las comunidades».

El CNMH presentó algunos ejercicios y metodologías que utiliza la dirección de Construcción para la Memoria Histórica, en la que Marlon Acuña, líder del Enfoque Diferencial de Género, y Sara Márquez, líder del Enfoque Diferencial Niños, Niñas y Adolescentes, explicaron su trabajo, que traduce los requerimientos de la Ley de Víctimas y Restitución de tierras (Ley 1448 de 2011) y de aquella normatividad asociada a la reparación integral y al trabajo con enfoque diferencial.

La delegación congoleña está visitando durante la semana a otras entidades del Sistema Nacional de Atención y Reparación a las Víctimas del Conflicto Armado (SNARIV) en una visita oficial que ha sido coordinada con la Cancillería y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional, APC Colombia.


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El CNMH presenta un informe fundamental para la dignificación de las víctimas y sobrevivientes del paramilitarismo

El CNMH presenta un informe fundamental para la dignificación de las víctimas y sobrevivientes del paramilitarismo

El CNMH presenta un informe fundamental para la dignificación de las víctimas y sobrevivientes del paramilitarismo

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CNMH

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CNMH

Publicado

25 noviembre 2022


El CNMH presenta un informe fundamental para la dignificación de las víctimas y sobrevivientes del paramilitarismo

  • El informe temático profundiza desde el enfoque psicosocial en las consecuencias de la violencia ejercida por los grupos paramilitares y que fueron investigadas por la Dirección de Acuerdos.
  • “La ruptura del tejido social estuvo directamente relacionada con el control social impuesto por los paramilitares en las regiones”, destacan los investigadores.

La Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) presentó en la serie de intercambios que realiza dentro de su estrategia de apropiación social algunos de los hallazgos encontrados en el informe Daños, afectaciones psicosociales y recursos de afrontamiento en sobrevivientes de repertorios de violencia paramilitar en Colombia”. El evento virtual se transmitió en las redes sociales del CNMH, el pasado 23 de noviembre y contó con la participación de Maritza Villarreal, coordinadora del informe y Mariana Cano y Eliana Carrillo, coinvestigadoras, quienes explicaron el origen, el objetivo, la metodología y los principales hallazgos referidos a cada una de las dimensiones del daño psicosocial que estructuraron el informe.

Metodológicamente se definió como un informe de corte cualitativo, con alcances exploratorio y descriptivo, bajo una estrategia de investigación documental, considerando los relatos de las víctimas que contribuyeron voluntariamente en la construcción de 14 informes, los cuales hacen parte de la serie de informes sobre el origen y la actuación de las agrupaciones paramilitares en las regiones. En palabras de Maritza Villarreal, coordinadora de la investigación, el informe pretende contribuir a la dignificación de la memoria de víctimas y sobrevivientes que se vieron afectadas por el accionar paramilitar en Colombia en tanto los relatos que narran la experiencia de afectación, resistencia y valía, representan la vivencia de miles de personas.

Dimensiones del daño psicosocial identificados

El informe mostró que los daños psicoemocionales, morales, en el proyecto de vida y socioculturales han transitado por las dimensiones individual, familiar, colectiva y diferencial y han sido configurados como tal en tiempos distintos. Algunas veces para percibir lo lesivo, ha sido necesario el paso del tiempo o la presencia de un acompañante o investigador quien sirve de testigo a un relato en el que la persona afectada logra enunciar lo dañado o lo transformado.

 

  1. Dimensión individual y familiar

La investigación indicó que la vulnerabilidad psicosocial como condición preexistente a la llegada de las estructuras paramilitares que hizo más proclive a algunos pobladores a legitimar el uso de la violencia paramilitar pudo identificarse en el 64% de los 14 informes analizados. Las formas de expresión de esta vulnerabilidad psicosocial se presentaron mediante validaciones y normalizaciones del uso de la violencia que pasó de estar dirigida como mecanismo contrainsurgente, a enfocarse en la comisión de sanciones públicas, homicidios y desapariciones forzadas de todo aquel que resultara transgresor del orden paramilitar. Maritza Villarreal dijo que “las expresiones del daño psicosocial en esta dimensión se presentaron con relación a tres tipos de daños: daños psicoemocionales, daños morales y daños en el proyecto de vida. Por ejemplo, los hechos que se relacionaron con el daño moral les significaron a las víctimas y sobrevivientes, transformaciones dolorosas al ver afectadas su reputación, valores, creencias sobre sí y la relación que tenían consigo mismas y con el mundo”.

