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Tercera parte – La memoria, un escenario para la paz

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CNMH

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CNMH

Publicado

15 Nov 2018


Tercera parte – La memoria, un escenario para la paz

Nueva fecha para lanzamiento del documental Nunca invisibles

AVISO IMPORTANTE: El evento de lanzamiento del documental Nunca invisibles: mujeres farianas, adiós a la guerra que estaba programado para hoy 15 de noviembre a las 6:00 p.m. será pospuesto debido a que el Museo Nacional no desarrollará actividades por motivo de las movilizaciones programadas para hoy. La nueva fecha del lanzamiento será anunciada por las redes sociales del CNMH y a través de la web.


Imágenes y escenarios que hace pocos años se consideraban imposibles, hoy han sido realidades gracias a la memoria histórica. Mujeres excombatienes y exclandestinas de las Farc quieren contarle al país sus historias de vida y esperanzas de paz. Hoy la entrega final de la serie de textos Nunca invisibles.

En 2018 el Centro Nacional de Memoria Histórica, con el apoyo del gobierno de Canadá y el PNUD, priorizó a la iniciativa Nunca invisibles para prestar acompañamiento técnico y financiero para el desarrollo de este proceso de memoria de  un grupo de mujeres ex combatientes y ex clandestinas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), que busca reconstruir y resignificar, a través de un documental sus experiencias, miradas, vivencias e historias de vida personales y colectivas antes de ingresar a las filas de la guerrilla, durante su participación en este grupo armado y ahora de vuelta a la legalidad, tras el proceso de paz de La Habana.

Nunca invisibles: mujeres farianas, adiós a la guerra es una serie de cuatro crónicas escritas a partir de las experiencias de vida de mujeres excombatientes y exclandestinas de las Farc, que hace parte del proceso de la iniciativa de memoria histórica “Nunca invisibles”, priorizada y acompañada en 2018 por el CNMH con recursos del gobierno de Canadá a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD. Los contenidos son responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan las opiniones del CNMH, del gobierno de Canadá o del PNUD.

Publicado en Noticias CNMH


Iniciativas de Memoria


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Iglesia La María, 20 años del secuestro del Eln

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Cortesía
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Publicado

30 May 2019


Iglesia La María, 20 años del secuestro del Eln

El domingo 30 de mayo de 1999 en el sur de Cali, más exactamente en la iglesia La María, 194 personas fueron secuestradas por miembros del frente José María Becerra del Eln. Este hecho pasaría a la historia como el secuestro masivo más grande perpetrado en Colombia.


Como era usual, los feligreses acudían puntual a la eucaristía que se realizaba a las 10 a.m. cada domingo en la capilla de la iglesia La María, ubicada en el barrio Ciudad Jardín, entre la carrera 127 y la avenida Cañasgordas de la ciudad de Cali. Aquel 30 de mayo de 1999 no fue la excepción y casi 200 personas asistieron para escuchar la palabra de Dios a través de la voz del párroco Jorge Humberto Cadavid.

Los primeros 30 minutos de misa transcurrieron con normalidad, hasta que hombres armados y con uniformes del Ejército, irrumpieron con dos camiones tipo furgón, se presentaron como miembros del Gaula y alertaron sobre la pronta explosión de una bomba en el lugar, por lo que pedían que los 194 presentes ingresaran rápidamente a esos dos vehículos.

La mayoría, desconfiada, no obedeció la orden. Incluso, Yaslín Durán Córdoba, escolta de uno de los asistentes a la misa, se percató que las botas que utilizaban los supuestos integrantes del Gaula no eran parte de la indumentaria habitual. Cuando intentó reaccionar fue asesinado.

En ese momento los guerrilleros realizaron tiros al aire y obligaron, sin distinción alguna, que todos los presentes, incluidos niños, adultos mayores y hasta el párroco se subieran a los camiones. Pronto se reveló que aquellos hombres eran parte del frente José María Becerra del Eln. De esta forma inició el calvario de un secuestro que tendría como escenario las enredadas y boscosas montañas de los farallones de Cali.

La noticia del secuestro masivo más grande realizado en Colombia (hasta hoy) se expandió con rapidez. La conmoción se apoderó de la ciudad y el país. Horas más tarde, y gracias a la presión del Ejército, los secuestradores se vieron obligados a dejar en el camino a algunos de los secuestrados.

Al final del día, quedaron 93 personas en poder del Eln, ya que de las 194 secuestradas inicialmente, 86 fueron dejadas en el camino y 15 más escaparon de sus secuestradores. El Ejército se encargó de recogerlas y llevarlas al Batallón Pichincha de Cali para que pudieran encontrarse con sus familiares.