Entre tanto, el accionar paramilitar también transformó abruptamente los roles y el funcionamiento que tenían las familias, imposibilitó las actividades, planes y formas de vinculación que se tenían y daban sentido afectando no solo la composición sino la identidad, la economía y las capacidades de proyección familiar. Fue posible encontrar una relación entre el funcionamiento, la identidad y el proyecto de vida familiar, de tal forma que la afectación de uno de estos elementos incidió en la afectación de los demás.

 

  1. Dimensión colectiva

Mariana Cano, coinvestigadora, argumentó que “la ruptura del tejido social estuvo directamente relacionada con el control social impuesto por los paramilitares en las regiones”. El informe señaló que, desde una aproximación al daño en la dimensión colectiva, las estructuras paramilitares revisadas en los 14 informes que componen la muestra afectaron a las comunidades sociocultural, psicoemocional y moralmente, pero, además, en la estructuración y consecución de sus proyectos de vida. Así, se puso de precedente desde las narraciones de las víctimas y testigos, que el 100% de los grupos paramilitares revisados tuvieron incidencia en aquello que las comunidades identificaron y narraron como afectado en sus realidades. Sin embargo, aunque en algunos casos se encontraron similitudes y patrones, no todas las estructuras operaron de la misma manera en los territorios de actuación, ni los daños causados y significados fueron los mismos.

 

 

  1. Dimensión diferencial

En el informe se identificaron repertorios de violencia y afectaciones particulares a las poblaciones étnicas, las mujeres, las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, las niñas, niños y adolescentes, en el contexto de la violencia paramilitar. Estas violencias se sumaron a las discriminaciones históricas y las vulnerabilidades específicas a las que han estado sometidas estas poblaciones. A su vez, estas violencias específicas en el contexto de la violencia paramilitar hacia estas poblaciones derivaron en la constitución de daños psicosociales que fueron analizados bajo el enfoque diferencial en cada una de las poblaciones mencionadas.

Eliana Carrillo, coinvestigadora, expresó que “muchas veces, las violencias hacia las mujeres tenían propósitos, además de dañar a la víctima, de dañar todo un colectivo, usar los cuerpos como territorios y botines de guerra, así como ha sido ampliamente nombrado por las organizaciones de mujeres y cierta literatura académica”.

La investigación concluyó con la identificación de los recursos de afrontamiento en contextos de la violencia paramilitar, subrayando que fueron múltiples los mecanismos de afrontamiento y las estrategias de resistencia ejercidas tanto a nivel individual como colectivo, frente a la violencia paramilitar. Durante el contexto de actuación de las estructuras se desarrollaron distintos repertorios de acción para sobrevivir, enfrentarse y defender los órdenes de sentido de la vida previos a la instauración de los armados.


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Un monumento para seguir recordando a Alfredo Correa de Andréis en Barranquilla

Un monumento para seguir recordando a Alfredo Correa de Andréis en Barranquilla

Autor

CNMH

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CNMH

Publicado

25 noviembre 2022


Un monumento para seguir recordando a Alfredo Correa de Andréis en Barranquilla

  • El docente e investigador, víctima de detención ilegal y asesinado tras un plan coordinado entre el Bloque Norte de las AUC y miembros del DAS, tendrá un monumento en su honor en la Casa de la Memoria Histórica de Barranquilla. 
  • La develación de la pieza será este sábado 26 de noviembre, en presencia de sus familiares, acompañados por el Centro Nacional de Memoria Histórica y la Secretaría de Gestión Social de la Alcaldía de Barranquilla.

La memoria viva de la trayectoria del profesor Alfredo Correa de Andréis, asesinado junto a  su escolta personal, Edelberto Ochoa Martínez, sigue siendo un llamado por la construcción de paz. Un monumento que recrea su figura, sentado sobre una banca de concreto en el Parque Universal de Barranquilla, servirá desde este sábado 26 de noviembre para recordar su legado en defensa de la dignidad y de los Derechos Humanos de las comunidades más vulnerables.

Los familiares del profesor e investigador, asesinado en 2004 en Barranquilla, tras un plan coordinado entre el Bloque Norte de las AUC y miembros del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), presentarán el monumento elaborado por el artista Wilfrido José Polo Salas. Junto a ellos estarán funcionarios del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) que han acompañado este proceso y la Alcaldía de Barranquilla, a través de su Secretaría de Gestión Social. El acto será este sábado, a partir de las 9:00 a. m., en la Casa de la Memoria, en el Parque Universal.

Con este memorial, ya son dos los monumentos dedicados a profesores perseguidos y asesinados por el Estado en esta ciudad. En agosto de este año, esa misma Casa de la Memoria acogió el memorial «Solo soy un profesor», en homenaje a Jorge Freytter Romero, quien fue asesinado también por paramilitares y agentes del Estado en el año 2001. Ambas obras son producto del acompañamiento del CNMH y la Alcaldía de Barranquilla a procesos de memoria directamente relacionados con la persecución y asesinato sistemáticos de docentes que invitaban al pensamiento progresista en Barranquilla en la década del 2000.

Alfredo Correa de Andréis, nacido en Ciénaga, Magdalena, dedicó 23 de sus 52 años a la docencia en diferentes universidades de Barranquilla. Como sociólogo, estudió el desplazamiento forzado de las poblaciones de La Cangrejera, Pinar del Río y Loma Roja, en zona rural de Barranquilla. Su vida es ejemplo de lucha, constancia y compromiso, en especial para aquellos que siguen aportando a la paz y la defensa de los derechos humanos.

 

Víctima de un plan en su contra

Agentes del DAS detuvieron al profesor Correa de Andréis el 17 de junio de 2004. Fue acusado del delito de rebelión a partir de falsos testimonios que lo señalaban como ideólogo y colaborador del Frente 59 de las FARC, con el alias de Eulogio o el Profe. Víctima de un montaje en su contra, permaneció recluido en la cárcel El Bosque, de Barranquilla, hasta el 14 de julio de ese año. Fue asesinado junto con su escolta personal la tarde del 17 de septiembre de 2004, mientras caminaban por el barrio El Prado, en la capital del Atlántico.

La Corte Suprema de Justicia determinó que miembros del DAS actuaron de manera coordinada con paramilitares del Bloque Norte de las AUC en el asesinato del docente, y que esta misma entidad había cometido delitos de espionaje, amenazas, persecución y asesinatos. La Fiscalía estableció que el hecho fue cometido por Rodrigo Tovar Pupo, Edgar Ignacio Fierro, Juan Carlos Rodríguez y Javier Alfredo Valle Anaya. Jorge Noguera, director del DAS en aquella época, fue determinado como coautor del crimen.

En 2013, el Tribunal Superior de Barranquilla ordenó al DAS ofrecer disculpas públicas por la muerte del educador. En enero de 2019, el Consejo de Estado condenó a la nación por su detención ilegal.

El monumento en memoria de Alfredo Correa de Andréis se suma a las acciones por parte de otras entidades para honrar su trabajo, su lucha e interés por la dignidad y la calidad de vida de las comunidades más vulnerables. La Universidad del Norte construyó un edificio en su honor, como un lugar para recordar sus virtudes como humanista, intelectual, y aquellas del entorno familiar y personal. Una de las estaciones de Transmetro, el sistema de transporte masivo de Barranquilla, también lleva su nombre.


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Once cabildos indígenas del Tolima cuentan la historia de la resistencia Pijao en un documental

Once cabildos indígenas del Tolima cuentan la historia de la resistencia Pijao en un documental

  • Once cabildos indígenas del Tolima cuentan la historia de la resistencia Pijao en un documental

  • Once cabildos indígenas del Tolima cuentan la historia de la resistencia Pijao en un documental

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CNMH

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CNMH

Publicado

24 noviembre 2022


Once cabildos indígenas del Tolima cuentan la historia de la resistencia Pijao en un documental

  • Este viernes 25 de noviembre, en Coyaima, se presenta el documental «La ACIT. Resistencia y Memoria Ancestral del pueblo Pijao», un producto audiovisual que busca contribuir a la reconstrucción de la memoria de las comunidades indígena y campesinas del sur del departamento del Tolima.

Esta historia se remonta a la Colonia, en los territorios ancestrales de Coyaima y Natagaima, entre las cordilleras Central y Oriental de los Andes y el Valle Alto que colinda con el río Magdalena, que abarcan lo que hoy son los departamentos de Tolima y Huila. Atraviesa los días oscuros del bipartidismo, y se exacerba luego del fortalecimiento del movimiento social de diferentes organizaciones locales, que fueron directamente violentadas por los paramilitares, quienes buscaron cercenar cualquier asomo de ideas y grupos que reclamaran justicia social.