Con el liderazgo del arzobispo de Cali, Monseñor Isaías Duarte Cancino (Q.E.P.D.), la ciudadanía se movilizó y se tomó las calles para exigir la entrega inmediata de los secuestrados.

El 7 de junio de 1999 las voces de miles de caleños gritaban: “¡Los queremos libres, vivos y en paz!” en  la gran marcha que fue llamada “No más”, la primera de muchas que surgieron como expresión de rechazo al secuestro en el país. Además, monseñor Isaías Duarte excomulgó a los secuestradores y denunció las pretensiones económicas que tenía el Eln a cambio del intercambio de los plagiados.

En el transcurso de 6 meses y medio, todos los secuestrados fueron dejados en libertad. La entrega de las personas se daba en grupos pequeños. La fecha de la última liberación fue el 11 de diciembre de 1999. Años más tarde se sabría que las denuncias de monseñor Duarte eran ciertas, y que cada liberación tuvo su precio.

Arte, memoria y sanación

Para Juan Daniel Otoya Vernaza, quien estaba presente en la iglesia aquel 30 de mayo y fue secuestrado junto a su hermano, su padre y madre ese momento cambió su vida. Tenía 11 años y aún recuerda con precisión cada momento del plagio: estaba junto a su familia y fue obligado por miembros del Eln a separarse de ellos. Luego lo abandonaron en medio de la carretera.

Fue ahí cuando sintió que su mundo se iba en aquellos camiones que se dirigían a los farallones. Una mujer de un acento paisa muy marcado, también liberada en ese inhóspito lugar y cuyo nombre no recuerda, lo acogió y protegió hasta que llegaron al batallón.

Desde ese momento empezó a dibujar constantemente superhéroes hasta que su madre, Isabella Vernaza, fuera liberada, a principios de noviembre de 1999. Hoy entiende que esos dibujos representaban su anhelo de rescatar a su familia. El 13 noviembre se da la liberación de su padre, Alfredo Otoya y fue el fin de aquella historia. O por lo menos eso creía Juan Daniel.

Años más tarde, mientras estudiaba artes, se cuestionó su pasado y trató de buscar un sentido a lo que constantemente dibujaba. Veía cómo sus trazos eran el desahogo de un episodio que aún no había enfrentado del todo. Por esta razón empezó un proceso pictórico para representar sus recuerdos y a través de ellos contar la historia del secuestro de la iglesia La María.

Asegura que este proceso fue clave para sanar las heridas que aún no terminaban de cicatrizar. Pero lo que más le ayudó a superar todo lo relacionado con el aquel episodio fue hablar, en sus propias palabras, “hablar de mi experiencia y contar mis temores se convirtió en una manera de afrontarlos, de entenderlos y de sanar”. Compartir su memoria con otros fue la pieza final que le ayudó a superar aquel traumático secuestro.

Conmemoración del secuestro de la iglesia La María

Hoy jueves 30 de mayo, cuando  se cumplen 20 años de aquel secuestro, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) acompaña a las víctimas y trabajará en la recuperación de sus memorias,  de la mano de un equipo liderado por Diego Arias, líder cívico de Cali.

De igual manera, el director del CNMH, Darío Acevedo, anunció que se adelantará un proceso con las víctimas del secuestro del kilómetro 18, también en Cali, acto que fue ejecutado por el Eln, meses después del acontecido en la iglesia La María.

Dada la relevancia de este hecho para la ciudad de Cali, para el país y para aquellos que vivieron aquel secuestro en carne propia, hoy jueves se realizará una eucaristía a las 5 de la tarde en la iglesia La María.

Esta acción conmemorativa se realiza, de acuerdo a las palabras entregas al noticiero regional NOTI5 por Víctor Manuel López, miembro de la Arquidiócesis de Cali, “para recordar este suceso y pedir  a la sociedad, no solo de esta ciudad, sino de Colombia entera, que cada día rechace todo acto de violencia”.

Además se presentará “Pintar para no olvidar. 20 años del secuestro en la iglesia la maría” la exposición que realizó Juan Daniel Otoya y que fue parte de su proceso de sanación para superar lo vivido durante su secuestro y el de su familia. La exhibición se abrirá después de la eucaristía y estará abierta hasta el 3 de junio.

Durante esta íntima ceremonia religiosa las víctimas del secuestro de La María y sus familiares harán presencia para dignificar la memoria de Yaslín Durán Córdoba, asesinado durante el secuestro, y hacerle frente al olvido de una sociedad que aún les debe reconocimiento y reparación.

 


Cali, Conflicto Armado, Eln, Iglesia La María, Iniciativas de Memoria, Secuestro, Víctimas

Estudiantes de Medellín visitan el CNMH

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Autor

Juan Pablo Esterilla

Fotografía

Juan Pablo Esterilla

Publicado

01 Jul 2019


Estudiantes de Medellín visitan el CNMH

En las instalaciones del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) se reunieron, el pasado viernes 21 de junio, alumnas de la Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia junto con víctimas de la Corporación Rosa Blanca, una de las 25 Iniciativas de memoria priorizadas este año por el CNMH, para conocer el trabajo que realiza el Centro y la importancia de realizar procesos de memoria  en el país.


Las estudiantes, en su mayoría mujeres adultas, pertenecientes a la carrera de Tecnología en gestión comunitaria, escucharon atentamente la historia de Yamiled Noscue, representante de la Corporación Rosa Blanca, quien les contó cómo las integrantes de esta organización son continuamente amenazadas y que, para ella, la dejación de armas de las farc es “una mentira en muchos territorios”. 

“Algunas de nosotras no tenemos empleo y cuando accedemos a uno, los integrantes de las farc se encargan de que lo perdamos. Yo trabajaba en un call center, fueron a mi casa y dijeron que venían de parte del frente 21, que sabían todo, de mi jefe, y que pondrían una bomba. Yo había dicho que no fuí combatiente y días después volvieron con fotos que comprobaban que sí, me tenían rastreada y me dijeron que ya estaba ‘oliendo a formol’. Así pues, los empresarios no nos vinculan porque no quieren exponerse”, le contó Yamiled Noscue a las estudiantes.

El relato de Yamiled fue el catalizador para que varias de las mujeres que visitaron el CNMH, pertenecientes a la Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia, también abrieran su corazón y realizarán un ejercicio de memoria sobre los hechos del conflicto del que ellas también fueron víctimas. Allí se encontraban sobrevivientes de violencia sexual, desplazamiento y otras a las que la desaparición les arrebató un ser querido; por lo que no eran ajenas al dolor del conflicto. 

Así, se escuchó la voz de Elena Loaiza estudiante y directora de la revista Letras Vinotinto, quien expresó que los colombianos no se pueden sustraer de la guerra. “La guerrilla me mató un sobrino en Ituango y vaya uno a saber por qué. Pero años después guerrilleros en proceso de reinserción llegaron a mi casa, estuvieron allí una semana y me tocó cuidarlos y alimentarlos, conociendo inclusive que algunos de ellos estuvieron en la toma guerrillera en la que mi sobrino fue asesinado”.

Otro relato fue el de la estudiante Elizabeth Rivas Castillo, quien valoró la fuerza de voluntad de Yamiled para contar su historia. Ella le contó a los presentes que también ha pasado por situaciones de desplazamiento en Medellín y que su esposo e hija fueron asesinados, en su propia casa, por el Bloque Cacique Nutibara de los paramilitares. 

Diana María Sierra, de la Mesa de trabajo de Mujeres de Medellín, visibiliza y hace incidencia con mujeres en estado de vulnerabilidad, trabajando, como dice ella, por “superar la cultura machista y patriarcal que durante décadas nos ha dominado”, y mucho más en el marco del conflicto armado. En su labor, especialmente con campesinas, ha visto cómo las mujeres siempre llevan la peor parte, convirtiéndose en botines de guerra. Por eso hizo un llamado a la unidad y a que las mujeres se apoyen entre ellas.  

Este encuentro también sirvió para discutir sobre el miedo como obstáculo para avanzar y si es oportuno volver o no a revivir estas situaciones de dolor. Lo que llevó a las estudiantes a reflexionar para que ellas, desde su ejercicio profesional en los territorios, puedan rescatar la memoria de las mujeres. 

Por su parte Edwin Henao, el docente que las acompañó, pidió perdón por la indiferencia que se muestra ante estos temas y por el dolor de las víctimas. Finalmente, Carlos Alirio Flórez, director de Construcción de Memoria del CNMH, mencionó que la entidad cumple con el deber de memoria que tiene el Estado, reafirmando la importancia de recuperar la memoria de las víctimas para aportar en la reparación y dignificación de las mismas.

 


Construcción de la Memoria Histórica, Iniciativas de Memoria, Rosa Blanca

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