Esta historia está contada en 30 minutos, en el documental «La ACIT. Resistencia y Memoria Ancestral del pueblo Pijao», que recoge algunas de las memorias de los 11 cabildos que conforman la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima (ACIT), y repasa los repertorios de violencia que vivió este pueblo indígena, pero también sus resistencias. A lo largo de tres ejes temáticos se narra también la historia de los pijaos, y sus nociones, experiencias organizativas y liderazgos para construir el nuevo plan de vida del pueblo. El audiovisual será estrenado este viernes 25 de noviembre, en la Institución Educativa Técnica Agroindustrial Juan XXIII, ubicada en la zona rural de Coyaima, kilómetro 3 vía Natagaima.

Y es que la ACIT fue la principal organización indígena en el Tolima agredida por el Bloque Tolima de las Autodefensas Unidas de Colombia. La Dirección de Acuerdos de la Verdad del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) lo detalla así en su informe número 1, De los Grupos Precursores al Bloque Tolima, que da cuenta de que “el 60% de los homicidios, el 88% de las desapariciones forzadas y el 80% de las masacres fueron cometidos contra la población indígena Pijao que pertenecía a dicha organización”. Parte de la base de la asociación fue estigmatizada por pertenecer a grupos políticos como el Partido Comunista Colombiano (PCC) o la Unión Patriótica, cuyo exterminio sistemático fue bandera de los paramilitares y varias entidades del Estado.

El informe del CNMH también muestra que el período en el que se incrementaron las diferentes formas de violencia en la región fue de 1998 a 2003. El año 2002 fue el que registró más homicidios, y en 2003 se multiplicaron otras formas de violencia, como la desaparición forzada, el secuestro, la tortura, la amenaza y la destrucción de bienes civiles. De hecho, entre 2003 y 2008 se registraron 92.409 casos de desplazamiento forzado de la población Pijao. El temor de las familias al reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes convirtió este fenómeno en uno de los hechos de violencia de mayor impacto contra la población indígena en todo el país.

 

Detrás de las cámaras

La reconstrucción de la memoria histórica ha sido el eje fundamental para que miembros de 11 cabildos indígenas y campesinos del sur del departamento del Tolima se reunieran para contar su propia historia. Coyaima, Natagaima, Chenche  Balsillas, Chenche Asoleado, Prado, Dolores, Zanjahonda, Chaparral, Amoya la virginia, Ortega y Mesas de San Juan son los cabildos que desde inicios del año 2020 comenzaron a narrar sus memorias, cuando la Estrategia de Iniciativas de Memoria Histórica del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) comenzó el acompañamiento a este proceso.

Desde ese momento se planteó la necesidad de realizar jornadas de formación alrededor de la memoria histórica y del lenguaje expresivo audiovisual a cada uno de los líderes y representantes de los cabildos. Como resultado de estos espacios, y de la participación activa de los miembros de las comunidades involucradas, se realizó la construcción conjunta del guión de «La ACIT. Resistencia y Memoria Ancestral del pueblo Pijao». En el segundo semestre de 2020, comenzó la producción del video documental, en la cual fue fundamental la presencia de los líderes de cada territorio y, sobre todo, de los jóvenes de las comunidades, que de manera activa participaron y realizaron entrevistas a las personas mayores, cuyos saberes ancestrales sirvieron como insumo primordial para el documental.

“Somos un solo tejido como el chile, una gran atarraya entretejida con hijos e hijas en resguardos indígenas, cabildos, veredas y cualquier territorio pijao que necesite nuestra defensa con la Guardia Indígena Pijao”. Eso dicen quienes saben bien lo que es el desarraigo generado por el desplazamiento forzado; quienes han visto la ruptura de sus prácticas ancestrales, vinculadas estrechamente a Ima, la Madre Tierra, y sus rituales; quienes han sido resistencia, esa palabra que tanto aman y con la que identifican el origen de la palabra Pijao.

El audiovisual, que ya está disponible en el canal de Youtube del CNMH (AGREGAR LINK), es el primer producto audiovisual escrito y producido por el pueblo Pijao con el acompañamiento del CNMH, y busca aportar y visibilizar el sentido de los procesos de construcción de memoria que se vienen desarrollando en la región.


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